2

La Vaca

البقرة Al-Baqarah
Aya 104

Versículo (Español)

[2:104] ¡Oh, creyentes! No digan [al Mensajero de Dios]: "Rá‘ina", sino [que digan]: "Undhurna", y obedezcan [-lo]. Los que rechacen el mensaje recibirán un castigo doloroso.

Tafsir de At-Tabari

{¡Oh vosotros que habéis creído! No digáis: «Rāʿinā», sino decid: «Unẓurnā», y escuchad. Y para los incrédulos hay un castigo doloroso.} (104) القول في تأويل قوله تعالى :

{ ¡Oh vosotros que habéis creído! No digáis: «Rāʿinā», sino decid: «Unẓurnā», y escuchad. Y para los incrédulos hay un castigo doloroso. }

Los exégetas discreparon acerca de la interpretación de Su dicho: «No digáis: Rāʿinā». Unos dijeron: su interpretación es: no digáis «en oposición». Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos transmitió Muḥammad b. Baššār, dijo: nos transmitió Muʾammal, dijo: nos transmitió Sufyān, de Ibn Jurayj, de ʿAṭāʾ, acerca de Su dicho: { No digáis: Rāʿinā } dijo: no digáis «en oposición».

Me transmitió Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos transmitió Abū ʿĀṣim, de ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Muǧāhid: { No digáis: Rāʿinā } no digáis «en oposición».

Y me transmitió al-Muṯannā, dijo: nos transmitió Abū Ḥuḏayfa, dijo: nos transmitió Šibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Muǧāhid, lo mismo.

Nos transmitió Aḥmad b. Isḥāq al-Ahwāzī, dijo: nos transmitió Abū Aḥmad al-Zubayrī, dijo: nos transmitió Sufyān, de un hombre, de Muǧāhid, lo mismo.

Me transmitió al-Muṯannā, dijo: nos transmitió Abū Nuʿaym, dijo: nos transmitió Sufyān, de Muǧāhid, lo mismo.

Otros dijeron: su interpretación es: «haznos atender con tu oído», es decir: escúchanos y te escuchamos. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos transmitió Ibn Ḥumayd, dijo: nos transmitió Salama, dijo: me transmitió Ibn Isḥāq, de Muḥammad b. Abī Muḥammad, de ʿIkrima, o de Saʿīd b. Ǧubayr, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: { Rāʿinā } es decir: «haznos atender con tu oído».

Me transmitió Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos transmitió Abū ʿĀṣim, dijo: nos transmitió ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Muǧāhid, acerca de la palabra de Dios —poderoso y majestuoso—: { ¡Oh vosotros que habéis creído! No digáis: Rāʿinā } no digáis: «escúchanos y te escuchamos».

Y se me transmitió de al-Ḥusayn b. al-Faraǧ, dijo: escuché a Abū Muʿāḏ decir: nos informó ʿUbayd b. Sulaymān, dijo: escuché a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho: { Rāʿinā } dijo: el hombre, de entre los idólatras, decía: «hazme atender con tu oído».

Luego los exégetas discreparon acerca de la causa por la cual Dios prohibió a los creyentes decir «rāʿinā». Unos dijeron: era una palabra que los judíos decían a modo de burla e insulto, y Dios —exaltado sea Su recuerdo— prohibió a los creyentes decir eso al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos transmitió Bišr b. Muʿāḏ, dijo: nos transmitió Yazīd, dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda: { ¡Oh vosotros que habéis creído! No digáis: Rāʿinā } era una expresión que los judíos decían en son de burla; y Dios reprendió a los creyentes para que no dijeran como ellos.

Nos transmitió Aḥmad b. Isḥāq, dijo: nos transmitió Abū Aḥmad al-Zubayrī, de Fuḍayl b. Marzūq, de ʿAṭiyya: { No digáis: Rāʿinā } dijo: había gente de los judíos que decía: «haznos atender con tu oído», hasta que algunos musulmanes lo dijeron. Y Dios desaprobó para ellos lo que decían los judíos, y dijo: { ¡Oh vosotros que habéis creído! No digáis: Rāʿinā } como lo dijeron los judíos y los cristianos.

Nos transmitió al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, acerca de Su dicho: { No digáis: Rāʿinā, sino decid: Unẓurnā } dijo: solían decir: «haznos atender con tu oído»; entonces venían los judíos y decían lo mismo, burlándose. Y dijo Dios: { No digáis: Rāʿinā, sino decid: Unẓurnā }

Y se me transmitió de al-Minjāb, dijo: nos transmitió Bišr b. ʿUmāra, de Abī Rūq, de al-Ḍaḥḥāk, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: { No digáis: Rāʿinā } dijo: solían decir al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: «rāʿinā» con tu oído; y «rāʿinā» es como tu decir: «ʿāṭinā».

Y me transmitió Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd acerca de Su dicho: { ¡Oh vosotros que habéis creído! No digáis: Rāʿinā, sino decid: Unẓurnā } dijo: «rāʿinā» es la expresión que dijo la gente cuando dijeron: { Oímos y desobedecimos; y: «Escucha, sin que se te haga escuchar», y: «Rāʿinā», torciendo sus lenguas y atacando la religión } dijo: eso lo dijo el «rāʿin»; y el «rāʿin»: el que yerra. Dijo: Así que dijo a los creyentes: no digáis «errando» como dijo la gente; y decid: «Unẓurnā» y escuchad. Dijo: ellos miraban al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, le hablaban y él los escuchaba; le preguntaban y él les respondía.

Otros dijeron: antes bien, era una palabra que los Anṣār decían en la época preislámica, y Dios les prohibió en el Islam que se la dijeran a Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. Se menciona a quienes dijeron eso:

Me transmitió Yaʿqūb b. Ibrāhīm, dijo: me transmitió Hušaym, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, de ʿAṭāʾ, acerca de Su dicho: { No digáis: Rāʿinā } dijo: era una forma de hablar entre los Anṣār en la época preislámica; y descendió esta aleya: { No digáis: Rāʿinā, sino decid: Unẓurnā } hasta el final de la aleya.

Nos transmitió Aḥmad b. Isḥāq, dijo: nos transmitió Abū Aḥmad, dijo: nos transmitió Hušaym, de ʿAbd al-Malik, de ʿAṭāʾ, que dijo: { No digáis: Rāʿinā } dijo: era una forma de hablar entre los Anṣār.

Nos transmitió Ibn Ḥumayd, dijo: nos transmitió Ǧarīr, de ʿAbd al-Malik, de ʿAṭāʾ, lo mismo.

Y me transmitió al-Muṯannā, dijo: nos transmitió Isḥāq, de Ibn Abī Ǧaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ, de Abī al-ʿĀliya, acerca de Su dicho: { No digáis: Rāʿinā } dijo: los idólatras de los árabes, cuando uno hablaba con otro, uno de ellos decía a su compañero: «hazme atender con tu oído»; y se les prohibió eso.

Nos transmitió al-Qāsim, dijo: nos transmitió al-Ḥusayn, dijo: me transmitió Ḥaǧǧāǧ, dijo: dijo Ibn Jurayj: «rāʿinā» es la palabra del burlón; y se les prohibió que se burlaran de la palabra de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—.

Y algunos dijeron: antes bien, era el habla de un judío concreto, de entre los judíos, llamado Rifāʿa b. Zayd, que se dirigía con ella al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— a modo de injuria; y los musulmanes la tomaron de él, y Dios prohibió a los creyentes decirla al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. Se menciona a quienes dijeron eso:

Me transmitió Mūsā, dijo: nos transmitió ʿAmr, dijo: nos transmitió Asbāṭ, de al-Suddī: { ¡Oh vosotros que habéis creído! No digáis: Rāʿinā, sino decid: Unẓurnā } había un hombre de los judíos, de una tribu de judíos llamada Banū Qaynuqāʿ, que se llamaba Rifāʿa b. Zayd b. al-Sāʾib.

Dijo Abū Ǧaʿfar: Esto es un error: es Ibn al-Tābūt, no Ibn al-Sāʾib. Solía venir al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y cuando lo encontraba y le hablaba, decía: «hazme atender con tu oído, y escucha, sin que se te haga escuchar». Y los musulmanes pensaban que a los profetas se les daba solemnidad con eso, y algunos de ellos decían: «escucha, sin que se te haga escuchar», como tu decir: «escucha, sin humillarte». Y es lo que está en Las Mujeres: { De entre los que judaizaron: alteran las palabras de sus lugares y dicen: «Oímos y desobedecimos», y: «Escucha, sin que se te haga escuchar», y: «Rāʿinā», torciendo sus lenguas y atacando la religión } Dice: en verdad, con su dicho: «atacando la religión». Luego dio instrucción a los creyentes y dijo: no digáis: «rāʿinā».

Y lo correcto, respecto a la prohibición de Dios —glorificado sea— a los creyentes de decir a Su Profeta: «rāʿinā», es decir que se trata de una palabra que Dios desaprobó que dijeran a Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, como lo que se ha transmitido del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «No llaméis a la uva al-karam, sino decid al-ḥabla», y: «No digáis: “mi siervo”, sino decid: “mi muchacho”», y otras expresiones semejantes: dos palabras que se usan con un mismo significado en el habla de los árabes, y sobreviene la reprobación o la prohibición de usar una de ellas y la preferencia de la otra en el trato verbal.

Si alguien nos dijera: ya conocemos el sentido de la prohibición del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— de llamar a la uva «karam», y de llamar al esclavo «ʿabd»; ¿cuál es, entonces, el sentido que hay en la palabra «rāʿinā», por el cual se produjo la prohibición de Dios —glorificado sea— a los creyentes de decirla, hasta ordenarles que prefirieran decir: «Unẓurnā»? Se dirá: lo que hay en ello es análogo a lo que hay en que alguien llame «karam» a la uva y «ʿabd» al esclavo; pues el decir «mi siervo» abarca a todos los siervos de Dios, y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— desaprobó que se atribuyera a alguien, con el sentido de servidumbre, a otro que no fuera Dios; y ordenó que se atribuyera a otro con un término distinto del que se atribuye a Dios —poderoso y majestuoso—, diciendo: «mi muchacho». Y del mismo modo, la razón de su prohibición de llamar a la uva «karam» fue el temor de que se imaginara describirla con «nobleza»; aunque esté con vocal apaciguada, pues los árabes pueden apaciguar algunas vocales cuando se suceden del mismo tipo; y desaprobó que la uva fuera descrita así. Así también Dios —poderoso y majestuoso— prohibió a los creyentes decir: «rāʿinā», porque el decir de quien dice «rāʿinā» admite que signifique: «guárdanos y te guardamos; obsérvanos y te observamos», a partir del dicho de los árabes unos a otros: «que Dios te cuide», con el sentido de: «que Dios te preserve y te proteja». Y admite también que signifique: «hazme atender con tu oído», a partir de su dicho: «presté mi oído» (arʿaytu samʿī irʿāʾan), o «lo atendí con mi oído» (rāʿaytuhu samʿī riʿāʾan o murāʿātan), con el sentido de: «lo vacié para escuchar su palabra». Como dijo al-Aʿšā Maymūn b. Qays:

يَرْعَى إلى قَوْلِ ساداتِ الرّجالِ إذَا أبْدَوْا لَهُ الحَزْمَ أوْ مَا شَاءهُ ابْتَدعَا .

Quiere decir con su dicho «yarʿā»: que inclina su oído hacia él, dedicándolo por entero a ello.

Y como si Dios —glorificado sea— hubiera ordenado a los creyentes venerar a Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y engrandecerlo, hasta el punto de prohibirles —glorificado sea Su recuerdo—, entre lo que les prohibió, alzar sus voces por encima de su voz y hablarle en voz alta como se hablan unos a otros, y los amenazó por ello con la anulación de sus obras. Así, les dio instrucción reprendiéndolos para que no le dijeran palabras en las que hubiera aspereza, y les ordenó escoger, para dirigirse a él, las expresiones más bellas y los sentidos más delicados. De ello fue su decir: «rāʿinā», por lo que contiene de la posibilidad del sentido: «haznos atender y te atenderemos», dado que la forma de reciprocidad no se da sino entre dos, como cuando alguien dice: «ʿāṭinā», «ḥādiṯnā» y «ǧālisnā», con el sentido de: «haz con nosotros y haremos contigo». Y también el sentido: «haznos atender con tu oído para que te comprendamos y nos comprendas». Así, Dios —exaltado sea Su recuerdo— prohibió a los compañeros de Muḥammad decir eso de ese modo, y que singularizaran su petición con el que él los esperase y les concediese tiempo para comprender de él, con veneración y engrandecimiento por parte de ellos; y que no le pidieran eso con rudeza y ceño adusto, ni con aspereza y dureza, por asemejarse a los judíos en su modo de dirigirse al Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— cuando le decían: «Escucha, sin que se te haga escuchar, y: Rāʿinā». Indica la corrección de lo que hemos dicho Su palabra: { No desean los que han negado, de entre la Gente del Libro ni los asociadores, que se haga descender sobre vosotros bien alguno de vuestro Señor } Pues con ello se evidencia que aquello por lo que los reprendió era algo que complacía a los judíos y a los asociadores.

En cuanto a la interpretación transmitida de Muǧāhid, de que «rāʿinā» significa «en oposición», es algo que no se entiende en el habla de los árabes, porque «rāʿaytu» en el habla de los árabes no es sino de dos maneras: una, con el sentido de la forma recíproca derivada de «al-raʿiyya», que es la vigilancia y la custodia; y la otra, con el sentido de vaciar el oído, como en «le presté mi oído». En cambio, «rāʿaytu» con el sentido de «me opuse», no tiene un sentido comprensible en el habla de los árabes; salvo que lo hubiera leído con tanwīn y luego lo orientara al sentido de la torpeza, la ignorancia y el error, del modo que dijo al respecto ʿAbd al-Raḥmān b. Zayd; entonces, aunque contradiga la lectura de los recitadores, tendría un sentido comprensible.

En cuanto a la otra opinión transmitida de ʿAṭiyya y de quienes la transmitieron de él, que «rāʿinā» era una palabra de los judíos con el sentido de injuria y burla, y que los creyentes la usaron tomándola de ellos, eso no es admisible respecto a la condición de los creyentes: que tomen del habla de la gente de la idolatría palabras cuyo significado no conocen y luego las usen entre ellos y al dirigirse a su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. Pero sí es admisible que, como se transmitió de Qatāda, fuera una palabra correcta y comprensible del habla de los árabes, que coincidió con una palabra del habla de los judíos —no en lengua árabe— que para los judíos era injuria, y para los árabes era: «hazme atender con tu oído y vacíalo para que comprendas de mí». Entonces Dios —glorificado sea— conoció el sentido de los judíos al decirla al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y que su sentido por parte de ellos era distinto de su sentido en el habla de los árabes; y Dios —poderoso y majestuoso— prohibió a los creyentes decirla al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— para que no se atreviera quien tuviera en ello un sentido distinto del de los creyentes a dirigirse con ella al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. Esta interpretación no ha venido en una transmisión que establezca prueba. Y siendo así, lo más digno para la interpretación de la aleya es lo que hemos descrito, pues eso es lo aparente y comprensible por la aleya, y no otra cosa.

Y se ha transmitido de al-Ḥasan al-Baṣrī que solía recitar: «No digáis: rāʿinan», con tanwīn, con el sentido de: no digáis una palabra «rāʿinan», derivada de al-raʿūna, que es la necedad, la ignorancia. Esta lectura contradice la lectura de los musulmanes; por ello no es lícito para nadie recitarla, por su rareza, por apartarse de la lectura de los antiguos y de los posteriores, y por contradecir lo que ha venido con la prueba de los musulmanes. Quien hace tanwīn en «rāʿinā» lo hace por «no digáis», pues entonces esta rige sobre ella. Y quien no hace tanwīn lo deja porque es un imperativo citado: como si la gente dijera al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: «rāʿinā», con el sentido de pedirle o bien que les prestara su oído, o bien que los cuidara y los observara, según ya he aclarado antes; y se les dijo: no digáis, al pedírselo, «rāʿinā». Así, la indicación del sentido imperativo en «rāʿinā» es la caída de la yāʾ que habría en «yurāʿīhi»; y la indica —quiero decir, la yāʾ omitida— la kasra de la ʿayn en «rāʿinā». Y se ha mencionado que la lectura de Ibn Masʿūd es: «No digáis: rāʿūnā», como cita de un imperativo apto para un plural, en el sentido de que ellos se cuiden mutuamente. Si eso fuera auténtico de su lectura, se orientaría a que la gente hubiera sido prohibida de usarlo entre ellos al dirigirse unos a otros, fuera su interlocutor el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— u otro. Pero no sabemos que eso sea auténtico por una vía por la que las transmisiones sean válidas.

القول في تأويل قوله تعالى : وَقُولُوا انْظُرْنا .

Quiere decir con Su palabra —glorificado sea—: { Y decid: Unẓurnā } Y decid, oh creyentes, a vuestro Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: espéranos y obsérvanos, para que comprendamos y nos quede claro lo que nos dices y nos enseñas. Como:

Me transmitió Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos transmitió Abū ʿĀṣim, dijo: nos transmitió ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Muǧāhid: { Y decid: Unẓurnā } haznos comprender, acláranos, oh Muḥammad.

Me transmitió al-Muṯannā, dijo: nos transmitió Abū Ḥuḏayfa, dijo: nos transmitió Šibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Muǧāhid: { Y decid: Unẓurnā } haznos comprender, acláranos, oh Muḥammad.

Nos transmitió al-Qāsim, dijo: nos transmitió al-Ḥusayn, dijo: me transmitió Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Jurayj, de Muǧāhid, lo mismo.

Se dice de ello: «naẓartu al-raǧul anẓuruhu naẓratan», con el sentido de: lo esperé y lo observé. Y de ello es el dicho de al-Ḥuṭayʾa:

وَقَدْ نَظَرْتُكُمْ أعْشاءَ صَادِرَةٍ *** للخمْسِ طالَ بِها حَوْزي وتَنْسَاسي

Y de ello es la palabra de Dios —poderoso y majestuoso—: { El día en que los hipócritas y las hipócritas digan a los que han creído: «Esperadnos, para que tomemos de vuestra luz» } con el sentido de: esperadnos. Y se ha recitado «anẓirnā» con corte de la hamza en ambos lugares; quien lo recita así pretende: «aplázanos», como dijo Dios —glorificado sea—: { Dijo: «Señor mío, concédeme aplazamiento hasta el día en que sean resucitados» } es decir: aplázame. No hay, sin embargo, lugar para recitarlo así en este pasaje, porque a los compañeros del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se les ordenó acercarse al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, escucharlo, suavizar el trato verbal con él y bajar el ala; no retrasarse respecto de él ni pedirle que los aplazara respecto de él. Así, lo correcto —siendo ello así—, de la recitación es la de quien une la hamza en «unẓurnā» y no la corta, con el sentido de: espéranos.

Y se ha dicho: que el sentido de «anẓirnā», con corte de la hamza, es el de «concédenos un plazo». Se transmitió como audición de algunos árabes: «anẓirnī, te hablaré», y quien oyó eso de alguno de ellos mencionó que le pidió confirmación de su sentido, y le informó que quería decir: «concédeme un plazo». Si eso fuera auténtico de ellos, entonces «unẓurnā» y «anẓirnā», con corte o unión de la hamza, serían cercanos en significado. Pero aun siendo así, la recitación que no considero lícito abandonar es la de quien recita: «Y decid: unẓurnā», uniendo la hamza, con el sentido de: espéranos, por el consenso de la prueba en considerarla correcta y por su rechazo de otras lecturas.

القول في تأويل قوله تعالى : { وَاسمَعُوا وللْكافِرِينَ عَذَابٌ ألِيمٌ }

Quiere decir con Su palabra —glorificado sea—: { Y escuchad } Y escuchad lo que se os dice y se os recita del Libro de vuestro Señor; retenedlo y comprendedlo. Como:

Me transmitió Mūsā, dijo: nos transmitió ʿAmr, dijo: nos transmitió Asbāṭ, de al-Suddī: «y escuchad»: escuchad lo que se os dice.

Así, el sentido de la aleya es: ¡Oh vosotros que habéis creído! No digáis a vuestro Profeta: «rāʿinā», es decir: «haznos atender con tu oído y vacíalo para nosotros, para que te comprendamos y nos comprendas lo que decimos»; sino decid: «espéranos y obsérvanos, hasta que comprendamos de ti lo que nos enseñas y nos lo aclaras»; y escuchad de él lo que os dice, retenedlo, guardadlo y comprendedlo. Luego les informó —glorificado sea— que para quien, de entre ellos y de entre otros, niegue Sus signos, contradiga Su mandato y Su prohibición, y desmienta a Su Mensajero, hay el castigo doloroso en la otra vida. Dijo: Y para los incrédulos en Mí y en Mi Mensajero hay un castigo doloroso; quiere decir con «doloroso»: el que causa dolor. Ya hemos mencionado la indicación de ello anteriormente, así como lo que hay al respecto de آثار.

Notas y Referencias

(No se generaron)