Abraham
إبراهيم IbrahimVersículo (Español)
[14:29] Serán ingresados al Infierno. ¡Qué pésima morada!
Tafsir de At-Tabari
{جَهَنَّمَ يَصۡلَوۡنَهَاۖ وَبِئۡسَ ٱلۡقَرَارُ} (29)
El dicho acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{ ¿Acaso no has visto a quienes trocaron la gracia de Dios por incredulidad e hicieron que su pueblo habitara la morada de la perdición * el Infierno: en él arderán; ¡y qué pésimo lugar de asentamiento! }
Dice —Exaltado sea Su recuerdo—:
¿Acaso no has mirado, oh Muḥammad, a quienes trocaron la gracia de Dios por incredulidad? Dice: cambiaron lo que Dios les había concedido de Sus mercedes, y lo convirtieron en incredulidad hacia Él. Y su trocar la gracia de Dios por incredulidad consistió, respecto del Profeta de Dios Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—, en que Dios lo concedió como gracia a Qurayš: lo hizo surgir de entre ellos y lo envió en medio de ellos como Mensajero, misericordia para ellos y merced Suya sobre ellos; pero descreyeron en él y lo desmintieron, y así trocaron la gracia de Dios —por medio de él— por incredulidad.
Y Su dicho:
«e hicieron que su pueblo habitara la morada de la perdición», dice: e hicieron descender a su pueblo, de entre los idólatras de Qurayš, a la morada de la perdición; y ella es la morada de la destrucción.
Se dice de ello:
«bāra» la cosa «yabūru» «bawran»: cuando perece y se anula. Y de ello es el dicho de Ibn al-Zabʿarī —y se ha dicho que es de Abū Sufyān b. al-Ḥārith b. ʿAbd al-Muṭṭalib—:
¡Oh Mensajero del Soberano! En verdad mi lengua *** remienda lo que rasgué cuando yo era un perdido.
Luego explicó «la morada de la perdición» y qué es, y se dijo:
«el Infierno: en él arderán; ¡y qué pésimo lugar de asentamiento!», dice: y qué pésima morada de permanencia es el Infierno para quien arde en él.
Y se dijo:
Que quienes trocaron la gracia de Dios por incredulidad son: los Banū Umayya y los Banū Maḫzūm.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narraron Ibn Baššār y Aḥmad b. Isḥāq; dijeron:
nos narró Abū Aḥmad; dijo:
nos narró Sufyān, de ʿAlī b. Zayd, de Yūsuf b. Saʿd, de ʿUmar b. al-Ḫaṭṭāb,
acerca de Su dicho:
«¿Acaso no has visto a quienes trocaron la gracia de Dios por incredulidad e hicieron que su pueblo habitara la morada de la perdición: el Infierno…?», dijo: son los dos más depravados de Qurayš: los Banū al-Muġīra y los Banū Umayya. En cuanto a los Banū al-Muġīra, ya os bastó con ellos el día de Badr; y en cuanto a los Banū Umayya, se les dio disfrute hasta un tiempo.
Me narró al-Muṯannā; dijo:
nos narró Abū Nuʿaym al-Faḍl b. Dukayn; dijo:
nos informó Ḥamza al-Zayyāt, de ʿAmr b. Murra;
dijo:
Ibn ʿAbbās dijo a ʿUmar —Dios esté complacido con ambos—: ¡Oh Príncipe de los Creyentes! ¿Esta aleya:
«quienes trocaron la gracia de Dios por incredulidad e hicieron que su pueblo habitara la morada de la perdición»?
Dijo: son los dos más depravados de Qurayš: mis tíos maternos y tus tíos paternos. En cuanto a mis tíos maternos, Dios los extirpó el día de Badr; y en cuanto a tus tíos paternos, Dios les concedió prórroga hasta un tiempo.
Nos narró Muḥammad b. Baššār; dijo:
nos narró ʿAbd al-Raḥmān; dijo:
nos narró Sufyān, de Abū Isḥāq, de ʿAmr Ḏī Murr,
de ʿAlī:
«e hicieron que su pueblo habitara la morada de la perdición», dijo: los dos más depravados de Qurayš.
Nos narró Ibn Baššār; dijo:
nos narró ʿAbd al-Raḥmān; dijo:
nos narró Šuʿba, de Abū Isḥāq, de ʿAmr Ḏī Murr, de ʿAlī, lo mismo.
Nos narró Aḥmad b. Isḥāq; dijo:
nos narró Abū Aḥmad; dijo:
nos narraron Sufyān y Šarīk, de Abū Isḥāq, de ʿAmr Ḏī Murr, de ʿAlī,
acerca de Su dicho:
«¿Acaso no has visto a quienes trocaron la gracia de Dios por incredulidad e hicieron que su pueblo habitara la morada de la perdición?», dijo: los Banū al-Muġīra y los Banū Umayya. En cuanto a los Banū al-Muġīra, Dios cortó su raíz el día de Badr; y en cuanto a los Banū Umayya, se les dio disfrute hasta un tiempo.
Nos narró Muḥammad b. al-Muṯannā; dijo:
nos narró Muḥammad b. Jaʿfar; dijo:
nos narró Šuʿba, de Abū Isḥāq;
dijo:
oí a ʿAmr Ḏā Murr; dijo:
oí a ʿAlī decir acerca de esta aleya: «¿Acaso no has visto a quienes trocaron la gracia de Dios por incredulidad e hicieron que su pueblo habitara la morada de la perdición?», dijo: los dos más depravados de Banū Asad y Banū Maḫzūm.
Nos narró Ibn al-Muṯannā; dijo:
nos narró ʿAbd al-Raḥmān; dijo:
nos narró Šuʿba, de al-Qāsim b. Abī Bazzah, de Abū al-Ṭufayl, de ʿAlī;
dijo:
son los incrédulos de Qurayš.
Es decir, en Su dicho:
«e hicieron que su pueblo habitara la morada de la perdición: el Infierno».
Nos narró Ibn al-Muṯannā; dijo:
nos narró Muḥammad b. Jaʿfar; dijo:
nos narró Šuʿba, de al-Qāsim b. Abī Bazzah, de Abū al-Ṭufayl, que oyó a ʿAlī b. Abī Ṭālib,
y Ibn al-Kawwāʾ le preguntó acerca de esta aleya:
«¿Acaso no has visto a quienes trocaron la gracia de Dios por incredulidad e hicieron que su pueblo habitara la morada de la perdición?», dijo: son los incrédulos de Qurayš el día de Badr.
Nos narró Ibn Wakīʿ; dijo:
nos narró Abū al-Naḍr Hāšim b. al-Qāsim, de Šuʿba, de al-Qāsim b. Abī Bazzah;
dijo:
oí a Abū al-Ṭufayl; dijo:
oí a ʿAlī, y mencionó algo semejante.
Nos narró Abū al-Sāʾib; dijo:
nos narró Abū Muʿāwiya, de Ismāʿīl b. Sumayʿ, de Muslim al-Baṭīn, de Abū Arṭāʾa,
de ʿAlī, acerca de Su dicho:
«¿Acaso no has visto a quienes trocaron la gracia de Dios por incredulidad?», dijo: son los incrédulos de Qurayš. Así lo dijo Abū al-Sāʾib: Muslim al-Baṭīn, de Abū Arṭāʾa.
Nos narró al-Ḥasan b. Muḥammad al-Zaʿfarānī; dijo:
nos narró Abū Muʿāwiya al-Ḍarīr; dijo:
nos narró Ismāʿīl b. Sumayʿ, de Muslim b. Arṭāʾa, de ʿAlī,
acerca de Su dicho —Exaltado sea—:
«quienes trocaron la gracia de Dios por incredulidad», dijo: los incrédulos de Qurayš.
Nos narró al-Ḥasan b. Muḥammad; dijo:
nos narró Yaʿqūb b. Isḥāq; dijo:
nos narró Šuʿba, de al-Qāsim b. Abī Bazzah, de Abū al-Ṭufayl, de ʿAlī;
dijo acerca del dicho de Dios:
«¿Acaso no has visto a quienes trocaron la gracia de Dios por incredulidad e hicieron que su pueblo habitara la morada de la perdición?», dijo: son los incrédulos de Qurayš.
Nos narró al-Ḥasan b. Muḥammad; dijo:
nos narró Šabāba; dijo:
nos narró Šuʿba, de al-Qāsim b. Abī Bazzah;
dijo:
oí a Abū al-Ṭufayl relatar; dijo:
oí a ʿAlī decir acerca de esta aleya: «¿Acaso no has visto a quienes trocaron la gracia de Dios por incredulidad e hicieron que su pueblo habitara la morada de la perdición?», dijo: los incrédulos de Qurayš el día de Badr.
Nos narró al-Ḥasan; dijo:
nos narró al-Faḍl b. Dukayn; dijo:
nos narró Bassām al-Ṣayrafī; dijo:
nos narró Abū al-Ṭufayl ʿĀmir b. Wāṯila,
quien mencionó que ʿAlī se levantó en el púlpito y dijo:
«Preguntadme antes de que no me preguntéis; y no preguntaréis después de mí a alguien como yo».
Entonces se levantó Ibn al-Kawwāʾ y dijo:
¿Quiénes son «quienes trocaron la gracia de Dios por incredulidad e hicieron que su pueblo habitara la morada de la perdición»?
Dijo:
Los hipócritas de Qurayš.
Nos narró al-Ḥasan; dijo:
nos narró Muḥammad b. ʿUbayd; dijo:
nos narró Bassām, de un hombre al que al-Ṭanāfisī ya había nombrado;
dijo:
Un hombre vino a ʿAlī y dijo:
¡Oh Príncipe de los Creyentes! ¿Quiénes son «quienes trocaron la gracia de Dios por incredulidad e hicieron que su pueblo habitara la morada de la perdición»?
Dijo:
En Qurayš.
Nos narró Aḥmad b. Isḥāq; dijo:
nos narró Abū Aḥmad; dijo:
nos narró Bassām al-Ṣayrafī, de Abū al-Ṭufayl,
de ʿAlī, que fue preguntado acerca de esta aleya:
«quienes trocaron la gracia de Dios por incredulidad», dijo: los hipócritas de Qurayš.
Nos narró al-Ḥasan b. Muḥammad; dijo:
nos narró ʿAffān; dijo:
nos narró Ḥammād; dijo:
nos narró ʿAmr b. Dīnār,
que Ibn ʿAbbās dijo acerca de Su dicho:
«e hicieron que su pueblo habitara la morada de la perdición», dijo: son los asociadores de la gente de Badr.
Nos narró al-Ḥasan b. Muḥammad; dijo:
nos narró ʿAbd al-Jabbār; dijo:
nos narró Sufyān, de ʿAmr;
dijo:
oí a ʿAṭāʾ decir: oí a Ibn ʿAbbās decir: por Dios, son la gente de La Meca, quienes trocaron la gracia de Dios por incredulidad e hicieron que su pueblo habitara la morada de la perdición.
Nos narró al-Qāsim; dijo:
nos narró al-Ḥusayn; dijo:
nos narró Ṣāliḥ b. ʿUmar, de Muṭarrif b. Ṭarīf,
de Abū Isḥāq; dijo:
oí a ʿAmr Ḏā Murr decir: oí a ʿAlī decir en el púlpito, y recitó esta aleya:
«¿Acaso no has visto a quienes trocaron la gracia de Dios por incredulidad e hicieron que su pueblo habitara la morada de la perdición?»
Dijo:
Son los dos más depravados de Qurayš: en cuanto a uno de ellos, Dios cortó su raíz el día de Badr; y en cuanto al otro, se les dio disfrute hasta un tiempo.
Me narró Muḥammad b. ʿAmr; dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim; dijo:
nos narró ʿĪsā. Y me narró al-Ḥāriṯ; dijo:
nos narró al-Ḥasan; dijo: nos narró Warqāʾ. Y nos narró al-Ḥasan; dijo:
nos narró Šabāba; dijo:
nos narró Warqāʾ, todos ellos, de Ibn Abī Najīḥ,
de Muǧāhid, acerca de Su dicho:
«trocaron la gracia de Dios por incredulidad», dijo: los incrédulos de Qurayš.
Nos narró Aḥmad b. Isḥāq; dijo:
nos narró Abū Aḥmad; dijo:
nos narró ʿAbd al-Wahhāb, de Muǧāhid;
dijo:
Los incrédulos de Qurayš.
Nos narró al-Muṯannā; dijo:
nos narró Abū Ḥuḏayfa; dijo:
nos narró Šibl, de Ibn Abī Najīḥ,
de Muǧāhid:
«trocaron la gracia de Dios por incredulidad»: los incrédulos de Qurayš.
Nos narró al-Qāsim; dijo:
nos narró al-Ḥusayn; dijo:
me narró Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Ǧurayǧ, de Muǧāhid, lo mismo.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo:
nos informó Ibn ʿUyayna, de ʿAmr b. Dīnār, de ʿAṭāʾ;
dijo:
oí a Ibn ʿAbbās decir: por Dios, son quienes trocaron la gracia de Dios por incredulidad e hicieron que su pueblo habitara la morada de la perdición: Qurayš.
O dijo:
la gente de La Meca.
Nos narraron Ibn Wakīʿ e Ibn Baššār; dijeron:
nos narró Ġundar, de Šuʿba, de Abū Bišr,
de Saʿīd b. Ǧubayr acerca de esta aleya:
«quienes trocaron la gracia de Dios por incredulidad e hicieron que su pueblo habitara la morada de la perdición», dijo: los muertos el día de Badr.
Nos narró Ibn al-Muṯannā; dijo:
me narró ʿAbd al-Ṣamad; dijo:
nos narró Šuʿba, de Abū Bišr,
de Saʿīd b. Ǧubayr:
«quienes trocaron la gracia de Dios por incredulidad e hicieron que su pueblo habitara la morada de la perdición», dijo: son los incrédulos de Qurayš.
Nos narraron Muḥammad b. Baššār y Muḥammad b. al-Muṯannā; dijeron:
nos narró ʿAbd al-Raḥmān; dijo:
nos narró Hušaym, de Ḥuṣayn, de Abū Mālik y Saʿīd b. Ǧubayr;
dijeron:
son los muertos de Badr de entre los asociadores.
Nos narró Abū Kurayb; dijo:
nos narró Ibn ʿUyayna, de ʿAmr, de ʿAṭāʾ,
de Ibn ʿAbbās, acerca de:
«quienes trocaron la gracia de Dios por incredulidad e hicieron que su pueblo habitara la morada de la perdición», dijo: por Dios, son la gente de La Meca.
Dijo Abū Kurayb: dijo Sufyān: es decir, sus incrédulos.
Me narró al-Muṯannā; dijo:
nos narró al-Ḥaǧǧāǧ; dijo:
nos narró Ḥammād, de ʿAmr b. Dīnār, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
«e hicieron que su pueblo habitara la morada de la perdición», dijo: son los asociadores de la gente de Badr.
Me narró al-Muṯannā; dijo:
nos narró ʿAmr b. ʿAwn; dijo:
nos informó Hušaym, de Ismāʿīl b. Abī Ḫālid, de Abū Isḥāq, de algunos compañeros de ʿAlī, de ʿAlī,
acerca de Su dicho:
«¿Acaso no has visto a quienes trocaron la gracia de Dios por incredulidad?», dijo: son los dos más depravados de Qurayš, de Banū Maḫzūm y Banū Umayya. En cuanto a los Banū Maḫzūm, Dios cortó su raíz el día de Badr; y en cuanto a los Banū Umayya, se les dio disfrute hasta un tiempo.
Me narró al-Muṯannā; dijo:
nos narró Muʿallā b. Asad; dijo:
nos informó Ḫālid, de Ḥuṣayn, de Abū Mālik,
acerca del dicho de Dios:
«¿Acaso no has visto a quienes trocaron la gracia de Dios por incredulidad?», dijo: son los jefes de los asociadores el día de Badr.
Me narró al-Muṯannā; dijo:
nos narró ʿAmr b. ʿAwn; dijo:
nos informó Hušaym, de Ḥuṣayn, de Abū Mālik y Saʿīd b. Ǧubayr;
dijeron:
son los incrédulos de Qurayš de entre quienes fueron muertos en Badr.
Me narró al-Muṯannā; dijo:
nos narró ʿAmr b. ʿAwn; dijo:
nos informó Hušaym, de Ǧuwaybir, de al-Ḍaḥḥāk;
dijo:
son los incrédulos de Qurayš, de entre quienes fueron muertos en Badr.
Se me transmitió de al-Ḥusayn; dijo:
Oí a Abū Muʿāḏ decir: nos informó ʿUbayd b. Sulaymān; dijo:
Oí a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho:
«¿Acaso no has visto a quienes trocaron la gracia de Dios por incredulidad…?» la aleya,
dijo:
son los asociadores de la gente de La Meca.
Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo:
nos narró Salama b. al-Faḍl; dijo:
me informó Muḥammad b. Isḥāq, de algunos de sus compañeros, de ʿAṭāʾ b. Yasār;
dijo:
Esta aleya descendió acerca de quienes fueron muertos de Qurayš: «¿Acaso no has visto a quienes trocaron la gracia de Dios por incredulidad e hicieron que su pueblo habitara la morada de la perdición…?» la aleya.
Nos narró Bišr b. Muʿāḏ; dijo:
nos narró Yazīd b. Zurayʿ; dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda,
acerca de Su dicho:
«¿Acaso no has visto a quienes trocaron la gracia de Dios por incredulidad e hicieron que su pueblo habitara la morada de la perdición?». Solíamos transmitir que eran la gente de La Meca: Abū Ǧahl y sus compañeros, a quienes Dios mató el día de Badr.
Dijo Dios:
«el Infierno: en él arderán; ¡y qué pésimo lugar de asentamiento!».
Nos narró Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā; dijo:
nos narró Muḥammad b. Ṯawr, de Maʿmar, de Qatāda,
acerca de Su dicho:
«e hicieron que su pueblo habitara la morada de la perdición», dijo: son los jefes de los asociadores el día de Badr; hicieron que su pueblo habitara la morada de la perdición: el Infierno, en el que arderán.
Nos narró Yūnus; dijo:
nos informó Ibn Wahb; dijo:
Ibn Zayd dijo,
acerca de Su dicho:
«quienes trocaron la gracia de Dios por incredulidad e hicieron que su pueblo habitara la morada de la perdición», dijo: estos son los asociadores de la gente de Badr.
Y otros dijeron acerca de ello:
Me lo narró Muḥammad b. Saʿd; dijo:
me narró mi padre; dijo:
me narró mi tío; dijo:
me narró mi padre, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
«¿Acaso no has visto a quienes trocaron la gracia de Dios por incredulidad e hicieron que su pueblo habitara la morada de la perdición: el Infierno, en el que arderán?», dijo: es Ǧabala b. al-Ayham, y quienes lo siguieron de entre los árabes, que se unieron a los romanos.
Y conforme a lo que hemos dicho respecto del sentido de Su dicho:
«e hicieron que su pueblo habitara la morada de la perdición», dijeron los exégetas.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró al-Muṯannā; dijo:
nos narró ʿAmr b. ʿAwn; dijo:
nos informó Hušaym, de Ǧuwaybir,
de al-Ḍaḥḥāk:
«e hicieron que su pueblo habitara la morada de la perdición», dijo: hicieron que habitaran —de entre su pueblo— quienes les obedecieron.
Nos narró al-Qāsim; dijo:
nos narró al-Ḥusayn; dijo:
me narró Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Ǧurayǧ,
de Ibn ʿAbbās:
«la morada de la perdición», dijo: la destrucción.
Dijo Ibn Ǧurayǧ:
Dijo Muǧāhid:
«e hicieron que su pueblo habitara la morada de la perdición», dijo: los compañeros de Badr.
Me narró Yūnus; dijo:
nos informó Ibn Wahb; dijo:
Ibn Zayd dijo,
acerca de Su dicho:
«la morada de la perdición»: el Fuego.
Dijo:
Y Dios lo ha aclarado y te lo ha comunicado, pues dijo:
«el Infierno: en él arderán; ¡y qué pésimo lugar de asentamiento!».
Nos narró Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā; dijo:
nos narró Muḥammad b. Ṯawr, de Maʿmar,
de Qatāda:
«la morada de la perdición»: el Infierno, en el que arderán; es su morada en la otra vida.
Notas y Referencias
(No se generaron)