1

La Apertura

الفاتحة Al-Fatiha
Aya 5

Versículo (Español)

[1:5] solo a Ti te adoramos y solo de Ti imploramos ayuda.

Tafsir de At-Tabari

{إِيَّاكَ نَعۡبُدُ وَإِيَّاكَ نَسۡتَعِينُ} (5) القول في تأويل قوله تعالى :

{ إِيّاكَ نَعْبُدُ وإِيّاكَ نَسْتَعِينُ }

Dijo Abū Ja‘far: La interpretación de Su dicho: {إِيّاكَ نَعْبُدُ}: es: a Ti, ¡oh Dios!, nos humillamos reverentes, nos abatimos y nos sometemos, reconociéndote, ¡oh Señor nuestro!, la señoría (rubūbiyya), no a otro que a Ti. Como:

Nos transmitió Abū Kurayb, dijo: nos transmitió ‘Uṯmān b. Sa‘īd, dijo: nos transmitió Bišr b. ‘Umāra, dijo: nos transmitió Abū Rūq, de al-Ḍaḥḥāk, de ‘Abd Allāh b. ‘Abbās, dijo: Gabriel dijo a Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—: Di, ¡oh Muḥammad!: «A Ti adoramos; a Ti te declaramos Uno (nuwaḥḥidu), y tememos y esperamos, ¡oh Señor nuestro!, a nadie sino a Ti».

Y esto, de las palabras de Ibn ‘Abbās, tiene el sentido de lo que hemos dicho. Solo que preferimos exponer su interpretación como «nos humillamos reverentes, nos abatimos y nos sometemos», antes que exponerla como «esperamos y tememos», aunque la esperanza y el temor no se dan sino junto con humillación, porque la ‘ubūdiyya, para todos los árabes, su raíz es la humillación; y llaman «mu‘abbad» al camino humillado, que los pies han hollado y los transeúntes han allanado. Y de ello es el dicho de Ṭarafa b. al-‘Abd:

تُبارِي عِتَاقا ناجياتٍ وأتْبَعَتْ *** وَظِيفا وَظِيفا فَوْقَ مَوْرٍ مُعَبّدِ

Quiere decir con al-mawr: el camino; y con al-mu‘abbad: el allanado, hollado. Y de ello se dijo del camello domado para montar en las necesidades: «mu‘abbad»; y de ahí se llamó al siervo (‘abd) «siervo» por su humillación ante su señor. Los testimonios de la poesía de los árabes y de su habla sobre esto son más de los que pueden contarse; y en lo que hemos mencionado hay suficiencia para quien sea favorecido con comprenderlo, si Dios —exaltado sea— quiere.

El dicho sobre la interpretación de Su dicho —exaltado sea—: وَإِيّاكَ نَسْتَعِينُ.

Dijo Abū Ja‘far: Y el sentido de Su dicho: (وَإِيّاكَ نَسْتَعِينُ) es: y a Ti, Señor nuestro, pedimos ayuda para adorarte a Ti y obedecerte, y en todos nuestros asuntos, a nadie fuera de Ti; pues quien no cree en Ti busca ayuda, en sus asuntos, en su objeto de adoración —los ídolos— en lugar de Ti; mientras que nosotros buscamos ayuda en Ti en todos nuestros asuntos, consagrando a Ti la adoración. Como lo que:

Nos transmitió Abū Kurayb, dijo: nos transmitió ‘Uṯmān b. Sa‘īd, dijo: me transmitió Bišr b. ‘Umāra, dijo: nos transmitió Abū Rūq, de al-Ḍaḥḥāk, de ‘Abd Allāh b. ‘Abbās: Y (وَإِيّاكَ نَسْتَعِينُ), dijo: «A Ti: pedimos ayuda para obedecerte y en todos nuestros asuntos».

Si alguien dijera: ¿Qué sentido tiene que Dios ordene a Sus siervos pedirle ayuda para obedecerle? ¿Acaso es posible, habiéndoles ordenado obedecerle, que no les ayude a ello? ¿O diría alguien a su Señor: «A Ti pedimos ayuda para obedecerte», sin que, al decir eso, ya esté siendo ayudado, y eso mismo sea la obediencia? Entonces, ¿qué sentido tiene que el siervo pida a su Señor lo que ya le ha concedido? Se responde: La interpretación de ello no es según el aspecto al que has ido. Más bien, el creyente que invoca a su Señor para que le ayude a obedecerle, lo invoca para que le ayude, en lo que resta de su vida, a aquello de obediencia que le ha impuesto, no respecto de lo que ya se consumó y pasó de sus obras rectas en lo transcurrido de su vida. Y fue lícito que el siervo pida eso a su Señor, porque el que Dios conceda eso a Su siervo —junto con capacitar sus miembros para cumplir lo que le ha impuesto de obediencia y lo que le ha prescrito de obligaciones— es un favor de Él —glorificado sea— con el que le agracia, y una fineza de Él con la que le trata; y no hay, en que Él deje de favorecer a algunos de Sus siervos con el acierto (tawfīq) mientras el siervo se ocupa en su desobediencia y se aparta de Su amor, ni en que Él despliegue Su favor sobre algunos de ellos mientras el siervo se esfuerza en Su amor y se apresura a obedecerle, corrupción en la disposición ni injusticia en el juicio. Así, puede ocurrir que un ignorante ignore el lugar del juicio de Dios, y que Dios ordene a Su siervo pedirle Su ayuda para obedecerle. Y en la orden de Dios —glorificado sea— a Sus siervos de que digan: (إيّاكَ نَعْبُدُ وإِيّاكَ نَسْتَعِينُ), con el sentido de pedirle ayuda para la adoración, hay la prueba más concluyente de la invalidez de la afirmación de quienes sostienen el «tafwīḍ» entre la gente del qadar, los cuales consideraron lícito que Dios ordene a alguno de Sus siervos un asunto o le imponga una obligación de obra, solo después de haberle dado la ayuda para realizarla y para dejarla.

Si lo que dijeron fuera como dijeron, se anularía el anhelo hacia Dios de pedirle ayuda para obedecerle; pues, según su dicho, con la existencia de la orden, la prohibición y la carga legal, sería un derecho obligatorio sobre Dios para el siervo concederle la ayuda para ello, la pida el siervo o deje de pedirla; más aún, dejar de concedérsela, según ellos, sería injusticia por parte de Él. Y si el asunto fuera como dijeron, entonces quien dice: (إِيّاكَ نَعْبُدُ وإيّاكَ نَسْتَعِينُ) solo estaría pidiendo a su Señor que no sea injusto. Y en el consenso de todos los musulmanes sobre considerar acertado el dicho de quien dice: «¡Oh Dios, buscamos Tu ayuda!», y su censura del dicho de quien dice: «¡Oh Dios, no seas injusto con nosotros!», hay una prueba clara del error de lo que dijeron aquellos cuya afirmación he descrito; pues la interpretación del dicho de quien dice, según ellos: «¡Oh Dios, buscamos Tu ayuda!», sería: «¡Oh Dios, no nos prives de Tu ayuda, cuya privación sería injusticia por Tu parte».

Si alguien dijera: ¿Cómo se dijo: (إيّاكَ نَعْبُدُ وإيّاكَ نَسْتَعِينُ), adelantándose la información sobre la adoración y retrasándose después la petición de ayuda para ella, cuando la adoración solo se da con ayuda? La petición de ayuda era más digna de ser adelantada antes de aquello en lo que se recibe ayuda: la obra y la adoración mediante ella. Se responde: Como era sabido que no hay para el siervo camino hacia la adoración sino con ayuda de Dios —glorificado sea—, y era imposible que el siervo fuese adorador sin estar ayudado en la adoración, y que estuviese ayudado en ella sin ser ejecutor de ella, resultó indiferente adelantar cualquiera de las dos respecto de su compañera. Como es indiferente que digas a un hombre, cuando satisface tu necesidad y te trata bien al satisfacerla: «Satisficiste mi necesidad y me trataste bien», adelantando la mención de satisfacer la necesidad; o que digas: «Me trataste bien y satisfiste mi necesidad», adelantando la mención del buen trato a la mención de satisfacer la necesidad, porque no satisface tu necesidad sino tratándote bien, ni te trata bien sino satisfaciendo tu necesidad. Así también es indiferente el dicho de quien dice: «¡Oh Dios, a Ti adoramos, así que ayúdanos a adorarte», y su dicho: «¡Oh Dios, ayúdanos a adorarte, pues a Ti adoramos».

Dijo Abū Ja‘far: Y algunos de los negligentes han supuesto que esto pertenece a lo adelantado cuyo sentido es el retraso, como dijo Imru’ al-Qays:

ولَوْ أَنّ ما أسْعَى لأدنَى مَعِيشَةٍ *** كَفانِي ولَمْ أَطْلُبْ قَلِيلٌ مِنَ المَالِ

Con lo cual quiere decir: «Me habría bastado un poco de dinero y no habría buscado mucho». Eso es del sentido de adelantar y retrasar. Pero la semejanza con el verso de Imru’ al-Qays queda lejos, porque puede bastarle poco dinero y, aun así, buscar mucho; de modo que la existencia de lo que le basta no le obliga a dejar de buscar lo mucho. Así, no es análogo a la adoración, en la que con su existencia existe la ayuda para ella, y con la existencia de la ayuda para ella existe ella; y la mención de una de las dos indica la otra. Por ello, se iguala, en la corrección del discurso, adelantar cualquiera de las dos antes de su compañera, sin que esté puesta en su grado ni ordenada en su rango. Si alguien dijera: ¿Cuál es el sentido de repetir: إِيّاكَ con su dicho: نَسْتَعِينُ, cuando ya había precedido antes de نعبد? ¿Por qué no se dijo: «إياك نعبد ونستعين», siendo que de quien se informa que es el adorado es de quien se informa que es aquel de quien se busca ayuda? Se le responde: La kāf que acompaña a «إيّا» es la kāf que se uniría al verbo —quiero decir, en «نَعْبُدُ»— si se retrasara tras el verbo. Es el pronombre del nombre del interlocutor en acusativo por el verbo; y se hizo abundante con «إيّا» antepuesta, pues los nombres, cuando se aíslan por sí mismos, no aparecen en el habla de los árabes con una sola letra. Así, como la kāf de «إياك» es el pronombre del interlocutor que sería una kāf sola unida al verbo si estuviera después del verbo, y como su norma es que se repita con cada verbo al que se une, se dice: «¡Oh Dios, te adoramos, te pedimos ayuda, te alabamos y te agradecemos!». Y eso es más elocuente en el habla de los árabes que decir: «¡Oh Dios, te adoramos y pedimos ayuda y alabamos...». Del mismo modo, cuando se antepone el pronombre del interlocutor antes del verbo unido a «إيّا», lo más elocuente es repetirlo con cada verbo, tal como es elocuente repetirlo con cada verbo cuando está después del verbo unido a él, aunque sea lícito omitir su repetición. Y algunos, sin profundizar la mirada, han supuesto que la repetición de «إياك» con «نستعين» tras haber precedido en su dicho: «إياكَ نَعْبُدُ», es como el dicho de ‘Adī b. Zayd al-‘Ibādī:

وجاعلُ الشّمْس مِصْرا لا خَفَاءَ به *** بينَ النّهارِ وبينَ اللّيْل قَدْ فَصَلاَ

Y como el dicho de A‘šā Hamdān:

بينَ الأشَجّ وبينَ قَيْسٍ باذِخٌ *** بَخْ بَخْ لوَالدِه وللمَوْلُودِ

Eso es ignorancia de quien lo dice; porque la norma de «إياك» es que se repita con cada verbo por la razón que hemos descrito antes, y no es ese el régimen de «بين», pues esta, cuando exige dos, no se repite al ser reiterada sino porque no puede darse con uno solo. Y si se singularizara con uno de los dos nombres, estando en el estado de exigir dos, el discurso sería como lo imposible. Pues si alguien dijera: «El sol ha separado entre el día...», sería un discurso defectuoso por faltar lo que se necesita para su completitud, que «بين» exige. En cambio, si alguien dijera: «اللهم إياك نعبد», sería un discurso completo. Con ello se supo que la necesidad de cada expresión semejante a «إياك نعبد» respecto de «إياك» es como la necesidad de «نعبد» respecto de ella; y que lo correcto es repetir con ella «إياك», puesto que cada una de esas expresiones es una oración predicativa de un sujeto. Y ya hemos aclarado el régimen de la diferencia entre esto y el régimen de «بين», en aquello en lo que se pretendió equipararlas, como hemos descrito.

Notas y Referencias

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