Abraham
إبراهيم IbrahimVersículo (Español)
[14:26] En cambio, una palabra maligna es como un árbol dañino que ha sido arrancado de la tierra y no tiene dónde afirmarse.
Tafsir de At-Tabari
{وَمَثَلُ كَلِمَةٍ خَبِيثَةٖ كَشَجَرَةٍ خَبِيثَةٍ ٱجۡتُثَّتۡ مِن فَوۡقِ ٱلۡأَرۡضِ مَا لَهَا مِن قَرَارٖ} (26)
القول في تأويل قوله تعالى :
{ وَمَثَلُ كَلِمَةٍ خَبِيثَةٍ كَشَجَرَةٍ خَبِيثَةٍ اجْتُثّتْ مِن فَوْقِ الأرْضِ مَا لَهَا مِن قَرَارٍ }
Dice —exaltado sea Su recuerdo—:
Y el ejemplo de la asociación (shirk) con Dios —que es la palabra impura— es como el de un árbol impuro.
Los exégetas discreparon acerca de qué árbol es.
La mayoría dijo:
que es el coloquíntido.
Se menciona a quienes dijeron eso:
Nos narró Muḥammad b. al-Muṯannà,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Jaʿfar,
dijo:
nos narró Šuʿba, de Muʿāwiya b. Qurra,
dijo:
oí a Anas b. Mālik,
dijo acerca de este pasaje:
{وَمَثَلُ كَلِمَةٍ خَبِيثَةٍ كَشَجَرةٍ خَبِيثَةٍ} dijo: «al-širyān». Entonces dije: «¿Qué es al-širyān?»
Un hombre que estaba con él dijo:
«el coloquíntido»; y Muʿāwiya lo confirmó.
Nos narró al-Ḥasan b. Muḥammad,
dijo:
nos narró Šabāba,
dijo:
nos informó Šuʿba, de Muʿāwiya b. Qurra,
dijo:
oí a Anas b. Mālik decir: {وَمَثَلُ كَلِمَةٍ خَبِيثَةٍ كَشَجَرَةٍ خَبِيثَةٍ} dijo: «el coloquíntido».
Nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos narró ʿAmr b. al-Hayṯam,
dijo:
nos narró Šuʿba, de Muʿāwiya b. Qurra, de Anas b. Mālik,
dijo:
«al-širyān», es decir, el coloquíntido.
Nos narró Aḥmad b. Manṣūr,
dijo:
nos narró Nuʿaym b. Ḥammād,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Ṯawr, de Ibn Jurayj, de al-Aʿmaš, de Ḥabbān b. Šuʿba, de Anas b. Mālik,
acerca de Su dicho:
{كَشَجَرَة خَبِيثَةٍ} dijo: «al-širyān».
Dije a Anas:
«¿Qué es al-širyān?»
Dijo:
«el coloquíntido».
Me narró Yaʿqūb,
dijo:
nos narró Ibn ʿUlayya,
dijo:
nos narró Šuʿayb,
dijo:
Salí con Abū al-ʿĀliya, queriendo ir a ver a Anas b. Mālik; fuimos a él,
y dijo:
{وَمَثَلُ كَلِمَةٍ خَبِيثَةٍ كَشَجَرةٍ خَبِيثَةٍ} «ese es el coloquíntido».
Nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos narró Ismāʿīl b. Ibrāhīm, de Šuʿayb b. al-Ḥabḥāb, de Anas,
con el mismo sentido.
Nos narró al-Muṯannà,
dijo:
nos narró Ādam al-ʿAsqalānī,
dijo:
nos narró Šuʿba,
dijo:
nos narró Abū Iyās, de Anas b. Mālik,
dijo:
«El árbol impuro: al-širyān».
Entonces dije:
«¿Y qué es al-širyān?»
Dijo:
«el coloquíntido».
Me narró al-Muṯannà,
dijo:
nos narró al-Ḥajjāj,
dijo:
nos narró Ḥammād, de Šuʿayb, de Anas,
dijo:
«ese es el coloquíntido».
Me narró al-Muṯannà,
dijo:
nos narró al-Ḥajjāj,
dijo:
nos narró Mahdī b. Maymūn, de Šuʿayb,
dijo:
Anas dijo: {وَمَثَلُ كَلَمَةٍ خَبِيثَةٍ كَشَجَرَةٍ خَبِثَةٍ . . . الاَية}
dijo:
«ese es el coloquíntido; ¿acaso no veis cómo los vientos lo golpean a derecha e izquierda?».
Me narró al-Muṯannà,
dijo:
nos narró Abū Ḥuḏayfa,
dijo:
nos narró Šibl, de Ibn Abī Najīḥ,
de Muǧāhid:
{كَشَجَرَةٍ خَبِيثَةٍ}: el coloquíntido.
Otros dijeron:
este árbol no fue creado sobre la tierra.
Se menciona a quienes dijeron eso:
Nos narró al-Ḥasan b. Muḥammad al-Zaʿfarānī,
dijo:
nos narró Abū Kudayna,
dijo:
nos narró Qābūs, de su padre,
de Ibn ʿAbbās:
{وَمَثَلُ كَلِمَةٍ خَبِيثَةٍ كَشَجَرَةٍ خَبِثَةٍ اجْتُثّتْ مِنْ فَوْقِ الأرْضِ ما لَهَا مِنْ قَرَارٍ} dijo: «Este es un ejemplo que Dios ha propuesto, y este árbol no fue creado sobre la faz de la tierra».
Y se ha transmitido del Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— un relato que confirma la afirmación de quien dijo:
que es el coloquíntido.
Si es auténtico, no es lícito decir otra cosa distinta; y si no, entonces es un árbol conforme a la descripción con que Dios lo describió.
Se menciona el relato que hemos citado del Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz—:
Nos narró Suwār b. ʿAbd Allāh,
dijo:
nos narró mi padre,
dijo:
nos narró Ḥammād b. Salama, de Šuʿayb b. al-Ḥabḥāb, de Anas b. Mālik,
que el Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«{وَمَثَلُ كَلِمَةٍ خَبِيثَةٍ كَشَجَرَةٍ خَبِيثَةٍ اجْتُثّتْ مِنْ فَوْقِ الأرْضِ ما لَهَا مِنْ قَرَارٍ} es el coloquíntido».
Dijo Šuʿayb:
Y se lo comuniqué a Abū al-ʿĀliya,
y dijo:
«Así solían decir».
Y Su dicho:
{اجْتُثّتْ مِنْ فَوْقِ الأرْضِ} significa: fue arrancado de raíz.
Se dice de ello:
«iǧtaṯaṯtu al-šayʾ aǧtaṯṯuhu iǧtiṯāṯan»: cuando lo extirpas por completo.
Y en un sentido semejante a lo que hemos dicho se expresaron los exégetas.
Se menciona a quienes dijeron eso:
Nos narró Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Ṯawr, de Maʿmar,
de Qatāda:
{اجْتُثّتْ مِنْ فَوْقِ الأرْضِ} dijo: «fue arrancado de raíz de encima de la tierra».
{ما لَهَا مِنْ قَرَارٍ} significa:
este árbol no tiene firmeza ni raíz en la tierra sobre la que brote y se sostenga.
Y este árbol, que Dios describió con tal descripción, fue puesto como ejemplo de la incredulidad del incrédulo y de su asociación con Él.
Dice:
la incredulidad del incrédulo y su obra —que es desobediencia a Dios— no tienen en la tierra estabilidad, ni tienen ascenso al cielo, pues nada de ello asciende a Dios.
Y en un sentido semejante a lo que hemos dicho se expresaron los exégetas.
Se menciona a quienes dijeron eso:
Me narró Muḥammad b. Saʿd,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
{وَمَثَلُ كَلِمَةٍ خَبِيثَةٍ كَشَجَرَةٍ خَبِيثَةٍ اجْتُثّتْ مِنْ فَوْقِ الأرْضِ ما لَهَا مِنْ قَرَارٍ}:
Dios puso el ejemplo del árbol impuro como el ejemplo del incrédulo.
Dice:
«En verdad, el árbol impuro fue arrancado de raíz de encima de la tierra, sin tener firmeza», es decir: el incrédulo no se le acepta su obra ni asciende a Dios; no tiene raíz firme en la tierra ni rama en el cielo.
Dice:
no tiene obra recta ni en esta vida ni en la otra.
Nos narró Bišr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda,
acerca de Su dicho:
{وَمَثَلُ كَلِمَةٍ خَبِيثَةٍ كَشَجَرَةٍ خَبِيثَةٍ اجْتُثّتْ مِنْ فَوْقِ الأرْضِ ما لَهَا مِنْ قَرارٍ}.
Qatāda dijo: «Un hombre se encontró con un hombre de los sabios y le dijo:
“¿Qué dices acerca de la palabra impura?”
Dijo:
“No conozco para ella en la tierra asentamiento, ni en el cielo ascenso, salvo que se aferre al cuello de su dueño, hasta que llegue con ella el Día de la Resurrección”».
Nos narró Bišr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda,
de Abū al-ʿĀliya:
que un hombre, al agitarle el viento su manto, lo maldijo.
Entonces el Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«No la maldigas, pues está ordenada; y ciertamente, quien maldice algo que no lo merece, la maldición retorna sobre su dueño».
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Abū Jaʿfar,
de al-Rabīʿ b. Anas:
{وَمَثَلُ كَلِمَةٍ خَبِيثَةٍ كَشَجَرَةٍ خَبِيثَةٍ} dijo: «Este es el incrédulo: no tiene obra en la tierra ni mención en el cielo».
{اجْتُثّتْ مِنْ فَوْقِ الأرْضِ ما لَهَا مِنْ قَرَارٍ} dijo:
«su obra no asciende al cielo ni se sostiene sobre la tierra».
Se le dijo:
«Entonces, ¿dónde quedan sus obras?»
Dijo:
«cargan sus cargas sobre sus espaldas».
Nos narró Aḥmad b. Isḥāq,
dijo:
nos narró Abū Aḥmad,
dijo:
nos narró Fuḍayl b. Marzūq,
de ʿAṭiyya al-ʿAwfī:
{وَمَثَلُ كَلِمَةٍ خَبِيثَةٍ كَشَجَرَةٍ خَبِيثَةٍ اجْتُثّتْ مِنْ فَوْقِ الأرْضِ} dijo: «El ejemplo del incrédulo: no asciende para él palabra buena ni obra recta».
Me narró al-Muṯannà,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ,
dijo:
me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās,
dijo:
{وَمَثَلُ كَلِمَةٍ خَبِيثَةٍ} —y es el shirk— {كَشَجَرَةٍ خَبِيثَةٍ} es decir, el incrédulo.
Dijo:
{اجْتُثّتْ مِنْ فَوْقِ الأرْضِ ما لَهَا مِنْ قَرارٍ} significa: el shirk no tiene raíz a la que el incrédulo se aferre, ni prueba; y Dios no acepta, junto con el shirk, obra alguna.
Me narró al-Muṯannà,
dijo:
nos narró Isḥāq,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh b. Abī Jaʿfar, de su padre,
de al-Rabīʿ:
{وَمَثَلُ كَلِمَةٍ خَبِيثَةٍ كَشَجَرَةٍ خَبِيثَةٍ} dijo: «El ejemplo del árbol impuro es como el del incrédulo: ni su palabra ni su obra tienen raíz ni rama; ni su palabra ni su obra se asientan en la tierra ni ascienden al cielo».
Se me transmitió de al-Ḥusayn,
dijo:
oí a Abū Muʿāḏ decir:
nos informó ʿUbayd b. Sulaymān,
dijo:
oí a al-Ḍaḥḥāk decir: «Dios puso el ejemplo del incrédulo como un árbol impuro arrancado de encima de la tierra, sin tener firmeza.
Dice:
no tiene raíz ni rama, no tiene fruto, no hay en él beneficio; así también el incrédulo: no obra bien ni lo dice; y Dios no ha puesto en él bendición ni provecho».
Notas y Referencias
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