2

La Vaca

البقرة Al-Baqarah
Aya 143

Versículo (Español)

[2:143] Hice de ustedes una comunidad moderada y justa, a fin de que fueran testigos ante la humanidad, y fuera el Mensajero testigo de ustedes. Con el cambio del lugar hacia donde te orientabas [para orar], distinguí a los que toman partido por el Mensajero de aquellos que le dan la espalda. [Este cambio] fue algo difícil, salvo para aquellos a quienes Dios guió. Él no dejará de recompensarlos por su fe. Dios es compasivo y misericordioso con la gente.

Tafsir de At-Tabari

{Y así os hemos hecho una comunidad de término medio, para que seáis testigos sobre la gente y para que el Mensajero sea testigo sobre vosotros. Y no establecimos la qibla en la que estabas sino para saber quién sigue al Mensajero de quien se vuelve sobre sus talones. Y, ciertamente, era algo grande, salvo para aquellos a quienes Dios ha guiado. Y Dios no iba a dejar perder vuestra fe. En verdad, Dios es con la gente, ciertamente, Compasivo, Misericordioso} (143) La exposición acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: {Y así os hemos hecho una comunidad de término medio, para que seáis testigos sobre la gente y para que el Mensajero sea testigo sobre vosotros. Y no establecimos la qibla en la que estabas sino para saber quién sigue al Mensajero de quien se vuelve sobre sus talones. Y, ciertamente, era algo grande, salvo para aquellos a quienes Dios ha guiado. Y Dios no iba a dejar perder vuestra fe. En verdad, Dios es con la gente, ciertamente, Compasivo, Misericordioso}

Con Su dicho —Glorificado sea—: «Y así os hemos hecho una comunidad de término medio», quiere decir: así como os guiamos —¡oh creyentes en Muḥammad, sobre él la oración y la paz!—, y por lo que os trajo de parte de Dios, y os singularizamos con el éxito para la qibla de Abraham y su religión, y os favorecimos con ello sobre quienes no son vosotros de entre los seguidores de las confesiones; del mismo modo os singularizamos y os favorecimos sobre otros de entre los seguidores de las religiones al haceros una comunidad de término medio. Y ya hemos explicado que la umma es la generación de la gente, y la clase de ellos, y otros.

En cuanto a «al-wasaṭ» (el término medio), en el habla de los árabes significa: lo selecto, lo excelente. Se dice, por ejemplo: «Fulano es wasaṭ en linaje entre su gente», es decir, de linaje medio, cuando con ello pretenden elevación en su linaje; y se dice: «es wasaṭ en su gente» y «wāsiṭ», del mismo modo que se dice: «una oveja yābisa al-laban» y «yabasa al-laban»; y como dijo —Glorificado sea—: «Así que ábreles un camino en el mar, seco». Y dijo Zuhayr b. Abī Sulmā acerca del wasaṭ:

«Ellos son el término medio: la gente queda satisfecha con su juicio cuando una de las noches desciende con una gran calamidad».

Dijo: y yo considero que el wasaṭ en este lugar es el wasaṭ con el sentido de la parte que está entre los dos extremos, como «el centro de la casa»; con vocalización de la sīn, con geminación, y no es admisible aligerarla en su sīn. Y considero que Dios —Exaltado sea— sólo los describió como «término medio» por su medianía en la religión: no son gente de exceso en ella, como el exceso de los cristianos que exageraron con el monacato y con lo que dijeron acerca de Jesús; ni son gente de negligencia en ella, como la negligencia de los judíos que alteraron el Libro de Dios, mataron a sus profetas, mintieron contra su Señor y descreyeron de Él; sino que son gente de medianía y rectitud en ella. Por eso Dios los describió así, pues lo más amado de los asuntos ante Dios es lo más medio.

En cuanto a la interpretación, ha venido que «al-wasaṭ» es «la justicia» (al-ʿadl). Y ese es el sentido de «lo selecto», porque los selectos de la gente son sus justos. Se menciona a quienes dijeron: «al-wasaṭ es la justicia».

Nos narraron Sālim b. Junāda y Yaʿqūb b. Ibrāhīm; dijeron: nos narró Ḥafṣ b. Ġiyāṯ, de al-Aʿmaš, de Abū Ṣāliḥ, de Abū Saʿīd, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, acerca de Su dicho: «Y así os hemos hecho una comunidad de término medio», que dijo: «Justos».

Nos narraron Muǧāhid b. Mūsā y Muḥammad b. Baššār; dijeron: nos narró Ǧaʿfar b. ʿAwn, de al-Aʿmaš, de Abū Ṣāliḥ, de Abū Saʿīd, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, algo semejante.

Nos narró Muḥammad b. Baššār; dijo: nos narró Muʾammal; dijo: nos narró Sufyān, de al-Aʿmaš, de Abū Ṣāliḥ, de Abū Saʿīd al-Ḫudrī: «Y así os hemos hecho una comunidad de término medio», dijo: «Justos».

Me narró ʿAlī b. ʿĪsā; dijo: nos narró Saʿīd b. Sulaymān, de Ḥafṣ b. Ġiyāṯ, de Abū Ṣāliḥ, de Abū Hurayra, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, acerca de Su dicho: «Os hemos hecho una comunidad de término medio», dijo: «Justos».

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Ibn Yamān, de Ašʿaṯ, de Ǧaʿfar, de Saʿīd: «Y así os hemos hecho una comunidad de término medio», dijo: «Justos».

Me narró Muḥammad b. ʿAmr; dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, de ʿĪsā, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, acerca del dicho de Dios —Poderoso y Majestuoso—: «Y así os hemos hecho una comunidad de término medio», dijo: «Justos».

Me narró al-Muṯannā; dijo: nos narró Ḥuḏayfa; dijo: nos narró Šibl, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, algo semejante.

Nos narró Bišr b. Muʿāḏ; dijo: nos narró Yazīd; dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho: «una comunidad de término medio», dijo: «Justos».

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, acerca de Su dicho: «una comunidad de término medio», dijo: «Justos».

Nos narró al-Muṯannā; dijo: nos narró Isḥāq; dijo: nos narró Ibn Abī Ǧaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ, acerca de Su dicho: «una comunidad de término medio», dijo: «Justos».

Me narró Muḥammad b. Saʿd; dijo: me narró mi padre; dijo: me narró mi tío; dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās: «Y así os hemos hecho una comunidad de término medio», es decir: os hizo una comunidad justa.

Me narró al-Muṯannā; dijo: nos narró Suwayd b. Naṣr; dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, de Rāšid b. Saʿd; dijo: nos informó Ibn Anʿam al-Maʿāfirī, de Ḥabbān b. Abī Ǧubla, con su cadena hasta el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Y así os hemos hecho una comunidad de término medio», dijo: «El wasaṭ: la justicia».

Nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn; dijo: me narró Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Ǧurayǧ, de ʿAṭāʾ, Muǧāhid y ʿAbd Allāh b. Kaṯīr: «una comunidad de término medio», dijeron: «Justos». Dijo Muǧāhid: «Justos».

Me narró Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo: dijo Ibn Zayd: «Y así os hemos hecho una comunidad de término medio», dijo: están en medio entre el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y las comunidades.

La exposición acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: «para que seáis testigos sobre la gente y para que el Mensajero sea testigo sobre vosotros».

«Los testigos» (al-šuhadāʾ) es plural de «testigo» (šahīd). El sentido de ello es: así os hemos hecho una comunidad de término medio, justos, para que seáis testigos de Mis profetas y mensajeros sobre sus comunidades, de que han transmitido lo que se les ordenó transmitir de Mis mensajes a sus comunidades; y para que Mi Mensajero Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— sea testigo sobre vosotros de vuestra fe en él y de lo que os trajo de parte Mía. Como (se ha transmitido):

Me narró Abū al-Sāʾib; dijo: nos narró Ḥafṣ, de al-Aʿmaš, de Abū Ṣāliḥ, de Abū Saʿīd; dijo: dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Se llamará a Noé —sobre él la paz— el Día de la Resurrección, y se le dirá: “¿Has transmitido aquello con lo que fuiste enviado?”. Dirá: “Sí”. Entonces se dirá a su pueblo: “¿Os lo transmitió?”. Dirán: “No nos vino ningún amonestador”. Entonces se le dirá: “¿Quién sabe eso?”. Dirá: “Muḥammad y su comunidad”. Y ese es Su dicho: “Y así os hemos hecho una comunidad de término medio, para que seáis testigos sobre la gente y para que el Mensajero sea testigo sobre vosotros”».

Nos narró Muǧāhid b. Mūsā; dijo: nos narró Ǧaʿfar b. ʿAwn; dijo: nos narró al-Aʿmaš, de Abū Ṣāliḥ, de Abū Saʿīd, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, en un sentido semejante, salvo que añadió: «Entonces serán llamados y atestiguarán que, ciertamente, transmitió».

Nos narró Muḥammad b. Baššār; dijo: nos narró Muʾammal; dijo: nos narró Sufyān, de al-Aʿmaš, de Abū Ṣāliḥ, de Abū Saʿīd: «Y así os hemos hecho una comunidad de término medio para que seáis testigos sobre la gente de que los mensajeros han transmitido; y para que el Mensajero sea testigo sobre vosotros: de lo que hicisteis o realizasteis».

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Ibn Fuḍayl, de Abū Mālik al-Ašǧaʿī, de al-Muġīra b. ʿUyayna b. al-Nahhās, que un escribiente suyo les narró de Ǧābir b. ʿAbd Allāh, que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Ciertamente, yo y mi comunidad estaremos sobre una elevación el Día de la Resurrección, dominando con la vista a las criaturas; no hay ninguna de las comunidades que no desee ser de ella, ¡oh comunidad! Y no hay profeta a quien su pueblo desmintiera sino que nosotros seremos sus testigos el Día de la Resurrección de que, ciertamente, transmitió los mensajes de su Señor y les aconsejó». Dijo: «y para que el Mensajero sea testigo sobre vosotros».

Me narró ʿIṣām b. Warrād b. al-Ǧarrāḥ al-ʿAsqalānī; dijo: nos narró mi padre; dijo: nos narró al-Awzāʿī, de Yaḥyā b. Abī Kaṯīr, de ʿAbd Allāh b. al-Faḍl, de Abū Hurayra; dijo: salí con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— en un funeral; y cuando oró por el difunto, la gente dijo: «¡Qué buen hombre!». Entonces el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Se ha hecho obligatorio». Luego salí con él en otro funeral; y cuando oraron por el difunto, la gente dijo: «¡Qué mal hombre!». Entonces el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Se ha hecho obligatorio». Entonces se levantó hacia él Ubayy b. Kaʿb y dijo: «¡Mensajero de Dios! ¿Qué significa tu dicho: “Se ha hecho obligatorio”?». Dijo: «El dicho de Dios —Poderoso y Majestuoso—: “para que seáis testigos sobre la gente”».

Me narró ʿAlī b. Sahl al-Ramlī; dijo: nos narró al-Walīd b. Muslim; dijo: me narró Abū ʿAmr, de Yaḥyā; dijo: me narró ʿAbd Allāh b. Abī al-Faḍl al-Madanī; dijo: me narró Abū Hurayra; dijo: se trajo al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— un funeral, y la gente dijo: «¡Qué buen hombre!», y luego mencionó algo semejante al ḥadiz de ʿIṣām, de su padre.

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Zayd b. Ḥubāb; dijo: nos narró ʿIkrima b. ʿAmmār; dijo: me narró Iyās b. Salama b. al-Akwaʿ, de su padre; dijo: estábamos con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; pasó ante él un funeral y se lo elogió con un elogio bueno, y dijo: «Se ha hecho obligatorio»; y pasó ante él otro funeral y se lo elogió con menos que eso, y dijo: «Se ha hecho obligatorio». Dijeron: «¡Mensajero de Dios! ¿Qué significa “se ha hecho obligatorio”?». Dijo: «Los ángeles son los testigos de Dios en el cielo, y vosotros sois los testigos de Dios en la tierra; así pues, aquello sobre lo que atestigüéis, se hace obligatorio». Luego recitó: «Y di: Obrad, pues Dios verá vuestra obra, y Su Mensajero y los creyentes...», la aleya.

Me narró Muḥammad b. ʿAmr; dijo: nos narró Abū ʿĀṣim; dijo: nos narró ʿĪsā, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid: «para que seáis testigos sobre la gente»: seréis testigos para Muḥammad —sobre él la oración y la paz— sobre las comunidades: judíos, cristianos y magos.

Me narró al-Muṯannā; dijo: nos narró Abū Ḥuḏayfa; dijo: nos narró Šibl, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, algo semejante.

Me narró Muḥammad b. ʿAmr; dijo: nos narró ʿĀṣim, de ʿĪsā, de Ibn Abī Naǧīḥ; dijo: vendrá el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— el Día de la Resurrección, con Su permiso, sin que haya nadie con él; entonces la comunidad de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— atestiguará en su favor que, ciertamente, les transmitió.

Me narró al-Muṯannā; dijo: nos narró Abū Ḥuḏayfa; dijo: nos narró Šibl, de Abī Naǧīḥ, de su padre, que oyó a ʿUbayd b. ʿUmayr, algo semejante.

Nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn; dijo: nos narró Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Ǧurayǧ; dijo: me narró Ibn Abī Naǧīḥ, de su padre; dijo: vendrá el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— el Día de la Resurrección, y mencionó algo semejante, pero no mencionó a ʿUbayd b. ʿUmayr.

Nos narró Bišr b. Muʿāḏ; dijo: nos narró Yazīd; dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda: «para que seáis testigos sobre la gente», es decir, de que sus mensajeros han transmitido a su pueblo de parte de su Señor; «y para que el Mensajero sea testigo sobre vosotros», de que, ciertamente, transmitió los mensajes de su Señor a su comunidad.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Zayd b. Aslam: que el pueblo de Noé dirá el Día de la Resurrección: «No nos transmitió Noé». Entonces se llamará a Noé —sobre él la paz— y se le preguntará: «¿Se lo transmitiste?». Dirá: «Sí». Se dirá: «¿Quiénes son tus testigos?». Dirá: «Aḥmad —Dios le bendiga y le conceda paz— y su comunidad». Entonces seréis llamados y se os preguntará, y diréis: «Sí, ciertamente se lo transmitió». Entonces dirá el pueblo de Noé —sobre él la paz—: «¿Cómo atestiguáis contra nosotros si no nos alcanzasteis?». Dirán: «Vino el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y nos informó que, ciertamente, os transmitió; y se le reveló que, ciertamente, os transmitió; y le creímos». Dijo: entonces se dará por veraz a Noé —sobre él la paz— y se les desmentirá. Dijo: «para que seáis testigos sobre la gente y para que el Mensajero sea testigo sobre vosotros».

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda: «para que seáis testigos sobre la gente»: para que esta comunidad sea testigo sobre la gente de que los mensajeros les han transmitido; y para que el Mensajero sea testigo sobre esta comunidad de que, ciertamente, transmitió aquello con lo que fue enviado.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Zayd b. Aslam: que las comunidades dirán el Día de la Resurrección: «¡Por Dios! Esta comunidad estuvo a punto de ser toda ella profetas, por lo que ven que Dios les ha dado».

Nos narró al-Muṯannā; dijo: nos narró Suwayd b. Naṣr; dijo: nos narró Ibn al-Mubārak, de Rāšid b. Saʿd; dijo: me informó Ibn Anʿam al-Maʿāfirī, de Ḥabbān b. Abī Ǧubla, con su cadena hasta el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «Cuando Dios reúna a Sus siervos el Día de la Resurrección, el primero en ser llamado será Isrāfīl. Entonces su Señor le dirá: “¿Qué hiciste con Mi pacto? ¿Has transmitido Mi pacto?”. Dirá: “Sí, Señor; ciertamente se lo transmití a Ǧibrīl —sobre ambos la paz—”. Entonces se llamará a Ǧibrīl y se le dirá: “¿Has transmitido a Isrāfīl Mi pacto?”. Dirá: “Sí, Señor; ciertamente me lo transmitió”. Entonces se dejará libre a Isrāfīl, y se dirá a Ǧibrīl: “¿Has transmitido Mi pacto?”. Dirá: “Sí; ciertamente se lo transmití a los mensajeros”. Entonces se llamará a los mensajeros y se les dirá: “¿Os transmitió Ǧibrīl Mi pacto?”. Dirán: “Sí, Señor nuestro”. Entonces se dejará libre a Ǧibrīl. Luego se dirá a los mensajeros: “¿Qué hicisteis con Mi pacto?”. Dirán: “Se lo transmitimos a nuestras comunidades”. Entonces se llamará a las comunidades y se dirá: “¿Os transmitieron los mensajeros Mi pacto?”. Entre ellos habrá quien desmienta y quien crea. Entonces dirán los mensajeros: “Ciertamente, tenemos contra ellos testigos que atestiguan que, ciertamente, transmitimos, junto con Tu testimonio”. Entonces dirá: “¿Quién atestigua por vosotros?”. Dirán: “La comunidad de Muḥammad”. Entonces se llamará a la comunidad de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—, y dirá: “¿Atestiguáis que estos Mis mensajeros han transmitido Mi pacto a aquellos a quienes fueron enviados?”. Dirán: “Sí, Señor nuestro; atestiguamos que, ciertamente, transmitieron”. Entonces dirán esas comunidades: “¿Cómo atestigua contra nosotros quien no nos alcanzó?”. Entonces les dirá el Señor —Bendito y Exaltado sea—: “¿Cómo atestiguáis contra quien no alcanzasteis?”. Dirán: “Señor nuestro: nos enviaste un Mensajero, nos hiciste descender Tu pacto y Tu Libro, y nos relataste que, ciertamente, ellos transmitieron; así que atestiguamos conforme a lo que nos encomendaste”. Entonces dirá el Señor: “Han dicho la verdad”. Y ese es Su dicho: “Y así os hemos hecho una comunidad de término medio”. Y el wasaṭ: la justicia. “Para que seáis testigos sobre la gente y para que el Mensajero sea testigo sobre vosotros”».

Dijo Ibn Anʿam: me llegó que ese día atestiguará la comunidad de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—, salvo quien tenga en su corazón rencor contra su hermano.

Me narró al-Muṯannā; dijo: nos narró Isḥāq; nos narró Abū Zuhayr, de Ǧuwaybir, de al-Ḍaḥḥāk, acerca de Su dicho: «para que seáis testigos sobre la gente»: con ello se refiere a quienes se mantuvieron firmes sobre la guía; ellos son quienes serán testigos sobre la gente el Día de la Resurrección, por haber desmentido a los mensajeros de Dios y haber descreído de los signos de Dios.

Se me narró de ʿAmmār; dijo: nos narró Ibn Abī Ǧaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ, acerca de Su dicho: «para que seáis testigos sobre la gente», es decir: para que seáis testigos sobre las comunidades que pasaron antes de vosotros, por lo que les trajeron sus mensajeros y por lo que ellos los desmintieron. Entonces dirán el Día de la Resurrección, asombrados: «¡Una comunidad que no estuvo en nuestro tiempo creyó en lo que trajeron nuestros mensajeros, y nosotros desmentimos lo que trajeron!». Y se asombrarán con todo asombro.

Su dicho: «y para que el Mensajero sea testigo sobre vosotros» quiere decir: por su fe en él y por lo que se le hizo descender.

Me narró Muḥammad b. Saʿd; dijo: me narró mi padre; dijo: me narró mi tío; dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās: «para que seáis testigos sobre la gente», es decir: que ellos atestiguaron sobre las generaciones conforme a lo que Dios —Poderoso y Majestuoso— les nombró.

Nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn; dijo: me narró Ḥaǧǧāǧ; dijo: dijo Ibn Ǧurayǧ: dije a ʿAṭāʾ: «¿Qué significa Su dicho: “para que seáis testigos sobre la gente”?». Dijo: «La comunidad de Muḥammad atestiguó contra quien abandonó la verdad cuando le llegó la fe y la guía, de entre quienes fueron antes de nosotros». Lo dijo ʿAbd Allāh b. Kaṯīr. Dijo: y dijo ʿAṭāʾ: «Testigos contra quien abandonó la verdad, de entre todos los que la abandonaron de la gente en conjunto. Eso vino a la comunidad de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— en su Libro: “y para que el Mensajero sea testigo sobre vosotros”, de que ciertamente creyeron en la verdad cuando les llegó y la confirmaron».

Me narró Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo: dijo Ibn Zayd acerca de Su dicho: «para que seáis testigos sobre la gente y para que el Mensajero sea testigo sobre vosotros»: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— es testigo sobre su comunidad, y ellos son testigos sobre las comunidades; y ellos son uno de los testigos de los que Dios —Poderoso y Majestuoso— dijo: «y el día en que se alcen los testigos»: los cuatro: los ángeles que registran nuestras obras a favor nuestro y contra nosotros. Y recitó Su dicho: «Y vendrá toda alma con ella un conductor y un testigo». Y dijo: ese es el Día de la Resurrección. Dijo: y los profetas son testigos sobre sus comunidades. Dijo: y la comunidad de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— es testigo sobre las comunidades. (Dijo: y «los aṭwār»: los cuerpos y las pieles).

La exposición acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: «Y no establecimos la qibla en la que estabas sino para saber quién sigue al Mensajero de quien se vuelve sobre sus talones».

Con Su dicho —Glorificado sea—: «Y no establecimos la qibla en la que estabas»: no hicimos tu apartamiento de la qibla hacia la que te orientabas —¡oh Muḥammad!—, y no te apartamos de ella sino para saber quién te sigue de quien no te sigue, de quien se vuelve sobre sus talones. Y la qibla en la que estaba el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, a la que Dios se refirió con Su dicho: «Y no establecimos la qibla en la que estabas», es la qibla hacia la que te orientabas antes de que se te hiciera volver hacia la Kaʿba. Como (se ha transmitido):

Me narró Mūsā b. Hārūn; dijo: nos narró ʿAmr; dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: «Y no establecimos la qibla en la que estabas», es decir: Bayt al-Maqdis.

Nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn; dijo: me narró Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Ǧurayǧ; dijo: dije a ʿAṭāʾ: «¿Y no establecimos la qibla en la que estabas?». Dijo: «La qibla: Bayt al-Maqdis».

Sólo omitió mencionar el apartamiento de ella por bastarle la indicación de lo ya mencionado en el discurso sobre su sentido, como en otros casos semejantes que ya hemos mencionado anteriormente.

Y sólo dijimos que ese es su sentido porque la prueba con la que Dios puso a examen a los compañeros de Su Mensajero en lo relativo a la qibla fue —según lo que las noticias han concordado— en el momento del cambio de Bayt al-Maqdis hacia la Kaʿba, hasta el punto de que, según se mencionó, apostataron algunos hombres de entre quienes habían abrazado el islam y seguido al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—; y muchos hipócritas manifestaron por ello su hipocresía, y dijeron: «¿Qué le pasa a Muḥammad, que nos vuelve una vez hacia aquí y otra vez hacia allá?». Y los musulmanes dijeron acerca de sus hermanos musulmanes anteriores —mientras oraban hacia Bayt al-Maqdis—: «Nuestras obras y las suyas han quedado anuladas y se han perdido». Y los idólatras dijeron: «Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— está perplejo en su religión». Así fue una tentación para la gente y una depuración para los creyentes. Por eso dijo —Glorificado sea—: «Y no establecimos la qibla en la que estabas sino para saber quién sigue al Mensajero de quien se vuelve sobre sus talones», es decir: no hicimos tu apartamiento de la qibla en la que estabas, y tu traslado a otra distinta, como dijo —Glorificado sea—: «Y no hicimos la visión que te mostramos sino como tentación para la gente», con el sentido de: no hicimos tu noticia acerca de la visión que te mostramos. Pues si no les hubiera informado a la gente de lo que se le mostró, no habría en ello tentación para nadie. Del mismo modo, la primera qibla que era hacia Bayt al-Maqdis, si no se hubiera apartado de ella hacia la Kaʿba, no habría en ella tentación ni prueba para nadie.

Mención de las noticias transmitidas acerca de ello, conforme al sentido que hemos dicho:

Nos narró Bišr b. Muʿāḏ; dijo: nos narró Yazīd, de Saʿīd, de Qatāda; dijo: la qibla fue en ella una prueba y una depuración. Los Anṣār oraron hacia Bayt al-Maqdis durante dos años antes de la llegada del Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—; y el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— oró, tras su llegada a Medina como emigrado, hacia Bayt al-Maqdis durante diecisiete meses; luego Dios lo orientó después hacia la Kaʿba, la Casa Sagrada. Entonces dijeron algunos de la gente: «¿Qué los ha desviado de su qibla en la que estaban?». El hombre ha añorado su lugar de nacimiento. Dijo Dios —Poderoso y Majestuoso—: «Di: de Dios son el oriente y el occidente; guía a quien quiere a un camino recto». Y dijo gente, cuando la qibla fue desviada hacia la Casa Sagrada: «¿Qué hay de nuestras obras que hacíamos con nuestra primera qibla?». Entonces Dios —Poderoso y Majestuoso— hizo descender: «Y Dios no iba a dejar perder vuestra fe». Y Dios pone a prueba a los siervos con lo que quiere de Su asunto, asunto tras asunto, para saber quién le obedece de quien le desobedece. Y todo ello es aceptado si es en fe en Dios, sinceridad para Él y sumisión a Su decreto.

Me narró Mūsā; dijo: nos narró ʿAmr; dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī; dijo: el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— oraba hacia Bayt al-Maqdis, y la Kaʿba la abrogó. Cuando fue orientado hacia la Mezquita Sagrada, la gente discrepó al respecto y se dividieron en grupos. Los hipócritas dijeron: «¿Qué les pasa, que estuvieron un tiempo con una qibla y luego la dejaron y se orientaron a otra?». Los musulmanes dijeron: «¡Ojalá supiéramos acerca de nuestros hermanos que murieron orando hacia Bayt al-Maqdis: aceptó Dios de nosotros y de ellos o no?». Los judíos dijeron: «Muḥammad ha añorado la tierra de su padre y su lugar de nacimiento; si permaneciera en nuestra qibla, esperaríamos que fuera él nuestro compañero, el que aguardamos». Y los idólatras de La Meca dijeron: «La religión se le ha confundido a Muḥammad; se orientó con su qibla hacia vosotros y supo que vosotros estabais más guiados que él; y pronto entrará en vuestra religión». Entonces Dios —Glorificado sea— hizo descender acerca de los hipócritas: «Dirán los necios de la gente: “¿Qué los ha desviado de su qibla en la que estaban?”», hasta Su dicho: «y, ciertamente, era algo grande, salvo para aquellos a quienes Dios ha guiado»; y reveló acerca de los otros las aleyas que siguen después.

Nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn; dijo: me narró Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Ǧurayǧ; dijo: dije a ʿAṭāʾ: «¿“sino para saber quién sigue al Mensajero de quien se vuelve sobre sus talones”?». Dijo ʿAṭāʾ: «Los pone a prueba para saber quién se somete a Su orden». Dijo Ibn Ǧurayǧ: me llegó que algunas personas de entre quienes habían abrazado el islam se volvieron atrás y dijeron: «Una vez aquí y otra vez allá».

Si alguien nos dijera: «¿Acaso no era Dios conocedor de quién sigue al Mensajero y de quién se vuelve sobre sus talones sino después de que el seguidor siguiera y el que se vuelve se volviera sobre sus talones, hasta decir: “No hicimos lo que hicimos del cambio de la qibla sino para saber al seguidor del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— del que se vuelve sobre sus talones”?», se le diría: Dios —Glorificado sea— es conocedor de todas las cosas antes de que sean; y Su dicho: «Y no establecimos la qibla en la que estabas sino para saber quién sigue al Mensajero de quien se vuelve sobre sus talones» no informa de que no supiera eso sino después de su existencia.

Si dijera: «Entonces, ¿cuál es su sentido?», se le diría: en cuanto a su sentido, según nosotros, es: no establecimos la qibla en la que estabas sino para que Mi Mensajero, Mi partido y Mis aliados sepan quién sigue al Mensajero de quien se vuelve sobre sus talones. Así, dijo —Glorificado sea—: «sino para saber», y su sentido es: para que Mi Mensajero y Mis aliados sepan; pues el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y Sus aliados son de su partido. Y era propio de los árabes atribuir al jefe lo que hacen los seguidores del jefe, y atribuirlo a él, como cuando dicen: «ʿUmar b. al-Ḫaṭṭāb conquistó el Sawād de Irak y recaudó su tributo», cuando en realidad lo hicieron sus compañeros por una causa que procedía de él en ello.

Y como lo que se transmitió en su semejante del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «Dice Dios —Glorificado sea—: “Enfermé y Mi siervo no me visitó; le pedí un préstamo y no me lo prestó; y me injurió, y no le era debido que me injuriara”».

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Ḫālid, de Muḥammad b. Ǧaʿfar, de al-ʿAlāʾ b. ʿAbd al-Raḥmān, de su padre, de Abū Hurayra; dijo: dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Dijo Dios: “Pedí un préstamo a Mi siervo y no me lo prestó; y me injurió, y no le era debido que me injuriara”. Dice: “¡Oh tiempo!”; y Yo soy el Tiempo, Yo soy el Tiempo».

Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, de al-ʿAlāʾ b. ʿAbd al-Raḥmān, de su padre, de Abū Hurayra, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, en un sentido semejante.

Así, el Altísimo atribuyó a Sí mismo el pedir préstamo y la visita, aunque eso fue por medio de otro, puesto que fue por causa suya.

Y se ha transmitido de los árabes, por audición: «Tengo hambre en otro vientre» y «estoy desnudo en otra espalda», con el sentido de: el hambre de su familia y sus dependientes, y la desnudez de sus espaldas. Así también Su dicho: «sino para saber», con el sentido de: para que sepan Mis aliados y Mi partido.

Y en un sentido semejante a lo que hemos dicho hablaron los intérpretes. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró al-Muṯannā; dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ; dijo: me narró Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās: «Y no establecimos la qibla en la que estabas sino para saber quién sigue al Mensajero de quien se vuelve sobre sus talones». Dijo Ibn ʿAbbās: para distinguir a la gente de la certeza de la gente de la asociación y la duda.

Y algunos dijeron: sólo se dijo eso porque los árabes ponen el conocimiento en lugar de la visión, y la visión en lugar del conocimiento, como dijo —Glorificado sea—: «¿Acaso no has visto cómo hizo tu Señor con los compañeros del elefante?». Afirmó que el sentido de «¿acaso no has visto?» es «¿acaso no has sabido?». Y afirmó que el sentido de Su dicho: «sino para saber» es: «sino para ver quién sigue al Mensajero». Y afirmó que el dicho del que dice: «vi», «supe» y «atestigüé» son expresiones que se alternan, poniendo unas en lugar de otras, como dijo Ǧarīr b. ʿAṭiyya:

«Como si no hubieras atestiguado a Laqīṭ y a Ḥāǧib, y a ʿAmr b. ʿAmr cuando clamó: “¡Oh, casa de Dārim!”»

con el sentido de: «como si no hubieras sabido a Laqīṭ», pues entre la muerte de Laqīṭ y Ḥāǧib y el tiempo de Ǧarīr hay un lapso que no se oculta. Eso porque los mencionados murieron en la época preislámica, y Ǧarīr fue después de un tiempo transcurrido desde la venida del islam. Esta interpretación es lejana, porque la visión, aunque se use en lugar del conocimiento, es por ser imposible que alguien vea algo sin que su visión le obligue a saber que lo ha visto, si es de naturaleza sana; por ello fue admisible, desde el aspecto que hemos establecido, que se atribuya a la visión el establecerlo como conocimiento, y que la mención de la visión indique el sentido del conocimiento. Pero eso —aunque sea válido en la visión como hemos descrito— no es admisible en el conocimiento, de modo que la mención del conocimiento indique la visión; pues el hombre puede saber muchas cosas que no ha visto ni verá, mientras que es imposible que vea algo sin saberlo, como ya hemos expuesto. Además, no se encuentra en el habla de los árabes que se diga: «supe tal cosa» con el sentido de «la vi». Sólo es lícito orientar los sentidos de lo que hay en el Libro de Dios —que hizo descender sobre Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—— hacia lo que tenga semejante existente en el habla de los árabes, y no hacia lo que no exista en su habla. Existe en su habla «vi» con el sentido de «supe», y no existe en su habla «supe» con el sentido de «vi»; por tanto, no es lícito orientar «sino para saber» al sentido de «sino para ver».

Y otros dijeron: sólo se dijo «sino para saber» porque los hipócritas, los judíos y la gente de incredulidad en Dios negaban que Dios —Exaltado sea— supiera la cosa antes de que fuera; y dijeron, cuando se les dijo: «Ciertamente, un grupo de la gente de la qibla apostatará volviéndose sobre sus talones cuando se cambie la qibla de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— hacia la Kaʿba»: «Eso no ocurrirá», o dijeron: «Eso es falso». Cuando Dios hizo eso, cambió la qibla y descreyó por ello quien descreyó, dijo Dios —Glorificado sea—: «No lo hice sino para saber lo que hay en vosotros —¡oh asociadores que negáis Mi conocimiento de lo que será de las cosas antes de que sea!—: que Yo soy conocedor de lo que será de lo que aún no ha sido». Como si el sentido de quien dice esto en la interpretación de Su dicho: «sino para saber» fuera: «sino para mostraros que sabemos quién sigue al Mensajero de quien se vuelve sobre sus talones». Esto, aunque tiene una salida como posibilidad, es lejano del sentido entendido.

Y otros dijeron: sólo se dijo «sino para saber» —siendo Él conocedor antes de que sea y en toda circunstancia— como modo de suavidad con Sus siervos y de atraerlos a Su obediencia, como dijo —Glorificado sea—: «Di: Dios... y ciertamente nosotros o vosotros estamos sobre guía o en un extravío manifiesto». Y Él sabía que Él estaba sobre guía y que ellos estaban sobre extravío manifiesto, pero fue suave con ellos en el خطاب, y no dijo: «Yo estoy sobre guía y vosotros sobre extravío». Así también Su dicho: «sino para saber», según ellos, significa: «sino para que sepáis vosotros», puesto que erais ignorantes de ello antes de que ocurriera; y atribuyó el conocimiento a Sí mismo por suavidad en su خطاب. Y ya hemos expuesto la opinión que es más digna de la verdad en ello.

En cuanto a Su dicho: «quién sigue al Mensajero», quiere decir: quien sigue a Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— en lo que Dios le ordena, orientándose hacia la dirección hacia la que se orienta Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—.

Y en cuanto a Su dicho: «de quien se vuelve sobre sus talones», quiere decir: quien apostata de su religión, y cae en hipocresía, o en incredulidad, o contradice a Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— en ello, de entre quienes muestran seguirlo. Como (se ha transmitido):

Me narró Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo: dijo Ibn Zayd acerca de Su dicho: «Y no establecimos la qibla en la que estabas sino para saber quién sigue al Mensajero de quien se vuelve sobre sus talones»: quien, cuando le entra una duda, vuelve atrás respecto de Dios y se vuelve incrédulo sobre sus talones.

El أصل del que se vuelve sobre sus talones es: el que se vuelve sobre sus talones, el que regresa dando la espalda en el camino que ya había recorrido, apartándose de él. Así se dijo de todo el que regresa de un asunto en el que estaba, de religión o de bien. De ello es Su dicho: «y ambos regresaron sobre sus huellas, siguiendo el rastro», con el sentido de: regresaron por el camino que habían tomado.

Sólo se llamó al apóstata «apóstata» por su regreso de su religión y su credo en el que estaba. Y sólo se dijo «regresó sobre sus talones» por su regreso hacia atrás, sobre su talón, hacia la dirección en la que estaba al inicio de su marcha antes de volver atrás. Se hace de ello un símil para todo el que deja un asunto y toma otro distinto: cuando se aparta de lo que estaba hacia aquello que había dejado, tomándolo. Así se dice: «Fulano apostató sobre su talón» y «se volvió sobre sus talones».

La exposición acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: «Y, ciertamente, era algo grande, salvo para aquellos a quienes Dios ha guiado».

Los intérpretes discreparon acerca de aquello que Dios —Poderoso y Majestuoso— describió como «grande», salvo para aquellos a quienes Dios ha guiado.

Algunos dijeron: con «lo grande» quiso decir —Glorificado sea— el orientar desde Bayt al-Maqdis hacia la Mezquita Sagrada y el cambio; y feminizó «grande» por la feminidad de «la orientación». Mención de quienes dijeron eso:

Me narró al-Muṯannā; dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās: dijo Dios: «Y, ciertamente, era algo grande, salvo para aquellos a quienes Dios ha guiado», es decir: su cambio.

Me narró Muḥammad b. ʿAmr; dijo: nos narró Abū ʿĀṣim; dijo: nos narró ʿĪsā b. Maymūn, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, acerca del dicho de Dios —Poderoso y Majestuoso—: «Y, ciertamente, era algo grande, salvo para aquellos a quienes Dios ha guiado», dijo: lo que se les ordenó del cambio hacia la Kaʿba desde Bayt al-Maqdis.

Me narró al-Muṯannā; dijo: nos narró Abū Ḥuḏayfa; dijo: nos narró Šibl, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, algo semejante.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, acerca de Su dicho: «grande, salvo para aquellos a quienes Dios ha guiado», dijo: fue grande cuando la qibla fue cambiada hacia la Mezquita Sagrada; fue grande salvo para aquellos a quienes Dios ha guiado.

Otros dijeron: más bien lo grande es la qibla misma hacia la que él —Dios le bendiga y le conceda paz— se orientaba desde Bayt al-Maqdis antes del cambio. Mención de quienes dijeron eso:

Se me narró de ʿAmmār b. al-Ḥasan; dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Abī Ǧaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ, de Abū al-ʿĀliya: «Y, ciertamente, era algo grande», es decir: la qibla de Bayt al-Maqdis, salvo para aquellos a quienes Dios ha guiado.

Y algunos dijeron: más bien lo grande es la oración que solían realizar hacia la primera qibla. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Yūnus b. ʿAbd al-Aʿlā; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo: dijo Ibn Zayd: «Y, ciertamente, era algo grande, salvo para aquellos a quienes Dios ha guiado», dijo: vuestra oración, hasta que Dios —Poderoso y Majestuoso— os guíe a la qibla.

Y me lo narró Yūnus otra vez; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo: dijo Ibn Zayd: «Y, ciertamente, era algo grande», dijo: tu oración aquí —es decir, hacia Bayt al-Maqdis— durante dieciséis meses, y tu desviación aquí.

Y algunos gramáticos de Basora dijeron: se feminizó «grande» por la feminidad de «qibla», y a ella se refirió —Glorificado sea— con Su dicho: «Y, ciertamente, era algo grande». Y algunos gramáticos de Kufa dijeron: más bien se feminizó «grande» por la feminidad de «la orientación» y «el cambio».

Así, la interpretación del discurso, según la interpretación de quienes sostienen esta opinión, es: no hicimos nuestro cambio de ti desde la qibla en la que estabas y nuestra orientación tuya apartándote de ella sino para saber quién sigue al Mensajero de quien se vuelve sobre sus talones; y, ciertamente, nuestro cambio de ti desde ella y nuestra orientación tuya fue algo grande, salvo para aquellos a quienes Dios ha guiado.

Esta interpretación es, para mí, la más correcta de las interpretaciones, porque lo que se les hizo grande a la gente fue el cambio del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— de su rostro desde la primera qibla hacia la otra, no la qibla misma ni la oración; pues la primera qibla y la oración ya existían y no les eran grandes. Salvo que alguien oriente la feminidad de «grande» hacia «qibla» y diga: se bastó con mencionar la qibla en lugar de mencionar la orientación y el cambio, por la indicación del discurso sobre ese sentido, como ya te hemos descrito en sus semejantes; entonces sería un وجه correcto y una vía comprensible. Y el sentido de Su dicho: «grande» es: عظيمة, enorme. Como (se ha transmitido):

Nos narró Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo: dijo Ibn Zayd: «Y, ciertamente, era algo grande, salvo para aquellos a quienes Dios ha guiado», dijo: grande en los pechos de la gente, por aquello con lo que Satanás entra en el hijo de Adán. Dijo: «¿Qué les pasa, que oraron hacia aquí dieciséis meses y luego se desviaron?». Eso se hizo grande en los pechos de quien no conoce ni comprende, y de los hipócritas; y dijeron: «¿Qué es esta religión?». En cuanto a los que creyeron, Dios —Glorificado sea— afirmó eso en sus corazones. Y recitó el dicho de Dios: «Y, ciertamente, era algo grande, salvo para aquellos a quienes Dios ha guiado», y dijo: vuestra oración, hasta que os guíe hacia la qibla.

Dijo Abū Ǧaʿfar: en cuanto a Su dicho: «salvo para aquellos a quienes Dios ha guiado», quiere decir: aunque nuestro hacerte girar desde la qibla en la que estabas fuera algo enorme, salvo para quien Dios —Glorificado sea— concedió el éxito y guió para creerte, para creer en ti y en ello, y para seguirte en ello y en lo que Dios —Exaltado sea— hizo descender sobre ti. Como (se ha transmitido):

Me narró al-Muṯannā; dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ; dijo: me narró Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās: «Y, ciertamente, era algo grande, salvo para aquellos a quienes Dios ha guiado», es decir: salvo para los humildes reverentes; esto es, los que confirman como veraz lo que Dios —Bendito y Exaltado sea— hizo descender.

La exposición acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: «Y Dios no iba a dejar perder vuestra fe». Se dijo: con «fe» en este lugar quiso decir la oración. Mención de las noticias transmitidas acerca de ello y mención de quienes lo dijeron:

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Wakīʿ y ʿUbayd Allāh; y nos narró Sufyān b. Wakīʿ; dijo: nos narró ʿUbayd Allāh b. Mūsā, ambos, de Isrāʾīl, de Sammāk, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās; dijo: cuando el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— fue orientado hacia la Kaʿba, dijeron: «¿Qué hay de quienes murieron de nuestros hermanos antes de eso, mientras oraban hacia Bayt al-Maqdis?». Entonces Dios —Glorificado sea— hizo descender: «Y Dios no iba a dejar perder vuestra fe».

Me narró Ismāʿīl b. Mūsā; dijo: nos informó Šarīk, de Abū Isḥāq, de al-Barāʾ, acerca del dicho de Dios —Poderoso y Majestuoso—: «Y Dios no iba a dejar perder vuestra fe», dijo: vuestra oración hacia Bayt al-Maqdis.

Nos narró Aḥmad b. Isḥāq al-Ahwāzī; dijo: nos narró Abū Aḥmad al-Zubayrī; dijo: nos narró Šarīk, de Abū Isḥāq, de al-Barāʾ, algo semejante.

Y me narró al-Muṯannā; dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Muḥammad b. Nufayl, de al-Ḥarrānī; dijo: nos narró Zuhayr; dijo: nos narró Abū Isḥāq, de al-Barāʾ; dijo: murieron, sobre la qibla antes de que fuera cambiada hacia la Casa, hombres, y fueron muertos; y no sabíamos qué decir acerca de ellos. Entonces Dios —Exaltado sea— hizo descender: «Y Dios no iba a dejar perder vuestra fe».

Nos narró Bišr b. Muʿāḏ al-ʿAqdī; dijo: nos narró Yazīd b. Zurayʿ; dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda; dijo: dijo gente, cuando la qibla fue desviada hacia la Casa Sagrada: «¿Qué hay de nuestras obras que hacíamos con nuestra qibla?». Entonces Dios —Glorificado sea— hizo descender: «Y Dios no iba a dejar perder vuestra fe».

Me narró Mūsā b. Hārūn; dijo: me narró ʿAmr b. Ḥammād; dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī; dijo: cuando el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se orientó hacia la Mezquita Sagrada, los musulmanes dijeron: «¡Ojalá supiéramos acerca de nuestros hermanos que murieron orando hacia Bayt al-Maqdis: aceptó Dios de nosotros y de ellos o no?». Entonces Dios —Glorificado sea— hizo descender acerca de ellos: «Y Dios no iba a dejar perder vuestra fe», dijo: vuestra oración hacia Bayt al-Maqdis; es decir: aquella es obediencia y esta es obediencia.

Se me narró de ʿAmmār b. al-Ḥasan; dijo: nos narró Ibn Abī Ǧaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ; dijo: dijo gente, cuando la qibla fue desviada hacia la Casa Sagrada: «¿Qué hay de nuestras obras que hacíamos con nuestra primera qibla?». Entonces Dios —Exaltado sea— hizo descender: «Y Dios no iba a dejar perder vuestra fe», la aleya.

Nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn; dijo: me narró Ḥaǧǧāǧ; dijo: dijo Ibn Ǧurayǧ: me informó Dāwūd b. Abī ʿĀṣim; dijo: cuando el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— fue desviado hacia la Kaʿba, los musulmanes dijeron: «Han perecido nuestros compañeros que oraban hacia Bayt al-Maqdis». Entonces descendió: «Y Dios no iba a dejar perder vuestra fe».

Me narró Muḥammad b. Saʿd; dijo: me narró mi padre; dijo: me narró mi tío; dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: «Y Dios no iba a dejar perder vuestra fe», es decir: vuestra oración que realizasteis antes de que la qibla fuera (la establecida); pues los creyentes temieron por quienes de ellos habían orado, que no se aceptara su oración.

Me narró Yūnus b. ʿAbd al-Aʿlā; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo: dijo Ibn Zayd: «Y Dios no iba a dejar perder vuestra fe»: vuestra oración.

Nos narró Muḥammad b. Ismāʿīl al-Fazārī; dijo: nos informó al-Muʾammal; dijo: nos narró Sufyān; nos narró Yaḥyā b. Saʿīd, de Saʿīd b. al-Musayyab, acerca de esta aleya: «Y Dios no iba a dejar perder vuestra fe», dijo: vuestra oración hacia Bayt al-Maqdis.

Ya hemos demostrado anteriormente que la fe es la confirmación como veraz, y que la confirmación como veraz puede ser por la palabra sola, por la acción sola, o por ambas juntas. Así, el sentido de Su dicho: «Y Dios no iba a dejar perder vuestra fe», según lo que las transmisiones han concordado en que se refiere a la oración, es: Dios no iba a dejar perder la confirmación como veraz de Su Mensajero —sobre él la oración y la paz— mediante vuestra oración que realizasteis hacia Bayt al-Maqdis por su orden; pues eso fue por vuestra parte confirmación como veraz de Mi Mensajero, seguimiento de Mi orden y obediencia vuestra a Mí. Dijo: y su «pérdida» por parte de Él —Glorificado sea—, si la perdiera, sería dejar de recompensar a sus compañeros y a quienes la realizaron por ella, de modo que se iría en vano y se volvería nula, como la pérdida del hombre de su riqueza: esto es, destruirla en aquello de lo que no obtiene compensación ni en lo inmediato ni en lo ulterior. Así, Dios —Glorificado sea— informó que no iba a invalidar la obra de quien obra una obra para Él, siendo para Él obediencia, sin recompensarlo por ella, aunque ese deber fuera abrogado después de que el agente lo hubiera realizado conforme a lo que se le impuso.

Si alguien dijera: «¿Cómo dijo Dios —Glorificado sea—: “Y Dios no iba a dejar perder vuestra fe”, atribuyendo la fe a los vivos a quienes se dirigía el خطاب, cuando los interpelados por ello sólo temían por sus hermanos que habían muerto orando hacia Bayt al-Maqdis, y por ese asunto descendió esta aleya?», se diría: aunque temían por ello, también temían por la anulación de la recompensa de su propia oración que habían realizado hacia Bayt al-Maqdis antes del cambio hacia la Kaʿba, y pensaron que su obra se había invalidado y se había ido en vano. Entonces Dios —Glorificado sea— hizo descender esta aleya en ese momento, y dirigió el خطاب con ella a los vivos; y entraron en ellos los muertos de entre ellos, porque es propio de los árabes, cuando se reúnen en una noticia el interpelado y el ausente, que hagan prevalecer al interpelado e incluyan al ausente en el خطاب. Así, dicen a un hombre al que se dirigen, informando acerca de él y de otro ausente no presente: «Hicimos con vosotros dos» y «obramos con vosotros dos», como si se dirigieran a ambos estando presentes; y no consideran admisible decir: «hicimos con ellos dos» mientras se dirigen a uno de ellos, devolviendo al interpelado al cómputo de los ausentes.

La exposición acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: «En verdad, Dios es con la gente, ciertamente, Compasivo, Misericordioso».

Con Su dicho —Glorificado sea—: «En verdad, Dios es con la gente, ciertamente, Compasivo, Misericordioso», quiere decir: que Dios, con todos Sus siervos, es poseedor de compasión. La compasión (raʾfa) es el más alto de los sentidos de la misericordia; y es general para toda la creación en esta vida, y para algunos de ellos en la otra. En cuanto a «Misericordioso» (raḥīm), es poseedor de misericordia para los creyentes en esta vida y en la otra, conforme a lo que ya hemos explicado anteriormente.

Sólo quiso —Glorificado sea— con ello que Dios —Poderoso y Majestuoso— es más misericordioso con Sus siervos que como para dejarles perder una obediencia con la que le obedecieron sin recompensarlos por ella; y más compasivo con ellos que como para tomarles en cuenta por dejar aquello que no les impuso. Es decir: no os aflijáis por vuestros muertos que murieron orando hacia Bayt al-Maqdis, pues ciertamente Yo les recompensaré por su obediencia a Mí con la oración que así realizaron, porque soy más misericordioso con ellos que como para dejarles perder una obra que realizaron para Mí. Y no os entristezcáis por ellos, pues no los tomaré en cuenta por haber dejado la oración hacia la Kaʿba, porque no se lo había impuesto; y soy más compasivo con Mi creación que como para castigarlos por dejar aquello que no les ordené realizar. Y en «raʾūf» hay variantes lingüísticas: una de ellas «raʾūf» según el patrón «faʿul», como dijo al-Walīd b. ʿUqba:

«Y el peor de los que buscan; y no seas tú quien combate a su tío: el compasivo, el misericordioso».

Y esta es la lectura de la mayoría de los lectores de Kufa. La otra es «raʾūf» según el patrón «faʿūl», y es la lectura de la mayoría de los lectores de Medina. Y «raʾif», que es lengua de Ġaṭafān, según el patrón «faʿil», como «ḥaḏir». Y «raʾf» según el patrón «faʿl», con sukūn en la ʿayn, y es lengua de Banū Asad. La lectura es conforme a una de las dos primeras variantes.

Notas y Referencias

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