El Viaje Nocturno
الإسراء Al-IsraVersículo (Español)
[17:1] Glorificado sea Quien transportó a Su Siervo durante la noche, desde la mezquita sagrada a la mezquita lejana cuyos alrededores bendije, para mostrarle algunos de Mis signos. Él todo lo oye, todo lo ve.
Tafsir de At-Tabari
{¡Glorificado sea Aquel que hizo viajar de noche a Su siervo, de noche, desde la Mezquita Sagrada hasta la Mezquita Lejana, cuyos alrededores hemos bendecido, para mostrarle algunos de Nuestros signos! Ciertamente, Él es el Oyente, el Vidente} (1)
بِسمِ اللّهِ الرحمَن الرّحِيمِ .
El dicho acerca de la interpretación de Su palabra —Exaltado sea—:
{ ¡Glorificado sea Aquel que hizo viajar de noche a Su siervo, de noche, desde la Mezquita Sagrada hasta la Mezquita Lejana, cuyos alrededores hemos bendecido, para mostrarle algunos de Nuestros signos! Ciertamente, Él es el Oyente, el Vidente }
Dijo Abū Jaʿfar Muḥammad b. Jarīr al-Ṭabarī:
Con Su palabra —Exaltado sea Su recuerdo—: {¡Glorificado sea Aquel que hizo viajar de noche a Su siervo, de noche}, quiere decir: la declaración de trascendencia de Aquel que hizo viajar de noche a Su siervo, y la exoneración de lo que dicen de Él los asociadores: que tiene, entre Sus criaturas, un copartícipe; y que tiene consorte e hijo; y que tiene ayudante; y la magnificación de Él por encima de lo que Le atribuyeron y Le imputaron, de sus ignorancias y del error de sus dichos.
Ya he explicado anteriormente que la expresión subḥān es un nombre puesto en lugar del maṣdar (nombre de acción), y por ello se pone en acusativo por ocupar su lugar, lo cual hace innecesario repetirlo aquí.
Y algunos solían decir: se pone en acusativo porque no está calificado; y los árabes tienen, en el tasbīḥ, ámbitos en los que lo emplean. Entre ellos está la oración: muchos de los exegetas interpretaban la palabra de Dios: {Si no hubiera sido de los que glorifican} como: si no hubiera sido de los que oran. Entre ellos está la excepción: algunos interpretaban la palabra de Dios —Exaltado sea—: {¿Por qué no glorificáis?} como: ¿por qué no exceptuáis?, y pretendía que eso era lengua de algunos yemeníes; y aducía como prueba de la corrección de esa interpretación Su palabra: {Cuando juraron que la segarían al amanecer y no exceptuaban}. Dijo: {Dijo el más moderado de ellos: “¿No os dije: por qué no glorificáis?”}, recordándoles que habían omitido la excepción. Entre ellos está la luz: y algunos interpretaban, en el relato transmitido del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: «De no ser por eso, las subuḥāt de Su rostro habrían quemado cuanto alcanzara Su mirada», que con su expresión: subuḥāt de Su rostro, quiso decir: la luz de Su rostro.
Y conforme a lo que hemos dicho en la interpretación de Su palabra: {¡Glorificado sea Aquel que hizo viajar de noche a Su siervo!}, dijeron los exegetas.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó al-Thawrī, de ʿUthmān b. Mawhab, de Mūsā b. Ṭalḥa, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, que fue preguntado acerca del tasbīḥ: que la persona diga: subḥāna llāh. Dijo: «(Es) declarar a Dios trascendente de todo mal».
Nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn; dijo: nos narró ʿAbda b. Sulaymān, de al-Ḥasan b. Ṣāliḥ, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid acerca de su palabra: subḥāna llāh. Dijo: “(Es) la sumisión reverente ante Dios”. Ya hemos mencionado, de los relatos sobre ello, lo suficiente en lo anterior de este libro.
Y al-isrāʾ y al-surā: el caminar nocturno.
Quien dice: asrā, dice: yusrī isrāʾan; y quien dice: sarā, dice: yasrī surā, como dijo el poeta:
«Y una noche de densa oscuridad caminé *** y no me detuvo de su marcha un “ojalá”»
Y se transmite: “de rocío caminé”.
Y con Su palabra: {de noche} quiere decir: de la noche. Así la leía Ḥudhayfa b. al-Yamān.
Nos narró Abū Kurayb; dijo: oí a Abū Bakr b. ʿAyyāsh, mientras un hombre, en su presencia, relataba un ḥadīṯ sobre cuando se hizo viajar de noche al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; y le dijo: “No traigas algo como (lo de) ʿĀṣim ni (lo de) Zirr”. Dijo: Ḥudhayfa leyó: «¡Glorificado sea Aquel que hizo viajar de noche a Su siervo, de la noche, desde la Mezquita Sagrada hasta la Mezquita Lejana!». Y así la leyó ʿAbd Allāh.
En cuanto a Su palabra: {desde la Mezquita Sagrada}, se discrepó acerca de ello y de su sentido. Algunos dijeron: quiere decir “desde el ḥaram”; y dijeron: todo el ḥaram es mezquita. Ya lo hemos explicado en otros lugares de este libro.
Y se nos ha mencionado que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, la noche en que se le hizo viajar de noche a la Mezquita Lejana, estaba dormido en la casa de Umm Hānīʾ, hija de Abū Ṭālib.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Salama; dijo: nos narró Muḥammad b. Isḥāq; dijo: me narró Muḥammad b. al-Sāʾib, de Abū Ṣāliḥ b. Bādhām, de Umm Hānīʾ bt. Abī Ṭālib, acerca del viaje nocturno del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, que ella solía decir: “No se hizo viajar de noche al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— sino estando él en mi casa, dormido junto a mí aquella noche. Rezó la oración de la noche, luego durmió y dormimos. Cuando fue poco antes del alba, el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— nos despertó. Cuando rezó el ṣubḥ y rezamos con él, dijo: «¡Oh Umm Hānīʾ! He rezado con vosotros la oración de la noche, como has visto, en este valle; luego fui a Bayt al-Maqdis y recé allí; y luego he rezado la oración del alba con vosotros ahora, como veis»».
Otros dijeron: más bien se le hizo viajar de noche desde la mezquita, y en ella estaba cuando se le hizo viajar.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Muḥammad b. Bashshār; dijo: nos narró Muḥammad b. Jaʿfar b. ʿAdī, de Saʿīd b. Abī ʿArūba, de Qatāda, de Anas b. Mālik, de Mālik b. Ṣaʿṣaʿa —un hombre de su gente—, que dijo: el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Mientras yo estaba junto a la Casa, entre el dormir y la vigilia, oí a alguien que decía: “uno de los tres”; y se me trajo una palangana de oro en la que había agua de Zamzam; y me abrió el pecho hasta tal y tal».
Dijo Qatāda: dije: “¿Qué quiere decir con ello?”. Dijo: “hasta la parte baja de su vientre”. Dijo: «Y extrajo mi corazón, lo lavó con agua de Zamzam, luego lo devolvió a su lugar; luego fue rellenado de fe y sabiduría; luego se me trajo una montura blanca».
Y en otra versión: «una montura blanca llamada al-Burāq, por encima del asno y por debajo de la mula; su paso alcanza el límite de su mirada. Fui montado en ella; luego partimos hasta llegar a Bayt al-Maqdis, y recé allí como imām de los profetas y enviados; luego se me hizo ascender al cielo más bajo»... y mencionó el ḥadīṯ.
Nos narró Ibn al-Muthannā; dijo: nos narró Khālid b. al-Ḥārith; dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, de Anas b. Mālik, de Mālik —es decir, Ibn Ṣaʿṣaʿa, un hombre de su gente—, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, algo semejante.
Nos narró Ibn al-Muthannā; dijo: nos narró Ibn Abī ʿAdī, de Saʿīd, de Qatāda, de Anas b. Mālik, de Mālik b. Ṣaʿṣaʿa, un hombre de su gente; dijo: el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo, y luego mencionó algo semejante.
Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Salama; dijo: Muḥammad b. Isḥāq dijo: me narró ʿAmr b. ʿAbd al-Raḥmān, de al-Ḥasan b. Abī al-Ḥasan, que dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Mientras yo dormía en al-Ḥijr, vino a mí Gabriel y me empujó con su pie. Me senté y no vi nada; volví a mi lecho. Vino por segunda vez y me empujó con su pie; me senté y no vi nada; volví a mi lecho. Vino por tercera vez y me empujó con su pie; me senté; me tomó del brazo y me levanté con él. Me sacó hasta la puerta de la mezquita, y he aquí una montura blanca entre el asno y la mula, con dos alas en sus muslos con las que impulsa sus patas; pone su mano en el límite de su mirada. Me montó en ella; luego salió conmigo: ni me aventaja ni yo le aventajo».
Nos narró al-Rabīʿ b. Sulaymān; dijo: nos informó Ibn Wahb, de Sulaymān b. Bilāl, de Sharīk b. Abī Namir; dijo: oí a Anas relatarnos acerca de la noche del viaje nocturno del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— desde la mezquita de la Kaʿba: que vinieron a él tres hombres antes de que se le revelara, mientras dormía en la Mezquita Sagrada. Dijo el primero: “¿Cuál de ellos es?”. Dijo el del medio: “Es el mejor de ellos”. Dijo uno de ellos: “Tomad al mejor de ellos”. Y fue aquella noche; no los vio hasta que vinieron otra noche, en lo que veía su corazón; y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dormían sus ojos, pero no dormía su corazón. Así son los profetas: duermen sus ojos y no duermen sus corazones. No le hablaron hasta que lo alzaron y lo pusieron junto al pozo de Zamzam. Se encargó de ello Gabriel —la paz sea con él—: abrió desde su garganta hasta su pecho, hasta terminar con su pecho y su interior; lo lavó con agua de Zamzam hasta purificar su interior; luego se trajo una palangana de oro en la que había un recipiente relleno de fe y sabiduría, y con ello rellenó su interior, su pecho y sus venas; luego lo cerró. Luego montó al-Burāq y marchó hasta llevarlo a Bayt al-Maqdis, donde rezó como imām de los profetas y enviados. Luego se le hizo ascender al cielo más bajo. Golpeó una de sus puertas y los del cielo llamaron: “¿Quién es?”. Dijo: “Este es Gabriel”. Se dijo: “¿Quién está contigo?”. Dijo: “Muḥammad”. Se dijo: “¿Ya se le ha enviado?”. Dijo: “Sí”. Dijeron: “Bienvenido y enhorabuena”. Los habitantes del cielo se alegran por él; no saben lo que Dios quiere para la gente de la tierra hasta que Él se lo hace saber. Encontró en el cielo más bajo a Adán. Gabriel le dijo: “Este es tu padre; salúdale”. Él le devolvió el saludo y dijo: “Bienvenido y enhorabuena, hijo mío; qué buen hijo eres”. Luego lo llevó al segundo cielo... (y continuó el largo ḥadīṯ del ascenso, el encuentro con los profetas, la imposición de las oraciones y su reducción hasta cinco, y el retorno al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, hasta que despertó estando en la Mezquita Sagrada).
Y la opinión más correcta en ello es decir: Dios —Poderoso y Majestuoso— informó que hizo viajar de noche a Su siervo desde la Mezquita Sagrada; y la Mezquita Sagrada es la que la gente reconoce entre sí cuando la menciona. Y Su palabra: {hasta la Mezquita Lejana} quiere decir: la mezquita de Bayt al-Maqdis. Se la llamó “la Lejana” porque es la más distante de las mezquitas que se visitan y cuya visita se busca por su mérito después de la Mezquita Sagrada. Así, el sentido del discurso es: la declaración de trascendencia de Dios y Su exoneración de lo que Le imputaron los asociadores de asociación, pares y consorte, y de aquello de lo que Él —Glorificado sea— está por encima: Aquel que hizo caminar a Su siervo de noche desde Su Casa Sagrada hasta Su Casa Lejana.
Luego los sabios discreparon acerca de la modalidad del viaje nocturno con el que Dios —Bendito y Exaltado— hizo viajar a Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— desde la Mezquita Sagrada hasta la Mezquita Lejana. Algunos dijeron: Dios hizo viajar su cuerpo; lo hizo marchar de noche sobre al-Burāq desde Su Casa Sagrada hasta Su Casa Lejana hasta llegar a ella; y le mostró lo que quiso mostrarle de las maravillas de Su mandato, de Sus lecciones y de la grandeza de Su poder. Se reunieron para él los profetas y rezó con ellos allí; y se le hizo ascender al cielo hasta elevarlo por encima de los siete cielos; y allí se le reveló lo que se quiso revelarle; luego regresó a la Mezquita Sagrada en esa misma noche y rezó el ṣubḥ.
Mención de quienes dijeron eso, y mención de algunas de las transmisiones atribuidas al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— afirmándolo:
(Narraciones de Ibn Shihāb, Ibn al-Musayyib, Abū Salama, Jābir, Anas, Abū Hurayra, Abū Saʿīd al-Khudrī y otros, con la descripción de al-Burāq, la elección de la leche, el encuentro con los profetas, la reacción de Quraysh, la confirmación de Abū Bakr al-Ṣiddīq, y los detalles del miʿrāj, tal como se han transmitido en las cadenas mencionadas.)
Y otros, de quienes dijeron: se hizo viajar al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— hasta la Mezquita Lejana con su propia persona y cuerpo —se le hizo viajar, la paz sea con él—, pero no entró en Bayt al-Maqdis, ni rezó allí, ni descendió de al-Burāq hasta que regresó a La Meca.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Muḥammad b. Bashshār; dijo: nos narró Yaḥyā b. Saʿīd al-Qaṭṭān; dijo: nos narró Sufyān; dijo: me narró ʿĀṣim b. Bahdala, de Zirr b. Ḥubaysh, de Ḥudhayfa b. al-Yamān, que dijo acerca de esta aleya: {¡Glorificado sea Aquel que hizo viajar de noche a Su siervo, de noche, desde la Mezquita Sagrada hasta la Mezquita Lejana!}: “El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— no rezó en ella; pues si hubiera rezado en ella, se os habría prescrito la oración en ella, como se os prescribió la oración junto a la Kaʿba”.
(Narración de Abū Kurayb sobre la lectura de Ḥudhayfa y el diálogo con Zirr, y su afirmación de que no entró, y que no descendió de al-Burāq hasta ver el Paraíso y el Fuego, y todo lo que Dios ha preparado en la Otra Vida.)
Y otros dijeron: más bien se le hizo viajar con su espíritu, y no viajó con su cuerpo.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Salama, de Muḥammad b. Isḥāq; dijo: me narró Yaʿqūb b. ʿUtba b. al-Mughīra b. al-Akhnas, que Muʿāwiya b. Abī Sufyān, cuando se le preguntaba por el viaje nocturno del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, decía: “Fue una visión verídica de Dios”.
Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Salama, de Muḥammad; dijo: me narró alguien de la familia de Abū Bakr, que ʿĀʾisha solía decir: “No faltó el cuerpo del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—; sino que Dios hizo viajar a su espíritu”.
Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Salama. Ibn Isḥāq dijo: al-Ḥasan no consideró reprobable su dicho: que esta aleya descendió: {Y no hicimos la visión que te mostramos sino como prueba para la gente}; y por la palabra de Dios en el relato sobre Abraham, cuando dijo a su hijo: {Hijo mío, veo en sueños que te degüello; mira qué opinas}. Luego siguió adelante con ello; y supo que la revelación llega a los profetas de parte de Dios tanto despiertos como dormidos. Y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— solía decir: «Duermen mis ojos y mi corazón está despierto». Dios sabe mejor cuál de esas situaciones le aconteció y en cuál contempló lo que contempló del mandato de Dios: si estaba dormido o despierto; todo ello es verdad y veracidad.
Y lo correcto, en nuestra opinión, es decir: Dios hizo viajar de noche a Su siervo Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— desde la Mezquita Sagrada hasta la Mezquita Lejana, tal como Dios informó a Sus siervos, y tal como se han corroborado las noticias del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: que Dios lo montó sobre al-Burāq cuando se le trajo, y que rezó allí con quienes rezó de entre los profetas y enviados, y que se le mostró lo que se le mostró de los signos. No hay sentido en la palabra de quien dijo: “se le hizo viajar con su espíritu sin su cuerpo”, porque, de ser así, no habría en ello nada que obligase a que fuese una prueba de su profecía, ni un argumento para su misión; ni lo habrían negado, en su realidad, los idólatras —que lo rechazaban como prueba de su veracidad—, pues no era reprobable para ellos, ni para nadie de naturaleza sana entre los hijos de Adán, que uno vea en sueños lo que está a distancia de un año de camino; ¿cómo no lo que está a distancia de un mes o menos? Además, Dios sólo informó en Su Libro que hizo viajar de noche a Su siervo, y no nos informó que hizo viajar de noche al espíritu de Su siervo. No es lícito para nadie sobrepasar lo que Dios dijo hacia otra cosa.
Si alguien supusiera que eso es lícito, porque los árabes lo hacen en su habla, como dijo uno de ellos:
«Creí que el balido de mi montura era una gacela *** y no es —¡ay de ti!— sino la gacela de otro»
es decir: “creí que el balido de mi montura era el sonido de una gacela”, y omitió “sonido” contentándose con “gacela”; ciertamente los árabes hacen eso cuando el propósito del hablante es comprensible. Pero en aquello que no tiene indicio sino por su explicitación, y no se llega a conocer la intención del hablante sino por su aclaración, no lo omiten. No hay indicio que señale que la intención de Dios en Su palabra: {hizo viajar de noche a Su siervo} sea “hizo viajar de noche al espíritu de Su siervo”; antes bien, las pruebas claras y las noticias sucesivas del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— indican que Dios lo hizo viajar sobre una montura llamada al-Burāq. Y si el viaje nocturno hubiera sido con su espíritu, el espíritu no habría sido llevado sobre al-Burāq, pues las monturas no llevan sino cuerpos.
A menos que alguien diga: el sentido de nuestra expresión “se le hizo viajar con su espíritu” es que vio en sueños que se le hizo viajar con su cuerpo sobre al-Burāq; entonces estaría desmintiendo el sentido de las noticias transmitidas del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: que Gabriel lo montó sobre al-Burāq. Porque, si eso fuera un sueño —según quien sostiene esa opinión—, y el espíritu no fuese de lo que monta monturas, y el cuerpo del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— no hubiese sido montado sobre al-Burāq, entonces, según él, el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— no habría sido montado sobre al-Burāq: ni su cuerpo ni nada de él. El asunto quedaría como algunos sueños de los durmientes. Eso es rechazar el sentido aparente de la Revelación y lo que han transmitido sucesivamente las noticias del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y lo que han traído los relatos de los imames de entre los compañeros y los seguidores.
Y Su palabra: {cuyos alrededores hemos bendecido} quiere decir —Exaltado sea Su recuerdo—: aquel alrededor del cual hemos puesto la bendición para sus habitantes, en sus medios de vida, sus sustentos, sus cultivos y sus plantaciones.
Y Su palabra: {para mostrarle algunos de Nuestros signos} quiere decir —Exaltado sea Su recuerdo—: para que mostremos a Nuestro siervo Muḥammad algunos de Nuestros signos; es decir: de Nuestras lecciones, de Nuestras evidencias y de Nuestras pruebas. Eso es lo que ya he mencionado en las noticias que transmití antes: que al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se le mostró, en su camino hacia Bayt al-Maqdis y después de llegar a él, de las maravillas de las lecciones y de las exhortaciones.
Como:
Nos narró Bishr; dijo: nos narró Yazīd; dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su palabra: {para mostrarle algunos de Nuestros signos}: lo que Dios le mostró de signos y lecciones en el camino hacia Bayt al-Maqdis.
Y Su palabra: {Ciertamente, Él es el Oyente, el Vidente} quiere decir —Exaltado sea Su recuerdo—: ciertamente Aquel que hizo viajar de noche a Su siervo es Oyente de lo que dicen estos asociadores de entre la gente de La Meca acerca del viaje nocturno de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— desde La Meca hasta Bayt al-Maqdis, y de otras cosas de su decir y del decir de otros; y Vidente de lo que hacen de obras: nada de ello se Le oculta, ni se Le escapa el conocimiento de nada de ello; antes bien, lo abarca todo con Su ciencia, lo enumera con número, y está al acecho de ellos para retribuir a todos según lo que merecen.
Y algunos de los basríes solían decir: se ha puesto en kasra «inna» en Su palabra: {Ciertamente, Él es el Oyente, el Vidente}, porque el sentido del discurso es: “Di, oh Muḥammad: ‘¡Glorificado sea Aquel que hizo viajar de noche a Su siervo!’; y di: ‘Ciertamente, Él es el Oyente, el Vidente’”.
Notas y Referencias
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