8

El Botín

الأنفال Al-Anfal
Aya 1

Versículo (Español)

[8:1] Te preguntan acerca de los botines [de guerra, cómo se distribuyen]. Diles [¡oh, Mujámmad!]: "Los botines son para Dios y el Mensajero. Tengan temor de Dios, solucionen sus conflictos y obedezcan a Dios y a Su Mensajero, si es que son creyentes".

Tafsir de Al-Qurtubi

{Preguntan acerca de los botines. Di: Los botines pertenecen a Dios y al Enviado. Temed, pues, a Dios, reconciliad lo que hay entre vosotros y obedeced a Dios y a Su Enviado, si sois creyentes} (1) Introducción de la sura: Sura de Al-Anfāl: Medinense, relativa a Badr, según al-Ḥasan, ‘Ikrima, Jābir y ‘Aṭā’. E Ibn ‘Abbās dijo: es medinense salvo siete aleyas, a partir de la palabra del Altísimo: «Y cuando tramaban contra ti los que no creyeron [1]» hasta el final de las siete aleyas.

en ella hay siete cuestiones:

La primera.— Se transmitió de ‘Ubāda b. aṣ-Ṣāmit, quien dijo: Salió el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— hacia Badr y se encontraron con el enemigo. Cuando Dios los derrotó, un grupo de los musulmanes los persiguió dándoles muerte; otro grupo rodeó al Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—; y otro grupo se apoderó del campamento y del botín. Cuando Dios alejó al enemigo y regresaron quienes los habían perseguido, dijeron: «A nosotros nos corresponde el nafl; nosotros fuimos quienes perseguimos al enemigo, y por nosotros Dios los alejó y los derrotó». Y dijeron quienes habían rodeado al Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «No tenéis más derecho que nosotros; antes bien, es para nosotros: nosotros rodeamos al Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— para que el enemigo no lo alcanzara por sorpresa». Y dijeron quienes se habían hecho con el campamento y el botín: «No tenéis más derecho que nosotros; es para nosotros: nosotros lo reunimos y nos apoderamos de ello». Entonces Dios —Poderoso y Majestuoso— reveló: «Preguntan acerca de los botines. Di: Los botines pertenecen a Dios y al Enviado. Temed, pues, a Dios, reconciliad lo que hay entre vosotros y obedeced a Dios y a Su Enviado, si sois creyentes». Y el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— lo repartió entre ellos sin demora. Dijo Abū ‘Umar: Los sabios, en la lengua de los árabes, dijeron: istalawū significa «rodearon y cercaron». Se dice: «La muerte está mustalā sobre los siervos». Y su dicho: «lo repartió ‘an fawāq» significa: con rapidez. Dijeron: el fawāq es el intervalo entre dos ordeños de la camella. Se dice: «espéralo el fawāq de una camella», es decir, esa medida. Y lo pronuncian con ḍamma y con fatḥa: fawāq y fawāq. Y esto fue antes de que descendiera: «Y sabed que, de cualquier cosa que obtengáis como botín, a Dios le corresponde su quinto» [Al-Anfāl: 41] la aleya. Y como si el sentido, según los sabios, fuera: es decir, que el juicio sobre ello y su aplicación pertenecen a Dios y al Enviado, conforme a lo que aproxima a Dios —Altísimo sea—. Y Muḥammad b. Isḥāq mencionó, diciendo: Me narró ‘Abd ar-Raḥmān b. al-Ḥārith y otros de nuestros compañeros, de Sulaymān b. Mūsā al-Ašdaq, de Makḥūl, de Abū Umāma al-Bāhilī, quien dijo: Pregunté a ‘Ubāda b. aṣ-Ṣāmit acerca de los anfāl y dijo: Acerca de nosotros, la gente de Badr, descendió cuando discrepamos sobre el nafl y se deterioraron nuestras conductas a causa de ello. Entonces Dios lo retiró de nuestras manos y lo puso en manos del Enviado; y el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— lo repartió entre nosotros ‘an bawā’. Es decir: en igualdad. Y eso fue el temor de Dios, la obediencia a Su Enviado y la rectificación de lo que hay entre las partes. Y se transmitió en el Ṣaḥīḥ, de Sa‘d b. Abī Waqqāṣ, que dijo: Los compañeros del Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— obtuvieron un gran botín, y entre él había una espada. La tomé y fui con ella al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y dije: «Concédeme como nafl esta espada, pues yo soy de quien conoces su situación». Dijo: «Devuélvela al lugar de donde la tomaste». Me fui hasta que quise arrojarla al qabḍ [7571] mi alma me reprochó, así que regresé a él y dije: «Dámela». Dijo: Entonces alzó la voz conmigo: «Devuélvela al lugar de donde la tomaste». Entonces Dios reveló: «Preguntan acerca de los botines». Es la formulación de Muslim. Las versiones son numerosas, y en lo que hemos mencionado hay suficiencia. Y Dios es Quien concede el acierto hacia la guía.

La segunda.— Al-anfāl, cuyo singular es nafl con la fā’ vocalizada, dijo [7572]:

«En verdad, la piedad de nuestro Señor es el mejor nafl *** y, con el permiso de Dios, mi calma y mi prisa»

es decir, el mejor botín. Y nafl: el juramento; de ello el ḥadīṯ: «y los judíos os exculparán con el nafl de cincuenta de entre ellos». Y nafl es también «separación/arrancamiento», y de ello el ḥadīṯ: «y se desprendió de su cría». Y nafl: una planta conocida. Y nafl: lo añadido a lo obligatorio, esto es, lo voluntario. Y el hijo del hijo es una nāfila, porque es un aumento sobre el hijo. Y el botín es una nāfila, porque es un aumento dentro de lo que Dios permitió a esta comunidad, siendo ilícito para otras. Dijo —Dios le bendiga y le conceda paz—: «He sido favorecido sobre los profetas con seis —y entre ellas—: se me han hecho lícitos los botines». Y al-anfāl: los botines mismos. Dijo ‘Antara:

«Nosotros, cuando se enrojece la refriega, abrevamos las lanzas *** y nos abstenemos en los repartos de los anfāl»

es decir, los botines.

La tercera.— Los sabios discreparon sobre el ámbito de los anfāl en cuatro opiniones: La primera: su ámbito es lo que se arrebata a los incrédulos para los musulmanes, o lo que se toma sin combate. La segunda: su ámbito es el quinto. La tercera: el quinto del quinto. La cuarta: la cabeza del botín, según lo que el imām estime. Y la doctrina de Mālik —Dios tenga misericordia de él— es que los anfāl son dádivas del imām tomadas del quinto, conforme a lo que vea por iŷtihād; y no hay nafl en los cuatro quintos, y solo no consideró el nafl desde la cabeza del botín porque sus destinatarios están determinados, y son los que acometen [7573]; mientras que el quinto, su reparto se devuelve al iŷtihād del imām, y sus destinatarios no están determinados. Dijo —Dios le bendiga y le conceda paz—: «No me corresponde de lo que Dios os ha hecho volver sino el quinto, y el quinto os es devuelto». Así, después de esto no fue posible que el nafl proviniera del derecho de alguien; antes bien, proviene del derecho del Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, que es el quinto. Esto es lo conocido de su doctrina; y se transmitió de él que ello procede del quinto del quinto. Y es la opinión de Ibn al-Musayyib, aš-Šāfi‘ī y Abū Ḥanīfa. Y la causa de la discrepancia es el ḥadīṯ de Ibn ‘Umar, que transmitió Mālik, diciendo: El Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— envió una expedición antes de Naŷd y obtuvieron muchos camellos; y sus partes fueron doce camellos u once camellos; y se les concedió como nafl un camello a cada uno. Así lo transmitió Mālik con duda en la transmisión de Yaḥyā de él; y lo siguió en ello un grupo de transmisores del Muwaṭṭa’, salvo al-Walīd b. Muslim, pues él lo transmitió de Mālik, de Nāfi‘, de Ibn ‘Umar, y dijo en él: «sus partes fueron doce camellos, y se les concedió como nafl un camello a cada uno», sin dudar. Y al-Walīd b. Muslim y al-Ḥakam b. Nāfi‘ mencionaron, de Šu‘ayb b. Abī Ḥamza, de Nāfi‘, de Ibn ‘Umar, que dijo: El Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— nos envió en un ejército antes de Naŷd —en la versión de al-Walīd: cuatro mil—, y se desprendió una partida del ejército —en la versión de al-Walīd: y yo estaba entre quienes salieron en ella—. La parte del ejército fue de doce camellos, doce camellos; y a la partida se le concedió como nafl un camello a cada uno, de modo que su parte fue de trece camellos; lo mencionó Abū Dāwūd. Con esto argumentó quien dice: que el nafl solo se da del conjunto del quinto. Y su explicación es que esa partida, si se supone que eran diez, por ejemplo, y obtuvieron en su botín ciento cincuenta, se extrae su quinto, treinta, y les quedan ciento veinte; se reparte entre diez, y a cada uno le corresponden doce camellos, doce camellos; luego se da a la gente del quinto un camello a cada uno, porque el quinto de treinta no contiene diez camellos. Cuando conoces lo que corresponde a diez, conoces lo que corresponde a cien, a mil y más. Y argumentó quien dijo: que eso fue del quinto del quinto, diciendo: es posible que hubiera allí ropas y bienes distintos de los camellos, y que diera a quien no le alcanzó el camello el valor del camello de esos bienes. Y de lo que refuerza esto está lo que Muslim transmitió en algunas vías de este ḥadīṯ: «y obtuvimos camellos y ovejas», el ḥadīṯ. Y Muḥammad b. Isḥāq mencionó en este ḥadīṯ que el comandante les concedió el nafl antes del reparto, y esto exige que el nafl sea de la cabeza del botín, lo cual contradice la opinión de Mālik. Y la versión de quien transmitió lo contrario es más digna de preferencia, porque son memoriosos; así lo dijo Abū ‘Umar —Dios tenga misericordia de él—. Y Makḥūl y al-Awzā‘ī dijeron: no se concede nafl por más de un tercio; y es la opinión de la mayoría de los sabios. Dijo al-Awzā‘ī: si les aumenta, que cumpla para ellos y haga que eso sea del quinto. Y dijo aš-Šāfi‘ī: no hay en el nafl un límite que el imām no pueda sobrepasar.

La cuarta.— El ḥadīṯ de Ibn ‘Umar indica, según lo que mencionaron al-Walīd y al-Ḥakam de Šu‘ayb, de Nāfi‘, que si una partida sale del campamento y obtiene botín, el campamento es copartícipe con ellos. Y esta es una cuestión y un dictamen que nadie mencionó en el ḥadīṯ salvo Šu‘ayb de Nāfi‘; y los sabios no discreparon sobre ello, y alabado sea Dios.

La quinta.— Los sabios discreparon sobre el caso en que el imām diga antes del combate: «quien derribe tal parte de la fortaleza tendrá tal cosa; quien llegue a tal lugar tendrá tal cosa; quien traiga una cabeza tendrá tal cosa; quien traiga un cautivo tendrá tal cosa», para incitarlos [7574] Se transmitió de Mālik que lo reprobó. Y dijo: es combatir por lo mundano. Y no lo permitía. Dijo aṯ-Ṯawrī: es lícito y no hay inconveniente. Digo: este sentido ha llegado elevado (marfū‘) en el ḥadīṯ de Ibn ‘Abbās, quien dijo: cuando fue el día de Badr, el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «quien mate a un hombre tendrá tal cosa, y quien capture a un cautivo tendrá tal cosa», el ḥadīṯ en toda su extensión. Y en la versión de ‘Ikrima de él, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: «quien haga tal y tal y llegue a tal y tal lugar tendrá tal cosa». Entonces los jóvenes se apresuraron y los ancianos permanecieron junto a los estandartes. Cuando se les concedió la victoria, los jóvenes vinieron a reclamar lo que se les había asignado, y los ancianos les dijeron: «No os lo llevéis sin nosotros; nosotros fuimos apoyo para vosotros». Entonces Dios —Altísimo— reveló: «y reconciliad lo que hay entre vosotros». Lo mencionó también Ismā‘īl b. Isḥāq. Y se transmitió de ‘Umar b. al-Ḫaṭṭāb que dijo a Ŷarīr b. ‘Abd Allāh al-Baŷalī, cuando llegó a él con su gente y él quería ir a aš-Šām: «¿Quieres ir a Kūfa y tendrás un tercio, después del quinto, de toda tierra y cautivos?». Y sostuvo esto un grupo de juristas de aš-Šām: al-Awzā‘ī, Makḥūl, Ibn Ḥaywa y otros. Consideraron el quinto como parte del conjunto del botín, y el nafl después del quinto; luego el botín entre la gente del campamento. Y así lo dijo Isḥāq, Aḥmad y Abū ‘Ubayd. Dijo Abū ‘Ubayd: la gente hoy está en que no hay nafl del botín hasta que se extraiga el quinto. Y dijo Mālik: no es lícito que el imām diga a una partida: «lo que toméis, un tercio es para vosotros». Dijo Saḥnūn: quiere decir, al inicio. Si ya se ha estipulado, se ejecuta [7575], y para ellos están sus porciones en lo restante. Y dijo Saḥnūn: si el imām dice a una partida: «lo que toméis, no hay quinto sobre ello», esto no es lícito; y si ya se ha estipulado [7576], lo anulo, porque este es un dictamen anómalo: no es lícito ni se ejecuta.

La sexta.— Mālik —Dios tenga misericordia de él— consideró recomendable que el imām no conceda como nafl sino lo que es manifiesto, como el turbante, el caballo y la espada. Y algunos sabios prohibieron que el imām conceda como nafl oro, plata, perlas y cosas semejantes. Y algunos dijeron: el nafl es lícito en toda cosa. Y esto es lo correcto, por el dicho de ‘Umar y por lo que exige la aleya. Y Dios sabe más.

La séptima.— Su dicho —Altísimo—: «Temed, pues, a Dios y reconciliad lo que hay entre vosotros» es una orden de piedad y de reconciliación; es decir: estad unidos en el mandato de Dios en la súplica: «¡Oh Dios, reconcilia lo que hay entre las partes!», esto es, el estado por el cual se produce la unión. Esto indica explícitamente que brotó entre ellos una discordia, o que las almas se inclinaron a la avidez y la disputa, como está expresado en el ḥadīṯ. Y ya precedió el sentido de la piedad [7577], es decir: temed a Dios en vuestras palabras y en vuestras acciones, y reconciliad lo que hay entre vosotros. «Y obedeced a Dios y a Su Enviado» en lo relativo a los botines y a lo semejante. «Si sois creyentes» es decir: el camino del creyente es cumplir lo que hemos mencionado. Y se dijo: «in» con el sentido de «iḏ».

[1] : ...

Notas y Referencias

[1] Quizá sea ‘Amr b. Murra, mencionado en la cadena de transmisión del ḥadīṯ (véase Ibn Māŷa, t. 1, p. 139, y Sunan Abī Dāwūd, t. 1, p. 77, edición de Egipto).

[7571] Al-qabḍ (con vocalización) con el sentido de «lo recogido/lo retenido»; es lo que se reúne del botín antes de que se reparta.

[7572] El autor del verso es Labīd, como en Lisān al-‘Arab (raíz n-f-l).

[7573] Al-mūŷifūn: los que obtienen (el botín) con caballos y monturas. Al-īŷāf: la rapidez en la marcha.

[7574] At-taḍriya: la incitación.

[7575] En Z y K: «dejó».

[7576] En Z y K: «dejó».

[7577] Véase t. 1, p. 161.