Abraham
إبراهيم IbrahimVersículo (Español)
[14:43] Ese día saldrán apresurados de sus tumbas con las cabezas erguidas, no podrán parpadear ni tampoco pensar [presas del terror].
Tafsir de At-Tabari
{مُهۡطِعِينَ مُقۡنِعِي رُءُوسِهِمۡ لَا يَرۡتَدُّ إِلَيۡهِمۡ طَرۡفُهُمۡۖ وَأَفۡـِٔدَتُهُمۡ هَوَآءٞ} (43)
En cuanto a Su dicho:
مُهْطِعِينَ, los especialistas en la interpretación discreparon acerca de su sentido. Algunos dijeron: su significado es: “apresurándose”.
Se menciona a quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Hāshim b. al-Qāsim, de Abū Saʿīd al-Muʾaddib, de Sālim,
de Saʿīd b. Jubayr:
مُهْطِعِينَ, dijo: “al-naslān”, que es el trote rápido (al-khabab) o lo que está por debajo del trote rápido; Abū Saʿīd dudó: “trotan mientras miran”.
Nos narró Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Thawr, de Maʿmar,
de Qatāda:
مُهْطِعِينَ, dijo: “apresurándose”.
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd,
de Qatāda:
مُهْطِعِينَ, es decir: “partiendo, dirigiéndose deliberadamente hacia el convocante”.
Otros dijeron:
el sentido de ello es: “manteniendo fija la mirada”.
Se menciona a quienes dijeron eso:
Nos narró Muḥammad b. Saʿd,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
مُهْطِعِينَ, es decir: por “al-ihṭāʿ” se entiende: “mirar sin parpadear”.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
me narró mi padre, de su padre, de Saʿīd b. Masrūq,
de Abū al-Ḍuḥā:
مُهْطِعِينَ, dijo: “al-ihṭāʿ: la mirada fija y continua que no parpadea”.
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró ʿAmr b. ʿAwn,
dijo:
nos informó Hushaym, de Mughīra, de Abū al-Khayr b. Tamīm b. Ḥadhlam, de su padre,
acerca de Su dicho:
مُهْطِعِينَ, dijo: “al-ihṭāʿ: la mirada fija”.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró al-Muḥāribī, de Juwaybir,
de al-Ḍaḥḥāk:
مُهْطِعِينَ, dijo: “la intensidad de la mirada que no parpadea”.
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos informó ʿAmr,
dijo:
nos informó Hushaym, de Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk,
acerca de Su dicho:
مُهْطِعِينَ, dijo: “la intensidad de la mirada sin parpadeo”.
Se me narró de al-Ḥusayn b. al-Faraj,
dijo:
oí a Abū Muʿādh decir: nos informó ʿUbayd,
dijo:
oí a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho: مُهْطِعِينَ: “al-ihṭāʿ es la intensidad de la mirada sin parpadeo”.
Me narró Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥasan b. Muḥammad,
dijo:
nos narró Shabāba,
dijo:
nos narró Warqāʾ; y me narró al-Ḥārith,
dijo:
nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos narró Warqāʾ; y me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró Abū Ḥudhayfa,
dijo:
nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ,
de Mujāhid:
مُهْطِعِينَ, dijo: “persistentes en la mirada”.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid, algo semejante.
Otros dijeron:
el sentido de ello es: “no levanta la cabeza”.
Se menciona a quienes dijeron eso:
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd,
acerca de Su dicho:
مُهْطِعِينَ, dijo: “el muhtaʿ es quien no levanta la cabeza”.
Y “al-ihṭāʿ” en el habla de los árabes, con el sentido de “apresurarse”, es más conocido que con el sentido de “mantener fija la mirada”. Y entre los usos de “al-ihṭāʿ” con el sentido de apresurarse está el dicho del poeta:
وبِمُهْطِعٍ سُرُحٍ كأنّ زِمامَهُ *** في رأسِ جذْعٍ مِنْ أوَالَ مُشَذّبِ
Y el dicho de otro:
بمُسْتَهْطعٍ رَسْلٍ كأنّ جَدِيلَهُ *** بقَيْدُومِ رَعْنٍ مِنْ صَوَامٍ مُمَنّعِ
Y Su dicho:
مُقْنِعِي رُءُوسِهِمْ, es decir: “alzando sus cabezas”.
E “iqnāʿ” de la cabeza es: alzarla. De ello es el dicho de al-Shammākh:
يُباكِرْنَ العِضَاهَ بمُقْنَعاتٍ *** نَوَاجِذُهُنّ كالحَدَإِ الوَقيعِ
Es decir:
que madrugan hacia los arbustos espinosos (al-ʿiḍāh) con sus cabezas alzadas hacia ellos para tomar de ellos.
Y de ello también es el dicho del rajazista:
أنْغَضَ نحْوِي رأسَهْ وأقْنَعا *** كأنمَا أبْصَرَ شَيْئا أطْمَعا
Y en el mismo sentido que hemos dicho se expresaron los especialistas en la interpretación.
Se menciona a quienes dijeron eso:
Me narró Muḥammad b. Saʿd,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
مُقْنِعِي رُءُوسِهِمْ, dijo: “al-iqnāʿ: alzar sus cabezas”.
Me narró Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥasan b. Muḥammad,
dijo:
nos narró Shabāba,
dijo:
nos narró Warqāʾ —y al-Ḥasan dijo—,
dijo:
nos narró Warqāʾ; y me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró Abū Ḥudhayfa,
dijo:
nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid,
acerca de Su dicho:
مُقْنِعِي رُءُوسِهِمْ, dijo: “alzándolas”.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid, algo semejante.
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Abū Bakr, de Abū Saʿd,
dijo:
dijo al-Ḥasan: “Los rostros de la gente, el Día de la Resurrección, estarán hacia el cielo; nadie mirará a nadie”.
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró Suwayd,
dijo:
nos informó Ibn al-Mubārak, de ʿUthmān b. al-Aswad,
que oyó a Mujāhid decir acerca de Su dicho:
مُهْطعينَ مُقْنِعِي رُءُوسِهمْ: “alzando su cabeza así; لاَ يَرْتَدّ إلَيهمْ طَرْفُهُمْ”.
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró ʿAmr b. ʿAwn,
dijo:
nos informó Hushaym, de Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk,
acerca de Su dicho:
مُقْنِعِي رُءُوسِهمْ, dijo: “alzando sus cabezas”.
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd,
de Qatāda:
مُقْنِعِي رُءُوسِهمْ, dijo: “al-iqnāʿ es alzar sus cabezas”.
Nos narró Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Thawr, de Maʿmar,
de Qatāda:
مُقْنِعِي رُءُوسِهمْ, dijo: “al-muqniʿ es quien alza su cabeza, con la mirada fija, sin parpadear”.
Se me narró de al-Ḥusayn,
dijo:
oí a Abū Muʿādh decir: nos informó ʿUbayd,
dijo:
oí a al-Ḍaḥḥāk decir,
acerca de Su dicho:
مُقْنِعِي رُءُوسِهمْ, dijo: “alzándolas”.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd,
acerca de Su dicho:
مُقْنِعِي رُءُوسِهمْ, dijo: “al-muqniʿ es quien alza su cabeza”.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró al-Muḥāribī, de Juwaybir,
de al-Ḍaḥḥāk:
مُقْنِعِي رُءُوسِهمْ, dijo: “alzando sus cabezas”.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Hāshim b. al-Qāsim, de Abū Saʿīd, de Sālim,
de Saʿīd:
مُقْنِعِي رُءُوسِهمْ, dijo: “alzando sus cabezas”.
Y Su dicho:
لا يَرْتَدّ إلَيْهِمْ طَرْفُهُمْ, es decir: sus miradas no vuelven a ellos por la intensidad de la fijación de la vista.
Como:
Me narró Muḥammad b. Saʿd,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre,
de Ibn ʿAbbās acerca de Su dicho:
لا يَرْتَدّ إلَيْهمْ طَرْفُهُمْ وأفْئدَتُهُمْ هَوَاءٌ, dijo: “sus miradas estarán fijas”.
Y Su dicho:
وأفْئدَتُهُمْ هَوَاءٌ: los especialistas en la interpretación discreparon acerca de su explicación.
Algunos dijeron:
su significado es: “desgarradas, sin comprender nada del bien”.
Se menciona a quienes dijeron eso:
Nos narró Muḥammad b. Bashshār,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Raḥmān,
dijo:
nos narró Sufyān, de Abū Isḥāq, de Murra,
acerca de Su dicho:
وأفْئِدَتُهُمْ هَوَاءٌ, dijo: “desgarradas, no comprenden nada”.
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Raḥmān,
dijo:
nos narró Mālik b. Mighwal, de Abū Isḥāq, de Murra, con algo semejante.
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Raḥmān,
dijo:
nos narró Isrāʾīl, de Abū Isḥāq, de Murra, algo semejante.
Nos narró Muḥammad b. ʿUmāra,
dijo:
nos narró Sahl b. ʿĀmir,
dijo:
nos narraron Mālik e Isrāʾīl, de Abū Isḥāq, de Murra, algo semejante.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró mi padre, de Sufyān, de Abū Isḥāq,
de Murra:
وأفْئدَتُهُمْ هَوَاءٌ, dijo: “desgarradas, no comprenden nada del bien”.
Nos narró al-Ḥasan b. Muḥammad,
dijo:
nos narró Yaḥyā b. ʿAbbād,
dijo:
nos narró Mālik —es decir, Ibn Mighwal—,
dijo:
oí a Abū Isḥāq,
de Murra, salvo que dijo: “no comprenden nada”, y no dijo: “del bien”.
Nos narró al-Ḥasan b. Muḥammad,
dijo:
nos narró Shabāba,
dijo:
nos informó Isrāʾīl, de Abū Isḥāq, de Murra, algo semejante.
Nos narró Aḥmad b. Isḥāq,
dijo:
nos narró Abū Aḥmad,
dijo:
nos narró Mālik b. Mighwal e Isrāʾīl, de Abū Isḥāq,
de Murra:
وأفْئدَتُهُمْ هَوَاءٌ; uno de ellos dijo: “arruinadas”, y el otro dijo: “desgarradas, no comprenden nada”.
Me narró Muḥammad b. Saʿd,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre,
de Ibn ʿAbbās:
وأفْئدَتُهُمْ هَوَاءٌ, dijo: “no hay en ellas nada del bien; son como una ruina”.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid,
dijo:
“No hay nada del bien en sus corazones; como cuando dices de una casa en la que no hay nada: no es sino aire”.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
Ibn Zayd acerca de Su dicho: وأفْئِدَتُهُمْ هَوَاءٌ, dijo: “los أفئدة son los corazones: aire, como dijo Dios; no hay en ellos razón ni provecho”.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Ḥakkām, de ʿAnbasa, de Abū Bakra,
de Abū Ṣāliḥ:
وأفْئدَتُهُمْ هَوَاءٌ, dijo: “no hay en ellas nada del bien”.
Otros dijeron:
que no se asientan en un lugar, sino que se agitan dentro de sus entrañas.
Se menciona a quienes dijeron eso:
Nos narraron Ibn Wakīʿ y Aḥmad b. Isḥāq,
dijeron:
nos narró Abū Aḥmad,
dijo:
nos narró Sharīk, de Sālim,
de Saʿīd:
وأفْئدَتُهُمْ هَوَاءٌ, dijo: “se agitan en sus entrañas; no tienen lugar donde asentarse”.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Hāshim b. al-Qāsim, de Abū Saʿīd, de Sālim, de Saʿīd, con un sentido semejante.
Otros dijeron:
el sentido de ello es: que han salido de sus lugares y se han quedado trabadas en las gargantas.
Se menciona a quienes dijeron eso:
Nos narraron Ibn Wakīʿ y Aḥmad b. Isḥāq,
dijeron:
nos narró Abū Aḥmad al-Zubayrī, de Isrāʾīl, de Saʿīd,
de Masrūq, de Abū al-Ḍuḥā:
وأفْئدَتُهُمْ هَوَاءٌ, dijo: “han llegado a sus gargantas”.
Nos narró Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Thawr, de Maʿmar, de Qatāda,
acerca de Su dicho:
وأفْئدَتُهُمْ هَوَاءٌ, dijo: “aire: no hay en ellas nada; han salido de sus pechos y se han quedado trabadas en sus gargantas”.
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda,
acerca de Su dicho:
وأفْئدَتُهُمْ هَوَاءٌ: “fueron arrancadas hasta quedar en sus gargantas: no salen por sus bocas ni vuelven a sus lugares”.
Y la más correcta de estas opiniones, a mi juicio, en la interpretación de ello, es la de quien dijo:
que su significado es: “vacías, sin nada del bien, y no comprenden nada”.
Y ello porque los árabes llaman “aire” (hawāʾ) a todo lo hueco y vacío. De ello es el dicho de Ḥassān b. Thābit:
ألا أبْلِغْ أبا سُفْيانَ عَنّي *** فأنْتَ مُجَوّفٌ نَخِبٌ هَوَاءُ
Y de ello es el dicho de otro:
وَلا تَكُ مِنْ أخْدانِ كُلّ يَراعةٍ *** هَوَاءٍ كَسَقْبِ البانِ جُوفٍ مَكاسِرُهْ
NOTAS (árabe, diccionario):
{}
Notas y Referencias
(No se generaron)