9

El Arrepentimiento

التوبة At-Tawbah
Aya 122

Versículo (Español)

[9:122] No deben salir a combatir todos los creyentes en una expedición. Que de cada región, algunos se queden para estudiar la religión y así puedan exhortar a su gente cuando regresen, para que de este modo se preserve [el conocimiento].

Tafsir de Al-Qurtubi

{۞Y no era propio de los creyentes salir todos en expedición. Si no, ¿por qué no sale de cada grupo de ellos una parte, para que se instruyan profundamente en la religión y para que amonesten a su pueblo cuando regresen a ellos, a fin de que se guarden?} (122) En ella hay seis cuestiones:

La primera.— Su dicho —Exaltado sea—: «Y no era propio de los creyentes». Esto es: que el yihād no recae sobre cada individuo en particular, sino que es una obligación colectiva (farḍ kifāya), como ya se ha mencionado; pues si todos salieran, se perderían los que quedan detrás de ellos de entre los dependientes. Así, que salga un grupo de ellos al yihād y que permanezca un grupo que se instruya profundamente en la religión y proteja lo inviolable, de modo que, cuando los que salieron regresen, los que permanecieron les informen de lo que aprendieron de las normas de la Ley, y de lo que se hubiera revelado de nuevo al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. Y esta aleya abroga Su dicho —Exaltado sea—: «Si no salís…» [At-Tawba: 39] y también la aleya anterior a ésta, según la opinión de Muŷāhid e Ibn Zayd.

La segunda.— Esta aleya es un fundamento en la obligatoriedad de buscar el conocimiento; porque el sentido es: no era propio de los creyentes salir todos mientras el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— permanece sin salir, dejándolo solo. «Si no, ¿por qué no sale…» después de haber sabido que la salida no abarca a todos. «…de cada grupo de ellos una parte» y queda el resto con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— para recibir de él la religión y profundizar en su comprensión; y cuando los que salieron regresen a ellos, les informan de lo que oyeron y aprendieron. En esto hay imposición de la profundización en el Libro y la Sunna, y que ello es obligación colectiva y no individual. Y también lo indica Su dicho —Exaltado sea—: «Preguntad a la gente del Recuerdo, si no sabéis [8381]» [An-Naḥl: 43]. Así entra aquí quien no conoce el Libro ni las Sunan.

La tercera.— Su dicho —Exaltado sea—: «Si no, ¿por qué no sale…?» Dijo al-Aḫfaš: es decir, “¿por qué no salen?”. «…de cada grupo de ellos una parte». Aṭ-ṭā’ifa en la lengua es “el grupo”, y puede aplicarse a menos que eso hasta llegar a dos hombres, e incluso al uno, con el sentido de “una sola parte”. Ya se ha mencionado que lo pretendido por Su dicho —Exaltado sea—: «Si perdonamos a una parte de vosotros, castigaremos a otra parte [8382]» [At-Tawba: 66] se refiere a un solo hombre. Y no hay duda de que aquí se pretende un grupo por dos razones: una racional y otra lingüística. En cuanto a la razón: porque el conocimiento, por lo común, no se obtiene con uno solo. En cuanto a la lengua: por Su dicho: «para que se instruyan profundamente en la religión y para que amonesten a su pueblo», pues vino con el pronombre de plural. Dijo Ibn al-‘Arabī: el juez Abū Bakr y, antes que él, el šayj Abū l-Ḥasan, sostienen que aṭ-ṭā’ifa aquí es uno solo, y se apoyan [8383] en ello en la prueba de la obligatoriedad de actuar conforme al ḥadīṯ transmitido por un solo narrador; y ello es correcto, no por el hecho de que aṭ-ṭā’ifa se aplique al uno, sino por el hecho de que la noticia de una sola persona o de varias personas es “una sola noticia”, y que su contraparte —la transmisión masiva (tawātur)— no queda restringida.

Digo: lo más explícito con lo que se prueba que al uno se le llama aṭ-ṭā’ifa es Su dicho —Exaltado sea—: «Y si dos partes de los creyentes se combaten [8384]» [Al-Ḥuŷurāt: 9], queriendo decir: dos personas. Su prueba es Su dicho —Exaltado sea—: «Reconciliad, pues, a vuestros dos hermanos [8385]» [Al-Ḥuŷurāt: 9]. Así vino con la forma dual; y el pronombre en «se combaten», aunque es pronombre de plural, el mínimo del plural es dos, según una de las dos opiniones de los sabios.

La cuarta.— Su dicho —Exaltado sea—: «para que se instruyan profundamente». El pronombre en «para que se instruyan profundamente, y para que amonesten» se refiere a los que permanecen con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; así lo dijeron Qatāda y Muŷāhid. Y dijo al-Ḥasan: ambos se refieren al grupo que sale, y lo prefirió aṭ-Ṭabarī. Y el sentido de «para que se instruyan profundamente en la religión» es: para que disciernan y se cercioren por lo que Dios les muestra de prevalecer sobre los asociadores y de auxiliar a la religión. «y para que amonesten a su pueblo» de entre los incrédulos. «cuando regresen a ellos» del yihād, y les informen del auxilio de Dios —Exaltado sea— a Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y a los creyentes, y de que no tienen [8386] capacidad para combatirlos ni para combatir al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y que les sobrevenga lo que sobrevino a sus compañeros de entre los incrédulos.

Digo: la opinión de Muŷāhid y Qatāda es más clara; es decir, para que la parte que se retrasa con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se instruya profundamente, al no salir en las expediciones. Esto implica el estímulo a buscar el conocimiento y la recomendación de ello, no la obligación y la imposición; pues eso no se desprende con fuerza del discurso. La obligación de buscar el conocimiento se estableció por sus pruebas; así lo dijo Abū Bakr ibn al-‘Arabī.

La quinta.— La búsqueda del conocimiento se divide en dos partes: una obligación individual, como la oración, el azaque y el ayuno.

Digo: en este sentido vino el ḥadīṯ transmitido: «Ciertamente, la búsqueda del conocimiento es una obligación». Transmitió ‘Abd al-Quddūs ibn Ḥabīb: Abū Sa‘īd [8387] al-Waḥḥāẓī, de Ḥammād ibn Abī Sulaymān, de Ibrāhīm an-Naḫa‘ī, que dijo: oí a Anas ibn Mālik decir: oí al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— decir: «La búsqueda del conocimiento es una obligación para todo musulmán». Dijo Ibrāhīm: no oí de Anas ibn Mālik sino este ḥadīṯ. Y (hay) una obligación colectiva, como la obtención de los derechos [8388], el establecimiento de las penas legales, la resolución entre litigantes y cosas semejantes; pues no es adecuado [8389] que lo aprendan todas las gentes, de modo que se pierdan sus asuntos y los asuntos de sus expediciones [8390], y disminuyan o se anulen sus medios de vida. Así, entre ambas situaciones, se determina que lo asuma una parte sin especificación, y ello según lo que Dios facilite a Sus siervos y reparta entre ellos de Su misericordia y Su sabiduría, por Su decreto previo y Su palabra.

La sexta.— La búsqueda del conocimiento es una virtud inmensa y un rango noble al que ninguna obra iguala. At-Tirmiḏī transmitió, por el ḥadīṯ de Abū d-Dardā’, que dijo: oí al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— decir: «Quien recorre un camino buscando en él conocimiento, Dios le hace recorrer por ello un camino hacia el Paraíso. Y ciertamente los ángeles ponen sus alas por complacencia con el buscador de conocimiento. Y ciertamente el sabio pide perdón por él quien está en los cielos y quien está en la tierra, y los peces en lo profundo del agua. Y ciertamente la superioridad del sabio sobre el devoto es como la superioridad de la luna en la noche de plenilunio sobre el resto de los astros. Y ciertamente los sabios son los herederos de los profetas; y los profetas no dejaron en herencia ni dinar ni dírham: sólo dejaron en herencia el conocimiento; quien lo toma, toma una porción abundante». Y ad-Dārimī, Abū Muḥammad, transmitió en su Musnad, diciendo: nos narró Abū l-Muġīra; nos narró al-Awzā‘ī, de al-Ḥasan, que dijo: se preguntó al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— acerca de dos hombres que estaban entre los Hijos de Israel: uno de ellos era sabio; rezaba la obligatoria y luego se sentaba a enseñar a la gente el bien. El otro ayunaba de día y velaba de noche. ¿Cuál de los dos es mejor? Dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «La superioridad de este sabio que reza la obligatoria y luego se sienta a enseñar a la gente el bien sobre el devoto que ayuna de día y vela de noche es como mi superioridad sobre el más inferior de vosotros». Lo transmitió con cadena Abū ‘Umar en el libro Bayān al-‘Ilm, de Abū Sa‘īd al-Ḫudrī, que dijo: dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «La superioridad del sabio sobre el devoto es como mi superioridad sobre mi comunidad». Y dijo Ibn ‘Abbās: el mejor yihād es el de quien construye una mezquita en la que se enseñe el Corán, el fiqh y la Sunna. Lo transmitió Šarīk, de Layṯ ibn Abī Sulaym, de Yaḥyà ibn Abī Kaṯīr, de ‘Alī al-Azdī, que dijo: quise ir al yihād y me dijo Ibn ‘Abbās: ¿no he de indicarte lo que es mejor para ti que el yihād? Acude a una mezquita y enseña en ella el Corán y enseña en ella el fiqh [8391] Y dijo ar-Rabī‘: oí a aš-Šāfi‘ī decir: la búsqueda del conocimiento es más obligatoria que la oración supererogatoria. Y su dicho —sobre él la paz—: «Ciertamente los ángeles ponen sus alas…» el ḥadīṯ admite dos interpretaciones: una de ellas, que se inclinan hacia él y le tienen misericordia, como dijo Dios —Exaltado sea— en lo que recomendó a los hijos respecto a la benevolencia con los padres, con Su dicho: «Y baja para ambos el ala de la humildad por misericordia [8392]» [Al-Isrā’: 24], es decir: humíllate ante ambos. Y la otra interpretación: que lo pretendido por “poner las alas” sea extenderlas como alfombra; porque en algunas versiones: «y ciertamente los ángeles extienden sus alas». Es decir: que los ángeles, cuando ven al buscador de conocimiento buscarlo por sí mismo, anhelando la complacencia de Dios, y siendo el resto de sus estados conforme a la búsqueda del conocimiento, le extienden sus alas en su viaje y lo cargan sobre ellas; de ahí que se salve: no se le agrietan los pies si va caminando ni se fatiga, y se le acorta el camino lejano, y no le alcanza lo que alcanza al viajero de clases de perjuicio, como la enfermedad, la pérdida de bienes y el extravío del camino. Ya pasó algo de este sentido en «Āl ‘Imrān», en Su dicho —Exaltado sea—: «Dios atestigua…» la aleya [8393] Transmitió ‘Imrān ibn Ḥuṣayn, que dijo: dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «No cesará una parte de mi comunidad siendo manifiesta sobre la verdad hasta que llegue la Hora». Dijo Yazīd ibn Hārūn: si no son la gente del ḥadīṯ, no sé quiénes son. Digo: y ésta es la opinión de ‘Abd ar-Razzāq en la interpretación de la aleya: que ellos son la gente del ḥadīṯ; lo mencionó aṯ-Ṯa‘labī. Oí a nuestro šayj, el maestro, el recitador, el gramático, el tradicionista Abū Ŷa‘far Aḥmad ibn Muḥammad ibn Muḥammad al-Qaysī al-Qurṭubī, conocido como Ibn Abī Ḥuŷŷa —Dios tenga misericordia de él—, decir, en la interpretación de su dicho —sobre él la paz—: «No cesará la gente del Occidente siendo manifiesta sobre la verdad hasta que llegue la Hora»: que ellos son los sabios. Dijo: y ello porque “al-ġarb” es un vocablo homónimo: se aplica al gran cubo, y al ocaso del sol, y se aplica a una efusión de lágrimas. Así, el sentido de «no cesará la gente del ġarb» es: no cesará la gente de la efusión de lágrimas por temor de Dios, a partir de un conocimiento de Él y de Sus normas, siendo manifiesta; el ḥadīṯ. Dijo Dios —Exaltado sea—: «Sólo temen a Dios, de entre Sus siervos, los sabios [8394]» [Fāṭir: 28]. Digo: y esta interpretación la refuerza su dicho —sobre él la paz— en el Ṣaḥīḥ de Muslim: «A quien Dios quiere bien, le hace comprender profundamente la religión. Y no cesará una banda de musulmanes combatiendo por la verdad, manifiesta sobre quienes les sean hostiles, hasta el Día de la Resurrección». Y lo aparente de este contexto es que su comienzo está ligado a su final. Y Dios sabe más.

[8381] :véase t. 10, p. 108. [8382] :véase p. 198 de este tomo. [8383] :en los manuscritos base: «y juzgan con ello la obligatoriedad de actuar…», etc.; la corrección es según Ibn al-‘Arabī. [8384] :véase t. 17, p. 315, 322. [8385] :véase t. 17, p. 315, 322. [8386] :se dice: «no tengo con fulano yadan», es decir, fuerza/capacidad. [8387] :‘Abd al-Quddūs transmitió de Abū Sa‘īd, como en al-Mīzān. [8388] :así en los manuscritos base: «todos». [8389] :en هـ: «es correcto». [8390] :así en ع; y en ب y هـ y ك: «los demás». [8391] :en ب: «la Sunna». [8392] :véase t. 10, p. 236 y ss. [8393] :véase t. 4, p. 40. [8394] :véase t. 14, p.

Notas y Referencias

[8381] Véase t. 10, p. 108.

[8382] Véase p. 198 de este tomo.

[8383] En los manuscritos base: «y juzgan con ello la obligatoriedad de actuar…», etc.; la corrección es según Ibn al-‘Arabī.

[8384] Véase t. 17, p. 315, 322.

[8385] Véase t. 17, p. 315, 322.

[8386] Se dice: «no tengo con fulano yadan», es decir, fuerza/capacidad.

[8387] ‘Abd al-Quddūs transmitió de Abū Sa‘īd, como en al-Mīzān.

[8388] Así en los manuscritos base: «todos».

[8389] En هـ: «es correcto».

[8390] Así en ع; y en ب y هـ y ك: «los demás».

[8391] En ب: «la Sunna».

[8392] Véase t. 10, p. 236 y ss.

[8393] Véase t. 4, p. 40.

[8394] Véase t. 14, p.