1

La Apertura

الفاتحة Al-Fatiha
Aya 7

Versículo (Español)

[1:7] El camino de los que has colmado con Tus favores, no el de los que cayeron en Tu ira, ni el de los que se extraviaron.

Tafsir de At-Tabari

{صِرَٰطَ ٱلَّذِينَ أَنۡعَمۡتَ عَلَيۡهِمۡ غَيۡرِ ٱلۡمَغۡضُوبِ عَلَيۡهِمۡ وَلَا ٱلضَّآلِّينَ} (7) القول في تأويل قوله تعالى :

{ صِرَاطَ الّذِينَ أَنْعَمْتَ عَلَيْهِمْ غَيْرِ الْمَغْضُوبِ عَلَيْهِم وَلاَ الضّآلّينَ }

Y Su dicho: صِرَاطَ الذينَ أنْعَمْتَ عَلَيْهِمْ es una explicitación del camino recto, es decir: cuál es el camino; pues todo sendero de las sendas de la verdad es un camino recto. Así se dijo a Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—: Di, oh Muḥammad: «Guíanos, oh Señor nuestro, al camino recto: el camino de aquellos a quienes has agraciado, por Tu obediencia y Tu adoración, de entre Tus ángeles, Tus profetas, los veraces, los mártires y los justos». Y esto es semejante a lo que dijo nuestro Señor —glorificado sea— en Su Revelación: ( وَلَوْ أَنّهُمْ فَعَلُوا ما يُوعَظُونَ بِهِ لَكان خَيْرا لَهُمْ وأشَدّ تَثْْبِيتا وإذا لاَتَيْنَاهُمْ مِنْ لَدُنّا أجْرا عَظِيما ولَهَدَيْناهُمْ صِرَاطا مُسْتَقِيما وَمَنْ يُطِعِ اللّهَ وَالرّسُولَ فَاولَئِكَ مَعَ الذّينَ أنْعَمَ اللّهُ عَلَيْهِمْ مِنَ النّبِيّينَ وَالصّدّيقِينَ والشهَدَاءِ وَالصالِحِينَ وحسن أولئك رفيقا )

Dijo Abū Jaʿfar: Aquello que se ordenó a Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— y a su comunidad que pidieran a su Señor, en cuanto a la guía hacia el camino recto, es la guía hacia el camino cuya descripción —glorificado sea— describió. Y ese camino es el camino de aquellos a quienes Dios describió con lo que los describió en Su Revelación, y prometió a quien lo recorra y se mantenga firme en él, obedeciendo a Dios y a Su Mensajero —Dios le bendiga y le conceda paz—, que lo hará llegar a los lugares a los que ellos llegan; y Dios no falta a la promesa. Y en el sentido de lo que hemos dicho se transmitió la noticia de Ibn ʿAbbās y de otros.

Nos narró Muḥammad b. al-ʿAlāʾ, dijo: nos narró ʿUthmān b. Saʿīd, dijo: nos narró Bishr b. ʿAmmār, dijo: nos narró Abū Rūq, de al-Ḍaḥḥāk, de Ibn ʿAbbās: ( صِرَاطَ الّذِينَ أَنْعَمَتَ عَلَيْهِم ) dice: el camino de aquellos a quienes has agraciado, por Tu obediencia y Tu adoración, de entre los ángeles, los profetas, los veraces, los mártires y los justos: aquellos que Te obedecieron y Te adoraron.

Y me narró Aḥmad b. Ḥāzim al-Ghifārī, dijo: nos informó ʿUbayd Allāh b. Mūsā, de Abū Jaʿfar, de Rabīʿ: ( صِرَاطَ الّذِينَ أَنْعَمْتَ عَلَيْهِمْ ) dijo: los profetas.

Y me narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, dijo: dijo Ibn ʿAbbās: ( أنْعَمْتَ عَلَيْهِمْ ) dijo: los creyentes.

Y nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: dijo Wakīʿ: ( أنْعَمْتَ عَلَيْهِمْ ) : los musulmanes.

Y me narró Yūnus b. ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo ʿAbd al-Raḥmān b. Zayd acerca de la palabra de Dios: ( صِرَاطَ الذِينَ أنْعَمْتَ عَلَيْهِمْ ) dijo: el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y quienes estaban con él.

Dijo Abū Jaʿfar: En esta aleya hay una prueba clara de que la obediencia a Dios —glorificado sea— no la alcanzan los obedientes sino por el favor de Dios al concedérsela y por Su otorgarles éxito en ella. ¿Acaso no lo oyen decir: ( صِرَاطَ الّذِينَ أَنْعَمْتَ عَلَيْهِمْ ) atribuyendo todo cuanto hubo en ellos de guía, obediencia y adoración a que es un favor Suyo sobre ellos?

Si alguien dijera: ¿Dónde está la completud de esta noticia, cuando sabes que el decir de quien dice a otro: «Te he agraciado», exige informar de aquello con lo que lo agració? ¿Dónde está esa información en Su dicho: ( صِرَاطَ الّذِينَ أَنْعَمْتَ عَلَيْهِمْ ) y cuál es esa gracia con la que los agració? Se le dirá: Ya hemos expuesto anteriormente en este libro nuestro cómo los árabes, en su habla, se contentan con una parte en lugar de otra cuando la parte manifiesta indica la parte implícita y basta en su lugar. Así, Su dicho: ( صِرَاطَ الّذِينَ أنْعَمْتَ عَلَيْهِمْ ) es de ese tipo; pues, dado que el mandato de Dios —glorificado sea— a Sus siervos de pedirle auxilio y de solicitarle la guía al camino recto precedió, Su dicho: ( صِرَاطَ الّذِينَ أَنْعَمْتَ عَلَيْهِمْ ) —que es una explicitación del camino recto y un sustituto de él—, se supo que la gracia con la que Dios agració a aquellos de quienes se nos ordenó pedir la guía hacia su camino es el método recto y el camino recto, cuyo sentido ya hemos expuesto poco antes. Así, lo manifiesto de ello, con la cercanía de la vecindad de las dos palabras, hizo innecesaria su repetición, como dijo al-Nābigha de Banū Dhubyān:

كأنكَ منْ جِمالِ بَني أُقَيْشٍ *** يُقْعْقَعُ خَلْفَ رِجْلَيْهِ بِشَنّ

Quiere decir: «como si fueras, de los camellos de Banū Uqaysh, un camello que hace sonar tras sus patas un odre seco»; y se contentó con lo manifiesto del mención de «los camellos», que indica lo elidido, sin explicitar lo que se omitió. Y como dijo al-Farazdaq b. Ghālib:

تَرَى أرْباقَهُمْ مُتَقَلّدِيها *** *** إذَا صَدِىءَ الحَديدُ على الكُماةِ

Quiere decir: «ellos, portándolas»; y omitió «ellos», pues lo manifiesto de su dicho «sus collares» lo indicaba.

Los testimonios de ello en la poesía y el habla de los árabes son más de los que pueden enumerarse. Así también es el caso en Su dicho: ( صِرَاطَ الّذِينَ أَنْعَمْتَ عَلَيْهِم )

El dicho sobre la interpretación de Su palabra —exaltado sea—: غَيْرِ المَغْضُوبِ عَلَيْهِمْ.

Dijo Abū Jaʿfar: Los recitadores están unánimemente de acuerdo en recitar «غير» con la rāʾ en genitivo. Y el genitivo le llega por dos vías: Una de ellas es que «غير» sea atributo de «الذين» y calificativo suyo, y por ello se ponga en genitivo, pues «الذين» está en genitivo y «غير» es su calificativo y atributo. Y se permitió que «غير» fuera calificativo de «الذين», siendo «الذين» definido y «غير» indefinido, porque «الذين» con su oración relativa no es una definición determinada como los nombres que son señales entre la gente, como Zayd y ʿAmr y lo semejante; sino que es como los indefinidos desconocidos, como «el hombre» y «el camello» y lo semejante. Así, cuando «الذين» es de ese tipo, y «غير» está en iḍāfa a un nombre desconocido semejante a «الذين» en que es una definición no determinada, como «الذين» es una definición no determinada, se permite por ello que «غير المغضوب عليهم» sea calificativo de ( الذين أنعمت عليهم ), como se dice: «No me siento sino con el sabio, no con el ignorante», queriendo decir: «no me siento sino con quien sabe, no con quien ignora». Pero si «الذين أنعمت عليهم» fuera una definición determinada, no sería permitido que «غيرِ المغضوب عليهم» fuera su calificativo; pues es un error en el habla de los árabes que, cuando se describe una definición determinada con un indefinido, se haga que el calificativo indefinido siga la declinación del definido descrito, salvo con la intención de repetir lo que rige la declinación del descrito. Es un error en su habla decir: «Pasé por ʿAbd Allāh, no el sabio», poniendo «غير» en genitivo, salvo con la intención de repetir la bāʾ que rige a ʿAbd Allāh; de modo que el sentido sería, si se dijera así: «Pasé por ʿAbd Allāh; pasé por no el sabio». Esta es una de las dos vías del genitivo en: ( غيرَ المَغْضُوبِ عَلَيْهِمْ ).

La otra vía del genitivo es que «الذين» tenga el sentido de una definición determinada. Si se orienta a ello, entonces «غير» está en genitivo con la intención de repetir «صراط», que puso en genitivo a «الذين»; como si dijeras: «El camino de aquellos a quienes has agraciado: el camino de los no airados contra ellos».

Estas dos interpretaciones en «غير المغضوب عليهم», aunque difieran por la diferencia de quienes las declinan, se aproximan en su sentido, porque quien Dios ha agraciado y guiado a Su religión verdadera se ha salvado de la ira de su Señor y se ha librado del extravío en su religión. Así, es lo mismo —puesto que al oyente de Su dicho: ( اهْدِنَا الصّرَاطَ المُسْتَقِيمَ صِرَاطَ الّذِينَ أَنْعَمْتَ عَلَيْهِمْ ) no le es lícito dudar, al oírlo del recitador, de que aquellos a quienes Dios ha agraciado con la guía al camino no son objeto de la ira de su Señor, junto con la gracia con la que Su favor se ha engrandecido sobre ellos en su religión; ni que sean extraviados, cuando su Señor los ha guiado a la verdad—, pues es imposible, en su disposición natural, que se reúnan el agrado de Dios —glorificado sea— hacia una persona y la ira contra ella en un mismo estado, y que se reúnan para ella la guía y el extravío en un mismo tiempo. Sea que el pueblo sea descrito, junto con la descripción de Dios de ellos con lo que los describió —de Su otorgarles éxito, guiarlos y agraciarlos en su religión—, como «no airados contra ellos ni extraviados», o no se los describa así, pues el atributo manifiesto con el que fueron descritos ya informó de que son así, aunque no se explicitara su descripción. Esto, si orientamos «غير» a que está en genitivo con la intención de repetir «صراط», que puso en genitivo a «الذين», y no hacemos «غير المغضوب عليهم ولا الضالين» parte del atributo de «الذين أنعمت عليهم», sino que los hacemos otros distintos, aunque ambos grupos, sin duda, han sido agraciados en sus religiones. Pero si orientamos: ( غيرِ المَغْضُوبِ عَلَيْهِمْ وَلاَ الضّالّينَ ) a que es un calificativo de ( الذين أنعمت عليهم ), entonces el oyente no necesita inferencia, pues lo explícito de su sentido basta como prueba. Y es posible poner «غير» en acusativo en «غير المغضوب عليهم», aunque detesto la recitación con ello por su rareza frente a la recitación de los recitadores. Y aquello de las recitaciones que se aparta de lo que la comunidad ha transmitido con una transmisión manifiesta y difundida es una opinión contraria a la verdad y desviada del camino de Dios, del camino de Su Mensajero —Dios le bendiga y le conceda paz— y del camino de los musulmanes, aunque, si la recitación fuera admisible, tendría una salida en lo correcto.

La interpretación de su vía correcta, si pones en acusativo, es orientarla a que sea atributo del hāʾ y el mīm de «عليهم», que remiten a «الذين»; pues, aunque están en genitivo por «على», están en posición de acusativo por Su dicho «أنعمت». Así, el sentido del discurso, si pones en acusativo «غير» junto con «المغضوب عليهم», sería: «el camino de aquellos a quienes guiaste como gracia Tuya sobre ellos, no airados contra ellos», es decir: no airados contra ellos ni extraviados. Entonces el acusativo sería como el acusativo de «غير» en tu dicho: «Pasé por ʿAbd Allāh, no el generoso ni el recto», separando «no el generoso» de ʿAbd Allāh, pues ʿAbd Allāh es una definición determinada y «no el generoso» es un indefinido desconocido.

Y algunos gramáticos de Baṣra solían pretender que la recitación de quien pone en acusativo «غير» en «غير المغضوب عليهم» es a modo de excepción: exceptuar «غير المغضوب عليهم» de los significados del atributo de «الذين أنعمت عليهم»; como si viera que el sentido de quienes lo recitaron en acusativo fuera: «Guíanos al camino recto, el camino de aquellos a quienes has agraciado, excepto los airados contra ellos, a quienes no has agraciado en sus religiones ni los has guiado a la verdad; no nos hagas de ellos», como dijo al-Nābigha de Banū Dhubyān:

وَقَفْتُ فيها أَُصَِْيلالا أُسائلُها *** أعْيَتْ جَوَابا وَما بالرّبْع منْ أحَدِ

إِلاّ أَوَارِيّ لأيا مَا أُبَيّنُها *** *** والنّؤْي كالحَوْضِ بالمَظْلُومَةِ الجَلَدِ

Y es sabido que «al-awārī» no está en el cómputo de «nadie» en nada. Así, según él, se exceptuó ( غير المغضوب عليهم ) de ( الذين أنعمت عليهم ), aunque no fueran, en los significados de ellos en la religión, nada en absoluto.

En cuanto a los gramáticos de Kūfa, rechazaron esta interpretación y la consideraron errónea. Pretendieron que, si fuera como dijo el pretendiente de Baṣra, sería un error decir: «ولا الضالين», porque «لا» es negación y rechazo, y no se coordina con una negación sino sobre una negación. Dijeron: no hallamos en nada del habla de los árabes una excepción a la que se coordine con una negación; más bien los hallamos coordinando sobre la excepción con excepción, y sobre la negación con negación. Dicen en la excepción: «Se levantó la gente, excepto tu hermano y excepto tu padre»; y en la negación: «No se levantó tu hermano, ni tu padre». Pero «Se levantó la gente, excepto tu padre, ni tu hermano», no lo hallamos en el habla de los árabes. Dijeron: cuando eso es inexistente en el habla de los árabes, y el Corán descendió en la lengua más elocuente de los árabes, supimos —puesto que Su dicho ( ولا الضالين ) está coordinado a Su dicho ( غير المغضوب عليهم )— que «غير» tiene el sentido de negación, no el de excepción, y que orientar su sentido a la excepción es un error. Estos son, pues, los aspectos de interpretación de ( غير المغضوب عليهم ) según la diversidad de sus aspectos de iʿrāb.

Solo hemos intercalado lo que intercalamos aquí, de exponer los aspectos de su iʿrāb, aunque nuestro propósito en este libro sea desvelar la interpretación de las aleyas del Corán, porque en la diversidad de los aspectos de su iʿrāb hay diversidad de los aspectos de su interpretación; y la necesidad nos obligó a desvelar los aspectos de su iʿrāb para que se desvelen al buscador de su interpretación los aspectos de su interpretación según la diversidad de quienes discrepan en su interpretación y recitación.

Lo correcto, en nuestra opinión, respecto de su interpretación y su recitación, es el primer dicho: la recitación de: ( غيرِ المَغْضُوبِ عَلَيْهِمْ ) con la rāʾ de «غير» en genitivo, con la interpretación de que es atributo y calificativo de «الذين أنعمت عليهم», por lo que ya hemos expuesto; o, si quieres, con la interpretación de repetir «صراط». Todo ello es correcto y bueno.

Si alguien nos dijera: ¿Quiénes son esos airados contra ellos, de quienes Dios —glorificado sea— nos ordenó pedirle que no nos haga de ellos? Se dirá: Son aquellos a quienes Dios —glorificado sea— describió en Su Revelación, cuando dijo: ( قُلْ هَلْ أُنَبّئُكُمْ بِشَرّ مِنْ ذلكَ مَثُوبَةً عِنْدَ اللّهِ مَنْ لَعنَهُ اللّهُ وغَضِبَ عَلَيْهِ وَجَعَلَ مِنْهُمْ القِرَدَةَ والخَنَازِيرَ وَعَبَدَ الطّاغُوتَ أُولَئِكَ شَرّ مَكانا وأضَلّ عَنْ سَوَاءِ السّبِيلِ ) Así nos informó —glorificado sea—, por Su favor, de lo que hizo caer sobre ellos de Su castigo por desobedecerle; luego nos enseñó —por favor Suyo sobre nosotros— el camino de la salvación, para que no caiga sobre nosotros algo semejante a lo que cayó sobre ellos de escarmientos, por compasión hacia nosotros.

Si se dijera: ¿Cuál es la prueba de que esos son los que Dios describió y cuyo relato mencionó en Su Revelación, tal como has descrito? Se dirá:

Me narró Aḥmad b. al-Walīd al-Ramlī, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Jaʿfar al-Raqqī, dijo: nos narró Sufyān b. ʿUyayna, de Ismāʿīl b. Abī Khālid, de al-Shaʿbī, de ʿAdī b. Ḥātim, que dijo: Dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «المَغْضُوبُ عَلَيْهِمْ: los judíos».

Y nos narró Muḥammad b. al-Muthannā, dijo: nos narró Muḥammad b. Jaʿfar, dijo: nos narró Shuʿba, de Simāk b. Ḥarb, dijo: oí a ʿAbbād b. Ḥabīsh narrar de ʿAdī b. Ḥātim, que dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— me dijo: «En verdad, los airados contra ellos: los judíos».

Y me narró ʿAlī b. al-Ḥasan, dijo: nos narró Muslim b. ʿAbd al-Raḥmān, dijo: nos narró Muḥammad b. Muṣʿab, de Ḥammād b. Salama, de Simāk b. Ḥarb, de Murrī b. Qaṭarī, de ʿAdī b. Ḥātim, que dijo: Pregunté al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— acerca de la palabra de Dios —glorificado y exaltado sea—: ( غيرِ المَغْضُوبِ عَلَيْهِمْ ) Dijo: «Ellos son los judíos».

Y nos narró Ḥumayd b. Masʿada al-Shāmī, dijo: nos narró Bishr b. al-Mufaḍḍal, dijo: nos narró al-Jarīrī, de ʿAbd Allāh b. Shaqīq: que un hombre acudió al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— mientras sitiaba Wādī al-Qurā, y dijo: ¿quiénes son esos a quienes sitias, oh Mensajero de Dios? Dijo: «Estos, los airados contra ellos: los judíos».

Y me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Ibn ʿUlayya, de Saʿīd al-Jarīrī, de ʿUrwa, de ʿAbd Allāh b. Shaqīq, que un hombre acudió al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y mencionó algo semejante.

Y nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Badīl al-ʿUqaylī, dijo: me informó ʿAbd Allāh b. Shaqīq que le informó quien oyó al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— en Wādī al-Qurā, estando sobre su caballo, y un hombre de Banū al-Qayn le preguntó: Oh Mensajero de Dios, ¿quiénes son esos? Dijo: «Los airados contra ellos», y señaló a los judíos.

Y nos narró al-Qāsim b. al-Ḥasan, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: nos narró Khālid al-Wāsiṭī, de Khālid al-Ḥadhdhāʾ, de ʿAbd Allāh b. Shaqīq, que un hombre preguntó al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y mencionó algo semejante.

Y nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró ʿUthmān b. Saʿīd, dijo: nos narró Bishr b. ʿAmmār, dijo: nos narró Abū Rūq, de al-Ḍaḥḥāk, de Ibn ʿAbbās: ( غيرِ المَغُضُوبِ عَلَيْهِمْ ) quiere decir: los judíos, contra quienes Dios se airó.

Y me narró Mūsā b. Hārūn al-Hamdānī, dijo: nos narró ʿAmr b. Ṭalḥa, dijo: nos narró Asbāṭ b. Naṣr, de al-Suddī, en un relato que mencionó de Abū Mālik, y de Abū Ṣāliḥ, de Ibn ʿAbbās, y de Murra al-Hamdānī, de Ibn Masʿūd, y de gente de los compañeros del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: ( غيرِ المَغْضُوبِ عَلَيْهِمْ ) son los judíos.

Y nos narró Ibn Ḥumayd al-Rāzī, dijo: nos narró Mahrān, de Sufyān, de Mujāhid, dijo: ( غيرِ المَغْضُوبِ عَلَيْهِمْ ) dijo: son los judíos.

Nos narró Aḥmad b. Ḥāzim al-Ghifārī, dijo: nos narró ʿAbd Allāh, de Abū Jaʿfar, de Rabīʿ: ( غيرِ المَغْضُوبِ عَلَيْهِمْ ) dijo: los judíos.

Y nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, dijo: dijo Ibn ʿAbbās: ( غيرٍ المَغْضُوبِ عَلَيْهِمْ ) dijo: los judíos.

Y me narró Yūnus b. ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos informó Ibn Wahb. Dijo: dijo Ibn Zayd: ( غير المَغْضُوبِ ) عَلَيْهِمْ: los judíos.

Y me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: me narró Ibn Zayd, de su padre, dijo: ( المَغْضُوبِ عَلَيْهِمْ ) los judíos.

Dijo Abū Jaʿfar: Se discrepó acerca de la cualidad de la ira por parte de Dios —glorificado sea—. Algunos dijeron: la ira de Dios contra aquel contra quien se airó de Su creación es hacer caer Su castigo sobre quien se airó, ya sea en su vida mundana o en la otra, tal como se describió a Sí mismo —glorificado sea— en Su Libro cuando dijo: { فَلَمّا آسَفُونا انْتَقَمْنَا مِنْهُمْ فَأغْرَقْنَاهُمْ أجمَعينَ } y como dijo: ( قُلْ هَلْ أُنَبئُكُمْ بشَرّ منْ ذلكَ مَثُوبَةً عنْدَ اللّهِ مَنْ لَعَنَهُ اللّهُ وغَضِبَ عَلَيْهِ وَجَعَلَ منهُمُ القِرَدَةَ والخَنازِير ) Y otros dijeron: La ira de Dios contra aquel contra quien se airó de Sus siervos es una censura Suya hacia ellos y hacia sus actos, y un insulto Suyo hacia ellos con la palabra. Y otros dijeron: La ira por parte de Él es un significado comprensible, como el que se conoce de los significados de la ira; pero, aunque sea así desde el punto de vista de la afirmación, su significado por parte de Él difiere del significado de la ira de los humanos, a quienes inquieta, mueve, les resulta penosa y les daña; pues a la esencia de Dios —glorificado sea— no le sobrevienen calamidades. Sin embargo, Él tiene un atributo, como el conocimiento es un atributo Suyo y el poder es un atributo Suyo, según se entiende desde el punto de vista de la afirmación, aunque los significados de ello difieran de los significados de los conocimientos de los siervos, que son los saberes de los corazones y sus fuerzas, que existen con la existencia de los actos y desaparecen con su desaparición.

El dicho sobre la interpretación de Su palabra —exaltado sea—: وَلا الضّالِينَ.

Dijo Abū Jaʿfar: Algunos de la gente de Baṣra pretendían que «لا» junto con «الضالين» fue introducida para completar el discurso, y que el sentido es suprimirla; y aducen como prueba de lo que dicen el verso de al-ʿAjjāj:

*** *** في بِئْرٍ لا حُورً سَرَى وَما شَعَرْ

Y lo interpretan con el sentido: «en un pozo de ḥūr sará», es decir, en un pozo de perdición; y que «لا» tiene el sentido de supresión y de partícula de enlace. Y también se apoyan para ello en el dicho de Abū al-Najm:

فَمَا ألُوم البِيضَ أنْ لا تَسْخَرَا *** لَمّا رأيْنَ الشّمَطَ القَفَنْدَرَا

Y él quiere decir: «no culpo a las blancas por burlarse». Y en el dicho de al-Aḥwaṣ:

ويَلْحَيْنَنِي في اللّهْوِ أنْ لا أحِبّهُ *** ولَلّهْوِ داعٍ دائِبٌ غَيْرُ غَافِلِ

Quiere decir: «me reprochan en el divertimento que lo ame». Y en Su palabra —exaltado sea—: ( ما مَنَعَكَ ألا تَسْجُدَ ) quiere decir: «que te prosternes». Y se transmitió de quien sostuvo esta opinión que interpretaba «غير» —la que está con «المغضوب عليهم»— con el sentido de «سوى», como si el sentido del discurso, según él, fuera: «Guíanos al camino recto, el camino de aquellos a quienes has agraciado, que son distintos de los airados contra ellos y de los extraviados».

Y algunos gramáticos de Kūfa reprobaban eso de su dicho, y pretendían que «غير» —la que está con «المغضوب عليهم»— si fuera con el sentido de «سوى», sería un error coordinar sobre ella con «لا», pues «لا» no se coordina sino sobre una negación que la preceda. Así como sería un error decir: «Tengo a alguien distinto de tu hermano, ni de tu padre», porque «سوى» no es de las partículas de negación y rechazo. Y dicen: cuando eso es un error en el habla de los árabes, y el Corán está en la lengua más elocuente de las lenguas de los árabes, se supo que lo que pretendió el pretendiente —que «غير» con «المغضوب عليهم» significa «سوى المغضوب عليهم»— es un error, pues el discurso volvió sobre ello con «لا». Y pretendían que «غير» allí solo tiene el sentido de negación, pues es correcto en el habla de los árabes, extendido y manifiesto en su habla, orientar «غير» al sentido de la negación, y es usado entre ellos: «Tu hermano es no benefactor ni bienhechor», queriendo decir: «tu hermano no es benefactor ni bienhechor». Y reprobaban que «لا» viniera con el sentido de elisión al inicio del discurso, sin que la preceda una negación. Y decían: si fuera lícito que viniera con el sentido de elisión al inicio, antes de una indicación que lo señale por una negación previa, sería correcto que alguien dijera: «Quise no honrar a tu hermano», con el sentido de: «Quise honrar a tu hermano». Y decían: en el testimonio de los conocedores de la lengua de los árabes, al considerar erróneo lo que dijo ese hablante, hay una indicación clara de que «لا» no viene al inicio con el sentido de elisión sin que la preceda una negación. E interpretaban «لا» en el verso de al-ʿAjjāj que mencionamos —con el que el baṣrí adujo prueba— como una negación correcta, y que el sentido del verso es: «caminó de noche en un pozo que no devuelve para él bien alguno, ni se le hace patente en él huella de obra; y él no lo percibe ni lo sabe». De su dicho: «La muela molió y no devolvió nada», es decir, no se le hizo patente huella de obra. Y decían acerca de los demás versos, como el verso de Abū al-Najm:

*** *** *** فَمَا ألُومُ البِيضَ أنْ لا تَسْخَرَا

que solo fue posible que «لا» tuviera el sentido de elisión porque la negación la precedió al inicio del discurso, y el discurso posterior quedó enlazado con el primero, como dijo el poeta:

ما كانَ يَرْضَى رَسُولُ اللّهِ فِعْلَهُم *** وَالطّيّبان أبُو بَكْرٍ وَلا عُمَرُ

Así fue posible, pues la negación había precedido al inicio del discurso.

Dijo Abū Jaʿfar: Este segundo dicho es más digno de lo correcto que el primero, pues no se halla en el habla de los árabes que se inicie el discurso, sin negación previa, con «لا» cuyo sentido sea la elisión; ni es lícito coordinar con ella sobre «سوى», ni sobre una partícula de excepción. Y «غير» en el habla de los árabes solo tiene tres significados: uno es la excepción; otro, la negación; y el tercero, «سوى». Así, cuando se estableció el error de que «لا» tenga el sentido de supresión al inicio, y se invalidó que sea coordinación sobre «غير» —la que está con «المغضوب عليهم»— si fuera con el sentido de «إلا» que es excepción, y tampoco fue lícito que fuera coordinación sobre ella si fuera con el sentido de «سوى», y estando «لا» presente como coordinación con la wāw que la coordina con lo anterior, se confirmó y quedó establecido que no hay orientación válida para «غير» —la que está con «المغضوب عليهم»— sino el sentido de negación y rechazo; y que no hay orientación para Su dicho «ولا الضالين» sino la coordinación sobre «غير المغضوب عليهم». Así, el sentido del discurso, cuando es correcto lo que hemos dicho —por lo que hemos aducido—, es: Guíanos al camino recto, el camino de aquellos a quienes has agraciado: no el de los airados contra ellos ni el de los extraviados.

Si alguien nos dijera: ¿Quiénes son esos extraviados de quienes Dios nos ordenó buscar refugio en Dios para que no nos haga recorrer su senda o extraviarnos con su extravío? Se dirá: Son aquellos a quienes Dios describió en Su Revelación cuando dijo: ( يا أهْلَ الكِتابِ لا تَغْلُوا في دِينِكُمْ غيرَ الحَقّ ولا تَتّبِعُوا أهْوَاءَ قَوْمٍ قَدْ ضَلّوا منْ قَبْلُ وأضَلّوا كَثيرا وضَلّوا عَنْ سَوَاء السّبِيلِ ) Si dijera: ¿y cuál es tu prueba de que esos son? Se dirá:

Nos narró Aḥad b. al-Walīd al-Ramlī, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Jaʿfar, dijo: nos narró Sufyān b. ʿUyayna, de Ismāʿīl b. Abī Khālid, de al-Shaʿbī, de ʿAdī b. Abī Ḥātim, que dijo: Dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— acerca de «ولا الضّالّين»: «los cristianos».

Nos narró Muḥammad b. al-Muthannā: nos informó Muḥammad b. Jaʿfar; nos informó Shuʿba, de Simāk, dijo: oí a ʿAbbād b. Ḥabīsh narrar de ʿAdī b. Ḥātim, que dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— me dijo: «En verdad, los extraviados: los cristianos».

Y me narró ʿAlī b. al-Ḥasan, dijo: nos narraron Muslim y ʿAbd al-Raḥmān, dijeron: nos narró Muḥammad b. Muṣʿab, de Ḥammād b. Salama, de Simāk b. Ḥarb, de Murrī b. Qaṭarī, de ʿAdī b. Ḥātim, que dijo: Pregunté al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— acerca de la palabra de Dios: ( وَلا الضّالّينَ ) Dijo: «Los cristianos son los extraviados».

Y nos narró Ḥumayd b. Masʿada al-Shāmī, dijo: nos narró Bishr b. al-Mufaḍḍal, dijo: nos narró al-Jarīrī, de ʿAbd Allāh b. Shaqīq: que un hombre acudió al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— mientras sitiaba Wādī al-Qurā, y dijo: pregunté: ¿quiénes son esos? Dijo: «Estos, los extraviados: los cristianos».

Y nos narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Ibn ʿUlayya, de Saʿīd al-Jarīrī, de ʿUrwa —es decir, Ibn ʿAbd Allāh b. Qays—, de ʿAbd Allāh b. Shaqīq, del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, algo semejante.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos narró ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Badīl al-ʿUqaylī, dijo: me informó ʿAbd Allāh b. Shaqīq que le informó quien oyó al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— en Wādī al-Qurā, estando sobre su caballo, y un hombre de Banū al-Qayn le preguntó: Oh Mensajero de Dios, ¿quiénes son esos? Dijo: «Estos, los extraviados», es decir, los cristianos.

Y nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: nos narró Khālid al-Wāsiṭī, de Khālid al-Ḥadhdhāʾ, de ʿAbd Allāh b. Shaqīq, que un hombre preguntó al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, mientras sitiaba Wādī al-Qurā y estando sobre un caballo: ¿quiénes son esos? Dijo: «Los extraviados», es decir, los cristianos.

Y nos narró Muḥammad b. Ḥumayd, dijo: nos narró Mahrān, de Sufyān, de Mujāhid: «ولا الضالين», dijo: los cristianos.

Y nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró ʿUthmān b. Saʿīd, de Bishr b. ʿAmmār, dijo: nos narró Abū Rūq, de al-Ḍaḥḥāk, de Ibn ʿAbbās: «ولا الضالين», dijo: y no el camino de los cristianos, a quienes Dios extravió por su calumnia contra Él. Dijo: Quiere decir: inspíranos Tu religión verdadera —y es: no hay divinidad sino Dios, Único, sin asociado—, para que no Te enojes con nosotros como Te enojaste con los judíos, ni nos extravíes como extraviaste a los cristianos, y nos castigues con aquello con lo que los castigas. Quiere decir: impídenos eso por Tu benevolencia, Tu misericordia y Tu poder.

Y nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, dijo: dijo Ibn ʿAbbās: «los extraviados»: los cristianos.

Y me narró Mūsā b. Hārūn al-Hamdānī, dijo: nos narró ʿAmr b. Ḥammād, dijo: nos narró Asbāṭ b. Naṣr, de Ismāʿīl al-Suddī, en un relato que mencionó de Abū Mālik, y de Abū Ṣāliḥ, de Ibn ʿAbbās, y de Murra al-Hamdānī, de Ibn Masʿūd, y de gente de los compañeros del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: «ولا الضالين»: son los cristianos.

Y me narró Aḥmad b. Ḥāzim al-Ghifārī, dijo: nos informó ʿUbayd Allāh b. Mūsā, de Abū Jaʿfar, de Rabīʿ: «ولا الضالين»: los cristianos.

Y me narró Yūnus b. ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo ʿAbd al-Raḥmān b. Zayd: «ولا الضالين»: los cristianos.

Y nos narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān b. Zayd, de su padre. Dijo: «ولا الضالين»: los cristianos.

Dijo Abū Jaʿfar: Todo el que se aparta del propósito del camino y recorre una vía distinta del método recto es, para los árabes, un extraviado, por haber perdido la dirección del camino. Por eso Dios —glorificado sea— llamó a los cristianos «extraviados» por su error respecto de la verdad en el método del camino, y por tomar de la religión por una vía distinta del camino recto.

Si alguien dijera: ¿Acaso eso no es también parte de la cualidad de los judíos? Se dirá: Sí. Si dijera: ¿Cómo se particularizó a los cristianos con esta cualidad y se particularizó a los judíos con lo que se los describió, de que son «airados contra ellos»? Se dirá: Ambos grupos son extraviados y objeto de ira; pero Dios —glorificado sea— marcó a cada grupo, de su cualidad, para Sus siervos, con aquello por lo que lo reconocen cuando se lo menciona o se les informa de él. Y no marcó a ninguno de los dos grupos sino con aquello que es, en verdad, cualidad suya, aunque tenga, además, incrementos de cualidades de censura. Y algunos necios de los qadariyya creyeron que en la descripción de Dios —glorificado sea— de los cristianos como extravío en Su dicho ( وَلا الضالّين ) y en atribuir el extravío a ellos sin atribuir su extraviar a Sí mismo, y en dejar de describirlos como «los que extravían», como describió a los judíos como «los airados contra ellos», hay una indicación de la validez de lo que dijeron sus hermanos, los ignorantes de los qadariyya, por ignorancia suya de la amplitud del habla de los árabes y de las variaciones de sus aspectos. Si el asunto fuera como lo supuso el necio que hemos descrito, sería necesario que el estado de todo aquel descrito con un atributo o a quien se le atribuye un acto no admitiera que hubiera en ello causa para otro; y que todo aquello en lo que hubiera causa para otro, lo correcto sería atribuirlo a su causante. Si eso fuera obligatorio, sería necesario que fuera erróneo el dicho de quien dice: «Se movió el árbol», cuando lo movieron los vientos; y «se estremeció la tierra», cuando la movió el terremoto; y lo semejante de expresiones cuya enumeración alargaría el libro.

Y en la palabra de Dios —glorificado sea—: ( حتّى إذا كنْتُمْ في الفُلْكِ وجَرَيْنَ بِهمْ ) —al atribuir el navegar a las naves, aunque su navegar sea por el hacerlas navegar de otro— hay lo que indica el error de la interpretación que interpretó quien hemos descrito en Su dicho: ( وَلا الضّالينَ ) y su pretensión de que en la atribución de Dios —glorificado sea— del extravío a quienes se lo atribuyó de los cristianos hay confirmación de lo que pretendieron quienes niegan que Dios —glorificado sea— tenga en los actos de Su creación una causa por la cual existieron sus actos. Y ello, junto con que Dios —poderoso y glorificado sea— ha explicitado, de manera textual, en muchas aleyas de Su Revelación, que Él es quien extravía y quien guía. Entre ello está Su dicho —glorificado sea—: ( أفَرأيْتَ مَنِ اتّخَذَ إلهَهُ هَوَاهُ وأضَلّهُ اللّهُ على عِلْمٍ وخَتَمَ على سَمْعِهِ وقَلْبِهِ وجَعَلَ على بَصَرِهِ غَشاوَةً فَمَنْ يَهْدِيهِ مَنْ بَعْدِ اللّهِ أفَلا تَذَكرُونَ ) Así informó —glorificado sea— que Él es quien extravía y quien guía, sin otro.

Pero el Corán descendió en la lengua de los árabes, como ya hemos expuesto al inicio del libro. Y es propio de los árabes atribuir el acto a aquel de quien se encuentra, aunque su causante no sea aquel de quien se encuentra a veces; y a veces atribuirlo a su causante, aunque aquel de quien se encuentra el acto sea otro. ¿Cómo, entonces, con el acto que el siervo adquiere como adquisición y que Dios —glorificado sea— hace existir como entidad creada? Más bien, eso es aún más digno de ser atribuido a quien lo adquiere, por ser adquisición suya mediante la capacidad y la elección; y a Dios —glorificado sea— por la creación de su entidad y su producción, por disposición.

Cierre de la sura: Una cuestión por la que preguntan los gentes de la impiedad que atacan el Corán

Si uno de ellos nos preguntara diciendo: Has expuesto al inicio de este libro tuyo, al describir la elocuencia, que su grado más alto y su rango más noble es el más eficaz para expresar la necesidad del que se expresa por sí mismo, el más claro respecto de la intención de quien habla y el más cercano a la comprensión de quien escucha. Y dijiste, junto con ello, que lo más digno de que la elocuencia sea así es la palabra de Dios —glorificado sea— por Su superioridad sobre toda palabra y por la elevación de su rango sobre los más altos grados de elocuencia. ¿Cuál es, entonces, el aspecto —si el asunto es como lo has descrito— de alargar el discurso con una sura como Umm al-Qurʾān en siete aleyas, cuando dos aleyas contienen los significados de todas ellas? Y ello es Su dicho: ( مَالِكِ يَوْمِ الدّينِ إيّاكَ نَعْبُدُ وَإِيّاكَ نَسْتَعِينُ ) Pues no hay duda de que quien conoce: «Rey del Día de la Retribución» lo ha conocido por Sus nombres más bellos y Sus atributos más sublimes; y que quien es obediente a Dios, no hay duda de que sigue la senda de aquellos a quienes Dios ha agraciado en su religión, y se aparta de la senda de aquellos contra quienes se airó y se extraviaron. ¿Qué sabiduría hay en el añadido de las cinco aleyas restantes que no contuvieran las dos aleyas que hemos mencionado?

Se le dirá: Dios —exaltado sea— reunió para nuestro Profeta Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— y para su comunidad, mediante lo que le reveló de Su Libro, significados que no reunió en un libro que revelara a un profeta anterior a él, ni a una comunidad de las comunidades antes de ellos. Eso es porque todo libro que Él —glorificado sea— reveló a un profeta de Sus profetas antes de él, solo lo reveló con algunos de los significados que el Libro que reveló a nuestro Profeta Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— contiene en su totalidad: como la Torá, que es exhortaciones y detalle; y el Zabūr, que es alabanza y glorificación; y el Evangelio, que es exhortaciones y recordatorio; sin que haya en ninguno de ellos un milagro que dé testimonio, para quien se le reveló, de la veracidad. Y el Libro que fue revelado a nuestro Profeta Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— contiene los significados de todo eso, y añade muchos significados de los que los demás libros carecen; y ya hemos mencionado anteriormente en este libro. Y entre los más nobles de esos significados por los que nuestro Libro fue preferido a los libros anteriores están: Su asombrosa composición, su extraña trabazón y su admirable ensamblaje, ante el cual los oradores fueron incapaces de componer algo semejante a la más pequeña sura de él; los elocuentes se agotaron al describir la forma de parte de él; los poetas se desconcertaron ante su composición; y las mentes de los inteligentes se embotaron, por incapacidad, de traer algo semejante. No hallaron para ello sino la sumisión y el reconocimiento de que procede del Único Dominador. Y junto con ello, contiene significados de exhortación y amonestación; mandato y prohibición; relatos, argumentación y parábola; y lo semejante de significados que no se reunieron en un libro revelado a la tierra desde el cielo.

Así, cualquier alargamiento que haya en él, como el que hay en Umm al-Qurʾān, es por lo que ya describimos: que Dios —glorificado sea— quiso reunir, mediante su asombrosa trabazón y su extraña composición —apartada de los metros de la poesía, de la rima de los adivinos, de las arengas de los oradores y de las epístolas de los elocuentes—, aquello cuya semejanza toda la humanidad es incapaz de describir y cuyo análogo todos los siervos son incapaces de componer: la prueba de la profecía de nuestro Profeta Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—. Y por lo que contiene de alabanza, glorificación y elogio a Él, es una llamada de atención a los siervos sobre Su grandeza, Su soberanía, Su poder y la magnitud de Su reino, para que lo recuerden por Sus favores y lo alaben por Sus mercedes, y así merezcan de Él el aumento y se hagan acreedores a la recompensa abundante. Y por lo que contiene de la descripción de quien Él ha agraciado con Su conocimiento y ha favorecido con Su otorgarle éxito para obedecerle, es una enseñanza a Sus siervos de que toda gracia que hay en ellos, en su religión y su vida mundana, procede de Él, para que dirijan hacia Él su deseo y busquen sus necesidades junto a Él, y no junto a otros fuera de Él, de entre divinidades e ídolos. Y por lo que contiene de la mención de lo que hizo caer sobre quien le desobedeció de Sus escarmientos y lo que hizo descender sobre quien contravino Su mandato de Sus castigos, es una intimidación a Sus siervos para que no cometan desobediencias y no se expongan a aquello que no pueden soportar de Su ira, no sea que los haga recorrer, en el escarmiento y las venganzas, la senda de quien cometió eso de la perdición. Ese es el aspecto del alargamiento de la elocuencia en la sura Umm al-Qurʾān y en lo que le es semejante de las demás suras del Furqān; y esa es la sabiduría concluyente y la prueba completa.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró al-Muḥāribī, de Muḥammad b. Isḥāq, dijo: me narró al-ʿAlāʾ b. ʿAbd al-Raḥmān b. Yaʿqūb, de Abū al-Sāʾib, el liberto de Zuhra, de Abū Hurayra, que dijo: Dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Cuando el siervo dice: “الحَمْدُ لِلّهِ َرّب العالَمِينَ”, Dios dice: “Mi siervo me ha alabado”. Y cuando dice: “الرحْمَنُ الرّحِيمِ”, Dice: “Mi siervo me ha elogiado”. Y cuando dice: “مالِكِ يَوْمِ الدّينِ”, Dice: “Mi siervo me ha glorificado; esto es para Mí”. Y cuando dice: “إياكَ نَعْبُدُ وَإياكَ نَسْتَعِينُ” hasta que concluye la sura, Dice: “Eso es para él”».

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró ʿAbda, de Ibn Isḥāq, de al-ʿAlāʾ b. ʿAbd al-Raḥmān, de Abū al-Sāʾib, de Abū Hurayra, que dijo: Cuando el siervo dice: «الحمد لله», mencionó algo semejante, pero no lo elevó.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Abū Usāma, dijo: nos narró al-Walīd b. Kathīr, dijo: me narró al-ʿAlāʾ b. ʿAbd al-Raḥmān, liberto de al-Ḥurqa, de Abū al-Sāʾib, de Abū Hurayra, del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, algo semejante.

Me narró Ṣāliḥ b. Mismār al-Marwazī, dijo: nos narró Zayd b. al-Ḥubāb, dijo: nos narró ʿAnbasa b. Saʿīd, de Muṭarrif b. Ṭarīf, de Saʿd b. Isḥāq b. Kaʿb b. ʿUjra, de Jābir b. ʿAbd Allāh al-Anṣārī, que dijo: Dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Dijo Dios —poderoso y majestuoso—: “He dividido la oración entre Mí y Mi siervo en dos mitades, y para él es lo que pidió. Cuando el siervo dice: ‘الحَمْدُ لِلّهِ رَبّ العالَمِينَ’, Dios dice: ‘Mi siervo me ha alabado’. Y cuando dice: ‘الرّحْمَنِ الرّحيمِ’, Dice: ‘Mi siervo me ha elogiado’. Y cuando dice: ‘مالكِ يَوْم الدّين’, Dice: ‘Mi siervo me ha glorificado’. Dice: ‘Esto es para Mí, y para él es lo que queda’”».

Notas y Referencias

(No se generaron)