76

El Ser Humano

الإنسان Al-Insan
Aya 14

Versículo (Español)

[76:14] Estarán cubiertos por una sombra cercana y fresca de árboles, cuyos frutos serán fáciles de alcanzar.

Tafsir de Al-Qurtubi

{وَدَانِيَةً عَلَيۡهِمۡ ظِلَٰلُهَا وَذُلِّلَتۡ قُطُوفُهَا تَذۡلِيلٗا} (14) Palabra del Altísimo: «Y cercanas sobre ellos estarán sus sombras». Es decir: la sombra de los árboles en el Paraíso está próxima a los justos; así, les sirve de toldo, como incremento de su deleite, aunque allí no haya sol ni luna; del mismo modo que sus peines son de oro y plata, aunque allí no haya suciedad ni desaliño. Y se dice: la altura de los árboles en el Paraíso equivale a la distancia de cien años; y cuando el amigo de Dios desea su fruto, éste se acerca hasta que lo toma. Y «cercanas» (dāniyatan) está en acusativo como circunstancial (ḥāl), por coordinación con «reclinados» (muttaqi’īn), como cuando dices: «En la casa está ‘Abd Allāh reclinado, y sobre él están extendidos los cortinajes». Y se ha dicho: está en acusativo como adjetivo del Paraíso, es decir: «y les recompensó con un Paraíso cercano»; así, es atributo de un calificado elidido. Y se ha dicho: depende del lugar de «no verán en él sol ni frío intenso», y (verán) «cercanas». Y se ha dicho: es por elogio, es decir: «se acercó, cercana». Lo dijo al-Farrā’. «Sus sombras»: «las sombras» están en nominativo por (regencia de) «cercanas»; y si se leyera con «cercanas» en nominativo, de modo que «las sombras» fueran el sujeto inicial y «cercanas» el predicado, sería válido, y la oración quedaría en posición de circunstancial respecto del pronombre -hā y -hum en «y les recompensó». Y se ha leído así. Y en la lectura de ‘Abd Allāh: «y cercano sobre ellos», por la precedencia del verbo. Y en la letra (lectura) de Ubayy: «y se acercó», en nominativo, como inicio independiente. «Y fueron sometidos»: es decir, se les hizo dócil. «Sus racimos»: es decir, sus frutos. «Sometimiento»: es decir, docilidad; de modo que los toma quien está de pie, sentado o recostado; no se apartan de sus manos, ni hay espinas. Así lo dijo Qatāda. Y dijo Muǧāhid: si alguien se pone de pie, se elevan para él; si se sienta, descienden sobre él; y si se recuesta, se acercan a él y come de ellos. Y de él también: la tierra del Paraíso es de hojas, y su polvo es azafrán, y su fragancia es almizcle intenso; y las raíces de sus árboles son oro y plata, y sus ramas son perlas, crisólito y rubí; y el fruto está bajo todo ello: quien come de él de pie no sufre daño; quien come de él sentado no sufre daño; y quien come de él recostado no sufre daño.

Y dijo Ibn ‘Abbās: cuando se dispone a tomar de sus frutos, éstos descienden hacia él hasta que toma de ellos lo que quiere; y el sometimiento de los racimos es la facilitación del tomar. Y «los racimos»: los frutos; el singular es qiṭf (con kasra en la qāf). Se llamó así porque se corta (yuqṭaf), del mismo modo que se llamó al-ǧanā (la cosecha) porque se recoge (yujnā). «Sometimiento»: es refuerzo de lo descrito con docilidad; como Su dicho: «y lo hemos hecho descender, un descenso» [al-Isrā’: 106], y: «y Dios habló a Moisés, un hablar» [al-Nisā’: 164]. Al-Māwardī: y cabe que el sometimiento de sus racimos sea que se les muestren desde sus envolturas, y se les libren de sus huesos.

Digo: en esto hay lejanía; pues Ibn al-Mubārak transmitió —dijo: nos informó Sufyān, de Ḥammād, de Sa‘īd b. Ǧubayr, de Ibn ‘Abbās— que dijo: las palmeras del Paraíso: sus troncos son esmeralda verde; sus bases (karb) son oro rojo; sus palmas (sa‘f) son vestidura para la gente del Paraíso: de ellas son sus prendas cortadas y sus túnicas; y su fruto es como grandes tinajas y cubos: más blanco que la leche, más dulce que la miel y más blando que la mantequilla; no tiene hueso.

Dijo Abū Ǧa‘far al-Naḥḥās: y se dice que «al-muḏallal» es aquello que el agua ha ablandado, es decir, lo ha saciado; y se dice que «al-muḏallal» es aquello que la más leve brisa hace inclinar por su blandura; y se dice que «al-muḏallal» es lo nivelado; porque la gente del Ḥiǧāz dice: «ḏallil naḫlaka», es decir, nivélalo; y se dice que «al-muḏallal» es lo cercano, al alcance, por su dicho: «ḥā’iṭ ḏalīl», es decir, bajo. Dijo Abū Ǧa‘far [15683]: estas opiniones que hemos referido las mencionaron los sabios de la lengua y las dijeron a propósito del verso de Imru’ al-Qays:

وساقٍ كأنبُوبِ السَّقِيِّ المُذَلَّلِ [15684]

Notas y Referencias

[15683] Así en las copias del original. Y en la edición impresa: «Abū Ḥanīfa».

[15684] al-anbūb: el junco (papiro). al-saqy: la palmera regada. Comparó la pierna de la mujer con un junco que ha brotado bajo palmeras; las palmeras lo sombrean del sol, y eso es lo más bello que puede tener. Y el primer hemistiquio del verso es: «Y un talle sutil, como una trenza, ceñido».