El Arrepentimiento
التوبة At-TawbahVersículo (Español)
[9:74] [Los hipócritas] juran por Dios que no dijeron nada [en contra de la religión de Dios y de Su Mensajero], y he aquí que sí dijeron palabras que evidenciaban su incredulidad, y así renegaron después de haber aceptado el Islam [exteriormente]. También se complotaron para algo que finalmente no pudieron conseguir. ¡Y nada pueden objetar [a la Fe] excepto que Dios los ha enriquecido y [ha hecho que] Su Mensajero [los enriquezca] de Su favor! Mejor sería que se arrepintieran, porque si no lo hacen, Dios les infligirá un castigo doloroso en esta vida y en la otra, y no tendrán en la Tierra protector ni defensor alguno.
Tafsir de Al-Qurtubi
{Juran por Dios que no lo dijeron; pero ciertamente pronunciaron la palabra de la incredulidad, y cayeron en incredulidad después de su islam, y se propusieron lo que no alcanzaron. Y no reprocharon sino que Dios y Su Mensajero los enriquecieran de Su favor. Así pues, si se arrepienten, será mejor para ellos; y si se apartan, Dios los castigará con un castigo doloroso en la vida mundanal y en la Otra; y no tendrán en la tierra ni protector ni auxiliador} (74)
فيه ست مسائل :
La primera.—
Su dicho —Exaltado sea—:
«Juran por Dios que no lo dijeron».
Se transmitió que esta aleya descendió acerca de al-Ŷulās b. Suwayd b. al-Ṣāmit y Wadīʿa b. Ṯābit: arremetieron contra el Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— y dijeron: “¡Por Dios! Si Muḥammad es veraz respecto de nuestros hermanos, que son nuestros señores y los mejores de nosotros, entonces nosotros somos peores que los asnos”. Entonces le dijo ʿĀmir b. Qays: “Sí, por Dios: Muḥammad es veraz y confirmado como veraz, y tú eres peor que un asno”. Y ʿĀmir informó de ello al Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz—. Vino al-Ŷulās y juró por Dios, junto al púlpito del Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz—, que ʿĀmir mentía. Y ʿĀmir juró que ciertamente lo había dicho, y dijo: “¡Oh Dios! Haz descender sobre Tu Profeta veraz algo”; y descendió.
Y se dijo: quien lo oyó fue ʿĀṣim b. ʿAdī. Y se dijo: Ḥudhayfa. Y se dijo: más bien lo oyó el hijo de su mujer, cuyo nombre era ʿUmayr b. Saʿd, según lo que dijo Ibn Isḥāq. Y otro dijo: su nombre era Muṣʿab. Entonces al-Ŷulās se propuso matarlo para que no informara de su asunto; y acerca de ello descendió: «y se propusieron lo que no alcanzaron».
Dijo Muǧāhid: cuando al-Ŷulās le dijo su compañero: “Informaré al Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— de lo que has dicho”, se propuso matarlo, pero no lo hizo, por incapacidad para ello. Dijo: esa es la alusión en Su dicho: «y se propusieron lo que no alcanzaron».
Y se dijo: descendió acerca de ʿAbd Allāh b. Ubayy: vio a un hombre de Ġifār pelear con un hombre de Ŷuhayna —y Ŷuhayna eran aliados de los Anṣār—, y el ġifārí se impuso al ŷuhaní. Entonces dijo Ibn Ubayy: “¡Oh hijos de al-Aws y al-Ḫazraǧ! Socorred a vuestro hermano; pues, por Dios, nuestro caso y el de Muḥammad no es sino como dijo el que dijo: ‘Engorda a tu perro y te devorará’; y si regresamos a Medina, el más poderoso expulsará de ella al más vil”. Se informó de ello al Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz—; vino a él ʿAbd Allāh b. Ubayy y juró que no lo había dicho. Lo dijo Qatāda. Y una tercera opinión: que es la palabra de todos los hipócritas; lo dijo al-Ḥasan.
Ibn al-ʿArabī: y esto es lo correcto, por la generalidad de la expresión y por la presencia del sentido en él y en ellos; y el conjunto de ello es su creencia acerca de él de que no es profeta.
La segunda.—
Su dicho —Exaltado sea—:
«Y ciertamente pronunciaron la palabra de la incredulidad».
Dijo al-Naqqāš: su desmentida de lo que Dios prometió de la victoria.
Y se dijo: «la palabra de la incredulidad» es la palabra de al-Ŷulās: “Si lo que ha traído Muḥammad es verdad, entonces nosotros somos más viles que los asnos”; y la palabra de ʿAbd Allāh b. Ubayy: “Si regresamos a Medina, el más poderoso expulsará de ella al más vil”.
Dijo al-Qušayrī: la palabra de la incredulidad es insultar al Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— y denigrar el islam.
«Y cayeron en incredulidad después de su islam», es decir, después del dictamen de su islam. Esto indica que los hipócritas son incrédulos; y en Su dicho —Exaltado sea—: «Eso es porque creyeron y luego descreyeron [8164]» [Los hipócritas: 3] hay una prueba concluyente. Y la aleya también indica que la incredulidad se produce por todo lo que contradice la confirmación veraz y el conocimiento; aunque la fe no se da sino por “no hay divinidad sino Dios”, a diferencia de otras palabras y actos, salvo en la oración.
Dijo Isḥāq b. Rāhawayh: ciertamente han consensuado en la oración algo sobre lo que no han consensuado en el resto de las legislaciones; porque todos ellos dijeron: quien es conocido por la incredulidad y luego lo ven realizar la oración en su tiempo hasta haber orado muchas oraciones, sin que sepan de él una confesión verbal, se le juzga con la fe; y no lo juzgaron en el ayuno y la limosna obligatoria de modo semejante a eso.
La tercera.—
Su dicho —Exaltado sea—:
«Y se propusieron lo que no alcanzaron».
Esto significa: los hipócritas, respecto de matar al Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— la noche de al-ʿAqaba en la expedición de Tabūk; y eran doce hombres.
Dijo Ḥudhayfa: el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— los nombró hasta contarlos, a ellos y a sus nombres.
Entonces dije: “¿No enviarás contra ellos para que se les mate?”.
Dijo: «Detesto que los árabes digan: cuando se impuso sobre sus compañeros, se puso a matarlos; más bien Dios les bastará con la dabīla».
Se dijo: “¡Oh Mensajero de Dios! ¿Y qué es la dabīla?”.
Dijo: «Una llama de fuego del Infierno que se coloca sobre las fibras del corazón de uno de ellos hasta que su alma se extingue».
Y así fue. Lo transmitió Muslim con su sentido. Y se dijo: se propusieron ceñir la corona sobre la cabeza de Ibn Ubayy para reunirse en torno a él. Ya ha precedido la palabra de Muǧāhid sobre esto.
La cuarta.—
Su dicho —Exaltado sea—:
«Y no reprocharon sino que Dios y Su Mensajero los enriquecieran de Su favor».
Es decir: no reprochan nada, como dijo al-Nābiġa:
«No hay defecto en ellos, salvo que sus espadas*** tienen mellas por el choque de los batallones»
Y se dice: naqama yanqimu, y naqima yanqam; dijo el poeta, en la forma con kasra [8165]:
«No reprocharon a los Banū Umayya sino*** que son pacientes cuando se enojan»
Y dijo Zuhayr:
«Se difiere y se pone en un libro y se reserva*** para el Día del Cómputo, o se apresura y se reprocha»
Se recita con kasra en la qāf y con fatḥa.
Dijo al-Šaʿbī: pedían un precio de sangre y el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— lo decretaba para ellos, y así se enriquecieron. ʿIkrima mencionó que eran doce mil.
Y se dice: el muerto era un liberto de al-Ŷulās.
Dijo al-Kalbī: antes de la llegada del Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— estaban en estrechez de vida: no montaban caballos ni se apropiaban de botín; y cuando el Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— llegó a ellos, se enriquecieron con los botines.
Y este proverbio es conocido: “Guárdate del mal de aquel a quien has hecho un bien”.
Dijo al-Qušayrī Abū Naṣr: se dijo a al-Baǧalī: “¿Encuentras en el Libro de Dios —Exaltado sea—: ‘Guárdate del mal de aquel a quien has hecho un bien’?”. Dijo: “Sí: «Y no reprocharon sino que Dios y Su Mensajero los enriquecieran de Su favor»”.
La quinta.—
Su dicho —Exaltado sea—:
«Así pues, si se arrepienten, será mejor para ellos».
Se transmitió que al-Ŷulās se levantó cuando descendió la aleya, pidió perdón y se arrepintió. Esto indica la aceptación del arrepentimiento del incrédulo que oculta la incredulidad y manifiesta la fe; y es a quien los juristas llaman zindīq. Los sabios discreparon sobre ello:
al-Šāfiʿī dijo: se acepta su arrepentimiento.
Y Mālik dijo: el arrepentimiento del zindīq no se conoce; porque él manifestaba la fe y ocultaba la incredulidad, y su fe no se conoce sino por su palabra. Y así hace ahora en todo momento: dice “soy creyente” mientras alberga lo contrario de lo que muestra. Si se le descubre y dice: “me he arrepentido”, su estado no cambia respecto de lo que era. Pero si viene a nosotros arrepentido por iniciativa propia antes de ser descubierto, se acepta su arrepentimiento; y eso es lo que se pretende con la aleya. Y Dios sabe más.
La sexta.—
Su dicho —Exaltado sea—:
«Y si se apartan», es decir, si se desvían de la fe y del arrepentimiento,
«Dios los castigará con un castigo doloroso»
en la vida mundanal, con la muerte, y en la Otra, con el Fuego.
«Y no tendrán en la tierra ni protector», es decir, alguien que los impida,
«ni auxiliador», es decir, quien los socorra. Ya ha precedido [8166]
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