El Viaje Nocturno
الإسراء Al-IsraVersículo (Español)
[17:16] Cuando quiero destruir una ciudad permito que sus dirigentes siembren la corrupción, entonces la sentencia contra ella se cumple y la destruyo totalmente.
Tafsir de At-Tabari
{Y cuando queremos destruir una ciudad, ordenamos a sus opulentos; y entonces cometen perversidad en ella; así se cumple contra ella la sentencia, y la destruimos por completo} (16)
La exposición acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{Y cuando queremos destruir una ciudad, ordenamos a sus opulentos; y entonces cometen perversidad en ella; así se cumple contra ella la sentencia, y la destruimos por completo}.
Los recitadores discreparon respecto a la lectura de Su dicho: «amarnā mutrafīhā». La mayoría de los recitadores del Ḥiŷāz y de Irak lo leyeron «amarnā», acortando el alif —sin alargarlo—, aligerando la mīm y abriéndola. Y si se lee así,
el sentido predominante de su interpretación es:
«Ordenamos a sus opulentos la obediencia, y entonces cometieron perversidad en ella» mediante su desobediencia a Dios y su contravención de Su orden. Así lo interpretó mucha gente de quienes lo leyeron de ese modo.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos contó al-Qāsim,
dijo:
nos contó al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥaŷŷāŷ, de Ibn Ŷurayŷ,
dijo:
Ibn ʿAbbās dijo acerca de «amarnā mutrafīhā»: «[les ordenamos] la obediencia a Dios, y desobedecieron».
Nos contó al-Qāsim,
dijo:
nos contó al-Ḥusayn,
dijo:
nos contó Šarīk, de Salama o de otro, de Saʿīd b. Ŷubayr,
dijo:
«Ordenamos la obediencia, y desobedecieron».
También es posible, si se lee así, que su significado sea:
«Los hicimos emires, y entonces cometieron perversidad en ella»,
porque los árabes dicen: «Es un emir no mandado».
Y algunos de los sabios del lenguaje árabe, entre la gente de Baṣra, solían decir: puede orientarse su sentido, si se lee así, hacia el significado de «multiplicamos a sus opulentos», y aducen para validar eso el relato transmitido del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo:
«La mejor riqueza es una yegua fecunda o un campo polinizado».
Y dicen: el sentido de su dicho «fecunda» es: de mucha cría. Pero algunos de los sabios del lenguaje árabe, entre los kufíes, rechazaban eso de su afirmación, y no admitían «amarnā» con el sentido de «multiplicamos» sino alargando el alif de «āmarnā». Y dicen acerca de su dicho:
«una yegua fecunda»:
que eso se dijo únicamente por asonancia, por venir después «polinizado»,
como se dijo:
«Regresad cargadas de culpa, no recompensadas»;
se hamzó «maʾzūrāt» por el hamz de «maʾjūrāt», y procede de «wazartu», por hacer que una parte del discurso siga a otra. Y Abū ʿUṯmān lo leyó:
«ammarnā»,
con la mīm geminada, con el sentido de «hacer emires».
Nos contó Aḥmad b. Yūsuf,
dijo:
nos contó al-Qāsim,
dijo:
nos contó Hušaym, de ʿAwf,
de Abū ʿUṯmān al-Nahdī, que él lo leyó:
«ammarnā»,
con geminación, en el sentido de la jefatura.
Un grupo de los exegetas interpretó estas palabras conforme a esta interpretación.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos contó ʿAlī b. Dāwūd,
dijo:
nos contó Abū Ṣāliḥ,
dijo:
me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
«ammarnā mutrafīhā»:
dijo: «Pusimos al mando a sus malvados, y desobedecieron en ella; y cuando hacen eso, los destruimos con el castigo».
Y ello es Su dicho:
{Y así hemos puesto en cada ciudad a los grandes criminales para que maquinen en ella}.
Me contó al-Ḥāriṯ,
dijo:
nos contó al-Qāsim,
dijo:
oí a al-Kisāʾī narrar de Abū Ŷaʿfar al-Rāzī, de al-Rabīʿ b. Anas,
que él la leyó:
«ammarnā»,
y dijo: «Hicimos que dominaran».
Nos contó al-Qāsim,
dijo:
nos contó al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥaŷŷāŷ, de Abū Ḥafṣ, de al-Rabīʿ, de Abū al-ʿĀliya,
dijo:
«ammarnā», con peso (geminada): «pusimos sobre ella a sus opulentos: a sus soberbios».
Me contó Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos contó Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos contó ʿĪsā;
y me contó al-Ḥāriṯ,
dijo:
nos contó al-Ḥasan,
dijo:
nos contó Warqāʾ; ambos, de Ibn Abī Naŷīḥ,
de Muŷāhid, acerca del dicho de Dios —Bendito y Exaltado sea—:
«ammarnā mutrafīhā»:
dijo: «Enviamos».
Nos contó al-Qāsim,
dijo:
nos contó al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥaŷŷāŷ, de Ibn Ŷurayŷ, de Muŷāhid,
algo semejante.
Y se mencionó de al-Ḥasan al-Baṣrī que lo leyó:
«āmarnā»,
alargando el alif de «amarnā»,
con el sentido de:
«multiplicamos a sus perversos».
Un grupo de los exegetas orientó la interpretación de esta letra hacia esa interpretación; sin embargo, quienes nos transmitieron no nos distinguieron la divergencia de lecturas en ello, ni cómo lo leyeron los intérpretes, salvo unos pocos de ellos.
Mención de quienes lo interpretaron así:
Me contó Muḥammad b. Saʿd,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
«Y cuando queremos destruir una ciudad, āmarnā a sus opulentos y entonces cometen perversidad en ella»:
dijo: «multiplicamos su número».
Nos contó Hannād,
dijo:
nos contó Abū al-Aḥwaṣ, de Simāk,
de ʿIkrima, acerca de Su dicho:
«āmarnā mutrafīhā»:
dijo: «los multiplicamos».
Me contó Yaʿqūb b. Ibrāhīm,
dijo:
nos contó Ibn ʿUlayya, de Abū Raŷāʾ, de al-Ḥasan,
acerca de Su dicho «amarnā mutrafīhā»:
dijo: «los multiplicamos».
Se me narró de al-Ḥusayn,
dijo:
oí a Abū Muʿāḏ decir:
nos informó ʿAbd b. Sulaymān,
dijo:
oí a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho «amarnā mutrafīhā»: «multiplicamos a sus opulentos», es decir, a sus notables.
Nos contó Bišr,
dijo:
nos contó Yazīd,
dijo:
nos contó Saʿīd, de Qatāda,
acerca de Su dicho:
«Y cuando queremos destruir una ciudad, āmarnā a sus opulentos y entonces cometen perversidad en ella; así se cumple contra ella la sentencia»:
dijo: «multiplicamos a sus opulentos», es decir, a sus tiranos; y entonces cometen perversidad en ella y obran con desobediencia a Dios; y la destruimos por completo.
Y solía decir:
Si Dios quiere para un pueblo rectitud, envía sobre ellos a un reformador. Y si quiere para ellos corrupción, envía sobre ellos a un corruptor. Y si quiere destruirla, multiplica a sus opulentos.
Nos contó Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos contó Muḥammad b. Ṯawr, de Maʿmar,
de Qatāda, acerca de «āmarnā mutrafīhā»:
dijo: «los multiplicamos».
Nos contó Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos contó Muḥammad b. Ṯawr, de Maʿmar, de al-Zuhrī,
dijo:
El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— entró un día donde Zaynab mientras decía:
«No hay divinidad sino Dios. ¡Ay de los árabes por un mal que se ha acercado! Hoy se ha abierto del dique de Yaʾŷūŷ y Maʾŷūŷ algo como esto»;
y formó un círculo entre su pulgar y el dedo contiguo.
Ella dijo:
¡Oh Mensajero de Dios! ¿Pereceremos mientras entre nosotros hay justos?
Dijo:
«Sí, cuando abunde la inmundicia».
Me contó Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
Ibn Zayd dijo acerca de Su dicho: «Y cuando queremos destruir una ciudad, amarnā a sus opulentos y entonces cometen perversidad en ella»: algunos sabios mencionaron que «amarnā» significa «multiplicamos».
Dijo:
Y los árabes dicen de algo abundante: «amِra» por su abundancia. En cuanto a cuando se describe a un pueblo como que se ha multiplicado,
se dice:
«amِra los Banū Fulān», y «amِra el pueblo, yaʾmurūna amran», y eso es cuando se multiplican y su asunto se engrandece, como dijo Labīd:
«Si son envidiados, son abatidos; y si se multiplican un día, acaban en escasez y agotamiento».
Y «al-amr» es el maṣdar, y el nombre es «al-imr»,
como dijo Dios —Majestuoso sea Su elogio—: {Ciertamente has traído algo imrā};
dijo: «algo enorme».
Y se ha transmitido en el proverbio: «el peor imr»,
es decir: «abundante».
La lectura más correcta, a mi juicio, es la de quien leyó «amarnā mutrafīhā», acortando el alif de «amarnā» y aligerando su mīm, por el consenso de la autoridad de los recitadores en considerarla correcta, con exclusión de las demás. Y si esa es la lectura más correcta,
entonces la interpretación más adecuada es la de quien lo interpretó como:
«Ordenamos a la gente de ella la obediencia, y desobedecieron y cometieron perversidad en ella; y así se cumplió contra ellos la sentencia»;
porque lo predominante en el significado de «amarnā» es «ordenar», que es lo contrario de «prohibir», y orientar los significados de la Palabra de Dios —Majestuoso sea Su elogio— hacia el más conocido y más reconocido de sus sentidos es lo más apropiado, siempre que se halle camino a ello.
Y el sentido de Su dicho:
«y entonces cometen perversidad en ella» es: contravinieron en ella la orden de Dios
y salieron de Su obediencia.
«así se cumple contra ella la sentencia» significa:
se hizo obligatoria contra ellos, por su desobediencia a Dios y su perversidad en ella, la amenaza de Dios con la que amenazó a quien descreyó en Él y contradijo a Sus mensajeros,
de destrucción, tras la excusa y la amonestación mediante los mensajeros y las pruebas.
«y la destruimos por completo» significa:
la arruinamos entonces con ruina,
y aniquilamos a quienes había en ella, de sus gentes, con aniquilación,
como dijo al-Farazdaq:
«Y fue para ellos como el camello joven de Ṯamūd cuando
bramó al atardecer, y los destruyó con destrucción».
Notas y Referencias
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