18

La Caverna

الكهف Al-Kahf
Aya 86

Versículo (Español)

[18:86] hasta alcanzar la parte más occidental, donde vio que el Sol se ocultaba en un manantial cálido, y encontró allí un pueblo [que cometía toda clase de injusticias]. Le inspiré: "¡Oh, Dhul Qarnain! Puedes castigarlos o tratarlos con benevolencia".

Tafsir de At-Tabari

{حَتَّىٰٓ إِذَا بَلَغَ مَغۡرِبَ ٱلشَّمۡسِ وَجَدَهَا تَغۡرُبُ فِي عَيۡنٍ حَمِئَةٖ وَوَجَدَ عِندَهَا قَوۡمٗاۖ قُلۡنَا يَٰذَا ٱلۡقَرۡنَيۡنِ إِمَّآ أَن تُعَذِّبَ وَإِمَّآ أَن تَتَّخِذَ فِيهِمۡ حُسۡنٗا} (86) La disertación acerca de la interpretación de la palabra del Altísimo: { حَتّىَ إِذَا بَلَغَ مَغْرِبَ الشّمْسِ وَجَدَهَا تَغْرُبُ فِي عَيْنٍ حَمِئَةٍ وَوَجَدَ عِندَهَا قَوْماً قُلْنَا يَذَا الْقَرْنَيْنِ إِمّآ أَن تُعَذّبَ وَإِمّآ أَن تَتّخِذَ فِيهِمْ حُسْناً }

Dice —exaltada sea Su mención—: hasta que, cuando Dhū l-Qarnayn alcanzó el ocaso del sol, lo halló poniéndose en una fuente ḥamiʾah. Los recitadores discreparon en la lectura de ello. Unos recitadores de Medina y de Basora lo leyeron: «en una fuente ḥamiʾah», con el sentido de que se pone en una fuente de agua con ḥamʾah; y lo leyó un grupo de los recitadores de Medina, y la mayoría de los recitadores de Kufa: «en una fuente ḥāmiyah», es decir, que se pone en una fuente de agua caliente.

Y los exégetas discreparon en su interpretación de ello, conforme a la discrepancia de los recitadores en su lectura. Mención de quienes dijeron eso: «Se pone en una fuente ḥamiʾah»:

Nos transmitió Muḥammad b. al-Muthannā; dijo: nos transmitió Ibn Abī ʿAdī, de Dāwūd, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās: «lo halló poniéndose en una fuente ḥamiʾah», dijo: en barro negro.

Nos transmitió Ibn al-Muthannā; dijo: nos transmitió ʿAbd al-Aʿlā; dijo: nos transmitió Dāwūd, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās: que él solía recitar «en una fuente ḥamiʾah», dijo: dotada de ḥamʾah.

Nos transmitió al-Ḥusayn b. al-Junayd; dijo: nos transmitió Saʿīd b. Maslama; dijo: nos transmitió Ismāʿīl b. ʿUlayyah, de ʿUthmān b. Ḥāḍir; dijo: oí a ʿAbd Allāh b. ʿAbbās decir: Muʿāwiyah recitó esta aleya y dijo: «una fuente ḥāmiyah». Entonces Ibn ʿAbbās dijo: es una fuente ḥamiʾah. Dijo: y pusieron a Kaʿb entre ambos. Dijo: enviaron a buscar a Kaʿb al-Aḥbār y le preguntaron; y Kaʿb dijo: en cuanto al sol, se oculta en thāʾṭ; y fue conforme a lo que dijo Ibn ʿAbbās. Y thāʾṭ: es el barro.

Nos transmitió Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo: me relató Nāfiʿ b. Abī Nuʿaym; dijo: oí a ʿAbd al-Raḥmān al-Aʿraj decir: Ibn ʿAbbās solía decir «en una fuente ḥamiʾah», luego la explicaba: dotada de ḥamʾah. Dijo Nāfiʿ: y se preguntó por ello a Kaʿb, y dijo: vosotros sabéis del Corán más que yo; pero la encuentro en el Libro: se oculta en un lodo negro.

Me transmitió Muḥammad b. Saʿd; dijo: me relató mi padre; dijo: me relató mi tío; dijo: me relató mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās: «lo halló poniéndose en una fuente ḥamiʾah», dijo: es la ḥamʾah.

Me transmitió Muḥammad b. ʿAmr; dijo: nos transmitió Abū ʿĀṣim; dijo: nos transmitió ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: «en una fuente ḥamiʾah», dijo: thāʾṭ.

Nos transmitió al-Qāsim; dijo: nos transmitió al-Ḥusayn; dijo: me relató Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid, acerca de la palabra de Dios —exaltada sea Su mención—: «se pone en una fuente ḥamiʾah», dijo: thāʾah.

Dijo: y me informó ʿAmr b. Dīnār, de ʿAṭāʾ b. Abī Rabāḥ, de Ibn ʿAbbās; dijo: yo recité «en una fuente ḥamiʾah», y ʿAmr b. al-ʿĀṣ recitó «en una fuente ḥāmiyah». Entonces enviamos a buscar a Kaʿb, y dijo: se pone en ḥamʾah, un lodo negro.

Nos transmitió Bishr; dijo: nos transmitió Yazīd; dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatādah: «se pone en una fuente ḥamiʾah»; y ḥamiʾah: es la ḥamʾah negra.

Nos transmitió Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā; dijo: nos transmitió Marwān b. Muʿāwiyah, de Warqāʾ; dijo: oí a Saʿīd b. Jubayr; dijo: Ibn ʿAbbās solía recitar esta letra: «en una fuente ḥamiʾah», y decía: ḥamʾah negra en la que se pone el sol.

Y otros dijeron: más bien se oculta en una fuente caliente. Mención de quienes dijeron eso:

Me transmitió ʿAlī; dijo: nos transmitió ʿAbd Allāh; dijo: me relató Muʿāwiyah, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās: «y lo halló poniéndose en una fuente ḥāmiyah», es decir: en una fuente caliente.

Nos transmitió Yaʿqūb; dijo: nos transmitió Ibn ʿUlayyah, de Abī Rajāʾ; dijo: oí a al-Ḥasan decir: «en una fuente ḥāmiyah», dijo: caliente.

Nos transmitió al-Ḥasan; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de al-Ḥasan, acerca de Su palabra: «en una fuente ḥāmiyah», dijo: caliente; y así la recitaba al-Ḥasan.

Y lo correcto, en mi opinión, es decir: que son dos lecturas difundidas en la recitación de las metrópolis; y cada una de ellas tiene un aspecto correcto y un sentido comprensible; y ninguno de sus dos aspectos invalida al otro. Pues es posible que el sol se ponga en una fuente caliente, dotada de ḥamʾah y barro: así, quien recita «en una fuente ḥāmiyah» la describe por el atributo que le corresponde, a saber, el calor; y quien recita «en una fuente ḥamiʾah» la describe por el atributo que posee, a saber, que es de ḥamʾah y barro. Y se han transmitido, con ambas formulaciones que he mencionado como dos de sus atributos, relatos.

Nos transmitió Muḥammad b. al-Muthannā; dijo: nos transmitió Yazīd b. Hārūn; dijo: nos informó al-ʿAwwām; dijo: me relató un mawlā de ʿAbd Allāh b. ʿAmr, de ʿAbd Allāh; dijo: el Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— miró al sol cuando se puso y dijo: «En el fuego ardiente de Dios, en el fuego ardiente de Dios; si no fuera por lo que lo contiene del mandato de Dios, habría quemado cuanto hay sobre la tierra».

Me transmitió al-Faḍl b. Dāwūd al-Wāsiṭī; dijo: nos transmitió Abū Dāwūd; dijo: nos transmitió Muḥammad b. Dīnār, de Saʿd b. Aws, de Miṣdaʿ, de Ibn ʿAbbās, de Ubayy b. Kaʿb: que el Profeta —que Dios le bendiga y le conceda paz— le hizo recitar: «ḥamiʾah».

Y Su palabra: «y halló junto a ella a un pueblo»: se mencionó que a aquel pueblo se le llama: Nāsik. Y Su palabra: «Dijimos: ¡oh Dhū l-Qarnayn! o bien que castigues», es decir: o bien que los mates si no entran en el reconocimiento de la unicidad de Dios y se someten a ti en aquello a lo que los llamas, de obedecer a su Señor; «o bien que tomes entre ellos bondad», es decir: o bien que los hagas cautivos y les enseñes la guía y les hagas ver la rectitud.

Notas y Referencias

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