La Caverna
الكهف Al-KahfVersículo (Español)
[18:82] En cuanto al muro, pertenecía a dos jóvenes huérfanos del pueblo. Debajo de él había un tesoro que les pertenecía. Su padre había sido un hombre piadoso y tu Señor quiso que cuando alcanzaran la madurez encontraran el tesoro, como una misericordia de tu Señor. Yo no lo hice por iniciativa propia. Ésta es la interpretación de aquello sobre lo que no tuviste paciencia".
Tafsir de At-Tabari
{وَأَمَّا ٱلۡجِدَارُ فَكَانَ لِغُلَٰمَيۡنِ يَتِيمَيۡنِ فِي ٱلۡمَدِينَةِ وَكَانَ تَحۡتَهُۥ كَنزٞ لَّهُمَا وَكَانَ أَبُوهُمَا صَٰلِحٗا فَأَرَادَ رَبُّكَ أَن يَبۡلُغَآ أَشُدَّهُمَا وَيَسۡتَخۡرِجَا كَنزَهُمَا رَحۡمَةٗ مِّن رَّبِّكَۚ وَمَا فَعَلۡتُهُۥ عَنۡ أَمۡرِيۚ ذَٰلِكَ تَأۡوِيلُ مَا لَمۡ تَسۡطِع عَّلَيۡهِ صَبۡرٗا} (82)
La exposición sobre la interpretación de la palabra del Altísimo:
{ وَأَمّا الْجِدَارُ فَكَانَ لِغُلاَمَيْنِ يَتِيمَيْنِ فِي الْمَدِينَةِ وَكَانَ تَحْتَهُ كَنزٌ لّهُمَا وَكَانَ أَبُوهُمَا صَالِحاً فَأَرَادَ رَبّكَ أَن يَبْلُغَآ أَشُدّهُمَا وَيَسْتَخْرِجَا كَنزَهُمَا رَحْمَةً مّن رّبّكَ وَمَا فَعَلْتُهُ عَنْ أَمْرِي ذَلِكَ تَأْوِيلُ مَا لَمْ تَسْطِع عّلَيْهِ صَبْراً }
Dice —exaltada sea Su mención— informando acerca de las palabras del compañero de Moisés:
En cuanto al muro que levanté, pertenecía a dos muchachos huérfanos en la ciudad, y debajo de él había un tesoro para ambos.
Los exégetas discreparon acerca de ese tesoro.
Unos dijeron:
era unos pliegos en los que había conocimiento, enterrados.
Se menciona a quienes dijeron eso:
Me narró Muhammad b. Sa‘d,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre,
de Ibn ‘Abbās: «{وَكَانَ تَحْتَهُ كَنْزٌ لَهُما}» dijo:
debajo de él había un tesoro de conocimiento.
Nos narró Ya‘qūb,
dijo:
nos narró Hushaym,
dijo:
nos informó Husayn,
de Sa‘īd b. Jubayr:
«{وَكَانَ تَحْتَهُ كَنْزٌ لَهُما}» dijo: era un tesoro de conocimiento.
Nos narró Muhammad b. Bashshār,
dijo:
nos narró ‘Abd al-Raḥmān,
dijo:
nos narró Sufyān, de Abī Ḥuṣayn,
de Sa‘īd b. Jubayr: «{وَكَانَ تَحْتَهُ كَنْزٌ لَهُما}» dijo:
conocimiento.
Nos narró Muhammad b. al-Muthannā,
dijo:
nos narró Abū Dāwūd,
dijo:
nos narró Shu‘ba, de Abī Ḥuṣayn,
de Sa‘īd b. Jubayr: «{وَكَانَ تَحْتَهُ كَنْزٌ لَهُما}» dijo:
conocimiento.
Me narró Muhammad b. ‘Amr,
dijo:
nos narró Abū ‘Āṣim,
dijo:
nos narró ‘Īsā. Y me narró al-Ḥārith,
dijo:
al-Ḥasan,
dijo:
nos narró Warqā’, todos ellos de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid,
sobre Su dicho: «{وَكَانَ تَحْتَهُ كَنْزٌ لَهُما}» dijo:
pliegos pertenecientes a dos muchachos, en los que había conocimiento.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid,
dijo:
pliegos de conocimiento.
Me narró Aḥmad b. Ḥāzim al-Ghifārī,
dijo:
nos narró Hunāda hija de Mālik al-Shaybāniyya,
dijo:
oí a mi compañero Ḥammād b. al-Walīd al-Thaqafī decir: oí a Ja‘far b. Muḥammad decir, acerca de la palabra de Dios —poderoso y majestuoso—: «{وَكَانَ تَحْتَهُ كَنْزٌ لَهُما}» dijo: eran dos líneas y media, sin completarse la tercera:
«Me asombra el que está cierto del sustento: cómo se fatiga; y me asombra el que está cierto del ajuste de cuentas: cómo se descuida; y me asombra el que está cierto de la muerte: cómo se alegra».
Y dijo: «{وَإِنْ كانَ مِثْقالَ حَبّةٍ مِنْ خَرْدَلِ أتيْنا بِها وَكَفى بِنا حاسِبِينَ}».
Ella dijo: y mencionó que ambos fueron preservados por la rectitud de su padre, y no mencionó de ellos rectitud alguna; y entre ellos y el padre por cuya rectitud fueron preservados había siete padres; era tejedor.
Me narró Ya‘qūb,
dijo:
nos narró al-Ḥasan b. Nudba,
dijo:
nos narró Salama b. Muḥammad, de Nu‘aym al-‘Anbarī —y era de los contertulios de al-Ḥasan—,
dijo:
oí a al-Ḥasan decir acerca de Su dicho: «{وَكَانَ تَحْتَهُ كَنْزٌ لَهُما}» dijo: era una lámina de oro en la que estaba escrito:
«En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso: me asombra quien cree: cómo se entristece; y me asombra quien está cierto de la muerte: cómo se alegra; y me asombra quien conoce el mundo y sus vicisitudes con su gente: cómo se aquieta en él. No hay divinidad sino Dios; Muḥammad es el Mensajero de Dios».
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama,
dijo:
me narró Ibn Isḥāq, de al-Ḥasan b. ‘Umāra, de al-Ḥakam, de Sa‘īd b. Jubayr,
de Ibn ‘Abbās, que solía decir:
el tesoro no era sino conocimiento.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ‘Abd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Ibn ‘Uyayna, de Ḥumayd, de Mujāhid,
acerca de Su dicho: «{وَكَانَ تَحْتَهُ كَنْزٌ لَهُما}» dijo:
pliegos de conocimiento.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
me informó ‘Abd Allāh b. ‘Ayyāsh, de ‘Umar, liberto de Ghufra,
dijo:
ciertamente el tesoro del que Dios habló en la sura en la que se menciona la cueva —«{وَكَانَ تَحْتَهُ كَنْزٌ لَهُما}»— era una lámina de oro macizo, en la que estaba escrito:
En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso. Asombro de quien conoció la muerte y luego rió; asombro de quien estuvo cierto del decreto y luego se fatigó; asombro de quien estuvo cierto de la muerte y luego se sintió seguro. Doy testimonio de que no hay divinidad sino Dios, y de que Muḥammad es Su siervo y Su Mensajero.
Otros dijeron:
antes bien, era riqueza atesorada.
Se menciona a quienes dijeron eso:
Me narró Ya‘qūb,
dijo:
nos narró Hishām,
dijo:
nos informó Husayn,
de ‘Ikrima: «{وَكَانَ تَحْتَهُ كَنْزٌ لَهُما}» dijo:
un tesoro de bienes.
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo:
nos narró ‘Abd al-Raḥmān,
dijo:
nos narró Sufyān, de Abī Ḥuṣayn, de ‘Ikrima, lo mismo.
Nos narró Ibn al-Muthannā,
dijo:
nos narró Abū Dāwūd, de Shu‘ba,
dijo:
me informó Abū Ḥuṣayn, de ‘Ikrima, lo mismo.
Dijo Shu‘ba:
y no lo oímos de él.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ‘Abd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Ma‘mar,
de Qatāda: «{وَكَانَ تَحْتَهُ كَنْزٌ لَهُما}» dijo:
bienes para ambos.
Dijo Qatāda:
el tesoro fue lícito para quienes nos precedieron, y nos fue prohibido a nosotros; pues Dios hace lícito de Su mandato lo que quiere y prohíbe; y estas son las normas consuetudinarias y las obligaciones prescritas: hace lícito para una comunidad y prohíbe para otra; pero Dios no acepta de nadie de los que pasaron sino la sinceridad y la unicidad para Él.
Y la interpretación más acertada de las dos es:
la que dijo ‘Ikrima, porque lo conocido en el habla de los árabes es que «tesoro» es nombre de aquello que se atesora de bienes; y todo lo que se atesora, sobre ello recae el nombre de «tesoro». Así, la interpretación se remite a lo predominante en el uso de quienes fueron interpelados por la Revelación, mientras no venga una prueba por la que sea obligatorio apartarla hacia otra cosa, por razones que ya hemos expuesto en otros lugares.
Y Su dicho:
«{وَكَانَ أَبُوهُمَا صَالِحاً فَأَرَادَ رَبّكَ أَن يَبْلُغَآ أَشُدّهُمَا}» significa: tu Señor quiso que alcanzaran y llegaran a su fuerza y vigor, y que entonces extrajeran su tesoro, atesorado bajo el muro que levanté, como misericordia de tu Señor para con ambos.
Dice:
realicé esta acción respecto del muro como misericordia de tu Señor para con los dos huérfanos.
E Ibn ‘Abbās solía decir acerca de ello:
Me narró Mūsā b. ‘Abd al-Raḥmān,
dijo:
nos narró Abū Usāma, de Mis‘ar, de ‘Abd al-Malik b. Maysara, de Sa‘īd b. Jubayr,
dijo:
dijo Ibn ‘Abbās,
acerca de Su dicho: «{وَكانَ أبُوهُما صالِحا}»:
fueron preservados por la rectitud de su padre, y no se mencionó de ellos rectitud alguna.
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Sufyān, de Mis‘ar, de ‘Abd al-Malik b. Maysara, de Sa‘īd b. Jubayr, de Ibn ‘Abbās, lo mismo.
Y Su dicho:
«{وَما فَعَلْتُهُ عَنْ أمْرِي}» significa: y no hice, oh Moisés, todo lo que me viste hacer, por mi parecer ni por iniciativa propia; antes bien, lo hice por orden de Dios dirigida a mí.
Como:
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Sa‘īd,
de Qatāda: «{وَما فَعَلْتُهُ عَنْ أمْرِي}»:
era un siervo al que se le ordenaba, y procedió conforme a la orden de Dios.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama,
de Ibn Isḥāq:
«{وَما فَعَلْتُهُ عَنْ أمْرِي}»: lo que viste, el conjunto de lo que hice, no lo hice por mí mismo.
Y Su dicho:
«{ذَلِكَ تَأْوِيلُ ما لَمْ تَسْطِعْ عَلَيْهِ صَبْرا}» significa: esto que te he mencionado de las causas por las que realicé las acciones que reprobaste de mí, es la interpretación.
Dice:
a aquello a lo que conducen y en lo que desembocan las acciones por las que no pudiste soportar con paciencia dejar de preguntarme acerca de ellas y reprobarlas.
Y estos relatos con los que Dios —poderoso y majestuoso— informó a Su profeta Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— acerca de Moisés y su compañero, son una disciplina de parte de Él para él, y una advertencia previa para que abandone la precipitación en castigar a los asociadores que le desmintieron y se burlaron de él y de su Libro; y una comunicación de parte de Él de que Sus actos con ellos, aunque a los ojos parezcan transcurrir como a veces transcurren con Sus aliados, su interpretación los conducirá a los estados de Sus enemigos en ello. Tal como las acciones del compañero de Moisés se presentaban, en apariencia, contrarias a lo correcto ante Moisés —pues no conocía sus consecuencias—, mientras que en realidad discurrían conforme a lo correcto y desembocaban en lo acertado al final.
Da noticia de la veracidad de ello Su dicho:
«{وَرَبّكَ الْغَفُورُ ذُو الرّحْمَةِ لَوْ يُوءَاخِذُهُمْ بِمَا كَسَبُوا لَعَجّلَ لَهُمْ العَذَابَ بَلْ لَهُمْ مَوْعِدٌ لَنْ يَجِدُوا مِنْ دُونِهِ مَوْئِلا}».
Luego hizo seguir a ello el relato de Moisés y su compañero, para enseñar a Su profeta que el hecho de que Él —glorificado sea— no apresure el castigo para esos asociadores no es por consideración hacia ellos; y que eso, para quien no tiene conocimiento de lo que Dios dispone respecto de ellos, parece consideración hacia ellos; pero la interpretación de ello desembocará en su destrucción y ruina por la espada en este mundo, y en que merezcan de Dios en la otra vida la ignominia permanente.
Notas y Referencias
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