15

Al-Hijr

الحجر Al-Hijr
Aya 87

Versículo (Español)

[15:87] Te he distinguido con la revelación de los siete versículos que se reiteran como parte del grandioso Corán.

Tafsir de At-Tabari

{وَلَقَدۡ ءَاتَيۡنَٰكَ سَبۡعٗا مِّنَ ٱلۡمَثَانِي وَٱلۡقُرۡءَانَ ٱلۡعَظِيمَ} (87) La disertación acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: {وَلَقَدْ آتَيْنَاكَ سَبْعاً مّنَ الْمَثَانِي وَالْقُرْآنَ الْعَظِيمَ}

Los exégetas discreparon acerca del significado de “las siete” que Dios concedió a Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— de entre las “al-mathānī”. Unos dijeron que con “las siete” se quiso decir: las siete suras del comienzo del Corán, conocidas como “las largas”. Quienes sostienen esta opinión discrepan, a su vez, sobre el sentido de “al-mathānī”: algunos decían: “al-mathānī” son estas siete, y sólo fueron llamadas así porque en ellas se han duplicado los ejemplos, las noticias y las admoniciones. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Ibn Yamān, de Sufyān, de Yūnus, de Ibn Sīrīn, de Ibn Masʿūd, acerca de Su dicho: {وَلَقَد آتَيْناكَ سَبْعا مِنَ المَثانِي} dijo: “las siete largas”.

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Ibn Yamān, de Sufyān, de Saʿīd al-Jarīrī, de un hombre, de Ibn ʿUmar, que dijo: “las siete largas”.

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Ibn Yamān, de Sufyān, de Manṣūr, de Mujāhid, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: {وَلَقَد آتَيْناكَ سَبْعا مِنَ المَثانِي} dijo: “las siete largas”.

Nos narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de Manṣūr, de Mujāhid, de Ibn ʿAbbās, lo mismo.

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró ʿAmr b. ʿAwn; dijo: nos informó Hushaym, de al-Ḥajjāj, de al-Walīd b. al-ʿAyzār, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās, que dijo: “son las siete largas; no se le concedieron a nadie sino al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y a Moisés se le concedieron de ellas dos”.

Nos narraron Ibn Wakīʿ e Ibn Ḥumayd; dijeron: nos narró Jarīr, de al-Aʿmash, de Muslim al-Baṭīn, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās, que dijo: “al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— se le dieron siete de las al-mathānī, las largas; y a Moisés se le dieron seis; y cuando arrojó las Tablas, se alzaron dos y quedaron cuatro”.

Nos narró al-Ḥasan b. Muḥammad; dijo: nos narró ʿAlī b. ʿAbd Allāh b. Jaʿfar; dijo: nos narró Jarīr, de al-Aʿmash, de Muslim al-Baṭīn, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās, lo mismo.

Nos narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narró Yaḥyā b. Ādam, de Isrāʾīl, de Abī Isḥāq, de Muslim al-Baṭīn, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: {سَبْعا مِنَ المَثانِي} dijo: “al-Baqara, Āl ʿImrān, al-Nisāʾ, al-Māʾida, al-Anʿām y al-Aʿrāf”. Isrāʾīl dijo: “y mencionó la séptima, pero la olvidé”.

Me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm; dijo: nos narró Hushaym, de Abī Bishr, de Saʿīd b. Jubayr, acerca de Su dicho: {وَلَقَد آتَيْناكَ سَبْعا مِنَ المَثانِي} dijo: “son las largas: al-Baqara, Āl ʿImrān, al-Nisāʾ, al-Māʾida, al-Anʿām, al-Aʿrāf y Yūnus”.

Nos narró Ibn Bashshār; dijo: nos narró Muḥammad b. Jaʿfar; dijo: nos narró Shuʿba, de Abī Bishr, de Saʿīd b. Jubayr, acerca de esta aleya: {وَلَقَد آتَيْناكَ سَبْعا مِنَ المَثانِي والقُرآنَ العَظِيمَ} dijo: “al-Baqara, Āl ʿImrān, al-Nisāʾ, al-Māʾida, al-Anʿām, al-Aʿrāf y Yūnus; en ellas están las obligaciones y los límites legales”.

Nos narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narró mi padre, de Shuʿba, de Abī Bishr, de Saʿīd b. Jubayr, de manera semejante.

Nos narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narró mi padre, de Ibn Abī Khālid, de Khawwāt, de Saʿīd b. Jubayr, que dijo: “las siete largas”.

Me narró Yaʿqūb; dijo: nos narró Hushaym. Abū Bishr dijo: “nos informó de Saʿīd b. Jubayr”, que dijo: “son las siete largas”. Dijo: “y dijo Mujāhid: son las siete largas”. Dijo: “y se dice: son el Corán grandioso”.

Nos narró al-Ḥasan b. Muḥammad; dijo: nos narró Shabāba; dijo: nos narró Saʿīd, de Jaʿfar, de Saʿīd, acerca de Su dicho: {سَبْعا مِنَ المَثانِي} dijo: “al-Baqara, Āl ʿImrān, al-Nisāʾ, al-Māʾida, al-Anʿām, al-Aʿrāf y Yūnus; en ellas se reiteran los dictámenes y las obligaciones”.

Nos narró al-Ḥasan b. Muḥammad b. al-Ṣabbāḥ; dijo: nos narró Hushaym, de Abī Bishr, de Saʿīd b. Jubayr, que dijo: “son las siete largas”.

Nos narró al-Ḥasan b. Muḥammad; dijo: nos narró Saʿīd b. Manṣūr; dijo: nos narró Hushaym; dijo: nos informó Abū Bishr, de Saʿīd b. Jubayr, acerca de Su dicho: {سَبْعا مِنَ المَثانِي} dijo: “al-Baqara, Āl ʿImrān, al-Nisāʾ, al-Māʾida, al-Anʿām, al-Aʿrāf, Yūnus”. Dijo: “le dije: ¿qué son al-mathānī?”. Dijo: “en ellas se reiteran los decretos y los relatos”.

Nos narró Aḥmad b. Isḥāq; dijo: nos narró Abū Aḥmad; dijo: nos narró Isrāʾīl, de Abī Isḥāq, de Muslim al-Baṭīn, de Saʿīd b. Jubayr: {وَلَقَد آتَيْناكَ سَبْعا مِنَ المَثانِي} dijo: “al-Baqara, Āl ʿImrān, al-Nisāʾ, al-Māʾida, al-Anʿām, al-Aʿrāf y Yūnus”.

Nos narró Aḥmad; dijo: nos narró Abū Aḥmad; dijo: nos narró Sufyān, de ʿAbd Allāh b. ʿUthmān b. Khuthaym, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās, que dijo: “las siete largas”.

Nos narró al-Ḥasan b. Muḥammad; dijo: nos narró Abū Khālid al-Qurashī; dijo: nos narró Sufyān, de ʿAbd Allāh b. ʿUthmān b. Khuthaym, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās, lo mismo.

Nos narró al-Ḥasan b. Muḥammad; dijo: nos narró Abū Khālid, de Sufyān, de Abī Isḥāq, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās, lo mismo.

Nos narró al-Ḥasan b. Muḥammad; dijo: nos narró Sufyān, de al-Aʿmash, de Muslim al-Baṭīn, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās, lo mismo.

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Ibn Idrīs; dijo: oí a Layth, de Mujāhid, que dijo: “son las siete largas”.

Nos narró al-Ḥasan b. Muḥammad b. ʿUbayd Allāh; dijo: nos narró ʿAbd al-Malik, de Qays, de Mujāhid, acerca de Su dicho: {وَلَقَد آتَيْناكَ سَبْعا مِنَ المَثانِي} dijo: “son las siete largas”.

Me narró Muḥammad b. ʿAmr; dijo: nos narró Abū ʿĀṣim; dijo: nos narró ʿĪsā. Y me narró al-Ḥārith; dijo: nos narró al-Ḥasan; dijo: nos narró Waraqāʾ, todos ellos, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de la palabra de Dios —Exaltado sea—: {وَلَقَد آتَيْناكَ سَبْعا مِنَ المَثانِي والقُرآنَ العَظِيمَ} dijo: “del Corán: las siete largas, las siete primeras”.

Nos narró al-Ḥasan b. Muḥammad; dijo: nos narró Shabāba; dijo: nos narró Waraqāʾ, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, lo mismo.

Nos narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narraron Ibn Fuḍayl e Ibn Numayr, de ʿAbd al-Malik, de Qays, de Mujāhid, que dijo: “son las siete largas”.

Nos narró Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā; dijo: nos narró Muḥammad b. Thawr, de Maʿmar, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, que dijo: “las siete largas”.

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Ibn Numayr, de Sufyān, de ʿAbd Allāh b. ʿUthmān b. Khuthaym, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās, que dijo: “son los ejemplos, las noticias y las admoniciones”.

Nos narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narró Ibn Numayr, de Ismāʿīl, de Khawwāt, de Saʿīd b. Jubayr, que dijo: “son las siete largas; a Moisés se le dieron seis, y a Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— se le dieron siete”.

Se me narró de al-Ḥusayn; dijo: oí a Abū Muʿādh decir: nos narró ʿUbayd; dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk decir, acerca de Su dicho: {سَبْعا مِنَ المَثانِي}: “es decir, las siete largas”.

Y otros dijeron: con ello se quiso decir: siete aleyas; y dijeron: son las aleyas de la Apertura del Libro, porque son siete aleyas. También ellos discrepan sobre el significado de “al-mathānī”. Algunos dijeron: sólo fueron llamadas “mathānī” porque se repiten en cada rakʿa de la oración. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm; dijo: nos informó Ibn ʿUlayya, de Saʿīd al-Jarīrī, de Abī Naḍra, que dijo: un hombre de los nuestros, llamado Jābir o Juwaybir, dijo: “pedí a ʿUmar una necesidad durante su califato; llegué a Medina de noche y vacilé entre tomar alojamiento y [quedarme en] la mezquita, y escogí la mezquita como alojamiento. Pasé en vela un trecho del final de la noche y, he aquí, a mi lado un hombre oraba: recitaba la Madre del Libro, luego glorificaba [a Dios] el tiempo equivalente a una sura, después se inclinaba y no recitaba; no lo reconocí hasta que recitó en voz alta, y era ʿUmar. Eso quedó en mi interior. A la mañana siguiente fui a él y dije: ‘¡Oh, Príncipe de los Creyentes! Una necesidad junto con otra’. Dijo: ‘Expón tu necesidad’. Dije: ‘Llegué de noche y vacilé entre tomar alojamiento y la mezquita, y escogí la mezquita; pasé en vela un trecho del final de la noche y, he aquí, a mi lado un hombre recitaba la Madre del Libro, luego glorificaba [a Dios] el tiempo equivalente a una sura, después se inclinaba y no recitaba; no lo reconocí hasta que recitó en voz alta, y eras tú; y no es así como hacemos nosotros’. Dijo: ‘¿Y cómo hacéis?’. Dijo: ‘Uno de nosotros recita la Madre del Libro, luego inicia la sura y la recita’. Dijo: ‘¿Qué les pasa, que saben y no obran? ¿Qué les pasa, que saben y no obran? ¿Qué les pasa, que saben y no obran? Y ¿qué buscas más allá de las siete al-mathānī y del tasbīḥ, oración de las criaturas?’”.

Me narró Ṭulayq b. Muḥammad al-Wāsiṭī; dijo: nos informó Yazīd, de al-Jarīrī, de Abī Naḍra, de Jābir o Juwaybir, de ʿUmar, con algo semejante, salvo que dijo: “y dijo: recita del Corán lo que sea fácil a veces, y glorifica [a Dios] a veces; ¿qué les pasa, que no desean la Apertura del Libro? Y ¿qué busca, después de las mathānī y de la oración de las criaturas, el tasbīḥ?”.

Nos narró Ibn Bashshār; dijo: nos narró Yaḥyā; dijo: nos narró Sufyān, de al-Suddī, de ʿAbd Khayr, de ʿAlī, que dijo: “las siete al-mathānī: la Apertura del Libro”.

Nos narró Naṣr b. ʿAbd al-Raḥmān; dijo: nos narró Ḥafṣ b. ʿUmar, de al-Ḥasan b. Ṣāliḥ y Sufyān, de al-Suddī, de ʿAbd Khayr, de ʿAlī, lo mismo.

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Ibn Yamān, de Sufyān, de al-Suddī, de ʿAbd Khayr, de ʿAlī, lo mismo.

Nos narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narró mi padre. Y nos narró Aḥmad b. Isḥāq; dijo: nos narró Abū Aḥmad, todos ellos, de Sufyān, de al-Suddī, de ʿAbd Khayr, de ʿAlī, lo mismo.

Nos narraron Abū Kurayb e Ibn Wakīʿ; dijeron: nos narró Ibn Idrīs; dijo: nos narró Hishām, de Ibn Sīrīn, que dijo: se preguntó a Ibn Masʿūd acerca de “siete de las al-mathānī”, y dijo: “la Apertura del Libro”. Dijo: e Ibn Sīrīn dijo, de Ibn Masʿūd: “es la Apertura del Libro”.

Me narró Yaʿqūb; dijo: nos narró Ibn ʿUlayya; dijo: nos informó Yūnus, de al-Ḥasan, acerca de Su dicho: {وَلَقَد آتَيْناكَ سَبْعا مِنَ المَثانِي} dijo: “la Apertura del Libro”.

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró ʿAmr b. ʿAwn; dijo: nos informó Hushaym, de Yūnus, de Ibn Sīrīn, de Ibn Masʿūd: {سَبْعا مِنَ المَثانِي} dijo: “la Apertura del Libro”.

Me narró Saʿīd b. Yaḥyā al-Umawī; dijo: me narró mi padre; dijo: nos narró Ibn Jurayj; dijo: nos informó mi padre, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās, que dijo acerca de la palabra de Dios —Exaltado sea—: {وَلَقَد آتَيْناكَ سَبْعا مِنَ المَثانِي} dijo: “es la Apertura del Libro”. Entonces ʿAlī se la recitó seis [a él], luego dijo: “{بسم الله الرحمن الرحيم} es la séptima aleya”. Saʿīd dijo: “e Ibn ʿAbbās me la recitó como te la recitó a ti, y luego dijo que la séptima aleya es: {بسم الله الرحمن الرحيم}”. Entonces Ibn ʿAbbās dijo: “Dios la ha hecho salir para vosotros, y no la hizo salir para nadie antes de vosotros”.

Me narró Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo: me informó Ibn Jurayj que su padre le narró, de Saʿīd b. Jubayr, que dijo: Ibn ʿAbbās me dijo: “comienza con {بسم الله الرحمن الرحيم} y luego recita la Apertura del Libro”; luego dijo: “¿sabes qué es esto? {وَلَقَد آتَيْناكَ سَبْعا مِنَ المَثانِي}”.

Me narró Muḥammad b. Saʿd; dijo: me narró mi padre; dijo: me narró mi tío; dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: {وَلَقَد آتَيْناكَ سَبْعا مِنَ المَثانِي} dice: “las siete: {الحمد لله رب العالمين}, y el Corán grandioso”. Y se dice: “son las siete largas, y son las de los cientos”.

Nos narró Aḥmad; dijo: nos narró Abū Aḥmad; dijo: nos narró Sufyān, de Ibn Jurayj, de su padre, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās, que dijo: “la Apertura del Libro”.

Me narró ʿImrān b. Mūsā al-Qazzāz; dijo: nos narró ʿAbd al-Wārith; dijo: nos narró Isḥāq b. Suwayd, de Yaḥyā b. Yaʿmur y de Abī Fākhta, acerca de esta aleya: {وَلَقَد آتَيْناكَ سَبْعا مِنَ المَثانِي والقُرآن العَظِيمَ} dijeron: “es la Madre del Libro”.

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró Wahb b. Jarīr; dijo: nos narró Shuʿba, de al-Suddī, de quien oyó a ʿAlī decir: “{الحمد لله ربّ العالمين}: son las siete al-mathānī”.

Nos narró Abū al-Muthannā; dijo: nos narró Muḥammad b. Jaʿfar; dijo: nos narró Shuʿba; dijo: oí a al-ʿAlāʾ b. ʿAbd al-Raḥmān narrar de su padre, de Ubayy b. Kaʿb, que dijo: “las siete al-mathānī: {الحمد لله رب العالمين}”.

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Ibn Yamān, de Abī Jaʿfar al-Rāzī, de al-Rabīʿ, de Abī al-ʿĀliya, acerca de la palabra de Dios —Exaltado sea—: {وَلَقَد آتَيْناكَ سَبْعا مِنَ المَثانِي} dijo: “la Apertura del Libro: siete aleyas”. Dije a al-Rabīʿ: “ellos dicen: las siete largas”. Dijo: “esta fue revelada cuando no se había revelado nada de las largas”.

Nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn; dijo: me narró Ḥajjāj, de Abī Jaʿfar al-Rāzī, de al-Rabīʿ b. Anas, de Abī al-ʿĀliya, que dijo: “la Apertura del Libro”. Dijo: “sólo fue llamada al-mathānī porque con ella se repite [la recitación] cada vez que se recita el Corán: se la recita”. Se dijo a Abī al-ʿĀliya: “al-Ḍaḥḥāk b. Muzāḥim dice: son las siete largas”. Dijo: “esta sura descendió como ‘siete de las al-mathānī’ cuando no se había revelado nada de las largas”.

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Ibn Yamān; dijo: nos narró Sufyān, de su padre, de Saʿīd b. Jubayr, que dijo: “la Apertura del Libro”.

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Ibn Yamān. Y nos narró Ibn Wakīʿ; dijeron: nos narró mi padre, ambos, de Sufyān, de al-Ḥasan b. ʿUbayd Allāh, de Ibrāhīm, que dijo: “la Apertura del Libro”.

Nos narró Aḥmad b. Isḥāq; dijo: nos narró Abū Aḥmad; dijo: nos narró Sufyān, de al-Ḥasan b. ʿUbayd Allāh, de Ibrāhīm, lo mismo.

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Ibn Yamān. Y nos narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narró mi padre. Y nos narró Aḥmad b. Isḥāq; dijo: nos narró Abū Aḥmad, todos ellos, de Hārūn b. Abī Ibrāhīm al-Barbarī, de ʿAbd Allāh b. ʿUbayd b. ʿUmayr, que dijo: “las siete de las al-mathānī: la Apertura del Libro”.

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Ibn Yamān, de Ibn Jurayj, de Abī Mulayka: {وَلَقَد آتَيْناكَ سَبْعا مِنَ المَثانِي} dijo: “la Apertura del Libro”. Dijo: “y la mención de la Apertura del Libro para vuestro Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— no fue mencionada para ningún profeta antes de él”.

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Ibn Idrīs, de Layth, de Shahr b. Ḥawshab, acerca de Su dicho: {وَلَقَد آتَيْناكَ سَبْعا مِنَ المَثانِي} dijo: “la Apertura del Libro”.

Me narró Muḥammad b. Abī Khudāsh; dijo: nos narró Muḥammad b. ʿUbayd; dijo: nos narró Hārūn al-Barbarī, de ʿAbd Allāh b. ʿUbayd b. ʿUmayr al-Laythī, acerca de la palabra de Dios —Exaltado sea—: {وَلَقَد آتَيْناكَ سَبْعا مِنَ المَثانِي} dijo: “es {الحمد لله ربّ العالمين}”.

Me narró Yaʿqūb; dijo: nos narró Ibn ʿUlayya, de Abī Rajāʾ; dijo: pregunté a al-Ḥasan acerca de Su dicho —Exaltado sea—: {وَلَقَد آتَيْناكَ سَبْعا مِنَ المَثانِي والقُرآنَ العَظيمَ} y dijo: “es la Apertura del Libro”. Luego se le preguntó por ella mientras yo escuchaba, y la recitó: {الحمد لله ربّ العالمين} hasta llegar a su final, y dijo: “se repite en cada recitación”.

Nos narró Aḥmad; dijo: nos narró Abū Aḥmad; dijo: nos narró Isrāʾīl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, que dijo: “la Apertura del Libro”.

Nos narró Aḥmad; dijo: nos narró Abū Aḥmad; dijo: nos narró Sharīk, de Layth, de Mujāhid, que dijo: “la Apertura del Libro”.

Nos narró Bishr; dijo: nos narró Yazīd; dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda: {وَلَقَد آتَيْناكَ سَبْعا مِنَ المَثانِي والقُرآن العَظِيمَ}. Se nos mencionó que ellas son la Apertura del Libro, y que se repiten en cada recitación.

Nos narró Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā; dijo: nos narró Muḥammad b. Thawr, de Maʿmar, de Qatāda: {سَبْعا مِنَ المَثانِي} dijo: “la Apertura del Libro; se repite en cada rakʿa, obligatoria y voluntaria”.

Nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn; dijo: nos narraron Ḥammād b. Zayd y Ḥajjāj, de Ibn Jurayj; dijo: mi padre me informó, de Saʿīd b. Jubayr, que le informó que preguntó a Ibn ʿAbbās acerca de las siete al-mathānī, y dijo: “la Madre del Corán”. Saʿīd dijo: “luego la recitó”, y recitó de ella: {بسم الله الرحمن الرحيم}. Mi padre dijo: “Saʿīd la recitó como la recitó Ibn ʿAbbās, y recitó en ella {بسم الله الرحمن الرحيم}”. Saʿīd dijo: “dije a Ibn ʿAbbās: ¿y qué son al-mathānī?”. Dijo: “es la Madre del Corán; Dios la reservó para Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—; la elevó en la Madre del Libro; la atesoró para ellos hasta hacerla salir para ellos, y no se la dio a nadie antes de él”. Dijo: “dije a mi padre: Saʿīd te informa que Ibn ʿAbbās le dijo: ‘{بسم الله الرحمن الرحيم}’ ¿es una aleya del Corán?”. Dijo: “sí”. Ibn Jurayj dijo: ʿAṭāʾ dijo: “la Apertura del Libro; son siete, con {بسم الله الرحمن الرحيم}; y al-mathānī: el Corán”.

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa; dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de ʿAṭāʾ, que dijo: “las siete al-mathānī: la Madre del Corán”.

Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Yaḥyā b. Wāḍiḥ; dijo: nos narró ʿAbd Allāh al-ʿAtakī, de Khālid al-Ḥanafī, juez de Marw, acerca de Su dicho: {وَلَقَد آتَيْناكَ سَبْعا مِنَ المَثانِي} dijo: “la Apertura del Libro”.

Y otros dijeron: con “las siete al-mathānī” se quiso decir los significados del Corán. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Isḥāq b. Ibrāhīm b. Ḥabīb al-Shahīd al-Shahīdī; dijo: nos narró ʿAttāb b. Bashīr, de Khuṣayf, de Ziyād b. Abī Maryam, acerca de Su dicho: {سَبْعا مِنَ المَثانِي} dijo: “te he dado siete partes: ordena, prohíbe, albricia, advierte, pon ejemplos, enumera las mercedes, y te he dado la noticia del Corán”.

Y otros, de quienes dijeron que con “las siete al-mathānī” se quiso decir la Apertura del Libro, dijeron: “al-mathānī” es el Corán grandioso. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narró ʿImrān b. ʿUyayna, de Ḥuṣayn, de Abī Mālik, que dijo: “todo el Corán es al-mathānī”.

Nos narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de Ḥuṣayn, de Abī Mālik, que dijo: “todo el Corán es al-mathānī”.

Nos narró Aḥmad b. Isḥāq; dijo: nos narró Abū Aḥmad; dijo: nos narró ʿUbayd Abū Zayd, de Ḥuṣayn, de Abī Mālik, que dijo: “el Corán es al-mathānī”. Y enumeró: al-Baqara, Āl ʿImrān, al-Nisāʾ, al-Māʾida, al-Anʿām, al-Aʿrāf y Barāʾa.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Ibn Jurayj, de Mujāhid, y de Ibn Ṭāwūs, de su padre, que dijo: “todo el Corán se repite”.

Me narró Muḥammad b. Saʿd; dijo: me narró mi padre; dijo: me narró mi tío; dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, que dijo: “al-mathānī: aquello del Corán que se repite. ¿Acaso no has oído la palabra de Dios —Exaltado sea—: {الله نَزّلَ أحْسَنَ الحَدِيثِ كِتابا مُتَشابِها مَثاني}?”.

Se me narró de al-Ḥusayn; dijo: oí a Abū Muʿādh decir: nos narró ʿUbayd; dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk decir: “al-mathānī: el Corán; Dios menciona una misma historia muchas veces; y es Su dicho: {نَزّلَ أحْسَنَ الحَدِيثِ كِتابا مُتَشابِها مَثانِيَ}”.

Y la opinión más digna de ser tenida por correcta en esto es la de quien dijo: con “las siete al-mathānī” se quiso decir las siete que son las aleyas de la Madre del Libro, por la autenticidad del reporte acerca de ello del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, con el cual:

me lo narró Yazīd b. Makhlad b. Khidāsh al-Wāsiṭī; dijo: nos narró Khālid b. ʿAbd Allāh, de ʿAbd al-Raḥmān b. Isḥāq, de al-ʿAlāʾ, de su padre, de Abī Hurayra, que dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «La Madre del Corán es las siete al-mathānī que me fueron dadas».

Me narró Aḥmad b. al-Miqdām al-ʿIjlī; dijo: nos narró Yazīd b. Zurayʿ; dijo: nos narró Rūḥ b. al-Qāsim, de su padre, de Abī Hurayra: que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo a Ubayy: «En verdad, amo enseñarte una sura de la que no descendió en la Torá, ni en el Evangelio, ni en los Salmos, ni en el Furqān, algo semejante a ella». Dijo: “sí, ¡oh Mensajero de Dios!”. Dijo: «Espero que no salgas por esa puerta hasta que la aprendas». Luego el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— tomó mi mano y me hablaba; y yo me demoraba por temor de que alcanzara la puerta antes de que terminara la conversación. Cuando me acerqué, dije: “¡oh Mensajero de Dios! ¿cuál es la sura que me prometiste?”. Dijo: «¿Qué recitas en la oración?». Le recité la Madre del Corán, y dijo: «Por Aquel en cuya mano está mi alma: no se reveló en la Torá, ni en el Evangelio, ni en los Salmos, ni en el Furqān, algo semejante a ella; ciertamente, ella es las siete de las al-mathānī y el Corán grandioso que me fue dado».

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Zayd b. Ḥubāb al-ʿAklī; dijo: nos narró Mālik b. Anas; dijo: me informó al-ʿAlāʾ b. ʿAbd al-Raḥmān b. Yaʿqūb, liberto de ʿUrwa, de Abī Saʿīd, liberto de ʿĀmir b. Fulān —o Ibn Fulān—, de Ubayy b. Kaʿb: que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— le dijo: «Cuando inicias la oración, ¿con qué la inicias?». Dijo: {الحمد لله ربّ العالمين}, hasta concluirla. Entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Ella es las siete al-mathānī y el Corán grandioso que me fue dado».

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Abū Usāma, de ʿAbd al-Ḥamīd b. Jaʿfar, de al-ʿAlāʾ b. ʿAbd al-Raḥmān b. Yaʿqūb, de su padre, de Abī Hurayra, de Ubayy, que dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «¿Acaso no he de enseñarte una sura de la que no descendió en la Torá, ni en el Evangelio, ni en los Salmos, ni en el Furqān, algo semejante a ella?». Dije: “sí”. Dijo: «Espero que no salgas por esa puerta hasta que la aprendas». Entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se levantó y yo me levanté con él; me hablaba y su mano estaba en mi mano; y yo me demoraba por aversión a que saliera antes de informarme de ella. Cuando se acercó a la puerta, dije: “¡oh Mensajero de Dios! la sura que me prometiste”. Dijo: «¿Cómo recitas cuando inicias la oración?». Dijo: entonces recitó la Apertura del Libro. Dijo: «Es ella, es ella; y ella es las siete al-mathānī de las que Dios —Altísimo— dijo: {وَلَقَدْ آتَيْناكَ سَبْعا مِنَ المَثانِي والقُرآنَ العَظِيمَ} que me fueron dadas».

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró al-Muḥāribī, de Ibrāhīm b. al-Faḍl al-Madanī, de Saʿīd al-Maqburī, de Abī Hurayra: que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Las dos rakʿas en las que no se recita son como un parto malogrado: no se completaron». Un hombre dijo: “¿y si no tengo conmigo sino la Madre del Corán?”. Dijo: «Ella te basta: ella es la Madre del Corán; ella es las siete al-mathānī».

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Ibn Numayr, de Ibrāhīm b. al-Faḍl, de al-Maqburī, de Abī Hurayra, que dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «La rakʿa en la que no se recita es como un parto malogrado». Dije a Abī Hurayra: “¿y si no tengo conmigo sino la Madre del Corán?”. Dijo: “ella te basta; ella es la Madre del Libro, y la Madre del Corán, y las siete al-mathānī”.

Me narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Khālid b. Makhlad, de Muḥammad b. Jaʿfar, de al-ʿAlāʾ b. ʿAbd al-Raḥmān, de su padre, de Abī Hurayra, que dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Por Aquel en cuya mano está mi alma: Dios no hizo descender en la Torá, ni en el Evangelio, ni en los Salmos, ni en el Furqān, algo semejante a ella» —queriendo decir la Madre del Corán— «y ciertamente ella es las siete al-mathānī que Dios —Altísimo— me dio».

Me narró Yūnus b. ʿAbd al-Aʿlā; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo: me informó Ibn Abī Dhiʾb, de Saʿīd al-Maqburī, de Abī Hurayra, del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «Ella es la Madre del Corán, y ella es la Apertura del Libro, y ella es las siete al-mathānī».

Nos narró al-Ḥasan b. Muḥammad; dijo: nos narraron Yazīd b. Hārūn y Shabāba; dijeron: nos informó Ibn Abī Dhiʾb, de al-Maqburī, de Abī Hurayra, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— acerca de la Apertura del Libro, que dijo: «Ella es la Apertura del Libro, y ella es las siete al-mathānī y el Corán grandioso».

Nos narró al-Ḥasan b. Muḥammad; dijo: nos narró ʿAffān; dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān b. Ibrāhīm; dijo: nos narró al-ʿAlāʾ, de su padre, de Abī Hurayra, que dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— pasó junto a Ubayy b. Kaʿb y dijo: «¿Amas que te enseñe una sura de la que no descendió en la Torá, ni en el Evangelio, ni en los Salmos, ni en el Furqān, algo semejante a ella?». Dije: “sí, ¡oh Mensajero de Dios!”. Dijo: «¿Y cómo recitas en la oración?». Le recité la Madre del Libro, y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Por Aquel en cuya mano está mi alma: no se hizo descender una sura en la Torá, ni en el Evangelio, ni en los Salmos, ni en el Furqān, semejante a ella; y ciertamente ella es las siete al-mathānī y el Corán grandioso».

Nos narró Ibn al-Muthannā; dijo: nos narró Wahb b. Jarīr; dijo: nos narró Saʿīd b. Ḥabīb, de Ḥafṣ b. ʿĀṣim, de Abī Saʿīd b. al-Muʿallā: que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— lo llamó mientras oraba; él terminó la oración, luego fue a él, y le dijo: «¿Qué te impidió responderme?». Dijo: “estaba orando”. Dijo: «¿Acaso Dios no dijo: {يا أيّها الّذِينَ آمَنُوا اسْتَجِيبُوا لِلّهِ وللرّسُولِ إذَا دَعاكُمْ لِمَا يُحْيِيكُمْ}?». Luego el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Te enseñaré la sura más grandiosa del Corán». Como si se la hubiera señalado o la hubiera olvidado. Dije: “¡oh Mensajero de Dios! ¿la que dijiste?”. Dijo: «{الحَمْدُ لِلّهِ رَبّ العالَمِينَ} es las siete al-mathānī y el Corán grandioso que me fue dado».

Y puesto que lo correcto en la interpretación de ello es lo que hemos dicho, por aquello con lo que hemos aducido prueba, entonces es obligatorio que “al-mathānī” se entienda como el Corán entero. Así, el sentido del discurso sería: “Ciertamente te hemos dado siete aleyas de aquello cuyas aleyas se suceden unas a otras”. Y si esto es así, entonces “al-mathānī” es el plural de mathnāh; y las aleyas del Corán quedan descritas con ello, porque unas siguen a otras y unas se suceden a otras con separaciones que las distinguen, de modo que se conoce el término de la aleya y el comienzo de la que le sigue, tal como Él —Exaltado sea— las describió diciendo: {اللّهُ نَزّلَ أحْسَنَ الحَدِيثِ كِتَابا مُتَشابِها مَثانِيَ تَقْشَعِرّ مِنْهُ جُلُودُ الّذِينَ يَخْشَوْن رَبّهُمْ}. Y también es posible que su sentido sea, como dijeron Ibn ʿAbbās, al-Ḍaḥḥāk y quienes sostuvieron eso: que al Corán se le llamó “mathānī” porque en él los relatos y las noticias se repiten una vez tras otra. Ya hemos mencionado la opinión de al-Ḥasan al-Baṣrī: que sólo se llamó “mathānī” porque se repite en cada recitación; y la opinión de Ibn ʿAbbās: que sólo se llamó “mathānī” porque Dios —Exaltado sea— la reservó para Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—, con exclusión del resto de los profetas, y la atesoró para él.

Y algunos de los especialistas en lengua árabe pretendían que se llamó “mathānī” porque en ella aparece “al-Raḥmān al-Raḥīm” dos veces, y porque se repite en cada sura, queriendo decir: {بسم الله الرحمن الرحيم}.

En cuanto a la opinión que hemos escogido en la interpretación de ello, es una de las opiniones de Ibn ʿAbbās, y es la opinión de Ṭāwūs, Mujāhid y Abī Mālik; ya lo hemos mencionado antes.

Y en cuanto a Su dicho: {والقُرآنَ العَظِيمَ}, el Corán está coordinado con “las siete”, con el sentido de: “Ciertamente te hemos dado siete aleyas del Corán y, además, lo restante del Corán”. Tal como:

Me narró Muḥammad b. ʿAmr; dijo: nos narró Abū ʿĀṣim; dijo: nos narró ʿĪsā. Y me narró al-Ḥārith; dijo: nos narró al-Ḥasan; dijo: nos narró Waraqāʾ, todos ellos, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de Su dicho: {والقُرآنَ العَظِيمَ} dijo: “lo restante de él”, es decir, el resto del Corán junto con las siete de las al-mathānī.

Se me narró de al-Ḥusayn; dijo: oí a Abū Muʿādh decir: nos narró ʿUbayd; dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho: {والقُرآنَ العَظِيمَ}: “es decir, el Libro entero”.

Notas y Referencias

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