2

La Vaca

البقرة Al-Baqarah
Aya 102

Versículo (Español)

[2:102] Pero sí seguían lo que recitaban los demonios durante el reinado de Salomón. Sepan que Salomón no cayó en la incredulidad sino que fueron los demonios quienes enseñaban a la gente la hechicería y la magia que transmitieron los ángeles Harút y Marút en Babilonia. Ellos no le enseñaban a nadie sin antes advertirle: "Nosotros somos una tentación, no caigan en la incredulidad". A pesar de la advertencia, aprendieron de ellos cómo separar al hombre de su esposa, aunque no podían perjudicar a nadie sin el permiso de Dios. Lo que aprendían los perjudicaba y no los beneficiaba. Pero los hijos de Israel sabían que quien practicara la hechicería no tendría éxito en la otra vida. ¡Qué mal vendieron sus almas! Si supieran.

Tafsir de At-Tabari

{Y siguieron lo que recitaban los demonios acerca del reino de Salomón. Y Salomón no descreyó, sino que los demonios descreyeron: enseñaban a la gente la magia y lo que fue hecho descender sobre los dos ángeles en Babilonia: Harut y Marut. Y no enseñaban a nadie sin decir: «No somos sino una prueba; no descreas». Y aprendían de ambos aquello con lo que separaban al hombre de su esposa. Pero no dañaban con ello a nadie sino con el permiso de Dios. Y aprendían lo que les perjudicaba y no les beneficiaba. Y ciertamente sabían que quien lo adquiriera no tendría en la Otra Vida parte alguna. ¡Qué mala cosa fue aquella por la que vendieron sus almas, si supieran!} (102) القول في تأويل قوله تعالى :

{ وَاتّبَعُواْ مَا تَتْلُواْ الشّيَاطِينُ عَلَىَ مُلْكِ سُلَيْمَانَ وَمَا كَفَرَ سُلَيْمَانُ وَلََكِنّ الشّيْاطِينَ كَفَرُواْ ، يُعَلّمُونَ النّاسَ السّحْرَ وَمَآ أُنْزِلَ عَلَى الْمَلَكَيْنِ بِبَابِلَ هَارُوتَ وَمَارُوتَ ، وَمَا يُعَلّمَانِ مِنْ أَحَدٍ حَتّىَ يَقُولاَ إِنّمَا نَحْنُ فِتْنَةٌ فَلاَ تَكْفُرْ ، فَيَتَعَلّمُونَ مِنْهُمَا مَا يُفَرّقُونَ بِهِ بَيْنَ الْمَرْءِ وَزَوْجِهِ ، وَمَا هُم بِضَآرّينَ بِهِ مِنْ أَحَدٍ إِلاّ بِإِذْنِ اللّهِ ، وَيَتَعَلّمُونَ مَا يَضُرّهُمْ وَلاَ يَنفَعُهُمْ ، وَلَقَدْ عَلِمُواْ لَمَنِ اشْتَرَاهُ مَا لَهُ فِي الاَخِرَةِ مِنْ خَلاَقٍ ، وَلَبِئْسَ مَا شَرَوْاْ بِهِ أَنْفُسَهُمْ لَوْ كَانُواْ يَعْلَمُونَ }

Con Su dicho: { وَاتّبَعُوا ما تَتْلُوا الشّياطِينُ } se refiere al grupo de rabinos y sabios de los judíos a quienes Dios —glorificado sea— describió como aquellos que arrojaron a sus espaldas Su Libro, el que hizo descender sobre Moisés, por desdén de su parte y por incredulidad respecto de aquello que sabían, como si no supieran. Así, informó acerca de ellos que rechazaron Su Libro —que sabían que había sido hecho descender de Su parte sobre Su Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz—, y quebrantaron Su pacto que había tomado de ellos para obrar conforme a lo que en él había; y prefirieron la magia que los demonios recitaron en el reino de Salomón hijo de David, y la siguieron; y eso es la pérdida y el extravío manifiesto.

Los exégetas discreparon acerca de a quiénes se alude con Su dicho: { وَاتّبَعُوا ما تَتْلُوا الشّياطِينُ على مُلْكِ سُلَيْمَانَ } Unos dijeron: Dios quiso decir con ello a los judíos que vivían entre los emigrados del Enviado de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, porque disputaron con el Enviado de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, apoyándose en la Torá; y hallaron que la Torá concordaba con el Corán, ordenándoles seguir a Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, y creerle, con algo semejante a lo que ordena el Corán. Entonces disputaron con los libros que la gente había copiado de los adivinos en tiempos de Salomón. Se menciona a quienes dijeron esto:

Me narró Musa ibn Harun, dijo: nos narró ‘Amr, dijo: nos narró Asbat, de al-Suddí: { وَاتّبَعُوا ما تَتْلُوا الشّياطِينُ على مُلْكِ سُلَيْمَانَ } —en tiempos de Salomón. Dijo: Los demonios ascendían al cielo y se sentaban allí en puestos para escuchar; oían de las palabras de los ángeles lo que habría en la tierra de muerte, o lluvia, o algún asunto; luego acudían a los adivinos y se lo comunicaban. Los adivinos lo contaban a la gente y lo hallaban tal como habían dicho. Hasta que, cuando los adivinos se sintieron seguros de ellos, les mintieron: introdujeron en ello algo ajeno y añadieron con cada palabra setenta palabras. La gente copió aquel relato en libros, y se difundió entre los Hijos de Israel que los genios conocían lo oculto. Entonces Salomón envió a la gente, reunió aquellos libros, los puso en un cofre y luego los enterró bajo su trono; y ningún demonio podía acercarse al trono sin quemarse. Y dijo: «No oigo a nadie mencionar que los demonios conocen lo oculto sin que le corte el cuello». Cuando murió Salomón y desaparecieron los sabios que conocían el asunto de Salomón, vino después una generación posterior. El demonio se representó en forma de hombre y acudió a un grupo de los Hijos de Israel, y dijo: ¿Queréis que os indique un tesoro que nunca se agotará? Dijeron: Sí. Dijo: Cavad bajo el trono. Fue con ellos y les mostró el lugar. Luego se apartó. Ellos le dijeron: Acércate. Dijo: No; pero aquí estoy en vuestras manos: si no lo encontráis, matadme. Cavaron y hallaron aquellos libros. Cuando los sacaron, el demonio dijo: Salomón no dominaba a los humanos, a los demonios y a las aves sino mediante esta magia. Luego voló y se fue. Se difundió entre la gente que Salomón había sido un mago, y los Hijos de Israel adoptaron aquellos libros. Cuando les llegó Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, disputaron con él por medio de ellos. Y entonces es cuando dice: { وَمَا كَفَرَ سُلَيْمَانُ وَلَكِنّ الشّياطِينَ كَفَرُوا يُعَلّمُونَ النّاسَ السّحْرَ }

Se me narró de ‘Ammar ibn al-Hasan, dijo: nos narró Ibn Abi Ya‘far, de su padre, de al-Rabí‘ acerca de Su dicho: { وَاتّبَعُوا ما تَتْلُوا الشّياطِينُ على مُلْكِ سُلَيْمَانَ } Dijo: Los judíos preguntaron durante un tiempo a Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, sobre asuntos de la Torá; y no le preguntaban por nada sin que Dios le hiciera descender lo que le preguntaban, con lo cual los refutaba. Cuando vieron eso, dijeron: Este sabe mejor que nosotros lo que se nos hizo descender. Y le preguntaron sobre la magia y disputaron con él por ella. Entonces Dios —poderoso y majestuoso— hizo descender: { واتّبَعوا ما تَتْلُوا الشّياطِينُ على مُلْكِ سُلَيْمَانَ وَمَا كَفَرَ سُلَيْمَانُ وَلَكِنّ الشّياطِينَ كَفَرُوا يُعَلّمُونَ النّاسَ السّحْرَ } Y los demonios se dirigieron a un libro y escribieron en él magia, adivinación y lo que Dios quiso de ello; luego lo enterraron bajo el asiento de Salomón. Salomón no conocía lo oculto. Cuando Salomón dejó este mundo, extrajeron aquella magia y engañaron a la gente diciendo: Este es un conocimiento que Salomón ocultaba y envidiaba a la gente por él. Entonces el Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, les informó de este relato. Se marcharon de su presencia entristecidos, y Dios invalidó su argumento.

Y me narró Yunus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd acerca de Su dicho: { واتّبَعُوا ما تَتْلُوا الشّياطِينُ على مُلْكِ سُلَيْمانَ } Dijo: Cuando les llegó el Enviado de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, confirmando lo que tenían, un grupo de los que recibieron el Libro arrojó… la aleya. Dijo: Siguieron la magia, siendo ellos la Gente del Libro. Y recitó hasta llegar a: { وَلَكِنّ الشّياطِينَ كَفَرُوا يُعَلّمُونَ النّاسَ السّحْرَ }

Otros dijeron: Más bien Dios quiso decir con ello a los judíos que vivían en tiempos de Salomón. Se menciona a quienes dijeron esto:

Nos narró al-Qasim, dijo: nos narró al-Husayn, dijo: me narró Hajjaj, dijo: dijo Ibn Jurayj: Los demonios recitaron la magia a los judíos en el reino de Salomón, y los judíos la siguieron en su reino; es decir, siguieron la magia en el reino de Salomón.

Nos narró Ibn Humayd, dijo: nos narró Salama, dijo: me narró Ibn Ishaq, dijo: Los demonios, cuando supieron la muerte de Salomón hijo de David —sobre él la paz—, compusieron clases de magia: Quien quiera alcanzar tal y tal, que haga tal y tal. Cuando compusieron las clases de magia, las pusieron en un libro; luego lo sellaron con un sello con el grabado del sello de Salomón, y escribieron en su encabezamiento: «Esto es lo que escribió Asif ibn Barkhiya, el veraz, para el rey Salomón hijo de David, de los tesoros de los depósitos del conocimiento». Luego lo enterraron bajo su trono. Más tarde lo extrajeron los restos de los Hijos de Israel cuando cometieron lo que cometieron. Cuando lo encontraron, dijeron: Salomón hijo de David no era sino por esto. Difundieron la magia entre la gente, la aprendieron y la enseñaron; y no hay nadie en quien haya más de ello que entre los judíos. Cuando el Enviado de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, mencionó en lo que Dios le hizo descender a Salomón hijo de David y lo contó entre los mensajeros, dijeron los judíos de Medina: ¿No os asombra Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, que pretenda que Salomón hijo de David era profeta? Por Dios, no era sino un mago. Entonces Dios hizo descender acerca de ello, de lo que ellos dijeron contra Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz: { واتّبَعُوا ما تَتْلُوا الشّياطِينُ على مُلْكِ سُلَيْمَانَ وَمَا كَفَرَ سُلَيْمَانُ وَلَكِنّ الشّياطِينَ كَفَرُوا } Dijo: Cuando se perdió el reino de Salomón, grupos de genios y humanos apostataron y siguieron las pasiones. Cuando Dios devolvió a Salomón su reino, la gente se mantuvo en la religión como estaba. Salomón se impuso sobre sus libros y los enterró bajo su trono. Salomón murió poco después de aquello. Genios y humanos se apoderaron de los libros tras la muerte de Salomón y dijeron: Este es un libro de Dios que fue hecho descender sobre Salomón y que él nos ocultó. Lo tomaron y lo convirtieron en religión. Entonces Dios hizo descender: { وَلَمّا جاءَهُمْ رَسُول مِنْ عِنْدِ اللّهِ مُصَدّقٌ لِمَا مَعَهُمْ ، نَبَذَ فَرِيقٌ مِنَ الّذِينَ أُوتُوا الكِتابَ كِتَابَ اللّهِ وَرَاءَ ظُهُورِهِمْ كأنّهُمْ لاَ يَعْلَمُونَ ، وَاتّبَعُوا ما تَتْلُوا الشّياطِينُ } Y ello son los instrumentos de música, el juego y todo lo que aparta del recuerdo de Dios.

Lo correcto, en la interpretación de Su dicho: { واتّبَعُوا ما تَتْلُوا الشّياطِينُ على مُلْكِ سُلَيْمَانَ } es que se trata de una reprensión de Dios a los rabinos de los judíos que alcanzaron al Enviado de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, y negaron su profecía sabiendo que era un Enviado enviado por Dios; y una censura por rechazar Su revelación y abandonar obrar conforme a ella, teniéndola en sus manos, conociéndola y sabiendo que es el Libro de Dios; y por seguir —ellos y sus primeros y antepasados— lo que los demonios recitaron en tiempos de Salomón. Ya hemos expuesto antes la razón por la que es lícito atribuirles los actos de sus antepasados, y eso hace innecesario repetirlo aquí.

Elegimos esta interpretación porque quienes siguieron lo que los demonios recitaron en tiempos de Salomón y después de él, hasta que Dios envió a Su Profeta con la verdad, y el asunto de la magia no ha cesado entre los judíos. No hay en la aleya indicio de que Dios —exaltado sea— pretendiera con Su dicho: «y siguieron» a unos de ellos y no a otros, pues es lícito y elocuente en el habla de los árabes atribuir a los sucesores lo que describimos del seguimiento de los antepasados de aquellos de quienes se informa con Su dicho: «y siguieron lo que recitaban los demonios». No hay sobre ello un relato transmitido específicamente del Enviado de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, ni una prueba que lo indique; por tanto, lo obligado es decir: todo judío que siguió lo que los demonios recitaron en tiempos de Salomón entra en el sentido de la aleya, conforme a lo que hemos dicho.

La interpretación de Su dicho —exaltado sea—: { مَا تَتْلُوا الشّياطِينُ } Con Su dicho —glorificado sea— «lo que recitaban los demonios» quiere decir: aquello que recitaban. Así, el sentido del discurso es: Y siguieron aquello que recitaban los demonios.

Se discrepó sobre la interpretación de «recitaban» (تَتْلُوا). Unos dijeron: con Su dicho «recitaban» quiere decir: narraban, transmitían, hablaban de ello y lo comunicaban, como la recitación del hombre del Corán, es decir, su lectura. Quienes sostuvieron esto orientaron su interpretación a que los demonios fueron quienes enseñaron a la gente la magia y se la transmitieron. Se menciona a quienes dijeron esto:

Me narró al-Muthannà ibn Ibrāhīm, dijo: nos narró Abū Hudhayfa, dijo: nos narró Shibl, de ‘Amr, de Mujāhid acerca de la palabra de Dios: { وَاتّبَعُوا ما تَتْلُوا الشّياطِينُ على مُلْكِ سُلَيْمَانَ } Dijo: Los demonios escuchaban la revelación; y de cada palabra que oían añadían doscientas semejantes. Salomón envió a por lo que habían escrito de ello y lo reunió. Cuando murió Salomón, los demonios lo hallaron y lo enseñaron a la gente: eso es la magia.

Nos narró Bishr ibn Mu‘ādh, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda acerca de Su dicho: { واتّبَعُوا ما تَتْلُوا الشّياطِينُ على مُلْكِ سُلَيْمَانَ } —de la adivinación y la magia. Y se nos mencionó —y Dios sabe mejor— que los demonios inventaron un libro en el que había magia y un asunto enorme; luego lo difundieron entre la gente y se lo enseñaron.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Husayn, dijo: me narró Hajjāj, de Ibn Jurayj, dijo: dijo ‘Aṭā’ acerca de Su dicho: { وَاتّبَعُوا ما تَتْلُوا الشياطِينُ } Dijo: Creemos que es lo que narran.

Me narró Sālim ibn Junāda al-Suwā’ī, dijo: nos narró Abū Mu‘āwiya, de al-A‘mash, de al-Minhāl, de Sa‘īd ibn Jubayr, de Ibn ‘Abbās, dijo: Los demonios se lanzaron en los días en que Salomón fue probado, y escribieron libros en los que había magia e incredulidad; luego los enterraron bajo el trono de Salomón; después los sacaron y los leyeron a la gente.

Otros dijeron: El sentido de Su dicho «lo que recitaban» es: lo que seguían, transmitían y practicaban. Se menciona a quienes dijeron esto:

Nos narró al-Hasan ibn ‘Amr al-‘Abqarī, dijo: me narró mi padre, de Asbāṭ, de al-Suddī, de Abī Mālik, de Ibn ‘Abbās: «recitaban» (تَتْلُوا), dijo: seguían.

Me narró Naṣr ibn ‘Abd al-Raḥmān al-Azdī, dijo: nos narró Yaḥyà ibn Ibrāhīm, de Sufyān al-Thawrī, de Manṣūr, de Abī Razīn, algo semejante.

Dijo Abū Ja‘far: Lo correcto en esto es decir: Dios —poderoso y majestuoso— informó acerca de aquellos de quienes informó que siguieron lo que recitaban los demonios en tiempos de Salomón, que siguieron lo que los demonios recitaron. Y la expresión «él recita tal cosa» en el habla de los árabes tiene dos sentidos: uno es el seguimiento, como se dice: «seguí a fulano» (تلوت فلانا) cuando caminas tras él y sigues su rastro; como dijo —glorificado sea—: { هُنالِكَ تَبْلُو كُلّ نَفْسٍ ما أسَلَفَتْ } esto es: sigue. Y el otro es la lectura y el estudio, como dices: «fulano recita el Corán», es decir, lo lee y lo estudia; como dijo Ḥassān ibn Thābit:

نَبِيّ يَرَى مَا لا يَرَى النّاسُ حَوْلَهُ *** ويَتْلُو كِتابَ اللّهِ في كُلّ مَشْهَدِ

Dios —glorificado sea— no nos informó con cuál de los dos sentidos fue la recitación de los demonios que recitaron lo que recitaron de magia en tiempos de Salomón, con una noticia que cierre toda excusa. Es posible que los demonios lo recitaran como estudio, transmisión y práctica; de modo que lo siguieran en la práctica y lo estudiaran en la transmisión; y los judíos siguieron su senda en ello, lo practicaron y lo transmitieron.

La interpretación de Su dicho —exaltado sea—: على مُلْكِ سُلَيْمان.

Con Su dicho —glorificado sea—: «sobre el reino de Salomón» quiere decir: en el reino de Salomón. Esto es porque los árabes ponen «en» (في) en lugar de «sobre» (على), y «sobre» en lugar de «en». De ello es la palabra de Dios —glorificado sea—: { ولاصَلّبَنّكُمْ فِي جُذُوعِ النّخْلِ } esto es: sobre los troncos de las palmeras. Y como se dice: «hice tal cosa en el tiempo de tal» y «sobre el tiempo de tal», con un mismo sentido. En este sentido, Ibn Jurayj e Ibn Isḥāq lo interpretaban.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, dijo: dijo Ibn Jurayj: { عَلَى مُلْكِ سُلَيْمَانَ } esto es: en el reino de Salomón.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Salama, dijo: dijo Ibn Isḥāq acerca de Su dicho: { على مُلْكِ سُلَيْمَانَ } esto es: en el reino de Salomón.

La interpretación de Su dicho —exaltado sea—: { وما كَفَرَ سُلَيْمَانُ وَلَكِنّ الشّياطِين كَفَرُوا يُعَلّمُونَ النّاسَ السّحْرَ }

Si alguien nos dijera: ¿Qué sentido tiene este discurso, desde Su dicho: { واتّبَعُوا ما تَتْلُوا الشّياطِينُ على مُلْكِ سُلَيْمَانَ } cuando antes no se ha informado de nadie que atribuyera la incredulidad a Salomón, sino que solo se mencionó el seguimiento de quienes siguieron de entre los judíos lo que recitaron los demonios? ¿Cuál es, pues, el sentido de negar la incredulidad a Salomón inmediatamente después de informar del seguimiento de quienes siguieron a los demonios en la práctica de la magia y su transmisión? Se responde: El sentido de ello es que los judíos a quienes Dios —glorificado sea— atribuyó el seguimiento de lo que los demonios recitaron en tiempos de Salomón, de magia e incredulidad, atribuyeron a Salomón hijo de David lo que Dios —exaltado sea— atribuyó a los demonios, y alegaron que eso era de su conocimiento y transmisión, y que él solo sometía a quienes sometía de humanos, genios, demonios y el resto de la creación de Dios mediante la magia. Con ello embellecieron ante sí mismos —y ante quien ignoraba el mandato y la prohibición de Dios, y ante quien no tenía conocimiento de lo que Dios hizo descender en la Torá sobre ello— el cometer lo que Dios les había prohibido de la magia. Y, al atribuirlo a Salomón, exoneraron a Salomón —siendo él Profeta de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz—, y negaron que fuera un Enviado de Dios, diciendo: Más bien era un mago. Entonces Dios exoneró a Salomón hijo de David de la magia y la incredulidad ante quienes de ellos se lo atribuían, por causas que alegaron contra él —ya hemos mencionado algunas y mencionaremos el resto de las que recordemos—; y desmintió a los otros que practicaban la magia, adornándose ante los ignorantes en su práctica con que Salomón la practicaba. Así, Dios negó de Salomón —sobre él la paz— que fuera mago o incrédulo, y les informó que ellos solo siguieron, en su práctica de la magia, lo que los demonios recitaron en tiempos de Salomón, y no lo que Salomón les ordenaba de obedecer a Dios y seguir lo que les ordenó en Su Libro que hizo descender sobre Moisés —sobre él las bendiciones de Dios—. Se mencionan las pruebas de la veracidad de lo que hemos dicho, de noticias y vestigios:

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Ya‘qūb al-Qummī, de Ja‘far ibn Abī al-Mughīra, de Sa‘īd ibn Jubayr, dijo: Salomón rastreaba lo que los demonios tenían en sus manos de magia; lo tomaba y lo enterraba bajo su trono en la casa de su tesorería. Los demonios no pudieron alcanzarlo; entonces se acercaron a los humanos y les dijeron: ¿Queréis el conocimiento con el que Salomón sometía a los demonios, los vientos y otras cosas? Dijeron: Sí. Dijeron: Está en la casa de su tesorería, bajo su trono. Los humanos lo removieron y lo extrajeron, y lo practicaron. Entonces la gente del Hiyaz dijo: Salomón practicaba esto; y esto es magia. Entonces Dios —glorificado sea— hizo descender, por lengua de Su Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, la exoneración de Salomón, y dijo: { وَاتّبَعُوا ما تَتْلُوا الشّياطِينُ على مُلْكِ سُلَيْمَانَ } la aleya. Así, Dios hizo descender la exoneración de Salomón por lengua de Su Profeta —sobre ambos la paz—.

Me narró Abū al-Sā’ib al-Suwā’ī, dijo: nos narró Abū Mu‘āwiya, de al-A‘mash, de al-Minhāl, de Sa‘īd ibn Jubayr, de Ibn ‘Abbās, dijo: Lo que le aconteció a Salomón hijo de David fue por causa de gente de la familia de una mujer llamada Jarāda, que era de las más queridas de sus esposas. Dijo: Salomón deseó que el derecho favoreciera a la familia de Jarāda y juzgó a su favor; y fue castigado cuando su deseo no fue en ellos uno solo. Dijo: Salomón hijo de David, cuando quería entrar al retrete o acercarse a alguna de sus esposas, entregaba su anillo a Jarāda. Cuando Dios quiso probar a Salomón con lo que lo probó, un día entregó su anillo a Jarāda; entonces vino el demonio con la figura de Salomón y le dijo: Dame mi anillo. Se lo dio y se lo puso. Cuando se lo puso, los demonios, los genios y los humanos se sometieron a él. Dijo: Luego vino Salomón y dijo: Dame mi anillo. Ella dijo: Mientes, no eres Salomón. Dijo: Salomón supo que era una prueba con la que había sido probado. Dijo: Los demonios, en aquellos días, escribieron libros en los que había magia e incredulidad; luego los enterraron bajo el trono de Salomón; después los sacaron y los leyeron a la gente, diciendo: Salomón solo dominaba a la gente con estos libros. Dijo: La gente se desentendió de Salomón y lo declaró incrédulo, hasta que Dios envió a Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, y el Altísimo hizo descender: { وَاتّبَعُوا مَا تَتْلُوا الشّياطِينُ عَلى مُلْكِ سُلَيْمَانَ } es decir, lo que los demonios escribieron de magia e incredulidad. { وَما كَفَرَ سُلَيْمَانُ وَلَكِنّ الشّياطِينَ كَفَرُوا } Así, Dios —glorificado y exaltado sea— hizo descender su exoneración.

Me narró Muḥammad ibn ‘Abd al-A‘lā al-Ṣan‘ānī, dijo: nos narró al-Mu‘tamir ibn Sulaymān, dijo: oí a ‘Imrān ibn Ḥudayr, de Abī Majlaz, dijo: Salomón tomó de cada bestia un pacto; si un hombre era apresado y se le preguntaba por ese pacto, se le dejaba libre. La gente vio el habla rimada y la magia y dijo: Esto era lo que practicaba Salomón. Entonces Dios —glorificado sea— dijo: { وَمَا كَفَرَ سُلَيْمَانُ وَلَكِنّ الشّياطِينَ كَفَرُوا يُعَلّمُونَ النّاسَ السّحْرَ }

Nos narró Abū Ḥumayd, dijo: nos narró Jarīr, de Ḥuṣayn ibn ‘Abd al-Raḥmān, de ‘Imrān ibn al-Ḥārith, dijo: Estábamos junto a Ibn ‘Abbās cuando vino un hombre. Ibn ‘Abbās le dijo: ¿De dónde vienes? Dijo: De Irak. Dijo: ¿De cuál? Dijo: De Kufa. Dijo: ¿Y qué noticias hay? Dijo: Los dejé hablando de que ‘Alī saldrá hacia ellos. Se sobresaltó y dijo: ¿Qué dices, que no tengas padre? Si lo hubiéramos sabido, no habríamos tomado a sus mujeres en matrimonio ni habríamos repartido su herencia. Ciertamente os contaré sobre ello: los demonios robaban la escucha del cielo; uno de ellos traía una palabra de verdad que había oído; cuando la transmitía, decía verdad, pero junto a ella mentía setenta mentiras. Dijo: Eso lo beben los corazones de la gente. Dios se lo mostró a Salomón, y él lo enterró bajo su trono. Cuando murió Salomón hijo de David, un demonio se plantó en el camino y dijo: ¿No os indico su tesoro fortificado, sin igual? Está bajo el trono. Lo sacaron y dijeron: Esto es magia. Las naciones lo copiaron unas de otras, hasta que sus restos son lo que cuentan los iraquíes. Entonces Dios hizo descender la excusa de Salomón: { وَاتّبَعُوا ما تَتْلُوا الشّياطِينُ عَلى مُلْكِ سُلَيْمَانَ وَمَا كَفَرَ سُلَيْمانُ ولَكِنّ الشّياطِينَ كَفَرُوا يُعَلّمُونَ النّاسَ السّحْرَ }

Nos narró Bishr ibn Mu‘ādh, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda, dijo: Se nos mencionó —y Dios sabe mejor— que los demonios inventaron un libro en el que había magia y un asunto enorme; luego lo difundieron entre la gente y se lo enseñaron. Cuando Salomón, Profeta de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, oyó eso, rastreó aquellos libros, los trajo y los enterró bajo su trono, por aversión a que la gente los aprendiera. Cuando Dios tomó a Su Profeta Salomón, los demonios se dirigieron a extraerlos del lugar donde estaban y se los enseñaron a la gente, informándoles de que era un conocimiento que Salomón ocultaba y se reservaba. Dios excusó a Su Profeta Salomón y lo exoneró de ello, y dijo —glorificado sea—: { وَما كَفَرَ سُلَيْمَانُ وَلَكِنّ الشّياطِينَ كَفَرُوا }

Nos narró al-Ḥasan ibn Yaḥyà, dijo: nos informó ‘Abd al-Razzāq, dijo: nos informó Ma‘mar, de Qatāda, dijo: Los demonios escribieron libros en los que había magia y asociación; luego enterraron esos libros bajo el trono de Salomón. Cuando murió Salomón, la gente extrajo esos libros y dijo: Este es un conocimiento que Salomón nos ocultó. Entonces Dios —glorificado y exaltado sea— dijo: { وَاتّبَعُوا ما تَتْلُوا الشّياطِينُ على مُلْكِ سلَيْمَانَ وَمَا كَفَرَ سُلَيْمَانُ وَلَكِنّ الشّياطِينَ كَفَرُوا يُعَلّمُونَ النّاسَ السّحْرَ }

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró Ḥajjāj, nos narró al-Ḥusayn, de Ibn Jurayj, de Mujāhid acerca de Su dicho: { وَاتّبَعُوا ما تَتْلُوا الشّياطِينُ على مُلْكِ سُلَيْمَانَ } Dijo: Los demonios escuchaban la revelación del cielo; de cada palabra que oían añadían otra semejante. Salomón tomó lo que habían escrito de ello y lo enterró bajo su trono. Cuando murió, los demonios lo hallaron y se lo enseñaron a la gente.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Abī Bakr, de Shahr ibn Ḥawshab, dijo: Cuando a Salomón se le arrebató su reino, los demonios escribían magia en ausencia de Salomón. Escribieron: Quien quiera hacer tal y tal, que se ponga de cara al sol y diga tal y tal; y quien quiera hacer tal y tal, que dé la espalda al sol y diga tal y tal. Lo escribieron y pusieron por encabezamiento: «Esto es lo que escribió Asif ibn Barkhiya para el rey Salomón hijo de David, de los tesoros de los depósitos del conocimiento»; luego lo enterraron bajo su trono. Cuando murió Salomón, Iblīs se levantó como orador y dijo: Oh gente: Salomón no era profeta; solo era un mago. Buscad su magia en sus enseres y sus casas. Luego les indicó el lugar donde estaba enterrada. Dijeron: Por Dios, Salomón era un mago: esta es su magia; con ella nos sometió y con ella nos dominó. Los creyentes dijeron: Más bien era un profeta creyente. Cuando Dios envió al Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, este comenzó a mencionar a los profetas hasta que mencionó a David y a Salomón. Los judíos dijeron: Mirad a Muhammad: mezcla la verdad con la falsedad; menciona a Salomón con los profetas, cuando solo era un mago que montaba el viento. Entonces Dios hizo descender la excusa de Salomón: { وَاتّبَعُوا ما تَتْلُوا الشّياطِينُ على مُلْكِ سُلَيْمَانَ } la aleya.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Salama, dijo: me narró Ibn Isḥāq: { وَمَا كَفَرَ سُلَيْمَانُ وَلَكِنّ الشّياطِينَ كَفَرُوا يُعَلّمُونَ النّاسَ السّحْرَ } Y ello es que el Enviado de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz —según me ha llegado—, cuando mencionó a Salomón hijo de David entre los mensajeros, dijo uno de los rabinos de los judíos: ¿No os asombra Muhammad, que pretenda que el hijo de David era profeta? Por Dios, no era sino un mago. Entonces Dios hizo descender acerca de ello, de lo que dijeron: { وَما كَفَرَ سُلَيْمَانُ وَلَكِنّ الشّياطِينَ كَفَرُوا } es decir, por seguir la magia y practicarla. { وَما أُنْزِلَ على المَلَكَيْنِ بِبَابِلَ هارُوتَ وَمَارُوتَ }

Dijo Abū Ja‘far: Si el asunto es como hemos descrito, y la interpretación de Su dicho: { وَاتّبَعُوا ما تَتْلُوا الشّياطِينُ على مُلْكِ سُلَيْمَانَ وَمَا كَفَرَ سُلَيْمَانُ وَلَكِنّ الشّياطِينَ كَفَرُوا } es lo que hemos mencionado, queda claro que en el discurso hay algo omitido cuyo recuerdo se dejó por bastar con lo mencionado; y que el sentido del discurso es: { وَاتّبَعُوا ما تَتْلُوا الشّياطِينُ } —de magia— { على مُلْكِ سُلَيْمَانَ } —y lo atribuís a Salomón—, { وَما كَفَرَ سُلَيْمَانُ } —practicando la magia—, { وَلَكِنّ الشّياطِينَ كَفَرُوا يُعَلّمُونَ النّاسَ السّحْرَ }

Qatāda interpretaba Su dicho: { وَما كَفَرَ سُلَيْمَانُ وَلَكِنّ الشّياطِينَ كَفَرُوا } conforme a lo que hemos dicho.

Nos narró Bishr ibn Mu‘ādh, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda acerca de Su dicho: { وَما كَفَرَ سُلَيْمَان وَلَكِنّ الشّيَاطِينَ كَفَرُوا } Dijo: No fue por su consejo ni por su complacencia; sino que fue algo que los demonios urdieron sin él.

Ya hemos mostrado antes la discrepancia de los discrepantes sobre el sentido de «تتلو», y la orientación de quienes lo orientaron a que «تتلو» significa «recitó» (تلت), dado que lo anterior era una noticia en pasado —Su dicho: «y siguieron»—, y la orientación de quienes lo orientaron a lo contrario; y hemos expuesto en ello y en su semejante lo correcto. Eso hace innecesario repetirlo aquí. En cuanto al sentido de Su dicho: { ما تَتْلُوا } es: «aquello que recita», y es la magia.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Salama, de Ibn Isḥāq: { وَاتّبَعُوا ما تَتْلُوا الشّياطِينُ على مُلْكِ سُلَيْمَانَ أي السحر }

Dijo Abū Ja‘far: Quizá alguien diga: ¿Acaso la magia solo existió en los días de Salomón? Se le responde: Sí, existía antes de eso. Dios informó sobre los magos de Faraón lo que informó, y ellos fueron antes de Salomón; e informó sobre el pueblo de Noé que dijeron a Noé que era un mago. Entonces, ¿cómo informó sobre los judíos que siguieron lo que los demonios recitaron en tiempos de Salomón? Se responde: Porque lo atribuyeron a Salomón, como ya hemos explicado. Dios —exaltado sea— quiso exonerar a Salomón de aquello que le imputaron y le atribuyeron, de lo que hallaron o bien en sus tesoros o bien bajo su trono, conforme a los vestigios que hemos mencionado. Por esa razón restringió la noticia a lo que los judíos siguieron de lo que los demonios recitaron en los días de Salomón, y no a otra cosa; aunque los demonios ya recitaban magia e incredulidad antes de eso.

La interpretación de Su dicho —exaltado sea—: { وَمَا أُنْزِلَ على المَلَكَيْنِ بِبابِلَ هارُوتَ وَمَارُوتَ }

Los sabios discreparon sobre la interpretación de «ما» en Su dicho: «y lo que fue hecho descender sobre los dos ángeles». Unos dijeron: su sentido es el de negación, y equivale a «no» (لم). Se menciona a quienes dijeron esto:

Me narró Muḥammad ibn Sa‘d, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās acerca de Su dicho: { وَما أُنْزِلَ عَلَى المَلَكَيْنِ بِبابِلَ هَارُوتَ وَمَارُوتَ } Dijo: Esto quiere decir: Dios no hizo descender la magia.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: me narró Ḥakkām, de Abī Ja‘far, de al-Rabī‘ ibn Anas: { وَما أُنْزِلَ على المَلَكَيْنِ } Dijo: Dios no hizo descender sobre ellos la magia.

Según este sentido que hemos transmitido de Ibn ‘Abbās y al-Rabī‘, al orientar el sentido de Su dicho: { وَمَا أُنْزِلَ على المَلَكَيْنِ } a: «y no fue hecho descender sobre los dos ángeles», la interpretación de la aleya sería: Y siguieron aquello que recitaban los demonios en el reino de Salomón —de magia—; { y Salomón no descreyó } y Dios no hizo descender la magia sobre los dos ángeles; { sino que los demonios descreyeron, enseñando a la gente la magia } en Babilonia, Harut y Marut. Entonces, la expresión «en Babilonia, Harut y Marut» sería de lo pospuesto cuyo sentido es adelantado.

Si alguien nos dijera: ¿Y cómo se justifica adelantarlo? Se responde: Se justifica diciendo: «Y siguieron lo que recitaban los demonios en el reino de Salomón y lo que fue hecho descender sobre los dos ángeles; pero los demonios descreyeron, enseñando a la gente la magia en Babilonia: Harut y Marut». Entonces, por «los dos ángeles» se entendería: Gabriel y Miguel, porque los magos de los judíos —según se menciona— pretendían que Dios hizo descender la magia por lengua de Gabriel y Miguel a Salomón hijo de David. Dios los desmintió en ello e informó a Su Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, de que Gabriel y Miguel jamás descendieron con magia alguna; y exoneró a Salomón de lo que le imputaron. Les informó que la magia es obra de los demonios, que enseñan a la gente en Babilonia, y que quienes les enseñan eso son dos hombres: uno llamado Harut y el otro Marut. Así, Harut y Marut, según esta interpretación, serían una glosa para la gente y una refutación contra ellos.

Otros dijeron: Más bien «ما» en Su dicho: «y lo que fue hecho descender sobre los dos ángeles» significa «aquello que». Se menciona a quienes dijeron esto:

Nos narró al-Ḥasan ibn Yaḥyà, dijo: nos informó ‘Abd al-Razzāq, dijo: dijo Ma‘mar, dijo Qatāda y al-Zuhrī, de ‘Abd Allāh: { وَما أُنْزِلَ عَلى المَلَكَيْنِ بِبابِلَ هارُوتَ وَمارُوتَ } Eran dos ángeles de los ángeles, y fueron hechos descender para juzgar entre la gente. Eso fue porque los ángeles se burlaron de los juicios de los hijos de Adán. Dijo: Una mujer litigó ante ellos y ellos se inclinaron injustamente a su favor. Luego quisieron ascender, pero se interpuso entre ellos y eso; y se les dio a elegir entre el castigo de este mundo y el castigo de la Otra Vida, y eligieron el castigo de este mundo. Dijo Ma‘mar: Dijo Qatāda: Entonces enseñaban a la gente la magia; y se les impuso que no enseñaran a nadie sin decir: «No somos sino una prueba; no descreas».

Me narró Musa, dijo: nos narró ‘Amr, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: En cuanto a Su dicho: { وَما أُنْزِلَ على المَلَكَيْنِ بِبابِلَ هَارُوتَ وَمارُوتَ } esto es otra magia con la que también disputaron; es decir: disputaron con él por lo que fue hecho descender sobre los dos ángeles. Y las palabras de los ángeles entre sí, si los humanos las aprendían y las practicaban, eran magia.

Nos narró Bishr ibn Mu‘ādh, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda acerca de Su dicho: { يُعَلّمُونَ النّاسَ السّحرَ وَما أُنْزِلَ على المَلَكَيْنِ بِبابِلَ هَارُوتَ وَمارُوتَ } La magia es de dos clases: una magia que aprendieron los demonios, y una magia que enseñan Harut y Marut.

Me narró al-Muthannà, dijo: nos narró ‘Abd Allāh ibn Ṣāliḥ, dijo: me narró Mu‘āwiya ibn Ṣāliḥ, de ‘Alī ibn Abī Ṭalḥa, de Ibn ‘Abbās acerca de Su dicho: { وَما أُنْزِلَ على المَلَكَيْنِ بِبابِلَ هارُوتَ وَمارُوتَ } Dijo: La separación entre el hombre y su esposa.

Me narró Yunus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd: { وَلَكِنّ الشّياطِينَ كَفَرُوا يُعَلّمُونَ النّاسَ السّحْرَ وَما أُنْزِلَ على المَلَكَيْنِ } Y recitó hasta llegar a: { فَلا تَكْفُرْ } Dijo: Los demonios y los dos ángeles enseñan a la gente la magia.

Dijo Abū Ja‘far: El sentido de la aleya, según esta interpretación, es: los judíos siguieron aquello que los demonios recitaron en el reino de Salomón, aquello que fue hecho descender sobre los dos ángeles en Babilonia: Harut y Marut. Y ambos son dos ángeles de los ángeles de Dios. Mencionaremos lo transmitido sobre su asunto, si Dios —exaltado sea— quiere.

Y dijeron: Si alguien nos dijera: ¿es lícito que Dios haga descender la magia, o que Sus ángeles la enseñen a la gente? Le respondemos: Dios —poderoso y majestuoso— ha hecho descender todo el bien y todo el mal, y ha aclarado todo ello a Sus siervos; lo reveló a Sus mensajeros y les ordenó enseñar a Su creación y darles a conocer lo que les es lícito y lo que les es ilícito, como la fornicación, el robo y el resto de las desobediencias que les dio a conocer y les prohibió cometer. La magia es una de esas desobediencias de las que les informó y les prohibió obrar.

Dijeron: No hay pecado en conocer la magia, como no hay pecado en conocer el oficio del vino, tallar ídolos, los laúdes y los juegos; el pecado está solo en practicarla y realizarla.

Dijeron: Así también no hay pecado en conocer la magia; el pecado está solo en practicarla y en dañar con ella a quien no es lícito dañar.

Dijeron: Por tanto, no hay pecado en que Dios la haga descender sobre los dos ángeles ni en que los dos ángeles enseñen a quien se la enseñen, si su enseñanza es con permiso de Dios, después de informarle de que ambos son una prueba y de prohibirle la magia, su práctica y la incredulidad. El pecado recae solo sobre quien la aprende de ellos y la practica, pues Dios —exaltado sea— le ha prohibido aprenderla y practicarla.

Dijeron: Si Dios hubiera permitido a los hijos de Adán aprender eso, no habría reproche para quien lo aprendiera, como no habría reproche para los dos ángeles por conocerlo, ya que su conocimiento proviene del descenso de Dios a ellos.

Otros dijeron: «ما» significa «aquello que», y es una coordinación con la primera «ما», salvo que la primera es en el sentido de la magia y la segunda en el sentido de la separación entre el hombre y su esposa.

Así, la interpretación de la aleya según este dicho es: Y siguieron la magia que recitaban los demonios en el reino de Salomón, y la separación entre el hombre y su esposa que fue hecha descender sobre los dos ángeles en Babilonia: Harut y Marut. Se menciona a quienes dijeron esto:

Me narró al-Muthannà, dijo: nos narró Abū Hudhayfa, dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: { وَما أُنْزِلَ على المَلَكَيْنِ بِبابِلَ هَارُوتَ وَمارُوتَ } Y ambos enseñan aquello con lo que separan al hombre de su esposa; y eso es la palabra de Dios —glorificado sea—: { وَما كَفَرَ سُلَيْمَانُ وَلَكِنّ الشّياطِينَ كَفَرُوا } Y decía: En cuanto a la magia, solo la enseñan los demonios; y en cuanto a lo que enseñan los dos ángeles, es la separación entre el hombre y su esposa, como dijo Dios —exaltado sea—.

Otros dijeron: Es posible que «ما» sea en el sentido de «aquello que», y es posible que «ما» sea en el sentido de «no». Se menciona a quienes dijeron esto:

Me narró Yunus ibn ‘Abd al-A‘lā, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: me narró al-Layth ibn Sa‘d, de Yaḥyà ibn Sa‘īd, de al-Qāsim ibn Muḥammad. Un hombre le preguntó sobre la palabra de Dios: { يُعَلّمُونَ النّاسَ السّحْرَ وَما أُنْزِلَ على المَلَكَيْنِ بِبابِلَ هارُوتَ وَمارُوتَ } El hombre dijo: ¿Enseñan a la gente lo que fue hecho descender sobre ellos, o enseñan a la gente lo que no fue hecho descender sobre ellos? Dijo al-Qāsim: No me importa cuál de las dos fuera.

Me narró Yunus ibn ‘Abd al-A‘lā, dijo: nos narró Bishr ibn ‘Iyāḍ, de algunos de sus compañeros, que al-Qāsim ibn Muḥammad fue preguntado sobre la palabra de Dios —exaltado sea—: { وَما أُنْزِلَ على المَلَكَيْنِ } Y se le dijo: ¿Fue hecho descender o no fue hecho descender? Dijo: No me importa cuál de las dos fuera, salvo que he creído en ello.

Lo correcto en esto, a mi juicio, es la opinión de quien orientó «ما» en Su dicho: { وَما أُنْزِلَ على المَلَكَيْنِ } al sentido de «aquello que», y no al sentido de negación. Elegí esto porque si «ما» se orienta al sentido de negación, se niega de los dos ángeles que algo haya sido hecho descender sobre ellos. Y los dos nombres que vienen después —Harut y Marut— no pueden sino ser o bien un sustituto de ellos y una glosa de ellos, o bien un sustituto de «la gente» en Su dicho: { يعلّمون النّاسَ السّحْرَ } y una glosa de ella. Si se los hace sustituto de los dos ángeles y glosa de ellos, se anula el sentido de Su dicho: { وَما يُعَلّمانِ مِنْ أَحَدٍ حتى يَقُولا إنّما نَحْنُ فِتْنَةٌ فَلا تَكْفُرْ فَيَتَعَلّمُونَ مِنْهُمَا ما يُفَرّقُونَ بِهِ بَيْنَ المَرْءِ وَزَوْجِهِ } porque si no supieran aquello con lo que se separa al hombre de su esposa, ¿qué es lo que aprendería de ellos quien separa al hombre de su esposa?

Además, si «ما» en Su dicho: «y lo que fue hecho descender sobre los dos ángeles» fuera en el sentido de negación, como coordinación con Su dicho: { وَمَا كَفَرَ سُلَيْمَانُ } entonces Dios —glorificado sea— negó con Su dicho: { وَمَا كَفَرَ سُلَيْمَانُ } que la magia fuera de su práctica, o de su conocimiento o de su enseñanza. Si lo que se niega de los dos ángeles fuera semejante a lo que se negó de Salomón, y Harut y Marut fueran los dos ángeles, ¿de quién se aprendería entonces aquello con lo que se separa al hombre de su esposa? ¿Y de quién es la noticia en Su dicho: «y no enseñan a nadie hasta que dicen: “No somos sino una prueba; no descreas”»? El error de esta opinión es claro y manifiesto. Y si «Harut y Marut» fuera una glosa de «la gente» en Su dicho: { وَلَكِنّ الشّياطِينَ كَفَرُوا يُعَلّمُونَ النّاسَ السّحْرَ } entonces sería necesario que los demonios fueran quienes enseñaran a Harut y Marut la magia, y que los magos solo aprendieran la magia de Harut y Marut por enseñanza de los demonios a ambos. Si fuera así, Harut y Marut, para quien sostiene esto, no podrían sino ser una de dos cosas: o bien dos ángeles —y entonces habría atribuido a ambos incredulidad y desobediencia a Dios, al afirmar que aprenden de los demonios la magia y la enseñan a la gente, perseverando en ello—, lo cual es mayor que lo que se menciona de ellos de la desobediencia por la que merecieron castigo; y en la noticia de Dios —poderoso y majestuoso— sobre ambos, de que no enseñan a nadie lo que se aprende de ellos sin decir: «No somos sino una prueba; no descreas», hay lo que basta para no abundar en mostrar el error de esta opinión. O bien serían dos hombres de los hijos de Adán; y si fuera así, habría sido necesario que, con su muerte, la magia y su conocimiento y práctica desaparecieran de los hijos de Adán, pues si ese conocimiento se toma de ellos y se aprende de ellos, lo obligado sería que, al perecer y no existir, se cortara el camino hacia aquello a lo que solo se llegaba por ellos. Y la existencia de la magia en todo tiempo y momento es la prueba más clara de la corrupción de esta opinión. Algunos de quienes sostienen esto pretenden que ambos son dos hombres de los hijos de Adán que no han faltado de la tierra desde que fue creada, ni faltarán mientras exista la magia entre la gente; y eso es pretender algo cuya falsedad no se oculta.

Cuando se invalidan estas vías que hemos mostrado inválidas, queda claro que el sentido de «ما» en Su dicho: { وَما أُنْزِلَ على المَلَكَيْنِ } es «aquello que», y que Harut y Marut son una glosa de «los dos ángeles». Por eso se abrieron las terminaciones de sus nombres, pues están en posición de genitivo como respuesta a «los dos ángeles», pero como no declinan, se abrieron sus terminaciones.

Si a alguien torpe le resultara confuso lo que hemos dicho y dijera: ¿Cómo es lícito que los ángeles de Dios enseñen a la gente la separación entre el hombre y su esposa? ¿O cómo es lícito atribuir a Dios —bendito y exaltado sea— el hacer descender eso sobre los ángeles? Se le responde: Dios —glorificado sea— dio a conocer a Sus siervos todo lo que les ordenó y todo lo que les prohibió; luego les ordenó y les prohibió después de que supieran lo que se les ordena y lo que se les prohíbe. Si no fuera así, la orden y la prohibición no tendrían sentido comprensible. La magia es de aquello que prohibió a Sus siervos de los hijos de Adán. No es, pues, rechazable que Él —glorificado sea— la enseñara a los dos ángeles que nombró en Su revelación y los hiciera una prueba para Sus siervos de los hijos de Adán, como informó de ambos que dicen a quien aprende eso de ellos: «No somos sino una prueba; no descreas», para probar con ambos a Sus siervos a quienes prohibió separar al hombre de su esposa y prohibió la magia; de modo que se purifique el creyente al dejar de aprender de ambos, y se humille al incrédulo al aprender de ambos la magia y la incredulidad. Y los dos ángeles, al enseñar a quien enseñaron, obedecen a Dios, pues enseñan por permiso de Dios para enseñar. Se ha adorado, en lugar de Dios, a un grupo de los amigos de Dios, y eso no les perjudicó, ya que no fue por orden suya, sino que algunos fueron adorados mientras el adorado lo prohibía. Así también, la magia de quien la practica tras aprenderla de ambos no perjudica a los dos ángeles, después de que ambos se lo prohibieran y lo amonestaran con su dicho: «No somos sino una prueba; no descreas», pues ambos cumplieron lo que se les ordenó al decir eso. Como:

Nos narró Muḥammad ibn Bashshār, dijo: nos narró Yaḥyà ibn Sa‘īd, de ‘Awf, de al-Ḥasan acerca de Su dicho: { وَما أُنْزِلَ على المَلَكَيْنِ بِبابِلَ هَارُوتَ وَمارُوتَ } hasta Su dicho: { فَلاَ تَكْفُرْ } Dijo: Se les impuso eso.

Se mencionan algunas noticias que explican a los dos ángeles, y a quienes dijeron que Harut y Marut son los dos ángeles mencionados por Dios —glorificado sea— en Su dicho: «en Babilonia»:

Nos narró Muḥammad ibn Bashshār, dijo: nos narró Mu‘ādh ibn Hishām, dijo: me narró mi padre, de Qatāda, dijo: nos narró Abū Shu‘ba al-‘Adawī en el funeral de Yunus ibn Jubayr Abī Ghallāb, de Ibn ‘Abbās, dijo: Dios abrió el cielo a Sus ángeles para que miraran las obras de los hijos de Adán. Cuando los vieron cometer faltas, dijeron: Señor nuestro: estos son los hijos de Adán que creaste con Tu mano, ante quien hiciste postrarse a Tus ángeles y a quien enseñaste los nombres de todas las cosas, y cometen faltas. Dijo: Si vosotros estuvierais en su lugar, haríais como sus obras. Dijeron: Gloria a Ti; no nos correspondería. Dijo: Entonces se les ordenó escoger a quienes descenderían a la tierra. Dijo: Escogieron a Harut y Marut; descendieron a la tierra y se les permitió todo lo que hay en ella, salvo que no asociaran nada a Dios, ni robaran, ni fornicaran, ni bebieran vino, ni mataran el alma que Dios ha prohibido sino con derecho. Dijo: No pasó mucho hasta que se les presentó una mujer a la que se le había dado la mitad de la belleza, llamada «Bīdhakht». Cuando la vieron, la desearon para fornicar. Ella dijo: No, a menos que asociéis a Dios, bebáis vino, matéis un alma y os postréis ante este ídolo. Ellos dijeron: No asociaremos nada a Dios. Uno de ellos dijo al otro: Vuelve a ella. Ella dijo: No, a menos que bebáis vino. Bebieron hasta embriagarse. Entró un mendigo y lo mataron. Cuando cayeron en ese mal, Dios abrió el cielo a Sus ángeles. Ellos dijeron: Gloria a Ti; Tú sabías mejor. Dijo: Entonces Dios reveló a Salomón hijo de David que les diera a elegir entre el castigo de este mundo y el castigo de la Otra Vida. Eligieron el castigo de este mundo. Fueron encadenados desde sus tobillos hasta sus cuellos con algo semejante a los cuellos de los camellos bujt, y fueron puestos en Babilonia.

Me narró al-Muthannà, dijo: nos narró al-Ḥajjāj ibn al-Minhāl, dijo: nos narró Ḥajjāj, de ‘Alī ibn Zayd, de Abī ‘Uthmān al-Nahdī, de Ibn Mas‘ūd e Ibn ‘Abbās, que dijeron: Cuando los hijos de Adán se multiplicaron y desobedecieron, los ángeles invocaron contra ellos, y también la tierra, el cielo y las montañas: Señor nuestro, ¿no los destruirás? Dios reveló a los ángeles: Si yo quitara el deseo y el demonio de vuestros corazones y descendierais, también haríais. Dijeron para sí que, si fueran probados, se guardarían. Dios les reveló: Escoged dos ángeles de los mejores de vosotros. Escogieron a Harut y Marut. Descendieron a la tierra, y al-Zuhara fue hecha descender a ellos en forma de mujer de la gente de Persia, a la que los persas llamaban «Bīdhakht». Dijo: Cayeron en la falta. Los ángeles solían pedir perdón por los que creyeron: رَبنَا وَسِعَتْ كُلّ شَيْءٍ رَحْمَةً وَعِلْما فَاغْفِرْ لِلّذينَ تَابُوا. Cuando cayeron en la falta, pidieron perdón por los de la tierra: أَلاَ إنّ اللّهَ هُوَ الغَفُورُ الرّحيمُ. Se les dio a elegir entre el castigo de este mundo y el castigo de la Otra Vida, y eligieron el castigo de este mundo.

Me narró al-Muthannà, dijo: me narró al-Ḥajjāj, dijo: nos narró Ḥammād, de Khālid al-Ḥadhdhā’, de ‘Amr ibn Sa‘īd, dijo: Oí a ‘Alī decir: Al-Zuhara era una mujer hermosa de la gente de Persia. Litigó ante los dos ángeles Harut y Marut, y ellos la pretendieron. Ella se negó salvo que le enseñaran la fórmula que, cuando se pronuncia, se asciende al cielo. Se la enseñaron; la pronunció, ascendió al cielo y fue transformada en un astro.

Nos narraron Muḥammad ibn Bashshār y Muḥammad ibn al-Muthannà, dijeron: nos narró Mu’ammal ibn Ismā‘īl; y nos narró al-Ḥasan ibn Yaḥyà, dijo: nos informó ‘Abd al-Razzāq —ambos—, de al-Thawrī, de Muḥammad ibn ‘Uqba, de Sālim, de Ibn ‘Umar, de Ka‘b, dijo: Los ángeles mencionaron las obras de los hijos de Adán y lo que cometen de pecados. Se les dijo: Escoged dos de vosotros. Y en el relato de al-Ḥasan ibn Yaḥyà: Escoged dos ángeles. Escogieron a Harut y Marut. Se les dijo: Yo envío a los hijos de Adán mensajeros, y entre Yo y vosotros no hay mensajero. Descended: no me asociéis nada, no forniquéis y no bebáis vino. Dijo Ka‘b: Por Dios, no llegó la tarde de su primer día en la tierra sin que hubieran consumado todo lo que se les prohibió. Y en el relato de al-Ḥasan ibn Yaḥyà: No completaron su día, el día en que fueron hechos descender, sin que hicieran lo que Dios les prohibió.

Me narró al-Muthannà, dijo: nos narró Mu‘allà ibn Asad, dijo: nos narró ‘Abd al-‘Azīz ibn al-Mukhtār, de Mūsà ibn ‘Uqba, dijo: me narró Sālim que oyó a ‘Abd Allāh contar de Ka‘b al-Aḥbār que los ángeles reprobaron las obras de los hijos de Adán y lo que cometen en la tierra de desobediencias. Dios les dijo: Si vosotros estuvierais en su lugar, cometeríais lo que cometen de pecados. Escoged dos ángeles de vosotros. Escogieron a Harut y Marut. Dios les dijo: Yo envío mis mensajeros a la gente, y entre Yo y vosotros no hay mensajero. Descended a la tierra: no me asociéis nada y no forniquéis. Dijo Ka‘b: Por Aquel en cuya mano está el alma de Ka‘b, no completaron su día, el día en que descendieron, sin que cometieran lo que Dios les prohibió.

Me narró Musa ibn Harun, dijo: nos narró ‘Amr, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: El asunto de Harut y Marut fue que criticaron a la gente de la tierra por sus juicios. Se les dijo: He dado al hijo de Adán diez deseos; con ellos me desobedecen. Harut y Marut dijeron: Señor nuestro, si nos dieras esos deseos y luego descendiéramos, juzgaríamos con justicia. Se les dijo: Descended: os he dado esos diez deseos; juzgad entre la gente. Descendieron en Babilonia, Dunbāwand. Juzgaban durante el día; al anochecer ascendían; al amanecer descendían. No cesaron así hasta que les llegó una mujer que litigaba contra su esposo. Les agradó su belleza. Su nombre en árabe era «al-Zuhara», en nabateo «Bīdhakht», y en persa «Anāhīd». Uno dijo al otro: Me agrada. El otro dijo: Yo quería decírtelo, pero me avergoncé. Dijo: ¿Quieres que se lo mencione? Dijo: Sí, pero ¿qué hay del castigo de Dios? Dijo: Esperamos la misericordia de Dios. Cuando ella vino a litigar contra su esposo, le mencionaron su deseo. Ella dijo: No, hasta que juzguéis a mi favor contra mi esposo. Juzgaron a su favor. Luego les fijó una cita en una ruina. Fueron. Cuando uno quiso yacer con ella, ella dijo: No lo haré hasta que me informéis con qué palabras ascendéis al cielo y con qué palabras descendéis de él. Se lo informaron. Ella las pronunció y ascendió. Dios le hizo olvidar con qué se desciende, y quedó en su lugar. Dios la convirtió en un astro. ‘Abd Allāh ibn ‘Umar, cada vez que la veía, la maldecía y decía: Esta es la que tentó a Harut y Marut. Cuando llegó la noche, quisieron ascender y no pudieron; supieron la perdición. Se les dio a elegir entre el castigo de este mundo y el de la Otra Vida; eligieron el castigo de este mundo. Fueron colgados en Babilonia y comenzaron a hablar a la gente con sus palabras: eso es la magia.

Me narró al-Muthannà ibn Ibrāhīm, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró Ibn Abī Ja‘far, de su padre, de al-Rabī‘, dijo: Cuando la gente, después de Adán, cayó en lo que cayó de desobediencias e incredulidad en Dios, los ángeles en el cielo dijeron: Señor, este mundo: los creaste para adorarte y obedecerte, y han cometido incredulidad, han matado el alma sagrada, han consumido riqueza ilícita, han robado, han fornicado y han bebido vino. Invocaban contra ellos y no los excusaban. Se les dijo: Ellos están en lo oculto; no los excusasteis. Se les dijo: Escoged dos ángeles de vosotros: les ordenaré Mi orden y les prohibiré Mi desobediencia. Escogieron a Harut y Marut. Descendieron a la tierra; se les pusieron los deseos de los hijos de Adán; se les ordenó adorar a Dios y no asociarle nada; se les prohibió matar el alma sagrada, consumir riqueza ilícita, robar, fornicar y beber vino. Permanecieron así en la tierra un tiempo, juzgando entre la gente con la verdad, en tiempos de Idrīs. En ese tiempo había una mujer cuya belleza entre la gente era como la belleza de al-Zuhara entre los astros. Ella acudió a ellos; ellos se sometieron a ella con palabras y la desearon. Ella se negó salvo que siguieran su asunto y su religión. Le preguntaron por su religión. Les sacó un ídolo y dijo: Esto es lo que adoro. Ellos dijeron: No tenemos necesidad de adorarlo. Se fueron y resistieron lo que Dios quiso. Luego volvieron, se sometieron a ella con palabras y la desearon. Ella dijo: No, salvo que estéis en lo que yo estoy. Ellos dijeron: No tenemos necesidad de adorarlo. Cuando vio que se negaban a adorar el ídolo, les dijo: Escoged una de tres: o adoráis el ídolo, o matáis un alma, o bebéis vino. Ellos dijeron: Nada de eso conviene; lo más leve de las tres es beber vino. Les dio vino hasta que el vino los dominó; entonces yacieron con ella. Pasó un hombre y los vio; temieron que los delatara y lo mataron. Cuando se les fue la embriaguez, supieron en qué habían caído y quisieron ascender al cielo, pero no pudieron; se interpuso entre ellos y eso, y se levantó el velo entre ellos y la gente del cielo. Los ángeles vieron el pecado en que habían caído y se asombraron; supieron que quien está en lo oculto teme menos. Desde entonces comenzaron a pedir perdón por los de la tierra. Cuando ambos cayeron en la falta, se les dijo: Escoged el castigo de este mundo o el castigo de la Otra Vida. Dijeron: El castigo de este mundo se corta; el castigo de la Otra Vida no se corta. Eligieron el castigo de este mundo. Fueron puestos en Babilonia, y allí son castigados.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: nos narró Faraj ibn Faḍāla, de Mu‘āwiya ibn Ṣāliḥ, de Nāfi‘, dijo: Viajé con Ibn ‘Umar. Al final de la noche dijo: Oh Nāfi‘, mira: ¿ha salido la roja? Lo dijo dos o tres veces. Luego dije: Ha salido. Dijo: Ni bienvenida ni salud. Dije: Gloria a Dios: ¿un astro sometido, oyente y obediente? Dijo: No te dije sino lo que oí del Enviado de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz. Y dijo: El Enviado de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, me dijo: «Los ángeles dijeron: “Señor, ¿cómo soportas a los hijos de Adán en faltas y pecados?” Dijo: “Yo los he probado y a vosotros os he preservado”. Dijeron: “Si estuviéramos en su lugar, no te desobedeceríamos”. Dijo: “Escoged dos ángeles de vosotros”. Dijo: “No tardaron en escoger: escogieron a Harut y Marut”».

Me narró al-Muthannà, dijo: nos narró Abū Hudhayfa, dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: En cuanto al asunto de Harut y Marut: los ángeles se asombraron de la injusticia de los hijos de Adán, pese a que les habían llegado mensajeros, libros y pruebas claras. Su Señor les dijo: Escoged dos ángeles de vosotros; los haré descender para que juzguen en la tierra entre los hijos de Adán. Escogieron a Harut y Marut. Cuando los hizo descender, les dijo: Os asombrasteis de los hijos de Adán, de su injusticia y desobediencia; a ellos les llegan mensajeros y libros desde lejos, y vosotros no tenéis entre Yo y vosotros mensajero. Les ordenó y les prohibió. Descendieron así; no había nadie más obediente a Dios que ellos. Juzgaban y eran justos. Juzgaban de día; al anochecer ascendían y estaban con los ángeles; al amanecer descendían y juzgaban con justicia. Hasta que al-Zuhara fue hecha descender a ellos en la forma más bella de mujer litigante. Juzgaron a su favor. Cuando se fue, cada uno sintió algo en su interior. Uno dijo al otro: ¿Has sentido lo mismo que yo? Dijo: Sí. Le enviaron a decir: Ven, te revisaremos el fallo. Cuando volvió, le dijeron y juzgaron a su favor: Ven. Ella vino. Le descubrieron sus vergüenzas. Su deseo estaba en ellos mismos; no eran como los hijos de Adán en el deseo de las mujeres y su placer. Cuando llegaron a eso, lo consideraron lícito y fueron tentados; al-Zuhara voló y volvió a donde estaba. Cuando anocheció, quisieron ascender; fueron rechazados, no se les permitió, y sus alas no los llevaron. Pidieron auxilio a un hombre de los hijos de Adán. Fueron a él y dijeron: Ruega a tu Señor por nosotros. Él dijo: ¿Cómo interceden los de la tierra por los del cielo? Ellos dijeron: Hemos oído a tu Señor mencionarte con bien en el cielo. Les fijó un día y al día siguiente rogó por ellos; se le respondió. Se les dio a elegir entre el castigo de este mundo y el castigo de la Otra Vida. Uno miró al otro y dijeron: Sabemos que las clases del castigo de Dios en la Otra Vida son tal y tal, en eternidad; y con este mundo, siete veces como ello. Se ordenó que descendieran a Babilonia: allí está su castigo. Y se afirma que están colgados en hierro, plegados, batiendo sus alas.

Dijo Abū Ja‘far: Se transmitió de algunos recitadores que leían: «وَما أُنْزِلَ على المَلِكَيْنِ», queriendo decir con ello dos hombres de los hijos de Adán. Ya hemos mostrado el error de esa lectura por vía de la argumentación. En cuanto a la transmisión, el consenso de la prueba (al-ḥujja) sobre el error de esa lectura, entre los Compañeros, los Seguidores y los recitadores de las ciudades, basta como testimonio de su error. En cuanto a «Babilonia», es el nombre de una aldea o lugar de la tierra. Se discrepó sobre ella: unos dijeron que es Babilonia Dunbāwand.

Me lo narró Musa, dijo: nos narró ‘Amr, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī.

Otros dijeron: Más bien es Babilonia de Irak. Se menciona a quienes dijeron esto:

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Abī al-Zinād, de Hishām ibn ‘Urwa, de su padre, de ‘Ā’isha, en un relato que mencionó sobre una mujer que llegó a Medina y contó que había estado en Irak, en Babilonia, y acudió a Harut y Marut y aprendió de ellos la magia.

Se discrepó sobre el sentido de la magia. Unos dijeron: Son engaños, artificios y significados que el mago realiza, hasta hacer imaginar al hechizado que la cosa es distinta de lo que es, como quien ve un espejismo desde lejos y le parece agua; o ve algo desde lejos y lo fija de modo distinto a su realidad. Y como el que va en una nave que avanza con rapidez: le parece que los árboles y montañas que ve se mueven con él. Dijeron: Así es el hechizado: tras lo que le alcanza de la magia del mago, cree que lo que ve o hace es distinto de lo que es en realidad. Como:

Me narró Aḥmad ibn al-Walīd y Sufyān ibn Wakī‘, dijeron: nos narró Yaḥyà ibn Sa‘īd, de Hishām ibn ‘Urwa, de su padre, de ‘Ā’isha: Que el Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, cuando fue hechizado, se le hacía imaginar que hacía algo cuando no lo había hecho.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Ibn Numayr, de Hishām ibn ‘Urwa, de su padre, de ‘Ā’isha, dijo: Un judío de los judíos de Banū Zurayq, llamado Labīd ibn al-A‘ṣam, hechizó al Enviado de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, hasta que al Enviado de Dios se le hacía imaginar que hacía algo cuando no lo hacía.

Me narró Yunus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: me informó Yunus, de Ibn Shihāb, dijo: ‘Urwa ibn al-Zubayr y Sa‘īd ibn al-Musayyib contaban que los judíos de Banū Zurayq ataron nudos de magia para el Enviado de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, y los pusieron en el pozo de Ḥazm, hasta que el Enviado de Dios comenzó a notar alteración en su vista; y Dios le indicó lo que habían hecho. El Enviado de Dios envió al pozo de Ḥazm donde estaban los nudos y los extrajo. El Enviado de Dios decía: «Los judíos de Banū Zurayq me han hechizado».

Quienes sostuvieron esta opinión negaron que el mago pueda, con su magia, invertir algo de su realidad o someter algo de la creación de Dios, salvo como lo que el resto de los hijos de Adán puede hacer; o crear algo de los cuerpos, fuera de artificios y engaños que se figuran a los ojos de los observadores de modo distinto a sus realidades, como hemos descrito. Dijeron: Si los magos pudieran crear cuerpos e invertir las realidades de las cosas respecto de sus formas, no habría distinción entre verdad y falsedad, y sería posible que todas las cosas sensibles fueran de lo que los magos han hechizado y han invertido sus realidades.

Dijeron: En la descripción de Dios —glorificado y exaltado sea— de los magos de Faraón con Su dicho: { فإذَا حِبَالُهُمْ وَعِصِيّهُمْ يُخَيّلُ إلَيْهِ مِنْ سِحْرِهِمْ أَنّهَا تَسْعَى } Y en la noticia de ‘Ā’isha sobre el Enviado de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, de que cuando fue hechizado se le hacía imaginar que hacía algo cuando no lo hacía, hay la prueba más clara de la falsedad de la pretensión de quienes afirman que el mago crea las realidades de las cosas con su magia y somete lo que es imposible someter para otros de los hijos de Adán, como lo muerto, lo inerte y lo animal; y de la veracidad de lo que hemos dicho.

Otros dijeron: El mago puede, con su magia, transformar al hombre en asno, y hechizar al hombre y al asno, y crear realidades y cuerpos. Se apoyaron en ello en lo siguiente:

Nos lo narró al-Rabī‘ ibn Sulaymān, dijo: nos narró Ibn Wahb, dijo: nos informó Ibn Abī al-Zinād, dijo: me narró Hishām ibn ‘Urwa, de su padre, de ‘Ā’isha, esposa del Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, que dijo: Vino a mí una mujer de Dūmat al-Jandal, que llegó buscando al Enviado de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, poco después de su muerte, para preguntarle sobre algo en lo que había entrado del asunto de la magia, sin haberla practicado. ‘Ā’isha dijo a ‘Urwa: Oh hijo de mi hermana: la vi llorar cuando no halló al Enviado de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, para curarla; lloraba hasta que yo la compadecía, y decía: Temo haber perecido. Tenía un esposo que se ausentó de mí. Entró en mi casa una anciana y me quejé a ella. Me dijo: Si haces lo que te ordeno, haré que venga a ti. Cuando llegó la noche, vino con dos perros negros. Monté uno y ella montó el otro. En un instante nos detuvimos en Babilonia. Allí había dos hombres colgados por sus pies. Dijeron: ¿Qué te trae? Dije: ¿Enseñáis magia? Dijeron: No somos sino una prueba; no descreas y regresa. Me negué y dije: No. Dijeron: Ve a ese horno y orina en él. Fui, me asusté y no lo hice. Volví a ellos. Dijeron: ¿Lo hiciste? Dije: Sí. Dijeron: ¿Viste algo? Dije: No vi nada. Me dijeron: No lo hiciste. Regresa a tu tierra y no descreas. Me negué. Dijeron: Ve a ese horno y orina en él. Fui, se me erizó la piel y tuve miedo. Volví a ellos y dije: Lo hice. Dijeron: ¿Qué viste? Dije: No vi nada. Dijeron: Mientes: no lo hiciste. Regresa a tu tierra y no descreas; estás al comienzo de tu asunto. Me negué. Dijeron: Ve a ese horno y orina en él. Fui y oriné en él. Vi salir de mí un jinete cubierto de hierro, que subió al cielo y desapareció de mi vista. Volví a ellos y dije: Lo hice. Dijeron: ¿Qué viste? Dije: Un jinete cubierto salió de mí y subió al cielo hasta que no lo vi. Dijeron: Has dicho verdad: esa fue tu fe que salió de ti. Vete. Dije a la mujer: Por Dios, no sé nada, y ellos no me dijeron nada. Ella dijo: Sí: no desearás nada sin que sea. Toma este trigo y siémbralo. Lo sembré. Dije: Brote. Brotó. Dije: Espigue. Espigó. Luego dije: Granule. Granuló. Luego dije: Séquese. Se secó. Luego dije: Muélase. Se molió. Luego dije: Amásese. Se amasó. Luego dije: Hornéese. Se horneó. Cuando vi que no deseaba nada sin que fuera, se me cayó el alma a los pies y me arrepentí. Por Dios, oh Madre de los Creyentes: por Dios, no he hecho nada jamás ni lo haré nunca.

Los partidarios de esta opinión dijeron lo que hemos descrito y se apoyaron en lo que hemos mencionado. Dijeron: Si el mago no pudiera hacer lo que afirma poder hacer, no podría separar al hombre de su esposa. Dijeron: Dios —exaltado sea— informó de ellos que aprenden de los dos ángeles aquello con lo que separan al hombre de su esposa. Si eso no fuera real y fuera solo imaginación y suposición, no sería separación verdadera; y Dios —exaltado sea— informó de ellos que separan de manera real.

Otros dijeron: Más bien la magia es tomar por los ojos.

La interpretación de Su dicho —exaltado sea—: { وما يُعَلّمانِ مِنْ أحَدٍ حتى يَقُولا إنّمَا نَحْنُ فِتْنَةٌ فَلاَ تَكْفُرْ }

Su interpretación es: Los dos ángeles no enseñan a nadie de la gente aquello que fue hecho descender sobre ellos —de separación entre el hombre y su esposa— sin decirle: No somos sino una prueba y una tentación para los hijos de Adán; no descreas de tu Señor. Como:

Me narró Musa, dijo: nos narró ‘Amr, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī, dijo: Cuando venía a ellos —es decir, a Harut y Marut— alguien que quería la magia, lo amonestaban y le decían: No descreas: no somos sino una prueba. Si se negaba, le decían: Ve a estas cenizas y orina sobre ellas. Cuando orinaba, salía de ellas una luz que resplandecía hasta entrar en el cielo: esa era la fe. Y salía algo negro como humo que entraba en sus oídos y en todo lo suyo: esa era la ira de Dios. Cuando les informaba de ello, le enseñaban la magia. Eso es la palabra de Dios: { وَما يُعَلّمَانِ مِنْ أَحَدٍ حتى يَقُولا إنّمَا نَحْنُ فِتْنَةٌ فَلا تَكْفُرْ } la aleya.

Nos narró Bishr ibn Mu‘ādh, dijo: nos narró Yazīd, de Sa‘īd, de Qatāda y al-Ḥasan: { حتى يَقُولا إنّمَا نَحْنُ فِتْنَةٌ فَلا تَكْفُرْ } Dijeron: Se les impuso que no enseñaran a nadie sin decir: No somos sino una prueba; no descreas.

Nos narró al-Ḥasan ibn Yaḥyà, dijo: nos informó ‘Abd al-Razzāq, dijo: nos informó Ma‘mar, dijo: dijo Qatāda: Ambos enseñaban a la gente la magia; y se les impuso que no enseñaran a nadie sin decir: No somos sino una prueba; no descreas.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: nos narró Abū Sufyān, de Ma‘mar, dijo: Dijo otro distinto de Qatāda: Se les impuso que no enseñaran a nadie sin advertirle antes y decirle: No somos sino una prueba; no descreas.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Yaḥyà ibn Sa‘īd, de ‘Awf, de al-Ḥasan, dijo: Se les impuso decir eso.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, dijo: Se tomó de ambos el pacto de que no enseñaran a nadie sin decir: No somos sino una prueba; no descreas. Nadie se atreve con la magia sino un incrédulo. En cuanto a «fitna» en este lugar, su sentido es prueba y examen. De ello es el dicho del poeta:

وَقَدْ فُتِنَ النّاسُ في دِينِهِمْ *** وخَلّى ابنُ عَفّانَ شَرّا طَوِيلاَ

Y de ello es: «probé el oro en el fuego» (فتنت الذهبَ في النار), es decir, lo examiné para conocer su calidad de su vileza. Como:

Nos narró Bishr ibn Mu‘ādh, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda: { إنّمَا نَحْنُ فِتْنَةٌ } esto es: una prueba.

La interpretación de Su dicho —exaltado sea—: { فَيَتَعَلّمُونَ مِنْهُمَا ما يُفَرّقُونَ بِهِ بَيْنَ المَرْءِ وَزَوْجِهِ }

Dijo Abū Ja‘far: Su dicho —glorificado sea—: { فَيَتَعَلّمُونَ مِنْهُمَا } es una noticia iniciada acerca de quienes aprenden de los dos ángeles lo que fue hecho descender sobre ambos; no es respuesta a Su dicho: { وَمَا يُعَلّمَانِ مِنْ أَحَدٍ } sino una noticia independiente; por eso se elevó, y se dijo: «aprenden».

Así, el sentido del discurso es: Y no enseñan a nadie sin decir: «No somos sino una prueba». Ellos rehúsan aceptar eso de ambos y aprenden de ambos aquello con lo que separan al hombre de su esposa.

Se ha dicho: Su dicho: { فَيَتَعَلّمُونَ } es una noticia sobre los judíos, coordinada con Su dicho: { وَلَكِنّ الشّياطِينَ كَفَرُوا يُعَلّمُونَ النّاسَ السّحْرَ وَمَا أُنْزِلَ على المَلَكَيْنِ بِبابِلَ هارُوتَ وَمَارُوتَ فَيَتَعَلّمُونَ مِنْهُمَا ما يُفَرّقُونَ بِهِ بَيْنَ المَرْءِ وَزَوْجِهِ } y lo consideraron de lo pospuesto cuyo sentido es adelantado.

Lo que hemos dicho es más parecido a la interpretación de la aleya, porque unirlo a lo que le sigue del discurso tiene un sentido interpretativo correcto más digno que unirlo a lo que ha quedado separado por una interposición en el discurso. La hā’, la mīm y el alif de «مِنْهُمَا» remiten a los dos ángeles. El sentido es: La gente aprende de los dos ángeles aquello con lo que separan al hombre de su esposa. Y «ما» con «يفرّقون» es en el sentido de «aquello que». Se dijo: El sentido es: la magia con la que separan. Y se dijo: Es un sentido distinto de la magia. Ya hemos mencionado su discrepancia antes. En cuanto a «al-mar’» (el hombre), es el nombre de un varón de los hijos de Adán; su femenino es «al-mar’a» (la mujer). Se usa en singular y dual, pero no se pluraliza en su forma trilítera; se dice: «este es un hombre (امرؤ) recto», «estos dos son dos hombres (امرآن) rectos»; no se dice: «estos son hombres (امرءو) veraces», sino: «estos son hombres (رجال) veraces», «un pueblo veraz». Y «mujer» se usa en singular y dual, pero no se pluraliza en su forma; se dice: «esta es una mujer (امرأة)», «estas dos son dos mujeres (امرأتان)»; no se dice: «estas son (امرآت)», sino: «estas son mujeres (نسوة)».

En cuanto a «esposa», la gente del Hiyaz llama a la mujer del hombre: «su esposa» (زوجه), como el «esposo» varón; de ello es la palabra de Dios —exaltado sea—: أمْسِكْ عَلَيْكَ زَوْجَكَ. Tamīm y muchos de Qays y la gente de Najd dicen: «su esposa» (زوجته), como dijo el poeta:

وَإنّ الّذِي يَمْشِي يُحَرّشُ زَوْجَتِي *** كماشٍ إلى أُسْدِ الشّرَى يَسْتَبِيلُها

Si alguien dijera: ¿Cómo separa el mago entre el hombre y su esposa? Se responde: Ya hemos mostrado antes que el sentido de la magia es hacer imaginar al hombre la cosa de modo distinto a lo que es en su vista y realidad, con lo que basta para quien sea guiado a comprenderlo. Si eso es correcto por lo que hemos aducido, entonces su separación entre el hombre y su esposa consiste en hacer imaginar, con su magia, a cada uno de ellos la figura del otro de modo distinto a su realidad de belleza y hermosura, hasta afearlo ante él; entonces se aparta y se vuelve de él, hasta que el esposo se separa de su esposa. Así, el mago es quien los separa al producir la causa por la que se produjo la separación entre ambos.

Ya hemos mostrado en otros lugares de este libro que los árabes atribuyen la cosa a su causante por razón de su causalidad, aunque no haya ejecutado directamente el acto que ocurrió por la causa; eso hace innecesario repetirlo aquí. Así también la separación del mago, con su magia, entre el hombre y su esposa. En un sentido semejante hablaron varios exégetas. Se menciona a quienes dijeron esto:

Nos narró Bishr ibn Mu‘ādh, dijo: nos narró Yazīd ibn Zuray‘, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda: { فَيَتَعَلّمُونَ مِنْهُمَا مَا يُفَرّقُونَ بِهِ بَيْنَ المَرْءِ وَزَوْجِهِ } Su separación consiste en que se arrebata a cada uno de ellos del otro, y se hace que cada uno aborrezca al otro.

En cuanto a quienes rehusaron que los dos ángeles enseñaran a la gente la separación entre el hombre y su esposa, orientaron la interpretación de Su dicho: { فَيَتَعَلّمُونَ مِنْهُمَا } a: «aprenden en lugar de lo que ambos les enseñaron aquello con lo que separan al hombre de su esposa», como el dicho del que dice: «ojalá tuviéramos tal cosa de tal cosa», es decir, en lugar de tal cosa. Como dijo el poeta:

جَمَعْتَ مِنَ الخَيْرَاتِ وَطْبا وعُلْبَةً *** وَصرّا لأخلافِ المُزّمَمة البُزْلِ

وَمِنْ كُلّ أخْلاقِ الكِرَامِ نَمِيمَةً *** وَسَعْيا على الجارِ المُجاوِرِ بالنّجْلِ

Con su dicho «reuniste de las bondades» quiere decir: en lugar de las bondades del mundo, estos malos caracteres y acciones viles. Y de ello es el dicho del otro:

صَلَدَتْ صَفَاتُكَ أنْ تَلِينَ حُيُودُها *** وَوَرِثْتَ مِنْ سَلَفِ الكِرَامِ عُقُوقَا

Quiere decir: heredaste, en lugar de los antepasados nobles, desobediencia de tus padres.

La interpretación de Su dicho —exaltado sea—: { وَمَا هُمْ بِضَارّينَ بِهِ مِنْ أحَدٍ إلاّ باذْنِ اللّه } ِ.

Con Su dicho —glorificado sea—: { وما هُمْ بِضَارّينَ بِهِ مِنْ أحَدٍ إلاّ بإذْنِ اللّهِ } quiere decir: quienes aprenden de los dos ángeles Harut y Marut aquello con lo que separan al hombre de su esposa no dañan, con lo que aprendieron de ambos, a nadie de la gente, salvo a quien Dios ha decretado que eso le dañe. En cuanto a quien Dios aparta de él el daño y lo preserva del mal de la magia, del soplo y de las fórmulas, eso no le daña ni le alcanza.

«Permiso» (إذن) en el habla de los árabes tiene varios sentidos: entre ellos, la orden sin carácter obligatorio; y no es lícito que ese sea el sentido aquí, porque Dios —glorificado sea— ha prohibido separar al hombre de su esposa sin magia, ¿cómo no lo prohibiría por vía de la magia? Entre ellos está: dejar libre el camino entre el autorizado y aquello respecto de lo cual se le deja libre. Y entre ellos está: el conocimiento de la cosa; se dice: «he sabido de este asunto» (قد أذنت بهذا الأمر) cuando se ha tenido conocimiento de él. De ello es el dicho de al-Ḥuṭay’a:

ألا يا هِنْدُ إنْ جَدّدْتِ وَصْلاً *** وَإلاّ فأْذَنِينِي بانْصِرَامِ

es decir: infórmame. Y de ello es Su dicho —glorificado sea—: { فأْذَنُوا بِحَرْبٍ مِنَ اللّهِ } Este es el sentido de la aleya: como si dijera: No dañan con lo que aprendieron de los dos ángeles a nadie sino con el conocimiento de Dios; es decir, a quien en el conocimiento de Dios ya estaba que sería dañado. Como:

Me narró al-Muthannà ibn Ibrāhīm, dijo: nos narró Suwayd ibn Naṣr, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, de Sufyān acerca de Su dicho: { ومَا هُمْ بِضَارّينَ بِهِ مِنْ أحَدٍ إلاّ بإذْنِ اللّهِ } Dijo: Por el decreto de Dios.

La interpretación de Su dicho —exaltado sea—: { وَيَتَعَلّمُونَ ما يَضُرّهُمْ وَلا يَنْفَعُهُمْ }

Con ello —glorificado sea— quiere decir: { وَيَتَعَلّمُونَ } es decir, la gente que aprende de los dos ángeles, { ما أنزل عليهما } de aquello con lo que separan al hombre de su esposa: aprenden de ambos la magia que les perjudica en su religión y no les beneficia en su retorno. En cuanto a lo inmediato en este mundo, con ella ganaban y obtenían sustento.

La interpretación de Su dicho —exaltado sea—: { وَلَقَدْ عَلِمُوا لِمَنِ اشْتَرَاهُ مالَهُ في الاَخِرَةِ مِنْ خَلاَقٍ }

Con Su dicho —glorificado sea—: { وَلَقَدْ عَلِمُوا لِمَنِ اشْتَرَاهُ مالَهُ فِي الاَخِرَةِ مِنْ خَلاَقٍ } se refiere al grupo que, cuando les llegó un Enviado de parte de Dios confirmando lo que tenían, arrojaron a sus espaldas el Libro de Dios como si no supieran, { واتّبَعُوا ما تَتْلُوا الشّياطِينُ على مُلْكِ سُلَيْمَانَ } Entonces —glorificado sea— dijo: Ciertamente supieron los que arrojaron a sus espaldas Mi Libro, de entre los judíos de los Hijos de Israel, por desdén de su parte, abandonando obrar conforme a lo que en él hay —seguir a Muhammad y seguir lo que tú has traído, después de que hice descender a ti Mi Libro confirmando lo que tienen, y después de enviarte a ellos para afirmar lo que tienen y lo que está en sus manos—, prefiriendo a ello seguir la magia que los demonios recitaron en tiempos de Salomón, y aquello que fue hecho descender sobre los dos ángeles en Babilonia, Harut y Marut: que quien comprara la magia a cambio de Mi Libro que hice descender sobre Mi Enviado, prefiriéndola a él, no tendría en la Otra Vida parte alguna. Como:

Nos narró Bishr ibn Mu‘ādh, dijo: nos narró Yazīd ibn Zuray‘, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda: { وَلَقَدْ عَلِمُوا لَمَنِ اشْتَرَاهُ مالَهُ فِي الاَخِرَةِ مِنْ خَلاَقٍ } Dijo: La Gente del Libro supo, por el pacto de Dios con ellos, que el mago no tendrá parte alguna ante Dios el Día de la Resurrección.

Nos narró Musa, dijo: nos narró ‘Amr, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: { وَلَقَدْ عَلِمُوا لَمَن اشْتَرَاهُ مَالَهُ فِي الاَخِرَةِ مِنْ خَلاقٍ } se refiere a los judíos. Dijo: Ciertamente los judíos supieron que quien lo aprendiera o lo escogiera no tendría en la Otra Vida parte alguna.

Me narró al-Muthannà, dijo: nos narró Abū Hudhayfa, dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: { وَلَقَدْ عَلِمُوا لَمَنِ اشْتَرَاهُ مالَهُ فِي الاَخِرَةِ مِنْ خَلاقٍ } —quien compró aquello con lo que separa al hombre de su esposa.

Me narró Yunus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd: { وَلَقَدْ عَلِمُوا لَمَنِ اشْتَرَاهُ ما لَهُ فِي الاَخِرَةِ مِنْ خَلاَقٍ } Dijo: Los judíos supieron que en el Libro de Dios, en la Torá, quien compra la magia y abandona la religión de Dios no tendrá en la Otra Vida parte alguna: el Fuego será su morada y su refugio.

En cuanto a Su dicho: «لَمَنِ اشْتَرَاهُ», «من» está en posición de nominativo. Su dicho: { وَلَقَدْ عَلِمُوا } no actúa sobre ella, porque «عَلِمُوا» aquí tiene el sentido de juramento; por eso está en nominativo. El discurso equivale a: Por Dios, quien compre la magia no tendrá en la Otra Vida parte alguna. Y por ser «قَدْ عَلِمُوا» en el sentido de juramento, se reforzó con la lām del juramento, y se dijo: «لَمَنِ اشْتَرَاهُ». Y «من» es partícula condicional. Se dijo «اشتراه» y no «يشتروه» por la entrada de la lām del juramento sobre «من». Es costumbre de los árabes, cuando introducen la lām del juramento sobre la partícula condicional, no pronunciar el verbo con ella sino en forma «فعل» y no «يفعل», salvo raramente, por aversión a introducir sobre la condición algo nuevo mientras está en estado de apócope. Como dijo Dios —glorificado sea—: { لَئِنْ أُخْرِجُوا لاَ يُخْرُجُونَ مَعَهُمْ } Y es posible mostrar el verbo después en forma «يفعل» apocopada, como dijo el poeta:

لَئِنْ تَكُ قَدْ ضَاقَتْ عَلَيْكُمْ بُيُوتِكُمْ *** لَيَعْلَمُ ربي أنّ بَيْتِيَ وَاسِعُ

Se discrepó sobre la interpretación de Su dicho: { ما لَهُ فِي الاَخِرَةِ مِنْ خَلاَقٍ } Unos dijeron: «خلاق» aquí significa «porción». Se menciona a quienes dijeron esto:

Me narró al-Muthannà ibn Ibrāhīm, dijo: nos narró Abū Hudhayfa, dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: { ما لَهُ فِي الاَخِرَةِ مِنْ خَلاَقٍ } Dijo: de porción.

Me narró Musa ibn Hārūn, dijo: nos narró ‘Amr, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: { مَا لَهُ فِي الاَخِرَةِ مِنْ خَلاَقٍ } —de porción.

Me narró al-Muthannà, dijo: me narró Isḥāq, dijo: nos narró Wakī‘, dijo: Sufyān dijo: Hemos oído acerca de: { وَمَا لَهُ فِي الاَخِرَةِ مِنْ خَلاَقٍ } que no tiene en la Otra Vida porción.

Otros dijeron: «خلاق» aquí es «argumento». Se menciona a quienes dijeron esto:

Nos narró al-Ḥasan ibn Yaḥyà, dijo: nos informó ‘Abd al-Razzāq, dijo: nos informó Ma‘mar, de Qatāda: { وَمَا لَهُ فِي الاَخِرَةِ مِنْ خَلاَقٍ } Dijo: No tiene en la Otra Vida argumento.

Otros dijeron: «خلاق» es «religión». Se menciona a quienes dijeron esto:

Nos narró al-Ḥasan ibn Yaḥyà, dijo: nos informó ‘Abd al-Razzāq, dijo: nos informó Ma‘mar, dijo: dijo al-Ḥasan: { ما لَهُ فِي الاَخِرَةِ مِنْ خَلاَقٍ } Dijo: No tiene religión.

Otros dijeron: «خلاق» aquí es «sustento» (قِوَام). Se menciona a quienes dijeron esto:

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, dijo: dijo Ibn Jurayj: Ibn ‘Abbās dijo acerca de: { مَا لَهُ فِي الاَخِرَةِ مِنْ خَلاَقٍ } Dijo: sustento.

La opinión más correcta es la de quien dijo que «خلاق» aquí significa «porción», pues ese es su sentido en el habla de los árabes. De ello es el dicho del Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz: «Dios fortalecerá esta religión con gentes que no tienen خلاق» es decir, no tienen porción ni suerte en el Islam y la religión. Y de ello es el dicho de Umayya ibn Abī al-Ṣalt:

يَدْعُونَ بِالوَيْلِ فِيها لا خَلاَقَ لَهُمْ *** إِلاّ سَرَابِيلَ مِنْ قِطْرٍ وأغْلالِ

es decir: no tienen porción ni suerte sino túnicas y grilletes. Así también Su dicho: { ما لَهُ فِي الاَخِرَةِ مِنْ خَلاَقٍ } esto es: no tiene en la Morada Última suerte del Paraíso, porque no tuvo fe, ni religión, ni obra recta con la que se le recompense en el Paraíso y se le retribuya, de modo que tenga suerte y porción del Paraíso. Dijo —glorificado sea—: { ما لَهُ فِي الاَخِرَةِ مِنْ خَلاَقٍ } describiéndolo como quien no tiene porción en la Otra Vida, queriendo decir: no tiene porción de recompensa, retribución y Paraíso, aparte de su porción del Fuego. Pues Su censura —glorificado sea— de sus actos, por los que negó que tuvieran porción en la Otra Vida, indica que pretendía el bien; es decir, que no tienen porción en ella de bienes. En cuanto a los males, sí tienen en ella porción.

La interpretación de Su dicho —exaltado sea—: { وَلَبِئْسَ مَا شَرَوْا بِهِ أنْفُسَهُمْ لَوْ كَانُوا يَعْلَمُونَ }

Dijo Abū Ja‘far —que Dios tenga misericordia de él—: Ya hemos mostrado antes que el sentido de «شروا» es «vendieron». Así, el sentido del discurso es: ¡Qué mala cosa fue aquella por la que vendió su alma, al aprender la magia, si supiera la maldad de su desenlace! Como:

Me narró Musa, dijo: nos narró ‘Amr, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: { وَلَبِئْسَ مَا شَرَوْا بِهِ أنْفُسَهُمْ } Dijo: ¡Qué mala cosa fue aquella por la que vendieron sus almas!

Si alguien nos dijera: ¿Cómo dijo —glorificado sea—: { وَلَبِئْسَ مَا شَرَوْا بِهِ أنْفُسَهُمْ لَوْ كَانُوا يَعْلَمُونَ } cuando antes dijo: { وَلَقَدْ عَلِمُوا لَمَنِ اشْتَرَاهُ مَا لَهُ فِي الاَخِرَةِ مِنْ خَلاَقٍ } ? ¿Cómo pueden saber que quien aprende la magia no tendrá porción, y a la vez ignorar que es mala la compra por la que vendieron sus almas? Se responde: El sentido no es como has imaginado, de que se les describa con ignorancia de aquello de lo que se les describe con conocimiento. Más bien es de lo pospuesto cuyo sentido es adelantado. El sentido del discurso es: Y no dañan con ello a nadie sino con el permiso de Dios; y aprenden lo que les perjudica y no les beneficia; y qué mala cosa fue aquella por la que vendieron sus almas, si supieran; y ciertamente sabían que quien lo adquiriera no tendría en la Otra Vida parte alguna. Su dicho: { لَبِئْسَ مَا شَرَوْا بِه أنْفُسَهُمْ لَوْ كَانُوا يَعْلَمُونَ } es una censura de Dios —exaltado sea— a la acción de quienes aprenden de los dos ángeles la separación entre el hombre y su esposa; e informa —glorificado sea— de que es mala la compra por la que vendieron sus almas, al complacerse con la magia como sustituto de su religión, por la cual se salvan sus almas de la perdición, por ignorancia de la maldad del desenlace de su acción y de la pérdida de su transacción; pues puede aprenderlo de ambos quien no conoce a Dios, ni conoce Su lícito y Su ilícito, Su orden y Su prohibición. Luego volvió al grupo sobre el que Dios informó que arrojó Su Libro a sus espaldas como si no supieran: { وَاتّبَعُوا مَا تَتْلُو الشّياطِينُ على مُلْكِ سُلَيْمانَ ، وما أُنْزِلَ على المَلَكَيْنِ } E informó de ellos que sabían que quien compra la magia no tendrá en la Otra Vida parte alguna; y los describió como quienes cometen las desobediencias de Dios con conocimiento de ellas, y descreyen de Dios y de Sus mensajeros, y prefieren seguir a los demonios y practicar lo que estos inventaron de magia, antes que obrar conforme a Su Libro, Su revelación y Su descenso, por obstinación y transgresión contra Sus mensajeros, y por exceder Sus límites, con conocimiento de lo que para quien hace eso hay ante Dios de castigo y tormento. Esa es la interpretación.

Algunos pretendieron que Su dicho: { وَلَقَدْ عَلِمُوا لَمَنِ اشْتَرَاهُ ما لَهُ فِي الاَخِرَةِ مِنْ خَلاَقٍ } se refiere a los demonios, y que Su dicho: { لَوْ كَانُوا يَعْلَمُونَ } se refiere a la gente. Esto contradice lo dicho por todos los exégetas, pues están de acuerdo en que Su dicho: { وَلَقَدْ عَلِمُوا لمَنِ اشْتَرَاهُ } se refiere a los judíos y no a los demonios. Además, contradice lo que indica la revelación, porque las aleyas antes de Su dicho: { وَلَقَدْ عَلِمُوا لمَنِ اشْتَرَاهُ } y después de Su dicho: { لَوْ كَانُوا يَعْلَمُونَ } vinieron con censura de los judíos y reprensión por su extravío, y por arrojar a sus espaldas la revelación de Dios y las aleyas de Su Libro, pese a saber el error de su acción. Su dicho: { وَلَقَدْ عَلِمُوا لَمَنِ اشْتَرَاهُ مَا لَهُ فِي الاَخِرَةِ مِنْ خَلاقٍ } es una de esas noticias sobre ellos.

Otros dijeron: Los descritos por Dios —glorificado sea— con Su dicho: { وَلَبِئْسَ ما شَرَوْا بِهِ أنْفُسَهُمْ لَوْ كَانُوا يَعْلَمُونَ } —de quienes negó el conocimiento— son los mismos descritos con Su dicho: { وَلَقَدْ عَلِمُوا لمنِ اشْتَرَاهُ مَا لَهُ فِي الاَخِرَةِ مِنْ خَلاَقٍ } Y Dios —glorificado sea— solo les negó el conocimiento con Su dicho: { لَوْ كَانُوا يَعْلَمُونَ } después de describirlos como quienes ya sabían, porque no obraron conforme a lo que sabían; y el sabio es quien obra conforme a su conocimiento. Si su obra contradice su conocimiento, entonces, en el sentido, es de los ignorantes. Dijo: Se dice al que actúa de modo contrario a lo que conviene, aunque sepa lo que hace: «si supieras, te abstendrías», como dijo Ka‘b ibn Zuhayr al-Muzanī, describiendo a un lobo y un cuervo que lo seguían para alcanzar su comida y provisión:

إذَا حَضَرَانِي قُلْتُ لَوْ تَعْلَمَانِهِ *** ألم تَعْلَمَا أني مِنَ الزّادِ مُرْمِلُ

Informó que les dijo: «si lo supierais», negándoles el conocimiento; luego les preguntó: «¿acaso no sabéis?». Dijeron: Así también Su dicho: { وَلَقَدْ عَلِمُوا لمنِ اشْتَرَاه } y { لَوْ كَانُوا يَعْلَمُونَ } Esta interpretación, aunque tiene salida y un aspecto, contradice el sentido aparente comprendido por el propio discurso; me refiero a Su dicho: «y ciertamente sabían» y Su dicho: «si supieran». Es una extracción. Interpretar el Corán conforme al sentido aparente del discurso, y no conforme a lo oculto y recóndito, es más digno, hasta que llegue una indicación —del lado al que es obligatorio someterse— de un sentido contrario a su indicio aparente, conocido entre la gente de la lengua en la que descendió el Corán.

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Notas y Referencias

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