86

El Astro Nocturno

الطارق At-Tariq
Aya 3

Versículo (Español)

[86:3] Es una estrella fulgurante.

Tafsir de Al-Qurtubi

{ٱلنَّجۡمُ ٱلثَّاقِبُ} (3) Palabra del Altísimo: «Por el cielo y el que llama de noche». Son dos juramentos: «el cielo» es un juramento, y «el que llama de noche» es un juramento. Y el que llama de noche (al-ṭāriq) es: la estrella. Y Dios —Altísimo sea— lo ha aclarado con Su dicho: «¿Y qué te hará saber qué es el que llama de noche? La estrella penetrante». Y se discrepó acerca de ello. Se dijo: es Saturno, el astro que está en el séptimo cielo. Lo mencionó Muḥammad ibn al-Ḥasan [15916] en su exégesis, y transmitió al respecto relatos; Dios sabe mejor acerca de su autenticidad. Ibn Zayd dijo: es las Pléyades. Y también se transmitió de él que es Saturno. Y esto mismo dijo al-Farrā’. Ibn ʿAbbās: es al-Jady (Capricornio). Y también se transmitió de él y de ʿAlī ibn Abī Ṭālib —Dios esté complacido con ambos—. Y al-Farrā’ dijo: «la estrella penetrante»: una estrella en el séptimo cielo en el que no mora ninguna otra estrella; cuando las estrellas toman sus posiciones del cielo, ella desciende y queda con ellas; luego regresa a su lugar del séptimo cielo. Y es Saturno: es ṭāriq cuando desciende, y ṭāriq cuando asciende. Y al-Farrā’ refirió: “thaqaba el ave” cuando se eleva y se alza. Y Abū Ṣāliḥ روایتó de Ibn ʿAbbās, quien dijo: El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— estaba sentado con Abū Ṭālib, cuando una estrella cayó, y la tierra se llenó de luz. Abū Ṭālib se aterrorizó y dijo: «¿Qué es esto?». Él dijo: «[Esto es una estrella con la que se ha arrojado (a un demonio), y es un signo de los signos de Dios]». Abū Ṭālib se maravilló, y descendió: «Por el cielo y el que llama de noche». Y se transmitió también de Ibn ʿAbbās acerca de «Por el cielo y el que llama de noche»: dijo: el cielo [15917] y lo que llama de noche en él. Y de Ibn ʿAbbās y ʿAṭā’: «penetrante»: aquello con lo que se apedrea a los demonios. Qatāda: es general respecto de todas las estrellas, porque su salida es de noche; y todo el que viene a ti de noche es ṭāriq. Dijo:

Y a una como tú, encinta, la visité de noche, y a una nodriza *** y la distraje del niño de amuletos, del que es “mughīl” [15918]

Y dijo:

¿No veis que, cada vez que llego como visitante nocturno *** hallo en ella perfume, aunque no se haya perfumado?

Así pues, al-ṭāriq es: la estrella, nombre de género; se la llamó así porque llama de noche. Y de ello el ḥadiz: [El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— prohibió que el viajero “llame de noche” a su familia, para que la ausente se depile y la desgreñada se peine [15919]]. Y los árabes llaman ṭāriq a todo el que se dirige (a alguien) de noche. Se dice: “ṭaraqa fulān” cuando viene de noche. Y “ṭaraqa/yaṭruqu” es “ṭurūq”, y él es ṭāriq. Y de Ibn al-Rūmī [15920]:

Oh, durmiente de la noche, alegre por su comienzo *** los sucesos pueden llamar al alba

No te alegres por una noche cuyo comienzo fue grato *** pues quizá el final de una noche avivó el fuego

Y en al-Ṣiḥāḥ: al-ṭāriq: la estrella a la que se llama el astro del alba. Y de ello el dicho de Hind [15921]:

Somos las hijas de Ṭāriq *** caminamos sobre cojines

Es decir: que nuestro padre, en nobleza, es como la estrella luminosa. Al-Māwardī: el origen de al-ṭarq es el golpear; de ahí se llamó al-miṭraqa (el martillo). Así se llamó ṭāriq al que se dirige de noche, por su necesidad, al llegar, de golpear. Y un grupo dijo: puede ser también de día. Y los árabes dicen: “Vine a ti hoy dos ṭarqah”, es decir, dos veces. Y de ello su dicho —Dios le bendiga y le conceda paz—: (Me refugio en Ti del mal de los visitantes nocturnos de la noche y del día, salvo un visitante que llame con bien, ¡oh Compasivo!). Y Jarīr dijo sobre el ṭurūq:

Te visitó de noche una cazadora de corazones, y no es este *** momento de visita: regresa en paz

Luego aclaró diciendo: «¿Y qué te hará saber qué es el que llama de noche? La estrella penetrante». Y al-thāqib: el luminoso. De ello: «un meteoro penetrante [15922]» [al-Ṣāffāt: 10]. Se dice: “thaqaba/yaṯqubu” (thuqūban y thaqābatan) cuando ilumina. Y su thaqūb: su luz. Y los árabes dicen: “aṯqib tu fuego”, es decir, enciéndelo. Dijo:

Lo divulgó entre la gente hasta que fue como si *** en lo alto hubiera un fuego encendido con “thuqūb”

Al-thuqūb: aquello con lo que se enciende el fuego, de ramitas finas. Y Mujāhid dijo: al-thāqib: el fulgurante. Al-Qushayrī: y la mayoría sostiene que al-ṭāriq y al-thāqib son nombre de género con el que se quiso la generalidad [15923], como hemos mencionado de Mujāhid. «¿Y qué te hará saber qué es el que llama de noche?»: para magnificar la importancia de aquello por lo que se jura. Y Sufyān dijo: todo lo que en el Corán viene como «¿Y qué te hará saber…?» es algo de lo que Él le informó; y todo aquello en lo que dijo «¿Y qué te hará saber…?» no le informó de ello.

Notas y Referencias

[15916] Quizá se refiera a: Abū Bakr al-ʿAṭṭār: Muḥammad ibn al-Ḥasan ibn Muqsim.

[15917] Adición de al-Ṭabarī.

[15918] El verso es de Imru’ al-Qays. Al-tamā’im: los amuletos que se cuelgan del cuello del niño. Y “ḏū al-tamā’im” es el niño. Y al-mughīl: aquel cuya madre es visitada (sexualmente) mientras lo amamanta. Y se transmite: “muḥawwal” en lugar de “mughīl”, y es aquel que ha cumplido un año.

[15919] Al-istihdād: afeitar el vello púbico con hierro (cuchilla). Al-mughayyiba: aquella cuyo marido está ausente. Al-shaʿtha: la que tiene el cabello apelmazado.

[15920] No hemos hallado estos dos versos en el dīwān de Ibn al-Rūmī. Al-Jāḥiẓ citó el primer verso en su libro (al-Ḥayawān, t. 6, p. 508, edición de la imprenta al-Ḥalabī) sin atribución. Y no se sabe que al-Jāḥiẓ aduzca como prueba poesía de Ibn al-Rūmī. Al-Jāḥiẓ murió cuando Ibn al-Rūmī tenía 34 años, además de que esta poesía no es del espíritu de Ibn al-Rūmī. Al-Ghazālī también citó en (al-Iḥyā’, t. 3, p. 180, edición al-Ḥalabī) el primer verso dentro de seis versos de su mismo metro y rima.

[15921] Es Hind bint Bayāḍa ibn Rabāḥ ibn Ṭāriq al-Iyādī; recitó este rajaz el día de Uḥud incitando a la guerra. El rajaz completo está en (Lisān al-ʿArab: ṭ-r-q).

[15922] Aleyas 10 de la sura al-Ṣāffāt.

[15923] Es decir: no se quiso con ello una estrella determinada, como las Pléyades o Saturno, como dijeron algunos exégetas.