Las Alturas
الأعراف Al-A'rafVersículo (Español)
[7:185] ¿Acaso no reflexionaron en el reino de los cielos y de la Tierra y lo que Dios creó en él, ni tampoco en que el final de sus vidas pudiere estar próximo? Si no creen en este Mensaje, ¿en qué otro iban a creer?
Tafsir de Al-Qurtubi
{¿Acaso no han contemplado el reino de los cielos y de la tierra, y cuanto Allah ha creado de cosa alguna, y que quizá su plazo ya se haya acercado? Entonces, ¿en qué relato, después de él, creerán?} (185)
فيه أربع مسائل :
La primera.—
Su dicho —Exaltado sea—:
«¿Acaso no han contemplado?»
Es expresión de asombro ante su apartamiento de la contemplación de Sus signos, para que conozcan la perfección de Su poder, conforme ya lo hemos expuesto en la sura «Al-Baqara[7500]». Y «al-malakūt» es una de las formas de intensificación, y su significado es: el dominio inmenso. Ya se ha tratado anteriormente[7501]
La segunda.— Se ha inferido de esta aleya —y de otras semejantes, como Su dicho —Exaltado sea—: «Di: mirad qué hay en los cielos y en la tierra[7502]» [Yūnus: 101]; y Su dicho: «¿Acaso no han mirado al cielo sobre ellos, cómo lo hemos edificado[7503]?» [Qāf: 6]; y Su dicho: «¿Acaso no miran al camello, cómo fue creado[7504]?» [Al-Gāshiya: 17], la aleya; y Su dicho: «Y en vosotros mismos, ¿acaso no veis[7505]?» [Adh-Dhāriyāt: 21]— la postura de quien sostiene la obligatoriedad de contemplar Sus signos y tomar lección de Sus criaturas.
Dijeron: Allah —Exaltado sea— ha censurado a quien no contempla, y les ha despojado del provecho de sus sentidos, diciendo: «Tienen corazones con los que no comprenden» [Al-A‘rāf: 179], la aleya. Los sabios discreparon acerca de cuál es el primero de los deberes: si la contemplación y la inferencia, o la fe, que es la confirmación asentada en el corazón, cuya validez no tiene como condición el conocimiento.
El qāḍī y otros sostuvieron que el primero de los deberes es la contemplación y la inferencia; porque Allah —Bendito y Exaltado sea— no se conoce por necesidad inmediata, sino que se conoce mediante contemplación e inferencia a partir de las pruebas que Él ha dispuesto para Su conocimiento. A esto se inclinó Al-Bujārī —Allah tenga misericordia de él— cuando tituló en su libro: «Capítulo: el conocimiento antes de la palabra y la obra, por el dicho de Allah —Poderoso y Majestuoso—: “Sabe, pues, que no hay divinidad sino Allah[7506]”» [Muḥammad: 19]).
Dijo el qāḍī: Quien no es conocedor de Allah es ignorante; y el ignorante respecto de Él es incrédulo.
Dijo Ibn Rušd en sus Muqaddimāt: Esto no es evidente; porque la fe es válida con la certeza, que puede obtenerla quien Allah guía mediante la imitación (taqlīd), y desde el primer instante de la consideración de aquello a lo que Allah ha orientado a considerar en más de una aleya.
Dijo: Al-Bāŷī ha argumentado contra quien afirma que la contemplación y la inferencia son el primero de los deberes, mediante el consenso de los musulmanes en todas las épocas en llamar creyentes a la gente común y al imitador.
Dijo: Si lo que ellos sostienen fuese correcto, no sería válido llamar creyente sino a quien posee conocimiento por contemplación e inferencia.
Dijo: Además, si la fe no fuese válida sino después de la contemplación y la inferencia, sería lícito para los incrédulos, cuando los musulmanes prevalecieran sobre ellos, decirles: no os es lícito matarnos; porque en vuestra religión la fe no es válida sino tras contemplación e inferencia; dadnos, pues, plazo hasta que contemplemos e infiramos.
Dijo: Esto conduce a dejarlos en su incredulidad, y a que no se les mate hasta que contemplen e infieran.
Digo: Esto es lo correcto en esta cuestión.
Dijo el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz—: «Se me ha ordenado combatir a la gente hasta que digan: no hay divinidad sino Allah, y crean en mí y en lo que he traído; y cuando hagan eso, quedarán a salvo de mí sus vidas y sus bienes, salvo por su derecho; y su cuenta corresponde a Allah».
Ibn al-Mundhir tituló en su libro Al-Ašrāf: (Mención de la descripción de la perfección de la fe): Han acordado todos aquellos de la gente de ciencia de quienes se conserva transmisión que, si el incrédulo dice: atestiguo que no hay divinidad sino Allah y atestiguo que Muḥammad es Su siervo y Su Mensajero, y que todo lo que Muḥammad ha traído es verdad, y se desliga de toda religión que contradiga la religión del Islam —siendo adulto y de sano juicio—, entonces es musulmán. Y si después de ello se retracta y manifiesta la incredulidad, es apóstata, y le incumbe lo que incumbe al apóstata.
Y dijo Abū Ḥafṣ az-Zanŷānī —y nuestro shayj, el qāḍī Abū Ŷa‘far Aḥmad ibn Muḥammad as-Samnānī, solía decir—: El primero de los deberes es creer en Allah, en Su Mensajero y en todo lo que él ha traído; luego, la contemplación y la inferencia que conducen al conocimiento de Allah —Exaltado sea—. Así, según él, la obligatoriedad de creer en Allah —Exaltado sea— precede al conocimiento de Allah.
Dijo: Esto es más cercano a lo correcto y más benévolo con las criaturas; porque la mayoría no conoce la realidad del conocimiento, ni de la contemplación, ni de la inferencia.
Pues si dijéramos: el primero de los deberes es el conocimiento de Allah, ello conduciría a declarar incrédula a una inmensa multitud y a un gran número, y a que no entraran en el Paraíso sino unos pocos individuos; y esto es remoto, porque el Mensajero —Allah lo bendiga y le conceda paz— determinó que la mayoría de la gente del Paraíso es su comunidad, y que las comunidades de los profetas son todas una sola fila, mientras que su comunidad son ochenta filas. Esto es claro, sin dificultad. Y alabado sea Allah.
La tercera.— Algunos de los teólogos, tanto de los tardíos como de los antiguos, han sostenido que quien no conoce a Allah —Exaltado sea— por los métodos que ellos han seguido y las investigaciones que han formulado, su fe no es válida y es incrédulo. Según esto, se sigue declarar incrédulos a la mayoría de los musulmanes; y el primero a quien habría que empezar por declarar incrédulo serían sus padres, sus antepasados y sus vecinos.
Se objetó esto a alguno de ellos, y dijo: No me afees con la gran cantidad de la gente del Fuego. O como dijo.
Digo: Esta opinión no procede sino de quien ignora el Libro de Allah y la Sunna de Su Profeta; pues han estrechado la vasta misericordia de Allah a un pequeño grupo de teólogos, y se han precipitado a declarar incrédula a la generalidad de los musulmanes. Esto es como el dicho del beduino que descubrió su parte para orinar, y los compañeros del Profeta —Allah lo bendiga y le conceda paz— lo reprendieron: «¡Oh Allah, ten misericordia de mí y de Muḥammad, y no tengas misericordia con nadie junto a nosotros!» Entonces el Profeta —Allah lo bendiga y le conceda paz— dijo: «Has cercado lo que es vasto». Lo transmitieron Al-Bujārī, At-Tirmidhī y otros imames.
¿Acaso ves que este beduino conocía a Allah mediante prueba, demostración, argumento y exposición? Y que Su misericordia abarca toda cosa; y cuántos como él tienen sentencia de fe. Antes bien, él —Allah lo bendiga y le conceda paz— se contentó, de muchos de los que abrazaron el Islam, con la pronunciación de las dos testificaciones; hasta el punto de que se contentó con el gesto en ello.
¿No ves que, cuando dijo a la esclava negra: «¿Dónde está Allah?», ella respondió: En el cielo. Dijo: «¿Quién soy yo?». Ella respondió: Tú eres el Mensajero de Allah. Dijo: «Libérala, pues es creyente». No hubo allí contemplación ni inferencia; más bien, juzgó su fe desde el primer instante, aunque hubiera allí desatención respecto de la contemplación y el conocimiento. Y Allah sabe más.
La cuarta.— Tampoco es contemplación ni toma de lección el mirar los rostros hermosos de los imberbes y de las mujeres.
Dijo Abū l-Faraŷ al-Ŷawzī: Abū Ṭ-Ṭayyib Ṭāhir ibn ‘Abdallāh aṭ-Ṭabarī me transmitió acerca de este grupo que escucha el samā‘, que añaden a ello la mirada al rostro del imberbe; y quizá lo adornan con joyas y con prendas teñidas, y pretenden que con ello buscan aumentar la fe mediante la contemplación, la toma de lección y la inferencia, a partir de la obra, hacia el Autor. Esto es el colmo en seguir la pasión, engañar a la razón y contradecir el conocimiento.
Dijo Abū l-Faraŷ: Y dijo el imām Abū l-Wafā’ ibn ‘Aqīl: Allah no ha hecho lícita la mirada sino a formas hacia las que el alma no se inclina, ni en las que la pasión tiene parte; sino como lección no mezclada con deseo, ni acompañada de placer. Por eso Allah —Glorificado sea— no envió a una mujer con la misión profética, ni la hizo juez, ni imām, ni mu’adhdhin; todo ello porque es lugar de deseo y tentación.
Quien diga: «Yo encuentro[7507] en las formas agradables lecciones», lo desmentimos. Y a todo el que singularice su alma con una naturaleza que lo saque de nuestras naturalezas, lo desmentimos. No es sino engaño de Satanás para los pretendientes.
Y dijo uno de los sabios: Toda cosa en el mundo mayor tiene un análogo en el mundo menor. Por eso dijo —Exaltado sea—: «Ciertamente, hemos creado al ser humano en la mejor conformación[7508]» [At-Tīn: 4]; y dijo: «Y en vosotros mismos, ¿acaso no veis[7509]?» [Adh-Dhāriyāt: 21]. Ya hemos expuesto el aspecto de la analogía al comienzo de «Al-An‘ām[7510]».
Así, al sensato le incumbe mirar su propia alma y reflexionar sobre su creación: desde cuando era agua que se expulsa con ímpetu hasta cuando llegó a ser una criatura proporcionada; es asistido con alimentos, criado con suavidad, preservado con gentileza hasta adquirir fuerzas y alcanzar la plenitud.
Y he aquí que dice: «yo, yo», y olvida que hubo sobre él un tiempo en que no era cosa digna de mención, y que volverá enterrado; ¡ay de él si queda frustrado!
Dijo Allah —Exaltado sea—: «Y ciertamente creamos al ser humano de una esencia extraída del barro. Luego lo hicimos gota seminal en un receptáculo firme» hasta Su dicho: «seréis resucitados[7511]» [Al-Mu’minūn: 12, 16].
Entonces contempla que es un siervo poseído y educado, responsable por obligación legal, amenazado con el castigo si falla, esperanzado[7512] en la recompensa si obedece[7513]; así, se vuelca en la adoración de su Señor, pues Él[7514]—aunque él no Lo vea— lo ve; y no[7515] tema a la gente, pues Allah es más digno de que se Le tema; y no se ensoberbezca sobre ninguno de los siervos de Allah, pues está compuesto de inmundicias, colmado de suciedades[7516], destinado al Paraíso si obedece o al Fuego.
Dijo Ibn al-‘Arabī: Y nuestros shuyūj consideraban recomendable que la persona mirase los versos sapienciales que reunieron estas descripciones científicas:
¿Cómo se envanece aquel cuyo excremento[7517]*** es, por toda la eternidad, su compañero de lecho?
Pues de él procede y a él retorna *** y es su hermano y su lactante.
Y lo llama al retrete[7518]*** y él, humillado, le obedece.
Su dicho —Exaltado sea—: «y cuanto Allah ha creado de cosa alguna» está coordinado con lo anterior; es decir: y en cuanto Allah ha creado de cosas. Y «y que quizá su plazo ya se haya acercado» es decir: y en sus plazos, que quizá se hayan aproximado; está en posición de genitivo, coordinado con lo anterior.
Dijo Ibn ‘Abbās: Con el acercamiento del plazo quiso decir el día de Badr y el día de Uḥud. «Entonces, ¿en qué relato, después de él, creerán?» es decir: ¿en qué Corán, distinto del que trajo Muḥammad —Allah lo bendiga y le conceda paz—[7519], creerán?
Y se dijo: el pronombre (hā’) se refiere al plazo; con el sentido de: ¿en qué relato, después del plazo, creerán, cuando la fe no beneficia?, porque la Otra Vida no es morada de obligación legal.
Notas y Referencias
[7500] Véase t. 1, p. 185.
[7501] Véase t. 23 de esta misma parte.
[7502] Véase t. 8, p. 386.
[7503] Véase t. 17, p. 5.
[7504] Véase t. 20, p. 34.
[7505] Véase t. 17, p. 40.
[7506] Véase t. 16, p. 241.
[7507] En ى: «آخذ».
[7508] Véase t. 20, p. 113.
[7509] Véase t. 17, p. 40.
[7510] Véase t. 6, p. 387.
[7511] Véase t. 12, p. 108.
[7512] De ز, y en ى: «فرحا».
[7513] En ع: «إن شمر».
[7514] De ع.
[7515] En ع: «إن شمر».
[7516] El añadido es de Ibn al-‘Arabī / y «al-awḍār»: las suciedades.
[7517] «Ar-raŷī‘»: la hez y el estiércol.
[7518] «Al-ḥušš» (con triple vocalización): las palmeras agrupadas; y se usa como eufemismo del retrete, porque era costumbre de ellos hacer sus necesidades en los huertos. En ع: «بعلم» y en ى: «بحصر».
[7519] De ع.