Las Alturas
الأعراف Al-A'rafVersículo (Español)
[7:31] ¡Oh, hijos de Adán! Vistan con elegancia cuando acudan a las mezquitas. Coman y beban con mesura, porque Dios no ama a los derrochadores.
Tafsir de Al-Qurtubi
{۞¡Oh hijos de Adán! Tomad vuestro adorno en cada mezquita, y comed y bebed, pero no cometáis exceso. Ciertamente, Él no ama a los que cometen exceso} (31)
فيه سبع مسائل :
La primera.—
Su dicho —Exaltado sea—:
«¡Oh hijos de Adán!»
es un خطاب dirigido a toda la humanidad, aunque lo pretendido con ello fueran quienes, de entre los árabes, circunvalaban la Casa desnudos; pues es general respecto de toda mezquita para la oración. Porque lo que cuenta es la generalidad, no la causa. Y entre los sabios hay quien negó que lo pretendido sea el ṭawāf; porque el ṭawāf no tiene lugar sino en una sola mezquita, mientras que lo que abarca toda mezquita es la oración. Esta es la opinión de quien se le ocultaron los propósitos de la Ley.
En el Ṣaḥīḥ de Muslim, de Ibn ʿAbbās, dijo:
La mujer circunvalaba la Casa estando desnuda y decía: «¿Quién me presta un tiṭwāf[7087]?» para ponérselo sobre su vulva.
Y decía:
«Hoy se muestra parte de él o todo; *** y lo que se muestre de él, no lo declaro lícito».
Entonces descendió esta aleya: «Tomad vuestro adorno en cada mezquita».
Al-tiṭwāf (con kasra en la tāʾ). Y esta mujer era Ḍubāʿa bint ʿĀmir b. Qurṭ. Así lo dijo el cadí ʿIyāḍ.
Y en el Ṣaḥīḥ de Muslim también, de Hišām b. ʿUrwa, de su padre, dijo:
Los árabes circunvalaban la Casa desnudos, salvo los ḥums[7088]; y los ḥums eran Qurayš y quienes de ellos nacieron. Circunvalaban la Casa desnudos, a menos que los ḥums les dieran ropas: los hombres daban a los hombres y las mujeres a las mujeres. Y los ḥums no salían de al-Muzdalifa, mientras que toda la gente se detenía en ʿArafāt[7089]
En una versión fuera de Muslim:
Y decían: «Somos la gente del Ḥaram; no conviene que nadie de los árabes circunvale sino con nuestras ropas, ni que coma, si entra en nuestra tierra, sino de nuestra comida».
Quien, de entre los árabes, no tenía en La Meca un amigo que le prestase una prenda, ni dinero para alquilarla, quedaba entre dos opciones:
o bien circunvalar la Casa desnudo, o bien circunvalar con sus ropas; y cuando terminaba su circunvalación, arrojaba su prenda y nadie la tocaba. A aquella prenda se la llamaba al-luqā.
Dijo un poeta árabe:
«Basta de tristeza mi volver sobre él, como si fuera *** un luqā, ante las manos de los circunvalantes, inviolable».
Así permanecieron en aquella ignorancia, innovación y extravío hasta que Dios envió a Su Profeta Muḥammad —Dios lo bendiga y le conceda paz—.
Entonces Dios —Exaltado sea— hizo descender: «¡Oh hijos de Adán! Tomad vuestro adorno», la aleya[7090]
Y un pregonero del Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— proclamó:
«¡Que nadie circunvale la Casa desnudo!».
Digo:
Quien sostuvo que lo pretendido es la oración, su adorno son las sandalias; por lo transmitido por Karz b. Wabara, de ʿAṭāʾ, de Abū Hurayra, del Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz—, que dijo un día:
«Tomad el adorno de la oración».
Se dijo: «¿Y cuál es el adorno de la oración?».
Dijo:
«Calzaos vuestras sandalias y orad con ellas».
La segunda.— La aleya indica la obligatoriedad de cubrir la ʿawra, como ya se ha mencionado. La mayoría de la gente de ciencia sostuvo que ello es un deber entre los deberes de la oración. Al-Abharī dijo: es un deber en términos generales, y el ser humano ha de cubrirla de las miradas de la gente, en la oración y fuera de ella. Y esto es lo correcto; por su dicho —la paz sea con él— a al-Miswar b. Maḫrama:
«Vuelve a tu prenda, tómala y no caminéis desnudos».
Lo transmitió Muslim.
Ismāʿīl al-Qāḍī sostuvo que cubrir la ʿawra es de las sunan de la oración, y argumentó que si fuera un deber en la oración, al desnudo no le sería lícito orar; porque todo lo que es deber en la oración debe realizarse cuando se tiene capacidad, o su sustituto cuando no se tiene, o bien la oración cae por completo; y no es así.
Dijo Ibn al-ʿArabī:
Si decimos que cubrir la ʿawra es un deber en la oración, y se le cae la prenda al imām y queda al descubierto su trasero mientras está inclinado, y luego levanta la cabeza y lo cubre, le es suficiente; así lo dijo Ibn al-Qāsim.
Sahnūn dijo:
Y todo aquel de los orantes que lo haya visto, repite.
Y se transmitió también de Sahnūn:
Que él repite y ellos repiten; porque cubrir la ʿawra es una condición entre las condiciones de la oración, y si aparece, la oración se invalida. Su fundamento es la pureza ritual.
Dijo el cadí Ibn al-ʿArabī:
En cuanto a quienes dicen que su oración no se invalida, es porque no han perdido una condición; y en cuanto a quienes dicen que si lo toma en el acto su oración es válida, pero se invalida la oración de quien lo miró, eso es una página que debe borrarse y no es lícito ocuparse de ella.
En al-Buḫārī y al-Nasāʾī, de ʿAmr b. Salama, dijo:
Cuando mi gente regresó de junto al Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— dijeron que dijo:
«Que os dirija en la oración el que más recite el Corán».
Dijo:
Entonces me llamaron y me enseñaron la inclinación y la postración; y yo les dirigía la oración, y llevaba una burda con una abertura.
Y decían a mi padre: «¿No nos cubres el trasero de tu hijo?». Esta es la formulación de al-Nasāʾī.
Y está establecido, de Sahl b. Saʿd, que dijo:
Ciertamente los hombres se ataban sus izāres al cuello, por lo estrechos que eran, detrás del Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— en la oración, como los niños.
Entonces alguien dijo:
«¡Asamblea de mujeres! No levantéis vuestras cabezas hasta que los hombres las levanten».
Lo transmitieron al-Buḫārī, al-Nasāʾī y Abū Dāwūd.
La tercera.— Discreparon acerca de si uno ve su propia ʿawra.
Al-Šāfiʿī dijo:
Si la prenda es estrecha, que la abotone o la sujete con algo para que la camisa no se abra y se vea la ʿawra por el escote; y si no lo hace y ve su propia ʿawra, repite la oración. Es la opinión de Aḥmad.
Mālik concedió licencia para orar con la camisa desabotonada, sin llevar pantalón. Es la opinión de Abū Ḥanīfa y Abū Ṯawr. Y Sālim solía orar con los botones desabrochados.
Dāwūd al-Ṭāʾī dijo:
Si tiene una barba grande, no hay inconveniente. Al-Aṯram transmitió su sentido de Aḥmad.
Y si es imām, que no ore sino con su manto, porque ello forma parte del adorno.
Y se dijo:
Del adorno está orar con sandalias. Lo transmitió Anas del Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz—, pero no es auténtico.
Y se dijo:
El adorno de la oración es alzar las manos en la inclinación y al incorporarse de ella.
Dijo Abū ʿUmar:
Toda cosa tiene un adorno, y el adorno de la oración es el takbīr y alzar las manos.
Y ʿUmar —Dios esté complacido con él— dijo:
Si Dios os ha dado amplitud, dad amplitud a vosotros mismos: un hombre reúne sobre sí sus prendas; ora con izār y ridāʾ[7091], con izār y camisa, con izār y qabāʾ[7092], con pantalón y ridāʾ, con pantalón y camisa, con pantalón y qabāʾ—
Y creo que dijo: con tabān y camisa[7093]—, con tabān y ridāʾ, con tabān y qabāʾ.
Lo transmitieron al-Buḫārī y al-Dāraquṭnī.
La cuarta.—
Su dicho —Exaltado sea—:
«Y comed y bebed, pero no cometáis exceso».
Ibn ʿAbbās dijo: Dios permitió en esta aleya el comer y el beber, mientras no haya exceso ni altivez[7094]
En cuanto a lo que exige la necesidad —esto es, lo que sacia el hambre y calma la sed—, es recomendable racional y legalmente, por lo que contiene de preservación de la vida y custodia de los sentidos; por eso la Ley vino con la prohibición del wiṣāl (ayuno continuado), porque debilita el cuerpo, mortifica el alma y debilita para la adoración; y eso la Ley lo impide y la razón lo rechaza. Y quien se priva a sí mismo de lo necesario no tiene parte en la piedad ni porción en el ascetismo; porque lo que se priva de realizar actos de obediencia por incapacidad y debilidad es de mayor recompensa y más grande salario.
Se discrepó acerca de lo que excede la medida de la necesidad en dos opiniones:
se dijo que es ilícito, y se dijo que es reprobable.
Dijo Ibn al-ʿArabī:
Y esto es lo correcto; pues la medida de la saciedad varía según los países, los tiempos, las edades y los alimentos.
Luego se dijo:
En la poca comida hay muchos beneficios: entre ellos, que el hombre esté más sano de cuerpo, de mejor memoria, de entendimiento más puro, de menos sueño y de espíritu más ligero. Y en la mucha comida hay el empacho del estómago y el hedor de la indigestión[7095], y de ello se generan diversas enfermedades, de modo que se necesita más tratamiento que el que necesita quien come poco.
Dijo uno de los sabios:
El mayor de los remedios es medir el alimento.
El Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— explicó este sentido con una exposición suficiente que dispensa de las palabras de los médicos, cuando dijo:
«Ningún hijo de Adán llena un recipiente peor que su vientre. Le bastan al hijo de Adán unos bocados que le mantengan la espalda erguida; y si necesariamente ha de ser, entonces un tercio para su comida, un tercio para su bebida y un tercio para su aliento».
Lo transmitió al-Tirmiḏī del ḥadiz de al-Miqdām b. Maʿdī Karib.
Dijeron nuestros sabios:
Si Hipócrates oyera esta división, se asombraría de esta sabiduría.
Y se menciona que al-Rašīd tenía un médico cristiano hábil, que dijo a ʿAlī b. al-Ḥusayn:
«No hay en vuestro Libro nada de la ciencia de la medicina; y la ciencia es de dos clases: ciencia de las religiones y ciencia de los cuerpos».
ʿAlī le dijo:
«Dios ha reunido toda la medicina en la mitad de una aleya de nuestro Libro».
Le dijo:
«¿Cuál es?».
Dijo: el dicho del Poderoso y Majestuoso:
«Y comed y bebed, pero no cometáis exceso».
El cristiano dijo:
«Y no se transmite de vuestro Mensajero nada de medicina».
ʿAlī dijo:
«El Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— reunió la medicina en pocas palabras»[7096]
Dijo:
«¿Cuáles son?».
Dijo:
«El estómago es la casa de las enfermedades; la dieta es la cabeza de todo remedio; y da a cada cuerpo lo que lo has habituado».
El cristiano dijo:
«Ni vuestro Libro ni vuestro Profeta han dejado medicina alguna a Galeno».
Digo:
Se dice que el tratamiento del enfermo es de dos mitades: mitad medicamento y mitad dieta; si se reúnen, es como si el enfermo ya hubiera sanado y recobrado la salud. Y si no, la dieta es más apropiada para él; pues no aprovecha medicamento alguno con abandono de la dieta. Y ciertamente aprovecha la dieta aun con abandono del medicamento.
Y ciertamente el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo:
«El fundamento de todo remedio es la dieta».
Y lo que se quiere con ello —y Dios sabe más— es que ella dispensa de todo medicamento.
Por eso se dice:
En la India, la mayor parte de su tratamiento es la dieta: el enfermo se abstiene de comer, beber y hablar varios días, y sana y recobra la salud.
La quinta.—
Muslim transmitió de Ibn ʿUmar, que dijo:
Oí al Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— decir:
«El incrédulo come con siete intestinos, y el creyente come con un solo intestino».
Esto, por su parte —Dios lo bendiga y le conceda paz—, es una exhortación a reducir lo mundano, al ascetismo respecto de ello y a contentarse con lo suficiente. Los árabes solían elogiar la poca comida y censurar la mucha.
Como dijo uno de ellos:
«Le basta un trozo de hígado si le sobreviene *** de asado; y su bebida la sacia el cuenco»[7097]
Y dijo Umm Zarʿ sobre el hijo[7098] de Abū Zarʿ:
«Y lo sacia el brazo de la cabrita joven»[7099]
Y Ḥātim al-Ṭāʾī censuró la mucha comida diciendo:
«Pues si das a tu vientre lo que pide *** y a tu sexo, alcanzas el colmo de toda censura»[7100]
Dijo al-Ḫaṭṭābī:
El sentido de su dicho —Dios lo bendiga y le conceda paz—[7101]:
«El creyente come con un solo intestino»
es que toma por debajo de su saciedad, se prefiere a sí mismo menos y deja parte de su provisión para otro; así, lo que come le basta. Pero la primera interpretación es más adecuada, y Dios sabe más.
Y se dijo acerca de su dicho —la paz sea con él—:
«Y el incrédulo come con siete intestinos»
que no es en sentido general, porque la observación lo refuta: puede hallarse un incrédulo que coma menos que un creyente; y el incrédulo se islamiza y no disminuye su comida ni aumenta.
Y se dijo:
Es una alusión a un caso concreto.
El Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— hospedó a un huésped incrédulo; se dice que era al-Ǧahǧāh al-Ġifārī.
Y se dijo: Ṯumāma b. Aṯāl.
Y se dijo: Naḍla b. ʿAmr al-Ġifārī.
Y se dijo: Buṣra b. Abī Buṣra al-Ġifārī.
Bebió la leche ordeñada de siete ovejas; luego amaneció y abrazó el Islam, y bebió la leche ordeñada de una oveja y no la terminó. Entonces el Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo eso.
Como si hubiera dicho: «Este incrédulo». Y Dios sabe más.
Y se dijo:
Cuando el corazón se ilumina con la luz del tawḥīd, mira la comida con el ojo de fortalecerse para la obediencia, y toma de ella la medida de la necesidad; y cuando estaba oscurecido por la incredulidad, su comer era como el del animal que pace hasta que defeca líquido[7102]
Se discrepó acerca de estos intestinos: ¿son literales o no?
Se dijo:
Son literales, y tienen nombres conocidos entre la gente de ciencia en medicina y anatomía.
Y se dijo:
Son metonimias de siete causas por las que come el glotón: come por necesidad, por el oído[7103], por el olfato, por la vista, por el tacto, por el gusto, y añade por afán de aprovechar[7104]
Y se dijo:
El sentido es que come como quien tiene siete intestinos. Y el creyente, por la ligereza de su comer, come como quien no tiene sino un solo intestino; así, el incrédulo comparte con él una parte de los componentes de su comer, y el incrédulo lo excede en siete veces. Y el miʿā en este ḥadiz es el estómago.
La sexta.— Si esto queda establecido, sabe que es recomendable para la persona lavarse las manos antes de la comida y después de ella;
por su dicho —la paz sea con él—:
«La ablución antes de la comida y después de ella es bendición».
Y así también en la Torá. Lo transmitió Zāḏān de Salmān.
Mālik consideraba reprobable lavar la mano limpia. Seguir el ḥadiz es más apropiado.
Y que no coma alimento hasta saber si está caliente o frío; pues si está caliente puede dañarse.
Y se transmitió del Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— que dijo:
«Dejad enfriar la comida, pues lo caliente no es de bendición».
Ḥadiz auténtico.
Y que no lo huela, pues eso es propio de las bestias; más bien, si lo apetece lo come, y si le desagrada lo deja.
Y que haga pequeño el bocado y multiplique su masticación para que no lo trague con avidez.
Y que mencione el Nombre de Dios —Exaltado sea— al comienzo y Lo alabe al final.
Y no conviene que eleve la voz con la alabanza, salvo que sus compañeros de mesa ya hayan terminado de comer; porque elevar la voz les impide comer.
Los modales de la comida son muchos; esto es un compendio de ellos. Y vendrá parte de ello en la sura «Hūd[7105]», si Dios —Exaltado sea— quiere.
Y para la bebida también hay modales conocidos; omitimos mencionarlos por su notoriedad.
En el Ṣaḥīḥ de Muslim, de Ibn ʿUmar, que el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo:
«Cuando uno de vosotros coma, que coma con su derecha; y cuando beba, que beba con su derecha; pues el demonio come con su izquierda y bebe con su izquierda».
La séptima.—
Su dicho —Exaltado sea—:
«Y no cometáis exceso»
es decir, en la abundancia de la comida; y de ello se sigue la abundancia de la bebida. Eso carga el estómago y vuelve perezoso al ser humano para el servicio de su Señor y para tomar su parte de las obras voluntarias del bien. Si excede eso hasta lo que le impide cumplir lo obligatorio que le incumbe, le es ilícito, y habrá cometido exceso en su comida y bebida.
Asad b. Mūsā transmitió, del ḥadiz de ʿAwn b. Abī Ǧuḥayfa, de su padre, que dijo:
Comí ṯarīd con carne grasa, y fui al Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— mientras eructaba[7106];
y dijo:
«Contén tus eructos, Abū Ǧuḥayfa; pues los más saciados de la gente en la vida mundana serán los de más larga hambre el Día de la Resurrección».
Abū Ǧuḥayfa no volvió a comer hasta llenarse el vientre hasta que dejó este mundo: si almorzaba no cenaba, y si cenaba no almorzaba.
Digo:
Quizá este sea el sentido de su dicho —la paz sea con él—:
«El creyente come con un solo intestino»,
es decir, el de fe completa; porque quien perfecciona su Islam y completa su fe, como Abū Ǧuḥayfa, reflexiona sobre lo que le aguarda en el asunto de la muerte y lo que viene después; y el temor y la aprensión ante esos horrores le impiden colmar sus apetitos. Y Dios sabe más.
Ibn Zayd dijo:
El sentido de «y no cometáis exceso» es: no comáis lo ilícito.
Y se dijo:
«Del exceso es que comas todo lo que apetezcas».
Lo transmitió Anas b. Mālik del Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz—; lo sacó Ibn Māǧa en su Sunan.
Y se dijo:
Del exceso es comer después de la saciedad. Todo ello está vedado.
Luqmān dijo a su hijo:
Hijo mío, no comas una saciedad sobre otra saciedad; pues si lo arrojas[7107] al perro, es mejor que comerlo.
Y se preguntó a Samura b. Ǧundub por su hijo: «¿Qué le pasó?».
Dijeron:
«Se empachó anoche».
Dijo:
«¿Se empachó?».
Dijeron: «Sí».
Dijo:
«Si hubiera muerto, no habría rezado por él».
Y se dijo:
Los árabes, en la época preislámica, no comían grasa en los días de su peregrinación; se contentaban con poca comida y circunvalaban desnudos.
Entonces se les dijo:
«Tomad vuestro adorno en cada mezquita, y comed y bebed, y no cometáis exceso en declarar ilícito lo que no se os ha prohibido».
Notas y Referencias
[7087] La prenda con la que se hace el ṭawāf, en el patrón tifʿāl, con fatḥa y con kasra.
[7088] Al-ḥums: se les llamó así porque se mostraron ḥamāsah en su religión, es decir, se endurecieron; y al-ḥamāsah es el valor.
[7089] En el Ṣaḥīḥ de Muslim: «llegaban a ʿArafāt».
[7090] De ʿ
[7091] El izār: lo con que se ciñe la mitad inferior. Y el ridāʾ para la mitad superior.
[7092] El qabāʾ (con fatḥa): prenda que se viste sobre las ropas; y se dijo: se viste sobre la camisa y se ciñe con cinturón.
[7093] El tabān: (con ḍamma en la letra ث y con geminación de la letra ب) un pantalón pequeño, de la medida de un palmo, que cubre únicamente la ʿawra mayor.
[7094] Al-maḫīlah: la soberbia.
[7095] En ʿ: «hedor de la panza». Dijo al-Ǧawharī: al-anfaḥah es el vientre (panza).
[7096] En ʿ: «el estómago es la casa de la enfermedad y la dieta es la cabeza del remedio»; así está en la transmisión conocida. No es ḥadiz, sino palabras de al-Ḥāriṯ b. Kaladah, el médico de los árabes. Véase Kašf al-Ḫafāʾ, t. 2, p. 214, donde hay una investigación valiosa sobre este texto.
[7097] El verso es de al-Aʿšā de Bāhila, en elegía por su hermano al-Muntašir b. Wahb al-Bāhilī. En Lisān se lee: «yakfīhi ḥazzah fa-laḏ…»; el sentido es uno. Y al-ġamr («con ḍamma en la primera y fatḥa en la segunda»): el vaso pequeño.
[7098] En ʿ: «una hija que la sacia».
[7099] Al-ǧafrah: la cría pequeña de cabra cuando alcanza cuatro meses.
[7100] Lo que está en su dīwān: «wa-innaka mahmā tuʿṭ…», etc.
[7101] De ʿ
[7102] Al-ṯalṭ: lo líquido de las heces.
[7103] Quiere decir: el apetito del oído.
[7104] En ʿ: «istittʿāman».
[7105] Véase t. 9, p. 64.
[7106] Al-taǧaššuʾ: el resuello del estómago cuando está lleno. En ى y en ʿ y en ز: «ṯarīd de trigo».
[7107] En ج: «lo esparzas».