El Viaje Nocturno
الإسراء Al-IsraVersículo (Español)
[17:13] Todo ser humano será responsable por sus actos, y el Día de la Resurrección le entregaré un libro abierto.
Tafsir de At-Tabari
{وَكُلَّ إِنسَٰنٍ أَلۡزَمۡنَٰهُ طَـٰٓئِرَهُۥ فِي عُنُقِهِۦۖ وَنُخۡرِجُ لَهُۥ يَوۡمَ ٱلۡقِيَٰمَةِ كِتَٰبٗا يَلۡقَىٰهُ مَنشُورًا} (13)
La disertación sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{ وَكُلّ إِنْسَانٍ أَلْزَمْنَاهُ طَآئِرَهُ فِي عُنُقِهِ وَنُخْرِجُ لَهُ يَوْمَ الْقِيَامَةِ كِتَاباً يَلْقَاهُ مَنْشُوراً }
Dice —glorificado sea Su recuerdo—:
A todo ser humano le hemos impuesto aquello que se decretó para él que habría de obrar, y a lo que ha de llegar —desdicha o dicha— por su obra, en su cuello, sin separarse de él. Y Su dicho: «Le hemos impuesto su ṭāʾir» es una comparación, por cuanto los árabes tomaban augurio o mal augurio de los vuelos de las aves —de las que pasan por la derecha y por la izquierda—; así les hizo saber —majestuoso es Su elogio— que a cada uno de ellos su Señor le ha impuesto su ṭāʾir en el cuello: ya fuese infausto aquello que le impuso de ese «ave», y una desdicha que lo conduzca a un fuego abrasador; o fuese venturoso, conduciéndolo a los Jardines del Edén. Y en el sentido de lo que hemos dicho acerca de ello, hablaron los intérpretes.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Muḥammad b. Baššār,
dijo:
nos narró Muʿāḏ b. Hišām,
dijo:
me narró mi padre, de Qatāda,
de Jābir b. ʿAbd Allāh, que el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«No hay contagio ni mal augurio, y {وَكُلّ إِنْسانٍ أَلْزَمْناهُ طائِرَه فِي عُنُقِهِ}»
Me narró Muḥammad b. Saʿd,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre,
de Ibn ʿAbbās, acerca de {وَكُلّ إِنْسانٍ أَلْزَمْناهُ طائِرَهُ فِي عُنُقِهِ}, dijo:
El ṭāʾir: su obra.
Dijo:
Y el ṭāʾir se da en muchas cosas; entre ellas, el mal augurio con el que la gente se agüera unos a otros.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Ǧurayǧ,
dijo:
me informó ʿAṭāʾ al-Ḫurāsānī, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho:
{وَكُلّ إِنْسانٍ أَلْزَمْناهُ طائِرَهُ فِي عُنُقِهِ}, dijo: su obra y lo que se decretó para él; le es inseparable dondequiera que esté, y se va con él dondequiera que se vaya.
Dijo Ibn Ǧurayǧ:
Y dijo: su ṭāʾir: su obra.
Dijo:
Ibn Ǧurayǧ: y me informó ʿAbd Allāh b. Kaṯīr, de Muǧāhid,
dijo:
Su obra y lo que Dios le escribió.
Me narró Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥāriṯ,
dijo:
nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos narró Warqāʾ; todos, de Ibn Abī Naǧīḥ,
de Muǧāhid:
Su ṭāʾir: su obra.
Nos narró Ibn Baššār,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Raḥmān,
dijo:
nos narró Sufyān; y nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Ḥakkām; ambos, de ʿAmr, todos de Manṣūr,
de Muǧāhid, acerca de {وَكُلّ إِنْسانٍ أَلْزَمْناهُ طائِرَهُ فِي عُنُقِهِ}, dijo:
Su obra.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Ǧarīr, de Manṣūr, de Muǧāhid, lo mismo.
Me narró Wāṣil b. ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Ibn Fuḍayl, de al-Ḥasan b. ʿAmr al-Fuqaymī, de al-Ḥakam, de Muǧāhid,
acerca de Su dicho:
{وَكُلّ إِنْسانٍ أَلْزَمْناهُ طائِرَهُ فِي عُنُقِهِ}, dijo: no hay nacido que nazca sin que en su cuello haya un papel en el que está escrito: desdichado o dichoso.
Dijo:
Y le oí decir: «A esos les alcanzará su porción del Libro».
Dijo:
Es lo que ya precedió.
Nos narró Bišr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda,
acerca de Su dicho:
{وَكُلّ إِنْسانٍ أَلْزَمْناهُ طائِرَهُ فِي عُنُقِهِ}: sí, por Dios: por su dicha y su desdicha, por su obra.
Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Ṯawr, de Maʿmar,
de Qatāda:
Su ṭāʾir: su obra.
Y si alguien dijera:
¿Cómo dijo: «Le hemos impuesto su ṭāʾir en su cuello», si el asunto es como has descrito, y no dijo: «se lo hemos impuesto en sus manos y sus pies», o en otros miembros del cuerpo?
Se dirá:
Porque el cuello es el lugar de las marcas, y el lugar de collares y gargantillas, y de otras cosas con las que se adorna o se afea; así, el habla de los árabes discurrió atribuyendo al cuello las cosas adherentes a los hijos de Adán y a otros, y se multiplicó su uso hasta el punto de que atribuyeron al cuello las cosas adherentes a los demás cuerpos, del mismo modo que atribuyeron a la mano las fechorías de los miembros del cuerpo, y dijeron:
«Eso es por lo que ganaron sus dos manos», aunque lo que le acarreó fuese su lengua o su sexo. Así también Su dicho: {أَلْزَمْناهُ طائِرَهُ فِي عُنُقِهِ}.
Los recitadores discreparon en la lectura de Su dicho:
{وَنُخْرِجُ لَهُ يَوْمَ القِيامَةِ كِتابا يَلْقاهُ مَنْشُورا}.
Algunos de la gente de Medina y de La Meca —y son Nāfiʿ e Ibn Kaṯīr— y la mayoría de los recitadores de Iraq lo leyeron: {وَنُخْرِجُ} con nūn: {لَهُ يَوْمَ القِيامَةِ كِتابا يَلْقاهُ مَنْشُورا}, con apertura de la yāʾ de {يَلْقاه} y aligeramiento de su qāf, con el sentido de:
«Y le sacamos Nosotros, el Día de la Resurrección», en correspondencia con Su dicho {أَلْزَمْناهُ}; es decir: «y Nosotros le sacamos, el Día de la Resurrección, el libro de su obra, desplegado».
Y algunos recitadores de la gente de al-Šām coincidían con هؤلاء en la lectura de {وَنُخْرِجُ}, pero discrepaban en {يَلْقاهُ}, leyéndolo:
«يُلَقّاهُ», con ḍamma en la yāʾ y geminación de la qāf, con el sentido de:
«Y le sacamos Nosotros, el Día de la Resurrección, un libro que se le hace encontrar», y luego lo remite a lo que no se nombra su agente, diciendo:
«se le hace encontrar al ser humano ese libro, desplegado».
Y se transmitió de Muǧāhid lo siguiente:
Nos narró Aḥmad b. Yūsuf,
dijo:
nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró Yazīd, de Ǧarīr b. Ḥāzim, de Ḥumayd, de Muǧāhid, que la leyó:
«وَيَخْرَجُ لَهُ يَوْمَ القِيامَةِ كِتابا».
Dijo Yazīd: es decir, «sale el ṭāʾir como libro»; así creo que la leyó, con apertura de la yāʾ.
Y esta es la lectura de al-Ḥasan al-Baṣrī e Ibn Muḥayṣin. Y como si quien leyó esta lectura orientara la interpretación del discurso a:
«Y sale para él el ṭāʾir que le impusimos al cuello del ser humano el Día de la Resurrección, y se convierte en un libro que lee, desplegado».
Y lo leyó algunos de la gente de Medina:
«ويُخَرجُ لَهُ», con ḍamma en la yāʾ, según el modo de lo que no se nombra su agente; y como si orientara el sentido del discurso a: «y se hace salir para él el ṭāʾir, el Día de la Resurrección, como libro»; queriendo decir:
«y Dios hace salir ese ṭāʾir, habiéndolo convertido en libro», salvo que lo condujo por la vía de lo que no se nombra su agente.
Y la lectura más digna de ser tenida por correcta en esto es la de quien lo leyó:
{وَنُخْرِجُ} con nūn y su ḍamma: {لَهُ يَوْمَ القيامَةِ كِتابا يَلقاهُ منْشُورا}, con apertura de la yāʾ y aligeramiento de la qāf; porque la noticia, antes de eso, discurrió acerca de Dios —Altísimo— como Aquel que impuso a Su creación lo que impuso; por tanto, lo correcto es que lo que le sigue sea noticia acerca de Él: que Él es quien lo saca para ellos el Día de la Resurrección; y que sea con nūn, como la noticia anterior fue con nūn.
En cuanto a Su dicho {يَلقاهُ}, en el consenso de la prueba entre los recitadores sobre la corrección de lo que hemos escogido en la lectura de ello, y en la rareza de lo que se le opone, hay para nosotros prueba suficiente de la cercanía de significado de las dos lecturas —quiero decir: la ḍamma y la fatḥa de la yāʾ en ello, y la geminación y el aligeramiento de la qāf en ello—. Y puesto que lo correcto en la lectura es lo que hemos escogido, por lo que hemos indicado,
la interpretación del discurso es:
Y a todo ser humano de vosotros —oh asamblea de los hijos de Adán— le hemos impuesto su infortunio y su ventura, su desdicha y su dicha, conforme a lo que ya precedió en Nuestro conocimiento de que habrá de llegar a ello, y lo que habrá de obrar de bien y de mal, en su cuello; de modo que no traspasa en nada de sus obras aquello que decretamos sobre él que habría de obrar, ni aquello que escribimos para él que habría de alcanzar. Y Nosotros le sacamos, cuando venga a Nosotros, un libro que encuentra desplegado, con las obras que realizó en el mundo, y con su ṭāʾir que le escribimos y le impusimos en su cuello: su Señor ha enumerado en él todo lo que pasó en el mundo. Y en el sentido de lo que hemos dicho acerca de ello, hablaron los intérpretes.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Muḥammad b. Saʿd,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, acerca de:
{وَنُخرِجُ لَهُ يَوْمَ القِيامَةِ كِتابا يَلقاهُ مَنْشُورا}, dijo:
Es su obra que realizó, que le fue contabilizada; así se le saca el Día de la Resurrección lo que se escribió contra él de obra, y lo encuentra desplegado.
Nos narró Bišr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd,
de Qatāda, acerca de {وَنُخرِجُ لَهُ يَوْمَ القِيامَةِ كِتابا يَلقاهُ مَنْشُورا}:
esto es, su obra.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
nos narró Abū Sufyān, de Maʿmar,
de Qatāda, acerca de {ألزَمناهُ طائِرَهُ فِي عُنُقِهِ}, dijo:
Su obra.
Y acerca de {ونُخرِجُ لَهُ}, dijo: sacamos esa obra como {كِتابا يَلقاهُ مَنْشُورا}.
Dijo Maʿmar: y al-Ḥasan recitó: {عَنِ اليَمِينِ وَعَنِ الشّمالِ قَعِيدٌ}.
«Oh hijo de Adán: te he desplegado tu hoja, y se te han asignado dos ángeles nobles: uno a tu derecha y el otro a tu izquierda. En cuanto al que está a tu derecha, guarda tus buenas obras; y en cuanto al que está a tu izquierda, guarda tus malas obras. Obra como quieras, poco o mucho, hasta que mueras: entonces se pliega tu hoja y se pone en tu cuello contigo en tu tumba, hasta que salgas el Día de la Resurrección como un libro que encuentras desplegado: {اقرأ كِتابَكَ كَفَى بِنَفْسِكَ اليَوْمَ عَلَيكَ حَسِيبا}. Ha sido justo —por Dios— contigo quien te hizo a ti mismo el que te rinda cuentas».
Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Ṯawr, de Maʿmar,
de Qatāda:
Su ṭāʾir: su obra; y le sacamos, por esa obra, un libro que encuentra desplegado.
Y algunos de la gente de la lengua árabe solían interpretar Su dicho {وَكُلّ إنْسانٍ ألزَمناهُ طائِرَهُ فِي عُنُقِهِ} como:
«su suerte»,
por su expresión: «voló la flecha de fulano con tal cosa», cuando su flecha sale con una porción de las porciones. Y aunque esta sea una opinión con algún fundamento, la interpretación de los intérpretes es como ya he expuesto; y no es lícito, en la interpretación del Corán, sobrepasar lo que ellos dijeron hacia otra cosa. Con todo, lo que dijo ese opinante —si con «su suerte» quiso decir su porción de obra, desdicha y dicha— no se aleja del sentido de lo que ellos dijeron.
Notas y Referencias
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