El Terremoto
الزلزلة Az-ZalzalahVersículo (Español)
[99:8] Y quien haya realizado una mala obra, tan pequeña como un átomo, la encontrará registrada.
Tafsir de Al-Qurtubi
{وَمَن يَعۡمَلۡ مِثۡقَالَ ذَرَّةٖ شَرّٗا يَرَهُۥ} (8)
En ella hay tres cuestiones:
La primera.—
Su dicho —Exaltado sea—:
{ فمن يعمل مثقال ذرة خيرا يره }
Ibn ‘Abbās solía decir: quien, de entre los incrédulos, haga el peso de un átomo de bien, lo verá en la vida mundanal, pero no será recompensado por ello en la Otra Vida; y quien haga el peso de un átomo de mal será castigado por ello en la Otra Vida, junto con el castigo de la idolatría. Y quien haga el peso de un átomo de mal, de entre los creyentes, lo verá en la vida mundanal, pero no será castigado por ello en la Otra Vida si muere, sino que se le pasará por alto; y si hace el peso de un átomo de bien, se le aceptará y se le multiplicará en la Otra Vida.
Y en algunos hadices se dice:
(la ذرّة no tiene peso),
y esto es un símil que Dios —Exaltado sea— ha puesto: que no pasa por alto, de la obra del hijo de Adán, ni lo pequeño ni lo grande.
Y es semejante a Su dicho —Exaltado sea—:
{ إن الله لا يظلم مثقال ذرة }
[16276][ النساء : 40 ]. Ya se adelantó allí la exposición acerca del ذرّ y de que no tiene peso.
Y algunos lingüistas mencionaron que el ذرّ es: que el hombre golpee con su mano la tierra; y lo que se le adhiera de polvo, eso es el ذرّ.
Y así lo dijo Ibn ‘Abbās: cuando pones tu mano sobre la tierra y la levantas, cada una de las partículas de polvo que se le hayan pegado es una ذرة.
Y Muḥammad ibn Ka‘b al-Quraẓī dijo: quien haga el peso de un átomo de bien, siendo incrédulo, verá su recompensa en la vida mundanal, en su persona, su hacienda, su familia y sus hijos, hasta que salga de este mundo sin que tenga ante Dios bien alguno. Y quien haga el peso de un átomo de mal, siendo creyente, verá
[16277] su castigo en la vida mundanal, en su persona, su hacienda, sus hijos y su familia, hasta que salga de este mundo sin que tenga ante Dios mal alguno.
Su prueba es lo que transmitieron los sabios fidedignos, del hadiz de Anas: que esta aleya descendió sobre el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— mientras Abū Bakr estaba comiendo; entonces se detuvo y dijo: ¡Oh Mensajero de Dios! ¿Acaso veremos lo que hemos hecho de bien y de mal?
Dijo: «Lo que has visto de aquello que detestas son los pesos de átomos del mal; y se os reserva los pesos de átomos del bien, hasta que se os entregue el Día de la Resurrección».
Dijo Abū Idrīs: su confirmación está en el Libro de Dios:
{ وما أصابكم من مصيبة فبما كسبت أيديكم ، ويعفو عن كثير }
[16278][ الشورى : 30 ].
Y dijo Muqātil: descendió acerca de dos hombres. Fue así: cuando descendió
{ ويطعمون الطعام على حبه }
[16279][ الإنسان : 8 ], a uno de ellos le venía el mendigo y le parecía poco dar el dátil, el mendrugo y la nuez
[16280] Y el otro se tomaba a la ligera el pecado pequeño, como la mentirilla, la maledicencia y la mirada, y decía: Dios solo ha amenazado con el Fuego por los pecados mayores. Entonces descendió para incitarlos a dar incluso lo poco del bien, pues pronto puede multiplicarse; y para advertirles del pecado leve, pues pronto puede multiplicarse. Y esto mismo lo dijo Sa‘īd ibn Jubayr. El pecado pequeño, a los ojos de su autor el Día de la Resurrección, es más grande que las montañas; y todas sus buenas obras, a sus ojos, son menos que cualquier cosa.
La segunda:
La lectura de la generalidad es:
«يَره»
con apertura de la yā’ en ambos lugares.
Y al-Ǧaḥdarī, al-Sulamī, ‘Īsā ibn ‘Umar y Abān, de ‘Āṣim, leyeron:
«يُره»
con ḍamma en la yā’, es decir: “Dios se lo hará ver”. La primera es la preferible,
por Su dicho —Exaltado sea—:
{ يوم تجد كل نفس ما عملت من خير محضرا }
[16281][ آل عمران : 30 ], la aleya.
Y Hišām dejó en sukūn la hā’ en su dicho «يره» en ambos lugares. Así lo transmitió también al-Kisā’ī de Abū Bakr; y asimismo Abū Ḥaywa y al-Muġīra. Y Ya‘qūb, al-Zuhrī, al-Ǧaḥdarī y Šayba la pronunciaron con iḫtilās. Los demás la prolongaron plenamente.
Y se dijo: «يره» significa: “verá su retribución”, pues lo que hizo ya pasó y se desvaneció, y por ello no se ve.
Y recitaron:
En verdad, quien transgrede y adquiere un pecado *** del peso de un átomo, lo verá.
Y será retribuido por su acto: mal por mal *** y por el acto hermoso, también su recompensa.
Así es la palabra de mi Señor —Bendito sea— *** en “Cuando sea sacudida” y majestuosa es Su alabanza.
La tercera:
Dijo Ibn Mas‘ūd: esta es la aleya más concluyente del Corán; y dijo verdad.
Los sabios han coincidido en la generalidad de esta aleya: tanto quienes sostienen la generalidad como quienes no la sostienen.
Y se transmitió de Ka‘b al-Aḥbār que dijo: Dios ha hecho descender sobre Muḥammad dos aleyas que han enumerado lo que hay en la Torá, el Evangelio, el Salterio y las Hojas:
{ فمن يعمل مثقال ذرة خيرا يره . ومن يعمل مثقال ذرة شرا يره }.
Dijo el šayj Abū Madyan, acerca de Su dicho —Exaltado sea—:
{ فمن يعمل مثقال ذرة خيرا يره }
Dijo: “en el instante, antes del desenlace”. Y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— solía llamar a esta aleya “la aleya comprehensiva, singular”, como en el Ṣaḥīḥ cuando se le preguntó por los asnos y guardó silencio sobre las mulas; y la respuesta sobre ambos es una, porque en la mula y el asno no hay ni carga de ataque ni retirada. Así, cuando el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— mencionó lo que hay en los caballos de recompensa permanente y retribución continua, el preguntante le preguntó por los asnos, porque ellos entonces no tenían mulas, y no entró ninguna en el Ḥiǧāz sino la mula del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, «الدلدل», que le regaló al-Muqawqis. Entonces le dio dictamen sobre los asnos por la generalidad de la aleya; y ciertamente en el asno hay muchos pesos de átomos. Esto lo dijo Ibn al-‘Arabī.
Y en el Muwaṭṭa’:
que un pobre pidió comida a ‘Ā’iša, Madre de los Creyentes, mientras delante de ella había uvas; y ella dijo a una persona: toma un grano y dáselo. Él se quedó mirándola con asombro.
Entonces ella dijo: ¿Te asombras? ¿Cuántos “pesos de átomo” crees que hay en este grano?
Y se transmitió de Sa‘d ibn Abī Waqqāṣ que dio en limosna dos dátiles; y el mendigo cerró su mano.
Entonces dijo al mendigo: Dios acepta de nosotros los pesos de átomos; y en dos dátiles hay muchos pesos de átomos.
Y al-Muṭṭalib ibn Ḥanṭab transmitió:
que un beduino oyó al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— recitarla y dijo: ¡Oh Mensajero de Dios! ¿El peso de un átomo?
Dijo: «Sí».
Entonces el beduino dijo: ¡Ay de mi vergüenza!, repetidas veces; luego se levantó diciendo eso.
Y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «La fe ha entrado en el corazón del beduino».
Y dijo al-Ḥasan:
Llegó Ṣa‘ṣa‘a, tío de al-Farazdaq
[16282] al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; y cuando oyó
{ فمن يعمل مثقال ذرة }
las aleyas,
dijo: no me importa no oír del Corán otra cosa que esta; me basta, pues la exhortación ha llegado a su término. Lo mencionó al-Ṯa‘labī.
Y la formulación de al-Māwardī es:
Se transmitió que Ṣa‘ṣa‘a ibn Nāǧiya, abuelo de al-Farazdaq, vino al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— para que le recitara; y le recitó esta aleya.
Entonces Ṣa‘ṣa‘a dijo: me basta, me basta: si hago el peso de un átomo de mal, lo veré.
Y Ma‘mar transmitió de Zayd ibn Aslam:
que un hombre vino al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y dijo: enséñame de lo que Dios te ha enseñado. Entonces lo remitió a un hombre para que le enseñara, y le enseñó
{ إذا زلزلت }
hasta que, cuando llegó a
{ فمن يعمل مثقال ذرة خيرا يره . ومن يعمل مثقال ذرة شرا يره }
dijo: me basta.
Se informó de ello al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y dijo:
«Dejadlo, pues ha comprendido».
Y se cuenta que otro beduino pospuso «خيرا يره», y se le dijo: has adelantado y retrasado.
Entonces dijo:
Tomad el vientre de Haršā o su nuca, pues *** ambos flancos de Haršā tienen camino.
[16283]
Notas y Referencias
[16276] Aleya 40 de la sura de Las Mujeres. Véase t. 5, p. 195.
[16277] Así está en el original y en algunos ejemplares del tafsir, con la yā’ afirmada; y lo más probable es su supresión.
[16278] Aleya 30 de la sura de La Consulta.
[16279] Aleya 8 de la sura de El Hombre.
[16280] الجوزة: singular de الجوز, que se come; persa arabizado.
[16281] Aleya 30 de la sura de La Familia de ‘Imrān.
[16282] Dijo Abū Aḥmad al-‘Askarī: «Se equivocó respecto de Ṣa‘ṣa‘a ibn Mu‘āwiya, tío de al-Aḥnaf ibn Qays, y dijo: “Ṣa‘ṣa‘a, tío de al-Farazdaq”, y eso es un error». Lo conocido es que Ṣa‘ṣa‘a ibn Nāǧiya es el abuelo de al-Farazdaq, y no tiene un tío llamado Ṣa‘ṣa‘a. Véase el libro al-Iṣāba y Asad al-Ġāba en la entrada de Ṣa‘ṣa‘a.
[16283] Haršā: un puerto de montaña en el camino de La Meca, cercano a al-Ǧuḥfa; desde él se ve el mar, y tiene dos caminos: quien toma uno de ellos llega a un mismo lugar. En Mu‘ǧam al-Buldān de Yāqūt: «Tomad la nariz de Haršā…». Y en Lisān al-‘Arab: «Tomad el flanco de Haršā…».