La Caverna
الكهف Al-KahfVersículo (Español)
[18:99] Ese día dejaré que surjan [Gog y Magog] como oleadas chocando unas con otras [sembrando la corrupción y el exterminio], pero luego será tocada la trompeta y los congregaré a todos.
Tafsir de At-Tabari
{۞وَتَرَكۡنَا بَعۡضَهُمۡ يَوۡمَئِذٖ يَمُوجُ فِي بَعۡضٖۖ وَنُفِخَ فِي ٱلصُّورِ فَجَمَعۡنَٰهُمۡ جَمۡعٗا} (99)
La disertación acerca de la interpretación de la palabra del Altísimo:
{ Y dejamos a unos de ellos, aquel día, agitarse entre otros; y se sopló en el Cuerno, y los reunimos a todos en una reunión * Y expusimos el Infierno, aquel día, a los incrédulos, en una exposición }
Dice —exaltada sea Su mención—:
Y dejamos a Nuestros siervos, el día en que les llegue Nuestra promesa con la que les prometimos: que pulverizaremos las montañas y las esparciremos de la tierra esparciéndolas, y la dejaremos llana y lisa; a unos de ellos agitándose entre otros.
Dice:
se mezclará su yinn con su humanidad.
Como:
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Yaʿqūb al-Qummī, de Hārūn ibn ʿAntara, de un shayj de Banū Fazāra,
acerca de Su dicho:
{Y dejamos a unos de ellos, aquel día, agitarse entre otros} dijo: cuando el yinn y los seres humanos se agiten,
dijo Iblīs:
«Yo os haré saber el conocimiento de este asunto»; y parte hacia el oriente y halla que los ángeles han cercado la tierra; luego parte hacia el occidente y halla que los ángeles han cercado la tierra; luego asciende a derecha e izquierda hasta el confín de la tierra y halla que los ángeles han cercado la tierra.
Entonces dice:
«No hay escapatoria»; y estando así, se le presenta un camino como correas; y él y su descendencia son apresados en él. Y mientras están sobre él, irrumpen sobre el Fuego; y Dios hace salir a un guardián de entre los guardianes del Fuego.
Dijo:
«¡Oh Iblīs! ¿Acaso no tenías rango ante tu Señor? ¿Acaso no estabas en los jardines?»
Y él dice:
«Este no es día de reproche. Si Dios me impusiera una obligación, la adoraría con una adoración que nadie de Su creación habría adorado con algo semejante».
Entonces le dice:
«Ciertamente Dios te ha impuesto una obligación».
Él dice:
«¿Cuál es?»
Dice:
«Te ordena que entres en el Fuego».
Entonces vacila ante ello; y lo toma a él y a su descendencia con sus dos alas y los arroja al Fuego. Y el Fuego exhala un bramido tal que no queda ángel cercano ni profeta enviado sino que cae de rodillas.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd,
acerca de Su dicho:
{Y dejamos a unos de ellos, aquel día, agitarse entre otros} dijo: esto es el comienzo de la Resurrección; luego, tras ello, se sopló en el Cuerno y los reunimos a todos en una reunión.
Y {se sopló en el Cuerno}: ya hemos mencionado anteriormente la discrepancia de la gente de la interpretación acerca del Cuerno: qué es y qué se quiso decir con ello. Y hemos escogido la opinión correcta al respecto con sus pruebas, que hacen innecesario repetirlo en este lugar; no obstante, mencionaremos aquí parte de los relatos que no mencionamos allí.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Muḥammad ibn ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró al-Muʿtamir ibn Sulaymān, de su padre,
dijo:
nos narró Aslam, de Bishr ibn Shaghāf, de ʿAbd Allāh ibn ʿAmr, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: que un beduino le preguntó acerca del Cuerno.
Dijo:
«UN CUERNO EN EL QUE SE SOPLA»
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Muʿāwiya ibn Hishām, de Sufyān, de Sulaymān al-Taymī, de al-ʿAjlī, de Bishr ibn Shaghāf, de ʿAbd Allāh ibn ʿAmr, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, con un sentido semejante.
Nos narró Muḥammad ibn al-Ḥārith al-Qanṭarī,
dijo:
nos narró Yaḥyā ibn Abī Bukayr,
dijo:
estaba yo en el funeral de ʿUmar ibn Dharr, y me encontré con Mālik ibn Mughūl; y nos relató de ʿAṭiyya al-ʿAwfī, de Abū Saʿīd al-Khudrī,
dijo:
dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«¿CÓMO PODRÍA DISFRUTAR, SI EL POSEEDOR DEL CUERNO YA LO HA LLEVADO A SU BOCA, HA INCLINADO LA FRENTE Y HA AGUZADO EL OÍDO, ESPERANDO CUÁNDO SE LE ORDENARÁ?»
Esto afligió a los compañeros del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—.
Entonces dijo:
«DECID: DIOS NOS BASTA, Y EN DIOS CONFIAMOS; Y SI SE REUNIERAN LOS HABITANTES DE MINĀ, NO PODRÍAN LEVANTAR ESE CUERNO».
Así lo dijo; pero en realidad es: “no podrían levantarlo”.
Me narró Abū al-Sāʾib,
dijo:
nos narró Ḥafṣ, de al-Ḥajjāj, de ʿAṭiyya, de Abū Saʿīd al-Khudrī,
dijo:
dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«¿CÓMO PODRÍA DISFRUTAR, SI EL POSEEDOR DEL CUERNO YA HA LLEVADO EL CUERNO A SU BOCA, HA ENCORVADO SU ESPALDA Y HA DESORBIDADO SUS OJOS?»
Dijeron:
«¿Qué diremos, oh Mensajero de Dios?»
Dijo:
«DECID: DIOS NOS BASTA; CONFIAMOS EN DIOS»
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Ibn Fuḍayl, de Muṭarrif, de ʿAṭiyya, de Ibn ʿAbbās,
dijo:
dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«¿CÓMO PODRÍA DISFRUTAR, SI EL POSEEDOR DEL CUERNO YA HA LLEVADO EL CUERNO A SU BOCA, HA INCLINADO SU FRENTE, Y ESCUCHA CUÁNDO SE LE ORDENARÁ PARA SOPLAR EN ÉL?»
Entonces dijeron los compañeros del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«¿Y qué diremos?»
Dijo:
«DECÍS: DIOS NOS BASTA Y QUÉ EXCELENTE DISPENSADOR; CONFIAMOS EN DIOS»
Nos narraron Abū Kurayb y al-Ḥasan ibn ʿArafa,
dijeron:
nos narró Asbāṭ, de Muṭarrif, de ʿAṭiyya, de Ibn ʿAbbās, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, algo semejante.
Me narró Yaʿqūb,
dijo:
nos narró Shuʿayb ibn Ḥarb,
dijo:
nos narró Khālid Abū al-ʿAlāʾ,
dijo:
nos narró ʿAṭiyya al-ʿAwfī, de Abū Saʿīd al-Khudrī,
dijo:
dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«¿CÓMO PODRÍA DISFRUTAR, SI EL POSEEDOR DEL CUERNO YA HA LLEVADO EL CUERNO A SU BOCA, HA INCLINADO LA FRENTE Y HA AGUZADO EL OÍDO, ESPERANDO CUÁNDO SE LE ORDENARÁ SOPLAR; Y SI LOS HABITANTES DE MINĀ SE REUNIERAN EN TORNO AL CUERNO PARA LEVANTARLO DE LA TIERRA, NO PODRÍAN HACERLO?»
Dijo: los compañeros del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— quedaron consternados y les resultó penoso.
Dijo:
Entonces dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«DECID: DIOS NOS BASTA Y QUÉ EXCELENTE DISPENSADOR; EN DIOS CONFIAMOS»
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Raḥmān ibn Muḥammad al-Muḥāribī, de Ismāʿīl ibn Rāfiʿ al-Madanī, de Yazīd ibn Fulān, de un hombre de los Anṣār, de Muḥammad ibn Kaʿb al-Quraẓī, de un hombre de los Anṣār, de Abū Hurayra,
dijo:
dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«CUANDO DIOS TERMINÓ DE CREAR LOS CIELOS Y LA TIERRA, CREÓ EL CUERNO Y SE LO ENTREGÓ A ISRĀFĪL; Y ÉL LO HA PUESTO SOBRE SU BOCA, CON LA MIRADA FIJA EN EL TRONO, ESPERANDO CUÁNDO SE LE ORDENARÁ».
Dijo Abū Hurayra:
«Oh Mensajero de Dios, ¿qué es el Cuerno?»
Dijo:
«UN CUERNO».
Dijo:
«¿Y cómo es?»
Dijo:
«UN CUERNO INMENSO EN EL QUE SE SOPLA TRES SOPLOS: el primero, el soplo del pavor;
el segundo: el soplo del desmayo;
y el tercero: el soplo del levantamiento para el Señor de los mundos»
Y Su dicho:
{y los reunimos a todos en una reunión} quiere decir: reunimos a toda la creación, entonces, para el lugar de la rendición de cuentas, a todos en conjunto.
Notas y Referencias
(No se generaron)