El Viaje Nocturno
الإسراء Al-IsraVersículo (Español)
[17:85] Te preguntan acerca del espíritu. Diles: "El espíritu es una de las creaciones de Dios, de las que solo Él tiene conocimiento. No se les ha permitido acceder sino a una pequeña parte del inmenso conocimiento de Dios".
Tafsir de At-Tabari
{Y te preguntan acerca del Espíritu. Di: El Espíritu es asunto de mi Señor, y no se os ha dado del conocimiento sino poco} (85)
القول في تأويل قوله تعالى :
{ Y te preguntan acerca del espíritu. Di: el espíritu es asunto de mi Señor, y no se os ha dado del conocimiento sino poco }
Dice —exaltado sea Su recuerdo— a Su Profeta Muḥammad, Dios le bendiga y le conceda paz:
Los incrédulos en Dios, de entre la Gente del Libro, te preguntan acerca del espíritu: ¿qué es?
Diles:
El espíritu es asunto de mi Señor; y no se os ha dado a vosotros, ni a todos los hombres, del conocimiento sino poco.
Y se mencionó que quienes preguntaron al Mensajero de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, acerca del espíritu —y por su pregunta descendió esta aleya— eran un grupo de judíos.
Mención de la transmisión relativa a ello:
Nos narró Abū Hišām,
dijo:
nos narró Wakīʿ,
dijo:
nos narró al-Aʿmaš, de Ibrāhīm, de ʿAlqama, de ʿAbd Allāh,
dijo:
Yo estaba con el Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, en un campo cultivado en Medina, y con él había una vara de palma sobre la que se apoyaba. Pasó junto a un grupo de judíos,
y algunos de ellos dijeron:
«Preguntadle acerca del espíritu»;
y otros dijeron:
«No le preguntéis». Entonces se puso en pie apoyándose en su vara, y yo me coloqué detrás de él, y pensé que se le estaba revelando.
Y dijo:
وَيَسْئَلُونَكَ عَنِ الرّوحِ قُلِ الرُوحُ مِنْ أمْرِ رَبّي وَما أُوتِيتُمْ مِنَ العِلْمِ إلاّ قَلِيلاً
Entonces algunos de ellos dijeron a otros: «¿Acaso no os dijimos que no le preguntaseis?»
Nos narró Yaḥyà b. Ibrāhīm al-Masʿūdī,
dijo:
nos narró mi padre, de su padre, de su abuelo, de al-Aʿmaš, de Ibrāhīm, de ʿAlqama, de ʿAbd Allāh,
dijo:
Mientras yo caminaba con el Mensajero de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, por una ḥarra de Medina, pasamos junto a unos judíos,
y algunos de ellos dijeron:
«Preguntadle acerca del espíritu».
Y dijeron:
«¿Qué os impulsa a oír lo que os desagrada?». Luego se acercaron a él y le preguntaron; él se quedó en pie, y supe que se le estaba revelando, y permanecí en mi lugar.
Después recitó:
وَيَسْئَلُونَكَ عَنِ الرّوحِ قُلِ الرّوحُ مِنْ أمْرِ رَبّي وَما أُوتِيُتمْ مِنَ العِلْمِ إلاّ قَلِيلاً
Y dijeron: «¿Acaso no os prohibimos que le preguntaseis?»
Nos narró Muḥammad b. al-Muṯannà,
dijo:
nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Dāwūd, de ʿIkrima,
dijo:
La Gente del Libro preguntó al Mensajero de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, acerca del espíritu,
y Dios —exaltado sea— reveló:
وَيَسْئَلُونَكَ عَنِ الرّوحِ قُلِ الرّوحُ مِنْ أمْرِ رَبّي وَما أُوتِيُتُمْ مِنَ العِلْمِ إلاّ قَلِيلاً
Y dijeron: «¿Pretendes que no se nos ha dado del conocimiento sino poco, cuando se nos ha dado la Torá, y ella es la sabiduría, y {a quien se le da la sabiduría, se le ha dado un bien abundante}?».
Dijo:
Entonces descendió: {Y si lo que hay en la tierra de árboles fueran cálamos, y el mar —al que después de él abastecieran siete mares—, no se agotarían las palabras de Dios}.
Dijo: «Lo que se os ha dado de conocimiento —por el cual Dios os salvó del Fuego— es mucho y bueno; pero, en el conocimiento de Dios, es poco».
Me narró Ismāʿīl b. Abī al-Mutawakkil,
dijo:
nos narró al-Ašǧaʿī Abū ʿĀṣim al-Ḥimṣī,
dijo:
nos narró Isḥāq b. ʿĪsà Abū Yaʿqūb,
dijo:
nos narró al-Qāsim b. Maʿn, de al-Aʿmaš, de Ibrāhīm, de ʿAlqama, de ʿAbd Allāh,
dijo:
Ciertamente yo estaba con el Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, en un campo cultivado en Medina, cuando se le acercó un judío,
y dijo:
«¡Oh Abū al-Qāsim! ¿Qué es el espíritu?». El Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, guardó silencio,
y Dios —poderoso y majestuoso— reveló:
وَيَسْئَلُونَكَ عَنِ الرّوحِ قُلِ الرّوحُ مِنْ أمْرِ ربّي.
Nos narró Bišr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda,
sobre Su dicho:
وَيَسْئَلُونَكَ عَنِ الرّوحِ:
Los judíos se encontraron con el Profeta de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz; lo rodearon y le preguntaron, y dijeron:
«Si es profeta, sabrá; así que sabrá eso». Le preguntaron acerca del espíritu, y acerca de los Compañeros de la Caverna, y acerca de Ḏū l-Qarnayn; y Dios reveló en Su Libro todo ello:
وَيَسْئَلُونَكَ عَن الرّوحِ قُلِ الرّوحُ مِنْ أمْرِ رَبّي وَما أُوتِيُتمْ مِنَ العِلْمِ إلاّ قَلِيلاً
es decir: los judíos.
Me narró Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsà; y me narró al-Ḥāriṯ,
dijo:
nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos narró Warqāʾ, todos ellos de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid,
sobre Su dicho:
وَيَسْئَلُونَكَ عَنِ الرّوحِ:
Dijo: «Judíos preguntan por él».
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Ǧurayǧ,
de Muǧāhid, sobre:
وَيَسْئَلُونَكَ عَنِ الرّوحِ:
Dijo:
«Judíos te preguntan».
Nos narró Muḥammad b. Saʿd,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās,
sobre Su dicho:
وَيَسْئَلُونَكَ عَنِ الرّوحِ ...
la aleya:
Y ello es que los judíos dijeron al Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz: «Infórmanos: ¿qué es el espíritu?, y ¿cómo se castiga al espíritu que está en el cuerpo, siendo que el espíritu es de Dios —poderoso y majestuoso—?». Y no había descendido sobre ello nada para él, de modo que no les respondió nada. Entonces se le acercó Ǧibrīl —sobre él la paz—,
y le dijo:
قُلِ الرّوحُ مِنْ أمْرِ رَبّي وَما أُوتِيُتمْ مِنَ العِلْمِ إلاّ قَلِيلاً
Y el Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, les informó de ello.
Le dijeron:
«¿Quién te lo ha traído?».
Y el Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, les dijo:
«ME LO HA TRAÍDO ǦIBRĪL DE PARTE DE DIOS».
Entonces dijeron:
«¡Por Dios! No te lo ha dicho sino un enemigo nuestro».
Y Dios —bendito sea Su nombre— reveló:
قُلْ مَنْ كانَ عَدُوّا لِجْبرِيلَ فإنّهُ نَزّلَهُ عَلى قَلْبِكَ ... la aleya.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Ǧarīr, de Muġīra, de Ibrāhīm, de ʿAbd Allāh,
dijo:
Yo caminaba con el Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, un día; pasamos junto a unas gentes de entre los judíos,
y y dijeron:
«¡Oh Abū al-Qāsim! ¿Qué es el espíritu?». Entonces se le hizo callar, y vi que se le estaba revelando.
Dijo:
Me aparté de él hacia un muladar,
y descendió sobre él:
وَيَسْئَلُونَكَ عَنِ الرّوحِ ... la aleya.
Y los judíos dijeron:
«Así lo hallamos en lo que tenemos».
Los exegetas discreparon acerca de qué es el espíritu mencionado en este lugar.
Unos dijeron:
Es Ǧibrīl —sobre él la paz—.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Ṯawr, de Maʿmar,
de Qatāda, sobre:
وَيَسْئَلُونَكَ عَنِ الرّوحِ:
Dijo:
«Es Ǧibrāʾīl».
Dijo Qatāda:
«E Ibn ʿAbbās lo ocultaba».
Y otros dijeron:
Es un ángel de entre los ángeles.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró ʿAlī,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh,
dijo:
me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās,
sobre Su dicho:
وَيَسْئَلُونَكَ عَنِ الروحِ:
Dijo: «El espíritu: un ángel».
Me narró ʿAlī,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ,
dijo:
me narró Abū Marwān Yazīd b. Samura, el compañero de Qaysāriyya, de quien se lo narró, de ʿAlī b. Abī Ṭālib,
que dijo acerca de Su dicho:
وَيَسْئَلُونَكَ عَنِ الرّوحِ:
Dijo: «Es un ángel de entre los ángeles que tiene setenta mil rostros; cada uno de esos rostros tiene setenta mil lenguas; cada una de esas lenguas tiene setenta mil lenguas (idiomas) con las que glorifica a Dios —poderoso y majestuoso—. Dios crea, de cada glorificación, un ángel que vuela con los ángeles hasta el Día de la Resurrección».
Ya hemos esclarecido el significado de “espíritu” en otro lugar de nuestro libro, de modo que ello dispensa de repetirlo.
En cuanto a Su dicho:
مِنْ أمْرِ رَبّي,
significa: que es de aquello cuyo asunto conoce Dios —poderoso y majestuoso—, aparte de vosotros; vosotros no lo conocéis, y Él sabe qué es.
Y en cuanto a Su dicho:
وَما أُوتِيتُمْ مِنَ العِلْمِ إلاّ قَلِيلاً,
los exegetas discreparon acerca de a quién se refiere Su dicho: «y no se os ha dado del conocimiento sino poco».
Unos dijeron: con ello quiso decir: quienes preguntaron al Mensajero de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, acerca del espíritu, y todos los demás hombres; pero, al incluir a quien no era el destinatario junto con el destinatario, el discurso salió en forma de interpelación, porque los árabes hacen así: cuando en el discurso se reúnen un ausente del que se informa y un interlocutor, lo expresan como interpelación al plural.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Isḥāq, de algunos de sus compañeros, de ʿAṭāʾ b. Yasār,
dijo:
Descendió en La Meca: وَما أُوتِيتُمْ مِنَ العِلْمِ إلاّ قَلِيلاً. Cuando el Mensajero de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, emigró a Medina, acudieron a él los rabinos judíos,
y dijeron:
«¡Oh Muḥammad! ¿No nos ha llegado que dices: وَما أُوتِيتُمْ مِنَ العِلْمِ إلاّ قَلِيلاً? ¿Nos aludías a nosotros o a tu gente?».
Dijo:
«A AMBOS HE QUERIDO DECIR».
Dijeron:
«Pues tú recitas que se nos ha dado la Torá, y en ella hay aclaración de toda cosa».
Y el Mensajero de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, dijo:
«EN EL CONOCIMIENTO DE DIOS ES POCO, Y SE OS HA DADO AQUELLO QUE, SI OBRÁIS CON ELLO, OS APROVECHARÁ».
Entonces Dios reveló: وَلَوْ أنّ ما فِي الأرْضِ مِنْ شَجَرَةٍ أقْلامٌ ... hasta Su dicho: إنّ اللّهَ سَميعٌ بَصِيرٌ.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Ǧurayǧ,
sobre el dicho de Él —poderoso y majestuoso—:
وَما أُوتِيتُمْ مِنَ العِلْمِ إلاّ قَلِيلاً,
dijo:
«¡Oh Muḥammad!, y la gente en su conjunto».
Y otros dijeron:
Más bien quiso decir con ello a quienes preguntaron al Mensajero de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, acerca del espíritu en particular, excluyendo a otros.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Bišr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd,
de Qatāda, sobre:
وَما أُوتِيتُمْ مِنَ العِلْمِ إلاّ قَلِيلاً,
es decir:
los judíos.
Y la opinión más digna de ser tenida por correcta en esto es decir:
El discurso salió como interpelación a quienes fueron interpelados por él, pero lo pretendido con ello es toda la creación, porque el conocimiento de cualquiera distinto de Dios, aunque sea abundante, en el conocimiento de Dios es poco.
Y el sentido del discurso no es sino:
«Y no se os ha dado, ¡oh gentes!, del conocimiento sino poco, de entre lo mucho que Dios conoce».
Notas y Referencias
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