17

El Viaje Nocturno

الإسراء Al-Isra
Aya 93

Versículo (Español)

[17:93] o poseas una casa de oro o asciendas al cielo, y aun así no creeremos en ti a menos que nos traigas del cielo un libro que podamos leer". Diles: "¡Glorificado sea mi Señor! Pero, ¿no soy acaso solo un ser humano enviado como Mensajero?"

Tafsir de At-Tabari

{أَوۡ يَكُونَ لَكَ بَيۡتٞ مِّن زُخۡرُفٍ أَوۡ تَرۡقَىٰ فِي ٱلسَّمَآءِ وَلَن نُّؤۡمِنَ لِرُقِيِّكَ حَتَّىٰ تُنَزِّلَ عَلَيۡنَا كِتَٰبٗا نَّقۡرَؤُهُۥۗ قُلۡ سُبۡحَانَ رَبِّي هَلۡ كُنتُ إِلَّا بَشَرٗا رَّسُولٗا} (93) القول في تأويل قوله تعالى : { أَوْ يَكُونَ لَكَ بَيْتٌ مّن زُخْرُفٍ أَوْ تَرْقَىَ فِي السّمَآءِ وَلَن نّؤْمِنَ لِرُقِيّكَ حَتّى تُنَزّلَ عَلَيْنَا كِتَاباً نّقْرَؤُهُ قُلْ سُبْحَانَ رَبّي هَلْ كُنتُ إَلاّ بَشَراً رّسُولاً }

Dice —exaltado sea Su recuerdo— informando acerca de los idólatras cuyo asunto hemos mencionado en estas aleyas: O bien que tengas, ¡oh Muhammad!, una casa de oro —y eso es el zújruf—. Como (se ha transmitido):

Me narró Muhammad b. Sa‘d, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās: {أَوْ يَكُونَ لَكَ بَيْتٌ مِنْ زُخْرُفٍ} dice: una casa de oro.

Me narró Muhammad b. ‘Amr, dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, dijo: nos narró ‘Īsā; y me narró al-Ḥārith, dijo: nos narró al-Ḥasan, dijo: nos narró Warqā’, todos ellos de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, sobre Su dicho {مِنْ زُخْرُفٍ} dijo: de oro.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid, lo mismo.

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda: {أَوْ يَكُونَ لَكَ بَيْتٌ مِنْ زُخْرُفٍ}; y el zújruf aquí es: el oro.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ‘Abd al-Razzāq, dijo: nos informó Ma‘mar, de Qatāda, sobre Su dicho {أَوْ يَكُونَ لَكَ بَيْتٌ مِنْ زُخْرُفٍ} dijo: de oro.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ‘Abd al-Razzāq, dijo: nos informó al-Thawrī, de un hombre, de al-Ḥakam, que dijo: dijo Mujāhid: no sabíamos qué era el zújruf hasta que lo vimos en la lectura de Ibn Mas‘ūd: «{أَوْ يَكُونَ لَكَ بَيْتٌ مِنْ ذَهَبٍ}».

Nos narró Muḥammad b. al-Muthannā, dijo: nos narró Muḥammad b. Ja‘far, dijo: nos narró Shu‘ba, de al-Ḥakam, de Mujāhid, que dijo: no supe qué era el zújruf hasta que oímos en la lectura de ‘Abd Allāh b. Mas‘ūd: «{بَيْتٌ مِنْ ذَهَبٍ}».

Y Su dicho {أَوْ تَرْقَى فِي السّماءِ} significa: o que asciendas por una escalera hacia el cielo. Y se dijo «en el cielo», cuando en realidad se asciende a él, no en él, porque la gente dijo: o que asciendas por una escala hacia el cielo; y se introdujo «في» en el discurso para indicar el sentido del discurso. Se dice: «رَقِيت في السلم», y yo asciendo «رَقيا» y «رِقِيا» y «رُقيا», como dijo el poeta:

Tú eres quien me impuso subir los peldaños *** pese al agotamiento, las canas y la cojera

Y Su dicho {وَلَنْ نُؤْمِنَ لِرُقِيّكَ} dice: no te creeremos por el hecho de tu ascenso al cielo hasta que hagas descender sobre nosotros un libro desplegado que leamos, en el que se nos ordene seguirte y creer en ti. Como (se ha transmitido):

Me narró Muhammad b. ‘Amr, dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, dijo: nos narró ‘Īsā; y me narró al-Ḥārith, dijo: nos narró al-Ḥasan, dijo: nos narró Warqā’, todos ellos de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, sobre Su dicho {كِتابا نَقْرَؤُهُ} dijo: «Del Señor de los mundos a fulano»: junto a cada hombre, una hoja que amanece junto a su cabeza y la lee.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid, con un sentido semejante, excepto que dijo: un libro que leamos, «del Señor de los mundos»; y dijo también: amanece colocada junto a su cabeza y la lee.

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda, sobre Su dicho {حَتّى تُنَزّلَ عَلَيْنا كِتابا نَقْرَؤُهُ}: es decir, un libro particular en el que se nos ordene seguirte.

Y Su dicho {قُلْ سُبْحانَ رَبّي} dice —exaltado sea Su recuerdo— a Su Profeta Muhammad —que Allah le bendiga y le conceda paz—: di, ¡oh Muhammad!, a estos idólatras de tu pueblo, que te dicen estas palabras, una declaración de la trascendencia de Allah respecto de lo que Le atribuyen, y una magnificación de Él por encima de que se traiga a Él y a Sus ángeles, o de que yo tenga acceso a algo de lo que me preguntáis: {هَلْ كُنْتُ إلاّ بَشَرا رَسُولاً} dice: ¿acaso soy sino un siervo entre Sus siervos, de los hijos de Adán? ¿Cómo podría hacer lo que me habéis pedido de estos asuntos? Quien puede hacerlo es únicamente mi Creador y vuestro Creador. Yo no soy sino un Mensajero que os transmite aquello con lo que fui enviado a vosotros; y lo que me habéis pedido que haga está en la mano de Allah, de quien yo y vosotros somos siervos: nadie fuera de Él puede hacerlo.

Y este discurso con el que Allah informó que habló Su Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— en lo mencionado, fue (pronunciado) ante un grupo de notables de Quraysh que se reunieron para debatir con el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— y disputarle; y le hablaron con aquello de lo que Allah informó acerca de ellos en estas aleyas.

Mención de los nombres de quienes debatieron con el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— de entre ellos

y del motivo por el cual debatieron con él

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Yūnus b. Bukayr, dijo: nos narró Muḥammad b. Isḥāq, dijo: me narró un shayj de la gente de Egipto, que llegó hace unos cuarenta y tantos años, de ‘Ikrima, de Ibn ‘Abbās: que ‘Utba y Shayba, los dos hijos de Rabī‘a, y Abū Sufyān b. Ḥarb, y un hombre de Banū ‘Abd al-Dār, y Abū al-Bukhturī, hermano de Banū Asad, y al-Aswad b. al-Muṭṭalib, y Zam‘a b. al-Aswad, y al-Walīd b. al-Mughīra, y Abū Jahl b. Hishām, y ‘Abd Allāh b. Abī Umayya, y Umayya b. Khalaf, y al-‘Āṣ b. Wā’il, y Nubayhā y Munabbihā, los dos hijos de al-Ḥajjāj al-Sahmiyyīn, se reunieron —o quienes de ellos se reunieron— tras la puesta del sol, junto a la parte posterior de la Ka‘ba. Y algunos de ellos dijeron a otros: Mandad a llamar a Muhammad para hablarle y disputarle, hasta que quedéis excusados respecto de él. Así que le enviaron (un mensaje): Los notables de tu pueblo se han reunido para hablar contigo. Entonces vino a ellos el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— con presteza, pensando que se les había presentado una nueva disposición respecto de su asunto; y él se preocupaba por ellos, amaba su rectitud y le pesaba su obstinación, hasta que se sentó con ellos. Dijeron: ¡Oh Muhammad! Te hemos mandado llamar para quedar excusados respecto de ti. Y, por Allah, no conocemos a ningún hombre entre los árabes que haya introducido sobre su pueblo lo que tú has introducido sobre el tuyo: has injuriado a los padres, has denigrado la religión, has tildado de necias las mentes, has insultado a las divinidades, has dividido a la comunidad. No ha quedado asunto reprobable alguno sin que lo hayas cometido entre nosotros y tú. Si lo que has traído con este discurso es buscar riqueza, reuniremos para ti de nuestros bienes hasta que seas el más rico de nosotros; y si lo que buscas es honor entre nosotros, te haremos nuestro señor; y si con ello quieres realeza, te haremos rey sobre nosotros. Y si esto que te viene con lo que te viene es un «ra’ī» que ves y que te ha dominado —y ellos llamaban al acompañante de los genios: «al-ra’ī»—, quizá sea eso: gastaremos nuestros bienes en buscar medicina para ti hasta curarte de ello, o para quedar excusados respecto de ti. Dijo el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—: «No es como decís. No he venido a vosotros con lo que he venido buscando vuestros bienes, ni el honor entre vosotros, ni el poder sobre vosotros. Sino que Allah me ha enviado a vosotros como Mensajero, y ha hecho descender sobre mí un Libro, y me ha ordenado que sea para vosotros portador de buenas nuevas y amonestador. Así os he transmitido el Mensaje de mi Señor y os he aconsejado. Si aceptáis de mí lo que he traído, ésa es vuestra parte en esta vida y en la Otra; y si lo rechazáis, seré paciente ante el decreto de Allah hasta que Allah juzgue entre mí y vosotros». O como dijo el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—. Dijeron: ¡Oh Muhammad! Si no aceptas de nosotros lo que te hemos ofrecido, ya sabes que no hay gente con tierras más estrechas, ni con menos riqueza, ni con vida más dura que nosotros. Pide, pues, a tu Señor —que te envió con lo que te envió— que aparte de nosotros estas montañas que nos han oprimido, y que ensanche para nosotros nuestra tierra; y que haga brotar en ella ríos como los ríos de Siria e Irak; y que nos resucite a quienes de nuestros padres han pasado; y que entre quienes nos resucite esté Quṣayy b. Kilāb, pues era un anciano veraz, para que les preguntemos acerca de lo que dices: ¿es verdad o es falsedad? Si haces lo que te pedimos y ellos te confirman, te creeremos y conoceremos por ello tu rango ante Allah, y que Él te ha enviado con la verdad como Mensajero, como afirmas. Dijo el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—: «No para esto he sido enviado. Sólo he venido a vosotros de parte de Allah con aquello con lo que me envió. Ya os he transmitido lo que fui enviado con ello a vosotros. Si lo aceptáis, ésa es vuestra parte en esta vida y en la Otra; y si lo rechazáis, seré paciente ante el decreto de Allah hasta que Allah juzgue entre mí y vosotros». Dijeron: Si no haces esto por nosotros, entonces hazlo por ti mismo: pide a tu Señor que envíe un ángel que te confirme en lo que dices y nos responda por ti; y pídele que te conceda jardines, tesoros y palacios de oro y plata, y que con ello te enriquezca de modo que no necesites lo que vemos que buscas. Pues tú frecuentas los mercados y procuras el sustento como lo procuramos nosotros, para que conozcamos la excelencia de tu rango ante tu Señor, si eres Mensajero como pretendes. Dijo el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—: «No lo haré. No soy quien pide esto a su Señor. No he sido enviado a vosotros con esto. Sino que Allah me ha enviado como portador de buenas nuevas y amonestador. Si aceptáis lo que he traído, ésa es vuestra parte en esta vida y en la Otra; y si lo rechazáis, seré paciente ante el decreto de Allah hasta que Allah juzgue entre mí y vosotros». Dijeron: Entonces haz caer sobre nosotros el cielo en pedazos, como has afirmado que tu Señor, si quiere, lo hace; pues no te creeremos a menos que lo hagas. Dijo el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—: «Eso corresponde a Allah: si quiere, hará con vosotros eso». Dijeron: ¡Oh Muhammad! ¿Acaso tu Señor no supo que nos sentaríamos contigo, que te preguntaríamos lo que te hemos preguntado y que te pediríamos lo que te pedimos, para que se adelantara a ti, te enseñara con qué replicarnos y te informara de lo que hará con nosotros en ello si no aceptamos lo que nos has traído? Nos ha llegado que quien te enseña esto es un hombre en al-Yamāma al que llaman al-Raḥmān; y, por Allah, no creeremos en al-Raḥmān jamás. Danos por excusados ante ti, ¡oh Muhammad! Pero, por Allah, no te dejaremos —y no habrás alcanzado de nosotros lo que alcances— hasta que te destruyamos o nos destruyas. Y uno de ellos dijo: Nosotros adoramos a los ángeles, y ellas son las hijas de Allah. Y otro de ellos dijo: No creeremos en ti hasta que nos traigas a Allah y a los ángeles frente a frente. Cuando dijeron eso, el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— se levantó de entre ellos; y se levantó con él ‘Abd Allāh b. Abī Umayya b. al-Mughīra b. ‘Abd Allāh b. ‘Amr b. Makhzūm —y era hijo de su tía paterna, ‘Ātika bt. ‘Abd al-Muṭṭalib—. Le dijo: ¡Oh Muhammad! Tu gente te ofreció lo que te ofreció y no lo aceptaste de ellos. Luego te pidieron para sí mismos asuntos para conocer tu rango ante Allah, y no lo hiciste. Luego te pidieron que apresuraras lo con que los amenazas del castigo; y, por Allah, no creeré en ti jamás, hasta que te hagas una escala hacia el cielo por la que asciendas, y yo esté mirando hasta que llegues a él; y traigas contigo una copia desplegada, y contigo cuatro ángeles que den testimonio de que eres como dices. Y, por Allah, si hicieras eso, pensaría que aun así no te creería. Luego se apartó del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—; y el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— se volvió a los suyos triste y afligido por lo que se le escapó de aquello que esperaba de su gente cuando lo llamaron, y por lo que vio de su alejamiento de él. Cuando se levantó de entre ellos el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, dijo Abū Jahl: ¡Oh asamblea de Quraysh! Muhammad no ha hecho sino lo que veis: denigrar nuestra religión, insultar a nuestros padres, tildar de necias nuestras mentes y maldecir a nuestras divinidades. Y yo hago pacto con Allah de que mañana me sentaré al acecho con una piedra del tamaño que pueda cargar; y cuando se postre en su oración, le aplastaré la cabeza con ella.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Salama, dijo: nos narró Ibn Isḥāq, dijo: me narró Muḥammad b. Abī Muḥammad, cliente de Zayd b. Thābit, de Sa‘īd b. Jubayr o ‘Ikrima, cliente de Ibn ‘Abbās, de Ibn ‘Abbās, con un sentido semejante, excepto que dijo: y Abū Sufyān b. Ḥarb, y al-Naḍr b. al-Ḥārith, los hijos de Banū ‘Abd al-Dār, y Abū al-Bukhturī b. Hishām.

Me narró Ya‘qūb b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Hushaym, de Abū Bishr, de Sa‘īd, que dijo: Le dije acerca de Su dicho —exaltado sea—: {لَنْ نُؤْمِنَ لَكَ حَتّى تَفْجُرَ لَنا مِنَ الأرْضِ يَنْبُوعا}. Dije: fue revelada acerca de ‘Abd Allāh b. Abī Umayya. Dijo: Eso han pretendido.

Notas y Referencias

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