8

El Botín

الأنفال Al-Anfal
Aya 24

Versículo (Español)

[8:24] ¡Oh, creyentes! Obedezcan a Dios y al Mensajero cuando los invitan a practicar aquello que les da vida, y sepan que Dios se interpone entre la persona y [los deseos de] su corazón. Ante Dios comparecerán.

Tafsir de Al-Qurtubi

{يَـٰٓأَيُّهَا ٱلَّذِينَ ءَامَنُواْ ٱسۡتَجِيبُواْ لِلَّهِ وَلِلرَّسُولِ إِذَا دَعَاكُمۡ لِمَا يُحۡيِيكُمۡۖ وَٱعۡلَمُوٓاْ أَنَّ ٱللَّهَ يَحُولُ بَيۡنَ ٱلۡمَرۡءِ وَقَلۡبِهِۦ وَأَنَّهُۥٓ إِلَيۡهِ تُحۡشَرُونَ} (24) En ella hay tres cuestiones:

La primera.— Su dicho —Exaltado sea—: «¡Oh vosotros que habéis creído! Responded a Dios y al Mensajero». Este خطاب va dirigido a los creyentes que confirman (la verdad), sin discrepancia. Y la «respuesta» (al-istijāba) es: la contestación (al-ijāba). Y «os da vida» (yuḥyīkum): su forma originaria es yuḥyīkum; se suprimió la ḍamma de la yā’ por su pesadez. Y no es lícita la asimilación (idġām). Abū ʿUbayda dijo: el sentido de «responded» (istajībū) es «contestad» (ajībū); pero el uso establecido del habla es que istajāba se rija con lām, mientras que ajāba se rige sin lām. Dios —Exaltado sea— dijo: «¡Oh pueblo nuestro! Contestad al convocador de Dios [7646]» [al-Aḥqāf: 31]. Y a veces istajāba se rige sin lām; su testimonio es el dicho del poeta [7647]:

«Y un convocador convocó: “¡Oh quien responde a la generosidad!”, *** mas no le respondió entonces respondedor alguno».

Dices: «le contestó» (ajābahu) y «contestó a su pregunta» (ajāba ʿan su’ālihi). El maṣdar es al-ijāba; y el nombre (ism) es al-jāba, a la manera de al-ṭāqa y al-ṭāʿa. Dices: «Oyó mal, y contestó mal» [7648] Así se habla con esta letra. Y al-mujāwaba y al-tajāwub: el diálogo. Y dices: «Ciertamente, tiene buena al-jība (con kasra)», es decir, la respuesta. «A lo que os da vida» está relacionado con su dicho: «responded». El sentido es: responded a lo que os da vida cuando os convoque. Y se dijo: la lām tiene el sentido de «hacia» (ilā), es decir, «hacia lo que os da vida», esto es, da vida a vuestra religión y os instruye. Y se dijo: es decir, hacia aquello con lo que da vida a vuestros corazones para que Lo unifiquéis; y esta es una vida metafórica, pues (los saca) de la muerte de la incredulidad y de la ignorancia. Mujāhid y la mayoría dijeron: el sentido es: responded a la obediencia y a lo que el Corán contiene de órdenes y prohibiciones; pues en ello está la vida eterna y la gracia perdurable. Y se dijo: lo pretendido por su dicho «a lo que os da vida» es el yihād, pues es causa de vida en lo aparente: porque, si no se combate al enemigo, él combate; y en su combate hay muerte; y la muerte en el yihād es la vida eterna. Dios —Poderoso y Majestuoso— dijo: «Y no penséis que quienes fueron matados en el camino de Dios están muertos; antes bien, están vivos [7649]» [Āl ʿImrān: 169]. Y lo correcto es la generalidad, como dijo la mayoría.

La segunda.— Al-Buḫārī روایتó de Abū Saʿīd b. al-Muʿallā, quien dijo: «Estaba yo orando en la mezquita y el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le dé paz— me llamó, pero no le respondí. Luego fui a él y dije: “¡Mensajero de Dios! Yo estaba orando”. Entonces dijo: “¿Acaso Dios —Poderoso y Majestuoso— no dijo: ‘Responded a Dios y al Mensajero cuando os convoque a lo que os da vida’?”», y mencionó el ḥadiz. Ya se ha tratado en al-Fātiḥa [7650] Al-Šāfiʿī —Dios tenga misericordia de él— dijo: esto es una prueba de que la acción obligatoria (farḍ) o la palabra obligatoria, si se realiza en la oración, no la invalida; por cuanto el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le dé paz— ordenó responder, aun estando en la oración.

Digo: y en ello hay un argumento para la opinión de al-Awzāʿī: si un hombre está orando y ve a un muchacho que quiere caer en un pozo, y le grita, y se vuelve hacia él y lo reprende, no hay inconveniente en ello. Y Dios sabe más.

La tercera.— Su dicho —Exaltado sea—: «Y sabed que Dios se interpone entre el hombre y su corazón». Se dijo: ello implica un texto explícito de que Él —Exaltado sea— crea en Sus siervos la incredulidad y la fe; de modo que se interpone entre el hombre incrédulo y la fe que le ordenó, y no la adquiere si no se la decreta; antes bien, le decreta su contrario, que es la incredulidad. Y así (también) al creyente: se interpone entre él y la incredulidad. Queda claro, por este texto, que Él —Exaltado sea— es el Creador de toda adquisición [7651] de los siervos, tanto la buena como la mala. Y este es el sentido de su dicho —la paz sea con él—: «No, por Aquel que vuelve (y cambia) los corazones». Y que Dios —Exaltado sea— haga eso es justicia respecto de aquel a quien extravía y abandona; pues no les impidió un derecho que fuese obligatorio para Él —de modo que se anulara el atributo de justicia—, sino que les impidió aquello con lo que podía favorecerlos por pura gracia, no aquello que les fuese debido. Al-Suddī dijo: se interpone entre el hombre y su corazón, de modo que no puede creer sino con Su permiso, ni tampoco puede descreer sino con Su permiso, es decir, con Su voluntad. Y el corazón es el lugar del pensamiento. Ya se expuso su explicación en «al-Baqara» [7652] Y está en la mano de Dios: cuando quiere, se interpone entre el siervo y él mediante enfermedad o dolencia, para que no razone. Es decir: apresuraos a responder antes de que no podáis hacerlo por la desaparición de la razón. Mujāhid dijo: el sentido es que se interpone entre el hombre y su intelecto, hasta que no sabe qué hace. Y en la Revelación: «Ciertamente, en ello hay un recuerdo para quien tenga [7653] corazón» [Qāf: 37], es decir, intelecto. Y se dijo: se interpone entre él y él mediante la muerte, de modo que no puede reparar lo que se le pasó. Y se dijo: los musulmanes temieron, el día de Badr, la multitud del enemigo; entonces Dios les informó de que Él se interpone entre el hombre y su corazón, al trocarles el miedo por seguridad, y trocar a su enemigo la seguridad por miedo. Y se dijo: el sentido es que hace girar los asuntos de un estado a otro; y esto es abarcador. Y la elección de al-Ṭabarī es que ello sea una información de parte de Dios —Poderoso y Majestuoso— de que Él tiene mayor dominio sobre los corazones de los siervos que ellos mismos, y que se interpone entre ellos y (sus corazones) cuando quiere, hasta el punto de que el ser humano no alcanza nada sino por la voluntad de Dios —Poderoso y Majestuoso—. «Y que a Él seréis congregados» es una coordinación. Al-Farrā’ dijo: y si se reanudara (la frase) y se pusiera en kasra, «y que» (wa-’anna) sería correcto.

[7646] [7647] [7648] [7649] [7650] [7651] [7652] [7653]

Notas y Referencias

[7646] Véase t. 16, p. 217.

[7647] Es Kaʿb b. Saʿd al-Ġanawī, que elegía una elegía por su hermano Abū al-Miġwār.

[7648] El origen de este proverbio, según lo que mencionó al-Zubayr b. Bakkār, es que pertenecía a Sahl b. ʿAmr b. Muḍʿūf. Entonces alguien le dijo: «¿Dónde está ammak (con fatḥa en la hamza y con tašdīd en la mīm con ḍamma)?», es decir: «¿Dónde está tu propósito?». Y él creyó que le decía: «¿Cuál es tu madre?» (con ḍamma en la hamza y en la mīm). Entonces respondió: «Fue a comprar harina». Y su padre dijo: «Oyó mal…», etc. (según Lisān al-ʿArab).

[7649] Véase t. 4, p. 267.

[7650] Véase t. 1, p. 108.

[7651] Es decir, sus actos, pues son creados por Él —Glorificado sea—, y la adquisición corresponde al siervo.

[7652] Véase t. 1, p. 187.

[7653] Véase t. 17, p. 22.