17

El Viaje Nocturno

الإسراء Al-Isra
Aya 78

Versículo (Español)

[17:78] Observa las oraciones prescritas desde pasado el mediodía hasta la oscuridad de la noche, y también la oración del alba, y prolonga la recitación en ella, pues ésta es atestiguada [por los ángeles de la noche y el día].

Tafsir de At-Tabari

{Establece la oración desde el declinar del sol hasta la oscuridad de la noche, y [la recitación de] la aurora; ciertamente, la recitación de la aurora es presenciada.} (78) La exposición acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: {Establece la oración desde el declinar del sol hasta la oscuridad de la noche, y [la recitación de] la aurora; ciertamente, la recitación de la aurora es presenciada.}

Dice —glorificado sea Su recuerdo— a Su Profeta Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—: Establece la oración, ¡oh Muḥammad!, desde el dūlūk del sol.

Los exégetas discreparon acerca del tiempo al que Dios se refirió con el dūlūk del sol. Unos dijeron: es el momento de su ocaso, y la oración cuya observancia se ordenó entonces: la oración del magrib. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Wāṣil b. ʿAbd al-Aʿlā al-Asadī, dijo: nos narró Ibn Fuḍayl, de Abū Isḥāq —es decir, al-Shaybānī—, de ʿAbd al-Raḥmān b. al-Aswad, de su padre, que estaba con ʿAbd Allāh b. Masʿūd en una azotea cuando se puso el sol, y recitó: «Establece la oración desde el dūlūk del sol hasta la oscuridad de la noche», hasta terminar la aleya; luego dijo: «Por Aquel en Cuya mano está mi alma: éste es, ciertamente, el momento en que el sol ha hecho dūlūk, el ayunante rompe el ayuno y es el tiempo de la oración».

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Ibn Abī ʿAdī, de Saʿīd, de Qatāda, de ʿUqba b. ʿAbd al-Ghāfir, que Abū ʿUbayda b. ʿAbd Allāh le escribió que ʿAbd Allāh b. Masʿūd, cuando se ponía el sol, rezaba el magrib y rompía el ayuno entonces si estaba ayunando; y juraba por ello con un juramento que no juraba por ninguna de las oraciones, por Dios —no hay divinidad sino Él—, que esa hora es el plazo fijado para esa oración; y recitaba en ello su explicación del Libro de Dios: «Establece la oración desde el dūlūk del sol hasta la oscuridad de la noche».

Nos narró Muḥammad b. al-Muthannā, dijo: nos narró Ibn Abī ʿAdī, de Shuʿba, de ʿĀṣim, de Abū Wāʾil, de ʿAbd Allāh, que dijo: «Éste es el dūlūk del sol y ésta es la oscuridad de la noche», y señaló hacia el oriente y el occidente.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān, dijo: nos narró Sufyān, de Manṣūr, de Mujāhid, dijo: Ibn ʿAbbās dijo: «El dūlūk del sol: su ocaso», es decir: «dalkat bi-rāḥ».

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó al-Thawrī, de Abū Isḥāq, de al-Aswad, de ʿAbd Allāh, que dijo: «Cuando se puso el sol, hizo dūlūk», es decir: «bi-rāḥ» en un lugar.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó al-Thawrī, de Manṣūr, de Mujāhid, de Ibn ʿAbbās, que dijo: «Su dūlūk: su ocaso».

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, dijo: Se nos ha mencionado que Ibn Masʿūd la rezaba cuando se hacía obligatoria, y entonces rompía el ayuno si estaba ayunando; luego juraba por ello con un juramento que no juraba por ninguna de las oraciones, por Dios —no hay divinidad sino Él—, que esa hora es el plazo fijado para esa oración; después recitaba y la rezaba, y su confirmación está en el Libro de Dios: «Establece la oración desde el dūlūk del sol hasta la oscuridad de la noche».

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: Ibn Zayd dijo, acerca de Su dicho «Establece la oración desde el dūlūk del sol hasta la oscuridad de la noche», que: mi padre solía decir: «Su dūlūk: desde que el sol quiere ponerse hasta que la noche se oscurece». Dijo: «Es el magrib cuando la noche se oscurece, y el sol hace dūlūk hacia el ocaso».

Me narró Saʿīd b. al-Rabīʿ, dijo: nos narró Sufyān b. ʿUyayna, oyó a ʿAmr b. Dīnār decir que Abū ʿUbayda b. ʿAbd Allāh b. Masʿūd decía: ʿAbd Allāh b. Masʿūd rezaba el magrib cuando se ocultaba el borde del sol, y juraba que ése es el tiempo del que Dios dijo: «Establece la oración desde el dūlūk del sol hasta la oscuridad de la noche».

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Jarīr, de Mughīra, de Ibrāhīm, dijo: ʿAbd Allāh dijo cuando se puso el sol: «Éste, por Dios —no hay divinidad fuera de Él—, es el tiempo de esta oración». Y dijo: «Su dūlūk: su ocaso».

Otros dijeron: el dūlūk del sol es su inclinación hacia el zawāl, y la oración cuya observancia se ordenó al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— en el momento de su dūlūk: el ẓuhr. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān, dijo: nos narró Sufyān, de al-Aʿmash, de ʿUmāra b. ʿUmayr, de ʿAbd al-Raḥmān b. Yazīd, de ʿAbd Allāh, que dijo: «Su dūlūk: su inclinación», es decir, la del sol.

Me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Hushaym, de Mughīra, de al-Shaʿbī, de Ibn ʿAbbās, dijo, acerca de Su dicho «Establece la oración desde el dūlūk del sol», que: «Su dūlūk: su zawāl».

Me narró Mūsā b. ʿAbd al-Raḥmān, dijo: nos narró Abū Usāma, de ʿAbd al-Ḥamīd b. Jaʿfar, de Nāfiʿ, de Ibn ʿUmar, acerca de Su dicho «Establece la oración desde el dūlūk del sol», que: «Su dūlūk: su inclinación».

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Yaḥyā b. Wāḍiḥ, dijo: nos narró al-Ḥusayn b. Wāqid, de Sayyār b. Salāma, de Abū Barza al-Aslamī, acerca de Su dicho «Establece la oración desde el dūlūk del sol», que: «cuando declina».

Nos narró Ibn Ḥumayd otra vez, dijo: nos narró Abū Tamīla, dijo: nos narró al-Ḥusayn b. Wāqid, dijo: nos narró Sayyār b. Salāma al-Riyāḥī, dijo: Fui a ver a Abū Barza y mi padre le preguntó por los tiempos de la oración del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. Dijo: El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— rezaba el ẓuhr cuando el sol declinaba; luego recitó: «Establece la oración desde el dūlūk del sol».

Me narró al-Ḥusayn b. ʿAlī al-Ṣadāʾī, dijo: nos narró mi padre, dijo: nos narró Mubārak, de al-Ḥasan, dijo: Dios —poderoso y majestuoso— dijo a Su Profeta Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Establece la oración desde el dūlūk del sol hasta la oscuridad de la noche»; dijo: «El ẓuhr es su dūlūk, cuando se aparta del centro del cielo y en la tierra aparece su sombra».

Nos narró Yaʿqūb, dijo: nos narró Hushaym, dijo: nos informó Yūnus, de al-Ḥasan, acerca de Su dicho «Establece la oración desde el dūlūk del sol», que: «su dūlūk: su zawāl».

Me narró Yaʿqūb, dijo: nos narró Hushaym, de Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk, con el mismo sentido.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Ibn Yamān, de Ashʿath, de Jaʿfar, de Abū Jaʿfar, acerca de «Establece la oración desde el dūlūk del sol», que: «al declinar del sol».

Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Muḥammad b. Thawr, de Maʿmar, de al-Zuhrī, de Ibn ʿAbbās, que dijo: El dūlūk del sol es: «su desviación después del mediodía», es decir, la sombra.

Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Muḥammad b. Thawr, de Maʿmar, de Qatāda: El dūlūk del sol, dijo: «cuando se desvía del centro del cielo».

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho «Establece la oración desde el dūlūk del sol», es decir: cuando el sol declina del centro del cielo, para la oración del ẓuhr.

Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥārith, dijo: nos narró al-Ḥasan, dijo: nos narró Warqāʾ; todos, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de «desde el dūlūk del sol», que: «cuando se desvía».

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid, que dijo: El dūlūk del sol: «cuando se desvía».

Y la más correcta de las dos opiniones al respecto es la de quien dijo: que con Su dicho «Establece la oración desde el dūlūk del sol» se quiso decir: la oración del ẓuhr. Ello porque el dūlūk en la lengua de los árabes es: la inclinación. Se dice: «fulano dalaka hacia tal cosa»: cuando se inclina hacia ella. Y de ello es el relato transmitido de al-Ḥasan: que un hombre le dijo: «¿yudāliku el hombre a su mujer?», queriendo decir con ello: «¿la inclina hacia la dilación en su derecho?» Y de ello es el dicho del rajaz:

«Éste es el lugar donde se asientan mis pies, Rabāḥ, *** por la mañana, hasta que dalkat bi-rāḥ»

Y se transmite: «bi-rāḥ» con la bāʾ abierta. Quien lo transmite: «bi-rāḥ», con la bāʾ quebrada, quiere decir: que el observador pone la palma de su mano sobre su ceja a causa de su resplandor, para mirar lo que encuentra de su cambio. Ésta es la explicación de los especialistas en vocablos raros: Abū ʿUbayda, al-Aṣmaʿī, Abū ʿAmr al-Shaybānī y otros. Y ya he mencionado en el relato que transmití de ʿAbd Allāh b. Masʿūd que dijo cuando se puso el sol: «dalkat bi-rāḥ», queriendo decir: «bi-rāḥ» en un lugar; pero no sé si esta explicación —quiero decir, su dicho «bi-rāḥ» en un lugar— procede de las palabras de alguno de los que están en la cadena de transmisión, o de las palabras de ʿAbd Allāh. Si fuera de las palabras de ʿAbd Allāh, no hay duda de que él era más conocedor de ello que los especialistas en vocablos raros cuyas palabras he mencionado, y que lo correcto en ello es su dicho, no el de ellos. Y si no fuera de las palabras de ʿAbd Allāh, entonces los arabistas eran más conocedores de ello que él. Y lo que dijeron los especialistas en vocablos raros tiene un testimonio en el dicho de al-ʿAjjāj, que es:

«Y el sol casi llega a estar extenuado; *** aparto su [resplandor] con la palma para que se deslice»

Informó así de que aparta su resplandor para mirar su ocaso con la palma de su mano. Y quien lo transmite con la bāʾ abierta lo tomó como nombre del sol, y quebró la ḥāʾ para sacarlo según el patrón de Qaṭām, Ḥadhām y Raqāsh. Así pues, si el sentido del dūlūk en la lengua de los árabes es la inclinación, no hay duda de que el sol, cuando declina del centro del cielo, ya se ha inclinado hacia el ocaso; y ése es el tiempo de la oración del ẓuhr. Y con ello vino el relato del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, aunque en la cadena de transmisión de parte de ello hay algo que considerar.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Khālid b. Makhlad, dijo: me narró Muḥammad b. Jaʿfar, dijo: me narró Yaḥyā b. Saʿīd, dijo: me narró Abū Bakr b. ʿAmr b. Ḥazm al-Anṣārī, de Abū Masʿūd ʿUqba b. ʿAmr, que dijo: El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Me vino Gabriel —la paz sea con él— en el dūlūk del sol, cuando declinó, y rezó conmigo el ẓuhr».

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Abū Tamīla, dijo: nos narró al-Ḥusayn b. Wāqid, dijo: me narró Sayyār b. Salāma al-Riyāḥī, dijo: Abū Barza dijo: El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— rezaba el ẓuhr cuando el sol declinaba; luego recitó: «Establece la oración desde el dūlūk del sol».

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró al-Ḥakam b. Bashīr, dijo: nos narró ʿAmr b. Qays, de Ibn Abī Laylā, de un hombre, de Jābir b. ʿAbd Allāh, que dijo: Invité al Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y a quienes quiso de sus compañeros; comieron en mi casa; luego salieron cuando el sol declinó. Entonces salió el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y dijo: «Sal, Abū Bakr: el sol ha hecho dūlūk».

Me narró Muḥammad b. ʿUthmān al-Rāzī, dijo: nos narró Sahl b. Bakkār, dijo: nos narró Abū ʿAwāna, de al-Aswad b. Qays, de Nubayḥ al-ʿAnazī, de Jābir b. ʿAbd Allāh, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, con un sentido semejante al ḥadiz de Ibn Ḥumayd.

Si es correcto lo que hemos dicho, con aquello con lo que hemos aducido prueba, queda claro entonces que el sentido de Su dicho —glorificado sea—: «Establece la oración desde el dūlūk del sol hasta la oscuridad de la noche» es que el ẓuhr y el ʿaṣr, con sus límites, están entre lo que Dios te ha impuesto en ambos, pues son las dos oraciones que Dios impuso a Su Profeta desde el tiempo del dūlūk del sol hasta la oscuridad de la noche. Y la oscuridad de la noche es: su llegada y su aproximación con su tiniebla, como dijo el poeta:

«*** Ha vuelto esta noche cuando se oscureció ***»

Y en el sentido que hemos dicho, hablaron los exégetas, aunque discreparon acerca de la oración cuya observancia se ordenó al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— en ese momento. Unos dijeron: la oración cuya observancia se ordenó entonces es la del magrib. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho «Establece la oración desde el dūlūk del sol hasta la oscuridad de la noche», que: «la oscuridad de la noche: el comienzo de la noche».

Me narró Yaʿqūb, dijo: nos narró Ibn ʿUlayya, de Abū Rajāʾ, dijo: oí que preguntaron a ʿIkrima por esta aleya: «Establece la oración desde el dūlūk del sol hasta la oscuridad de la noche», y dijo: «el comienzo de la noche».

Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥārith, dijo: nos narró al-Ḥasan, dijo: nos narró Warqāʾ; todos, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, que dijo: «la oscuridad de la noche: la puesta del sol».

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid, con el mismo sentido.

Nos narró Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Muḥammad b. Thawr, de Maʿmar, de Qatāda, acerca de «la oscuridad de la noche», que: «la oración del magrib».

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, acerca de «hasta la oscuridad de la noche»: el comienzo de la noche, para la oración del magrib.

Y se nos ha mencionado que el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— solía decir: «No cesará un grupo de mi comunidad en la disposición natural mientras recen la oración del magrib antes de que aparezcan las estrellas».

Se me transmitió de al-Ḥusayn, dijo: oí a Abū Muʿādh decir: nos narró ʿUbayd, dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho «hasta la oscuridad de la noche» que significa: la tiniebla de la noche.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: Ibn Zayd dijo: mi padre solía decir: «la oscuridad de la noche: la oscuridad de la noche».

Otros dijeron: es la oración del ʿaṣr. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Ibn Yamān, de Ashʿath, de Jaʿfar, de Abū Jaʿfar, acerca de «hasta la oscuridad de la noche», que: «la oración del ʿaṣr».

Y la más correcta de las dos opiniones al respecto es la de quien dijo: que la oración cuya observancia se ordenó al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— en la oscuridad de la noche es la oración del magrib, y no otra; porque la oscuridad de la noche es lo que hemos descrito: la llegada de la noche y su tiniebla, y eso no ocurre sino después de la puesta del sol. En cuanto a la oración del ʿaṣr, se realiza entre el inicio del dūlūk del sol y la oscuridad de la noche, no en el momento de la oscuridad de la noche. Y en cuanto a Su dicho: «y [la recitación de] la aurora», su sentido es: y establece la recitación de la aurora, es decir, lo que se recita de Corán en la oración del fajr. Y «el Corán» está coordinado con «la oración» en Su dicho: «Establece la oración desde el dūlūk del sol».

Y algunos gramáticos de Baṣra decían: que el acusativo en Su dicho «y [la recitación de] la aurora» es por incitación (ighrāʾ), como si dijera: «y te incumbe la recitación de la aurora; ciertamente, la recitación de la aurora es presenciada». Dice: ciertamente, lo que recitas de Corán en la oración del fajr es presenciado; lo presencian —según se menciona— los ángeles de la noche y los ángeles del día. Y conforme a lo que hemos dicho, hablaron los exégetas; y han llegado los relatos del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró ʿUbayd b. Asbāṭ b. Muḥammad al-Qurashī, dijo: me narró mi padre, de al-Aʿmash, de Ibrāhīm, de Ibn Masʿūd, de Abū Ṣāliḥ, de Abū Hurayra, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— acerca de esta aleya «y [la recitación de] la aurora; ciertamente, la recitación de la aurora es presenciada», que dijo: «La presencian los ángeles de la noche y los ángeles del día».

Nos narró Muḥammad b. Sahl, dijo: nos narró Ādam, dijo: nos narró Layth b. Saʿd; y nos narró Muḥammad b. Sahl b. ʿAskar, dijo: nos narró Ibn Abī Maryam, dijo: nos narró al-Layth b. Saʿd, de Ziyāda b. Muḥammad, de Muḥammad b. Kaʿb al-Quraẓī, de Fuḍāla b. ʿUbayd, de Abū al-Dardāʾ, que dijo: El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Ciertamente, Dios abre el recuerdo en tres horas que quedan de la noche: en la primera de ellas mira en el Libro que nadie mira sino Él, y borra lo que quiere y confirma; luego desciende en la segunda hora al Jardín de ʿAdn —que es Su morada, que ningún ojo ha visto y que no pasa por el corazón de ser humano, y es Su residencia—, y no habita con Él de los hijos de Adán sino tres: los profetas, los veraces y los mártires; luego dice: “Bienaventurado quien entre en ti”; luego desciende en la tercera hora al cielo más cercano con Su espíritu y Sus ángeles, y éste se estremece; y dice: “Levantaos, buscadme”; luego se asoma a Sus siervos y dice: “¿Quién Me pide perdón para que lo perdone? ¿Quién Me pide para que le dé? ¿Quién Me invoca para que le responda?”, hasta que despunte el alba. Ése es el momento en que dice: “y [la recitación de] la aurora; ciertamente, la recitación de la aurora es presenciada”». Mūsā dijo en su versión: «Lo presencian Dios, los ángeles de la noche y los ángeles del día». E Ibn ʿAskar dijo en su versión: «y lo presencian Dios, los ángeles de la noche y los ángeles del día».

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Ibn Abī ʿAdī, de Saʿīd, de Qatāda, de ʿUqba b. ʿAbd al-Ghāfir, dijo: Abū ʿUbayda b. ʿAbd Allāh dijo: ʿAbd Allāh solía relatar que en la oración del fajr se reúnen las dos guardias de los ángeles de Dios, y recitaba esta aleya: «y [la recitación de] la aurora; ciertamente, la recitación de la aurora es presenciada».

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, acerca de «y [la recitación de] la aurora; ciertamente, la recitación de la aurora es presenciada»; y la recitación de la aurora: la oración del ṣubḥ. Solíamos relatar que entonces se reúnen las dos guardias de los ángeles de Dios: la guardia de la noche y la guardia del día.

Nos narró Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Muḥammad b. Thawr, de Maʿmar, de Qatāda, acerca de «y [la recitación de] la aurora», que: la oración del fajr. Y en cuanto a Su dicho: «es presenciada», dice: los ángeles de la noche y los ángeles del día presencian esa oración.

Nos narró Ibn al-Muthannā, dijo: nos narró Muḥammad b. Jaʿfar, dijo: nos narró Shuʿba, de ʿAmr b. Murra, de Abū ʿUbayda, de ʿAbd Allāh, que dijo acerca de esta aleya: «y [la recitación de] la aurora; ciertamente, la recitación de la aurora es presenciada», que: «descienden los ángeles del día y ascienden los ángeles de la noche».

Me narró Abū al-Sāʾib, dijo: nos narró Ibn Fuḍayl, de Ḍirār b. ʿAbd Allāh b. Abī al-Hudhayl, de Abū ʿUbayda, acerca de Su dicho: «y [la recitación de] la aurora; ciertamente, la recitación de la aurora es presenciada», que: «la presencian la guardia de la noche y la guardia del día de entre los ángeles, en la oración del fajr».

Nos narró Abū al-Sāʾib, dijo: nos narró Abū Muʿāwiya, de al-Aʿmash, de Ibrāhīm, acerca de Su dicho: «y [la recitación de] la aurora; ciertamente, la recitación de la aurora es presenciada», que: Decían: se reúnen los ángeles de la noche y los ángeles del día en la oración del fajr y la presencian todos juntos; luego ascienden éstos y permanecen aquéllos.

Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, acerca de «y [la recitación de] la aurora; ciertamente, la recitación de la aurora es presenciada», que: se refiere a la oración del ṣubḥ.

Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥarth, dijo: nos narró al-Ḥasan, dijo: nos narró Warqāʾ; todos, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de «y [la recitación de] la aurora», que: la oración del ṣubḥ.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid, acerca de «y [la recitación de] la aurora»: la oración del ṣubḥ; «ciertamente, la recitación de la aurora es presenciada», dijo: En la oración del fajr se reúnen los ángeles de la noche y los ángeles del día.

Se me transmitió de al-Ḥusayn, dijo: oí a Abū Muʿādh decir: nos narró ʿUbayd, dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho «y [la recitación de] la aurora» que significa: la oración de la mañana.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: Ibn Zayd dijo: «y [la recitación de] la aurora», dijo: la oración del fajr; «ciertamente, la recitación de la aurora es presenciada», dijo: presenciada por los ángeles, según lo que mencionan. Dijo: Y ʿAlī b. Abī Ṭālib y Ubayy b. Kaʿb solían decir: la oración intermedia sobre la que Dios exhortó es la oración del ṣubḥ. Dijo: Y ello porque el ẓuhr y el ʿaṣr son las dos oraciones del día, y el magrib y el ʿishāʾ: las dos oraciones de la noche; y ella está entre ambas, y es la oración del sueño: no realizamos una oración que sea más descuidada que ella.

Me narró Yaʿqūb, dijo: nos narró Ibn ʿUlayya, de al-Jarīrī, de Abū al-Ward b. Thumāma, de Abū Muḥammad al-Ḥaḍramī, dijo: Kaʿb nos habló en esta mezquita, dijo: «Por Aquel en Cuya mano está el alma de Kaʿb: esta aleya “y [la recitación de] la aurora; ciertamente, la recitación de la aurora es presenciada” se refiere, ciertamente, a la oración del fajr; ciertamente, es presenciada».

Me narró al-Ḥasan b. ʿAlī b. ʿAbbās, dijo: nos narró Bishr b. Shuʿayb, dijo: me informó mi padre, de al-Zuhrī, dijo: me narraron Saʿīd b. al-Musayyib y Abū Salama b. ʿAbd al-Raḥmān, que Abū Hurayra dijo: Oí al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— decir: «Se reúnen los ángeles de la noche y los ángeles del día en la oración del fajr»; luego Abū Hurayra decía: «Leed, si queréis: “y [la recitación de] la aurora; ciertamente, la recitación de la aurora es presenciada”».

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Jarīr, de Manṣūr, de Mujāhid, acerca de Su dicho «y [la recitación de] la aurora; ciertamente, la recitación de la aurora es presenciada», que: la oración del fajr: en ella se reúnen los ángeles de la noche y los ángeles del día.

Notas y Referencias

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