Las Abejas
النحل An-NahlVersículo (Español)
[16:8] [Dios creó] los caballos, las mulas y los asnos como montura y para que se luzcan con ellos. Y creó muchas otras cosas que no conocen.
Tafsir de At-Tabari
{وَٱلۡخَيۡلَ وَٱلۡبِغَالَ وَٱلۡحَمِيرَ لِتَرۡكَبُوهَا وَزِينَةٗۚ وَيَخۡلُقُ مَا لَا تَعۡلَمُونَ} (8)
القول في تأويل قوله تعالى :
{ وَالْخَيْلَ وَالْبِغَالَ وَالْحَمِيرَ لِتَرْكَبُوهَا وَزِينَةً وَيَخْلُقُ مَا لاَ تَعْلَمُونَ }
Dice —exaltado sea Su recuerdo—:
Y creó para vosotros también los caballos, las mulas y los asnos, para que los montéis, y como adorno. Dice: y los hizo para vosotros como adorno con el que os engalanáis, junto con los beneficios que hay en ellos para vosotros, para la monta y otras cosas.
Y puso en acusativo «los caballos» y «las mulas» por coordinación con la hā’ y el alif en Su dicho: «خَلَقَها». Y puso en acusativo «el adorno» por un verbo elíptico, conforme ya he explicado.
Y si no hubiera con ella wāw y el enunciado fuese: «para que los montéis, adorno», habría estado en acusativo por el verbo anterior al que está vinculada; pero la entrada de la wāw indicó que con ella hay el pronombre de un verbo, y su desconexión del verbo anterior.
En el mismo sentido que hemos dicho se expresaron los exégetas.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos transmitió Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos transmitió Muḥammad b. Thawr, de Maʿmar,
de Qatāda:
«para que los montéis y como adorno»: dijo: los hizo para que los montéis, y los hizo como adorno para vosotros.
Y algunos de la gente de ciencia consideraban que en esta aleya hay indicio de la prohibición de comer la carne de los caballos.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos transmitió Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos transmitió Yaḥyà b. Wāḍiḥ,
dijo:
nos transmitió Abū Ḍamra, de Abū Isḥāq, de un hombre, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
«y los caballos, las mulas y los asnos, para que los montéis»: dijo: estos son para la monta.
Y «y el ganado lo creó para vosotros: en él hay abrigo»: dijo:
esto es para comer.
Me transmitió Yaʿqūb,
dijo:
nos transmitió Ibn ʿUlayya,
dijo:
nos transmitió Hišām al-Dastuwāʾī,
dijo:
nos transmitió Yaḥyà b. Abī Kaṯīr,
de un liberto de Nāfiʿ b. ʿAlqama:
que Ibn ʿAbbās detestaba la carne de los caballos, las mulas y los asnos,
y solía decir:
Dijo Dios: «y el ganado lo creó para vosotros: en él hay abrigo y de él coméis»: esto es para comer; y «y los caballos, las mulas y los asnos, para que los montéis»: esto es para la monta.
Nos transmitió Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos transmitió mi padre, de Ibn Abī Laylā, de al-Minhāl, de Saʿīd,
de Ibn ʿAbbās:
que fue preguntado acerca de la carne de los caballos,
y la detestó y recitó esta aleya:
«y los caballos, las mulas y los asnos, para que los montéis…» la aleya.
Nos transmitió Aḥmad,
dijo:
nos transmitió Abū Aḥmad,
dijo:
nos transmitió Qays b. al-Rabīʿ, de Ibn Abī Laylā, de al-Minhāl b. ʿAmr,
de Saʿīd b. Ǧubayr, de Ibn ʿAbbās:
que fue preguntado acerca de la carne de los caballos,
y dijo:
Lee la anterior: «y el ganado lo creó para vosotros: en él hay abrigo y beneficios, y de él coméis»; y «y los caballos, las mulas y los asnos, para que los montéis y como adorno»: así hizo de estos para comer, y de aquellos para la monta.
Nos transmitió Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos transmitió Yaḥyà b. ʿAbd al-Malik b. Abī Ġaniyya, de su padre,
de al-Ḥakam:
«y el ganado lo creó para vosotros: en él hay abrigo y beneficios, y de él coméis»: así hizo de ello el comer.
Luego recitó hasta llegar a:
«y los caballos, las mulas y los asnos, para que los montéis»: dijo: no os dispuso en ellos comida.
Dijo:
Y al-Ḥakam solía decir: «y los caballos, las mulas y los asnos» son ilícitos en el Libro de Dios.
Nos transmitió Aḥmad,
dijo:
nos transmitió Abū Aḥmad,
dijo:
nos transmitió Ibn Abī Ġaniyya, de al-Ḥakam,
dijo:
La carne de los caballos es ilícita en el Libro de Dios.
Luego recitó:
«y el ganado lo creó para vosotros: en él hay abrigo y beneficios…»
hasta Su dicho:
«para que los montéis».
Pero un grupo de otros sabios discrepaban de ellos en esta interpretación, y consideraban que ello no indica la prohibición de nada; y que Dios —glorificado sea—, mediante esta aleya y lo demás que hay al comienzo de esta sura, no hizo sino dar a conocer a Sus siervos una gracia Suya sobre ellos, y llamarles la atención con ello sobre Sus pruebas contra ellos y Sus evidencias de Su unicidad, y sobre el error del proceder de quienes Le asocian de entre la gente del politeísmo.
Mención de algunos de quienes no veían inconveniente en comer carne de caballo:
Nos transmitió Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos transmitió mi padre, de Šuʿba, de Muġīra, de Ibrāhīm,
de al-Aswad:
que comió carne de caballo.
Nos transmitió Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos transmitió mi padre, de Šuʿba, de al-Ḥakam, de Ibrāhīm, de al-Aswad, en el mismo sentido.
Nos transmitió Aḥmad,
dijo:
nos transmitió Abū Aḥmad,
dijo:
nos transmitió Sufyān, de Manṣūr,
de Ibrāhīm, que dijo:
Nuestros compañeros degollaron un caballo en el campamento y comieron de él, y no vieron en ello inconveniente.
Y lo correcto, en nuestra opinión, es lo que dijeron los partidarios de la segunda postura.
Y ello porque, si en Su dicho —exaltado sea Su recuerdo—: «para que los montéis» hubiera indicio de que, por ser para la monta, no es apta para comer, entonces en Su dicho: «en él hay abrigo y beneficios, y de él coméis» habría indicio de que, por ser para comer y para abrigo, no es apta para la monta. Y en el consenso de todos en que montar aquello de lo que dijo —exaltado sea Su recuerdo— «y de él coméis» es lícito y permitido, no prohibido, hay una prueba clara de que comer aquello de lo que dijo: «para que los montéis» es lícito y permitido, no prohibido, salvo por aquello cuya prohibición haya sido explicitada, o sobre cuya prohibición se haya establecido un indicio, en un Libro o en una revelación al Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz—. En cuanto a esta aleya, no prohíbe comer nada.
Y se estableció el indicio de la prohibición de la carne de los asnos domésticos mediante Su revelación a Su Mensajero —que Dios le bendiga y le conceda paz—; y respecto de las mulas, por lo que ya hemos aclarado en nuestro libro, el Libro de los alimentos, de modo que hace innecesario repetirlo en este lugar, puesto que este no es un lugar de exposición sobre la prohibición de ello. Solo hemos mencionado lo que hemos mencionado para indicar que no hay fundamento para la afirmación de quien se apoyó en esta aleya para prohibir la carne de caballo.
Nos transmitió Aḥmad; nos transmitió Abū Aḥmad,
dijo:
nos transmitió Isrāʾīl, de ʿAbd al-Karīm, de ʿAṭāʾ, de Ǧābir,
dijo:
Solíamos comer carne de caballo en tiempos del Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz—.
Dije:
¿Y las mulas?
Dijo:
En cuanto a las mulas, no.
Y Su dicho:
«y crea lo que no sabéis»: dice —exaltado sea Su recuerdo—: y vuestro Señor crea, junto con Su creación de estas cosas que os ha mencionado, aquello que no sabéis, de lo que ha preparado en el Paraíso para sus moradores y en el Fuego para sus moradores, de lo que ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ni ha pasado por el corazón de ser humano.
Notas y Referencias
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