9

El Arrepentimiento

التوبة At-Tawbah
Aya 108

Versículo (Español)

[9:108] No ores [¡oh, Mujámmad!] en ella nunca, y sabe que una mezquita construida con piedad desde el primer día es más digna de que ores en ella, pues allí hay gente que desea purificarse, y Dios ama a quienes se purifican.

Tafsir de Al-Qurtubi

{No te pongas en él jamás. Ciertamente, una mezquita fundada sobre la piedad desde el primer día es más digna de que te pongas en ella. En ella hay hombres que aman purificarse; y Allah ama a los que se purifican} (108) فيه إحدى عشرة مسألة :

La primera.— Su dicho —Exaltado sea—: «No te pongas en él jamás», se refiere a la mezquita del perjuicio (masŷid al-ḍirār); es decir, no te pongas en ella para la oración. Y a veces se expresa la oración mediante el “ponerse en pie”; se dice: “Fulano se pone en pie por la noche”, es decir, ora. Y de ello, el hadiz auténtico: «Quien se ponga en pie (en oración) en Ramadán con fe y buscando la recompensa, le serán perdonados sus pecados anteriores». Lo transmitió al-Bujārī de Abū Hurayra, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, quien dijo… y lo mencionó. Y se ha narrado que el Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz—, cuando descendió esta aleya, no pasaba por el camino en el que estaba la mezquita, y ordenó que su lugar se convirtiera en un basurero [8286] en el que se arrojasen carroñas, inmundicias y desperdicios.

La segunda.— Su dicho —Exaltado sea—: «jamás». «Jamás» es un adverbio de tiempo. Y el adverbio de tiempo se divide en dos: adverbio determinado, como “hoy”, y adverbio indeterminado, como “cuando”, “momento” y “tiempo”; y “jamás” pertenece a este segundo tipo, y asimismo “la eternidad/tiempo indefinido” (al-dahr). Aquí se origina una cuestión de uṣūl: que «jamás», aunque sea un adverbio indeterminado sin generalidad en sí mismo, cuando se une a la negación con “lā” aporta generalidad. Pues si dijera: “no te pongas en pie”, bastaría para la abstención absoluta; pero si dice: «jamás», es como si dijera: “en ningún tiempo de los tiempos ni en ningún momento de los momentos”. En cambio, el indefinido en afirmación, si es predicado de un hecho real, no generaliza. Esto lo comprendieron los expertos de la lengua y lo dictaminaron los juristas del Islam: si un hombre dijera a su esposa: “Estás divorciada para siempre”, quedaría divorciada con un solo repudio.

La tercera.— Su dicho —Exaltado sea—: «una mezquita fundada sobre la piedad», esto es: se construyeron sus muros y se alzaron sus cimientos. “Al-usus” es el origen de la edificación, y asimismo “al-asās”. “Al-usus” es la forma apocopada de este. El plural de “al-as” es “īsās”, como “‘as” y “‘asās”. El plural de “al-asās” es “usus”, como “qadhāl” y “qadhal”. Y el plural de “al-usus” es “asās”, como “sabab” y “asbāb”. Se dice: “He fundado el edificio”, “lo he fundado” (assastu… ta’sīsan). Y su dicho: “Eso fue sobre el fundamento del tiempo”, y “el fundamento del tiempo”, y “el cimiento del tiempo” (īs al-dahr): tres variantes; es decir, sobre la antigüedad del tiempo y su faz. Y la lām en su dicho «una mezquita» es lām de juramento. Y se dijo: lām de inicio, como cuando dices: “Para Zayd, es el mejor de la gente en acción”; y conlleva énfasis. «Fundada sobre la piedad» es un calificativo de «mezquita». «Más digna» es el predicado del inicio, que es «una mezquita». Y el sentido de “piedad” aquí son las cualidades con las que se evita el castigo; es el patrón fu‘lā de “waqaytu”, y ya se ha mencionado [8287]

La cuarta.— Los sabios discreparon acerca de cuál es la mezquita “fundada sobre la piedad”. Un grupo dijo: es la mezquita de Qubā’; se transmite de Ibn ‘Abbās, al-Ḍaḥḥāk y al-Ḥasan. Y se apoyaron en la expresión: «desde el primer día»; y la mezquita de Qubā’ fue fundada en Medina el primer día, pues se construyó antes que la mezquita del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. Así lo dijo Ibn ‘Umar e Ibn al-Musayyab, y Mālik según lo transmitieron de él Ibn Wahb, Ašhab e Ibn al-Qāsim. Al-Tirmiḏī transmitió de Abū Sa‘īd al-Judrī: dijo que dos hombres discutieron [8288] sobre la mezquita fundada sobre la piedad desde el primer día: uno dijo que era la mezquita de Qubā’, y el otro dijo que era la mezquita del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. Entonces el Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Es esta mezquita mía». Dijo [8289]: hadiz auténtico. Y la primera opinión es más acorde con el contexto del relato, por su dicho: «en ella», pues el pronombre del adverbio de lugar exige a los hombres que se purifican; por tanto, es la mezquita de Qubā’. La prueba de ello es el hadiz de Abū Hurayra: dijo: descendió esta aleya acerca de la gente de Qubā’: «En ella hay hombres que aman purificarse; y Allah ama a los que se purifican». Dijo: se limpiaban con agua tras hacer sus necesidades, y descendió sobre ellos esta aleya. Al-Ša‘bī dijo: son la gente de la mezquita de Qubā’; Allah hizo descender esto sobre ellos. Qatāda dijo: cuando descendió esta aleya, el Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo a la gente de Qubā’: «Allah —Glorificado sea— os ha elogiado en la purificación; ¿qué hacéis?». Dijeron: lavamos con agua el rastro de las heces y de la orina. Lo transmitió Abū Dāwūd. Al-Dāraquṭnī transmitió de Ṭalḥa b. Nāfi‘: dijo: me narraron Abū Ayyūb, Ŷābir b. ‘Abd Allāh y Anas b. Mālik —los anṣār—, del Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz—, acerca de esta aleya: «En ella hay hombres que aman purificarse; y Allah ama a los que se purifican». Dijo: «¡Oh asamblea de los Anṣār! Allah os ha elogiado con bien en la purificación; ¿cuál es vuestra purificación?». Dijeron: ¡Mensajero de Allah!, hacemos ablución para la oración y nos lavamos por la impureza mayor (ŷanāba). El Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «¿Y además de eso, hay algo más?». Dijeron: nada más, salvo que uno de nosotros, cuando sale del lugar de hacer sus necesidades, prefiere limpiarse con agua. Dijo: «Eso es; aferraos a ello». Este hadiz implica que la mezquita mencionada en la aleya es la de Qubā’; sin embargo, el hadiz de Abū Sa‘īd al-Judrī contiene un texto explícito en el que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— afirma que es su mezquita, y no cabe consideración junto a ello. Y se ha transmitido que Abū Kurayb dijo: nos narró Abū Usāma; dijo: nos narró Ṣāliḥ b. Ḥayyān; dijo: nos narró ‘Abd Allāh b. Burayda acerca de Su dicho —Poderoso y Majestuoso—: «En casas a las que Allah ha permitido que se eleven y en las que se menciona Su nombre» [8290][La Luz: 36]. Dijo: no son sino cuatro mezquitas que no edificó sino un profeta: la Ka‘ba, la edificaron Ibrāhīm e Ismā‘īl —sobre ambos la paz—; y la Casa de Ariḥā’, Bayt al-Maqdis, la edificaron Dāwūd y Sulaymān —sobre ambos la paz—; y la mezquita de Medina y la mezquita de Qubā’, las cuales fueron fundadas sobre la piedad: las edificó el Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz—.

La quinta.— Su dicho —Exaltado sea—: «desde el primer día». «Min» para los gramáticos equivale a “munḏu”; pues “munḏu” en el tiempo es como “min” en el lugar. Se dijo: su sentido aquí es el de “munḏu”. La estimación es: “desde el primer día en que se inició su edificación”. Y se dijo: el sentido es “desde la fundación del primer día”; entonces entró sobre el maṣdar del verbo, que es “fundó”, como dijo:

«¿De quién son las moradas en la cima de al-Ḥiŷr?***Han quedado desiertas desde años y desde tiempo» [8291]

es decir: desde el paso de años y desde el paso de tiempo. Lo que llevó a esto es que, según los principios de los gramáticos, “min” no rige los tiempos, sino que los tiempos los rige “munḏu”: dices “no lo he visto desde un mes o un año o un día”, y no dices: “de un mes” ni “de un año” ni “de un día”. Si aparece en el discurso seguida de un término temporal, se estima un elíptico que convenga ser regido por “min”, como mencionamos en la estimación del verso. (Ibn ‘Aṭiyya). Y me parece adecuado que en esta aleya se prescinda de toda estimación, y que “min” rija la palabra «primer», porque significa el comienzo; como si dijera: “desde el inicio de los días”.

La sexta.— Su dicho —Exaltado sea—: «más digna de que te pongas en ella», es decir: “de que te pongas” (bi-an taqūma), y está en posición de acusativo. Y «más digna» es el elativo (af‘al) de “ḥaqq”; y el elativo no entra sino entre dos cosas que comparten algo, teniendo una de ellas una ventaja sobre la otra en el significado compartido. La mezquita del perjuicio, aunque sea falsa y no haya en ella derecho alguno, comparte con la otra el “derecho” desde el punto de vista de la creencia de su constructor, o desde el punto de vista de la creencia de quien pensaba que era lícito ponerse en ella por su condición de mezquita; pero una de las dos creencias es interiormente falsa ante Allah, y la otra es interior y exteriormente verdadera. Y de este tipo es Su dicho —Exaltado sea—: «Los moradores del Paraíso, ese día, serán mejores en morada y más hermosos en lugar de reposo» [8292][El Criterio: 24]. Y es sabido que la “bondad” respecto del Fuego está muy alejada; pero se expresó conforme a la creencia de cada grupo de que está en el bien y de que su destino hacia él es mejor, pues cada facción se regocija con lo que posee. Y esto no es del tipo de: “la miel es más dulce que el vinagre”; pues la miel, aunque sea dulce, toda cosa agradable es dulce. ¿Acaso no ves que hay gente que prefiere el vinagre a la miel, tanto por sí solo como mezclado con otra cosa? [8293]

La séptima.— Su dicho —Exaltado sea—: «en ella». Quien dice que la mezquita pretendida es la del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, entonces la hā’ en «más digna de que te pongas en ella» vuelve a ella; y «en ella hay hombres» también. Y quien dice que es la mezquita de Qubā’, entonces el pronombre en «en ella» vuelve a ella, según la discrepancia ya mencionada.

La octava.— Allah —Glorificado sea— elogió en esta aleya a quien ama la pureza y prefiere la limpieza: es una virtud de hombría (murū’a) propia del ser humano y una función legal. En el Sunan de al-Tirmiḏī, de ‘Ā’iša —que Allah esté complacido con ella—, que dijo: «Ordenad a vuestros maridos que se limpien con agua, pues yo me avergüenzo ante ellos». Dijo: hadiz auténtico. Y está establecido que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— llevaba agua consigo para la limpieza tras hacer sus necesidades, y usaba piedras para aligerar, y el agua para purificar. Ibn al-‘Arabī dijo: los sabios de Qayrawān solían poner en sus lugares de ablución piedras en tierra, con las que se limpiaban, y luego se limpiaban con agua.

La novena.— Lo exigido respecto a la impureza del orificio de salida es el aligeramiento (takhfīf), mientras que respecto a la impureza del resto del cuerpo y de la ropa es la purificación completa (taṭhīr). Esto es una concesión de Allah a Sus siervos en las dos situaciones: existencia de agua y ausencia de ella. Así lo sostuvo la mayoría de los sabios. Se apartó Ibn Ḥabīb, diciendo: no se usa el istijmār con piedras sino cuando no hay agua. Pero los relatos firmemente establecidos sobre el istijmār con piedras aun existiendo agua lo refutan.

La décima.— Los sabios discreparon, dentro de este capítulo, sobre la eliminación de la impureza de los cuerpos y de las ropas, después de su consenso en pasar por alto y excusar la sangre de pulgas mientras no sea excesiva, en tres opiniones: La primera: que es obligatoria como deber (farḍ), y no es válida la oración de quien ora con ropa impura, sea consciente de ello o por olvido. Se transmitió de Ibn ‘Abbās, al-Ḥasan e Ibn Sīrīn; es la opinión de al-Šāfi‘ī, Aḥmad y Abū Ṯawr; y la transmitió Ibn Wahb de Mālik; y es la opinión de Abū al-Faraŷ al-Mālikī y de al-Ṭabarī, salvo que al-Ṭabarī dijo: si la impureza es del tamaño de un dírham, repite la oración. Y es la opinión de Abū Ḥanīfa y Abū Yūsuf en cuanto a considerar la medida del dírham, por analogía con el anillo del ano. Y un grupo dijo: eliminar la impureza es obligatorio por la Sunna respecto a ropas y cuerpos: obligatoriedad de Sunna, no de farḍ. Dijeron: quien ora con ropa impura repite la oración dentro del tiempo; si el tiempo ya pasó, no debe nada. Esta es la opinión de Mālik y sus compañeros, excepto Abū al-Faraŷ, y la transmisión de Ibn Wahb de él. Mālik dijo sobre la poca sangre: no se repite por ella la oración ni dentro del tiempo ni después; pero sí se repite por poca orina y heces. Y algo semejante, dentro de la escuela de Mālik, es la opinión de al-Layṯ. Ibn al-Qāsim transmitió de él: es obligatorio eliminarla en caso de recordarla, no en caso de olvido; y esto es de sus opiniones singulares. La primera opinión es la más correcta, si Allah quiere, porque el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— pasó junto a dos tumbas y dijo: «Ciertamente, ambos están siendo castigados, y no están siendo castigados por algo grande: uno de ellos solía andar con calumnias, y el otro no se protegía de su orina…». Hadiz: lo transmitieron al-Bujārī y Muslim, y con eso basta. Y vendrá en la sura [Subḥān] [8294] Dijeron: no se castiga al ser humano sino por abandonar una obligación; y esto es evidente. Abū Bakr b. Abī Šayba transmitió de Abū Hurayra, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «La mayor parte del castigo de la tumba proviene de la orina» [8295] Los otros argumentaron con el hecho de que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— se quitó las sandalias en la oración cuando Ŷibrīl —sobre él la paz— le informó de que en ellas había suciedad e inmundicia… Hadiz: lo transmitió Abū Dāwūd y otros, del hadiz de Abū Sa‘īd al-Judrī; y vendrá en la sura [Ṭā Hā], si Allah —Altísimo— quiere [8296] Dijeron: y como no repitió lo que había orado, ello indica que eliminarla es Sunna y que su oración es válida; y repite mientras esté dentro del tiempo buscando la perfección. Y Allah sabe más.

La undécima.— Dijo el juez Abū Bakr b. al-‘Arabī: en cuanto a la distinción entre poco y mucho por la medida del dírham baglī [8297]—es decir, los grandes dírhams que tienen el tamaño de la redondez del dinar [8298]— por analogía con el conducto [8299], es corrupta por dos aspectos: uno de ellos, que las cantidades determinadas no se establecen por analogía, de modo que no se acepta esta determinación. El segundo: que aquello respecto de lo cual se concedió aligeramiento en el conducto es una dispensa por necesidad; y las necesidades y dispensas no se someten a analogía, porque están fuera de la analogía y no se las devuelve a ella.

Notas y Referencias

[8286] En ŷ: “muladar”; y en ى: “basurero-muladar”.

[8287] Véase t. 1, p. 161.

[8288] Al-mumārāh: la disputa/controversia.

[8289] De ŷ y هـ; y en ع: “dijo: es él”.

[8290] Véase t. 12, p. 264 y ss.

[8291] Este verso es el inicio de una qaṣīda de Zuhayr b. Abī Sulmà, con la que elogió a Haram b. Sinān. Al-qunna (con ḍamma): la cima del monte; y aquí quiso decir lo elevado de la tierra. Al-Ḥiŷr (con ḥā’ en kasra): las moradas de Ṯamūd en la región de al-Šām, junto a Wādī al-Qurà. “Aqwāyn”: quedaron vacías y desoladas. “Al-ḥiŷaŷ”: los años. (Véase este verso y el comentario sobre él en el testimonio n.º 774, después del setecientos, de Jizānat al-Adab de al-Baġdādī).

[8292] Véase t. 13, p.

[8293] Así en los ejemplares base.

[8294] Véase t. 10, p. 216.

[8295] Lo transmitieron Aḥmad, Ibn Māŷa y al-Ḥākim. En los ejemplares base: “en la orina”; y es un error del copista.

[8296] Véase t. 11, p. 171 y ss.

[8297] Dírhams acuñados por “la cabeza de la mula” para nuestro señor ‘Umar b. al-Jaṭṭāb —que Allah esté complacido con él—.

[8298] Adición de Ibn al-‘Arabī.

[8299] Al-musraba (con rā’ en fatḥa o ḍamma): el conducto de la evacuación por el ano; quiere decir la parte superior del anillo.