7

Las Alturas

الأعراف Al-A'raf
Aya 46

Versículo (Español)

[7:46] Entre ambos [grupos] habrá una separación, y en los lugares elevados habrá personas que serán reconocidas por su aspecto [por la gente del Paraíso y la gente del Infierno], y llamarán a la gente del Paraíso saludándolos: "¡La paz sea con ustedes!" Ellos no han ingresado en él, pero están ansiosos por hacerlo.

Tafsir de Al-Qurtubi

{وَبَيۡنَهُمَا حِجَابٞۚ وَعَلَى ٱلۡأَعۡرَافِ رِجَالٞ يَعۡرِفُونَ كُلَّۢا بِسِيمَىٰهُمۡۚ وَنَادَوۡاْ أَصۡحَٰبَ ٱلۡجَنَّةِ أَن سَلَٰمٌ عَلَيۡكُمۡۚ لَمۡ يَدۡخُلُوهَا وَهُمۡ يَطۡمَعُونَ} (46) Palabras del Altísimo: "Y entre ambos hay un velo" esto es: entre el Fuego y el Jardín —pues se los ha mencionado—, una barrera, es decir, un muro. Y es el muro que Dios mencionó en Su dicho: "Entonces se levantó entre ellos un muro[7132]" [al-Ḥadīd: 13]. "Y sobre los A‘rāf hay hombres" esto es: sobre los a‘rāf del muro, que son sus almenas. De ahí el ‘urf del caballo y el ‘urf del gallo. ‘Abd Allāh ibn Abī Yazīd[7133]روایتó de Ibn ‘Abbās que dijo: los a‘rāf son aquello que está elevado. Y Mujāhid روایتó de Ibn ‘Abbās que dijo: los a‘rāf son un muro con una cresta como la del gallo. Y los a‘rāf, en la lengua, son: el lugar elevado; plural de ‘urf. Dijo Yaḥyā ibn Ādam: pregunté a al-Kisā’ī por el singular de al-a‘rāf y guardó silencio. Entonces dije: nos transmitió Isrā’īl, de Jābir, de Mujāhid, de Ibn ‘Abbās, que dijo: los a‘rāf son un muro con una cresta como la del gallo. Y él dijo: sí, por Dios; su singular —es decir—, y su plural es a‘rāf. ¡Muchacho, trae el papel! Y lo escribió. Y estas palabras salieron en registro de elogio, como Su dicho acerca de ello: "Hombres a quienes ni el comercio ni la venta distraen del recuerdo de Dios[7134]" [al-Nūr: 37]. Los sabios han hablado acerca de los Compañeros de los A‘rāf en diez opiniones. Dijo ‘Abd Allāh ibn Mas‘ūd, Ḥudhayfa ibn al-Yamān, Ibn ‘Abbās, al-Sha‘bī, al-Ḍaḥḥāk e Ibn Jubayr: son gentes cuyas buenas obras y malas obras se igualaron. Dijo Ibn ‘Aṭiyya: y en el Musnad de Khaythama ibn Sulaymān (al final de la decimoquinta parte) hay un ḥadīṯ de Jābir ibn ‘Abd Allāh: dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: (Se colocarán las balanzas el Día de la Resurrección y se pesarán las buenas obras y las malas obras; a quien le pesen más sus buenas obras que sus malas obras, aunque sea el peso de una ṣu’āba[7135], entrará en el Jardín; y a quien le pesen más sus malas obras que sus buenas obras, aunque sea el peso de una ṣu’āba, entrará en el Fuego). Se dijo: ¡Oh Mensajero de Dios! ¿Y aquel cuyas buenas obras y malas obras se igualen? Dijo: (Esos son los Compañeros de los A‘rāf: no han entrado en él, y sin embargo anhelan). Y dijo Mujāhid: son gentes rectas, juristas, sabios. Y se dijo: son los mártires. Lo mencionó al-Mahdawī. Y dijo al-Qushayrī: y se dijo que son los virtuosos de los creyentes y los mártires: se han desembarazado del asunto de sí mismos y se han dedicado a contemplar el estado de la gente; cuando ven a los moradores del Fuego, buscan refugio en Dios de ser devueltos al Fuego, pues en el poder de Dios está toda cosa, y lo contrario de lo conocido es posible. Y cuando ven a la gente del Jardín —y ellos aún no han entrado— esperan para ellos su entrada. Y dijo Sharḥabīl ibn Sa‘d: son los que fueron martirizados en el camino de Dios, que salieron desobedeciendo a sus padres. Y al-Ṭabarī mencionó sobre ello un ḥadīṯ del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: que se equilibran su desobediencia filial y su martirio. Y al-Tha‘labī mencionó, con su cadena, de Ibn ‘Abbās acerca del dicho del Poderoso y Majestuoso: "Y sobre los A‘rāf hay hombres" que dijo: los a‘rāf son un lugar elevado sobre el Ṣirāṭ; sobre él están al-‘Abbās, Ḥamza, ‘Alī ibn Abī Ṭālib y Ja‘far el de las dos alas —Dios esté complacido con ellos—; reconocen a quienes los aman por la blancura de los rostros y a quienes los aborrecen por la negrura de los rostros. Y al-Zahrāwī نقلó que son los justos del Día de la Resurrección que dan testimonio sobre la gente por sus obras, y están en cada comunidad. Al-Naḥḥās escogió esta opinión y dijo: es de lo mejor que se ha dicho al respecto: están sobre el muro entre el Jardín y el Fuego. Y dijo al-Zajjāj: son un grupo de profetas. Y se dijo: son gentes que tenían pecados menores que no les fueron expiados por los dolores y calamidades en la vida mundana, y no tienen pecados mayores; entonces se les retiene del Jardín para que les alcance por ello una aflicción que haga contrapeso a sus pecados menores. Y Sālim, el liberto de Abū Ḥudhayfa, deseó ser de los Compañeros de los A‘rāf, pues su doctrina es que son pecadores. Y se dijo: son los hijos de la fornicación[7136]; lo mencionó al-Qushayrī de Ibn ‘Abbās. Y se dijo: son ángeles encargados de este muro, que distinguen a los incrédulos de los creyentes antes de hacerlos entrar en el Jardín y en el Fuego. Lo mencionó Abū Majlaz. Y se le dijo: ¿acaso no se llama “hombres” a los ángeles? Respondió: son varones y no hembras; no es, pues, remoto que se aplique a ellos el término “hombres”, como se aplicó a los genios en Su dicho: "Y que había hombres de los humanos que buscaban refugio en hombres de los genios[7137]" [al-Jinn: 6]. Esos ángeles reconocen a los creyentes por sus señales y a los incrédulos por sus señales; anuncian la buena nueva a los creyentes antes de su entrada en el Jardín —y aún no han entrado—, y por ello lo anhelan. Y cuando ven a la gente del Fuego, suplican para sí mismos la salvación del castigo. Dijo Ibn ‘Aṭiyya: lo que se desprende necesariamente de la aleya es que sobre los A‘rāf hay hombres de la gente del Jardín cuya entrada se retrasa, y les acontece lo descrito de consideración respecto de ambos grupos. Y "reconocen a cada cual por sus señales" esto es: por sus marcas, que son la blancura y hermosura de los rostros en la gente del Jardín, y su negrura y fealdad en la gente del Fuego, además de otras cosas: el reconocimiento del ámbito de estos y del ámbito de aquellos.

Digo: se abstuvo de precisar por la inestabilidad de los relatos y de los detalles; y Dios es Quien mejor conoce las realidades de los asuntos. Luego se dijo: al-a‘rāf es plural de ‘urf, y es todo lo alto y elevado, pues por su prominencia es más “conocible” que lo bajo. Dijo Ibn ‘Abbās: los a‘rāf son las alturas del Ṣirāṭ. Y se dijo: es el monte Uḥud, que será colocado allí. Dijo Ibn ‘Aṭiyya: y al-Zahrāwī mencionó un ḥadīṯ: que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: (Uḥud es un monte que nos ama y al que amamos; y el Día de la Resurrección será representado entre el Jardín y el Fuego: sobre él se retendrá a gentes que reconocerán a cada cual por sus señales; ellos —si Dios quiere— son de la gente del Jardín). Y mencionó otro ḥadīṯ de Ṣafwān ibn Sulaym: que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: (Uḥud está sobre un ángulo de los ángulos del Jardín).

Digo: y Abū ‘Umar mencionó de Anas ibn Mālik que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: (Uḥud es un monte que nos ama y al que amamos, y está sobre un canal de los canales del Jardín).

Palabras del Altísimo: "Y llamaron a los moradores del Jardín" esto es: los Compañeros de los A‘rāf llamaron a los moradores del Jardín. "Que la paz sea con vosotros" esto es: les dijeron: la paz sea con vosotros. Y se dijo: el sentido es: habéis quedado a salvo del castigo. "No han entrado en él, y sin embargo anhelan" esto es: los Compañeros de los A‘rāf no han entrado en el Jardín; es decir, aún no han entrado. "y sin embargo anhelan": según esta interpretación, con el sentido de: y saben que entrarán en él. Esto es conocido en la lengua: que ṭami‘a (anhelar) venga con el sentido de ‘alima (saber). Lo mencionó al-Naḥḥās. Esta es la opinión de Ibn Mas‘ūd, Ibn ‘Abbās y otros: que lo pretendido son los Compañeros de los A‘rāf. Y dijo Abū Majlaz: son la gente del Jardín; es decir, los Compañeros de los A‘rāf les dijeron: la paz sea con vosotros; y la gente del Jardín aún no ha entrado en el Jardín, y anhelan su entrada para los creyentes que pasan junto a los Compañeros de los A‘rāf. La pausa (waqf) está en Su dicho: "Que la paz sea con vosotros". Y en Su dicho: "No han entrado en él". Luego se comienza: "y sin embargo anhelan" con el sentido de: y anhelan entrar en él. Y es posible que "y sin embargo anhelan" sea un ḥāl (circunstancial), y el sentido sea: los creyentes que pasan junto a los Compañeros de los A‘rāf no han entrado en él estando anhelantes; más bien entraron sin anhelar su entrada; por tanto, no se hace pausa en "No han entrado en él".

[7132] :راجع ج 17 ص 245. [7133] :كذا في ا و ج و ك وفي ز: ابن أبي زيد: والظاهر ابن زيد: راجع ج 12 ص 264 [7134] :راجع ج 12 ص 264 [7135] :الصؤابة : بيضة القملة [7136] :في ع: الزناة [7137] :راجع ج 19 ص 8

Notas y Referencias

[7132] Véase t. 17, p. 245.

[7133] Así en ا y ج y و y ك; y en ز: “Ibn Abī Zayd”. Lo más probable es “Ibn Zayd”. Véase t. 12, p. 264.

[7134] Véase t. 12, p. 264.

[7135] La ṣu’āba: el huevo del piojo.

[7136] En ع: “los fornicadores”.

[7137] Véase t. 19, p. 8.