La Caverna
الكهف Al-KahfVersículo (Español)
[18:1] ¡Alabado sea Dios! Quien ha revelado a Su siervo el Libro en el que no hay contradicciones ni defectos,
Tafsir de At-Tabari
{ٱلۡحَمۡدُ لِلَّهِ ٱلَّذِيٓ أَنزَلَ عَلَىٰ عَبۡدِهِ ٱلۡكِتَٰبَ وَلَمۡ يَجۡعَل لَّهُۥ عِوَجَاۜ} (1)
بِسمِ اللّهِ الرحمَن الرّحِيمِ
La disertación sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{ الْحَمْدُ لِلّهِ الّذِي أَنْزَلَ عَلَىَ عَبْدِهِ الْكِتَابَ وَلَمْ يَجْعَل لّهُ عِوَجَا }
Dijo Abū Jaʿfar:
Dice —Exaltada sea Su mención—: Alabado sea Dios, Quien distinguió con Su Mensaje a Muḥammad y lo escogió para transmitirlo de parte Suya; así lo envió a Su creación como profeta y enviado, e hizo descender sobre él Su Libro, recto, y no puso en él desviación.
Y con Su dicho —poderoso y excelso—:
«recto (qayyiman)» quiso decir: equilibrado, derecho.
Y se dijo:
Con ello quiso decir: que es rector sobre los demás libros: los confirma y los preserva.
Mención de quienes dijeron:
que con ello quiso decir: equilibrado, derecho:
Me narró ʿAlī ibn Dāwūd,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh ibn Ṣāliḥ,
dijo:
me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
«y no puso en él desviación; recto», dijo: Hizo descender el Libro justo, recto, y no puso en él desviación. Así, Ibn ʿAbbās informó con estas palabras —junto con su aclaración del sentido de «recto»— que «recto» está pospuesto después de Su dicho «y no puso en él desviación», y que el sentido es el de anteposición, como si dijera: Hizo descender el Libro sobre Su siervo, recto.
Se me transmitió de Muḥammad ibn Zayd, de Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk,
acerca de Su dicho «recto», que dijo:
derecho.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama,
de Ibn Isḥāq: «y no puso en él desviación; recto»:
es decir, equilibrado, sin discrepancia en él.
Nos narró al-Ḥasan ibn Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar, de Qatāda,
acerca de Su dicho:
«y no puso en él desviación; recto», que dijo: Dios hizo descender el Libro recto, y no puso en él desviación.
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho: «Alabado sea Dios, Quien hizo descender sobre Su siervo el Libro, y no puso en él desviación; recto».
Dijo:
Y en algunas lecturas:
«pero lo hizo recto».
Y lo correcto, en cuanto a ello, según nosotros, es lo que dijo Ibn ʿAbbās y quienes sostuvieron su dicho, por la indicación de Su dicho:
«y no puso en él desviación». Pues informó —glorificado sea Su elogio— que hizo descender el Libro que hizo descender a Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— recto, derecho, sin discrepancia ni desigualdad; antes bien, una parte confirma a otra, y una parte da testimonio de otra: no hay en él desviación ni inclinación respecto de la verdad.
Y se quebró la ʿayn en la palabra «ʿiwajan» porque los árabes así dicen respecto de toda torcedura que se da en la religión, o en aquello cuya figura erguida no se ve, de modo que se perciba a simple vista, alzada, como la torcedura en la religión; por eso se quebró la ʿayn en este lugar. Y así también «ʿiwaj» en el camino, porque no es una figura erguida.
En cambio, lo que sea torcedura en cuerpos que se mantienen erguidos, su ʿayn se abre, como «ʿawaj» en la lanza, la madera y lo semejante.
E Ibn ʿAbbās solía decir acerca del sentido de Su dicho «y no puso en él desviación»:
que no lo hizo confuso.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró ʿAlī,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh,
dijo:
me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās: «y no puso en él desviación; recto»: y no lo hizo confuso.
Y tampoco hay discrepancia entre los expertos en lengua árabe en que el sentido de Su dicho «recto», aunque esté pospuesto, es su anteposición junto a «el Libro».
Y se dijo:
Ciertamente, el Altísimo —glorificado sea Su elogio— abrió esta sura mencionándose a Sí mismo con lo que Le es propio, y anunciando el descenso de Su Libro sobre Su Enviado, como información Suya a los idólatras de La Meca de que Muḥammad es Su Enviado —Dios le bendiga y le conceda paz—. Y ello porque los idólatras habían preguntado al Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— acerca de cosas que los judíos de Qurayẓa y al-Naḍīr les habían enseñado, y les ordenaron que le preguntasen por ellas.
Y dijeron:
Si os informa de ellas, entonces es profeta; y si no os informa, entonces es un fabulador.
El Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— les prometió responderles en un plazo; pero la revelación se le retrasó algo, y la venida de Gabriel —la paz sea con él— se demoró respecto del plazo de aquella gente. Entonces los idólatras comentaron que les había faltado a su cita y que era un impostor. Así, Dios hizo descender esta sura como respuesta a sus preguntas, y abrió su comienzo con Su mención y con el desmentido a los idólatras respecto de la conseja que habían difundido entre ellos.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Yūnus ibn Bukayr, de Muḥammad ibn Isḥāq,
dijo:
me narró un shayj de la gente de Egipto, que llegó hace unos cuarenta y tantos años, de ʿIkrima,
de Ibn ʿAbbās, en lo que transmite Abū Jaʿfar al-Ṭabarī, que dijo:
Quraysh envió a al-Naḍr ibn al-Ḥārith y a ʿUqba ibn Abī Muʿayṭ a los rabinos judíos de Medina,
y les dijeron:
Preguntadles por Muḥammad, describidles su descripción e informadles de lo que dice, pues ellos son la gente del primer Libro y tienen un conocimiento que nosotros no tenemos del conocimiento de los profetas.
Ambos partieron hasta llegar a Medina. Preguntaron a los rabinos judíos acerca del Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y les describieron su asunto y parte de lo que decía.
Y dijeron:
Vosotros sois la gente de la Torá, y hemos venido a vosotros para que nos informéis acerca de este compañero nuestro.
Dijo:
Entonces los rabinos judíos les dijeron: Preguntadle por tres cosas que os ordenamos; si os informa de ellas, entonces es un profeta enviado; y si no lo hace, el hombre es un impostor: proceded, pues, con vuestro parecer.
Preguntadle por unos jóvenes que se fueron en el tiempo antiguo: cuál fue su asunto, pues tuvieron un relato asombroso.
Y preguntadle por un hombre viajero, que alcanzó los orientes y los occidentes de la tierra: cuál fue su noticia.
Y preguntadle por el espíritu: qué es.
Si os informa de ello, entonces es profeta: seguidlo.
Y si no os informa, entonces es un hombre impostor: haced en su asunto lo que os parezca.
Al-Naḍr y ʿUqba regresaron hasta llegar a La Meca, a Quraysh, y dijeron:
¡Oh asamblea de Quraysh! Os hemos traído el dictamen decisivo entre vosotros y Muḥammad: los rabinos judíos nos ordenaron que le preguntásemos por ciertos asuntos; informadles de ello.
Entonces acudieron al Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y dijeron:
¡Oh Muḥammad, infórmanos!
Y le preguntaron por aquello que les habían ordenado.
El Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— les dijo:
«Os informaré mañana de lo que me habéis preguntado»,
y no hizo excepción. Se apartaron de él.
El Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— permaneció quince noches sin que Dios le comunicase en ello revelación alguna, ni le viniese Gabriel —la paz sea con él—,
hasta que la gente de La Meca difundió rumores y dijo:
Muḥammad nos prometió “mañana”, y hoy han pasado quince días desde que amanecimos en ellos sin que nos informe de nada de lo que le preguntamos.
Y hasta que entristeció al Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— la demora de la revelación, y le fue duro lo que decía la gente de La Meca.
Luego le vino Gabriel —la paz sea con él—, de parte de Dios —poderoso y excelso—, con la sura de los Compañeros de la Cueva, en la que hay reproche hacia él por su tristeza a causa de ellos, y la noticia de lo que le preguntaron acerca del asunto de los jóvenes y del hombre viajero,
y la palabra de Dios —poderoso y excelso—: وَيَسألُونَكَ عَنِ الرّوحِ قُلِ الرّوحُ مِنْ أمْرِ رَبّي وَما أُوتِيُتمْ مِنَ العِلْمِ إلاّ قَلِيلاً.
Dijo Ibn Isḥāq:
Me ha llegado que el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— abrió la sura diciendo: «Alabado sea Dios, Quien hizo descender sobre Su siervo el Libro», es decir, Muḥammad: “Tú eres Mi Enviado”, confirmando aquello por lo que preguntaron acerca de su profecía; y «y no puso en él desviación; recto»: es decir, equilibrado, sin discrepancia en él.
Notas y Referencias
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