El Astro Nocturno
الطارق At-TariqVersículo (Español)
[86:1] Juro por el cosmos y el astro nocturno.
Tafsir de Al-Qurtubi
{وَٱلسَّمَآءِ وَٱلطَّارِقِ} (1)
Introducción de la sura:
Mecana; consta de diecisiete aleyas.
Palabra del Altísimo:
«Por el cielo y el ṭāriq».
Son dos juramentos:
«el cielo» es un juramento, y
«el ṭāriq» es un juramento.
Y el ṭāriq:
es la estrella.
Y Allah —exaltado sea— lo aclaró con Su dicho:
«Y ¿qué te hará saber qué es el ṭāriq? La estrella penetrante».
Y se discrepó acerca de ello:
se dijo:
es Saturno: el astro que está en el séptimo cielo. Lo mencionó Muḥammad ibn al-Ḥasan
[15916] en su tafsir, y transmitió al respecto relatos; Allah sabe mejor acerca de su autenticidad.
E Ibn Zayd dijo:
que es las Pléyades. Y también se transmitió de él que es Saturno. Y así lo dijo al-Farrā’.
Ibn ʿAbbās:
es Capricornio. Y también se transmitió de él y de ʿAlī ibn Abī Ṭālib —Allah esté complacido con ambos—,
y al-Farrā’:
«la estrella penetrante»
: es una estrella en el séptimo cielo; no habita allí ninguna otra estrella. Cuando las estrellas toman sus posiciones del cielo, desciende y queda con ellas; luego regresa a su lugar del séptimo cielo. Y es Saturno: es ṭāriq cuando desciende, y ṭāriq cuando asciende.
Y al-Farrā’ narró:
«thaqaba el ave»: cuando se eleva y asciende.
Y Abū Ṣāliḥ روایتó de Ibn ʿAbbās, quien dijo:
El Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz— estaba sentado con Abū Ṭālib; entonces cayó una estrella, y la tierra se llenó de luz. Abū Ṭālib se asustó,
y dijo:
¿Qué es esto?
Dijo:
[Esta es una estrella con la que se ha apedreado; y es un signo de los signos de Allah].
Abū Ṭālib se maravilló,
y descendió:
«Por el cielo y el ṭāriq».
Y se transmitió también de Ibn ʿAbbās:
«Por el cielo y el ṭāriq»; dijo: el cielo
[15917] y lo que golpea (yaṭruqu) en él.
Y de Ibn ʿAbbās y ʿAṭā’:
«penetrante»
: aquello con lo que se apedrea a los demonios.
Qatāda:
es general respecto de todas las estrellas, porque su salida es de noche; y todo el que viene a ti de noche es ṭāriq.
Dijo:
Y a una como tú, encinta, la visité de noche, y a una nodriza *** y la distraje del niño de amuletos, del que es amamantado mientras su madre es visitada.
[15918]
Y dijo:
¿No veis que, cada vez que vengo como visitante nocturno *** hallo en ella perfume, aunque no se haya perfumado?
Así pues, el ṭāriq:
es la estrella, nombre de género; se la llamó así porque golpea (yaṭruqu) de noche.
Y de ello el hadiz:
[El Profeta —Allah lo bendiga y le conceda paz— prohibió que el viajero llegue de noche a su familia, para que la ausente se depile y la desgreñada se peine
[15919]].
Y los árabes llaman ṭāriq a todo el que se dirige (a alguien) de noche.
Se dice:
«ṭaraqa fulān» cuando viene de noche. Y «ṭaraqa yaṭruqu ṭurūqan»: es ṭāriq. Y de Ibn al-Rūmī
[15920]:
Oh, durmiente de la noche, gozoso por su comienzo *** los sucesos pueden llamar al alba.
No te alegres de una noche cuyo comienzo fue grato *** pues quizá el final de una noche avivó el fuego.
Y en al-Ṣiḥāḥ:
el ṭāriq es la estrella a la que se llama el astro del alba. Y de ello el dicho de Hind
[15921]:
Somos las hijas de Ṭāriq *** caminamos sobre cojines.
Es decir: que nuestro padre, en nobleza, es como la estrella luminosa.
Al-Māwardī:
Y el origen de al-ṭarq es el golpear; de ello se llamó al-miṭraqa (martillo). Así se llamó ṭāriq al que se dirige de noche, por su necesidad, al llegar, de golpear.
Y dijo un grupo:
que puede ser de día.
Y los árabes dicen:
«Vine a ti hoy dos ṭarqatayn»: es decir, dos veces.
Y de ello su dicho —Allah lo bendiga y le conceda paz—:
(Me refugio en Ti del mal de los visitantes nocturnos de la noche y del día, salvo un visitante que llegue con bien, ¡oh Misericordiosísimo!).
Y Jarīr dijo sobre al-ṭurūq:
Te visitó la cazadora de los corazones, y no es este *** momento de visita; así que regresa en paz.
Luego lo aclaró diciendo:
«Y ¿qué te hará saber qué es el ṭāriq? La estrella penetrante».
Y «penetrante» (al-thāqib): la luminosa. Y de ello:
«un meteoro penetrante
[15922]»
[al-Ṣāffāt: 10].
Se dice:
«thaqaba yathqubu thaqūban wa-thaqābatan»: cuando ilumina.
Y su thaqūb:
es su luz.
Y los árabes dicen:
«athqib nāraka», es decir: enciéndela.
Dijo:
Lo divulgó entre la gente hasta que fue como *** un fuego en lo alto, encendido con astillas.
Al-thuqūb:
lo con que se enciende el fuego, de ramitas finas.
Y Mujāhid dijo:
«penetrante»: la que arde con fulgor.
Al-Qushayrī:
Y la mayoría sostiene que ṭāriq y thāqib son nombre de género con el que se quiso la generalidad
[15923], como mencionamos de Mujāhid.
«Y ¿qué te hará saber qué es el ṭāriq?»
para magnificar la importancia de aquello por lo que se jura.
Y Sufyān dijo:
Todo lo que hay en el Corán de
«Y ¿qué te hará saber?»
: ciertamente se le informó de ello. Y todo aquello en lo que dijo
«Y ¿qué te hará saber?»
: no se le informó de ello.
[15916]
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Notas y Referencias
[15916] Quizá se refiera a: Abū Bakr al-ʿAṭṭār: Muḥammad ibn al-Ḥasan ibn Muqsim.
[15917] Adición de al-Ṭabarī.
[15918] El verso es de Imru’ al-Qays. Al-tamā’im: los amuletos que se cuelgan del cuello del niño. Y «el de los amuletos»: es el niño. Y al-mughīl: aquel cuya madre es visitada mientras lo amamanta. Y se transmite: «muḥawwal» en lugar de «mughīl», y es aquel que ya ha cumplido un año.
[15919] Al-istihdād: afeitar el vello púbico con hierro (cuchilla). Al-mughība: aquella cuyo marido está ausente. Al-shaʿtha: la que tiene el cabello apelmazado.
[15920] No hemos hallado estos dos versos en el dīwān de Ibn al-Rūmī. Al-Jāḥiẓ citó el primer verso en su libro (al-Ḥayawān, t. 6, p. 508, edición de la imprenta al-Ḥalabī) sin atribución. Y no se sabe que al-Jāḥiẓ aduzca como prueba poesía de Ibn al-Rūmī. Al-Jāḥiẓ murió cuando Ibn al-Rūmī tenía 34 años; además, esta poesía no es del espíritu de Ibn al-Rūmī. También al-Ghazālī citó en (al-Iḥyā’, t. 3, p. 180, edición al-Ḥalabī) el primer verso dentro de seis versos de su mismo metro y rima.
[15921] Es Hind bint Bayāḍa ibn Rabāḥ ibn Ṭāriq al-Iyādī. Dijo este rajaz el día de Uḥud incitando a la guerra; y el rajaz completo está en (Lisān al-ʿArab: ṭ-r-q).
[15922] Aleya 10 de la sura al-Ṣāffāt.
[15923] Es decir: no se quiso con ello una estrella determinada, como las Pléyades o Saturno, como dijeron algunos exégetas.