El Arrepentimiento
التوبة At-TawbahVersículo (Español)
[9:5] Pero cuando hayan pasado los meses sagrados, maten a esos idólatras dondequiera que los encuentren, captúrenlos, sítienlos y acéchenlos en todo lugar. Pero si se arrepienten [y aceptan el Islam], cumplen con la oración prescrita y pagan el zakat, déjenlos en paz. Dios es Absolvedor, Misericordioso.
Tafsir de Al-Qurtubi
{فَإِذَا ٱنسَلَخَ ٱلۡأَشۡهُرُ ٱلۡحُرُمُ فَٱقۡتُلُواْ ٱلۡمُشۡرِكِينَ حَيۡثُ وَجَدتُّمُوهُمۡ وَخُذُوهُمۡ وَٱحۡصُرُوهُمۡ وَٱقۡعُدُواْ لَهُمۡ كُلَّ مَرۡصَدٖۚ فَإِن تَابُواْ وَأَقَامُواْ ٱلصَّلَوٰةَ وَءَاتَوُاْ ٱلۡزَّكَوٰةَ فَخَلُّواْ سَبِيلَهُمۡۚ إِنَّ ٱللَّهَ غَفُورٞ رَّحِيمٞ} (5)
En ella hay seis cuestiones:
La primera.—
Su dicho —Exaltado sea—:
«Y cuando se hayan desprendido los meses sagrados»;
es decir: cuando hayan salido (concluido). Se dice: «desollé (salajtu) el mes» cuando entras en los últimos días de él: lo «desollas» (taslajuhu) desollándolo (saljan) y «desollamiento» (sulūjan), con el sentido de: saliste de él.
Dijo el poeta:
Cuando desollé el mes, proclamé el hilāl antes de él
[7841]*** Basta, para quien mata, mi desollar de los meses y mi proclamación del hilāl.
Y «se desprendió el mes», y «se desprendió el día» de la noche que viene.
Y «la mujer desolló su cota»: se la quitó. Y en la Revelación:
«Y un signo para ellos es la noche: desollamos de ella el día
[7842]»
[Ya-Sin: 37].
Y «palmera mislāj»: es aquella cuyo dátil verde se desparrama.
Respecto a «los meses sagrados», los sabios tienen dos opiniones:
Se dijo: son los meses conocidos: tres consecutivos y uno aislado.
Dijo al-Aṣamm:
Con ello se quiso decir: aquellos asociadores que no tienen pacto; y se impuso abstenerse de combatirlos hasta que se desprendieran los meses sagrados, que es un plazo de cincuenta días, según lo que mencionó Ibn ʿAbbās; porque la proclamación de ello fue el Día del Sacrificio. Esto ya ha precedido.
Y se dijo: son los cuatro meses del pacto; lo dijeron Mujāhid, Ibn Isḥāq, Ibn Zayd y ʿAmr ibn Shuʿayb. Y se les llamó «sagrados» porque Dios vedó a los creyentes, durante ellos, la sangre de los asociadores y el atentar contra ellos, salvo por vía del bien.
La segunda.—
Su dicho —Exaltado sea—:
«Matad, pues, a los asociadores».
Es general respecto de todo asociador; pero la Sunna exceptuó de ello lo ya expuesto en la sura «al-Baqara
[7843]», en cuanto a la mujer, el monje, el niño y otros.
Y Dios —Exaltado sea— dijo acerca de la Gente del Libro:
«hasta que entreguen la yizia
[7844]».
Sin embargo, es posible que el término «asociadores» no abarque a la Gente del Libro
[7845]; y ello implicaría impedir la toma de la yizia de los adoradores de ídolos y de otros, según se expondrá.
Y sabe que el sentido absoluto de Su dicho:
«Matad a los asociadores»
implica la licitud de matarlos de cualquier modo; pero han llegado relatos que prohíben la mutilación. Con todo, es posible que Abū Bakr al-Ṣiddīq —Dios esté complacido con él—, cuando mató a la gente de la apostasía quemándolos con fuego, y con piedras, y arrojándolos desde las cimas de las montañas, y volteándolos en los pozos, se apoyara en la generalidad de la aleya. Asimismo, la quema de ʿAlī —Dios esté complacido con él— de un grupo de la gente de la apostasía puede ser una inclinación hacia esta doctrina y una confianza en la generalidad del enunciado. Y Dios sabe más.
La tercera.—
Su dicho —Exaltado sea—:
«dondequiera que los encontréis».
Es general respecto de todo lugar. Abū Ḥanīfa —Dios tenga misericordia de él— exceptuó la Mezquita Sagrada, como ya se mencionó en la sura «al-Baqara
[7846]».
Luego discreparon:
Al-Ḥusayn ibn al-Faḍl dijo:
Esta abrogó toda aleya del Corán en la que se menciona el apartarse y la paciencia ante el daño de los enemigos.
Y al-Ḍaḥḥāk, al-Suddī y ʿAṭāʾ dijeron:
Está abrogada por Su dicho:
«o bien gracia después, o bien rescate
[7847]»
[Muḥammad: 4]; y que no se mata al cautivo «por paciencia» (ejecutándolo), sino que o bien se le concede la gracia o bien se le rescata.
Mujāhid y Qatāda dijeron:
Más bien, ella abroga Su dicho —Exaltado sea—:
«o bien gracia después, o bien rescate»;
y que no es lícito respecto de los cautivos asociadores sino la muerte.
Ibn Zayd dijo:
Ambas aleyas son concluyentes (muḥkam). Y esto es lo correcto; porque la gracia, la muerte y el rescate no han dejado de formar parte del dictamen del Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— respecto de ellos desde la primera guerra que les hizo: el día de Badr, como ya se mencionó.
Y Su dicho:
«y capturadlos»
lo indica: la captura es el apresamiento. Y el apresamiento no es sino para la muerte, o el rescate, o la gracia, según lo que el imán considere.
Y el sentido de:
«y cercadlos»
es impedirles el desplazamiento hacia vuestras tierras y el entrar entre vosotros, salvo que les concedáis permiso y entren con salvoconducto.
La cuarta.—
Su dicho —Exaltado sea—:
«y acechadlos en toda emboscada».
Al-marṣad: el lugar en el que se vigila al enemigo. Se dice: «aceché a fulano» (raṣadtu fulānan) «lo acecho» (arṣuduhu), es decir: lo vigilé. Es decir: sentaos para ellos en los lugares de descuido, allí donde se les acecha.
Dijo ʿĀmir ibn al-Ṭufayl:
Y bien he sabido —y no creo que lo olvides— *** que la muerte para el joven está al acecho.
Y dijo ʿAdī
[7848]:
Oh censora: la ignorancia es parte del deleite del joven *** y las muertes, para las almas, están al acecho.
En esto hay prueba de la licitud de darles muerte por sorpresa antes de la invitación.
Y el acusativo de «kull» («todo») es por valor adverbial (ẓarf), y es la elección de al-Zajjāj. Y se dice: «fui por un camino» y «fui por todo camino». O bien, por elisión de la preposición: la estimación es «en toda emboscada» y «sobre toda emboscada», haciendo de «marṣad» un nombre del camino.
Abū ʿAlī consideró erróneo a al-Zajjāj al hacerlo adverbio de «camino», y dijo:
El camino es un lugar determinado, como la casa y la mezquita; no es lícito suprimir de él la preposición sino en aquello en lo que la supresión ha llegado por transmisión, como narró Sībawayh: «entré en al-Shām» y «entré en la casa»; y como se dijo:
como el zorro endulzó el camino con su miel
[7849]
La quinta.—
Su dicho —Exaltado sea—:
«Y si se arrepienten»;
es decir: del politeísmo.
«y establecen la oración y entregan el azaque, entonces dejadles libre su camino».
Esta aleya requiere reflexión. Ello es que Dios —Exaltado sea— vinculó la muerte al politeísmo; luego dijo: «Y si se arrepienten». El principio es que, cuando la muerte se debe al politeísmo, cesa al cesar este; y ello implica el cese de la muerte por el mero arrepentimiento, sin considerar el establecimiento de la oración y la entrega del azaque. Por eso, la muerte cesa por el mero arrepentimiento antes de que llegue el tiempo de la oración y del azaque. Esto es claro en este sentido; pero Dios —Exaltado sea— mencionó el arrepentimiento y mencionó junto a él otras dos condiciones, de modo que no hay vía para anularlas.
Su análogo es el dicho del Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz—:
«Se me ha ordenado combatir a la gente hasta que digan: no hay divinidad sino Dios, y establezcan la oración y entreguen el azaque; y cuando hagan eso, quedarán a salvo de mí sus sangres y sus bienes, salvo por su derecho; y su cuenta corresponde a Dios».
Y Abū Bakr al-Ṣiddīq —Dios esté complacido con él— dijo:
«Por Dios, combatiré a quien separe entre la oración y el azaque; pues el azaque es el derecho del patrimonio».
Ibn ʿAbbās dijo: Dios tenga misericordia de Abū Bakr: ¡cuán más jurista era!
Ibn al-ʿArabī dijo:
Así, el Corán y la Sunna se ordenaron y discurrieron de modo constante. No hay discrepancia entre los musulmanes en que quien abandona la oración y el resto de las obligaciones considerándolas lícitas (de abandonar) es incrédulo; quien abandona las sunan por negligencia es depravado; y quien abandona las supererogatorias no incurre en falta, salvo que niegue su mérito y entonces sea incrédulo, porque pasa a rechazar al Mensajero —sobre él la paz— en lo que trajo y de lo que informó.
Discreparon acerca de quien abandona la oración sin negarla ni considerarlo lícito.
Yūnus ibn ʿAbd al-Aʿlā transmitió, diciendo:
Oí a Ibn Wahb decir: Mālik dijo: quien cree en Dios, tiene por veraces a los enviados y se niega a orar, es ejecutado. En ello dijeron Abū Thawr y todos los compañeros de al-Shāfiʿī. Es también la opinión de Ḥammād ibn Zayd, Makḥūl y Wakīʿ.
Abū Ḥanīfa dijo:
Se le encarcela y se le azota, pero no se le ejecuta. Es la opinión de Ibn Shihāb, y así dice Dāwūd ibn ʿAlī.
Entre sus pruebas está el dicho del Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz—:
«Se me ha ordenado combatir a la gente hasta que digan: no hay divinidad sino Dios; y cuando lo digan, quedarán a salvo de mí sus sangres y sus bienes, salvo por su derecho».
Y dijeron:
«Su derecho» son las tres cosas que dijo el Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz—:
«No es lícita la sangre de un musulmán sino por una de tres: incredulidad después de fe, o fornicación después de estar casado, o matar a un alma sin ser por otra alma».
Un grupo de compañeros y seguidores sostuvo que quien abandona una sola oración deliberadamente hasta que sale su tiempo, sin excusa, y rehúsa cumplirla y reponerla, diciendo: «no oraré», es incrédulo; su sangre y su patrimonio son lícitos; sus herederos musulmanes no lo heredan; se le pide arrepentimiento; si se arrepiente, bien, y si no, se le ejecuta; y el estatuto de su patrimonio es como el del patrimonio del apóstata. Esta es la opinión de Isḥāq.
Isḥāq dijo:
Así fue también la opinión de la gente del conocimiento desde el tiempo del Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— hasta nuestro tiempo.
Ibn Khuwayz Mandād dijo:
Nuestros compañeros discreparon sobre cuándo se ejecuta al que abandona la oración: algunos dijeron al final del tiempo preferente; otros dijeron al final del tiempo de necesidad, y esto es lo correcto. Ello es que reste del tiempo del ʿaṣr
[7850] cuatro rakʿāt hasta la puesta del sol; y de la noche, cuatro rakʿāt para el tiempo del ʿishāʾ; y del ṣubḥ, dos rakʿāt antes de la salida del sol.
Isḥāq dijo:
Y la salida del tiempo es que retrase el ẓuhr hasta la puesta del sol, y el magrib hasta la salida del alba.
La sexta.—
Esta aleya indica que quien dice: «me he arrepentido», no se da por suficiente su dicho hasta que se añadan a ello sus actos que verifican el arrepentimiento; porque Dios —Poderoso y Majestuoso— condicionó aquí, junto con el arrepentimiento, el establecimiento de la oración y la entrega del azaque, para verificar con ambos el arrepentimiento.
Y dijo en la aleya de la usura:
«Y si os arrepentís, vuestros serán los capitales
[7851]»
[al-Baqara: 279].
Y dijo:
«salvo quienes se arrepintieron, se enmendaron y aclararon»
[al-Baqara: 160].
Ya ha precedido el sentido de esto en la sura al-Baqara
[7852]
[7841]
:في اللسان والبحر المحيط: "أهللت مثله".
[7842]
:راجع ج 15 ص 26
[7843]
:راجع ج 2 ص 348.
[7844]
:راجع ص 109 فما بعد من هذا الجزء.
[7845]
:في ب و ج و ز و ك و هـ: الكتابين.
[7846]
:راجع ج 2 ص 351.
[7847]
:راجع ج 16 ص 225.
[7848]
:في الأصول: "النابغة" والتصويت عن اللسان.
[7849]
:[7849] :القائل هو ساعدة بن جؤية: وتمامه كما في اللسان وكتاب سيبويه:
لدن بهز الكف يعسل متنه ***فيه كما عسل.......
[7850]
:في ب: من وقت الصلاة.
[7851]
:راجع ج 3 ص 365.
[7852]
:راجع ج 2 ص 187.
Notas y Referencias
[7841] En Lisān al-ʿArab y al-Baḥr al-Muḥīṭ: «أهللت مثله».
[7842] Véase t. 15, p. 26.
[7843] Véase t. 2, p. 348.
[7844] Véase p. 109 y siguientes de este volumen.
[7845] En B, J, Z, K y H: «الكتابين».
[7846] Véase t. 2, p. 351.
[7847] Véase t. 16, p. 225.
[7848] En los originales: «النابغة»; y la corrección según Lisān al-ʿArab.
[7849] El autor del verso es Sāʿida ibn Juʾayya; y su continuación, como en Lisān al-ʿArab y en el Kitāb de Sībawayh: «لدن بهز الكف يعسل متنه ***فيه كما عسل.......».
[7850] En B: «من وقت الصلاة».
[7851] Véase t. 3, p. 365.
[7852] Véase t. 2, p. 187.