La Caverna
الكهف Al-KahfVersículo (Español)
[18:83] Te preguntan [¡oh, Mujámmad!] acerca de Dhul Qarnain. Diles: "Voy a relatarles una parte de su historia".
Tafsir de At-Tabari
{Y te preguntan acerca de Dhū l-Qarnayn. Di: Os recitaré acerca de él un recuerdo} (83)
–Dicho sobre la interpretación de Su dicho, Altísimo:
{Y te preguntan acerca de Dhū l-Qarnayn. Di: Os recitaré acerca de él un recuerdo * Ciertamente, le dimos poder en la tierra y le concedimos de toda cosa un medio * Y siguió un medio}.
Dice —exaltada sea Su mención— a Su Profeta Muḥammad, Dios le bendiga y le conceda paz:
Te preguntan, ¡oh Muḥammad!, estos asociadores acerca de Dhū l-Qarnayn: cuál fue su asunto y cuál fue su historia.
Diles, pues:
Os recitaré, de su noticia, un recuerdo; es decir: os relataré acerca de él una información.
Y se ha dicho:
Quienes preguntaron al Mensajero de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, acerca del asunto de Dhū l-Qarnayn, eran gentes de la Gente del Libro. En cuanto a la noticia de que quienes le preguntaron por ello fueron los asociadores de su pueblo, ya la hemos mencionado antes. Y en cuanto a la noticia de que quienes le preguntaron eran gentes de la Gente del Libro:
Nos lo transmitió Abū Kurayb,
dijo:
nos transmitió Zayd b. Ḥubāb, de Ibn Lahīʿa,
dijo:
me lo narró ʿAbd al-Raḥmān b. Ziyād b. Anʿam, de dos shayjs de Najīb,
dijo:
uno de ellos dijo a su compañero: «Vayamos a ʿUqba b. ʿĀmir para conversar».
Dijeron:
Fueron a él y le dijeron: «Hemos venido para que nos relates».
Dijo:
«Un día yo servía al Mensajero de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz. Salí de su presencia y me encontré con unas gentes de la Gente del Libro.
Dijeron: “Queremos preguntar al Mensajero de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz; pídele permiso para nosotros ante él”.
Entré donde él estaba y se lo informé.
Dijo: “¿Qué tengo yo que ver con ellos? No tengo conocimiento sino el que Dios me ha enseñado”.
Luego dijo: “Derramadme agua”.
Hizo la ablución y después oró».
Dijo:
«No terminó hasta que reconocí el gozo en su rostro.
Luego dijo: “Hacedlos entrar ante mí, y a quien veáis de mis compañeros”.
Entraron y se pusieron de pie ante él.
Dijo: “Si queréis, preguntad y os informaré de lo que halláis escrito en vuestro Libro; y si queréis, os informaré yo”.
Dijeron: “Sí, infórmanos”.
Dijo: “Habéis venido a preguntarme acerca de Dhū l-Qarnayn.
Y lo que halláis en vuestro Libro: era un joven de los romanos; vino y edificó la ciudad de Egipto, Alejandría. Cuando terminó, vino a él un ángel y lo elevó al cielo.
Le dijo: ‘¿Qué ves?’
Dijo: ‘Veo mi ciudad y ciudades’.
Luego lo elevó.
Le dijo: ‘¿Qué ves?’
Dijo: ‘Veo mi ciudad’.
Luego lo elevó y le dijo: ‘¿Qué ves?’
Dijo: ‘Veo la tierra’.
Dijo: ‘Esto es un mar salobre que circunda el mundo. Dios me ha enviado a ti para enseñar al ignorante y afirmar al sabio’.
Lo llevó al dique, que son dos montes lisos de los que resbala toda cosa.
Luego lo condujo hasta que rebasó a Yaʾjūj y Maʾjūj.
Después lo llevó a otra comunidad: sus rostros eran rostros de perros; combatían a Yaʾjūj y Maʾjūj.
Luego lo llevó hasta que atravesó con él otra comunidad que combatía a aquellos cuyos rostros eran rostros de perros.
Luego lo llevó hasta que hizo atravesar con ellos hacia otra comunidad a la que ya había nombrado”».
Los hombres de conocimiento discreparon acerca del sentido por el cual se dijo de Dhū l-Qarnayn: “Dhū l-Qarnayn”.
Unos dijeron:
Se le llamó así porque fue golpeado en su cuerno y pereció; luego fue devuelto a la vida y fue golpeado en el otro cuerno y pereció.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos transmitió Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos transmitió Ḥakkām, de ʿAnbasa, de ʿUbayd al-Muktib, de Abū l-Ṭufayl,
dijo:
Ibn al-Kawwāʾ preguntó a ʿAlī acerca de Dhū l-Qarnayn.
Dijo:
«Era un siervo que amó a Dios y Dios lo amó; aconsejó sinceramente a Dios y Él le correspondió. Les ordenó temer a Dios y lo golpearon en su cuerno y lo mataron. Luego Dios lo resucitó y lo golpearon en su cuerno y murió».
Nos transmitió Muḥammad b. Bashshār,
dijo:
nos transmitió Yaḥyā, de Sufyān, de Ḥabīb b. Abī Thābit, de Abū l-Ṭufayl,
dijo:
Se preguntó a ʿAlī —la complacencia de Dios sea sobre él— acerca de Dhū l-Qarnayn.
Dijo:
«Era un siervo que aconsejó sinceramente a Dios y Él le correspondió. Llamó a su pueblo a Dios y lo golpearon en su cuerno y murió. Dios le devolvió la vida; llamó a su pueblo a Dios y lo golpearon en su cuerno y murió. Por eso fue llamado Dhū l-Qarnayn».
Nos transmitió Muḥammad b. al-Muthannā,
dijo:
nos transmitió Muḥammad b. Jaʿfar,
dijo:
dijo: nos transmitió Shuʿba, de al-Qāsim b. Abī Bazza, de Abū l-Ṭufayl,
dijo:
Oí a ʿAlī cuando le preguntaron acerca de Dhū l-Qarnayn: «¿Fue profeta?»
Dijo:
«Era un siervo recto: amó a Dios y Dios lo amó; aconsejó sinceramente a Dios y Él le correspondió. Dios lo envió a su pueblo y le asestaron dos golpes en la cabeza; por eso fue llamado Dhū l-Qarnayn. Y entre vosotros hoy hay uno semejante a él».
Otros dijeron al respecto:
Me lo narró Muḥammad b. Sahl al-Bujārī,
dijo:
nos transmitió Ismāʿīl b. ʿAbd al-Karīm,
dijo:
me lo narró ʿAbd al-Ṣamad b. Maʿqil,
dijo:
Wahb b. Munabbih dijo: «Dhū l-Qarnayn era un rey».
Se le dijo:
«¿Por qué fue llamado Dhū l-Qarnayn?»
Dijo:
«La Gente del Libro discrepó acerca de ello.
Unos dijeron: “Reinó sobre los romanos y los persas”.
Y otros dijeron: “En su cabeza había algo semejante a dos cuernos”».
Otros dijeron:
Sólo fue llamado así porque las dos sienes de su cabeza eran de cobre.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos transmitió Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos transmitió Salama,
dijo:
nos transmitió Ibn Isḥāq,
dijo:
me lo narró quien no sospecho, de Wahb b. Munabbih, el yemení,
dijo:
Sólo fue llamado Dhū l-Qarnayn porque las dos sienes de su cabeza eran de cobre.
Notas y Referencias
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