19

María

مريم Maryam
Aya 8

Versículo (Español)

[19:8] Dijo: "¡Señor mío! ¿Cómo he de tener un hijo si mi mujer es estéril y yo he llegado ya a la vejez extrema?"

Tafsir de At-Tabari

{Dijo: «¡Señor mío! ¿Cómo he de tener yo un muchacho, si mi mujer es estéril y yo he alcanzado, de la vejez, una decrepitud extrema?»} (8) La exposición sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: {Dijo: «¡Señor mío! ¿Cómo he de tener yo un muchacho, si mi mujer es estéril y yo he alcanzado, de la vejez, una decrepitud extrema?»}.

Dice —glorificado sea Su recuerdo—: Zacarías dijo, cuando Dios le dio la buena nueva de Juan: «¡Señor mío! ¿Cómo he de tener yo un muchacho?», es decir: ¿de qué modo me será eso posible?, siendo que mi mujer es estéril y no concibe, y yo me he debilitado por la vejez hasta quedar incapaz de yacer con las mujeres. ¿Será que me fortalecerás para aquello en lo que me he debilitado, y harás a mi esposa fecunda? Pues Tú eres Poderoso para eso y para cuanto quieras. ¿O será que contraeré matrimonio con una esposa distinta de mi esposa estéril? Con ello pide a su Señor confirmación de la noticia acerca del modo por el cual le vendrá el hijo con el que Dios le dio la buena nueva; no por negación —la paz sea con él— de la realidad de lo que Dios le prometió respecto del hijo. ¿Y cómo habría de ser eso por su parte una negación de que se le conceda el hijo del que se le dio la buena nueva, siendo él quien inició la petición a su Señor con Su dicho: «Concédeme, de Tu parte, un heredero que me herede y herede de la familia de Jacob», después de Su dicho: «Mis huesos se han debilitado y mi cabeza se ha encendido de canas». Y as-Suddī dijo acerca de ello lo siguiente:

Me narró Mūsā ibn Hārūn, dijo: nos narró ʿAmr, dijo: nos narró Asbāṭ, de as-Suddī, dijo: Gabriel llamó a Zacarías: «En verdad, Dios te da la buena nueva de un muchacho cuyo nombre es Juan; no hemos puesto para él, antes, ningún homónimo». Cuando oyó la llamada, se le acercó Satanás y le dijo: «¡Oh Zacarías! La voz que has oído no es de Dios; no es sino de Satanás que se burla de ti. Si fuera de Dios, te lo habría revelado como te revela otras cosas del asunto». Entonces dudó y dijo: «¿Cómo he de tener yo un muchacho?», es decir: ¿de dónde será eso, cuando la vejez me ha alcanzado y mi mujer es estéril?

Y Su dicho: «y yo he alcanzado, de la vejez, ʿitiyyan» significa: he llegado a una decrepitud por la vejez, de modo que me he vuelto de huesos enjutos, resecos. De ello se dice del palo seco: «madero ʿātin» y «ʿāsin»; y se dice: ʿatā yaʿtū ʿitiyyan y ʿutūwwan; y ʿasā yaʿsū ʿisiyyan y ʿusūwwan. Y todo el que llega a su extremo en vejez, o corrupción, o incredulidad, es ʿātin y ʿāsin. En el mismo sentido que hemos dicho se expresaron los intérpretes. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Yaʿqūb, dijo: nos narró Hushaym, dijo: nos informó Ḥuṣayn, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās, dijo: «He llegado a conocer toda la Sunna, salvo que no sé si el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— recitaba en el ẓuhr y el ʿaṣr o no; y no sé cómo recitaba esta letra: “y yo he alcanzado, de la vejez, ʿitiyyan” o “ʿisiyyan”».

Me narró Muḥammad ibn Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: «y yo he alcanzado, de la vejez, ʿitiyyan», dijo: «Con ʿitiyy se refiere a: la vejez».

Me narró Muḥammad ibn ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥārith, dijo: nos narró al-Ḥasan, dijo: nos narró Warqāʾ, todos ellos de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de Su dicho: «ʿitiyyan», dijo: «la delgadez del hueso».

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid, lo mismo.

Nos narró al-Ḥasan ibn Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd ar-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, acerca de Su dicho: «de la vejez, ʿitiyyan», dijo: «en edad»; y tenía setenta y tantos años.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd, acerca de Su dicho: «y yo he alcanzado, de la vejez, ʿitiyyan», dijo: «al-ʿitiyy: el que ha llegado a una decrepitud tal que, según se ve a sí mismo, no se le engendra hijo».

Se me narró de al-Ḥusayn ibn al-Faraj, dijo: oí a Abū Muʿādh decir: nos narró ʿUbayd ibn Sulaymān, dijo: oí a aḍ-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho: «y yo he alcanzado, de la vejez, ʿitiyyan», dijo: «es la vejez».

Notas y Referencias

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