La Vaca
البقرة Al-BaqarahVersículo (Español)
[2:9] Pretenden engañar a Dios y también a los creyentes pero, sin advertirlo, solo se engañan a sí mismos.
Tafsir de At-Tabari
{يُخَٰدِعُونَ ٱللَّهَ وَٱلَّذِينَ ءَامَنُواْ وَمَا يَخۡدَعُونَ إِلَّآ أَنفُسَهُمۡ وَمَا يَشۡعُرُونَ} (9)
القول في تأويل قوله تعالى .
{ يُخَادِعُونَ اللّهَ وَالّذِينَ آمَنُوا وَمَا يَخْدَعُونَ إِلاّ أَنْفُسَهُم وَمَا يَشْعُرُونَ }
Dijo Abū Jaʿfar:
El engaño del hipócrita a su Señor y a los creyentes consiste en que manifiesta con su lengua, en palabras y en afirmación de fe, lo contrario de lo que hay en su corazón: duda y desmentida; para apartar de sí, mediante lo que muestra con su lengua, el juicio de Dios —poderoso y majestuoso— que sería vinculante para quien estuviera en una condición semejante de desmentida, si no manifestara con su lengua lo que manifestó de asentimiento y confesión: muerte y cautiverio. Eso es su engaño a su Señor y a la gente de la fe en Dios.
Si alguien dijera:
¿Y cómo puede el hipócrita ser un engañador de Dios y de los creyentes, siendo que no manifiesta con su lengua algo distinto de lo que cree sino por disimulo (taqiyya)?
Se responde:
Los árabes no rehúsan llamar “engañador” a quien da con su lengua algo distinto de lo que guarda en su fuero interno, por disimulo, para salvarse de aquello que teme; y así se salva de lo que temía, siendo “engañador” respecto de aquel de quien se libró mediante lo que le mostró de disimulo. Del mismo modo, el hipócrita fue llamado “engañador” de Dios y de los creyentes por manifestar con su lengua lo que manifestó, como disimulo, con lo cual se libró de la muerte, el cautiverio y el castigo inmediato, mientras que en su interior oculta lo contrario de lo que mostró. Y este acto suyo, aunque sea un engaño a los creyentes en lo inmediato de este mundo, es, por ello mismo, un engaño contra sí mismo, pues con ese acto le hace ver a su alma que le concede su anhelo y le da a beber la copa de su alegría, cuando en realidad la conduce, por ello, a los abrevaderos de su ruina, le hace tragar la copa de su castigo y le hace gustar de la ira de Dios y de Su doloroso tormento lo que no podrá soportar. Esa es su engañifa contra sí mismo, al pensar —pese a hacerle daño en lo relativo a su retorno final— que le está haciendo bien,
como dijo —glorificado sea—:
وَما يَخْدَعُونَ إلاّ أنْفُسَهُمْ وَما يَشْعُرُونَ, informando a Sus siervos creyentes de que los hipócritas, al perjudicarse a sí mismos al provocar la ira de su Señor con su incredulidad, su duda y su desmentida, no se dan cuenta ni lo advierten; antes bien, permanecen en ceguera respecto de su asunto.
Y en un sentido semejante al que hemos dicho acerca de su interpretación, solía decir Ibn Zayd.
Me narró Yūnus b. ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos informó Ibn Wahb, dijo: pregunté a ʿAbd al-Raḥmān b. Zayd
acerca de la palabra de Dios —glorificado sea Su recuerdo—:
يُخادعُونَ اللّهَ وَالّذِينَ آمَنُوا hasta el final de la aleya;
dijo:
Estos son los hipócritas: engañan a Dios, a Su Mensajero y a los que han creído, [pretendiendo] que son creyentes por lo que han manifestado.
Y esta aleya es una de las pruebas más claras de que Dios —glorificado sea— desmiente la afirmación de quienes pretenden:
“Dios no castiga de Sus siervos sino a quien descree en Él por obstinación, después de conocer Su unicidad y después de quedar establecida la veracidad de aquello contra lo cual se obstinó frente a su Señor —bendito y exaltado—: Su unicidad y el reconocimiento, ante Él, de Sus Libros y Sus Mensajeros”. Pues Dios —glorificado sea— ha informado acerca de aquellos a quienes describió con lo que los describió —de hipocresía y de engañarlo a Él y a los creyentes— que no se dan cuenta de que están en falsedad, persistiendo en lo falso; y que, con el engaño con el que creen engañar a su Señor y a la gente de la fe en Él, son ellos los engañados. Luego —exaltado sea Su recuerdo— informó que para ellos hay un castigo doloroso por su desmentida de aquello que desmentían: la profecía de Su Profeta y la creencia en la incredulidad respecto de él; y por lo que mentían al pretender que eran creyentes, mientras persistían en la incredulidad.
Si alguien nos dijera:
He sabido que la forma de participación (al-mufāʿala) no se da sino entre dos agentes, como cuando dices: “golpeé a tu hermano” (ḍārabtu) y “me senté con tu padre” (jālastu), si cada uno es compañero de asiento del otro y su contendiente en el golpe.
Pero si la acción procede de uno de los dos, entonces se dice: “golpeé a tu hermano” (ḍarabtu) y “me senté junto a tu padre” (jalastu ilā).
Entonces, ¿a quién engañó el hipócrita para que sea lícito decir de él: “engañó a Dios y a los creyentes”?
Se responde:
Algunos de los atribuidos al conocimiento de las lenguas de los árabes han dicho: “Esto es una forma que vino con esta figura —me refiero a «يُخادع»— con la figura de «يُفاعل», pero con el sentido de «يَفْعل», en expresiones semejantes, anómalas en el habla de los árabes”; como su dicho: “قاتلك الله”, con el sentido de “قتلك الله”.
Pero, a mi juicio, la opinión sobre ello no es como la que él dijo. Antes bien, esto pertenece a la interacción (tufāʿul) que no se da sino entre dos, como el resto de lo conocido del sentido de «يُفاعل» y «مُفاعل» en el habla de los árabes. Y ello porque el hipócrita engaña a Dios —glorificado sea— con su mentira de lengua, según lo ya descrito; y Dios —bendito sea Su Nombre— lo engaña a él al abandonarlo (khidhlān) sin la buena clarividencia por la cual se salvaría en el término de su retorno final,
como lo que informó en Su palabra:
{ وَلا يَحْسَبنّ الّذِينَ كَفَرُوا أنّمَا نُمْلي لَهُمْ خَيْرٌ لأنْفُسِهِمْ إِنّمَا نُمْلِي لَهُمْ لِيَزْدادُوا إثْما }
y con el sentido de lo que informó que hará con él en la otra vida, en Su palabra:
{ يَوْمَ يَقُولُ المُنافِقُونَ وَالمُنافِقَاتُ لِلّذِينَ آمَنُوا انْظُرُونا نَقْتَبِسْ مِنْ نُورِكُمْ }
la aleya. Esto es análogo a lo demás que viene en los sentidos del discurso con «يُفاعل» y «مفاعل».
Y algunos gramáticos de Basora solían decir:
“La participación no se da sino entre dos cosas; pero se dijo: «يخادعون الله» según ellos mismos, por su suposición de que no serán castigados, aunque en su fuero interno saben lo contrario por la prueba de Dios —bendito sea Su Nombre— establecida sobre Su creación, por Su conocimiento; y «وما يخْدَعُونَ إلاّ أنْفُسَهُمْ»”.
Dijo:
“Y algunos han dicho: «وما يخدعون» significa: engañan a sus propias almas mediante el dejarlas a su albedrío. Y la participación puede darse de uno solo en muchas cosas”.
El القول en la interpretación de Su palabra —exaltado sea—:
وَما يَخْدَعُونَ إلاّ أنْفُسَهُمْ .
Si alguien nos dijera:
¿Acaso los hipócritas no han engañado a los creyentes con lo que manifestaron con sus lenguas —de palabra de verdad— respecto de sus vidas, sus bienes y su descendencia, hasta que su vida mundana les quedó a salvo, aunque hayan sido engañados en lo relativo a su otra vida?
Se responde:
Es un error decir que engañaron a los creyentes, porque si dijéramos eso les afirmaríamos una realidad de engaño que les resultó efectiva contra los creyentes; del mismo modo que si dijéramos: “Fulano mató a fulano”, le afirmaríamos una realidad de muerte que él causó a fulano.
Más bien decimos: los hipócritas intentaron engañar a su Señor y a los creyentes, pero no los engañaron; antes bien, se engañaron a sí mismos, como dijo —glorificado sea—, y no a otro.
Es análogo a lo que dices de un hombre que combatió a otro y se mató a sí mismo sin matar a su adversario: “Fulano combatió a fulano y no mató sino a sí mismo”; le afirmas el combate contra su adversario, le niegas haber matado a su adversario y le afirmas haberse matado a sí mismo.
Así también dices: el hipócrita intentó engañar a su Señor y a los creyentes, y no engañó sino a sí mismo; afirmas de él el intento de engaño a su Señor y a los creyentes, y le niegas que haya engañado a otro que no sea su propia alma, porque el “engañador” es aquel para quien el engaño se ha verificado realmente y de quien ha ocurrido su acto. Los hipócritas no engañaron sino a sí mismos, porque los bienes y la familia que tenían no eran algo que los musulmanes hubieran poseído sobre ellos, ni en el estado de su intento de engaño por su hipocresía ni antes de él, para que luego se los arrebataran mediante su engaño; sino que solo los defendieron mediante su mentira y su manifestación con sus lenguas de algo distinto de lo que había en sus conciencias. Y Dios juzga a su favor, en lo tocante a sus bienes, sus vidas y su descendencia, en lo aparente de sus asuntos, conforme al juicio de aquello a lo que se adscribieron de la religión; y Dios conoce lo que ocultan de sus asuntos.
El engañador es únicamente quien embauca a otro respecto de lo que le pertenece, y el engañado es quien no sabe el lugar del engaño de su engañador. Pero cuando el “engañado” conoce el engaño de su compañero, y no le alcanza por ese engaño algo detestable, sino que solo se hace el desentendido ante quien supone que lo está engañando, como un gradual arrastre (istidrāj) para que alcance un término en el que se complete contra él la prueba para el castigo que se le aplicará al llegar a él; entonces el arrastrado no conoce el estado de sí mismo ante quien lo arrastra, ni sabe que este ha accedido a su fuero interno, y que el aplazamiento de quien lo arrastra es dejar de castigarlo por su delito para que el embaucador engañador alcance el máximo grado de merecimiento del castigo de quien lo arrastra, por la abundancia de su mal obrar, la prolongación de su desobediencia y la abundancia del perdón del que lo arrastra y la prolongación de su indulgencia hacia él. En tal caso, sin duda, solo se engaña a sí mismo, y no a aquel a quien su alma le sugirió que estaba engañando.
Por eso Dios —glorificado sea— negó del hipócrita que hubiera engañado a otro que no fuera su propia alma, dado el atributo con que lo hemos descrito.
Y puesto que el asunto es como hemos descrito: que el engaño del hipócrita a su Señor y a la gente de la fe en Él no conduce a un engaño real sino contra su propia alma, y no contra otra, por lo que la precipita con su acto a la perdición y la ruina,
lo obligatorio, entonces, es que la lectura correcta sea:
وَما يَخْدَعُونَ إلاّ أنْفُسَهُمْ,
y no: «وما يخادعون», porque el término “mukhādiʿ” no implica afirmar un engaño como realidad efectiva, mientras que el término “khādiʿ” sí implica afirmar un engaño como realidad efectiva. Y no hay duda de que el hipócrita ha hecho recaer el engaño de Dios —poderoso y majestuoso— sobre su propia alma, por lo que ha cometido al engañar a su Señor, a Su Mensajero y a los creyentes con su hipocresía.
Por ello se impone la corrección de la lectura de quien recitó:
وَما يَخْدَعُونَ إلاّ أنْفُسَهُمْ.
Y también es indicio de que la lectura de quien recitó: «وما يَخْدَعُونَ» es más digna de corrección que la lectura de quien recitó: «وما يخادعون», que Dios —glorificado sea— ya informó acerca de ellos, al comienzo de la aleya, que engañan a Dios y a los creyentes; es imposible que niegue de ellos aquello mismo que afirmó que hicieron, pues eso sería contradicción en el sentido, y eso no es lícito respecto de Dios —glorioso y poderoso—.
El القول en la interpretación de Su palabra —exaltado sea—:
وَما يَشْعُرُونَ .
Quiere decir con Su palabra —glorificado sea—:
وَما يَشْعُرُونَ: y no saben.
Se dice: “Fulano no percibió (mā shaʿara) este asunto”, y “no lo percibe (lā yashʿuru bihi)” cuando no lo sabe ni lo conoce, “shaʿran” y “shuʿūran”,
como dijo el poeta:
عَقّوا بِسَهْمٍ ولَمْ يَشْعُرْ بِهِ أحَدٌ *** ثُمّ اسْتَفاءُوا وَقالُوا حَبّذَا الوَضَحُ
Quiere decir con su dicho: «لم يشعر به»: nadie se enteró de ello ni lo supo.
Así, Dios —exaltado sea Su recuerdo— informó acerca de los hipócritas que no perciben que Dios los está engañando al concederles plazo y arrastrarlos gradualmente, lo cual, por parte de Dios —glorificado sea—, es hacerles llegar la prueba y la excusa; y por parte de ellos, respecto de sí mismos, es engaño, y para ellos, en el término, perjuicio.
Como lo que:
Me narró Yūnus b. ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
pregunté a Ibn Zayd acerca de Su palabra: وَما يَخْدَعُونَ إلاّ أنْفُسَهُمْ وَما يَشْعُرُونَ; dijo:
No perciben que han perjudicado a sus propias almas por lo que ocultaron de incredulidad e hipocresía.
Y recitó la palabra de Dios:
يَوْمَ يَبْعَثُهُمُ الله جَمِيعا; dijo:
son los hipócritas, hasta que llegó a: وَيحْسَبُونَ أنّهُمْ على شَيءٍ; la fe os habría beneficiado ante vosotros.
Notas y Referencias
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