70

Las Gradas

المعارج Al-Ma'arij
Aya 4

Versículo (Español)

[70:4] por las que ascienden hacia Él los ángeles y las almas; un día que durará cincuenta mil años.

Tafsir de Al-Qurtubi

{Ascienden los ángeles y el Espíritu hacia Él, en un día cuya medida es de cincuenta mil años} (4) Palabras del Altísimo: «Ascienden los ángeles y el Espíritu»; esto es: suben por las escalas (maʿārij) que Dios dispuso para ellos. Ibn Masʿūd, sus compañeros, al-Sulamī y al-Kisāʾī leyeron: «asciende» (yaʿruǧ) con yāʾ, atendiendo al sentido de plural, y por Su dicho: mencionad a los ángeles y no los tratéis en femenino. Los demás leyeron con tāʾ, atendiendo al sentido de colectividad. «Y el Espíritu»: es Gabriel —sobre él la paz—; así lo dijo Ibn ʿAbbās. Su prueba es la palabra del Altísimo: «lo hizo descender el Espíritu fiel [15337]» [al-Šuʿarāʾ: 193]. Y se dijo: es otro ángel, de enorme constitución. Dijo Abū Ṣāliḥ: es una criatura de las criaturas de Dios, con forma semejante a la de los hombres, pero no son hombres. Dijo Qabīṣa b. Ḏuʾayb: es el espíritu del difunto cuando es tomado.

«Hacia Él»: esto es, hacia el lugar que es su morada, y está en el cielo; pues es el lugar de Su benevolencia y de Su honra. Y se dijo: es como la palabra de Abraham: «Ciertamente, me voy hacia mi Señor [15338]» [al-Ṣāffāt: 99]; esto es, hacia el lugar que me ha ordenado. Y se dijo: «hacia Él», es decir, hacia Su Trono. «En un día cuya medida es de cincuenta mil años». Dijeron Wahb, al-Kalbī y Muḥammad b. Isḥāq: esto es, el ascenso de los ángeles al lugar que es su morada, en un tiempo cuya medida, para otros, si ascendieran, sería de cincuenta mil años. Y dijo también Wahb: entre lo más bajo de la tierra y el Trono hay una marcha de cincuenta mil años. Y ésta es la opinión de Muǧāhid. Y se armonizó esta aleya con Su dicho: «en un día cuya medida es de mil años» en la sura al-Saǧda [15339], diciendo: «en un día cuya medida es de cincuenta mil años»: desde el extremo de Su mandato, desde lo más bajo de las tierras, hasta el extremo de Su mandato por encima de los cielos, hay cincuenta mil años. Y Su dicho —Exaltado sea— en (Ālām Tanzīl): «en un día cuya medida es de mil años» [al-Saǧda: 5] significa con ello el descenso del mandato desde el cielo de este mundo hasta la tierra, y desde la tierra al cielo en un solo día; y ésa es la medida de mil años, porque entre el cielo y la tierra hay una marcha de quinientos años. Y según Muǧāhid también, y al-Ḥakam y ʿIkrima: es la duración de la vida del mundo, desde que fue creado hasta lo último que reste: cincuenta mil años. Ninguno de vosotros sabe cuánto ha pasado ni cuánto queda, sino Dios —Poderoso y Majestuoso—. Y se dijo: lo pretendido es el Día de la Resurrección; esto es, la medida del juicio en él, si lo asumiera una criatura, sería de cincuenta mil años. Así lo dijo también ʿIkrima, y al-Kalbī y Muḥammad b. Kaʿb. Dice —Glorificado sea—: y Yo me desembarazo de ello en una hora. Dijo al-Ḥasan: es el Día de la Resurrección; pero el Día de la Resurrección no tiene término, de modo que lo pretendido es mencionar su estancia para el ajuste de cuentas: es en cincuenta mil años de los años de este mundo; luego, entonces, los moradores de las dos moradas se asientan en las dos moradas. Dijo Yamān: es el Día de la Resurrección; en él hay cincuenta estaciones, cada estación de mil años. Dijo Ibn ʿAbbās: es el Día de la Resurrección; Dios lo hace, para los incrédulos, de la medida de cincuenta mil años; luego entran en el Fuego para permanecer.

Digo: ésta es la mejor de las opiniones dichas sobre la aleya —si Dios quiere—, por la prueba de lo que transmitió Qāsim b. Aṣbaġ, del ḥadiz de Abū Saʿīd al-Judrī, quien dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «en un día cuya medida es de cincuenta mil años». Dije: ¡qué largo es esto! Entonces el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Por Aquel en Cuya mano está mi alma: ciertamente se le aligerará al creyente hasta que le sea más leve que la oración obligatoria que reza en este mundo». Y al-Naḥḥās adujo como prueba de la corrección de esta opinión lo que transmitió Suhayl, de su padre, de Abū Hurayra, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «No hay hombre que no cumpla el zakāt de su riqueza sin que se le haga un šuǧāʿ [15340] de fuego con el que se le cauterizan la frente, la espalda y los costados, en un día cuya medida es de cincuenta mil años, hasta que Dios juzgue entre la gente». Dijo: esto indica que es el Día de la Resurrección. Dijo Ibrāhīm al-Taymī: la medida de ese día para el creyente no es sino como la medida entre el mediodía y la tarde. Y se transmitió este sentido, elevado (marfūʿ), en el ḥadiz de Muʿāḏ, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «Dios —Altísimo— os ajustará cuentas en la medida de lo que hay entre las dos oraciones; por eso se llamó a Sí mismo Rápido en el ajuste de cuentas y el más veloz de los que ajustan cuentas». Lo mencionó al-Māwardī. Y se dijo: más bien el término será en medio día, como Su dicho —Altísimo—: «Los moradores del Paraíso, ese día, tendrán mejor morada y mejor lugar de siesta [15341]» [al-Furqān: 24]. Esto es conforme a la comprensión de las criaturas; si no, ningún asunto Le distrae de otro asunto. Y así como les provee en una hora, así les ajusta cuentas en un instante. Dijo Dios —Altísimo—: «Vuestra creación y vuestra resurrección no son sino como (las de) un alma única [15342]» [Luqmān: 28]. Y según Ibn ʿAbbās también, acerca de esta aleya y acerca de Su dicho —Altísimo—: «en un día cuya medida es de mil años» [al-Saǧda: 5], dijo: son días que Dios —Poderoso y Majestuoso— ha nombrado; Él es más sabio respecto de cómo serán, y detesto decir sobre ello lo que no sé. Y se dijo: el sentido de mencionar cincuenta mil años es figuración; es dar a conocer la longitud de la duración de la Resurrección en la estación (del Juicio), y lo que la gente encuentra en ella de severidades. Los árabes describen los días de dureza por la longitud, y los días de alegría por la brevedad. Dijo el poeta:

Y un día, como la sombra de la lanza, acortó su longitud *** la sangre del odre entre nosotros y el repiqueteo de los laúdes [15343]

Y se dijo: en el discurso hay anteposición y postergación; y el sentido es: «Un suplicante pidió un castigo que ha de acaecer, para los incrédulos, que no tiene, de parte de Dios, quien lo rechace, en un día cuya medida es de cincuenta mil años: ascienden los ángeles y el Espíritu hacia Él». Y esta opinión es el sentido de lo que hemos escogido. Y el que concede el acierto es Dios.

Notas y Referencias

[15337] Véase t. 13, p. 138.

[15338] Véase t. 15, p. 97.

[15339] Véase t. 14, p. 86.

[15340] Al-šuǧāʿ (con ḍamma y kasra): la serpiente macho.

[15341] Véase t. 13, p. 22.

[15342] Véase t. 14, p. 78.

[15343] Dijo Ibn Barrī: al-Ǧawharī atribuyó este verso a Yazīd b. al-Ṭaṯariyya, pero lo correcto es que es de Šabrama b. al-Ṭufayl. (Véase Lisān al-ʿArab, voz ṣ-f-q). Y al-ziqq: un recipiente de cuero. Con “la sangre del odre” se refiere al vino. Y al-mazāhir: los laúdes. “Y repiquetearon los laúdes”: unos respondieron a otros.