18

La Caverna

الكهف Al-Kahf
Aya 25

Versículo (Español)

[18:25] Permanecieron en su caverna trescientos años y nueve más.

Tafsir de At-Tabari

{وَلَبِثُواْ فِي كَهۡفِهِمۡ ثَلَٰثَ مِاْئَةٖ سِنِينَ وَٱزۡدَادُواْ تِسۡعٗا} (25) El dicho acerca de la interpretación de Su palabra —Exaltado sea—: { وَلَبِثُواْ فِي كَهْفِهِمْ ثَلاثَ مِئَةٍ سِنِينَ وَازْدَادُواْ تِسْعاً * قُلِ اللّهُ أَعْلَمُ بِمَا لَبِثُواْ لَهُ غَيْبُ السّمَاوَاتِ وَالأرْضِ أَبْصِرْ بِهِ وَأَسْمِعْ مَا لَهُم مّن دُونِهِ مِن وَلِيّ وَلاَ يُشْرِكُ فِي حُكْمِهِ أَحَداً }

Los exégetas discreparon acerca del sentido de Su palabra: «Y permanecieron en su cueva trescientos años, y aumentaron nueve». Unos dijeron: Esto es una noticia de Dios —Exaltado sea Su recuerdo— acerca de la Gente del Libro: que ellos dicen eso, así. Y adujeron como prueba de la corrección de su dicho Su palabra: «Di: Dios sabe mejor cuánto permanecieron». Y dijeron: si eso fuese una noticia de Dios acerca de la medida de su permanencia en la cueva, no tendría un sentido comprensible Su palabra: «Di: Dios sabe mejor cuánto permanecieron», pues Dios ya habría informado a Sus criaturas del alcance de su permanencia en ella y de su medida. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su palabra: «Y permanecieron en su cueva trescientos años, y aumentaron nueve»: esto es el dicho de la Gente del Libro; y Dios se lo refutó, diciendo: «Di: Dios sabe mejor cuánto permanecieron; a Él pertenece lo oculto de los cielos y de la tierra».

Nos narró al-Ḥasan ibn Yaḥyà, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, acerca de Su palabra «Y permanecieron en su cueva», dijo: En la lectura de Ibn Masʿūd: «وَقالُوا وَلَبِثُوا» esto es, que lo dijo la gente. ¿Acaso no ves que dijo: «Di: Dios sabe mejor cuánto permanecieron»?

Nos narró ʿAlī ibn Sahl, dijo: nos narró Ḍamra ibn Rabīʿa, de Ibn Shawdhab, de Maṭar al-Warrāq, acerca de la palabra de Dios: «Y permanecieron en su cueva trescientos años», dijo: no es sino algo que dijeron los judíos; y Dios se lo refutó y dijo: «Di: Dios sabe mejor cuánto permanecieron».

Y otros dijeron: Más bien, eso es una noticia de Dios acerca del total de lo que permanecieron en su cueva. Se menciona a quienes dijeron eso:

Me narró Muḥammad ibn ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsà; y me narró al-Ḥārith, dijo: nos narró al-Ḥasan, dijo: nos narró Warqāʾ, todos ellos de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: «Y permanecieron en su cueva trescientos años, y aumentaron nueve», dijo: el número de lo que permanecieron.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid, con un sentido semejante; y añadió en ello: «Di: Dios sabe mejor cuánto permanecieron».

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Salama, de ʿAbd al-ʿAzīz ibn Abī Rawwād, de ʿAbd Allāh ibn ʿUbayd ibn ʿUmayr, dijo: «Y permanecieron en su cueva trescientos años, y aumentaron nueve», dijo: y nueve años.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, con un sentido semejante.

Nos narró Mūsà ibn ʿAbd al-Raḥmān al-Masrūqī, dijo: nos narró Abū Usāma, dijo: me narró al-Ajlaḥ, de al-Ḍaḥḥāk ibn Muzāḥim, dijo: Descendió esta aleya: «Y permanecieron en su cueva trescientos…», y dijeron: ¿días, o meses, o años? Entonces Dios hizo descender: «años, y aumentaron nueve».

Me narró Muḥammad ibn ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsà; y me narró al-Ḥārith, dijo: nos narró al-Ḥasan, dijo: nos narró Warqāʾ, todos ellos de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de «Y permanecieron en su cueva», dijo: entre dos montes.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid, lo mismo.

Y la opinión más digna de ser tenida por correcta en esto es que se diga tal como dijo Dios —Poderoso y Majestuoso es Su recuerdo—: Los compañeros de la cueva permanecieron en su cueva, dormidos, hasta que Dios los resucitó para que se preguntasen entre sí, y hasta que fueron descubiertos por quien los descubrió: trescientos años y nueve años; pues de ello informó Dios en Su Libro. En cuanto a lo que se mencionó de Ibn Masʿūd, que leía: «وَقالُوا : وَلَبِثُوا فِي كَهْفِهِم » y el dicho de quien dijo: eso es de las palabras de la Gente del Libro, y Dios se lo ha refutado, el sentido de ello es: Que —si Dios quiere— ocurrió que la Gente del Libro dijo, según se mencionó, en tiempos del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, que para los jóvenes, desde que entraron en la cueva hasta nuestro día, hay trescientos años y nueve años; y Dios se lo refutó, y comunicó a Su Profeta que esa es la medida de su permanencia en la cueva desde que se refugiaron en ella hasta que los resucitó para que se preguntasen entre sí. Luego dijo —Glorificado sea— a Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: Di, oh Muḥammad: Dios sabe mejor cuánto permanecieron después de que tomó sus almas, desde después de que los despertó de su sueño hasta su día de hoy; nadie lo sabe sino Dios, y quien Dios haya informado de ello.

Y si alguien dijera: ¿Y qué indica que eso es así? Se dirá: Lo que lo indica es que —Glorificado sea— comenzó la noticia acerca de la medida de su permanencia en su cueva de manera inicial, y dijo: «Y permanecieron en su cueva trescientos años, y aumentaron nueve», sin aportar indicio de que eso sea una noticia Suya acerca de las palabras de un pueblo que lo dijo. Y no es lícito atribuir Su noticia sobre algo a que sea noticia acerca de otro sin prueba, porque si eso fuese lícito, lo sería en todas Sus noticias; y si eso fuese lícito en Sus noticias, sería lícito que en las noticias de otro se le atribuyese a Él que son Sus noticias; y eso es invertir las realidades de las verdades, y no hay nada cuya corrupción no se imagine.

Y si alguien supusiera que Su palabra: «Di: Dios sabe mejor cuánto permanecieron» es un indicio de que Su palabra «Y permanecieron en su cueva» es una noticia Suya acerca de un pueblo que lo dijo, ello habría debido ser así si no admitiera otra interpretación que esa. Pero como admite lo que hemos dicho: que su sentido sea: Di: Dios sabe mejor cuánto permanecieron hasta el día en que hicimos descender esta sura, y otros sentidos semejantes, no es obligatorio que eso sea un indicio de que Su palabra: «Y permanecieron en su cueva» sea una noticia de Dios acerca de un pueblo que lo dijo. Y si no es un indicio de ello, y no ha venido una transmisión de que Su palabra: «Y permanecieron en su cueva» sea una noticia de Dios acerca de un pueblo que lo dijo, y no se ha establecido una prueba de su veracidad a la que sea obligatorio someterse, queda firme lo que hemos dicho, y queda inválido lo que lo contradice.

Y los recitadores discreparon en la lectura de Su palabra: «trescientos años». La mayoría de los recitadores de Medina y de Basora, y algunos de los kufíes, lo leyeron: «ثَلاثِ مِئَةٍ سِنِينَ», con tanwīn en «ثلاث مئةٍ», con el sentido de: Y permanecieron en su cueva años: trescientos. Y la mayoría de los recitadores de Kufa lo leyeron: «ثَلاثَ مِئَةِ سِنِينَ», con la anexión de «trescientos» a «años», sin tanwīn.

Y la más correcta de las dos lecturas, a mi juicio, es la lectura de quien lo leyó: «ثلاثَ مِئَةٍ» con tanwīn, «سِنِينَ»; porque los árabes solo anexan «cien» a aquello que lo explica cuando su explicación viene con el término en singular; como cuando dicen: «trescientos dirham», y «tengo cien dinar». Pues «cien» y «mil» son un número grande, y los árabes no lo explican sino con lo que sea de su mismo sentido en la abundancia del número; y el singular suple al género. Y eso no es para el número pequeño, aunque los árabes a veces ponen el plural de lo poco en lugar de lo mucho, pero eso no es lo frecuente. En cambio, cuando su explicación viene con el término en plural, entonces se le pone tanwīn, y dices: «tengo mil dirhams», y «tengo cien dinares», según lo que he descrito.

Y Su palabra: «A Él pertenece lo oculto de los cielos y de la tierra» significa —Exaltado sea Su recuerdo—: a Dios pertenece el conocimiento de lo oculto de los cielos y de la tierra; no se le escapa el conocimiento de nada de ello, ni se le oculta cosa alguna. Dice: Así pues, entregad a Él el conocimiento del alcance de lo que permanecieron los jóvenes en la cueva hasta vuestro día, pues eso no lo sabe sino Aquel que conoce lo oculto de los cielos y de la tierra; y ese no es sino Dios, el Único, el Dominador irresistible.

Y Su palabra: «¡Qué bien ve y qué bien oye!» significa: ¡qué bien ve Dios y qué bien oye!; y ello es en el sentido de la hipérbole en la alabanza, como si se dijera: ¡cuán perfecto es Su ver y Su oír!

Y la interpretación del enunciado es: ¡Qué bien ve Dios a todo existente, y qué bien oye todo lo audible! Nada de ello se le oculta, como:

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda: «¡Qué bien ve y qué bien oye!»: no hay nadie que vea mejor que Dios ni que oiga mejor; bendito y exaltado sea.

Nos narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd, acerca de Su palabra: «¡Qué bien ve y qué bien oye! No tienen, fuera de Él, protector alguno», dijo: ve sus obras y oye eso de ellos, Oyente, Vidente.

Y Su palabra: «No tienen, fuera de Él, protector alguno» significa —Glorificado sea—: Sus criaturas no tienen, aparte de su Señor que las creó, protector que se encargue de su asunto, de su gobierno y de dirigirlas en aquello en lo que son dirigidas. Y «y no asocia a nadie en Su juicio» significa: Dios no hace en Su decreto y en Su juicio sobre Sus criaturas a nadie como asociado junto a Él; antes bien, Él es el único en el juicio y el decreto sobre ellas, y en su gobierno y dirección conforme a lo que quiso y amó.

Notas y Referencias

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