2

La Vaca

البقرة Al-Baqarah
Aya 10

Versículo (Español)

[2:10] Sus corazones tienen una enfermedad y [por su actitud] Dios agrava aún más su enfermedad. Sufrirán un castigo doloroso por haber mentido.

Tafsir de At-Tabari

{EN SUS CORAZONES HAY UNA ENFERMEDAD, Y ALLAH LES AUMENTÓ LA ENFERMEDAD; Y PARA ELLOS HAY UN CASTIGO DOLOROSO POR LO QUE SOLÍAN MENTIR} (10) القول في تأويل قوله تعالى :

{ EN SUS CORAZONES HAY UNA ENFERMEDAD, Y ALLAH LES AUMENTÓ LA ENFERMEDAD; Y PARA ELLOS HAY UN CASTIGO DOLOROSO POR LO QUE SOLÍAN MENTIR }

Y el origen de la enfermedad es: la dolencia; luego se dice esto respecto de los cuerpos y de las religiones. Así, Allah —glorificado sea— informó que en los corazones de los hipócritas hay una enfermedad. Y lo que quiso —bendito y exaltado sea— al informar sobre la enfermedad de sus corazones, es informar sobre la enfermedad de lo que hay en sus corazones en cuanto a creencia; pero, como era sabido por la noticia de la enfermedad del corazón que con ello se pretendía la enfermedad de aquello que ellos creen como creencia, bastó con mencionar el corazón, y con la alusión en lugar de declarar explícitamente la noticia sobre sus interioridades y sus convicciones, tal como dijo ʿUmar ibn Lajaʾ:

«Y la ciudad glorificó; no la censures: *** vio una luna en su mercado, de día»

Quiere decir: “y glorificó la gente de la ciudad”. Así, por el conocimiento de los oyentes, bastó con informar sobre la ciudad en lugar de informar sobre su gente. Y semejante a ello es el dicho de ʿAntara al-ʿAbsī:

«¿Por qué no preguntaste a los caballos, hija de Mālik, *** si eras ignorante de lo que no sabías?»

Quiere decir: “¿por qué no preguntaste a los dueños de los caballos?”. Y de ello es su dicho: “¡Oh caballería de Allah, montad!”, queriendo decir: “¡Oh dueños de la caballería de Allah, montad!”.

Los testimonios de esto son más de los que un libro podría enumerar; y en lo que hemos mencionado hay suficiencia para quien sea favorecido con su comprensión. Así también el sentido de la palabra de Allah —glorificado sea—: “En sus corazones hay una enfermedad”, no significa sino: en la creencia de sus corazones —lo que creen en materia de religión y de dar por veraz a Muḥammad —que Allah le bendiga y le conceda paz— y lo que trajo de parte de Allah— hay enfermedad y dolencia. Se contentó con la indicación que aporta la noticia sobre sus corazones, en lugar de declarar explícitamente la noticia sobre su creencia. Y la enfermedad que Allah —glorificado sea— mencionó que está en la creencia de sus corazones, tal como la hemos descrito, es su duda respecto del asunto de Muḥammad y de lo que trajo de parte de Allah, y su perplejidad al respecto: no están en ello con certeza, certeza de fe; ni lo niegan con negación de idolatría; sino que, como Allah —poderoso y majestuoso— los describió, están vacilantes entre eso: ni con estos ni con aquellos. Como se dice: “Fulano enferma en este asunto”, es decir, flaquea en la determinación y no consolida el juicio en él. Y conforme a lo que hemos dicho en la interpretación de ello, se apoyan mutuamente las palabras de los exégetas en su explicación. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Muḥammad ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Salama, de Muḥammad ibn Isḥāq, de Muḥammad ibn Abī Muḥammad, liberto de Zayd ibn Thābit, de ʿIkrima, o de Saʿīd ibn Jubayr, de Ibn ʿAbbās: “En sus corazones hay una enfermedad”, es decir: duda.

Y se me narró de al-Minǧāb, dijo: nos narró Bišr ibn ʿUmāra, de Abū Rūq, de al-Ḍaḥḥāk, de Ibn ʿAbbās, dijo: la enfermedad: la hipocresía.

Me narró Mūsā ibn Hārūn, dijo: nos narró ʿAmr ibn Ḥammād, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī, en un relato que mencionó de Abū Mālik, y de Abū Ṣāliḥ, de Ibn ʿAbbās, y de Murra al-Hamdānī, de Ibn Masʿūd, y de gente de los compañeros del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—: “En sus corazones hay una enfermedad”, dice: en sus corazones hay duda.

Me narró Yūnus ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo ʿAbd al-Raḥmān ibn Zayd sobre Su palabra: “En sus corazones hay una enfermedad”: esta es una enfermedad en la religión, no una enfermedad en los cuerpos. Dijo: ellos son los hipócritas.

Me narró al-Muṯannā ibn Ibrāhīm, dijo: nos narró Suwayd ibn Naṣr, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, por lectura, de Saʿīd, de Qatāda, sobre Su palabra: “En sus corazones hay una enfermedad”, dijo: en sus corazones hay sospecha y duda respecto del asunto de Allah —glorificado sea—.

Y se me narró de ʿAmmār ibn al-Ḥasan, dijo: nos narró Ibn Abī Ǧaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ ibn Anas: “En sus corazones hay una enfermedad”, dijo: estos son la gente de la hipocresía; y la enfermedad que hay en sus corazones es la duda respecto del asunto de Allah —exaltado sea Su recuerdo—.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo ʿAbd al-Raḥmān ibn Zayd: “Y entre la gente hay quien dice: ‘Creemos en Allah y en el Último Día’”, hasta llegar a: “En sus corazones hay una enfermedad”; dijo: la enfermedad es la duda que les entró en el Islam.

القول في تأويل قوله تعالى : Y ALLAH LES AUMENTÓ LA ENFERMEDAD.

Ya hemos demostrado anteriormente que la interpretación de la enfermedad que Allah —glorificado sea— describió que está en los corazones de los hipócritas es la duda en las creencias de sus corazones, en sus religiones, y en aquello en lo que se mantienen respecto del asunto de Muḥammad, Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, del asunto de su profecía y de lo que trajo.

Así, la enfermedad sobre la cual Allah —glorificado sea— informó que se la aumentó por encima de su enfermedad es semejante a lo que había en sus corazones de duda y perplejidad antes del aumento. Allah les aumentó, por lo que introdujo de Sus límites y Sus prescripciones que no habían sido prescritas antes del aumento, a los hipócritas en duda y perplejidad: pues dudaron y sospecharon de lo que se les introdujo de ello, añadiéndose a la enfermedad y a la duda que había en sus corazones anteriormente respecto de Sus límites y prescripciones que habían sido obligatorios antes de eso. Del mismo modo, aumentó a los creyentes, sobre la fe que tenían antes, por lo que les introdujo de prescripciones y límites —cuando creyeron en ello—, una fe añadida a su fe en lo anterior de Sus límites y prescripciones. Como dijo —glorificado sea— en Su revelación: { Y CUANDO SE HACE DESCENDER UNA SURA, ENTRE ELLOS HAY QUIEN DICE: “¿A CUÁL DE VOSOTROS LE HA AUMENTADO ESTA EN FE?”; EN CUANTO A LOS QUE HAN CREÍDO, LES HA AUMENTADO EN FE Y ELLOS SE REGOCIJAN. Y EN CUANTO A AQUELLOS EN CUYOS CORAZONES HAY UNA ENFERMEDAD, LES AUMENTA INMUNDICIA SOBRE SU INMUNDICIA, Y MUEREN SIENDO INCRÉDULOS } Así, el aumento con el que se aumentó a los hipócritas de inmundicia sobre su inmundicia es lo que hemos descrito; y el aumento con el que se aumentó a los creyentes sobre su fe es lo que hemos expuesto. Y esa es la interpretación sobre la que hay consenso. Mención de algunos de los que dijeron eso entre la gente de la interpretación:

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Salama, de Muḥammad ibn Isḥāq, de Muḥammad ibn Abī Muḥammad, liberto de Zayd ibn Thābit, de ʿIkrima, o de Saʿīd ibn Jubayr, de Ibn ʿAbbās: “Y Allah les aumentó la enfermedad”, dijo: duda.

Me narró Mūsā ibn Hārūn, dijo: nos informó ʿAmr ibn Ḥammād, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī, en un relato que mencionó de Abū Mālik, y de Abū Ṣāliḥ, de Ibn ʿAbbās, y de Murra al-Hamdānī, de Ibn Masʿūd, y de gente de los compañeros del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—: “Y Allah les aumentó la enfermedad”, dice: Allah les aumentó sospecha y duda.

Me narró al-Muṯannā ibn Ibrāhīm, dijo: nos narró Suwayd ibn Naṣr, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, por lectura, de Saʿīd, de Qatāda: “Y Allah les aumentó la enfermedad”, dice: Allah les aumentó sospecha y duda respecto del asunto de Allah.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd sobre la palabra de Allah: “En sus corazones hay una enfermedad, y Allah les aumentó la enfermedad”: les aumentó inmundicia. Y recitó la palabra de Allah —poderoso y majestuoso—: { EN CUANTO A LOS QUE HAN CREÍDO, LES HA AUMENTADO EN FE Y ELLOS SE REGOCIJAN. Y EN CUANTO A AQUELLOS EN CUYOS CORAZONES HAY UNA ENFERMEDAD, LES AUMENTA INMUNDICIA SOBRE SU INMUNDICIA } Dijo: mal sobre su mal, y extravío sobre su extravío.

Y se me narró de ʿAmmār ibn al-Ḥasan, dijo: nos narró Ibn Abī Ǧaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ: “Y Allah les aumentó la enfermedad”, dijo: Allah les aumentó duda.

القول في تأويل قوله تعالى : Y PARA ELLOS HAY UN CASTIGO DOLOROSO.

Dijo Abū Ǧaʿfar: “doloroso” es “que causa dolor”, y su sentido es: y para ellos hay un castigo que duele. Se ha desviado “que causa dolor” hacia “doloroso”, como se dice: “golpe dolorido” con el sentido de “doloroso”, y “Allah es el Originador de los cielos y la tierra” con el sentido de “el que origina”. Y de ello es el dicho de ʿAmr ibn Maʿdīkarib al-Zubaydī:

«¿Es por Rayḥāna, la del llamado oyente, *** que me desvela mientras mis compañeros duermen?»

con el sentido de “el que hace oír”. Y de ello es el dicho de Ḏī al-Rumma:

«Y alza, desde pechos de fornidas, *** un resplandor doloroso que aparta sus rostros»

Y se transmite: “golpea”, pero “doloroso” es, en realidad, atributo del castigo; como si dijera: y para ellos hay un castigo que duele. Y se toma de “dolor”, y el dolor es: el sufrimiento. Como:

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró ʿAbd Allāh ibn Abī Ǧaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ, dijo: “doloroso”: el que causa dolor.

Nos narró Yaʿqūb, dijo: nos narró Hušaym, dijo: nos informó Ǧuwaybir, de al-Ḍaḥḥāk, dijo: “doloroso”: el que causa dolor.

Y se me narró de al-Minǧāb ibn al-Ḥāriṯ, dijo: nos narró Bišr ibn ʿUmāra, de Abū Rūq, de al-Ḍaḥḥāk, sobre Su palabra “doloroso”, dijo: es el castigo que causa dolor; y todo lo que en el Corán aparece como “doloroso” es “que causa dolor”.

القول في تأويل قوله تعالى : POR LO QUE SOLÍAN MENTIR.

Se discrepó en la lectura de ello. Algunos lo leyeron: “por lo que solían mentir”, aligerando la ḏāl y abriendo la yāʾ; y es la lectura de la mayoría de la gente de Kūfa. Otros lo leyeron: “por lo que solían desmentir”, con ḍamma en la yāʾ y con intensificación de la ḏāl; y es la lectura de la mayoría de la gente de Medina, del Ḥiǧāz y de Baṣra. Como si quienes lo leyeron con intensificación de la ḏāl y ḍamma en la yāʾ hubieran considerado que Allah —glorificado sea— solo impuso a los hipócritas el castigo doloroso por desmentir a su profeta Muḥammad —que Allah le bendiga y le conceda paz— y lo que trajo; y que la mentira, sin el desmentido, no impone a nadie ni siquiera un castigo leve, ¿cómo entonces uno doloroso?

Pero el asunto, a mi juicio, no es como dijeron. Eso porque Allah —poderoso y majestuoso— informó acerca de los hipócritas, al inicio de la noticia sobre ellos en esta sura, que mienten en su pretensión de fe y en su manifestación de ello con sus lenguas, engañando a Allah —poderoso y majestuoso—, a Su Mensajero y a los creyentes. Dijo: { Y ENTRE LA GENTE HAY QUIEN DICE: “CREEMOS EN ALLAH Y EN EL ÚLTIMO DÍA”, PERO NO SON CREYENTES; ENGAÑAN A ALLAH Y A LOS QUE HAN CREÍDO } Con ello, por su dicho, junto con el ocultamiento de la duda y la sospecha; y no engañan con ese proceder sino a sí mismos, no al Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— ni a los creyentes; y no perciben el lugar en que se engañan a sí mismos ni el modo en que Allah —poderoso y majestuoso— los conduce gradualmente, al concederles plazo, manteniendo en sus corazones duda, es decir, hipocresía y sospecha. Y Allah les aumenta duda y sospecha por lo que solían mentir a Allah, a Su Mensajero y a los creyentes con su dicho de palabra: “Creemos en Allah y en el Último Día”, siendo, en tal dicho, mentirosos por ocultar la duda y la enfermedad en las creencias de sus corazones, respecto del asunto de Allah y del asunto de Su Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz—. Así, es más propio de la sabiduría de Allah —glorioso sea Su majestad— que Su amenaza contra ellos sea por aquello con lo que abrió la noticia sobre ellos, de sus acciones repugnantes y sus caracteres censurables, y no por aquello cuya mención no le fue lícita respecto de sus acciones, puesto que así descendieron las demás aleyas de Su revelación: que se inicie el recuerdo de las buenas acciones de un pueblo y luego se cierre con la amenaza por aquello con lo que se inició su mención; y que se inicie el recuerdo de las malas acciones de otros y luego se cierre con la amenaza por aquello con lo que se comenzó su mención. Así también, lo correcto respecto de las aleyas en las que se inició el recuerdo de algunas de las malas acciones de los hipócritas es que se cierre con la amenaza por aquello con lo que se inició su mención, de sus acciones infames. Esto, junto con la indicación de la otra aleya sobre la corrección de lo que hemos dicho y su testimonio de que la lectura obligada es la que hemos escogido, y que lo correcto en la interpretación es lo que hemos interpretado: que la amenaza de Allah a los hipócritas en esta aleya —el castigo doloroso— es por la mentira que reúne el sentido de la duda y el desmentido. Y ello es la palabra de Allah —bendito y exaltado sea—: { CUANDO VIENEN A TI LOS HIPÓCRITAS, DICEN: “ATESTIGUAMOS QUE TÚ ERES, CIERTAMENTE, EL MENSAJERO DE ALLAH”. Y ALLAH SABE QUE TÚ ERES, CIERTAMENTE, SU MENSAJERO; Y ALLAH ATESTIGUA QUE LOS HIPÓCRITAS SON, CIERTAMENTE, MENTIROSOS. TOMARON SUS JURAMENTOS COMO ESCUDO Y APARTARON DEL CAMINO DE ALLAH. ¡QUÉ MALO ES LO QUE SOLÍAN HACER! } Y la otra aleya en al-Muǧādala: { TOMARON SUS JURAMENTOS COMO ESCUDO Y APARTARON DEL CAMINO DE ALLAH; Y PARA ELLOS HAY UN CASTIGO HUMILLANTE } Así, Él —glorificado sea— informó que los hipócritas, por su dicho a Su Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz—, junto con la creencia que albergan respecto de él, son mentirosos. Luego —exaltado sea Su recuerdo— informó que el castigo humillante para ellos es por esa mentira suya. Y si lo correcto de la lectura fuera como lo leyeron quienes leyeron en la sura de al-Baqara: “y para ellos hay un castigo doloroso por lo que solían desmentir”, entonces la lectura en la otra sura sería: {Y Allah atestigua que los hipócritas son, ciertamente, desmentidores}, para que la amenaza que viene a continuación fuera una amenaza por el desmentido, no por la mentira.

Y en el consenso de los musulmanes de que lo correcto en la lectura de Su palabra: {Y Allah atestigua que los hipócritas son, ciertamente, mentirosos} es con el sentido de la mentira, y de que la amenaza de Allah —bendito y exaltado sea— en ello contra los hipócritas es el castigo doloroso por esa mentira suya, hay una indicación más clara de que lo correcto en la lectura en la sura de al-Baqara es: “por lo que solían mentir”, con el sentido de la mentira; y que la amenaza de Allah —exaltado sea Su recuerdo— contra los hipócritas en ella es por la mentira, con verdad, no por el desmentido, cuya mención no le fue lícita, a diferencia de lo que hay en la sura de al-Munāfiqūn, siendo ambos equivalentes.

Y algunos gramáticos de Baṣra pretendieron que “mā” en la palabra de Allah —bendito sea Su nombre—: “por lo que solían mentir” es un nombre del maṣdar, del mismo modo que “an” y el verbo son dos nombres del maṣdar en tu dicho: “me gusta que vengas”; y que el sentido no es sino: “por su mentira y su desmentido”. Dijo: y se introdujo “kāna” para informar de que eso fue en el pasado, como se dice: “¡Qué bueno era ʿAbd Allāh!”. Te admiras de ʿAbd Allāh, no de su “ser”; pero la admiración recae en la expresión sobre su “ser”. Y algunos gramáticos de Kūfa rechazaban eso de su dicho, lo consideraban erróneo y decían: “kāna” solo se anula en la exclamación porque el verbo la precede; como si dijera: “bueno fue Zayd”, “y bueno fue Zayd”: se anula “kāna”, y actúa con los nombres y los atributos que tienen forma de nombres cuando vienen antes de “kāna” y “kāna” cae entre ellos y los nombres.

En cuanto a la causa de anularla cuando se anula en este caso, es la semejanza de los atributos y los nombres con “faʿala” y “yafʿalu”, en los cuales no aparece la acción de “kāna”. ¿Acaso no ves que dices: “se levanta fue Zayd”, y no aparece la acción de “kāna” en “se levanta”? Y asimismo: “se levantó fue Zayd”. Por eso se anuló su acción con un sujeto, por analogía con “faʿala” y “yafʿalu”; y se la hizo actuar con un sujeto a veces, porque es un nombre, como actúa con los nombres. Pero si “kāna” precede a los nombres y a los verbos, y el nombre y el verbo vienen después, entonces, para él, es un error que “kāna” sea anulada; por eso invalidó el dicho del basrí que hemos transmitido, e interpretó la palabra de Allah —poderoso y majestuoso—: “por lo que solían mentir” con el sentido de: “aquello que mienten”.

Notas y Referencias

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