12

José

يوسف Yusuf
Aya 31

Versículo (Español)

[12:31] Cuando [la mujer del gobernador] se enteró de sus habladurías las invitó [a su casa], les preparó un banquete y dio a cada una de ellas un cuchillo [para cortar la comida]. Entonces le dijo [a José]: "Preséntate ante ellas". Cuando lo vieron quedaron tan asombradas [por su belleza] que se cortaron la mano [por la distracción], y dijeron: "¡Dios Santo! No es un ser humano, es un ángel hermoso".

Tafsir de At-Tabari

{Y cuando oyó de su maquinación, envió a llamarlas y les preparó un reclinatorio, y dio a cada una de ellas un cuchillo, y dijo: «Sal ante ellas». Y cuando lo vieron, lo engrandecieron y se cortaron las manos, y dijeron: «¡Dios nos libre! Esto no es un ser humano; esto no es sino un ángel noble»} (31) La exposición acerca de la interpretación de la palabra del Altísimo: {Y cuando oyó de su maquinación, envió a llamarlas y les preparó un reclinatorio, y dio a cada una de ellas un cuchillo, y dijo: «Sal ante ellas». Y cuando lo vieron, lo engrandecieron y se cortaron las manos, y dijeron: «¡Dios nos libre! Esto no es un ser humano; esto no es sino un ángel noble»}.

Dice —exaltada sea Su mención—: Cuando la mujer del ‘Azīz oyó la maquinación de las mujeres que dijeron en la ciudad lo que Dios —poderoso y majestuoso— mencionó acerca de ellas. Y su maquinación era lo que:

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró ‘Amr b. Muḥammad, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: {Y cuando oyó de su maquinación}, dijo: esto es, de lo que decían.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, dijo: Cuando las mujeres hicieron público aquello de sus palabras: «Pretende seducir a su siervo», como estratagema contra ella para que les mostrase a Yūsuf, y se les describía su hermosura y belleza, {Y cuando oyó de su maquinación, envió a llamarlas y les preparó un reclinatorio}.

Nos narró Bišr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda, a propósito de Su dicho: {Y cuando oyó de su maquinación}, es decir: de sus habladurías; {envió a llamarlas}, esto es: envió a por las mujeres que hablaban de ella y del asunto de Yūsuf.

{y les preparó}: forma causativa de al-‘utād, que es el apresto, la provisión. Su sentido es: les dispuso un muttaka’, esto es: un lugar para la comida, y aquello sobre lo que se reclinan: cojines y almohadones. Y es un derivado de la expresión del que dice: «ittaka’tu» (me recliné). Se dice: «prepárale un muttaka’», esto es: algo sobre lo que reclinarse.

Y en un sentido semejante a lo que hemos dicho se expresaron los intérpretes.

Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Yaḥyā b. al-Yamān, de Aš‘aṯ, de Ja‘far, de Sa‘īd: {y les preparó un muttaka’}, dijo: comida, bebida y un reclinatorio.

Dijo: nos narró ‘Amr b. Muḥammad, de Asbāṭ, de al-Suddī: {y les preparó un muttaka’}, dijo: para reclinarse sobre ello.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró ‘Abd Allāh b. Ṣāliḥ, dijo: me narró Mu‘āwiya, de ‘Alī, de Ibn ‘Abbās: {y les preparó un muttaka’}, dijo: un salón.

Dijo: nos narró ‘Amr b. ‘Awn, dijo: nos informó Hušaym, de Abū al-Ašhab, de al-Ḥasan, que solía recitar: {muttaka’}, y decía: es el salón y la comida.

Dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró ‘Abd Allāh b. Yazīd: quien recite: {mutka’}, ligera, quiere decir: comida; y quien recite: {muttaka’}, quiere decir: el reclinatorio.

Así pues, lo que hemos transmitido de quienes lo transmitimos acerca de la interpretación de esta palabra es el sentido de la palabra y la exégesis de muttaka’: que ella preparó para las mujeres un salón en el que había reclinatorio, comida, bebida y cidras. Luego, algunos explicaron muttaka’ como «comida», a modo de informar sobre aquello para lo cual se preparó el reclinatorio; y otros, como información acerca de la cidra, puesto que en el discurso aparece: {y dio a cada una de ellas un cuchillo}, ya que el cuchillo sólo se prepara para la cidra y lo semejante de lo que se corta. Y algunos, en cambio, lo entendieron como: al-bazmāward.

Me narró Hārūn b. Ḥātim, el recitador, dijo: nos narró Hušaym b. al-Zabarqān, de Abū Rawq, de al-Ḍaḥḥāk, a propósito de Su dicho: {y les preparó un muttaka’}, dijo: al-bazmāward.

Y Abū ‘Ubayda Ma‘mar b. al-Muṯannā dijo: «al-muttaka’ es el cojín sobre el que se reclina». Y dijo: «Unos afirman que es la cidra». Dijo: «Y esto es lo más falso de lo falso sobre la faz de la tierra; pero quizá junto con el reclinatorio hubiese cidras que comían». Y Abū ‘Ubayd al-Qāsim b. Salām transmitió la opinión de Abū ‘Ubayda, luego dijo: «Los juristas son más conocedores de la interpretación que él». Luego dijo: «Y quizá sea algo de lo que se ha perdido del habla de los árabes; pues al-Kisā’ī solía decir: “Se ha perdido mucho del habla de los árabes; se extinguieron sus gentes”». Y lo de que los juristas son más conocedores de la interpretación que Abū ‘Ubayda, como dijo Abū ‘Ubayda, no ofrece duda; sin embargo, Abū ‘Ubayda no se alejó de lo correcto en esta afirmación. Antes bien, la cuestión es como dijo: que quien sostuvo que el muttaka’ es la cidra sólo estaba indicando lo que se preparó en el salón en el que había reclinatorio y aquello por lo cual se les dieron los cuchillos; porque es sabido que los cuchillos no se preparan para el reclinatorio sino para rasgarlo, y no se les dieron los cuchillos para eso. Y de lo que evidencia la corrección de lo que hemos mencionado de Ibn ‘Abbās —que el muttaka’ es el salón— es lo siguiente.

Luego se transmitió de Muǧāhid, de él, lo que:

Me lo narró Sulaymān b. ‘Abd al-Ǧabbār, dijo: nos narró Muḥammad b. al-Ṣalt, dijo: nos narró Abū Kudayna, de Ḥuṣayn, de Muǧāhid, de Ibn ‘Abbās: {y les preparó un muttaka’ y dio a cada una de ellas un cuchillo}, dijo: les dio cidras, y dio a cada una de ellas un cuchillo.

Así, Ibn ‘Abbās aclaró en esta transmisión de Muǧāhid qué fue lo que dio a las mujeres, y omitió mencionar la explicación del sentido de muttaka’, por ser su significado conocido.

Mención de quienes dijeron acerca de la interpretación de muttaka’ lo que hemos mencionado:

Me narró Yaḥyā b. Ṭalḥa al-Yarbū‘ī, dijo: nos narró Fuḍayl b. ‘Iyāḍ, de Ḥuṣayn, de Muǧāhid, de Ibn ‘Abbās: {y les preparó un muttaka’}, dijo: la cidra.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró ‘Amr b. ‘Awn, dijo: nos narró Hušaym, de ‘Awf, dijo: se me contó de Ibn ‘Abbās que solía recitarla: {mutkā}, aligerada, y decía: es la cidra.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Ibn Idrīs, de su padre, de ‘Aṭiyya: {y les preparó un muttaka’}, dijo: comida.

Me narraron Ya‘qūb y al-Ḥasan b. Muḥammad, dijeron: nos narró Ibn ‘Ulayya, de Abū Raǧā’, de al-Ḥasan, a propósito de Su dicho: {y les preparó un muttaka’}, dijo: comida.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya, de Abū Raǧā’, de al-Ḥasan, lo mismo.

Nos narraron Ibn Baššār e Ibn Wakī‘, dijeron: nos narró Ġundar, dijo: nos narró Šu‘ba, de Abū Bišr, de Sa‘īd b. Ǧubayr, a propósito de Su dicho: {y les preparó un muttaka’}, dijo: comida.

Nos narró Ibn al-Muṯannā, dijo: nos narró Wahb b. Ǧarīr, dijo: nos narró Šu‘ba, de Abū Bišr, de Sa‘īd b. Ǧubayr, en un sentido semejante.

Nos narró Muḥammad b. Baššār, dijo: nos narró ‘Abd al-Raḥmān, dijo: nos narró Sufyān, de Manṣūr, de Muǧāhid, dijo: quien recite: {muttaka’}, es: comida; y quien la recite: {mutkā}, aligerándola, es: la cidra.

Me narró Muḥammad b. ‘Amr, dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, dijo: nos narró ‘Īsā, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, a propósito de Su dicho: {muttaka’}, dijo: comida.

Nos narró al-Ḥasan b. Muḥammad, dijo: nos narró Šabāba, dijo: nos narró Warqā’, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, lo mismo.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Abū Ḥuḏayfa, dijo: nos narró Šibl, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid. Y me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró ‘Abd Allāh, de Warqā’, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, lo mismo.

Nos narró al-Ḥasan b. Muḥammad, dijo: nos narró Abū Ḫālid al-Qurašī, dijo: nos narró Sufyān, de Manṣūr, de Muǧāhid, dijo: quien recite: {mutka’}, ligera, es: la cidra.

Me narró al-Ḥāriṯ, dijo: nos narró ‘Abd al-‘Azīz, dijo: nos narró Sufyān, de Manṣūr, de Muǧāhid, en un sentido semejante.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Ǧarīr, de Layṯ, dijo: oí a algunos decir: la cidra.

Nos narró Bišr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda: {y les preparó un muttaka’}, es decir: comida.

Nos narró Muḥammad b. ‘Abd al-A‘lā, dijo: nos narró Muḥammad b. Ṯawr, de Ma‘mar, de Qatāda, lo mismo.

Dijo: nos narró Yazīd, de Abū Raǧā’, de ‘Ikrima, a propósito de: {muttaka’}, dijo: comida.

Me narró Muḥammad b. Sa‘d, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās: {y les preparó un muttaka’}, esto es: la cidra.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Salama, de Ibn Isḥāq: {y les preparó un muttaka’}, y el muttaka’ es: la comida.

Dijo: nos narró Ǧarīr, de Layṯ, de Muǧāhid: {y les preparó un muttaka’}, dijo: la comida.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd, a propósito de Su dicho: {y les preparó un muttaka’}, dijo: comida.

Se me contó de al-Ḥusayn, dijo: oí a Abū Mu‘āḏ, dijo: nos narró ‘Ubayd b. Salmān, dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk decir, a propósito de Su dicho: {muttaka’}: es toda cosa que se corta con cuchillo.

Dios —exaltada sea Su mención— dijo, informando acerca de la mujer del ‘Azīz y de las mujeres que hablaban de ella en la ciudad: {y dio a cada una de ellas un cuchillo}, esto es —glorificado sea—: dio a cada una de las mujeres que acudieron a ella un cuchillo para cortar con él de la comida lo que se corta; y eso es lo que se mencionó que les dio: o bien cidras, o bien bazmāward, u otra cosa que se corta con cuchillo. Como:

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró ‘Amr b. Muḥammad, de Asbāṭ, de al-Suddī: {y dio a cada una de ellas un cuchillo}, y cidras que comían.

Nos narró Sulaymān b. ‘Abd al-Ǧabbār, dijo: nos narró Muḥammad b. al-Ṣalt, dijo: nos narró Abū Kudayna, de Ḥuṣayn, de Muǧāhid, de Ibn ‘Abbās: {y dio a cada una de ellas un cuchillo}, dijo: les dio cidras, y dio a cada una de ellas un cuchillo.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Salama, de Ibn Isḥāq: {y dio a cada una de ellas un cuchillo}, para que cortasen con él de su comida.

Me narró Yūnus b. ‘Abd al-A‘lā, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd, a propósito de Su dicho: {y dio a cada una de ellas un cuchillo}: y les dio cidra y miel; y ellas cortaban la cidra con el cuchillo y comían con miel.

Dijo Abū Ǧa‘far: En esta expresión hay indicación de la corrección de lo que hemos dicho y escogido respecto a Su dicho: {y les preparó un muttaka’}; pues Dios —exaltada sea Su mención— informó de que la mujer del ‘Azīz dio a las mujeres cuchillos, y omitió aquello para lo cual les dio los cuchillos, por ser sabido que los cuchillos no se entregan a quien es invitado a un salón sino para cortar lo que se come cuando se corta con ellos. Así, bastó con que el oyente comprendiera, al mencionar que les dio cuchillos a sus compañeras, sin necesidad de mencionar qué fue lo que les dio por ello. Del mismo modo, bastó con mencionar que les preparó el muttaka’ sin mencionar aquello para lo cual se prepara el muttaka’ —de comidas, bebidas, frutas y clases de entretenimiento que se presentan en los salones—, por la comprensión de los oyentes de lo pretendido, y por la indicación que contiene Su dicho: {y les preparó un muttaka’}. En cuanto al muttaka’ mismo, es lo que hemos descrito, en particular, y no otra cosa.

Y Su dicho: {y dijo: «Sal ante ellas». Y cuando lo vieron, lo engrandecieron}, esto es —exaltada sea Su mención—: La mujer del ‘Azīz dijo a Yūsuf: {«Sal ante ellas»}; y Yūsuf salió ante ellas. {Y cuando lo vieron, lo engrandecieron}, esto es —glorificado sea—: cuando vieron a Yūsuf, lo tuvieron por grandioso y lo veneraron.

Y en un sentido semejante a lo que hemos dicho se expresaron los intérpretes.

Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró al-Ḥasan b. Muḥammad, dijo: nos narró Šabāba, dijo: nos narró Warqā’, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, a propósito de: {lo engrandecieron}: esto es: lo tuvieron por grandioso.

Me narró Muḥammad b. ‘Amr, dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, dijo: nos narró ‘Īsā, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, lo mismo.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Abū Ḥuḏayfa, dijo: nos narró Šibl, de Ibn Abī Naǧīḥ. Dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró ‘Abd Allāh, de Warqā’, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, lo mismo.

Nos narró Bišr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda: {Y cuando lo vieron, lo engrandecieron}, es decir: lo tuvieron por grandioso.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró ‘Amr b. Muḥammad, de Asbāṭ, de al-Suddī: {y dijo: «Sal ante ellas»}, a Yūsuf; {y cuando lo vieron, lo engrandecieron}: lo engrandecieron.

Nos narró Ismā‘īl b. Sayf al-‘Aǧlī, dijo: nos narró ‘Alī b. ‘Ābis, dijo: oí a al-Suddī decir, a propósito de Su dicho: {y cuando lo vieron, lo engrandecieron}: dijo: lo tuvieron por grandioso.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd, a propósito de: {«Sal ante ellas»}; y salió. {Y cuando lo vieron}, lo tuvieron por grandioso y quedaron atónitas.

Nos narró Ismā‘īl b. Sayf, dijo: nos narró ‘Abd al-Ṣamad b. ‘Alī al-Hāšimī, de su padre, de su abuelo, a propósito de Su dicho: {y cuando lo vieron, lo engrandecieron}, dijo: menstruaron.

Nos narró ‘Alī b. Dāwūd, dijo: nos narró ‘Abd Allāh, dijo: me narró Mu‘āwiya, de ‘Alī, de Ibn ‘Abbās, a propósito de Su dicho: {y cuando lo vieron, lo engrandecieron}, dijo: lo tuvieron por grandioso.

Me narró al-Ḥāriṯ, dijo: nos narró ‘Abd al-‘Azīz, dijo: nos narró Yaḥyā b. Abī Zā’ida, de Ibn Ǧurayǧ, de Muǧāhid, lo mismo.

Dijo Abū Ǧa‘far: Esta opinión —me refiero a la que se transmitió de ‘Abd al-Ṣamad, de su padre, de su abuelo—, en cuanto a que el sentido de «lo engrandecieron» es «menstruaron», si no quiso decir con ello que menstruaron por la veneración y engrandecimiento con que tuvieron a Yūsuf, por el esplendor y la belleza que Dios le había repartido, y por lo que las mujeres encuentran ante la contemplación de algo semejante, es una afirmación sin sentido; porque la interpretación sería: «cuando vieron a Yūsuf, lo engrandecieron», y el pronombre en «lo engrandecieron» remite a Yūsuf; y no hay duda de que es imposible que menstrúen a Yūsuf. Pero si la noticia fuese auténtica de Ibn ‘Abbās, tal como se transmitió, lo más probable es que su sentido fuese que menstruaron por lo que en su interior engrandecieron de la hermosura y belleza de Yūsuf, y por lo que las mujeres encuentran en casos semejantes. Y algunos transmisores afirmaron que alguien recitó ante cierta gente, respecto a «akbarn(a)», en el sentido de «menstruaron», un verso del que no creo que tenga fundamento, pues no es conocido entre los transmisores; y es:

«Nos llegamos a las mujeres en su pureza y no *** nos llegamos a las mujeres cuando akbarn(a) ikbāran»

Y afirmó que su sentido es: «cuando menstruaron».

Y Su dicho: {y se cortaron las manos}, los intérpretes discreparon acerca de su sentido. Unos dijeron: Su sentido es que se hicieron cortes con el cuchillo en las manos, creyendo que estaban cortando la cidra.

Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró al-Ḥasan b. Muḥammad, dijo: nos narró Šabāba, dijo: nos narró Warqā’, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, a propósito de: {y se cortaron las manos}: corte tras corte con el cuchillo.

Me narró Muḥammad b. ‘Amr, dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, dijo: nos narró ‘Īsā, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid: {y se cortaron las manos}, dijo: corte tras corte con los cuchillos.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Abū Ḥuḏayfa, dijo: nos narró Šibl, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid. Dijo: y nos narró Isḥāq, dijo: nos narró ‘Abd Allāh, de Warqā’, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid: {y se cortaron las manos}, dijo: corte tras corte con el cuchillo.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró ‘Amr b. Muḥammad, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: {y se cortaron las manos}, dijo: las mujeres se pusieron a hacerse cortes en las manos, creyendo que estaban cortando la cidra.

Nos narró Ismā‘īl b. Sayf, dijo: nos narró ‘Alī b. ‘Ābis, dijo: oí a al-Suddī decir: Tenían en sus manos cuchillos junto con la cidra; y se cortaron las manos, y la sangre corrió; y dijeron: «Te reprochamos el amor por este hombre, y nosotras nos hemos cortado las manos y la sangre ha corrido».

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd: se pusieron a hacerse cortes en las manos con el cuchillo, y no creían sino que estaban cortando la cidra; se les había ido la razón por lo que vieron.

Nos narró Bišr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda: {y se cortaron las manos}: y se hicieron cortes en las manos.

Me narró Sulaymān b. ‘Abd al-Ǧabbār, dijo: nos narró Muḥammad b. al-Ṣalt, dijo: nos narró Ibn Kudayna, de Ḥuṣayn, de Muǧāhid, de Ibn ‘Abbās, dijo: se pusieron a cortarse las manos, creyendo que estaban cortando la cidra.

Nos narró Muḥammad b. ‘Abd al-A‘lā, dijo: nos narró Muḥammad b. Ṯawr, de Ma‘mar, de Qatāda: {y se cortaron las manos}, dijo: se pusieron a hacerse cortes en las manos sin darse cuenta.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, dijo: Ella dijo a Yūsuf: «Sal ante ellas», y salió ante ellas; y cuando lo vieron, lo engrandecieron; y el asombro las dominó al verlo, y se pusieron a cortarse las manos con los cuchillos que tenían, sin comprender nada de lo que hacían; {y dijeron: «¡Dios nos libre! Esto no es un ser humano»}.

Otros dijeron: Más bien el sentido es que se cortaron las manos hasta seccionarlas, sin darse cuenta.

Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Muḥammad b. ‘Abd al-A‘lā, dijo: nos narró Muḥammad b. Ṯawr, de Ma‘mar, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, dijo: {se cortaron las manos}, hasta arrojarlas.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró ‘Abd al-Razzāq, dijo: nos informó Ma‘mar, de Qatāda, a propósito de Su dicho: {y se cortaron las manos}, dijo: se cortaron las manos hasta arrojarlas.

Dijo Abū Ǧa‘far: Lo correcto en esto es decir: Dios informó acerca de ellas que se cortaron las manos sin darse cuenta, por engrandecer a Yūsuf. Y es posible que ese corte fuese con seccionamiento, y es posible que fuese un corte leve o rasguño; y no hay afirmación más acertada que someterse al sentido aparente de la Revelación.

Nos narró Muḥammad b. Baššār, dijo: nos narró ‘Abd al-Raḥmān, dijo: nos narró Sufyān, de Abū Isḥāq, de Abū al-Aḥwaṣ, de ‘Abd Allāh, dijo: A Yūsuf y a su madre se les dio un tercio de la belleza.

Nos narró Muḥammad b. al-Muṯannā, dijo: nos narró Muḥammad b. Ǧa‘far, dijo: nos narró Šu‘ba, de Abū Isḥāq, de Abū al-Aḥwaṣ, de ‘Abd Allāh, lo mismo.

Y por esa misma vía, de Abū al-Aḥwaṣ, de ‘Abd Allāh, dijo: Se asignó a Yūsuf y a su madre un tercio de la belleza.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Wakī‘; y nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de Abū Isḥāq, de Abū al-Aḥwaṣ, de ‘Abd Allāh, dijo: A Yūsuf y a su madre se les dio un tercio de la belleza de la forma.

Me narraron Aḥmad b. Ṯābit y ‘Abd Allāh b. al-Rāziyān, dijeron: nos narró ‘Affān, dijo: nos informó Ḥammād b. Salama, dijo: nos informó Ṯābit, de Anas, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «A YŪSUF y a su madre se les dio la mitad de la belleza».

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Ḥakkām, de Abū Mu‘āḏ, de Yūnus, de al-Ḥasan, que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «A YŪSUF y a su madre se les dio un tercio de la belleza de la gente del mundo, y a la gente se le dio los dos tercios», o dijo: «A YŪSUF y a su madre se les dio los dos tercios, y a la gente se le dio el tercio».

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Wakī‘; y nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de Manṣūr, de Muǧāhid, de Rabī‘a al-Ǧurašī, dijo: La belleza se dividió en dos mitades: se dio a Yūsuf y a su madre Sāra la mitad de la belleza, y la otra mitad entre el resto de las criaturas.

Nos narró Ibn Baššār, dijo: nos narró Abū Aḥmad al-Zubayrī, dijo: nos narró Sufyān, de Manṣūr, de Muǧāhid, de Rabī‘a al-Ǧurašī, dijo: La belleza se dividió en dos mitades: se asignó a Yūsuf y a su madre la mitad, y la mitad al resto de la gente.

Nos narraron Ibn Wakī‘ e Ibn Ḥumayd, dijeron: nos narró Ǧarīr, de Manṣūr, de Muǧāhid, de Rabī‘a al-Ǧurašī, dijo: La belleza se dividió en dos mitades: se puso para Yūsuf y Sāra la mitad, y para el resto de las criaturas la mitad.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Ḥakkām, de ‘Īsā b. Yazīd, de al-Ḥasan: A Yūsuf y a su madre se les dio un tercio de la belleza del mundo, y a la gente se le dio los dos tercios.

Y Su dicho: {y dijeron: «¡Dios nos libre!»}, los recitadores discreparon en su lectura.

La mayoría de los recitadores de Kūfa lo recitaron: {ḥāša li-llāh}, con apertura de la šīn y omitiendo la yā’. Y algunos de los basríes lo recitaron manteniendo la yā’: {ḥāšā li-llāh}. Y hay en ello variantes lingüísticas que no se recitaron: {ḥāšā llāh}, como dijo el poeta:

«Ḥāšā Abī Ṯawbān, ciertamente en él hay *** avaricia respecto a la burla y el insulto»

Y se mencionó de Ibn Mas‘ūd que solía recitar en esta variante: {ḥāš llāh}, con sukūn en la sīn y la alif, reuniendo dos consonantes en reposo. En cuanto a la recitación, sólo es conforme a una de las dos primeras variantes: quien recite {ḥāša li-llāh}, con apertura de la šīn y omisión de la yā’, pretende la lengua de quien dice {ḥāšā li-llāh}, manteniendo la yā’, pero omitió la yā’ por su frecuencia en las lenguas de los árabes, como los árabes omitieron la alif en su dicho: «lā ab la-ġayrika» y «lā ab li-šāni’ika», queriendo decir: «lā abā la-ġayrika» y «lā abā li-šāni’ika».

Y algunos conocedores del habla de los árabes sostenían que la expresión «ḥāšā li-llāh» tiene dos usos en el discurso: uno: la declaración de trascendencia; y el otro: la excepción. Y en este lugar, para nosotros, es con el sentido de: la declaración de trascendencia de Dios, como si se dijera: «¡Dios nos libre!».

En cuanto a la cuestión de su lectura, se le dice al recitador que recite con la que quiera de las dos lecturas: si quiere, con la lectura de los kufíes; y si quiere, con la lectura de los basríes; y es: {ḥāša li-llāh} y {ḥāšā li-llāh}; porque ambas son lecturas célebres y dos variantes lingüísticas conocidas con un mismo significado. Y fuera de eso son variantes que no es lícito recitar, pues no sabemos de recitador alguno que las haya recitado.

Y en un sentido semejante a lo que hemos dicho se expresaron los intérpretes.

Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Ibn Numayr, de Warqā’, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid: {y dijeron: «ḥāša li-llāh»}, dijo: ¡Dios nos libre!

Me narró Muḥammad b. ‘Amr, dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, de ‘Īsā, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, a propósito de: {ḥāša li-llāh}: ¡Dios nos libre!

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Abū Ḥuḏayfa, dijo: nos narró Šibl, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid: {y dijeron: «ḥāša li-llāh»}: ¡Dios nos libre!

Nos narró al-Ḥasan b. Muḥammad, dijo: nos narró Šabāba, dijo: nos narró Warqā’, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, a propósito de: {ḥāša li-llāh}: ¡Dios nos libre!

Dijo: nos narró ‘Abd al-Wahhāb, de ‘Amr, de al-Ḥasan: {ḥāša li-llāh}: ¡Dios nos libre!

Me narró al-Ḥāriṯ, dijo: nos narró ‘Abd al-‘Azīz, dijo: nos narró Yaḥyā, de Ibn Ǧurayǧ, de Muǧāhid, lo mismo.

Y Su dicho: {Esto no es un ser humano}, esto es: dijeron: «Esto no es un ser humano», porque no habían visto entre los seres humanos a nadie con la hermosura de su figura. Así dijeron: Si fuese de los humanos, sería como algo de lo que hemos visto de la figura de los humanos; pero es de los ángeles, no de los humanos. Como:

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd, a propósito de Su dicho: {y dijeron: «¡Dios nos libre! Esto no es un ser humano»}: No es así como son los humanos.

Y con esta lectura recitó la mayoría de los recitadores de las ciudades. Y:

Se me contó de Yaḥyā b. Ziyād al-Farrā’, dijo: me narró Du‘āma b. Raǧā’ al-Taymī —y era inexperto—, de Abū al-Ḥuwayriṯ al-Ḥanafī, que recitó: {mā hāḏā biširā}, es decir: «esto no es algo comprado», queriendo con ello que negaban que alguien como él fuese esclavizado, comprado y vendido. Y esta lectura no la considero lícita, por el consenso de los recitadores de las ciudades en contra de ella. Ya hemos aclarado que aquello sobre lo que hay consenso no es lícito contradecirlo. En cuanto al acusativo de «bašaran», es de la lengua de la gente del Ḥiǧāz: cuando omiten la bā’ del predicado, lo ponen en acusativo, y dicen: «mā ‘Amr(an) qā’iman». En cuanto a la gente de Naǧd, de su lengua es elevarlo, y dicen: «mā ‘Amr(un) qā’im(un)». Y de ello es el dicho de alguno cuando dice:

«¡Qué lejos lo que yo pretendo y lo que pretenden los Banū Abī *** todos juntos! No son estos dos iguales. Me desearon la muerte que separa al joven, *** y todo joven y la muerte se encuentran».

En cuanto al Corán, vino con el acusativo en todo ello, porque descendió en la lengua de la gente del Ḥiǧāz.

Y Su dicho: {Esto no es sino un ángel noble}, esto es: dijeron: «No es sino un ángel de entre los ángeles». Como:

Nos narró Muḥammad b. ‘Abd al-A‘lā, dijo: nos narró Muḥammad b. Ṯawr, de Ma‘mar, de Qatāda: {Esto no es sino un ángel noble}, dijo: dijeron: un ángel de entre los ángeles.

Notas y Referencias

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