99

El Terremoto

الزلزلة Az-Zalzalah
Aya 7

Versículo (Español)

[99:7] Quien haya realizado una obra de bien, tan pequeña como un átomo, la encontrará registrada.

Tafsir de Al-Qurtubi

{فَمَن يَعۡمَلۡ مِثۡقَالَ ذَرَّةٍ خَيۡرٗا يَرَهُۥ} (7) En ella hay tres cuestiones:

La primera.— Su dicho —Exaltado sea—: { فمن يعمل مثقال ذرة خيرا يره } Ibn ʿAbbās solía decir: quien, de entre los incrédulos, haga el peso de un átomo de bien, lo verá en la vida mundanal, pero no será recompensado por ello en la Otra; y quien haga el peso de un átomo de mal será castigado por ello en la Otra, junto con el castigo por la incredulidad; y quien haga el peso de un átomo de mal, de entre los creyentes, lo verá en la vida mundanal, pero no será castigado por ello en la Otra si muere, sino que se le pasará por alto; y si hace el peso de un átomo de bien, se le aceptará y se le multiplicará en la Otra. Y en algunos hadices: «El átomo no tiene peso», y esto es un símil que Dios —Exaltado sea— ha puesto: que no se descuida de la obra del hijo de Adán, pequeña ni grande. Y es semejante a Su dicho —Exaltado sea—: { إن الله لا يظلم مثقال ذرة } [16276][Las mujeres: 40]. Ya se adelantó allí la exposición sobre el ذرّ, y que no tiene peso. Y algunos lingüistas mencionaron que el ذرّ es: que el hombre golpee con su mano la tierra; y lo que se le adhiera de polvo, eso es el ذرّ. Y así lo dijo Ibn ʿAbbās: si pones tu mano sobre la tierra y la levantas, cada una de las partículas de polvo que se le hayan pegado es una ذرة. Y Muḥammad b. Kaʿb al-Quraẓī dijo: quien haga el peso de un átomo de bien, siendo incrédulo, verá su recompensa en la vida mundanal, en su persona, su hacienda, su familia y sus hijos, hasta que salga de este mundo sin que tenga ante Dios bien alguno. Y quien haga el peso de un átomo de mal, siendo creyente, verá [16277] su castigo en la vida mundanal, en su persona, su hacienda, sus hijos y su familia, hasta que salga de este mundo sin que tenga ante Dios mal alguno. Su prueba es lo que transmitieron los sabios fidedignos, del hadiz de Anas: que esta aleya descendió sobre el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— mientras Abū Bakr estaba comiendo; entonces se detuvo y dijo: «¡Mensajero de Dios! ¿Y ciertamente veremos lo que hemos hecho de bien y de mal?» Dijo: «Lo que has visto de lo que detestas, eso son los pesos de átomos del mal; y se os reserva los pesos de átomos del bien, hasta que se os entregue el Día de la Resurrección». Dijo Abū Idrīs: su confirmación está en el Libro de Dios: { وما أصابكم من مصيبة فبما كسبت أيديكم ، ويعفو عن كثير } [16278][La consulta: 30]. Y dijo Muqātil: descendió acerca de dos hombres. Y ello fue que, cuando descendió { ويطعمون الطعام على حبه } [16279][El hombre: 8], a uno de ellos le venía el mendigo y le parecía poco darle el dátil, el mendrugo y la nuez [16280] Y el otro se tomaba a la ligera el pecado leve, como la mentirilla, la maledicencia y la mirada, y decía: «Dios solo ha amenazado con el Fuego por los pecados mayores». Entonces descendió para incitarlos a dar incluso lo poco del bien, pues pronto puede multiplicarse; y para advertirles del pecado leve, pues pronto puede multiplicarse. Y esto mismo lo dijo Saʿīd b. Jubayr. Y el pecado pequeño, a los ojos de su autor el Día de la Resurrección, es mayor que las montañas; y todas sus buenas obras, a sus ojos, son menos que cualquier cosa.

La segunda: La lectura de la generalidad es «يَره» con apertura de la yāʾ en ambos lugares. Y al-Jaḥdarī, al-Sulamī, ʿĪsā b. ʿUmar y Abān, de ʿĀṣim, leyeron: «يُره» con ḍamma en la yāʾ, es decir: “Dios se lo hará ver”. La primera es la opción preferible, por Su dicho —Exaltado sea—: { يوم تجد كل نفس ما عملت من خير محضرا } [16281][La familia de ʿImrān: 30], la aleya. Y Hišām dejó en sukūn la hāʾ en Su dicho «يره» en ambos lugares. Así lo transmitió también al-Kisāʾī de Abū Bakr, y Abū Ḥaywa, y al-Mughīra. Y Yaʿqūb, al-Zuhrī, al-Jaḥdarī y Šayba la pronunciaron con iḫtilās. Y los demás la prolongaron plenamente. Y se dijo: «يره» es decir, verá su retribución; porque lo que hizo ya pasó y dejó de existir, por lo que no se ve. Y recitaron:

Ciertamente, quien transgrede y adquiere un pecado *** del peso de un átomo, lo verá.

Y será retribuido por su acto: mal por mal *** y por el acto hermoso, también su recompensa.

Así es la palabra de mi Señor —Bendito sea— *** en “Cuando sea sacudida” —majestuosa es Su alabanza—.

La tercera: Dijo Ibn Masʿūd: esta es la aleya más concluyente del Corán; y dijo verdad. Los sabios han coincidido en la generalidad de esta aleya: tanto quienes sostienen su generalidad como quienes no la sostienen. Y se transmitió de Kaʿb al-Aḥbār que dijo: «Dios ha hecho descender sobre Muḥammad dos aleyas que han enumerado lo que hay en la Torá, el Evangelio, los Salmos y las Hojas: { فمن يعمل مثقال ذرة خيرا يره . ومن يعمل مثقال ذرة شرا يره }». Dijo el šayj Abū Madyan sobre Su dicho —Exaltado sea—: { فمن يعمل مثقال ذرة خيرا يره } Dijo: “en el instante, antes del desenlace”. Y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— solía llamar a esta aleya “la aleya compendiosa, singular”, como en el Ṣaḥīḥ cuando fue preguntado por los asnos y guardó silencio sobre las mulas; y la respuesta sobre ambos es una, porque en la mula y el asno no hay ni ataque ni retirada. Así, cuando el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— mencionó lo que hay en los caballos de recompensa permanente y retribución continua, el preguntador le preguntó por los asnos, porque ellos no tenían entonces mulas, y no entró ninguna en el Ḥiŷāz sino la mula del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, «al-Duldul», que le regaló al-Muqawqis. Entonces le dio dictamen sobre los asnos por la generalidad de la aleya; y ciertamente en el asno hay muchos pesos de átomos. Esto lo dijo Ibn al-ʿArabī. Y en el Muwaṭṭaʾ: que un pobre pidió comida a ʿĀʾiša, Madre de los Creyentes, mientras delante de ella había uvas; y dijo a una persona: «Toma un grano y dáselo». Y aquel se quedó mirándola, asombrado. Entonces dijo: «¿Te asombras? ¿Cuántos pesos de átomo crees que hay en este grano?». Y se transmitió de Saʿd b. Abī Waqqāṣ que dio en limosna dos dátiles; y el mendigo cerró su mano. Entonces dijo al mendigo: «Y Dios acepta de nosotros los pesos de átomos; y en dos dátiles hay muchos pesos de átomos». Y al-Muṭṭalib b. Ḥanṭab transmitió: que un beduino oyó al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— recitarla y dijo: «¡Mensajero de Dios! ¿El peso de un átomo?» Dijo: «Sí». Entonces el beduino dijo: «¡Ay de mi vergüenza!», repetidas veces; luego se levantó mientras lo decía. Y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «La fe ha entrado en el corazón del beduino». Y dijo al-Ḥasan: llegó Ṣaʿṣaʿa, tío de al-Farazdaq [16282] al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; y cuando oyó { فمن يعمل مثقال ذرة } las aleyas, dijo: «No me importa no oír del Corán otra cosa que estas; me bastan: la exhortación ha llegado a su término». Lo mencionó al-Ṯaʿlabī. Y la formulación de al-Māwardī es: se transmitió que Ṣaʿṣa b. Nāǧiya, abuelo de al-Farazdaq, vino al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— para que le hiciera recitar; y le recitó esta aleya. Entonces Ṣaʿṣaʿa dijo: «Me basta, me basta: si hago el peso de un átomo de mal, lo veré». Y Maʿmar transmitió de Zayd b. Aslam: que un hombre vino al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y dijo: «Enséñame de lo que Dios te ha enseñado». Entonces lo remitió a un hombre para que le enseñara; y le enseñó { إذا زلزلت } hasta que, cuando llegó a { فمن يعمل مثقال ذرة خيرا يره . ومن يعمل مثقال ذرة شرا يره } dijo: «Me basta». Se informó de ello al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y dijo: «Dejadlo, pues ha comprendido». Y se cuenta que otro beduino pospuso «خيرا يره», y se le dijo: «Has adelantado y retrasado». Entonces dijo:

Tomad el vientre de Haršā o su nuca, pues *** a ambos lados de Haršā hay un camino. [16283]

Notas y Referencias

[16276] Aleya 40 de la sura Las mujeres. Véase t. 5, p. 195.

[16277] Así está en el original y en algunos ejemplares del tafsir, con la yāʾ fijada; y lo más probable es su omisión.

[16278] Aleya 30 de la sura La consulta.

[16279] Aleya 8 de la sura El hombre.

[16280] الجوزة: singular de “nuez” que se come; persa arabizado.

[16281] Aleya 30 de la sura La familia de ʿImrān.

[16282] Dijo Abū Aḥmad al-ʿAskarī: «Se equivocó respecto de Ṣaʿṣaʿa b. Muʿāwiya, tío de al-Aḥnaf b. Qays, y dijo: “Ṣaʿṣaʿa, tío de al-Farazdaq”, y eso es un error». Lo conocido es que Ṣaʿṣaʿa b. Nāǧiya es el abuelo de al-Farazdaq, y no tiene un tío llamado Ṣaʿṣaʿa. Véanse los libros al-Iṣāba y Asad al-Ġāba en la biografía de Ṣaʿṣaʿa.

[16283] Haršā: un puerto de montaña en el camino de La Meca, cercano a al-Ǧuḥfa; desde él se ve el mar, y tiene dos caminos: quien tome uno de ellos llega a un mismo lugar. En Muʿǧam al-Buldān de Yāqūt: «Tomad la nariz de Haršā…». Y en Lisān al-ʿArab: «Tomad el costado de Haršā…».