El Trueno
الرعد Ar-Ra'dVersículo (Español)
[13:31] Si existiera un libro revelado que pudiera mover las montañas, abrir la tierra o hacer hablar a los muertos, ése sería el Corán. Pero todos los asuntos dependen del decreto de Dios. ¿Acaso no saben los creyentes que si Dios quisiera guiaría a todas las personas? Los que se niegan a creer seguirán padeciendo calamidades que azotarán a su territorio y a sus alrededores por su incredulidad, hasta que les llegue el castigo que Dios les ha advertido. Dios no quebranta Sus promesas.
Tafsir de At-Tabari
{Y si hubiera un Corán con el que se hicieran caminar las montañas, o se hendiera con él la tierra, o se hiciera hablar con él a los muertos…! Antes bien, a Allah pertenece por entero el asunto. ¿Acaso no han desesperado los que creen de que, si Allah quisiera, guiaría a toda la gente? Y no cesarán los que han negado en ser alcanzados, por lo que han hecho, por una calamidad que golpea, o en que esta se abata cerca de su morada, hasta que llegue la promesa de Allah. Ciertamente, Allah no falta a la cita.} (31)
La exposición sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{Y si hubiera un Corán con el que se hicieran caminar las montañas, o se hendiera con él la tierra, o se hiciera hablar con él a los muertos…! Antes bien, a Allah pertenece por entero el asunto. ¿Acaso no han desesperado los que creen de que, si Allah quisiera, guiaría a toda la gente? Y no cesarán los que han negado en ser alcanzados, por lo que han hecho, por una calamidad que golpea, o en que esta se abata cerca de su morada, hasta que llegue la promesa de Allah. Ciertamente, Allah no falta a la cita.}
Los intérpretes discreparon acerca del sentido de ello.
Unos dijeron:
Su sentido es: mientras ellos niegan al Compasivo, {y si hubiera un Corán con el que se hicieran caminar las montañas}, es decir: niegan a Allah aunque les hiciera caminar las montañas mediante este Corán.
Y dijeron:
Es de lo pospuesto cuyo sentido es el adelantamiento. Consideraron que la respuesta de «si» (لو) está adelantada antes de ella, pues el discurso, según el sentido de su dicho, es:
Y si este Corán hiciera caminar las montañas, o hendiera la tierra, ¡negarían al Compasivo!
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Muhammad ibn Sa‘d,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās,
sobre Su dicho:
{y si hubiera un Corán con el que se hicieran caminar las montañas, o se hendiera con él la tierra, o se hiciera hablar con él a los muertos}, dijo: son los asociadores de Quraysh.
Dijo: dijeron al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—: «Si nos ensancharas los valles de La Meca, e hicieras caminar sus montañas, para que las labrásemos, y revivieras a quienes de nosotros han muerto, o se hendiera con él la tierra, o se hiciera hablar con él a los muertos…». Entonces Allah —Exaltado sea— dijo:
{Y si hubiera un Corán con el que se hicieran caminar las montañas, o se hendiera con él la tierra, o se hiciera hablar con él a los muertos…! Antes bien, a Allah pertenece por entero el asunto.}
Nos narró al-Hasan ibn Muhammad,
dijo:
nos narró Shabābah,
dijo:
nos narró Warqā’, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid,
sobre Su dicho:
{y si hubiera un Corán con el que se hicieran caminar las montañas, o se hendiera con él la tierra, o se hiciera hablar con él a los muertos}, dijo: es dicho de los incrédulos de Quraysh a Muhammad: «Haz caminar nuestras montañas para que nuestra tierra se ensanche, pues es estrecha; o acércanos el Šām, pues comerciamos hacia él; o sácanos a nuestros padres de las tumbas para que hablemos con ellos». Entonces Allah —Exaltado sea— dijo:
{Y si hubiera un Corán con el que se hicieran caminar las montañas, o se hendiera con él la tierra, o se hiciera hablar con él a los muertos…}
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró Abū Ḥudhayfah,
dijo:
nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, con un sentido semejante.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid, semejante.
Dijo:
Ibn Jurayj —y ‘Abd Allāh ibn Kathīr dijo—: dijeron: «Si nos despejaras las montañas, o se hiciera hablar con él a los muertos…», y descendió eso.
Dijo Ibn Jurayj:
E Ibn ‘Abbās dijo: dijeron: «Haz caminar con el Corán las montañas; hiende con el Corán la tierra; sácanos con él a nuestros muertos».
Nos narró al-Hasan ibn Muhammad,
dijo:
nos narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj,
dijo:
Ibn Kathīr dijo: dijeron: «Si nos despejaras las montañas, o nos hicieras correr los ríos, o nos hicieras correr los ríos, o se hiciera hablar con él a los muertos…», y descendió eso.
Dijo Ibn Jurayj:
E Ibn ‘Abbās dijo: dijeron: «Haz caminar con el Corán las montañas; hiende con el Corán la tierra; sácanos con él a nuestros muertos».
Nos narró al-Hasan ibn Muhammad,
dijo:
nos narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj,
dijo:
Ibn Kathīr dijo: dijeron: «Si nos despejaras las montañas, o nos hicieras correr los ríos, o se hiciera hablar con él a los muertos…», y descendió: {¿Acaso no han desesperado los que creen…?}
Otros dijeron:
Más bien su sentido es: {y si hubiera un Corán con el que se hicieran caminar las montañas} es un discurso inicial, desligado de Su dicho: {mientras ellos niegan al Compasivo}.
Dijo:
Y la respuesta de «si» (لو) está elidida, bastando el conocimiento del oyente de lo que se pretende con el discurso, sin mencionar su respuesta.
Dijeron:
Y los árabes hacen eso con frecuencia. De ello es el dicho de Imru’ al-Qays:
«Y si ella fuera un alma que muriese sin demora *** pero es un alma que se despedaza en alientos»
Y es el último verso de la qaṣīda: omitió la respuesta, contentándose con que su oyente conociera lo que pretendía.
Y como dijo otro:
«Juro que, si nos hubiera llegado un mensajero *** distinto de ti, pero no hallamos para ti rechazo»
Mención de quienes dijeron algo semejante a ese sentido:
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Sa‘īd, de Qatādah,
sobre Su dicho:
{y si hubiera un Corán con el que se hicieran caminar las montañas, o se hendiera con él la tierra, o se hiciera hablar con él a los muertos}. Se nos ha mencionado que Quraysh dijeron: «Si te place, ¡oh Muhammad!, que te sigamos —o que te sigamos—, haznos caminar las montañas de Tihāmah, o amplíanos nuestro ḥaram, hasta que tomemos parcelas que labremos en ellas; o revívenos a fulano y a fulano, personas que murieron en la época preislámica». Entonces Allah —Exaltado sea— reveló:
{Y si hubiera un Corán con el que se hicieran caminar las montañas, o se hendiera con él la tierra, o se hiciera hablar con él a los muertos}, diciendo: si esto se hiciera con un Corán anterior a vuestro Corán, se haría con vuestro Corán.
Nos narró Muhammad ibn ‘Abd al-A‘lā,
dijo:
nos narró Muhammad ibn Thawr, de Ma‘mar,
de Qatādah:
que los incrédulos de Quraysh dijeron al Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—: «Aparta de nosotros las montañas de Tihāmah para que las tomemos como cultivo y tengamos tierras; o revívenos a fulano y a fulano para que nos informen de la verdad de lo que dices». Entonces Allah dijo:
{Y si hubiera un Corán con el que se hicieran caminar las montañas, o se hendiera con él la tierra, o se hiciera hablar con él a los muertos. Antes bien, a Allah pertenece por entero el asunto}, diciendo: si eso se hubiera hecho con algo de los Libros en lo pasado, habría sido eso.
Se me ha referido de al-Ḥusayn ibn al-Faraj,
dijo:
oí a Abū Mu‘ādh decir: nos informó ‘Ubayd ibn Sulaymān,
dijo:
oí a al-Ḍaḥḥāk decir, sobre Su dicho: {y si hubiera un Corán con el que se hicieran caminar las montañas…} la aleya…
Dijo:
Los incrédulos de Quraysh dijeron a Muhammad —que Allah le bendiga y le conceda paz—: «Haznos caminar las montañas como fueron sometidas a Dāwūd; o hiéndenos la tierra como fue hendida para Sulaymān, que con ella marchaba un mes por la mañana y regresaba un mes por la tarde; o haznos hablar a los muertos como ‘Īsā solía hablarles». Dice: «No he hecho descender con esto un Libro; sino que fue algo que concedí a Mis profetas y mensajeros».
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd,
sobre Su dicho:
{y si hubiera un Corán con el que se hicieran caminar las montañas…} la aleya.
Dijo:
Dijeron al Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—: «Si eres veraz, aparta de nosotros estas montañas y hazlas campos labrados, a la manera de la tierra del Šām, Egipto y las ciudades; o resucita a nuestros muertos e infórmales, pues han muerto sobre lo que nosotros estamos». Entonces Allah —Exaltado sea— dijo:
{Y si hubiera un Corán con el que se hicieran caminar las montañas, o se hendiera con él la tierra, o se hiciera hablar con él a los muertos}: jamás se hizo eso con Corán alguno ni con Libro alguno, como para que se hiciera con este Corán.
La exposición sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{¿Acaso no han desesperado los que creen de que, si Allah quisiera, guiaría a toda la gente?}
Los conocedores del habla de los árabes discreparon acerca del sentido de Su dicho: {¿Acaso no han desesperado…?}.
Algunos de la gente de Baṣrah sostenían que su sentido es: «¿Acaso no han sabido y se les ha hecho claro?», y aducían como prueba de ello el verso de Suḥaym ibn Wathīl al-Riyāḥī:
«Les digo en el desfiladero, cuando me ordenan: *** ¿Acaso no habéis sabido que soy hijo del caballero de Zahdam?»
Y se transmite: «yaysirūnanī».
Quien lo transmite como «yaysirūnanī», pretende: «me reparten en el maysir», como se reparte el camello sacrificado.
Y quien lo transmite como «ya’sirūnanī», pretende: el cautiverio.
Dijo:
Quiso decir con su dicho «¿Acaso no habéis desesperado?» (ألم تيأسوا): «¿Acaso no habéis sabido?».
Y recitaron también, sobre ello:
«¿Acaso no han sabido los pueblos que yo soy su hijo, *** aunque esté lejos de la tierra del clan?»
E interpretaron su dicho «¿acaso no ha desesperado?» como: «¿acaso no ha sabido y se le ha hecho claro?».
Y se mencionó de Ibn al-Kalbī que eso es lengua de un clan de al-Nakha‘, a quienes se les dice: Wahbīl; dicen: «¿acaso no has desesperado?» con el sentido de: «¿acaso no lo has sabido?».
Y se mencionó de al-Qāsim ibn Ma‘n que es lengua de Hawāzīn, y que ellos dicen: «ya’istu kadhā» con el sentido de: «supe».
En cuanto a algunos de los kufíes, lo negaban y sostenían que no oyeron a nadie de los árabes decir «ya’istu» con el sentido de «supe».
Y dice: en el sentido —aunque no sea oído—, «ya’istu» con el sentido de «supe», se orienta a ello por cuanto Allah ya hizo llegar a los creyentes que, si quisiera, guiaría a toda la gente.
Así dijo: «¿acaso no han desesperado con conocimiento?», es decir: el conocimiento los hace desesperar; y en ello el conocimiento está implícito.
Como se dice: «ya he desesperado de ti de que no prosperes, con conocimiento», como si se dijera: «lo supe con conocimiento».
Dijo:
Y el dicho del poeta:
«Hasta que, cuando desesperaron los arqueros y soltaron *** (aves) de alas caídas, regresando, con sus nidos»
Su sentido es: hasta que desesperaron de toda cosa posible salvo aquello que se les manifestó, soltaron.
Es decir: hasta que supieron que no había camino sino el que vieron y su conocimiento llegó a su término; y lo que no era eso fue desesperanza.
En cuanto a la gente de la exégesis, interpretaron eso con el sentido de: «¿acaso no han sabido y se les ha hecho claro?».
Mención de quienes dijeron eso entre ellos:
Me narró Ya‘qūb,
dijo:
nos narró Hushaym, de Abū Isḥāq al-Kūfī,
de un liberto que informa que ‘Alī —Allah esté complacido con él— solía recitar: «¿Acaso no se les ha hecho claro a los que creen?».
Nos narró al-Hasan ibn Muhammad,
dijo:
nos narró ‘Abd al-Wahhāb, de Hārūn, de Ḥanẓalah, de Shahr ibn Ḥawshab,
de Ibn ‘Abbās:
{¿Acaso no han desesperado?} dice: «¿acaso no se les ha hecho claro?».
Nos narró Aḥmad ibn Yūsuf,
dijo:
nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró Yazīd, de Jarīr ibn Ḥāzim, de al-Zubayr ibn al-Ḥārith —o Ya‘lā ibn Ḥakīm—, de ‘Ikrimah, de Ibn ‘Abbās,
que él solía recitarla: «¿Acaso no se les ha hecho claro a los que creen?».
Dijo: el escriba escribió la otra mientras estaba somnoliento.
Nos narró al-Hasan ibn Muhammad,
dijo:
nos narró Ḥajjāj ibn Muhammad, de Ibn Jurayj,
dijo sobre la primera lectura:
Ibn Kathīr y otros pretendieron: «¿Acaso no se les ha hecho claro?».
Me narró Muhammad ibn Sa‘d,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre,
de Ibn ‘Abbās:
{¿Acaso no han desesperado los que creen?} dice: «¿acaso no se les ha hecho claro?».
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró ‘Abd Allāh ibn Ṣāliḥ,
dijo:
me narró Mu‘āwiyah ibn Ṣāliḥ, de ‘Alī,
de Ibn ‘Abbās, sobre Su dicho:
{¿Acaso no han desesperado los que creen?} dice: «sabe».
Nos narró ‘Imrān ibn Mūsā,
dijo:
nos narró ‘Abd al-Wārith,
dijo:
nos narró Layth, de Mujāhid,
sobre Su dicho:
{¿Acaso no han desesperado los que creen?} dijo: «¿acaso no se les ha hecho claro?».
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Sa‘īd, de Qatādah,
sobre Su dicho:
{¿Acaso no han desesperado los que creen?} dijo: «¿acaso no se les ha hecho claro a los que creen?».
Nos narró Muhammad ibn ‘Abd al-A‘lā,
dijo:
nos narró Muhammad ibn Thawr, de Ma‘mar,
de Qatādah:
{¿Acaso no han desesperado los que creen?} dijo: «¿acaso no han sabido los que creen?».
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd,
sobre Su dicho:
{¿Acaso no han desesperado los que creen?} dijo: «¿acaso no han sabido los que creen?».
Y lo correcto en ello es lo que dijo la gente de la exégesis: que su interpretación es «¿acaso no se les ha hecho claro y han sabido?», por el consenso de la gente de la exégesis sobre ello y por los versos que hemos citado al respecto.
La interpretación del discurso, entonces, es:
Y si hubiera un Corán distinto de este Corán con el que se hicieran caminar las montañas, se haría con este Corán; o con el que se hendiera la tierra, se hendiría con este; o con el que se hiciera hablar a los muertos, se haría hablar con este. Y si eso se hiciera con un Corán anterior a este Corán, se haría con este.
{Antes bien, a Allah pertenece por entero el asunto} quiere decir:
Todo ello es a Él y en Su mano: guía a quien quiere hacia la fe y le concede éxito en ella, y extravía a quien quiere y lo abandona.
¿Acaso no se les ha hecho claro a los que creen en Allah y en Su Mensajero —cuando anhelaron que Yo respondiera a quienes preguntaron a su Profeta que se apartaran de ellos las montañas, que se les acercara la tierra del Šām y que se reviviera a sus muertos— que, si Allah quisiera, guiaría a toda la gente hacia la fe en Él sin producir señal alguna ni originar nada de lo que pidieron que se originara?
Dice —Exaltado sea—:
¿Qué sentido tiene que deseen eso, sabiendo que la guía y la perdición están en Mí y en Mi mano? Haya hecho descender una señal o no la haya hecho descender, guío a quien quiero sin hacer descender señal alguna, y extravío a quien quiero aun con su descenso.
La exposición sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{Y no cesarán los que han negado en ser alcanzados, por lo que han hecho, por una calamidad que golpea, o en que esta se abata cerca de su morada, hasta que llegue la promesa de Allah. Ciertamente, Allah no falta a la cita.}
Dice —Exaltado sea—:
Y no cesarán, ¡oh Muhammad!, los que han negado de tu pueblo en ser alcanzados, por lo que han hecho —por su incredulidad en Allah, su desmentido de ti y su expulsión de entre ellos—, por una calamidad que los golpea: esto es, lo que los golpea de aflicción, castigo y represalias; a veces con muerte, a veces con guerras, y a veces con sequía.
{O en que esta se abata cerca de su morada}: o bien te aposentas tú, ¡oh Muhammad!, es decir: o desciendes tú cerca de su morada con tu ejército y tus compañeros, hasta que llegue la promesa de Allah que te prometió respecto de ellos: esto es, tu prevalecer sobre ellos, la conquista de su tierra y tu sometimiento de ellos por la espada.
{Ciertamente, Allah no falta a la cita} quiere decir:
Allah cumplirá para ti, ¡oh Muhammad!, lo que te prometió de prevalecer sobre ellos, pues Él no falta a Su promesa.
Y en un sentido semejante a lo que hemos dicho hablaron los intérpretes.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Abū Dāwūd,
dijo:
nos narró al-Mas‘ūdī, de Qatādah, de Sa‘īd ibn Jubayr, de Ibn ‘Abbās,
sobre Su dicho:
{Y no cesarán los que han negado en ser alcanzados, por lo que han hecho, por una calamidad que golpea}, dijo: una expedición.
{O en que esta se abata cerca de su morada}, dijo Muhammad:
{hasta que llegue la promesa de Allah}, dijo:
la conquista de La Meca.
Nos narró Ibn Wakī‘,
dijo:
nos narró mi padre, de al-Mas‘ūdī, de Qatādah, de Sa‘īd ibn Jubayr, de Ibn ‘Abbās, con un sentido semejante, salvo que no mencionó «una expedición».
Nos narró al-Hasan ibn Muhammad,
dijo:
nos narró Abū Qaṭan,
dijo:
nos narró al-Mas‘ūdī, de Qatādah, de Sa‘īd ibn Jubayr, de Ibn ‘Abbās,
que recitó esta aleya:
{Y no cesarán los que han negado en ser alcanzados, por lo que han hecho, por una calamidad que golpea}, dijo: la calamidad que golpea: la expedición.
{O en que esta se abata cerca de su morada}, dijo:
es Muhammad —que Allah le bendiga y le conceda paz—.
{hasta que llegue la promesa de Allah}, dijo:
la conquista de La Meca.
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró Abū Ghassān,
dijo:
nos narró Zuhayr: que Khuṣayf les narró, de ‘Ikrimah,
sobre Su dicho:
{Y no cesarán los que han negado en ser alcanzados, por lo que han hecho, por una calamidad que golpea, o en que esta se abata cerca de su morada}, dijo: fue revelada en Medina acerca de las expediciones del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—; o bien te aposentas tú, ¡oh Muhammad!, cerca de su morada.
Nos narró Ibn Wakī‘,
dijo:
nos narró mi padre, de al-Naḍr ibn ‘Arabī,
de ‘Ikrimah:
{Y no cesarán los que han negado en ser alcanzados, por lo que han hecho, por una calamidad que golpea}, dijo: una expedición.
{O en que esta se abata cerca de su morada}, dijo:
tú, ¡oh Muhammad!
Me narró Muhammad ibn Sa‘d,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās,
sobre Su dicho:
{Y no cesarán los que han negado en ser alcanzados, por lo que han hecho, por una calamidad que golpea}, dice: un castigo del cielo que desciende sobre ellos.
{O en que esta se abata cerca de su morada} quiere decir:
el descenso del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— sobre ellos y su combate contra ellos.
Nos narró al-Hasan ibn Muhammad,
dijo:
nos narró Shabābah,
dijo:
nos narró Warqā’, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid,
sobre Su dicho:
{una calamidad que golpea}: una expedición es alcanzada de entre ellos, o una desgracia los alcanza, o Muhammad se aposenta cerca de su morada.
Y Su dicho:
{hasta que llegue la promesa de Allah}, dijo: la conquista.
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró al-Ḥajjāj,
dijo:
nos narró Ḥammād ibn Zayd,
de ‘Abd Allāh ibn Abī Najīḥ:
{O en que esta se abata cerca de su morada} quiere decir: el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid, semejante al ḥadiz de al-Hasan, de Shabābah.
Me narró al-Ḥārith,
dijo:
nos narró ‘Abd al-‘Azīz,
dijo:
nos narró Qays, de Khuṣayf, de ‘Ikrimah,
de Ibn ‘Abbās:
Dijo: «calamidad que golpea», dijo:
las expediciones.
Dijo:
nos narró ‘Abd al-‘Azīz,
dijo:
nos narró ‘Abd al-Ghaffār, de Manṣūr,
de Mujāhid:
{calamidad que golpea}: una desgracia procedente de Muhammad.
{O en que esta se abata cerca de su morada}, dijo:
tú, ¡oh Muhammad!
{hasta que llegue la promesa de Allah}, dijo:
la conquista.
Dijo:
nos narró Isrā’īl, de Khuṣayf,
de Mujāhid:
{calamidad que golpea}, dijo: una tropa.
Dijo:
nos narró ‘Abd al-‘Azīz,
dijo:
nos narró ‘Amr ibn Thābit, de su padre,
de Sa‘īd ibn Jubayr:
{Y no cesarán los que han negado en ser alcanzados, por lo que han hecho, por una calamidad que golpea}, dijo: una expedición.
{O en que esta se abata cerca de su morada}, dijo:
tú, ¡oh Muhammad!
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Sa‘īd, de Qatādah,
sobre Su dicho:
{Y no cesarán los que han negado en ser alcanzados, por lo que han hecho, por una calamidad que golpea}: es decir, por sus obras, obras de mal.
Y Su dicho:
{O en que esta se abata cerca de su morada}: tú, ¡oh Muhammad!
{hasta que llegue la promesa de Allah}. Y la promesa de Allah:
la conquista de La Meca.
Nos narró Muhammad ibn ‘Abd al-A‘lā,
dijo:
nos narró Muhammad ibn Thawr, de Ma‘mar,
de Qatādah:
{calamidad que golpea}, dijo: una acometida.
{O en que esta se abata cerca de su morada}, dijo:
se refiere al Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—; es decir: o te aposentas tú cerca de su morada.
Nos narró Aḥmad ibn Isḥāq,
dijo:
nos narró Abū Aḥmad,
dijo:
nos narró Muhammad ibn Ṭalḥah, de Ṭalḥah,
de Mujāhid:
{una calamidad que golpea}, dijo: una expedición.
Nos narró Aḥmad ibn Isḥāq,
dijo:
nos narró Abū Aḥmad,
dijo:
nos narró Sufyān, de Layth,
de Mujāhid:
{una calamidad que golpea}, dijo: las expediciones: el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— las enviaba.
{O en que esta se abata cerca de su morada}: tú, ¡oh Muhammad!
{hasta que llegue la promesa de Allah}, dijo:
la conquista de La Meca.
Dijo:
nos narró Abū Aḥmad,
dijo:
nos narró Isrā’īl, de algunos de sus compañeros,
de Mujāhid:
{una calamidad que golpea}, dijo: una tropa.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd,
sobre Su dicho:
{Y no cesarán los que han negado en ser alcanzados, por lo que han hecho, por una calamidad que golpea}, dijo: una calamidad de castigo.
Otros dijeron:
El sentido de Su dicho {o en que esta se abata cerca de su morada} es: que la calamidad se abata cerca de su morada.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Muhammad ibn ‘Abd al-A‘lā,
dijo:
nos narró Muhammad ibn Thawr, de Ma‘mar, de Qatādah,
dijo:
al-Ḥasan dijo: {o en que esta se abata cerca de su morada}, dijo: o se abate la calamidad cerca de su morada.
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Sa‘īd, de Qatādah, de al-Ḥasan,
dijo:
{O en que esta se abata cerca de su morada}, dijo: o se abate la calamidad.
Y otros dijeron sobre Su dicho:
{hasta que llegue la promesa de Allah}: dijo: el Día de la Resurrección.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró Mu‘allā ibn Asad,
dijo:
nos narró Ismā‘īl ibn Ḥakīm, de un hombre al que nombró, de al-Ḥasan,
sobre Su dicho:
{hasta que llegue la promesa de Allah}, dijo: el Día de la Resurrección.
Notas y Referencias
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