6

Los Rebaños

الأنعام Al-An'am
Aya 52

Versículo (Español)

[6:52] No rechaces a quienes invocan a su Señor por la mañana y por la tarde anhelando Su rostro. A ti no te corresponde pedirles cuentas de sus obras ni a ellos tampoco pedirte cuenta de las tuyas, porque serías de los injustos.

Tafsir de Al-Qurtubi

{Y no expulses a quienes invocan a su Señor por la mañana y al atardecer, deseando Su Faz. No te incumbe en nada su cuenta, ni les incumbe en nada tu cuenta; de modo que los expulses y seas de los injustos} (52) Dijo el Altísimo: "Y no expulses a quienes invocan a su Señor" la aleya [6374] Dijeron los idólatras: No aceptamos sentarnos con gente como éstos —se referían a Salmán, Suhayb, Bilal y Jabbab [6375]—; así pues, expúlsalos de tu lado. Y pidieron que se les redactara un escrito a tal efecto. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— estuvo a punto de hacerlo, y llamó a ‘Alí para que lo escribiera. Entonces los pobres se levantaron y se sentaron a un lado; y Dios hizo descender la aleya. Por ello aludió Sa‘d con sus palabras en el hadiz auténtico: «Se produjo en el ánimo del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— lo que Dios quiso que se produjera». Y se mencionará más adelante. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— sólo se inclinó a ello por la esperanza de que abrazaran el islam, y de que lo hiciera su gente; y consideró que eso no privaría a sus compañeros de nada ni disminuiría su rango. Así pues, se inclinó a ello y Dios hizo descender la aleya, prohibiéndole aquello que había estado a punto de hacer: la expulsión; no que hubiera llegado a consumarla. Muslim transmitió de Sa‘d ibn Abí Waqqás, quien dijo: Éramos seis personas con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y los idólatras dijeron al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Aparta a éstos de tu lado, para que no se atrevan con nosotros». Dijo: «Estábamos yo, Ibn Mas‘úd, un hombre de Hudhayl, Bilal y dos hombres cuyos nombres no mencionaré. Entonces se produjo en el ánimo del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— lo que Dios quiso que se produjera; se dijo a sí mismo [algo], y el Poderoso y Majestuoso hizo descender: "Y no expulses a quienes invocan a su Señor por la mañana y al atardecer, deseando Su Faz"». Se dijo: lo que se entiende por “invocación” es la observancia de la oración prescrita en congregación; así lo dijeron Ibn ‘Abbás, Muyáhid y al-Hasan. Y se dijo: [se refiere a] el recuerdo [de Dios] y la recitación del Corán. Y cabe que se quiera decir la súplica al comienzo del día y al final de él: que inicien su jornada con la súplica, anhelando la asistencia divina, y la concluyan con la súplica, solicitando el perdón. "deseando Su Faz" es decir, Su obediencia y la sinceridad en ella; esto es, que son sinceros en su adoración y en sus obras para con Dios, y se dirigen con ello a Él y no a otro. Y se dijo: desean a Dios, descrito como poseedor de Faz, tal como dijo: "Y permanecerá la Faz de tu Señor, Dueño de majestad y generosidad [6376]" [ar-Rahmán: 27] Y ello es como Su dicho: "Y quienes fueron pacientes buscando la Faz de su Señor [6377]" [ar-Ra‘d: 22]. Y mencionó en particular la mañana y el atardecer porque en ambos momentos el quehacer suele dominar a la gente; y quien, en tiempo de ocupación, se vuelca en la adoración, en tiempo de desocupación es más dado a obrar. Y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, después de ello, se obligaba a sí mismo a permanecer con ellos, tal como Dios le ordenó [6378] en Su dicho: "Y ten paciencia contigo mismo junto a quienes invocan a su Señor por la mañana y al atardecer, deseando Su Faz; y no apartes de ellos tus ojos" [al-Kahf: 28]; y no se levantaba hasta que fueran ellos quienes comenzaran a levantarse. Ibn Máyah extrajo este sentido, explicitándolo y completándolo, en su Sunan, de Jabbab, acerca del dicho de Dios —Poderoso y Majestuoso—: "Y no expulses a quienes invocan a su Señor por la mañana y al atardecer" hasta Su dicho: "y seas de los injustos". Dijo: vinieron al-Aqra‘ ibn Hábis at-Tamimí y ‘Uyayna ibn Hisn al-Fazarí y encontraron al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— con Suhayb, Bilal, ‘Ammár y Jabbab, sentado entre un grupo de creyentes débiles. Cuando los vieron alrededor del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, los despreciaron. Se acercaron a él, lo apartaron a solas y dijeron: «Queremos que nos dispongas un lugar de reunión contigo, por el cual los árabes reconozcan nuestra superioridad; pues las delegaciones de los árabes vienen a ti y nos avergüenza que los árabes nos vean con estos esclavos. Así que, cuando vengamos a ti, haz que se aparten de tu lado; y cuando terminemos, si quieres, siéntate con ellos». Dijo: «Sí». Dijeron: «Entonces redacta para nosotros un escrito vinculante». Dijo: pidió una hoja y llamó a ‘Alí —Dios esté complacido con él— para que escribiera, mientras nosotros estábamos sentados a un lado. Entonces descendió Gabriel —la paz sea con él— y dijo: "Y no expulses a quienes invocan a su Señor por la mañana y al atardecer, deseando Su Faz. No te incumbe en nada su cuenta, ni les incumbe en nada tu cuenta; de modo que los expulses y seas de los injustos". Luego mencionó a al-Aqra‘ ibn Hábis y a ‘Uyayna ibn Hisn, y dijo: "Y así hemos probado a unos por medio de otros, para que digan: ‘¿Son éstos a quienes Dios ha favorecido de entre nosotros?’ ¿Acaso Dios no conoce mejor a los agradecidos?" [al-An‘ám: 53] Luego dijo: "Y cuando vengan a ti quienes creen en Nuestros signos, di: ‘Paz sobre vosotros. Vuestro Señor se ha prescrito a Sí mismo la misericordia’" [al-An‘ám: 54]. Dijo: nos acercamos a él hasta que pusimos nuestras rodillas sobre su rodilla. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se sentaba con nosotros; y cuando quería levantarse, se levantaba y nos dejaba. Entonces Dios —Poderoso y Majestuoso— hizo descender: "Y ten paciencia contigo mismo junto a quienes invocan a su Señor por la mañana y al atardecer, deseando Su Faz; y no apartes de ellos tus ojos, deseando el adorno de la vida mundanal" [al-Kahf: 28] —y no te sientes con los notables— "Y no obedezcas a aquel cuyo corazón hemos hecho negligente de Nuestro recuerdo" [al-Kahf: 28] —se refiere a ‘Uyayna y a al-Aqra‘—, "y siguió su pasión, y su asunto fue desmesura [6379]" [al-Kahf: 28], es decir, perdición. Dijo: el asunto de ‘Uyayna y al-Aqra‘; luego les puso el ejemplo de los dos hombres y el ejemplo de la vida mundanal. Dijo Jabbab: Nos sentábamos con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; y cuando llegábamos a la hora en que él solía levantarse, nos levantábamos y lo dejábamos hasta que él se levantara. Lo transmitió de Ahmad ibn Muhammad ibn Yahyà ibn Sa‘íd al-Qattán: nos narró ‘Amr ibn Muhammad al-‘Anqazí [6380]; nos narró Asbát, de as-Suddí, de Abú Sa‘íd [6381] al-Azdí —que era el recitador de Azd—, de Abú al-Kanúd, de Jabbab. Y también lo extrajo de Sa‘d, quien dijo: Esta aleya descendió acerca de nosotros seis: yo, Ibn Mas‘úd, Suhayb, ‘Ammár, al-Miqdád y Bilal. Dijo: Quraysh dijo al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «No aceptamos ser seguidores de ellos; así que expúlsalos». Dijo: entonces entró en el corazón del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, por ello, lo que Dios quiso que entrara. Y Dios —Poderoso y Majestuoso— hizo descender: "Y no expulses a quienes invocan a su Señor por la mañana y al atardecer" la aleya. Y se leyó: (بِٱلۡغُدۡوَةِ) Y su explicación vendrá en (al-Kahf) [6382] si Dios quiere.

Dijo el Altísimo: "No te incumbe en nada su cuenta" es decir, nada de su retribución ni de la garantía [6383] de sus provisiones; esto es, su retribución y su sustento recaen sobre Dios; y tu retribución y tu sustento recaen sobre Dios, no sobre otro. La primera (min) es partitiva, y la segunda es redundante para énfasis. Y así también: "ni les incumbe en nada tu cuenta". El sentido es: si el asunto es así, acógelos y siéntate con ellos, y no los expulses por consideración al derecho de quienes no están en su misma condición en religión y mérito; pues si lo hicieras, serías injusto. Y está muy lejos de que ello ocurra por su parte; esto no es sino exposición de normas, para que no ocurra algo semejante por parte de otros entre la gente del islam. Y esto es como Su dicho: "Si asociaras, se invalidaría tu obra [6384]" [az-Zúmar: 65]. Y Dios sabía de él que no asociaría ni se invalidaría su obra. "de modo que los expulses" es respuesta a la negación. "y seas de los injustos" va en acusativo por la fā’ en respuesta a la prohibición. El sentido es: No expulses a quienes invocan a su Señor, y así seas de los injustos; y: “ni les incumbe en nada tu cuenta”, “de modo que los expulses”, con anteposición y posposición. La injusticia, en su origen, es poner una cosa fuera de su lugar. Ya se trató en al-Baqara [6385] de manera completa. Y de la fuerza de la aleya y del hadiz se desprende la prohibición de engrandecer a alguien por su rango o por su vestimenta [6386], y de despreciar a alguien por su anonimato o por lo raído de su ropa.

[6374] :De j, b, k. [6375] :En b, ‘a, w, k, h y hـ: Hassán. [6376] :Véase t. 17, p. 164. [6377] :Véase t. 9, p. 310. [6378] :De ‘a. [6379] :Véase t. 10, p. 390. [6380] :Al-‘Anqazí: (al-Qámūs) y (Lub al-Lubāb) lo vocalizan con qāf en fatḥa. Y en at-Tahdhīb dijo: es con kasra. [6381] :En j, k, y, ‘a. Y se dice: Abú Sa‘d. [6382] :Véase t. 10, p. 390. [6383] :En k: kafāla. [6384] :Véase t. 15, p. 276. [6385] :Véase t. 1, p. 309. [6386] :En j, k, y, ‘a, hـ: sus padres.

Notas y Referencias

[6374] De j, b, k.

[6375] En b, ع, w, k, h y هـ: Hassán.

[6376] Véase t. 17, p. 164.

[6377] Véase t. 9, p. 310.

[6378] De ع.

[6379] Véase t. 10, p. 390.

[6380] Al-‘Anqazí: (al-Qámūs) y (Lub al-Lubāb) lo vocalizan con qāf en fatḥa. Y en at-Tahdhīb dijo: es con kasra.

[6381] En j, k, y, ع. Y se dice: Abú Sa‘d.

[6382] Véase t. 10, p. 390.

[6383] En k: kafāla.

[6384] Véase t. 15, p. 276.

[6385] Véase t. 1, p. 309.

[6386] En j, k, y, ع, هـ: sus padres.