El Botín
الأنفال Al-AnfalVersículo (Español)
[8:61] Si [los incrédulos] se inclinan por la paz, acéptala tú también y encomiéndate a Dios. Él todo lo oye, todo lo sabe.
Tafsir de Al-Qurtubi
{۞وَإِن جَنَحُواْ لِلسَّلۡمِ فَٱجۡنَحۡ لَهَا وَتَوَكَّلۡ عَلَى ٱللَّهِۚ إِنَّهُۥ هُوَ ٱلسَّمِيعُ ٱلۡعَلِيمُ} (61)
Consta de dos cuestiones:
La primera.—
Su dicho —Exaltado sea—:
«Y si se inclinan hacia la paz, inclínate tú hacia ella y confía en Dios».
Dijo «hacia ella» porque «al-silm» es femenino. Y es posible que el femenino sea por referirse a la “acción” (al-fi‘la). Y al-ŷunūḥ es la inclinación.
Dice: si se inclinan —esto es, aquellos a quienes se les denunció su pacto— hacia la pacificación, es decir, hacia la reconciliación (al-ṣulḥ), inclínate tú hacia ella.
Se dice: «ŷanaḥa el hombre hacia el otro»: se inclinó hacia él; de ahí que a las costillas se las llame «ŷawāniḥ», porque se inclinan sobre el relleno interior [7781]
Y se dice: «ŷanaḥat al-ibil»: cuando sus cuellos se inclinan en la marcha.
Dijo Ḏū l-Rumma:
«Si muere sobre la albarda, reavivo su espíritu *** con tu recuerdo, mientras los camellos blancos, de paso fácil,
[7782]ŷunnaḥ».
Y dijo al-Nābiġa [7783]:
«Aves de flancos que ya han tenido por cierto que su bandada *** cuando se encuentran las dos huestes, es la primera vencedora».
Se refiere a las aves. Y se dice: «ŷanaḥa la noche» cuando se aproxima y tiende sus tiendas sobre la tierra. Y al-silm y al-salām es la reconciliación. Al-A‘maš, Abū Bakr, Ibn Muḥayṣin y al-Mufaḍḍal leyeron «li-l-silm» con kasra en la sīn; los demás, con fatḥa. Ya se ha expuesto el sentido de ello en «al-Baqara» [7784] de manera completa. Y «al-salām» puede ser también en el sentido de “sumisión” (taslīm). La mayoría leyó «fa-ŷnaḥ» con fatḥa en la nūn, y es la lengua de Tamīm. Y al-Ašhab al-‘Aqīlī leyó «fa-ŷnuḥ» con ḍamma en la nūn, y es la lengua de Qays.
Dijo Ibn Ŷinnī: esta lengua es la que se ajusta a la analogía.
La segunda.— Se ha discrepado acerca de esta aleya: si está abrogada o no.
Qatāda e ‘Ikrima dijeron: la abrogó «Matad a los asociadores dondequiera que los encontréis» [7785][al-Tawba: 5], y «Combatid a los asociadores en su totalidad» [al-Tawba: 36]. Y dijeron: «Barā’a» abrogó toda tregua, hasta que digan: no hay divinidad sino Dios.
Ibn ‘Abbās dijo: lo que la abroga es «No desfallezcáis ni llaméis a la paz» [Muḥammad: 35].
Y se dijo: no está abrogada; antes bien, se pretendió con ello la aceptación de la yizya de la gente de la yizya. Los compañeros del Enviado de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— pactaron, en tiempos de ‘Umar b. al-Jaṭṭāb —Dios esté complacido con él— y después de él, con los imames, con muchas tierras de los no árabes, sobre lo que tomaron de ellos, dejándolos en lo que estaban, pese a poder extirparlos. Asimismo, el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— pactó con muchos habitantes de las regiones a cambio de un tributo que entregaban; entre ello, Jaybar: devolvió a sus gentes a ella tras la victoria, con la condición de que trabajasen y entregasen la mitad.
Dijo Ibn Isḥāq: Muŷāhid dijo que con esta aleya se quiso decir Qurayẓa, porque se acepta de ellos la yizya; en cuanto a los asociadores, no se acepta de ellos nada. Y lo dijeron al-Suddī e Ibn Zayd: el sentido de la aleya es: si te llaman a la reconciliación, respóndeles. Y no hay abrogación en ella.
Dijo Ibn al-‘Arabī: y con esto difiere la respuesta sobre ello. Y Dios —Poderoso y Majestuoso— ha dicho: «No desfallezcáis ni llaméis a la paz, estando vosotros en lo alto; y Dios está con vosotros» [7786][Muḥammad: 35]. Así pues, si los musulmanes están en honor, fuerza y protección, con una comunidad numerosa y una dureza intensa, no hay reconciliación, como se dijo:
«No hay paz hasta que los caballos sean heridos por las lanzas *** y los cráneos sean golpeados por las blancas espadas finas».
Y si para los musulmanes hay un interés en la reconciliación —por un beneficio que obtengan o un daño que aparten—, no hay inconveniente en que los musulmanes la inicien [7787] cuando la necesiten. El Enviado de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— pactó con la gente de Jaybar con condiciones que ellos quebrantaron, y entonces se quebró su pacto. Y pactó con al-Ḍamrī [7788], con Ukaydir de Dūma y con la gente de Naŷrān; y mantuvo una tregua con Qurayš por diez años hasta que quebrantaron su compromiso. Y los califas y los compañeros no han cesado de transitar este camino que hemos legislado, y de obrar conforme a los aspectos que hemos explicado.
Dijo al-Qušayrī: si la fuerza está del lado de los musulmanes, conviene que la tregua no alcance un año. Y si la fuerza está del lado de los incrédulos, es lícito pactar una tregua con ellos por diez años, y no es lícito excederlo. El Enviado de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— pactó una tregua con la gente de La Meca por diez años.
Dijo Ibn al-Mundhir: los sabios discreparon sobre la duración que hubo entre el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— y la gente de La Meca el año de al-Ḥudaybiya. ‘Urwa dijo: fueron cuatro años. Ibn Ŷurayŷ dijo: fueron tres años. Ibn Isḥāq dijo: fueron diez años.
Al-Šāfi‘ī —Dios tenga misericordia de él— dijo: no es lícito pactar una tregua con los asociadores por más de diez años, conforme a lo que hizo el Profeta —Dios le bendiga y le dé paz— el año de al-Ḥudaybiya; si se pacta con los asociadores por más que eso, queda anulada, porque el principio es la obligación de combatir a los asociadores hasta que crean o entreguen la yizya.
Y dijo Ibn Ḥabīb, transmitiendo de Mālik —Dios esté complacido con él—: es lícito pactar una tregua con los asociadores por un año, dos y tres, e incluso sin fijar plazo.
Dijo al-Muhallab: el Profeta —Dios le bendiga y le dé paz— solo les concedió este acuerdo, cuya apariencia era de debilidad para los musulmanes, por la razón de que Dios retuvo la camella del Enviado de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— de entrar en La Meca cuando se dirigió hacia ella, y se arrodilló. Y dijo: «La ha retenido quien retuvo al elefante», conforme a lo que al-Buḫārī transmitió en el ḥadiz de al-Miswar b. Maḫrama. Esto indica la licitud de pactar con los asociadores y de mantener tregua con ellos sin tomar de ellos dinero, si el imām ve en ello un aspecto válido. Y es lícito, cuando los musulmanes lo necesiten, concluir la paz entregando dinero al enemigo, por la tregua que el Profeta —Dios le bendiga y le dé paz— propuso a ‘Uyayna b. Ḥiṣn al-Fazārī y a al-Ḥāriṯ b. ‘Awf al-Murrī [7789] el día de al-Aḥzāb, a condición de darles un tercio de los frutos de Medina, y que se retiraran con quienes estaban con ellos de Ġaṭafān, abandonaran a Qurayš y regresaran con su gente apartándose de ellos. Esta propuesta fue una negociación [7790] y no un contrato. Cuando el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— vio por parte de ambos que habían cedido y aceptado, consultó a Sa‘d b. Mu‘āḏ y a Sa‘d b. ‘Ubāda. Ellos dijeron: «¡Oh, Enviado de Dios! ¿Es esto algo que tú deseas y lo haremos por ti, o algo que Dios te ha ordenado y lo escuchamos y obedecemos, o algo que haces por nosotros?». Dijo: «Más bien es algo que hago por vosotros, pues los árabes os han apuntado con un solo arco». Entonces Sa‘d b. Mu‘āḏ le dijo: «¡Oh, Enviado de Dios! Por Dios, nosotros y esta gente estábamos en la idolatría y en la adoración de ídolos: no adorábamos a Dios ni lo conocíamos; y jamás ambicionaron obtener de nosotros fruto alguno, salvo por compra o por hospitalidad. ¿Y cuando Dios nos ha honrado con el Islam, nos ha guiado a él y nos ha fortalecido por ti, vamos a darles nuestros bienes? Por Dios, no les daremos sino la espada, hasta que Dios juzgue entre nosotros y ellos». El Enviado de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— se alegró de ello y dijo: «Vosotros y eso». Y dijo a ‘Uyayna y a al-Ḥāriṯ: «Marchaos, pues no tenéis de nosotros sino la espada». Sa‘d tomó el documento, y en él no estaba el testimonio de que no hay divinidad sino Dios [7791], y lo borró.
Notas y Referencias
[7781] Al-ḥašwa (con ḍamma y con kasra): las entrañas.
[7782] Al-‘īs: los camellos blancos. Y al-marāsīl: de marcha fácil; son los que te dan lo que tienen espontáneamente. Y ŷanaḥ: con el pecho inclinado hacia la tierra. Y se dijo: inclinados en su marcha por el brío.
[7783] En los ejemplares: «Y dijo ‘Antara»; la corrección es según el libro al-Baḥr de Abū Ḥayyān y el Dīwān de al-Nābiġa.
[7784] Véase t. 3, p. 22.
[7785] Véase p. 72 y p. 136 de este tomo.
[7786] Véase t. 16, p. 255.
[7787] De ك و ز و ى و هـ.
[7788] Al-Ḍamrī: es Muḫšī b. ‘Amr al-Ḍamrī, de Banū Ḍamra b. Bakr; y esto fue en la expedición de al-Abwā’... Y Ukaydir: es Ukaydir b. ‘Abd al-Malik, un hombre de Kinda. Y Dūma: es Dūmat al-Ŷandal, una ciudad cercana a Damasco.
[7789] En los ejemplares: «...b. Nawfal»; la corrección según los libros de sīra.
[7790] Al-murāwaḍa: contemporización y disimulo engañoso.
[7791] De ز.