José
يوسف YusufVersículo (Español)
[12:53] No pretendo excusarme, porque el alma suele ordenar el mal, y solo están a salvo de ello aquellos a quienes mi Señor los protege. Mi Señor es Absolvedor, Misericordioso".
Tafsir de At-Tabari
{۞وَمَآ أُبَرِّئُ نَفۡسِيٓۚ إِنَّ ٱلنَّفۡسَ لَأَمَّارَةُۢ بِٱلسُّوٓءِ إِلَّا مَا رَحِمَ رَبِّيٓۚ إِنَّ رَبِّي غَفُورٞ رَّحِيمٞ} (53)
La disertación sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{ وَمَآ أُبَرّىءُ نَفْسِيَ إِنّ النّفْسَ لأمّارَةٌ بِالسّوَءِ إِلاّ مَا رَحِمَ رَبّيَ إِنّ رَبّي غَفُورٌ رّحِيمٌ }
Dice José —sobre él las plegarias de Dios—:
«Y no declaro inocente a mi alma» del error y del desliz, para así ensalzarla.
«Ciertamente, el alma es, en verdad, incitadora al mal», es decir: ciertamente las almas —las almas de los siervos— les ordenan aquello que apetecen, aunque su apetencia esté en algo distinto de aquello en lo que hay complacencia de Dios.
«Salvo aquello de lo que mi Señor tenga misericordia», es decir: salvo que mi Señor tenga misericordia de quien Él quiera de Su creación, librándolo de seguir su apetencia y de obedecerla en lo que le ordena de mal.
«Ciertamente, mi Señor es Perdonador, Misericordioso».
Y el «mā» en Su dicho: «salvo aquello de lo que mi Señor tenga misericordia» está en posición de acusativo, pues es una excepción discontinua respecto de lo anterior,
como Su dicho:
«y no serán salvados, salvo por una misericordia de Nuestra parte», con el sentido de: «salvo que se les tenga misericordia»; y «an», cuando está con sentido de masdar (sustantivo verbal), se asemeja a «mā».
Y con Su dicho:
«Ciertamente, mi Señor es Perdonador, Misericordioso» quiere decir: que Dios es poseedor de indulgencia respecto de los pecados de quien se arrepiente de sus pecados, al dejar de castigarlo por ellos y de avergonzarlo a causa de ellos; misericordioso con él, tras su arrepentimiento, en no castigarlo por ellos.
Y se mencionó que José dijo estas palabras porque, cuando José dijo:
«Eso, para que sepa que no lo traicioné en ausencia», un ángel de entre los ángeles dijo: «¿Y no el día en que te propusiste con ella?».
Entonces José dijo:
«Y no declaro inocente a mi alma; ciertamente el alma es, en verdad, incitadora al mal».
Y se ha dicho:
que quien dijo a José: «¿Y no el día en que te propusiste con ella y te desataste los calzones?» fue la mujer del ‘Azīz, y José le respondió con esta respuesta.
Y se dijo:
que José dijo eso de inicio, por su propia cuenta.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Wakī‘, de Isrā’īl, de Simāk, de ‘Ikrima, de Ibn ‘Abbās,
dijo:
cuando el rey reunió a las mujeres,
y les preguntó:
«¿Acaso intentasteis seducir a José?» Dijeron: «¡Dios nos libre! No sabemos de él mal alguno». Dijo la mujer del ‘Azīz: «Ahora ha quedado manifiesta la verdad…» … la aleya.
Dijo José:
«Eso, para que sepa que no lo traicioné en ausencia». Dijo: entonces le dijo Ŷibrīl: «¿Y no el día en que te propusiste lo que te propusiste?».
Entonces dijo:
«Y no declaro inocente a mi alma; ciertamente el alma es, en verdad, incitadora al mal».
Nos narró Ibn Wakī‘,
dijo:
nos narró mi padre, de Isrā’īl, de Simāk, de ‘Ikrima, de Ibn ‘Abbās,
dijo:
cuando el rey reunió a las mujeres,
les dijo:
«¿Vosotras intentasteis seducir a José?» Luego mencionó el resto del relato, como el hadiz de Abū Kurayb, de Wakī‘.
Nos narró al-Ḥasan ibn Muḥammad,
dijo:
nos narró ‘Amr,
dijo:
nos informó Isrā’īl, de Simāk, de ‘Ikrima, de Ibn ‘Abbās,
dijo:
cuando el rey reunió a las mujeres,
dijo:
«¿Vosotras intentasteis seducir a José?».
Luego mencionó algo semejante, salvo que dijo:
«Entonces Ŷibrīl le dio un codazo,
y dijo:
“¿Y cuando te propusiste con ella?”».
Entonces dijo José:
«Y no declaro inocente a mi alma; ciertamente el alma es, en verdad, incitadora al mal».
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Wakī‘; y nos narró Ibn Wakī‘,
dijo:
nos narró mi padre, de Mis‘ar, de Abū Ḥuṣayn, de Sa‘īd ibn Ŷubayr,
dijo:
cuando José dijo: «Eso, para que sepa que no lo traicioné en ausencia», dijo Ŷibrīl,
o un ángel:
«¿Y no el día en que te propusiste lo que te propusiste?».
Entonces dijo:
«Y no declaro inocente a mi alma; ciertamente el alma es, en verdad, incitadora al mal».
Nos narró ‘Amr ibn ‘Alī,
dijo:
nos narró Wakī‘,
dijo:
nos narró Mis‘ar, de Abū Ḥuṣayn, de Sa‘īd ibn Ŷubayr, con algo semejante,
salvo que dijo:
«Le dijo el ángel: “¿Y cuando te propusiste con ella?”».
Y no dijo:
«o Ŷibrīl»; luego mencionó el resto del relato, semejante.
Nos narró Ibn Wakī‘,
dijo:
nos narraron Muḥammad ibn Bišr y Aḥmad ibn Bišr, de Mis‘ar, de Abū Ḥuṣayn,
de Sa‘īd ibn Ŷubayr:
«Eso, para que sepa que no lo traicioné en ausencia». Dijo: entonces le dijo el ángel,
o Ŷibrīl:
«¿Y cuando te propusiste con ella?».
Entonces dijo José:
«Y no declaro inocente a mi alma; ciertamente el alma es, en verdad, incitadora al mal».
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Wakī‘, de Sufyān, de Abū Sinān, de Ibn Abī al-Huḏayl,
dijo:
cuando José dijo: «Eso, para que sepa que no lo traicioné en ausencia», le dijo Ŷibrīl: «¿Y no el día en que te propusiste lo que te propusiste?».
Entonces dijo:
«Y no declaro inocente a mi alma; ciertamente el alma es, en verdad, incitadora al mal».
Nos narró Ibn Wakī‘,
dijo:
nos narró mi padre, de Sufyān, de Abū Sinān, de Ibn Abī al-Huḏayl, con algo semejante.
Nos narró al-Ḥasan ibn Muḥammad,
dijo:
nos narró ‘Amr,
dijo:
nos informó Mis‘ar, de Abū Ḥuṣayn, de Sa‘īd ibn Ŷubayr, como el hadiz de Ibn Wakī‘, de Muḥammad ibn Bišr y Aḥmad ibn Bišr, exactamente.
Nos narró Ibn Wakī‘,
dijo:
nos narraron al-‘Alā’ ibn ‘Abd al-Ŷabbār y Zayd ibn Ḥubāb, de Ḥammād ibn Salama, de Ṯābit,
de al-Ḥasan:
«Eso, para que sepa que no lo traicioné en ausencia». Le dijo Ŷibrīl: «Menciona tu propósito». Entonces dijo: «Y no declaro inocente a mi alma; ciertamente el alma es, en verdad, incitadora al mal».
Nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos narró ‘Affān,
dijo:
nos narró Ḥammād, de Ṯābit,
de al-Ḥasan:
«Eso, para que sepa que no lo traicioné en ausencia». Dijo Ŷibrīl: «¡Oh José, menciona tu propósito!». Dijo: «Y no declaro inocente a mi alma; ciertamente el alma es, en verdad, incitadora al mal».
Me narró Ya‘qūb,
dijo:
nos narró Hušaym, de Ismā‘īl ibn Sālim, de Abū Ṣāliḥ,
acerca de Su dicho:
«Eso, para que sepa que no lo traicioné en ausencia». Dijo: esto es dicho de José.
Dijo:
entonces le dijo Ŷibrīl: «¿Y no cuando te desataste los calzones?».
Dijo:
entonces dijo José: «Y no declaro inocente a mi alma; ciertamente el alma es, en verdad, incitadora al mal…» … la aleya.
Me narró al-Muṯannā,
dijo:
nos narró ‘Amr ibn ‘Awn,
dijo:
nos informó Hušaym, de Ismā‘īl ibn Sālim, de Abū Ṣāliḥ, con algo semejante.
Nos narró Bišr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Sa‘īd, de Qatāda,
acerca de Su dicho:
«Eso, para que sepa que no lo traicioné en ausencia». Se nos mencionó que el ángel que estaba con José
le dijo:
«Menciona lo que te propusiste». Dijo el Profeta de Dios: «Y no declaro inocente a mi alma; ciertamente el alma es, en verdad, incitadora al mal».
Nos narró Muḥammad ibn ‘Abd al-A‘lā,
dijo:
nos narró Muḥammad ibn Ṯawr, de Ma‘mar, de Qatāda,
dijo:
me ha llegado que el ángel le dijo, cuando dijo lo que dijo: «¿Recuerdas tu propósito?».
Entonces dijo:
«Y no declaro inocente a mi alma; ciertamente el alma es, en verdad, incitadora al mal, salvo aquello de lo que mi Señor tenga misericordia».
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥaŷŷāŷ, de Ibn Ŷurayŷ, de ‘Ikrima,
acerca de Su dicho:
«Eso, para que sepa que no lo traicioné en ausencia». Dijo el ángel,
y le dio un golpe en el costado:
«¡Oh José!, ¿y no cuando te propusiste?».
Dijo:
entonces dijo: «Y no declaro inocente a mi alma».
Mención de quienes dijeron que quien se lo dijo fue la mujer:
Nos narró Ibn Wakī‘,
dijo:
nos narró ‘Amr, de Asbāṭ,
de al-Suddī:
«Eso, para que sepa que no lo traicioné en ausencia». Dijo: lo dijo José cuando fue traído para informar al ‘Azīz de que no lo había traicionado en ausencia respecto de su familia, y que Dios no guía la intriga de los traidores. Entonces dijo la mujer del ‘Azīz: «¡Oh José!, ¿y no el día en que te desataste los calzones?».
Entonces dijo José:
«Y no declaro inocente a mi alma; ciertamente el alma es, en verdad, incitadora al mal».
Mención de quienes dijeron que José se lo dijo a sí mismo, sin que nadie se lo recordase, sino que recordó lo que anteriormente había ocurrido de ello:
Me narró Muḥammad ibn Sa‘d,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās,
acerca de Su dicho:
«Eso, para que sepa que no lo traicioné en ausencia, y que Dios no guía la intriga de los traidores»: es dicho de José a su soberano, cuando Dios le mostró su excusa; y le recordó que él se había propuesto con ella y ella se había propuesto con él.
Entonces dijo José:
«Y no declaro inocente a mi alma; ciertamente el alma es, en verdad, incitadora al mal…» … la aleya.
Notas y Referencias
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