16

Las Abejas

النحل An-Nahl
Aya 52

Versículo (Español)

[16:52] A Él pertenece cuanto hay en los cielos y en la Tierra. Solamente a Él se debe adorar. ¿Acaso van a temer a otro que no sea Dios?

Tafsir de At-Tabari

{Y a Él pertenece cuanto hay en los cielos y en la tierra; y a Él pertenece la religión, constante. ¿Acaso a otro que a Dios teméis?} (52) El dicho acerca de la interpretación de Su palabra —Exaltado sea— {Y a Él pertenece cuanto hay en los cielos y en la tierra; y a Él pertenece la religión, constante. ¿Acaso a otro que a Dios teméis?}

Dice —Exaltado sea Su recuerdo—: A Dios pertenece el dominio de cuanto hay en los cielos y en la tierra, de cosa alguna; no tiene copartícipe en nada de ello. Él es Quien los creó, Él es Quien los sustenta, y en Su mano están su vida y su muerte. Y Su palabra: {y a Él pertenece la religión, constante} dice —Glorificado sea—: a Él pertenecen la obediencia y la consagración exclusiva, de manera permanente, firme y obligatoria. Se dice de ello: «waṣaba» la religión «yaṣibu» «wuṣūban» y «waṣban», como dijo ad-Dīlī:

No busco la alabanza escasa, de breve permanencia *** un día, con el vituperio del tiempo entero, constante.

Y de ello es la palabra de Dios: {y para ellos hay un castigo constante}; y la palabra de Ḥassān:

El viento lo ha cambiado, esparciéndolo sobre él *** y un estruendo cuyo trueno es constante.

En cuanto al dolor, solo se dice: «waṣiba» el hombre «yūṣabu» «waṣaban», y ello cuando se fatiga y se hastía; y de ello es la palabra del poeta:

No le oprime la pierna por achaque ni por fatiga *** ni muerde el azafrán su cartílago.

Los intérpretes han discrepado acerca de la interpretación de «al-wāṣib». Unos dijeron: Su sentido es el que hemos mencionado. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Yaḥyā ibn Ādam, de Qays, de al-Aġarr ibn aṣ-Ṣabāḥ, de Jalīfa ibn Ḥuṣayn, de Abū Naḍra, de Ibn ʿAbbās: {y a Él pertenece la religión, constante} dijo: permanente.

Me narró Ismāʿīl ibn Mūsā, dijo: nos informó Šarīk, de Abū Ḥuṣayn, de ʿIkrima, acerca de Su palabra: {y a Él pertenece la religión, constante} dijo: permanente.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Yaḥyā ibn Ādam, de Qays, de Yaʿlā ibn an-Nuʿmān, de ʿIkrima, dijo: permanente.

Me narró Muḥammad ibn ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥāriṯ, dijo: nos narró al-Ḥasan, dijo: nos narró Waraqāʾ; y me narró al-Muṯannā, dijo: nos informó Isḥāq, dijo: nos narró ʿAbd Allāh, de Waraqāʾ; y me narró al-Muṯannā, dijo: nos informó Abū Ḥuḏayfa, dijo: nos narró Šibl, todos ellos, de Ibn Abī Najīḥ, de Muǧāhid: {y a Él pertenece la religión, constante} dijo: permanente.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Ǧurayǧ, de Muǧāhid: {y a Él pertenece la religión, constante} dijo: permanente.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró ʿAbda y Abū Muʿāwiya, de Ǧuwaybir, de aḍ-Ḍaḥḥāk: {y a Él pertenece la religión, constante} dijo: permanente.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos informó ʿAmr ibn ʿAwn, dijo: nos informó Hušaym, de Ǧuwaybir, de aḍ-Ḍaḥḥāk, lo mismo.

Nos narró Bišr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda: {y a Él pertenece la religión, constante}: es decir, permanente; pues Dios —Bendito y Exaltado sea— no dejó cosa alguna de Su creación sino que le rindió culto, obediente o a la fuerza.

Nos narró Muḥammad ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Muḥammad ibn Ṯawr, de Maʿmar, de Qatāda: «wāṣiban» dijo: permanente. ¿Acaso no ves que dice: {castigo constante}: es decir, permanente?

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd, acerca de Su palabra: {y a Él pertenece la religión, constante} dijo: permanente; y «al-wāṣib»: lo permanente.

Y otros dijeron: «al-wāṣib» en este lugar: lo obligatorio. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Ibn ʿAṭiyya, de Qays, de Yaʿlā ibn an-Nuʿmān, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su palabra: {y a Él pertenece la religión, constante} dijo: obligatoria.

Y Muǧāhid solía decir: el sentido de «la religión» en este lugar: la consagración exclusiva. Ya hemos mencionado el sentido de «la religión» en otro lugar de modo que dispensa de repetirlo.

Me narró Muḥammad ibn ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥāriṯ, dijo: nos narró al-Ḥasan, dijo: nos narró Waraqāʾ; y me narró al-Muṯannā, dijo: nos informó Abū Ḥuḏayfa, dijo: nos narró Šibl; y me narró al-Muṯannā, dijo: nos informó Isḥāq, dijo: nos narró ʿAbd Allāh, de Waraqāʾ, todos ellos, de Ibn Abī Najīḥ, de Muǧāhid: {y a Él pertenece la religión, constante} dijo: la consagración exclusiva.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Ǧurayǧ, de Muǧāhid, dijo: «la religión»: la consagración exclusiva.

Y Su palabra: {¿Acaso a otro que a Dios teméis?} dice —Exaltado sea Su recuerdo—: ¿acaso a otro que a Dios, oh gentes, teméis?, es decir, ¿a quién reverenciáis y de quién os guardáis, no sea que os arrebate el favor de Dios sobre vosotros por consagrar el culto a vuestro Señor y singularizar para Él la obediencia, cuando no tenéis fuera de Él a nadie que os beneficie?

Notas y Referencias

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