6

Los Rebaños

الأنعام Al-An'am
Aya 99

Versículo (Español)

[6:99] He hecho descender agua del cielo con la cual hago brotar toda clase de vegetación, y de ella resulta la cosecha de la cual saco semillas. De los brotes de la palmera hago salir racimos de dátiles al alcance de la mano. Y [también hago brotar] plantaciones de vides, olivos y granados, [todos de aspecto] similar pero [de frutos con sabores] diferentes. Observen cómo es su fruto cuando aparece y luego cuando madura, en todo ello hay signos para quienes creen.

Tafsir de Al-Qurtubi

{Y Él es Quien hizo descender del cielo agua; y con ella hicimos brotar la vegetación de toda cosa; luego hicimos salir de ella verdor, del cual hacemos salir grano apilado; y de la palmera, de su espata, racimos cercanos; y huertos de vides, y el olivo y el granado, semejantes y no semejantes. Mirad su fruto cuando fructifica y su maduración. Ciertamente, en ello hay signos para un pueblo que cree.} (99) فيه سبع مسائل :

الأولى - Su dicho —Exaltado sea—: "Y Él es Quien hizo descender del cielo agua", esto es, la lluvia. "y con ella hicimos brotar la vegetación de toda cosa", esto es, de toda clase de planta. Y se dijo: el sustento de todo animal. "luego hicimos salir de ella verdor". Dijo al-Ajfaš: es decir, «verde», como dicen los árabes: «Muéstramela, manchada, para que la monte» [6588]«lluviosa». Y al-ḫuḍr [6589] es la frescura húmeda de las hortalizas. Dijo Ibn ʿAbbās: se refiere al trigo, la cebada, el silt [6590], el mijo, el arroz y el resto de los granos. "del cual hacemos salir grano apilado", es decir, que se monta una parte sobre otra, como la espiga.

الثانية - Su dicho —Exaltado sea—: "y de la palmera, de su espata, racimos cercanos". Es un مبتدأ y un خبر (sujeto inicial y predicado). Y al-Farrāʾ permitió, fuera del Corán, "racimos cercanos" por coordinación con lo anterior. Dijo Sībawayh: entre los árabes hay quien dice: qinwān. Dijo al-Farrāʾ: esta es la lengua de Qays; y la gente del Ḥiǧāz dice: qinwān; y Tamīm dice: qinyān; luego coinciden en el singular y dicen: qinw y qinw. Y aṭ-ṭalʿ es el «kafārī» antes de abrirse y dejar ver el iġrīḍ. Y el iġrīḍ también se llama ṭalʿ. Y aṭ-ṭalʿ: es lo que se ve del racimo de la palmera. Y qinwān: plural de qinw; y su dual es qinwān, como ṣinw y ṣinwān (con kasra en la nūn). Y el plural vino con la forma del dual. Dijo al-Ǧawharī y otros: «dos» es ṣinwān y el plural es ṣinwān (con ḍamma en la nūn). Y al-qinw: es el racimo; y su plural es qinwān y aqnāʾ. Dijo:

«De largos aqnāʾ y aṯākil» [6591]

Otro: «aqnāʾ» es el plural de escasez. Dijo al-Mahdawī: Ibn Hurmuz leyó "qinwān" con fatḥa en la qāf; y se transmitió de él también con ḍamma. Si es con fatḥa, es un nombre colectivo no fracto, a la manera de rakb según Sībawayh, y a la manera de al-bāqir y al-ǧāmil; porque faʿlān no es de los patrones del plural. Y la ḍamma en la qāf, en cuanto que es plural de qinw, que es el racimo (con kasra en la ʿayn), y es al-kabbāsa, esto es, el racimo de la palmera. Y al-ʿiḏq (con fatḥa en la ʿayn) es la palmera misma. Y se dijo: qinwān es el «ǧummār». "cercanos": próximos, los alcanza quien está de pie y quien está sentado; de Ibn ʿAbbās, al-Barāʾ b. ʿĀzib y otros. Dijo az-Zaǧǧāǧ: de ellos hay cercanos y de ellos hay lejanos, y se omitió. Y su semejante es: "vestiduras que os protegen del calor" [6592][an-Naḥl: 81]. Y se mencionó en particular «cercanos» porque el propósito del versículo es mencionar el poder y el favor por la gracia; y el favor es mayor en aquello cuyo aprovechamiento está más al alcance.

الثالثة - Su dicho —Exaltado sea—: "y huertos de vides", es decir: «y sacamos huertos». Y leyó Muḥammad b. ʿAbd ar-Raḥmān b. Abī Laylā y al-Aʿmaš —y es lo correcto de la lectura de ʿĀṣim—: "y huertos" con رفع (nominativo). Y reprobó esta lectura Abū ʿUbayd y Abū Ḥātim, hasta el punto de que Abū Ḥātim dijo: es imposible, porque los huertos no pueden ser de palmeras. Dijo an-Naḥḥās: la lectura es válida, y la interpretación no es esa; sino que se elevó por inicio (ibtidāʾ) y el predicado está elidido, es decir: «y para ellos hay huertos». Como leyó un grupo de recitadores: "y huríes de grandes ojos" [6593][al-Wāqiʿa: 22]. Y permitió algo semejante Sībawayh, al-Kisāʾī y al-Farrāʾ, y hay muchos ejemplos. Y en este sentido también: "y huríes de grandes ojos", lo transmitió Sībawayh. Y recitó:

«Tráeme semejantes a los Banū Badr para su gente *** o semejantes a la familia de Manẓūr b. Sayyār» [6594]

Y se dijo: la elipsis es: "y huertos de vides", «los sacamos», como cuando dices: «Honré a ʿAbd Allāh y su hermano», es decir: «y a su hermano también lo honré». En cuanto al olivo y al granado, no hay sino el acusativo, por consenso en ello. Y se dijo: "y huertos" con nominativo es coordinación con "racimos" en la forma, aunque no sean en el sentido de su mismo género. "y el olivo y el granado, semejantes y no semejantes": es decir, semejantes en las hojas; esto es, la hoja del olivo se asemeja a la del granado en que envuelve toda la rama y en el tamaño de la hoja; y no semejantes en el sabor, según Qatāda y otros. Dijo Ibn Ǧurayǧ: "semejantes" en el aspecto, "y no semejantes" en el gusto; como dos granadas cuyo color es uno y cuyo sabor es distinto. Y se mencionaron en particular el granado y el olivo por su cercanía a ellos y su importancia entre ellos. Y es como Su dicho: "¿Acaso no miran al camello, cómo fue creado?" [6595][al-Ġāšiya: 17]. Los remitió al camello porque es lo que más conocen.

الرابعة - Su dicho —Exaltado sea—: "Mirad su fruto cuando fructifica": es decir, una mirada de consideración, no una mirada de mera visión desprovista de reflexión. Y aṯ-ṯamar en la lengua es la cosecha de los árboles. Y leyeron Ḥamza y al-Kisāʾī: "ṯumuruh" con ḍamma en la ṯāʾ y en la mīm. Y los demás, con fatḥa en ambas: es el plural de ṯamara, como baqara/baqar y šaǧara/šaǧar. Dijo Muǧāhid: aṯ-ṯamar son las clases de bienes; y at-tamr es el fruto de la palmera. Y como si el sentido, según Muǧāhid, fuera: mirad los bienes de los que se obtiene fruto; así, aṯ-ṯumar (con dos ḍammas) es plural de ṯimār, que es el bien fructífero. Y se transmitió de al-Aʿmaš [6596]: "ṯumruh" con ḍamma en la ṯāʾ y sukūn en la mīm: se suprimió la ḍamma por su pesadez, buscando ligereza. Y es posible que ṯumar sea plural de ṯamara, como badana/badan. Y es posible que sea plural de plural: dices ṯamara, ṯimār y ṯumar, como ḥimār y ḥumr. Y es posible que sea plural de ṯamara, como ḫašaba y ḫašab, no plural de plural.

الخامسة - Su dicho —Exaltado sea—: "y su maduración". Leyó Muḥammad b. as-Sumayqiʿ: "y su yāniʿ" [6597] E Ibn Muḥayṣin e Ibn Abī Isḥāq: "y su yunʿ" con ḍamma en la yāʾ. Dijo al-Farrāʾ: es la lengua de algunos habitantes de Naǧd; se dice: yanaʿa el fruto, yaynaʿu; y el fruto está yāniʿ. Y ay­naʿa, yūnaʿu; y el dátil está mūniʿ [6598] El sentido es: su maduración. Yanaʿa y ay­naʿa: cuando madura y llega a sazón. Dijo al-Ḥaǧǧāǧ en su sermón: «Veo cabezas que ya han madurado y ha llegado su cosecha». Dijo Ibn al-Anbārī: al-yunʿ es plural de yāniʿ, como rāki b y rakb, y tāǧir y tuǧǧar; y es lo que ha alcanzado y ha llegado a plenitud. Y dijo al-Farrāʾ: ay­naʿa es más frecuente que yanaʿa, y su sentido es «enrojeció»; y de ello lo transmitido en el ḥadiz de la liʿān: («Si lo pare rojo como la yīnʿa»), y es una cuenta roja; se dice que es el ʿaqīq o una clase de él. Así, el versículo indica, a quien lo medita y mira con su vista y su corazón —mirada de quien reflexiona—, que los cambiantes necesitan necesariamente de un agente que los cambie. Y ello porque —Exaltado sea— dijo: "Mirad su fruto cuando fructifica y su maduración". Lo ves primero como ṭalʿ, luego iġrīḍ cuando el ṭalʿ se abre y lo deja ver. Y el iġrīḍ también se llama ḍaḥk. Luego balaḥ; luego siyāb; luego ǧidāl cuando se pone verde y se redondea antes de endurecerse; luego busr cuando crece; luego zahw cuando enrojece —se dice: azhā, yazhī—; luego mawkāt cuando aparecen en él puntos de inicio de humectación. Si eso es por el lado del «dhanab», entonces es muḏniba, y ello es at-taḏnūb. Cuando se ablanda, es ṯaʿda. Cuando la humectación alcanza la mitad, es muǧzaʿa. Cuando alcanza los dos tercios, es ḥalqāna. Cuando la humectación lo cubre por completo, es munsabita —se dice: ruṭab munsabit—. Luego se seca y se convierte en dátil. Así, Dios —Exaltado sea— señaló, por su paso de un estado a otro, su cambio y su existencia después de no haber sido, Su unicidad y la perfección de Su poder; y que tiene un Hacedor poderoso y sabio. Y señaló la posibilidad de la resurrección, por la producción de la vegetación tras la sequedad. Dijo al-Ǧawharī: yanaʿa el fruto, yaynaʿu y yaynaʿu, yanʿan y yanūʿan, es decir, maduró.

السادسة - Dijo Ibn al-ʿArabī: dijo Mālik: el iynāʿ es la bondad (madurez) sin corrupción ni «naqš». Dijo: Mālik: y el naqš es que la gente de Baṣra «naqša» el fruto hasta que se humedece; es decir, lo perforan de modo que el aire entre en él rápidamente y se humedezca de manera acelerada. Eso no es el yunʿ pretendido en el Corán, ni es aquello a lo que el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— vinculó la venta [6599]; sino que es [6600] lo que se da por sí mismo, sin artificio. Y en algunas tierras de higos —las tierras frías— no madura hasta que se introduce en su boca una varilla untada con aceite; cuando se vuelve bueno, es lícita su venta, porque eso es una necesidad del aire y una costumbre del país; y de no ser por ello, no se volvería bueno en el tiempo de la bondad.

Dije: y este yunʿ, en el que se detiene la licitud de vender los dátiles, por el cual se hace agradable comerlos y se está a salvo de la plaga, es cuando sale aṯ-Ṯurayyā, según la costumbre que Dios —Glorificado sea— ha hecho correr y lo que ha perfeccionado de ciencia y poder. Al-Muʿallā b. Asad mencionó, de Wahīb, de ʿAsal b. Sufyān, de ʿAṭāʾ, de Abū Hurayra —Dios esté complacido con él—, que dijo: el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: («Cuando aṯ-Ṯurayyā sale por la mañana, se levanta la plaga de la gente del país»). Y aṯ-Ṯurayyā es la estrella; no hay discrepancia en ello. Y su salida por la mañana es a las doce noches transcurridas del mes de ayyār, que es el mes de mayo. Y en al-Buḫārī: Y me informó Ḫāriǧa b. Zayd b. Ṯābit que Zayd b. Ṯābit no vendía los frutos de su tierra hasta que salía aṯ-Ṯurayyā y se distinguía lo amarillo de lo rojo.

السابعة - Y se ha inferido, a partir de estas tradiciones —y de otras semejantes—, por quien no aplica [6601] las «ǧawāʾiḥ» (calamidades) en los frutos, así como por su prohibición —sobre él la paz— de vender el fruto hasta que aparezca su buen estado, y de vender los frutos hasta que se vaya la plaga. Dijo ʿUṯmān b. Surāqa: pregunté a Ibn ʿUmar: «¿Cuándo es eso?»; y dijo: «la salida de aṯ-Ṯurayyā». Dijo aš-Šāfiʿī: no se me ha confirmado que el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— ordenara la condonación de las calamidades; y si se me confirmara, no me apartaría de ello. Y el principio acordado es que todo el que compra aquello cuya venta es lícita y lo recibe, la desgracia recae sobre él. Dijo: y si yo sostuviera la condonación de las calamidades, la aplicaría en lo poco y en lo mucho. Y es la opinión de aṯ-Ṯawrī y de los kufíes. Y Mālik y la mayoría de la gente de Medina fueron a la condonación, por el ḥadiz de Ǧābir: que el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— ordenó la condonación de las calamidades. Lo transmitió Muslim. Y así juzgaba ʿUmar b. ʿAbd al-ʿAzīz. Y es la opinión de Aḥmad b. Ḥanbal y de los demás compañeros del ḥadiz. Y la gente de aẓ-Ẓāhir las condonó al comprador en lo poco y en lo mucho, por la generalidad del ḥadiz; salvo que Mālik y sus compañeros consideraron que la calamidad alcance un tercio del fruto o más; y lo que esté por debajo del tercio lo anularon y lo hicieron accesorio, pues ningún fruto está libre de que se dificulte una pequeña parte de su bondad y de que le sobrevenga un leve deterioro. Y Aṣbaġ y Ašhab no miraban al fruto, sino al valor: si el valor era un tercio o más, se le condonaba. Y la «ǧāʾiḥa» es lo que no puede evitarse, según Ibn al-Qāsim; conforme a ello, el robo no es calamidad; y así también en el libro de Muḥammad. Y en al-Kitāb consta que sí es calamidad; y se transmitió de Ibn al-Qāsim; y le contradijeron sus compañeros y la gente. Y dijo Muṭarrif e Ibn al-Māǧišūn: lo que afecte al fruto desde el cielo, como podredumbre o granizo, o sed, o calor, o rotura de los árboles por algo que no sea obra de un ser humano, es calamidad. Y se discrepó sobre la sed [6602]: en una transmisión de Ibn al-Qāsim, es calamidad. Y lo correcto respecto de las hortalizas es que en ellas hay calamidad [6603] como en el fruto. Y quien vende fruto antes de que aparezca su buen estado, con condición de dejarlo, se rescinde su venta y se devuelve, por la prohibición al respecto; y porque es devorar los bienes injustamente; por su dicho —sobre él la paz—: («¿Qué te parece si Dios impide el fruto: con qué toma alguno de vosotros el bien de su hermano sin derecho?»). Esta es la opinión de la mayoría. Y Abū Ḥanīfa y sus compañeros lo consideraron válido e interpretaron la prohibición como reprobación. Y la mayoría sostuvo la licitud de venderlo antes de que aparezca el buen estado, con condición de cortarlo. Y lo prohibieron aṯ-Ṯawrī e Ibn Abī Laylā, aferrándose a la prohibición transmitida sobre ello. Y la mayoría lo especificó por analogía manifiesta, porque es una mercancía conocida cuya entrega es posible en el momento del contrato, y por ello es válida su venta, como el resto de las ventas.

[6588] :La hāʾ en «muéstramela» se refiere a la nube; y an-namr es un tipo de nube que tiene marcas como las del leopardo. Y se dijo: son pequeños fragmentos, próximos unos a otros. Su singular es namra. Y «maṭra»: con el sentido de «māṭira» (lluviosa). Es decir: cuando ves el indicio de una cosa, sabes lo que la sigue. Se pone como ejemplo de un asunto cuya ocurrencia se tiene por segura cuando aparecen sus señales y sus primeros indicios. (De Fawāʾid al-Laʾāl, t. 1, p. 252, ed. Beirut). [6589] :Al-ḫuḍr: la materia verde en la planta, que es la materia de la vida. Y es uno de los secretos del poder del Creador —Glorificado sea—. [6590] :As-silt (con el patrón de al-qufl): una clase de cebada blanca sin cáscara. [6591] :Al-aṯākil: plural de al-iṯkāl y al-aṯkūl (variante de al-ʿuṯkāl y al-ʿuṯkūl), y es el racimo en el que están los «šamārīḫ». Y esto es el hemistiquio final de un verso. Su primer hemistiquio, como en Lisān al-ʿArab: «Qad abṣarat Suʿdā bihā kāʾilī» Y al-kāʾil es plural de kaʾīla, que es la palmera alta. [6592] :Véase t. 10, p. 159. [6593] :Véase t. 17, p. 202. [6594] :El verso es de Ǧarīr; se dirige a al-Farazdaq y se jacta ante él de los notables de Qays, porque son sus tíos maternos. Y los Banū Badr, de Fazāra, tienen el honor de Qays ʿAylān; y los Banū Sayyār son también de Fazāra; y Fazāra es de Ḏubyān, de Qays. (De Šarḥ aš-Šawāhid, de aš-Šantamarī). [6595] :Véase t. 20, p. 34. [6596] :En K: al-Aʿraǧ. [6597] :En Šawāḏḏ Ibn Ḫālawayh: «yāniʿuh», Ibn Muḥayṣin. [6598] :De ج و هـ و ز و ك. [6599] :De ب و ج و ك و ز و ل. [6600] :De ب و ج و ك و ز و ل. [6601] :En Z: «algunos suprimieron las calamidades». [6602] :Así en ا و ج و ك و ز و ع. Y en B: al-ʿaskar. [6603] :De ك.

Notas y Referencias

[6588] La hāʾ en «muéstramela» se refiere a la nube; y an-namr es un tipo de nube que tiene marcas como las del leopardo. Y se dijo: son pequeños fragmentos, próximos unos a otros. Su singular es namra. Y «maṭra»: con el sentido de «māṭira» (lluviosa). Es decir: cuando ves el indicio de una cosa, sabes lo que la sigue. Se pone como ejemplo de un asunto cuya ocurrencia se tiene por segura cuando aparecen sus señales y sus primeros indicios. (De Fawāʾid al-Laʾāl, t. 1, p. 252, ed. Beirut).

[6589] Al-ḫuḍr: la materia verde en la planta, que es la materia de la vida. Y es uno de los secretos del poder del Creador —Glorificado sea—.

[6590] As-silt (con el patrón de al-qufl): una clase de cebada blanca sin cáscara.

[6591] Al-aṯākil: plural de al-iṯkāl y al-aṯkūl (variante de al-ʿuṯkāl y al-ʿuṯkūl), y es el racimo en el que están los «šamārīḫ». Y esto es el hemistiquio final de un verso. Su primer hemistiquio, como en Lisān al-ʿArab: «Qad abṣarat Suʿdā bihā kāʾilī» Y al-kāʾil es plural de kaʾīla, que es la palmera alta.

[6592] Véase t. 10, p. 159.

[6593] Véase t. 17, p. 202.

[6594] El verso es de Ǧarīr; se dirige a al-Farazdaq y se jacta ante él de los notables de Qays, porque son sus tíos maternos. Y los Banū Badr, de Fazāra, tienen el honor de Qays ʿAylān; y los Banū Sayyār son también de Fazāra; y Fazāra es de Ḏubyān, de Qays. (De Šarḥ aš-Šawāhid, de aš-Šantamarī).

[6595] Véase t. 20, p. 34.

[6596] En K: al-Aʿraǧ.

[6597] En Šawāḏḏ Ibn Ḫālawayh: «yāniʿuh», Ibn Muḥayṣin.

[6598] De ج و هـ و ز و ك.

[6599] De ب و ج و ك و ز و ل.

[6600] De ب و ج و ك و ز و ل.

[6601] En Z: «algunos suprimieron las calamidades».

[6602] Así en ا و ج و ك و ز و ع. Y en B: al-ʿaskar.

[6603] De ك.