7

Las Alturas

الأعراف Al-A'raf
Aya 189

Versículo (Español)

[7:189] Él es Quien los creó a partir de un solo ser, del cual hizo surgir a su cónyuge para que encontrara en ella sosiego. Y cuando se unió a ella, quedó embarazada y llevó en su vientre una carga liviana con la que podía andar, pero cuando ésta se hizo pesada, ambos invocaron a Dios [diciendo]: "¡Oh, Señor nuestro! Si nos agracias con un hijo sano y virtuoso seremos agradecidos".

Tafsir de Al-Qurtubi

{۞Él es Quien os creó de un alma única y, de ella, hizo a su pareja para que hallase sosiego junto a ella. Y cuando la cubrió, ella llevó una carga ligera y siguió con ella; pero cuando se hizo pesada, ambos invocaron a Dios, su Señor: “Si nos concedes uno íntegro, seremos ciertamente de los agradecidos”} (189) En ella hay siete cuestiones:

La primera.— Su dicho —Exaltado sea—: «Él es Quien os creó de un alma única». Dijo la mayoría de los exegetas: lo que se entiende por “el alma única” es Adán. «Y, de ella, hizo a su pareja». Es decir, Eva. «Para que hallase sosiego junto a ella». Para que se familiarizase con ella y se tranquilizase; y todo ello fue en el Paraíso. Luego comenzó con otra situación, que es en este mundo tras el descenso de ambos, y dijo: «Y cuando la cubrió». Es una perífrasis del coito. «Ella llevó una carga ligera». Todo lo que está en el vientre o sobre la copa de un árbol es ḥaml (con fatḥa). Y si está sobre el lomo o sobre la cabeza, es ḥiml (con kasra). Ya transmitió Ya‘qūb, respecto de la carga de la palmera, la forma con kasra. Dijo Abū Sa‘īd al-Sīrāfī: Se dice del embarazo de la mujer ḥaml y ḥiml: una vez por su estar oculto, como el embarazo de la mujer; y otra por su manifestarse y hacerse visible, como la carga de la bestia. Y ḥaml es también el maṣdar de ḥamala ‘alayhi yaḥmilu ḥamlan, cuando acomete. «Y siguió con ella». Es decir, el semen; o sea, continuó con aquel embarazo ligero. Dice: se levanta y se sienta y se mueve, y no se preocupa por su embarazo hasta que se hizo pesado; según al-Ḥasan, Muǧāhid y otros. Y se dijo: el sentido es “y el embarazo continuó con ella”; y es de lo invertido, como cuando dices: “metí el gorro en mi cabeza”. Y leyó ‘Abd Allāh b. ‘Umar: «fa-mārat bihi» con alif y con aligeramiento, de māra yamūru, cuando va y viene y se mueve. Y leyeron Ibn ‘Abbās y Yaḥyà b. Ya‘mar: «fa-marrat bihi» ligera, de al-mirya, es decir, dudó acerca de lo que le había sobrevenido: si era embarazo o enfermedad, o algo semejante.

La segunda.— Su dicho —Exaltado sea—: «Pero cuando se hizo pesada». Se volvió poseedora de peso; como dices: “la palmera fructificó”. Y se dijo: entró en la pesadez; como dices: “amaneció” y “anocheció”. «Ambos invocaron a Dios, su Señor». El pronombre en «invocaron» remite a Adán y Eva. Según esta opinión, lo que se transmitió en los relatos de esta aleya es que, cuando Eva quedó encinta por primera vez, no supo qué era. Esto refuerza la lectura de quien leyó «fa-marrat bihi» con aligeramiento. Se angustió por ello, y encontró Iblīs el camino hacia ella. Dijo al-Kalbī: Iblīs se presentó ante Eva con la apariencia de un hombre cuando se hizo pesada en el primer embarazo que tuvo, y dijo: “¿Qué es esto que hay en tu vientre?”. Ella dijo: “¡No lo sé!”. Dijo: “Temo que sea una bestia”. Ella se lo dijo a Adán —sobre él la paz—, y no cesaron ambos de estar preocupados por ello. Luego volvió a ella y dijo: “Tiene, ante Dios, una posición; si invocas a Dios y das a luz un ser humano, ¿lo llamarás [7526] por mí?”. Ella dijo: “Sí”. Dijo: “Entonces yo invocaré a Dios”. Y se presentó ante ella cuando ya había dado a luz y dijo: “Llámalo con mi nombre”. Ella dijo: “¿Y cuál es tu nombre?”. Dijo: “al-Ḥāriṯ” —y si le hubiera mencionado su propio nombre, lo habría reconocido—. Y lo llamó ‘Abd al-Ḥāriṯ. Algo semejante se menciona en un ḥadiz débil, en al-Tirmiḏī y otros. Y en las isrā’īliyyāt hay mucho que no tiene firmeza, de modo que no se apoya en ello quien tenga corazón; pues Adán y Eva —sobre ambos la paz—, aunque el Engañador los engañó respecto de Dios, el creyente no es mordido dos veces del mismo agujero; además de que ello ha sido consignado y escrito. Se dijo: Dijo el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le dé paz—: «Los engañó dos veces: los engañó en el Paraíso y los engañó en la tierra». Y esto fue reforzado por la lectura de al-Sulamī: «¿Asociáis?» con tā’. Y el sentido de «íntegro» es: un hijo bien formado.

Los sabios discreparon acerca de la interpretación de la asociación (širk) atribuida a Adán y Eva. Y son:

La tercera.— Dijeron los exegetas: fue asociación en la denominación y en el atributo, no en la adoración ni en la señoría. Y dijeron los especialistas en significados: no llegaron a pensar que al-Ḥāriṯ fuese su señor por haber llamado a su hijo ‘Abd al-Ḥāriṯ; sino que pretendieron que al-Ḥāriṯ había sido la causa de la salvación del niño, y por eso lo denominaron con él, como cuando un hombre se llama a sí mismo “siervo de su huésped” a modo de humillarse ante él, no porque el huésped sea su señor; como dijo Ḥātim:

«Y ciertamente soy siervo del huésped mientras permanezca alojado *** y no hay en mí sino esa, de la cualidad del siervo».

Y un grupo dijo: esto remite al género de los seres humanos y es una exposición del estado de los asociadores de entre la descendencia de Adán —sobre él la paz—; y es en lo que se debe apoyar. Así, Su dicho: «Ambos le atribuyeron» se refiere al varón y a la hembra incrédulos, y con ello se pretende los dos géneros. Y esto lo indica: «Y Dios —Exaltado sea— está por encima de lo que asocian» y no dijo “lo que ambos asocian”. Esta es una opinión buena. Y se dijo: el sentido es: «Él es Quien os creó de un alma única» de una misma constitución y forma, «y, de ella, hizo a su pareja» es decir, de su misma especie, «y cuando la cubrió» es decir, los dos géneros. Según esta opinión, no hay mención de Adán y Eva en la aleya; y cuando se les concede un hijo íntegro, sano y bien formado como ambos deseaban, lo desvían de la fiṭra hacia la asociación: esto es el acto de los asociadores. Dijo —Dios lo bendiga y le dé paz—: «No hay recién nacido sino que nace sobre la fiṭra —en una versión: sobre esta [7527] religión—; luego sus padres lo hacen judío, cristiano o mazdeo». Dijo ‘Ikrima: no se refirió específicamente a Adán, sino que la hizo general para toda la creación después de Adán. Dijo al-Ḥusayn b. al-Faḍl: esto es más admirable para la gente de la reflexión, por lo que en la primera opinión hay, de añadidura, enormidades respecto del profeta de Dios Adán. Y leyeron los de Medina y ‘Āṣim: «širkan» en singular. Y Abū ‘Amr y el resto de los de Kufa, en plural, según el patrón fa‘alā’, como plural de šarīk. Al-Aḫfaš Sa‘īd reprobó la primera lectura, pero es correcta por la elisión del término añadido: es decir, “ambos le atribuyeron algo dotado de asociación”; como en: «Y pregunta a la aldea» [José: 82]. Así, el sentido vuelve a que le atribuyeron asociados.

La cuarta.— La aleya indica que el embarazo es una enfermedad entre las enfermedades. Transmitieron Ibn al-Qāsim y Yaḥyà de Mālik, que dijo: el comienzo del embarazo es facilidad y alegría, y su final es una enfermedad entre las enfermedades. Y esto que dijo Mālik —«que es una enfermedad entre las enfermedades»— lo apoya el sentido aparente de Su dicho: «Ambos invocaron a Dios, su Señor». Y esta situación se observa en las embarazadas; y por la magnitud del asunto y la gravedad del trance se hizo que su muerte fuese martirio, como ha venido en el ḥadiz [7529] Y si esto queda establecido por el sentido aparente de la aleya, entonces la situación de la embarazada es la del enfermo en sus actos. Y no hay discrepancia entre los sabios de las metrópolis en que el acto del enfermo, en lo que dona y favorece, se limita a su tercio. Y Abū Ḥanīfa y al-Šāfi‘ī dijeron: eso solo se da en la embarazada en el estado de los dolores de parto; antes de ello, no. Y argumentaron que el embarazo es algo habitual y que lo predominante en él es la seguridad. Decimos: así también la mayoría de las enfermedades, en lo predominante, terminan en seguridad; y puede morir quien no enfermó.

La quinta.— Dijo Mālik: cuando a la embarazada le han transcurrido seis meses desde el día en que quedó encinta, no le es lícito disponer de sus bienes sino en el tercio. Y quien repudia a su esposa estando ella embarazada con repudio irrevocable, y cuando han transcurrido seis meses quiere retomarla, no le es posible; porque ella está enferma, y el matrimonio de la enferma no es válido.

La sexta.— Dijo Yaḥyà: y oí a Mālik decir acerca del hombre que asiste al combate: que, cuando avanza en la fila para combatir, no le es lícito disponer de sus bienes en nada sino en el tercio; y que es como la embarazada y el enfermo cuya vida se teme, mientras se halle en tal estado. Y se incorpora a esto el encarcelado para ser ejecutado en represalia legal (qiṣāṣ). En esto discreparon Abū Ḥanīfa, al-Šāfi‘ī y otros. Dijo Ibn al-‘Arabī: si se agota la reflexión, no cabe duda de que el encarcelado para ser ejecutado está en una situación más grave que el enfermo; negar eso es negligencia en la consideración, pues la causa de la muerte está presente en ambos, así como la enfermedad es causa de muerte. Dijo Dios —Exaltado sea—: «Y ciertamente deseabais la muerte antes de encontrarla; y la habéis visto mientras mirabais» [Āl ‘Imrān: 143]. Y dijo Ruwayšid al-Ṭā’ī:

«Oh tú, jinete que conduce suavemente su montura *** pregunta a Banū Asad qué es este [7530] sonido»

«Y diles: apresuraos a la excusa y buscad *** una palabra que os absuelva: yo soy la muerte».

Y de lo que indica esto es Su dicho —Exaltado sea—: «Cuando vinieron contra vosotros desde arriba de vosotros y desde abajo de vosotros, y cuando las miradas se desviaron y los corazones llegaron a las gargantas [7531]» [al-Aḥzāb: 10]. ¿Cómo dicen al-Šāfi‘ī y Abū Ḥanīfa: “la situación extrema solo es el duelo singular”, cuando Dios —Poderoso y Majestuoso— ha informado acerca de la resistencia al enemigo y del acercamiento de los dos bandos con esa situación inmensa: que los corazones llegan a las gargantas, que hay malos pensamientos acerca de Dios, y que los corazones se estremecen y se agitan? ¿Es esta una situación que se ve en el enfermo o no? Esto no lo duda quien sea ecuánime. Y esto es para quien se ha afirmado en su creencia, ha combatido por Dios con el combate que le es debido, y ha presenciado al Mensajero y Sus signos; ¿qué será de nosotros?

La séptima.— Nuestros sabios discreparon acerca del navegante en el mar en tiempo de pavor: si su norma es la del sano o la de la embarazada. Dijo Ibn al-Qāsim: su norma es la del sano. Y dijeron Ibn Wahb y Ašhab: su norma es la de la embarazada cuando ha alcanzado seis meses. Dijo el cadí Abū Muḥammad: la opinión de ambos es más analógica, pues es un estado de temor por la vida, como el agravamiento del embarazo. Dijo Ibn al-‘Arabī: e Ibn al-Qāsim no se embarcó en el mar, ni vio gusanos sobre un palo. Quien quiera tener certeza, por Dios, de que Él es el Único agente y que no hay agente junto a Él, y de que las causas son débiles y no tienen asidero para quien está cierto de ello, y que se realice el tawakkul y la entrega, que se embarque en el mar.

[7526] :En los ejemplares: «فتسميه». [7527] :De هـ و ى. [7528] :En ج و ا و ل و ز: “ser humano”. [7529] :En su dicho —Dios lo bendiga y le dé paz—: «El martirio es siete, aparte de la muerte en el camino de Dios: el que muere por pleuresía es mártir; el ahogado es mártir; el que padece la enfermedad del costado es mártir; el que muere de enfermedad abdominal es mártir; el que muere en un incendio es mártir; el que muere bajo un derrumbe es mártir; y la mujer que muere “bi-ǧam‘” es mártir», es decir, muere llevando en su vientre un hijo. Lo transmitieron Aḥmad, Abū Dāwūd, al-Nasā’ī, Ibn Māǧa, Ibn Ḥibbān y al-Ḥākim. [7530] :Al-ṣawt: la campanilla; es masculino, pero aquí lo feminizó porque con ello pretendía el estrépito y el alboroto, con el sentido de grito o petición de auxilio. [7531] :Véase t. 14, p. 144. [7532] :En ج: “aproximación”.

Notas y Referencias

[7526] En los ejemplares: «فتسميه».

[7527] De هـ و ى.

[7528] En ج و ا و ل و ز: بشر.

[7529] En su dicho —Dios lo bendiga y le dé paz—: «El martirio es siete, aparte de la muerte en el camino de Dios: el que muere por pleuresía es mártir; el ahogado es mártir; el que padece la enfermedad del costado es mártir; el que muere de enfermedad abdominal es mártir; el que muere en un incendio es mártir; el que muere bajo un derrumbe es mártir; y la mujer que muere bi-ǧam‘ es mártir», es decir, muere llevando en su vientre un hijo. Lo transmitieron Aḥmad, Abū Dāwūd, al-Nasā’ī, Ibn Māǧa, Ibn Ḥibbān y al-Ḥākim.

[7530] Al-ṣawt: la campanilla; es masculino, pero aquí lo feminizó porque con ello pretendía el estrépito y el alboroto, con el sentido de grito o petición de auxilio.

[7531] Véase t. 14, p. 144.

[7532] En ج: مقاربة.