El Arrepentimiento
التوبة At-TawbahVersículo (Español)
[9:30] Dicen [algunos] judíos: "‘Uzeir es el hijo de Dios", y los cristianos dicen: "El Mesías es el hijo de Dios". Estas son solo palabras [sin fundamento] que salen de sus bocas, asemejándose por ello a los incrédulos que los precedieron. ¡Que Dios los destruya! ¡Cómo pueden ser tan desviados!
Tafsir de Al-Qurtubi
{Y dijeron los judíos: «ʿUzayr es hijo de Dios», y dijeron los cristianos: «El Mesías es hijo de Dios». Tal es su dicho con sus bocas. Imitan el dicho de quienes descreyeron antes. ¡Que Dios los combata! ¿Cómo son desviados (de la verdad)?} (30)
فيه سبع مسائل :
La primera.— Leyeron ʿĀṣim y al-Kisāʾī: «ʿUzayr(un) hijo de Dios», con tanwīn en ʿUzayr. El sentido es que «hijo» según esto es predicado de un inicio (mubtadaʾ) acerca de ʿUzayr, y «ʿUzayr» declina (se declina gramaticalmente), sea de origen no árabe o árabe. E Ibn Kaṯīr, Nāfiʿ, Abū ʿAmr e Ibn ʿĀmir leyeron: «ʿUzayr hijo», sin tanwīn, por la concurrencia de dos consonantes en reposo (sukūn), y de ello es la lectura de quien leyó: «Di: Él es Dios, Uno; Dios, el Eterno…[7932] d» [al-Ijlāṣ: 1-2]. Dijo Abū ʿAlī: y esto es frecuente en la poesía. Y al-Ṭabarī citó a este respecto:
«Ciertamente me hallarás, con el emir, piadoso *** y con la lanza, pisoteador[7933] y atacante»
«cuando Ġuṭayf, el sulamí, huye»
La segunda.— Su dicho, Altísimo: «Y dijeron los judíos»: esta es una expresión formulada en términos generales, pero cuyo sentido es particular, pues no todos los judíos dijeron eso. Y esto es como Su dicho, Altísimo: «aquellos a quienes la gente dijo[7934]» [Āl ʿImrān: 173], y no lo dijo toda la gente. Y se dijo: quien profirió lo que se relata de los judíos fue Salām b. Miškam, Nuʿmān b. Abī Awfā, Šās b. Qays y Mālik b. al-Ṣayf; se lo dijeron al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. Dijo al-Naqqāš: no quedó judío que la diga, sino que se extinguieron; y si uno la dijera, procede que se cargue a la colectividad con la infamia de la expresión, por la notoriedad del que la pronunció entre ellos. Pues las palabras de los notables son siempre conocidas entre la gente y se aducen como prueba. De aquí que sea correcto atribuir a la colectividad el dicho de su notable. Y Dios sabe más. Y se ha transmitido que la causa de ese dicho fue que los judíos mataron a los profetas después de Moisés —sobre él la paz—; entonces Dios les retiró la Torá y la borró de sus corazones. Y ʿUzayr salió a vagar por la tierra, y se le presentó Gabriel y dijo: «¿Adónde vas?». Dijo: «Busco el conocimiento». Entonces le enseñó toda la Torá; y ʿUzayr vino con la Torá a los Hijos de Israel y se la enseñó. Y se dijo: más bien Dios se la hizo memorizar a ʿUzayr como honor de parte de Él para él. Y dijo a los Hijos de Israel: «Dios me ha hecho memorizar la Torá», y ellos comenzaron a estudiarla de él. Y la Torá estaba enterrada: la habían enterrado sus sabios cuando les sobrevino, en tiempos de tribulaciones, destierro y enfermedad, lo que les sobrevino, y Buḫtnassar los mató. Luego se halló la Torá enterrada y resultó concordante con lo que ʿUzayr enseñaba; entonces se extraviaron y dijeron: «Esto no le fue posible a ʿUzayr sino siendo hijo de Dios». Lo relató al-Ṭabarī. Y lo aparente del dicho de los cristianos de que el Mesías es hijo de Dios es que pretendían con ello una filiación de descendencia, como dijeron los árabes respecto de los ángeles. Y así lo exige el dicho de al-Ḍaḥḥāk, al-Ṭabarī y otros. Y esta es la más abominable incredulidad. Dijo Abū al-Maʿālī: los cristianos han convenido unánimemente en que el Mesías es dios y que es hijo de un dios. Dijo Ibn ʿAṭiyya: y se dice que algunos de ellos la creen como filiación de ternura y misericordia. Pero este sentido tampoco es lícito que se le atribuya la filiación, y es incredulidad.
La tercera.— Dijo Ibn al-ʿArabī: en esto hay una prueba, a partir de la palabra de nuestro Señor —Bendito y Altísimo—, de que quien informa acerca de la incredulidad de otro —que no es lícito que nadie inicie por sí mismo— no incurre en falta, pues solo la pronuncia con el sentido de considerarla enorme y de refutarla. Y si nuestro Señor hubiera querido, nadie la habría pronunciado; y cuando permite que las lenguas la profieran, ha autorizado informar de ella con el sentido de reprobarla con el corazón y la lengua, y refutarla con argumento y demostración.
La cuarta.— Su dicho, Altísimo: «Tal es su dicho con sus bocas». Se dijo: su sentido es el énfasis, como Su dicho, Altísimo: «escriben el Libro con sus manos[7935]» [al-Baqara: 79], y Su dicho: «y no hay ave que vuele con sus dos alas[7936]» [al-Anʿām: 38], y Su dicho: «y cuando se sople en el Cuerno un solo soplo[7937]» [al-Ḥāqqa: 13]; y lo semejante es mucho. Y se dijo: el sentido es que, al ser un dicho simple, sin exposición ni prueba, no es sino una palabra de la boca, mera pretensión, sin significado correcto subyacente; pues ellos reconocen que Dios —Glorificado sea— no ha tomado consorte, ¿cómo pretenden entonces que tenga un hijo? Es, pues, mentira y solo dicho de lengua, a diferencia de los dichos veraces que apoyan las evidencias y sobre los que se alza la prueba. Dijeron los especialistas en significados: Dios —Glorificado sea— no mencionó un dicho unido a la mención de las bocas y las lenguas sino siendo un dicho falso, como Su dicho: «dicen con sus bocas lo que no hay en sus corazones[7938]» [Āl ʿImrān: 167], y: «¡Qué enorme palabra sale de sus bocas! No dicen sino mentira[7939]» [al-Kahf: 5], y: «dicen con sus lenguas lo que no hay en sus corazones[7940]» [al-Fatḥ: 11].
La quinta.— Su dicho, Altísimo: «Imitan el dicho de quienes descreyeron antes». «yudāhiʾūna»: se asemejan. De ello el dicho de los árabes: una mujer ḍahīʾ para la que no menstrúa o la que no tiene pecho, como si se asemejara a los varones. Y los sabios, respecto de «el dicho de quienes descreyeron», tienen tres opiniones:
[La primera] el dicho de los adoradores de ídolos: al-Lāt, al-ʿUzzā y Manāt, la tercera, la otra.
La segunda: el dicho de los incrédulos: «los ángeles son hijas de Dios».
La tercera: el dicho de sus antepasados; los imitaron en la falsedad y los siguieron en la incredulidad, como informó de ellos Su dicho, Altísimo: «Ciertamente hallamos a nuestros padres en una religión[7941]» [al-Zuḫruf: 23].
La sexta.— Discreparon los sabios[7942] acerca de «ḍahīʾ»: si se alarga (con madd) o no. Dijo Ibn Walād: una mujer ḍahīʾ, y es la que no menstrúa; con hamza, sin alargamiento. Y entre ellos hay quien la alarga —y es Sībawayh— y la pone en el patrón faʿlāʾ con alargamiento; y la hamza en ella es añadida, porque dicen نساء ضهي, y suprimen la hamza. Dijo Abū al-Ḥasan: me dijo al-Naǧīramī: ḍahīʾa, con alargamiento y con hāʾ; reunió dos marcas de femenino. Lo transmitió de Abū ʿAmr al-Šaybānī en al-Nawādir. Y recitó:
«ḍahīʾa o estéril, sin leche[7943]»
Ibn ʿAṭiyya: quien dijo que «yudāhiʾūna» se toma del dicho de ellos: una mujer ḍahīʾāʾ, su afirmación es errónea —lo dijo Abū ʿAlī—, porque la hamza en (ḍāhaʾa) es radical, mientras que en (ḍahīʾāʾ) es añadida, como en ḥamrāʾ.
La séptima.— Su dicho, Altísimo: «¡Que Dios los combata! ¿Cómo son desviados?». Es decir: que Dios los maldiga; se refiere a judíos y cristianos, porque el maldito es como el muerto. Dijo Ibn Ǧurayǧ: «¡Que Dios los combata!» tiene el sentido de admiración. Y dijo Ibn ʿAbbās: todo lo que en el Corán aparece como «matar» es «maldecir». Y de ello el dicho de Abān b. Taġlib:
«¡Que Dios la combata! Me reprocha, y bien sabe *** que para mí mismo están mi ruina y mi enmienda»
Y al-Naqqāš refirió que el origen de «qātala Allāh» es la súplica; luego se hizo frecuente en su uso hasta que lo dijeron como expresión de admiración en lo bueno y en lo malo, sin pretender la súplica. Y al-Aṣmaʿī recitó:
«¡Oh, que Dios combata a Laylā! ¡Cómo me maravilla! *** Y anuncia a la gente que no me importa»
Notas y Referencias
[7932] Véase t. 20, p. 244.
[7933] Un hombre midaʿsas (con sīn y ṣād): acometedor con lanza.
[7934] Véase t. 4, p. 279.
[7935] Véase t. 2, p. 7.
[7936] Véase t. 6, p. 419.
[7937] Véase t. 18, p. 264.
[7938] Véase t. 4, p. 265 y ss.
[7939] Véase t. 10, p. 353.
[7940] Véase t. 16, p. 268 y p. 74.
[7941] Véase t. 16, p. 74.
[7942] En ǧ: los gramáticos.
[7943] En los originales: «ǧanād», con nūn, y es una corrupción. Y «al-ǧamād»: la camella que no tiene leche.