La Vaca
البقرة Al-BaqarahVersículo (Español)
[2:11] Cuando se les dice: ¡No siembren la corrupción en la Tierra! Responden: "¡Pero si nosotros somos los que hacemos el bien!"
Tafsir de At-Tabari
{Y cuando se les dice: «No corrompáis en la tierra», dicen: «Ciertamente, nosotros no somos sino reformadores».} (11)
El dicho acerca de la interpretación de Su palabra —Exaltado sea—:
{Y cuando se les dice: «No corrompáis en la tierra», dicen: «Ciertamente, nosotros no somos sino reformadores».}
Los intérpretes discreparon acerca de la interpretación de esta aleya.
Se transmitió de Salmán al-Fārisī que solía decir:
«Estos aún no han venido».
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró ‘Uthām ibn ‘Alī,
dijo:
nos narró al-A‘mash,
dijo:
oí a al-Minhal ibn ‘Amr relatar, de ‘Abbād ibn ‘Abd Allāh, de Salmán,
que dijo:
«Aún no han venido esos: aquellos a quienes, cuando se les dice: “No corrompáis en la tierra”, dicen: “Ciertamente, nosotros no somos sino reformadores”».
Me narró Aḥmad ibn ‘Uthmān ibn Ḥakīm,
dijo:
nos narró ‘Abd al-Raḥmān ibn Sharīk,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró al-A‘mash, de Zayd ibn Wahb y de otros,
de Salmán, que dijo acerca de esta aleya:
{Y cuando se les dice: «No corrompáis en la tierra», dicen: «Ciertamente, nosotros no somos sino reformadores».}
Dijo: «Estos aún no han venido».
Y otros dijeron que:
me lo narró Mūsā ibn Hārūn,
dijo:
nos narró ‘Amr ibn Ḥammād,
dijo:
nos narró Asbāṭ, de al-Suddī, en un relato que mencionó, de Abū Mālik, y de Abū Ṣāliḥ, de Ibn ‘Abbās, y de Murra al-Hamdānī, de Ibn Mas‘ūd,
y de gente entre los compañeros del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—:
{Y cuando se les dice: «No corrompáis en la tierra», dicen: «Ciertamente, nosotros no somos sino reformadores».}
Son los hipócritas. En cuanto a «no corrompáis en la tierra», ciertamente la corrupción es la incredulidad y obrar con desobediencia.
Y se me transmitió de ‘Ammār ibn al-Ḥasan,
dijo:
nos narró Ibn Abī Ja‘far, de su padre,
de al-Rabī‘:
{Y cuando se les dice: «No corrompáis en la tierra»} quiere decir: «No desobedezcáis en la tierra».
Dijo:
Así, su corrupción contra sí mismos era esa: la desobediencia a Allah —Glorificado sea—; pues quien desobedece a Allah en la tierra o manda desobedecerle, ciertamente ha corrompido en la tierra, porque la rectificación de la tierra y del cielo es mediante la obediencia.
Y la interpretación más digna de preferencia respecto de la aleya es la interpretación de quien dijo:
Que la palabra de Allah —Bendito sea Su nombre—: {Y cuando se les dice: «No corrompáis en la tierra», dicen: «Ciertamente, nosotros no somos sino reformadores»} fue revelada acerca de los hipócritas que existían en tiempos del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, aunque con ella se pretende a todo aquel que, después de ellos y hasta el Día de la Resurrección, sea de la misma condición que ellos entre los hipócritas.
Y puede ser que la expresión de Salmán al recitar esta aleya: «Estos aún no han venido», la dijera después de la extinción de quienes tenían esa condición en tiempos del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, como información suya acerca de quienes vinieron de ellos después, y de quienes aún no habían venido; no que pretendiera que no hubiera pasado nadie con esa condición.
Y solo dijimos que la interpretación más digna de preferencia de la aleya es la que hemos mencionado, por el consenso de la prueba (al-ḥuŷŷa) entre los intérpretes en que eso es la descripción de quienes, entre los compañeros del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, vivían en medio de ellos en tiempos del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— de entre los hipócritas, y que estas aleyas fueron reveladas acerca de ellos. Y la interpretación sobre la que hay consenso es más digna de interpretarse como interpretación del Corán que una opinión cuya veracidad no tiene indicio alguno, ni fundamento ni paralelo.
La corrupción en la tierra es: obrar en ella con aquello que Allah —Glorificado sea— ha prohibido, y descuidar aquello cuya preservación Allah ha ordenado. Eso es, en suma, la corrupción, como dijo —Glorificado sea— en Su Libro, informando de lo dicho por Sus ángeles:
{Dijeron: «¿Vas a poner en ella a quien corrompa en ella y derrame sangre?»}
Con ello quieren decir: «¿Vas a poner en la tierra a quien Te desobedezca y contravenga Tu mandato?».
Así también: la condición de la gente de la hipocresía es que son corruptores en la tierra por su desobediencia en ella a su Señor, por acometer en ella lo que Él les prohibió acometer, por descuidar Sus obligaciones, por su duda respecto de la religión de Allah —religión en la que Allah no acepta de nadie obra alguna sino con su confirmación y certeza de su veracidad—, por desmentir a los creyentes con su pretensión de algo distinto de aquello en lo que perseveran de duda y recelo, y por su apoyo a la gente que desmiente a Allah, a Sus Libros y a Sus Mensajeros contra los aliados de Allah, cuando hallan a ello un camino.
Esa es la corrupción de los hipócritas en la tierra de Allah, mientras ellos creen que, con ello, son reformadores en ella. Pero Allah —Glorificado sea— no les anuló Su castigo ni les alivió lo doloroso que ha preparado de Su castigo para la gente de Su desobediencia por el hecho de que ellos crean que, en lo que cometieron de desobediencias a Allah, eran reformadores; antes bien, les impuso el estrato más bajo de Su Fuego, lo doloroso de Su castigo y la ignominia inmediata por el hecho de que Allah los maldiga y los injurie,
diciendo —Exaltado sea—:
«¡En verdad, ellos son los corruptores, pero no se dan cuenta!».
Y en ese juicio de Allah —Glorificado sea— acerca de ellos hay la más clara prueba de que Él —Exaltado sea— desmiente la palabra de quienes dicen: «Los castigos de Allah no los merece sino quien se obstina contra su Señor en aquello que le incumbe de Sus derechos y Sus obligaciones, después de saberlo y de haberse establecido la prueba contra él por su conocimiento de que eso le es obligatorio».
El dicho acerca de la interpretación de Su palabra —Exaltado sea—:
{Dijeron: «Ciertamente, nosotros no somos sino reformadores».}
Y la interpretación de ello es como lo que dijo Ibn ‘Abbās,
a saber:
nos lo narró Muḥammad ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama ibn al-Faḍl, de Muḥammad ibn Isḥāq, de Muḥammad ibn Abī Muḥammad, liberto de Zayd ibn Thābit, de ‘Ikrima, o de Sa‘īd ibn Ŷubayr,
de Ibn ‘Abbās acerca de Su palabra:
{Ciertamente, nosotros no somos sino reformadores}, es decir, dijeron: «Solo queremos la reconciliación entre los dos grupos: los creyentes y la gente del Libro».
Y otros discreparon de ello.
Nos narró al-Qāsim ibn al-Ḥasan,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn ibn Dāwūd,
dijo:
me narró Ḥaŷŷāŷ, de Ibn Ŷurayŷ,
de Muŷāhid:
{Y cuando se les dice: «No corrompáis en la tierra»}, dijo: cuando cometen desobediencia a Allah,
y se les dice:
«No hagáis tal y tal»,
dicen:
«Ciertamente, nosotros estamos en la guía, reformadores».
Dijo Abū Ŷa‘far:
Sea cual fuere una de las dos cosas que de ellos ocurriera en esto —quiero decir, en su pretensión de que eran reformadores—, no hay duda de que ellos creían que, en lo que cometieron de ello, eran reformadores. Así, es lo mismo que su pretensión de reforma fuera entre los judíos y los musulmanes, o en sus religiones, y en lo que cometieron de desobediencia a Allah, y en su desmentir a los creyentes respecto de lo que les mostraban en palabras mientras ocultaban lo contrario de lo que mostraban; porque, en todo ello, ellos se consideraban a sí mismos bienhechores, mientras que ante Allah eran malhechores y contraventores del mandato de Allah. Pues Allah —Glorificado sea— les había impuesto la enemistad hacia los judíos y su guerra junto con los musulmanes, y les había obligado a creer en el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— y en lo que trajo de parte de Allah, del mismo modo que obligó a los creyentes. Así, su encuentro con los judíos bajo la forma de alianza y lealtad hacia ellos, y su duda acerca de la profecía del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— y acerca de que lo que trajo procede de Allah, es la mayor de las corrupciones,
aunque eso, para ellos, fuera reforma y guía:
en sus religiones, o en lo que hay entre los creyentes y los judíos.
Por eso dijo —Glorificado sea— acerca de ellos:
«¡En verdad, ellos son los corruptores», y no aquellos creyentes que les prohíben corromper en la tierra, «pero no se dan cuenta!».
Notas y Referencias
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